Author's notes: Remember esta story se acerca a su fin y I'm still working on that story and it is a total nightmare, he cambiado el first chapter like 5 times in others words I have like 5 primeros chapters and I'm trying to choose the best way to begin with that story. Yo se que esta story esta muy triste but bear it with me just for a little bit and everything will get better. And in better news I have hit 11.000 views, \(n_n)/ Hooray! Thanks Everyone.
Ah tambien me olvida decirles que estoy trabajando en otra story so in others words I'm currently working on two stories one is based on a TV Show and the other one in a book que lei hace un tiempo atras.
Y yo se que en el momento no soy la persona favorita de ustedes por hacer sufrir tanto a our beloved Fate-chan, but things WILL get better soon I promise, ademas ya se les dije como iba a terminar esta story, lo dije en los chapters anteriores, deje pequeñas pistas everywhere. LOL!
Disclaimer: I do NOT own Mahou Shoujo Lyrical Nanoha and its characters, nor do I own the plot, the plot belongs to Nicholas Sparks and MSLN belongs to Masaki Tsuzuki.
Chapter 20
Sentada con Nanoha, Fate echó un vistazo al reloj. Ya casi eran las dos y media y normalmente a esa hora se preparaba para despedirse de su mujer para estar en casa cuando las niñas regresaran de la escuela. Ese día, sin embargo, Vivio había quedado en ir a casa de una amiga y Alice iba a una fiesta de cumpleaños en el acuario en Pine Knoll Shores, así que ninguna de las dos llegaría a casa hasta después de cenar. Era una suerte que sus hijas tuvieran planes aquel día ya que ella necesitaba quedarse más rato. Más tarde, había quedado con el neurólogo y el administrador del hospital.
Sabía cuál iba a ser el tema que iban a tratar y no le quedaba la menor duda de que se mostrarían implacables, eso sí, con tonos moderados y de apoyo. El neurólogo le diría que en el hospital ya no podían hacer nada más por Nanoha y que no quedaba otra opción que trasladarla a una residencia. Le aseguraría que, puesto que su condición era estable, el riesgo sería mínimo y que un médico pasaría a verla una vez a la semana. Además, probablemente le diría que el personal que trabajaba en esas residencias era absolutamente profesional y que le brindaría todos los cuidados que ella requería a diario. Si Fate se mostraba disconforme, el administrador probablemente intervendría y le diría que, a menos que Nanoha estuviera en la Unidad de Cuidados Intensivos, su seguro médico sólo cubría tres meses de estancia en el hospital. Quizá también se encogería de hombros y mencionaría que puesto que el hospital tenía que estar al servicio de la comunidad local, no disponían de suficientes habitaciones para mantener a un paciente a largo plazo, por más que dicha paciente hubiera trabajado previamente en el hospital. Fate sabía que no podría hacer nada. Esencialmente, la intención de reunirse los dos a la vez con ella era asegurarse de que la convencían.
Lo que ninguno de los dos esperaba era que la decisión no era tan simple. Bajo la superficie acechaba la realidad de que, mientras Nanoha estaba en el hospital, todos asumían que despertaría pronto, ya que por eso se quedaban allí los pacientes en estado de coma temporal. Estos necesitaban disponer de médicos y de enfermeras cerca para supervisar rápidamente los cambios en el monitor que podían significar la mejora que sabían que se produciría. En una residencia, en cambio, todos asumirían que Nanoha nunca iba a despertar. Fate no estaba preparada para aceptar aquella opción, pero, por lo visto, no le iban a dejar tomar una decisión.
Sin embargo, Nanoha sí que había tomado una decisión, y al final, la decisión de Fate no iba a estar basada en lo que el neurólogo o el administrador le dijeran, sino en lo que pensaba que su amada esposa habría querido.
Al otro lado de la ventana, la paloma alzó el vuelo y Fate se preguntó si iba a visitar a otros pacientes, como un doctor que hacía su ronda, y en el caso de que lo hiciera, si los otros pacientes se fijaban en la paloma del mismo modo que lo hacía ella.
—Siento mucho haberme puesto a llorar antes —susurró Fate. Mientras contemplaba a Nanoha, observó cómo su pecho subía y bajaba con cada respiración—. No he podido evitarlo.
