CAPITULO 2

Había llegado a las 2:30 de la mañana a su humilde hogar. Abrió con suavidad la puerta de su hogar para no despertar a su tía. Asi que con sigilo abandono las llaves en una pequeña mesa y se dirigió al interior. Llego a la habitación de su tía y al verla dormida plácidamente, libero una suave sonrisa. Con suavidad llego a su habitación se deshizo de sus ballerinas y del conjunto de algodón que había llevado para cambiarse. Se abandono al abrigo de su cama y se quedo dormida, con unos hermosos ojos azules en sus pupilas.

La mañana la encontró con un sueño reparador y una fuerte y enérgica sonrisa en los labios. Se levanto con el dulce aroma que llego de la cocina. Se encamino raudamente para encontrar a la Tía Amy, preparando un delicioso café, tostadas y unos dulces caseros.

Al sentir la presencia de Rei, la anciana sonrió.

Rei querida, creí que despertarías mas tarde. Siéntate en lo que termino estos dulces.

Se acomodo a la mesa y se sirvió una generosa taza de café.

Que tal estuvo el trabajo anoche mi niña? Nadie ha intentado propasarse contigo verdad?

No Tía. Estoy bien. Es más, con las propinas conseguí para pagar el alquiler que debemos a Setsuna.

Oh mi niña que bendición! Que tal si la buscas y luego vienes a desayunar con más tranquilidad?

Claro tía. Cambio de ropa y voy.

Corrió a su habitación y se dio una ducha rápida. 10 minutos después enfundada en unos jeans y una blusa holgada de color melocotón con el pelo recogido en una alta cola se dirigió a la oficina de Setsuna. Al llegar golpeo con los nudillos y al escuchar el claro "Adelante" abrió la puerta y se acerco al pequeño escritorio de Setsuna.

Buenos días Setsuna.

Buenos días pequeña. A que debo tu visita?

Vengo a pagarte el alquiler atrasado. Y a disculparme por ello.

Sabes que para mí no es problema. Admiro tus esfuerzos por eso es que no insisto en que me pagues en fecha.

Lo sé. Y te estoy profundamente agradecida. Por eso quiero pagarte unos meses adelantados. Veras, anoche unos clientes dejaron buenas propinas y es una manera de también agradecértelo.

No es necesario.

Insisto. Nos ha ayudado mucho.

Está bien. Cuanto tiempo quieres abonarme?

Que sean 4 meses si? Incluyendo el mes que debo.

Está bien. Déjame preparo el recibo.

Rei se sentía poderosa. El dinero que le había caído prácticamente del cielo, solucionaba la mayor parte de sus problemas. Al abandonar la oficina de Setsuna, fue rápidamente a la farmacia y compro las medicinas de su tía para los próximos dos meses. Al ver que aun le sobraba una generosa cantidad, decidió ir a la multitienda más cercana y compro cosas para su hogar, algunas prendas para ella y su tía y víveres.

Media hora más tarde llegaba a su casa con miles d paquetes y los deposito sobre la mesa de la cocina. Su tía se había quedado boquiabierta. Nunca había visto tantas cosas juntas.

Observo con ojos curiosos a Rei, que no paraba de sonreír.

Mi niña, como?

Es que te lo he dicho, unos clientes fueron muy generosos y han dejado una propina tan buena que ha solucionado un poco de nuestros problemas.

Que quieres decir?

Mira, he comprado tu medicina para dos meses, he pagado a Setsuna y además te he comprado algunas cosas.

Los ojos de su tía brillaban con las lágrimas que se esforzaba en ocultar al ver algunas prendas para ella, la carne tan fresca, las verduras nuevas y rebosantes. Utensilios nuevos que combinaban con un juego de platos nuevo. Jarras y vasos.

Abrazo a Rei con una fuerza increíble.

Dios nos ha bendecido Rei. si aun tienes aunque sea un porcentaje de ese dinero, guárdalo por favor. Esto es abundancia para ambas, pero no lo malgastes por favor.

No te preocupes tía, lo guardare.

Y asi con una sonrisa al ver a su tía tan feliz, se dispuso a ayudarla a acomodar las nuevas adquisiciones en sus respectivos lugares. Su tía era todo para ella. No le importaba tener que prostituirse o hacer de mula para que a ella no le faltara un techo o sus medicinas para la diabetes.

Esa mujer, fue la única que la había acogido cuando sus padres habían sido asesinados. Todos los demás le había dado la espalda. Hasta sus verdaderos tíos de sangre.

Amy, o tía Amy como ella la llamaba, era una mujer sola que en sus mejores tiempos vendía frutas y verduras para mantenerse. Pero como la pobreza nunca es justa, un dia hallo el mísero puestito que ella poseía en el mercado central, completamente destrozado. Después de ese incidente había conocido a un hombre, que al principio era maravilloso… hasta que ella se embarazo.

Al nacer ese bebe, ella se había convencido de que debía luchar por ese hijo y volvió a conseguir un pequeño puesto. Pero el hombre que, desde que descubrió que Amy se había embarazado, bebía desde temprano y luego la maltrataba, un dia llego a la casa. Y no estaba. Pero estaba el niño.

Lo que Amy encontró al llegar a su hogar fue desgarrador. La cuna, antes llena de vida, ahora era una tumba. Cubierto con sangre, el cuerpecito pequeño e indefenso de su angelito yacía sobre las sabanas que goteaban un líquido espeso y oscuro.

Cayó al piso y rompió a llorar.

Cuando se recobro a medias, busco en su dormitorio los pocos ahorros que tenia. Desafortunadamente, el maldito se lo llevo todo. Con el único billete de 10 dólares que tenía en el bolsillo tomo lo poco que tenia y se fue. Paso por la comisaria a relatar lo que había sucedido. Los oficiales la llevaron de vuelta a revivir el calvario. Una vez hubo declarado, se fue sin volver atrás.

Y en ese momento había cruzado su camino con el de Rei. La niña estaba sucia y descalza, gimoteaba quedamente. Amy sin poder resistirse, se acerco a ella y acaricio dulcemente su cabeza. Rei dejo de sollozar y levanto los ojos. Al ver en los ojos de Amy, el amor que esa mujer emanaba, no dudo un segundo en decirle que si a su oferta de acompañarla.

Amy sabía que cometía una locura, pero volvía a tener una razón para vivir.

Y esa razón, era su pequeña Rei.

Y Rei estaba devolviéndole el favor, aun a costa de ella misma.

Solo que Amy ignoraba ese pequeño detalle. Y Rei no pensaba contárselo. Dentro de mucho, mucho tiempo.