Disclaimer: Tengo que aclarar que los personajes no son míos, como todos saben, pertenecen a la mente prodigiosa de la Sra. Meyer. Yo solo juego con ellos, intentando que ese juego los entretenga a ustedes.
Este Fic está dedicado a mi hermana Carolina, mi mejor y mayor crítica, un ejemplo en mi vida, gracias por tus buenas ideas, eres "mundial" y te amo por eso y más.
En este Fic hay pequeñas referencias médicas, las logre gracias a la ayuda de mi amiga Isabel –gracias por responder a todas mis fastidiosas preguntas– y una investigación en Google (si Google, ¿lo han usado?). Pero si aun así hay algún desatino en esa área, son solo errores míos.
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Capítulo 3
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Mi Niña
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…Cuando se tiene un hijo
Toda risa nos cala
Todo llanto nos crispa
Venga de donde venga.
Cuando se tiene un hijo
Se tiene el mundo adentro
Y el corazón afuera…
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Poema: Los Hijos Infinitos – Andrés Eloy Blanco
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Rosalie parpadeo varias veces tratando de comprender la sorprendente escena delante de ella.
—Sálvala Rose, salva a mi niña.
—Bella, ¿qué es esto? De donde has sacado a esta niña.
—¡Crees que estoy para responder, te llame para ayudarme! ¡¿No puedes hacerlo?! —soltó Bella ya de manera histeria.
—Calma Enana, calma si —trato de sosegarla Rosalie—. Que es lo que tiene —pasando de un segundo a otro al modo "médico internista".
—Cuando la encontré ya temblaba, estaba toda mojada, no sé cuánto tiempo estuvo expuesta al frío, he tratado de calentarla, pero no quería beber nada caliente, deliraba y yo ya no sabía qué hacer.
—Bien —Rosalie toco la piel pálida de la niña y la sintió aun fría a pesar de las mantas, sintió su pulso, los leves latidos la preocupaban, pero estaban allí—. Hiciste algo más que cubrirla —pregunto mirando a Bella.
—La iba a bañar con agua caliente, pero no sabía si era seguro, así que hice del baño un sauna, ¿estuvo bien? —pregunto preocupada de no haber hecho lo correcto por la niña.
—¿A tomado algo caliente? —repregunto Rosalie.
—No ha querido tomar más que un poco de sopa caliente de la que teníamos aquí, parece que nada le pasa por la garganta.
—¡Paul!
—Aquí estoy nena —contesto con premura.
—Aun guardas ese maletín extra en tu auto.
—Por supuesto, me amenazaste que si no lo tenía a mano todo el tiempo dañarías algunas de mis partes "vitales", ¿recuerdas?
—Pues ahora veras porque te amenace, tráelo aquí.
Paul tomo las llaves del auto y se apresuró a correr hasta el maletero del coche, trayendo con él el viejo maletín médico de Rosalie.
Ella tomo una libreta de récipe médico que se encontraba en el maletín y escribió mientras se dirigía a Paul.
—Ve a la farmacia, necesito varias bolsas de suero y un catéter, rápido Paul —lo urgió.
—En un tris nena —contesto dejando a ambas mujeres solas en el salón.
—Dime que hacer Rose, por favor, no puedo estar así.
—Necesito que te metas a la cama con ella, necesito que tu cuerpo la siga calentando tanto como lo hizo el aire caliente.
—Bien lo hare.
—Creo que Papá guardo la manta térmica de la Abuela en el sótano, iré por ella a ver si aún funciona.
Mientras Rosalie bajaba por la manta, Bella subió lo más establemente que pudo las escaleras con la niña en brazos.
Al llegar a su habitación acostó a la niña de nuevo y se abrazó con ella debajo de las sabanas, sin dejar en ningún momento de frotar los bracitos y las piernas de la nena.
Así fue como Rosalie las encontró a ambas cuando llego con la manta térmica que había pertenecido a la Abuela Marie.
Una vez conectada la manta, Rosalie reviso de nuevo los signos de la niña, su respiración seguía siendo algo irregular y los latidos de su corazón aun no eran normales. Bella contemplaba sin hablar los movimientos de su hermana tratando de captar en el rostro de está algún signo de mejora. Un par de minutos después ambas escucharon el auto de Paul estacionar afuera y sus pasos apresurados en el salón de la casa.