Esta vez no tenía la ilusión de escuchar nuevamente su voz. Sólo sucedía una vez al día.
—¿Sabes lo que me gusta de ti? Bueno, sabes que me gusta casi todo. —Fate forzó una sonrisa—. Pero lo que más me gusta es cómo te comportas con Arf. Ella está bien, por cierto. Sus caderas todavía aguantan su peso, y le sigue gustando tumbarse sobre la hierba crecida siempre que puede. Cuando la veo hacerlo, pienso en esos primeros años que estábamos juntas.
¿Te acuerdas de cuando solíamos sacar los perros a pasear por la playa? ¿Cuando salíamos temprano, para poder soltarlos del collar y dejar que corretearan libremente? Eran unas mañanas tan... plácidas, y me encantaba verte reír mientras perseguías a Arf en círculos, intentando darle una palmadita en el trasero. Arf se ponía loca cuando lo conseguías y se quedaba mirándote con ojos traviesos y la lengua colgando, esperando a que reaccionaras y empezaras a perseguirla de nuevo.
Hizo una pausa, y se quedó sorprendida al ver que la paloma había vuelto. Decidió que a lo mejor le gustaba escuchar su voz.
—Por eso deduje que serías una madre fantástica. Por cómo te comportabas con Arf. Incluso aquella primera vez, cuando nos conocimos... —Sacudió la cabeza, y los recuerdos fluyeron nuevamente en su mente—. Lo creas o no, siempre me ha gustado que te presentaras hecha una furia en mi casa aquella noche mi hermoso demonio blanco, y no sólo porque acabamos casándonos. Eras como una mamá osa protegiendo a su cría. Es imposible que alguien se enfade tanto, a menos que sea capaz de amar profundamente, y después de ver cómo te comportabas con Arf (con tanto amor y atención, con tanta preocupación, teniendo en cuenta que no hay nadie en el mundo capaz de jugar y pasarlo tan bien con ella), supe que serías exactamente igual con los niños.
Fate deslizó un dedo por su brazo.
—¿Sabes lo mucho que eso ha significado para mí? ¿Saber cuánto has querido a nuestras hijas? No tienes ni idea de qué tranquilidad me ha dado a lo largo de los años.
Ella se inclinó hacia su oreja.
—Te Amo, Nanoha, más de lo que nunca llegarás a saber. Eres todo lo que he querido en una esposa. Eres cada esperanza y cada sueño que he tenido, y me has hecho más feliz de lo que cualquier mujer podría llegar a ser. No quiero perder todo eso. ¿Lo comprendes?
Esperó a recibir una respuesta, pero no la obtuvo. Nunca llegaba, como si Dios le estuviera diciendo que el amor que sentía por ella no fuera suficiente. Sin apartar los ojos de Nanoha, súbitamente se sintió vieja y cansada. Le alisó la sábana, sintiéndose sola y alejada, consciente de que era una mujer que había fracasado a la hora de amar a su esposa.
—Por favor —susurró—. Tienes que despertarte, amor mío. Por favor. Se nos acaba el tiempo.
—Hola —la saludó Alicia.
Su hermana, ataviada con unos pantalones vaqueros y una camiseta informal, no se parecía en absoluto a la ejecutiva triunfadora en la que se había convertido. Vivía en Chapel Hill, y se encargaba de gestionar proyectos de gran envergadura en una firma de biotecnología que estaba en rápida expansión, pero en los últimos tres meses se había pasado tres o cuatro días a la semana en Beaufort. Desde el accidente, era la única persona con la que Fate podía realmente hablar.
Ella era la única que conocía sus secretos.
—Hola —la saludó Fate.
Alicia atravesó la habitación y se inclinó por encima de la cama.
—Hola, Nanoha —dijo, al tiempo que la besaba en la mejilla—. ¿Cómo estás?
A Fate le gustaba el modo en que su hermana trataba a Nanoha. A excepción de Fate, ella era la única que siempre parecía cómoda en presencia de su amada esposa.
Alicia cogió otra silla y la colocó justo al lado de la de Fate.
—¿Y qué tal estás tú, hermanita menor?
—Bien —contestó ella.
Alicia la miró con ojo crítico.
—Pues tienes un aspecto deplorable.
—Gracias.
—Me parece que no estás comiendo mucho. —Agarró su bolso y sacó una bolsa de cacahuetes—. Anda, cómetelos.
—No tengo hambre. Acabo de comer.
—A ver, ¿qué has comido?
—Lo que necesitaba.
—¡Anda ya! ¿Me tomas por tonta? —Ella usó los dientes para rasgar la bolsa—. Mira, cómete esto y te prometo que me callaré y que no volveré a molestarte más.
—Cada vez que vienes, dices lo mismo.
—Eso es porque tu aspecto sigue siendo deplorable. —Ladeó la cabeza hacia Nanoha—. Me apuesto lo que quieras a que Nanoha te ha dicho lo mismo, ¿eh? —Nunca cuestionaba los alegatos de Fate de que podía oír la voz de Nanoha, o si lo hacía, su tono no demostraba ninguna preocupación por ello.
—Sí, lo ha hecho.
Alicia le ofreció la bolsa.
—Entonces coge los cacahuetes.
Fate aceptó la bolsa y la colocó sobre su regazo.
—Ahora métete algunos en la boca, luego mastica y traga.
Hablaba igual que su madre.
—¿Te han dicho que a veces te pasas de mandona?
—Cada día. Y créeme, tú necesitas una mandona en tu vida. Tienes suerte de tenerme a tu lado. En cierta manera, soy como una bendición para ti.
Por primera vez en todo el día, Fate soltó una carcajada espontánea.
—Si tú lo dices... —Se echó un puñado de cacahuetes en la boca y empezó a masticarlos—.
¿Qué tal te va con Carim?
Alicia llevaba dos años saliendo con Carim Gracia. Era una de las financieros de fondos de inversión libre con más éxito en el país; era increíblemente rica, guapa, y muchos la consideraban la soltera de oro de los estados del sur.
—Todavía salimos.
—¿Problemas en el paraíso?
Alicia se encogió de hombros.
—Me volvió a pedir que me casara con ella.
—¿Y qué le contestaste?
—Lo mismo que la vez anterior.
—¿Cómo se lo tomó?
—Bien. Bueno, primero volvió a montar el numerito de «me siento ofendida y enfadada», pero al cabo de un par de días ya se le había pasado. El fin de semana estuvimos en Nueva York.
—¿Por qué no te casas con ella?
Alicia encogió los hombros otra vez.
—Probablemente lo haga.
—Bueno, por algo se empieza. Ahora sólo tienes que decirle que sí cuando te lo pida.
—¿Por qué? Si seguirá pidiéndomelo.
—Pareces muy segura.
—Lo estoy. Y le diré que sí cuando tenga la certeza de que realmente quiere casarse conmigo.
—Te lo ha pedido tres veces. ¿Qué otras pruebas necesitas?
—Creo que simplemente piensa que quiere casarse conmigo. Carim es la clase de chica a la que le gustan los retos y, en este momento, yo soy un reto. Mientras siga como reto, ella continuará pidiéndomelo. Y cuando sepa que ella está realmente preparada, entonces le diré que sí.
—No sé...
—Confía en mí —dijo Alicia—. Conozco a las mujeres, y tengo mis encantos. —Sus ojos brillaron maliciosamente—. Ella sabe que no la necesita y no puede soportar esa idea.
—No. Desde luego, no la necesitas —convino Fate.
—Y cambiando de tema, ¿cuándo piensas volver al trabajo?
—Pronto —murmuró ella.
Alicia agarró la bolsa de cacahuetes y se echó un par en la boca.
—Eres consciente de que papá ya no es un pimpollo lleno de energía, ¿verdad?
—Lo sé.
—Entonces..., ¿la semana que viene?
Cuando Fate no contestó, Alicia entrelazó las manos sobre su regazo.
—Muy bien. Esto es lo que harás, puesto que es obvio que todavía no te has decidido. Empezarás a dejarte caer por la clínica y, como mínimo, te quedarás cada día hasta por lo menos la una de la tarde. Será tu nuevo horario. Ah, y puedes cerrar la consulta el viernes a las doce. De ese modo, papá sólo tendrá que ir cuatro tardes a la semana.
Fate achicó los ojos y la miró sin parpadear.
—Por lo visto, le has estado dando vueltas al tema.