—¡Nena! —grito para saber dónde estaban las chicas.
—¡Arriba en las habitaciones! —grito también Rosalie en respuesta.
—Aquí traje todo —indicó Paul, entregando a Rosalie lo que le había pedido que comprara.
—Eres un sol Paul, Embry se lleva a un tipazo —lo alabo por todo lo que había hecho.
—Espero que se lo digas la próxima vez que lo veas, asegúrate de ello.
—Lo hare, mientras yo le tomo la vía a la niña, necesito que calientes estos en el microondas, luego colocaremos los demás.
Paul se apresuró nuevamente a seguir las indicaciones de su amiga, mientras Rosalie ubicaba el lugar donde poner el catéter en el brazo de la niña.
—¿Es necesaria la vía?
—Debemos de mantener su cuerpo caliente Bella, por dentro y por fuera.
—¿Eso hará que deje de temblar?
—Ayudara, solo dejara de temblar cuando su temperatura vuelva a la normalidad, con esto intentaremos que deje de delirar y que descanse, su cuerpo debe salir del shock. Bien, sal de la cama para ponerle esto.
Una vez que volvió Paul, Rosalie coloco dos bolsas de suero en los costados de la niña y otra la conecto a la vía que ya había tomado, la niña ni siquiera había protestado, aún mantenía su cuerpo temblando y balbuceando incoherencias sin cesar.
—Bien, solo queda esperar —finalmente dijo Rose.
—¿Estará bien? —pregunto Bella aún demasiado preocupada por la niña.
—Hemos hecho lo que debíamos hacer, ahora queda de ella para salir adelante.
Bella ya no dijo nada más, permaneció pegada a la cama al lado de la niña sin saber que más hacer, "solo queda esperar", esas palabras no la llenaban, pero sabía que era lo único que le quedaba, por ahora.
…
~0~
…
Las siguientes horas parecieron una eternidad para Bella.
Paul abandono la casa para volver a la suya, ya que decía que todo había quedado solo, con su intempestiva salida, prometiendo volver lo antes posible. Bella en ningún momento se separó de la cama que ocupaba la niña, mientras Rosalie entraba y salía de la habitación monitoreando el pulso y la temperatura de la niña y cambiando bolsas de suero para mantenerla aún caliente.
El rostro pálido de la niña se fue suavizando, mientras su cuerpo dejaba de temblar entrando por fin en calor.
Rosalie sonrió por primera vez desde que había entrado en la casa y vio a la niña, mientras anunciaba que la nena dormiría para recuperar fuerzas y que todo "realmente" estaría bien, para darle tranquilidad a su hermana.
Bella sintió como la tensión desaparecía de su cuello mientras veía a su hermana salir de la habitación e invitándola a seguirla.
Una vez en el salón, su modo de "médico internista" había desaparecido de su rostro y fue cuando Bella se dio cuenta de que debía contar todo sobre la aparición de la niña.
—Estaba en el bosque, sola, no sé cómo llego allí —dijo Bella en su defensa—. No podía dejarla allí ¿no?
Rosalie suspiro fuertemente, resignándose, Bella no cambiaría nunca.
—¿Segura que estaba sola, no viste a nadie más?
—No había nadie, mire alrededor, la niña estaba sola, pude internarme más en el bosque y verificarlo, pero solo pensé en la niña, en hacer algo para que dejara de temblar.
—¿Estaba en tu Prado? —Bella asintió. Rosalie conocía las cercanías menos que Bella, ella y su gemela nunca fueron tan aventureras en lo referente al bosque, pero conocía el claro al que Bella acudía cada vez que visitaban Forks, era su lugar favorito—. Debemos volver allí Bella, tenemos que verificar si hay alguien más.
—No había nadie, lo puedo asegurar.
—Está bien pero llamare a Paul, le diré que vaya allá antes de volver y que lo verifique, ¿de acuerdo? —Bella asintió de nuevo—. Y también debemos avisar a las autoridades.
—¡No! —dijo Bella apresuradamente.
—Enana —dijo Rosalie en modo conciliador, conociendo a Bella sabía que esto no sería fácil—. Sabes que debemos dar parte. La niña no llego allí sola, sus Padres o las mismas autoridades deben estar buscándola.
—Lo sé, pero si das parte a las autoridades se la llevaran y no quiero que se la lleven. Estará mejor acá que en el hospital o en alguna institución, además no me dejaran verla allí.
—Entonces es eso —refuto Rosalie—. No es que ella sea llevada a algún lugar sino que no la puedas ver, esto no es por ella, es por ti Bella —aseguro.
—No. Yo se lo prometí Rose, le dije que no la dejaría sola, que estaría allí para ella.
—Bella —Rosalie suspiro—. No puedes sustituir a una persona con otra —dijo preocupada.
—No lo estoy haciendo —insistió Bella.
—Enana sé que has pasado por mucho, pero tienes que entender… —dijo Rosalie.
—Entiendo Rose, yo entiendo.
—No… no entiendes —la voz de Rosalie era más forzada de lo normal, se habría querido ahorrar mil veces este momento—. No es tu hija Bella, por favor entiende.
—Lo sé, no he enloquecido, no estoy confundiendo las cosas como estas pensando ahora. Sé que no es mi hija. Pero le prometí a la niña que estaría con ella y es lo que intento hacer. Ayúdame a cumplir mi promesa.
…
~0~
…
Horas más tarde Paul entraba en el salón de la Casa Swan con un gran anorak y cargado de varias bolsas.
Rosalie y Bella se le quedaron viendo sin poder explicarse su comportamiento.
—¿Fuiste de compras? ¿En serio? De compras en este momento —dijo Rosalie mirándolo de arriba abajo.
—No me veas así Darling. Cumplí mi misión, así que todo está bien y esto no es para mí —respondió con indignación.
—¿Entonces para quién es? —pregunto Bella.
—Alguien debe ocuparse de como viste la niña, par de madres primerizas —dijo Paul con tono indignado.
—¿Y de cuando acá tu eres un Padre dedicado? —pregunto Rosalie.
—Embry y yo cuidamos a sus sobrinos de vez en cuando, estamos practicando para cuando lleguen nuestros bebés —dijo con tono de suficiencia y saliendo de la habitación hacia la cocina, dejando las bolsas al lado de la puerta.
—Alguien debería decirle que ninguno de los dos puede tener bebés, ¿no crees? —dijo Bella preocupada.
—Hay maneras de que los tengan Enana y créeme si aún no las hubieran inventado, él ya lo estuviera haciendo —dijo Rosalie.
Paul volvió al salón con una copa de vino blanco en la mano.
—¿Te sirves solo Diva? —le pregunto Rosalie.
—Pues sí, me sirve para relajarme, si quieres tú te sirves —dijo Paul.
—Estas muy amable esta noche cariño —dijo Rosalie con ironía.
—Lo que estoy es calado hasta los huesos, eso estoy. Fui hasta el Prado ese —dijo y emitió un bufido—. ¿Sabes cuánto me gusta el bosque Rose? ¿Sabes cuánto?
—De poco a nada —dijo Rosalie con duda.
—Exacto, nada, naught, nulla, zero —dijo gesticulando con su copa.
—Aaaayyy Dios empezó a hablar en idiomas —se horrorizo Bella.
Era una extraña costumbre de Paul que cada vez que quería enfatizar que algo le disgustaba, estresaba o lo ponía nervioso en extremo, comenzaba a decir las palabras en varios idiomas.
—Sí, Enana, así es —intervino de nuevo—. Ese Prado esta frío como un panel de hielo, entiendes, ice, eis, glase, buz.
—¿Pero viste algo, había alguien allí? ¿Tal vez alguien buscando a la niña? —pregunto Rosalie.
—Nadie, estaba tan vacío como un desierto, solo que este desierto estaba helado como ya dije. Si alguien estaba con la niña no la acompaño hasta allí, no había un alma y estaba silencioso como nunca, me dio escalofrió —Paul movió su cuerpo como si hubiera recibido un balde de agua fría sobre su cabeza—. Y busque alrededor también antes de que preguntes Darling, nada, nothing, nenio, gremesi… —siguió gesticulando.
—Entendí Diva, ya entendí —dijo Rosalie con ademan de tapar su boca.
Bella suspiro.
—No tiene sentido —dijo finalmente.
—Lo sé nena, sé que no es nada lógico, la niña no apareció allí caída del cielo —aclaro Paul.