—Alguien tiene que hacerlo, ¿no? Y para que lo sepas, no lo hago sólo por papá. Necesitas volver al trabajo.
—¿Y qué pasa si pienso que todavía no estoy lista?
—Que lo siento mucho. Lo harás de todos modos. Si no lo haces por ti, hazlo por Vivio y por Alice.
—¿De qué estás hablando?
—Tus hijas. ¿Te acuerdas de ellas?
—Ya sé que son mis hijas...
—Y las quieres, ¿verdad?
—¿Por qué me lo preguntas?
—Entonces, si las quieres —prosiguió ella, ignorando la pregunta—, tienes que empezar a actuar como una madre otra vez. Y eso significa que tienes que volver al trabajo.
—¿Por qué?
—Porque tienes que demostrarles que, a pesar de todas las desventuras que pasan en la vida, hay que seguir adelante. Esa es tu responsabilidad. ¿Quién más puede enseñarles esa noción?
—Ali...
—No digo que sea fácil; lo que digo es que está decidido. Después de todo, no has dejado que ellas cambien su ritmo, ¿no? Van a la escuela, las obligas a hacer los deberes, ¿no?
Fate no dijo nada.
—Así que, si les pides que asuman sus responsabilidades (y sólo tienen seis y ocho años), entonces has de asumir las tuyas. Ellas necesitan ver que retomas la normalidad, y el trabajo forma parte de esa normalidad. Lo siento. Así es la vida.
Fate sacudió la cabeza, al tiempo que notaba una creciente exasperación.
—No lo entiendes.
—Lo comprendo completamente.
Fate se llevó los dedos al puente de la nariz y se lo pellizcó.
—Nanoha es...
Cuando Fate no continuó, Alicia puso una mano sobre su rodilla.
—¿Apasionada? ¿Inteligente? ¿Dulce? ¿Honesta? ¿Divertida? ¿Tolerante? ¿Paciente? ¿Todo lo que siempre imaginaste en una esposa y en una madre? En otras palabras, ¿casi perfecta?
Fate alzó la vista, sorprendida.
—Lo sé —dijo su hermana lentamente—. Yo también la quiero. Siempre la he querido. No sólo ha sido otra hermana en mi vida, sino también mi mejor amiga. A veces me daba la impresión de que era como una gran amiga de la infancia. Y tienes razón, ha sido maravillosa contigo y con las niñas. Has tenido mucha suerte. ¿Por qué crees que continúo viniendo al hospital? No es sólo por ella, o por ti. Es por mí. Yo también la echo de menos.
Al no saber qué responder, Fate optó por no decir nada. En el silencio, Alicia suspiró.
—¿Has decidido lo que vas a hacer?
Fate tragó saliva.
—No, todavía no —admitió.
—Ya han pasado tres meses.
—Lo sé.
—¿Cuándo tienes la reunión con los médicos?
—De aquí a media hora, más o menos.
Alicia observó a su hermana.
—De acuerdo. Hagamos un trato. Te dejaré que consideres mi propuesta unos días más — aceptó ella—. Ahora me pasaré por tu casa, para ver a las niñas.
—No están, pero llegarán más tarde.
—¿Te importa si las espero?
—En absoluto. La llave está...
Alicia no la dejó acabar.
—¿Debajo de la rana de yeso en el porche? Sí, lo sé. Y sólo para que lo sepas, estoy segura de que a la mayoría de los ladrones también se les ocurriría buscarla allí debajo.
Fate sonrió.
—Te quiero, Ali.
—Yo también te quiero, hermanita. Y sabes que puedes contar conmigo para lo que necesites, ¿verdad?
—Sí, lo sé.
—Siempre. A cualquier hora.
—Lo sé.
Alicia se lo quedó mirando fijamente, hasta que al final asintió con la cabeza.
—Te esperaré, ¿vale? Quiero saber cómo va la reunión.
—De acuerdo.
Ella se puso de pie, cogió el bolso y se lo colgó en el hombro. Le dio un beso a su Fate en la parte superior de la cabeza.
—¿Nos vemos luego, vale, Nanoha? —dijo ella, sin esperar respuesta. Estaba a medio camino de la puerta cuando oyó de nuevo la voz de Fate.