—Tiene pinta de angelito —murmuro Bella.
Sintió la mirada de ambos y removió las manos con nerviosismo.
—Tal vez si parezca un ángel Bella, pero no lo es, esa niña debe tener un Padre y una Madre. Alguien debería de estar buscándola en ese bosque, en el pueblo, no tiene sentido que no exista ya una cuadrilla de búsqueda —indico Rosalie.
—Pues no la hay —apostillo Paul—. Recorrí el pueblo cuando fui por la ropa, a ver si había algún movimiento y nada, todo está extremadamente tranquilo por allá.
—Esto no es normal —dijo Rosalie, con cara de preocupación—. Debemos avisar a las autoridades…
—No, dije que no —insistió Bella.
—Enana, tienes que tratar de entender —insistió Rosalie.
—No, es que no te das cuenta, tú misma lo estás diciendo, esta es una situación sumamente extraña, no eres tú la única que ha notado eso. ¿Has visto la ropa que traía? —pregunto Bella.
—No —respondió Rosalie.
—Yo si, por eso fui a comprar algo adecuado para ella —respondió Paul.
—Y lo notaste no es cierto —lo interrumpió Bella—. No es la ropa de principios de otoño que usaría una niña que vive en los alrededores. Su sweater era más bien ligero y no llevaba guantes o gorro para su cabeza. Si ella hubiera estado acampando no sería esa la ropa que usaría. Y si se hubiera perdido en el pueblo o en las carreteras aledañas los Padres ya estarían buscándola y no sería de una carretera muy lejana porque una niña tan pequeña no hubiera llegado tan lejos de donde sus Padres estuvieran. Mucho más aún, si sus Padres hubieran sufrido algún accidente Paul hubiera visto cualquier clase de movimiento en el pueblo. Pero Forks esta como siempre, como si nada de eso hubiera sucedido.
—¡Enana! —dijo Paul asombrado—. Estas mejor que los de CSI. En serio que ser hija de un policía las pone a ustedes en el "modo detective".
—Es verdad todo lo que dices Bella y eso es lo que más me preocupa —dijo Rosalie muy seria, mirando a Bella.
—¡Eyyy nenas! —protesto Paul—. No tengo su súper conexión mágica de hermanas, por favor explíquenme.
Rosalie suspiro y llevo sus manos a la cara frotando sus sienes, mostrando su preocupación.
—Bella tiene razón, la niña puede haber caminado por largo rato, pero igual con su tamaño no podía llegar demasiado lejos. Su ropa estaba mojada, así que pudo haber caído en algún arroyo. Pero no pudo haber pasado la noche acampando en el bosque, sino, no hubiera sobrevivido con su ropa y si no hay una cuadrilla de personas buscándola es que nadie ha denunciado su perdida.
Bella y Rosalie seguían mirándose fijamente mientras Paul miraba de un lado a otro, esperando que culminaran sus explicación.
—¿Y? Termina de hablar mujer —insistió Paul.
—Que la niña no está perdida por casualidad —explico Bella—. Por alguna razón tengo el presentimiento de que ella estaba huyendo de algo o de alguien.
—Mienten… —dijo Paul asombrado.
—Tal vez estamos exagerando —dijo Rosalie, mientras Bella negaba con la cabeza—. Pero no puedo pensar en que razones hay para que nadie la esté buscando. Bella, insisto, las autoridades…
—No, ya lo he dicho Rose, si efectivamente hay algo extraño en todo esto, prefiero que investiguemos primero.
—¡Investigar! —se alarmo Rosalie.
—Podemos preguntar primero a la niña cuando despierte, que ella nos aclare algo antes de tomar cualquier otra decisión que…
De repente, gritos provenientes del piso de arriba interrumpieron las frases de Bella. La niña en el cuarto de arriba lanzo un nuevo grito y los tres adultos en el salón corrieron apresurados escaleras arriba.
…
~0~
…
Bella, Paul y Rosalie permanecieron en Forks dos días más. A pesar de las múltiples insistencias de Rosalie, no logro convencer a Bella de llevar a la niña ante las autoridades. Bella prefería mil veces enfrentar a su padre cuando le contaran todo sobre la niña, que entregarla a algún servicio de trabajo social. Estaba convencida de que de alguna forma su padre y su influencia podrían lograr que la niña permaneciera con ellos el mayor tiempo posible.