—¿Hasta dónde llegarías en nombre del amor?
Alicia sólo se giró a medias.
—Ya me habías hecho esa pregunta antes.
—Lo sé. —Fate vaciló—. Pero te estoy preguntando qué crees que debería hacer.
—Sólo tú puedes decidir lo que hay que hacer.
—Pero ¿qué significa eso?
Su hermana la miró con una expresión de impotencia.
—No lo sé, Fate. ¿Qué crees que significa?
Author's notes part 2: Oh my goodness this is heartbreaking, pero bueno por lo menos Fate-chan tiene a Alicia a su lado para apoyarla, esta Alicia me encanta, es tan linda y tierna. Y se nota que Fate-chan realmente ama a Nano-chan, espero que Fate-chan tome la decision adecuada para todas ellas.
La idea de tener a AliciaxCarim como pairing la tome de la historia que recomende unos chapters atras "Mi nueva vida" me encanta ese pairing, aunque tambien me gusta mucho la idea de ver un AliciaxHayate o un CarimxHayate pero para esta adaptation me parecio bien, poner en pairing a AliciaxCarim y la pobre mapache paso a segundo plano. Sorry Mapache's fans.
Ki-chan: Primero no te imaginas como me rei con eso que ya sospechas incluso de la pobre paloma XD No se a mi me da la impresion que la paloma is some how Nanoha's spirit watching over Fate-chan, *Hands Ki-chan a bunch of Kleenex* Verdad? Creo que esa es una de las cosas que mas gusta de Innocent Precia es buena y Ali esta viva.
Hasta que chapter tienes de Vivid porque yo conozco una page donde van en el chapter 52 si no me falla la memory. Y Force well *gags* Gracias por tu apoyo Ki-chan espero leer mas stories tuyas.
Ki-chan es la story que estoy escribiendo the one based on a tv show ferret face is going to desapair *cough, cough* he is going to get kill in the very first chapter Mwahahahahahaha *Laughs evilly*
Shirei-kan: Hi! *waves* Verdad? Yo no soy muy sentimental que digamos y esa conversacion me tenia al borde de las lagrimas T^T Ha, se que es un apiring bastante raro pero en el momento fue los que se me ocurrieron. :P
Um, no se, Paisas? Montañeros? Como nos dicen a los de Medellin alla en Tunja?
Aili.w-chan:Como dijo Ki-chan en nuestra realidad debe ser muy dificil tener a un ser amado en tal situacion y si fue tierno pero I don't like to see Fate-chan suffering so much, pobre paloma ya todos sospechan de ella XD yo digo que Fate dice merece ser castigada por culpa de sus suegros, recuerdas que ella menciono que los suegros no se lo dijeron directamente pero al final la culparon? *Glares at Nanoha's parents* Saludos y espero pronto leer tus stories.
Kano chan: *Cowers in fear* Puedo por lo menos write my last will *sobs* :P Kano-chan I promise things will get better tal vez no en la forma que todos esperamos pero trust me things will get better, Ah Yes! And liked Konoe and Shizuku better too also for Haruka Hubiera preferido a Mitsuki.
Maho-san: *Fanfare music* Congrats on being my 100th reviewer, here have a cookie *Hands Maho-san a cookie* A mi me encanta Alice y esta Alicia XD Alice es muy tierna and things will get better. Gracias por tu apoyo.
Mi historia recomendada para el dia de hoy es "Of Assassins, Samurai, and Magic" escrita por Tear of Light. Beware esta en English.
Chapter 21 preview...
Fate la miró fijamente.
—¿Por qué te obsesiona tanto esa cuestión?
—¿Tú vendrías a verme? ¿Si me pasara algo parecido?
Por primera vez, ella sintió un escalofrío de miedo recorrerle todo el cuerpo, a pesar de que no sabía el porqué.
—Por supuesto.
La expresión de Nanoha era muy triste.
—Pero después de un tiempo ya no irías a verme con tanta frecuencia.
—No digas eso. Iría cada día.
—Ya, pero con el tiempo, te sentirías resentida conmigo.
—No, eso nunca.
—Veyron está resentido con Schach.
—Yo no soy Veyron. —Sacudió la cabeza—. ¿Por qué estamos hablando de este tema?
—Porque te Amo.