El día antes de su partida Paul y Rosalie volvieron a la casa familiar de Paul y lograron recoger las pertenencias por las que habían venido. Antes de regresar a la casa de la Abuela Marie volvieron a recorrer los alrededores y luego se detuvieron a tomar un chocolate caliente en la Cafetería de la Señora Nichols donde conversaron con algunos vecinos que mandaron saludos calurosos a sus respectivos padres.
Cuando entraron en el auto Paul la miro como esperando a que dijera algo.
—¿Qué? ¿Qué paso? —pregunto Rosalie
—Estoy esperando Darling, esperando a que digas con ese tonito chillón tuyo "ves, tenía razón" —dijo imitando la voz de Rosalie de una manera estridente.
—¡Yo no chillo! —dijo Rosalie enojada.
—Buuuu dile eso a otro Darling, dímelo entonces, es tu oportunidad —reafirmo Paul.
—No sé de qué hablas. ¿A qué te refieres? —pregunto.
—A esto, al pueblo. Todo está normal, no hay una sola patrulla que ronde por acá a estas horas, ninguno de los vecinos ha hablado sobre una niña perdida. Y sé perfectamente que la Señora Nichols no podría mantener la boca cerrada si de un chisme jugoso se tratara y definitivamente una niña perdida es un chisme jugoso. Y también sé que lo que querías era pasear por allí a ver si averiguábamos algo.
Rosalie miro a Paul con comprensión. Su padre había sido un investigador toda su vida. Charlie Swan había sido un marido amoroso, un padre consentidor y un policía dedicado. Se convirtió en Detective cinco años después de graduarse y comenzó así una meteórica carrera que lo llevo a ser el Comisionado de Policía más joven en todo el Estado de Washington, no sin antes haber arriesgado su vida en el cumplimento del deber. Pero fue ese instinto investigador lo que las chicas Swan decían que era el gen más efectivo que su padre les heredo.
Rosalie recordó brevemente algunos fines de semana lluviosos que obligaban a las niñas Swan a quedarse en casa y a su padre leyéndoles historietas de detectives a escondidas de su madre.
—Para nosotras es fácil verlo, supongo que es la práctica —dijo Rosalie—. Culpa al Jefe Swan.
—Aquí hay gato encerrado nena, tenías razón en que esto no es normal —agrego Paul.
—Lo sé y temo que esto nos estalle en las manos. Pero Bella… no puedo Paul… —dijo Rosalie con angustia.
—Te entiendo Darling, no digas más, pero el Jefe Swan va a tener que meter sus narices aquí rápidamente.
—Lo sé, lo hará, te lo aseguro.
Rosalie encendió el auto y en pocos minutos estacionaba en la casa de la Abuela Marie. Las luces de arriba estaban apagadas y solo la ventana del salón mostraba algún tipo de iluminación.
Cuando Paul y ella entraron, encontraron a Bella en el sillón con la niña recostando su cabeza en su regazo.
Bella se llevó un dedo a los labios indicándoles que guardaran silencio y luego se levantó con cuidado mientras todos se dirían a la cocina.
—¿Y bien? —pregunto Bella.
—El pueblo está más silencioso que funeral de religiosa —dijo Paul.
Bella y Rosalie rodaron los ojos.
—Es la verdad, qué más puedo decir.
—Lo cierto es, que si de verdad queremos hablar con Papá, debemos irnos. ¿Ya está todo arreglado? —quiso saber Rosalie.
—Sí, empaque lo mío y lo tuyo, supongo que cerraras las maletas con lo que trajo Paul. Y también empaque la ropa que Paul le ha comprado a Elizabeth.
—¿Elizabeth? ¿Te dijo su nombre? —preguntaron Rosalie y Paul, al mismo tiempo.
—No, ella aun no habla, toda nuestra comunicación ha sido por señas hasta este momento.
—¿Entonces? —insistió Paul.
—Cuando quise lavar la ropa con la que la encontré, me fije que tenía bordado el nombre "Elizabeth" en su camiseta.
Paul miro a ambas hermanas un par de veces, esperando que alguna dijera algo más y luego dijo exaltado:
—¿Y eso no es una pista? ¿What is wrong? ¿Qué les pasa niñas detectives?
—Sí, es una pista, pero no había nada más, nada en sus bolsillos o alguna otra forma de identificación que nos dijera su apellido o de donde viene.
—Entonces como dice Rose debemos ir con Jefe Papi —dijo Paul.
—Que no te oiga mi Padre, sabes que odia que le digas "Jefe Papi" —le dijo Rosalie.
—Es solo por cariño Darling, él sabe que lo amo a él y a su bigote más que a nada. A excepción de mi Embry claro.
Rosalie y Bella movieron sus cabezas en negación, sabían que a este punto no podían discutir con Paul.
Rosalie se giró hacia su hermana, no quería decir cosas que la alteraran, pero debía de dejar algunas cosas en claro antes de volver a Seattle.
—Cuando Papá se entere tal vez quiera llamar inmediatamente a los Servicios Sociales. ¿Has pensado en eso?
—Si lo pensé —afirmo Bella.
—¿Y? Ellos podrían venir por la niña y…
—Puedes hablar con Kate —aclaro Bella—. Ella podría gestionar que cuidemos de la niña mientras se realizan las investigaciones.
—Bella… —trato de intervenir Rosalie.
—Ella puede arreglarlo, nos colocaría como hogar temporal, ella puede hacer eso —siguió Bella.
—Bella… —insistió Rosalie.
—Si ella nos declara hogar temporal, podría hablar directamente con Papá y cuidaríamos de Elizabeth.
—Bella…
—Por favor Rose, por favor, por favor —rogaba Bella mirándola a los ojos.
—Mami tiene razón, tu solo tienes que poner esos ojos para que cualquiera caiga redondo —dijo finalmente Rosalie.
—¿Ojos, que ojos?, no he puesto ningunos ojos —dijo Bella sin entender.
—¿Qué ojos, que ojos? —ironizo Rose, imitando la voz de Bella—. Esos, esos que pones. Lo sabía, sabía que esto nos traería problemas.
—Primero —enumero Bella con sus dedos—, aún no sabemos que causara un problema. Segundo, estamos haciendo el bien, quien sabe de qué cosas estamos salvando a esa niña, tu siempre quisiste ser la salvadora, la defensora de los inocentes, este podría ser tu momento, ¿no querías ser una heroína? —Paul soltó una carcajada al escuchar los argumentos, pero cuando Bella miro a Rosalie sus argumentos parecían disminuir de peso, ya que sus ojos, pensó, fácilmente podían haber escupido fuego, suspiro y tomo valor—. Y por último, ¿cómo según tú lo sabías? ¿Cómo sabias que te traería problemas, si ahora es que te digo lo que quiero hacer?
—Enana —bufó Rosalie—, lo supe cuando tenías 4 años y llevaste a casa aquel pájaro que se cayó de su nido. Ni siquiera querías ir al jardín de infancia por una semana, porque te preocupaba que él no sobreviviera. Supe que tú serías así el resto de tu vida y que eso nos traería problemas y no me equivoque.
—Pero lo salve, recuerdas —refuto Bella—. Ayúdame Rose, ella me necesita.
—Quien necesita más a quien Bella, ¿ella o tú?
—Por ahora pensare en ella, luego… luego lidiare conmigo misma.
Rosalie guardo silencio, así como también lo hizo Paul, pero sin quitar de su rostro una sonrisa mientras veía a las hermanas Swan. Paul y Rosalie sabían que Bella había pasado una etapa difícil y en cierta forma Rosalie se sentía responsable de no haber estado allí para apoyarla al 100%, no era el estilo de los Swan y mucho menos el de Rosalie, su familia estaba por encima de todo, de eso no había dudas.
—Ok, está bien, te ayudare, hablare con Kate —Bella salto emocionada a los brazos de Rosalie y esta la sostuvo y rato después la aparto de su lado—, pero si hablo con Kate, ella querrá hablar inmediatamente con Papá…
—Ya te lo dije, todo estará bien, puedo lidiar con él, lo hare, es explosivo al principio pero lo convenceré —argumento Bella— y por Mami no te preocupes, ella se derretirá con Elizabeth.
—¿Si? ¿En serio? ¿Tendrás a los viejos convencidos…? Me alegro —ironizo Rose de nuevo—. ¿Y a "ella" también la convencerás tan fácilmente?
—No… no… no… No tiene por qué saberlo, además vuelve en un mes ¿no? —dijo Bella con voz temblorosa, mirando a Rose con horror...
Paul escondió su rostro entre sus manos, mientras negaba con su cabeza.
—Una… semana… Bella… —dijo Rose, enfatizando las palabras—. Kate le soltara todo, la conoce desde que éramos niñas, es su mejor amiga y le teme lo suficiente, tanto como para llamarla antes de llamar a Papá y ten por seguro que ella no será tan fácil de conmover y no me mires así, que de ella te encargas tú, yo no estoy dispuesta a perder mi cabellera, prefiero que ella vaya por las morenas y no por las rubias.
—Rose, no me puedes dejar sola con ella —dijo Bella.
—No, no, ella es toda tuya Enana, mi vida vale más.
…
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Salieron de Forks muy temprano en la mañana, para evadir cualquier tipo de tráfico. El trío temió lo peor cuando tres alcabalas colocadas a la altura de Port Angeles, Sequim y Gardiner, los detuvieron para visualizar el auto, pero al hacer una revista rápida a los ocupantes los dejaron pasar. En poco más de dos horas y media estaban en Bainbridge Island para tomar el Ferry hacia Seattle. Elizabeth se emocionó mucho cuando Bella la llevo a cubierta para que viera las olas chocar con el barco. No hubo palabras, como no las había habido desde que la había rescatado. Las únicas palabras que Bella había escuchado de la niña eran aquellas que había pronunciado cuando temblaba y estaba sumida en su delirio o los gritos en medio de aquella pesadilla. Bella tenía la esperanza de que una vez que la niña se sintiera lo suficientemente cómoda con ella le hablaría, eso esperaba.
De no ser así, Kate seguía siendo su mejor opción.
Kate Campbell había sido la mejor amiga de su hermana desde… mmm… siempre. Bella no podía recordar una reunión o cena entre amigos que no la incluyera, o siquiera un grupo de juegos que no tuviera a Kate –de la misma forma que había sido con Paul–.
Educada por un fervoroso Reverendo Presbiteriano, Kate conoció desde niña la obligación que todos los ciudadanos tienen hacia su comunidad. Ayudar en refugios para indigentes, recolección de ropa para niños huérfanos, colectas para equipos deportivos de chicos necesitados, cualquier obra de caridad que involucrara al Reverendo Rodrick Campbell también involucraba a sus hijos y Kate amaba de corazón ayudar.
Ese espíritu caritativo fue encausado en la Universidad, convirtiéndola en Psicóloga. Y la labor de su padre y de ella misma le llevo a tener excelente reputación ante las autoridades estatales. Kate Campbell no solo era una Psicóloga Infantil de excelencia, era también una Directora de Asistencia Social muy solicitada en las Cortes del Estado para los casos más difíciles.
Bella tenía fe en que si ella no podía llegar a la niña, Kate la ayudaría a hacerlo. Y no solo eso, sabía que la idea que había tenido con respecto al hogar temporal era algo que Kate podría hacer, lo había visto con anterioridad y era la única forma en que la Ley –una vez enterada de la situación de Elizabeth– no viniera por la niña.
Estaba convencida, como le había dicho a su hermana, que sus padres no se opondría a que cuidara de Elizabeth, ellos sabían que Bella era capaz, convencer a su padre podía llevar tiempo y mucho más tiempo y mucha astucia convencerla "a ella". Pero una vez más, Bella se dijo que había que tener fe.
En eso estaba su mente cuando Rosalie los conducía por la 3rd. Avenue West y giro a la izquierda para entrar en West Olympic Place.
La casa familiar de los Swan, estaba ubicada en el 700 West Kinnear Place1*/*. Renée había descubierto la casa construida en 1900 cuando Bella solo tenía un año, en una de sus famosas "incursiones para soñar" dentro de su distrito favorito, Queen Anne Hill. La casa había pertenecido por más de 60 años a una mujer ahora viuda –sus padres se la habían heredado–, pero la propiedad había sido perjudicada por el paso del tiempo. Renée había odiado que un lugar así se perdiera, su espíritu intranquilo la había llevado a tocar la puerta de la casa y así fue como conoció a Emmeline Fisher, una anciana de 80 años cuya familia la había dejado en el olvido muchos años antes. Renée dejo de pensar en la propiedad y una o dos veces por semana pasaba a cuidar de la vida y las necesidades de Emmeline y no había día en que Emmeline y Renée no tuvieran una conversación telefónica. Bella recordaba el incidente del ave que había mencionado Rosalie y también recordó que había sido en aquella casa que lo había encontrado.
Emmeline Fisher murió mientras dormía a la edad de 87 años.
Los sobrinos nietos de Emmeline no dudaron en reclamar la propiedad una vez que se enteraron de su muerte. Pero Emmeline había estipulado en su testamento que la propiedad pasara a manos de Renée Swan. Renée fue la más sorprendida. Una carta que junto al testamento había dejado Emmeline rezaba: "Tú me diste amor y compasión, cuando mi propia sangre solo me dio olvido. Recuerdo que años atrás mi casa estaba llena de sonidos de gente y ruido producido por los niños, tú trajiste eso de nuevo a casa. Esa es la razón por la que ahora es tuya y de tu familia". Los sobrinos nietos pelearon y Renée y Charlie quisieron en algún momento olvidarse de la casa, pero Emmeline aún conservaba una gran lucidez cuando realizo el testamento y su abogado y medico dieron fe de ello. Desde aquel momento esa paso a ser la casa familiar de los Swan, la casa que Bella y sus hermanas recordaban como su casa de infancia y adolescencia.
Al llegar, Rosalie acciono el control para abrir la puerta del garaje de la Casa Swan. Elizabeth se había quedado nuevamente dormida desde que salieron del Ferry, su cuerpo aun parecía agotado y Bella trataba de que la niña descansara todo lo posible. Se preguntaba si en condiciones normales, Elizabeth sería una niña hiperactiva o como había sido la misma Bella, tranquila y silenciosa. Ninguno había tomado la previsión de llamar a casa para decir que volverían, así que no sabían si sus padres estarían allí.
—Ok nenas —dijo Paul en voz suave al notar que la niña dormía—. ¿Quieren que huya o las ayudo con los leones?
—¿Y cuando has huido tú de los buenos chismes? —le dijo Rosalie de manera sarcástica.
—Me ofendes Darling, soy un hombre discreto.
—Mientras duermes —susurro Bella.
Al entrar al garaje notaron que ningún otro auto estaba estacionado así que supusieron que sus padres no estaban en casa.
Bella salió del auto y se preparó para llevar a la niña en brazos cuando Paul la interrumpió.
—Deja Enana, yo la llevo y te escuche no disimules —le dijo Paul con el entrecejo fruncido.
—Sabes que te amo igual —dijo Bella mirándolo con disculpa.
—Sí, sí, no pueden vivir sin mí, eso lo sé.
Los tres subieron lo escalones que los llevaban a la puerta que alcanzaba un lateral del salón.
Bella indico a Paul que podían dejar a la niña en su cuarto y fue allí donde todos fueron mientras veían como eran acomodadas las almohadas alrededor de la niña.
—Deberían comprar uno de esos monitores para bebé —comento Paul bajando las escaleras—. Así estarían al pendiente de cuando ella despertara.
—Oye, de verdad sabes de estas cosas —dijo Rosalie sorprendida.
—Claro que sí, te lo dije, estoy listo para nuestros bebés —Paul hizo una pausa antes de preguntar: —¿Ahora qué?
—Creo que hay que llamar a Kate, así tendremos algunas respuestas para Papá —dijo Bella—, de esa forma no tendrá ninguna excusa…
—¿Excusa para que Corazón?
Al oír aquella voz, tres pares de ojos se abrieron de par en par y todos quedaron paralizados en el salón.
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1*/* Gracias a Google Maps he podido hacer una "Investigación Inmobiliaria". De tal forma que todas y cada una de las direcciones que detallo en este Fic son dirección de lugares reales, que están ubicados en cada una de las localidades que menciono. La casa de los Swan está realmente ubicada en la dirección que indico y los invito a pasar por mi perfil para que vean los videos y los fotos de la casa, que desde ya les digo que es genial.
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Marieisahale: Gracias por ser la primera es escribir y por estar allí.
Phoenix1993: Espero que este capi te guste.
Bitha-Granger: Tengo un secreto para ti, no le digas a nadie, pero eres mi Alfa favorita ;)
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