Digimon no me pertenece.
~ Con Locura ~
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Realmente creí que no volvería a verla.
Fui al día siguiente, a la misma hora, justo antes de ocultarse el sol, pero ella no llego. Fui el día después de ese, y también al día siguiente, lo hice durante casi dos semanas, siempre con algún tipo de chocolate en mis bolsillos. Pero en ninguna de esas ocasiones la vi.
Varias veces me pregunte si habría sido un sueño, una ilusión quizás producto de mi imaginación. Tal vez el auto y mi depresión me inspiraron tanto que cree a una chica para mis historias por que eh de decir que desde aquel encuentro mis manos no dejaba de escribir.
Más de tres historias diferentes pero siempre con la misma protagonista. La chica de mirada dulce y sonrojadas mejillas, y siempre su primera aparición era bajo un árbol con su largo cabello siendo salvajemente movido por el aire… y así se me quedo ella en la memoria.
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Los días eran aburridos en comparación a mi vida en Francia, donde tenía amigos, un club de escritura, un equipo de baloncesto y una novia. Pero en cambio… ¿Qué puede hacer uno, en una ciudad que no conoces del todo?
Aunque para ser sincero, mis tardes perfectas son ahí, en mi cama, escribiendo en mi computadora y la música clásica de fondo, si afuera está lloviendo es aun mejor.
Así que como muchas veces llega el punto en que hago algo que no está en mis planes, como por ejemplo, aceptar salir con mi hermano.
No tenemos la mejor relación del mundo, de aquellas veces en las que me protegía y cuidaba han quedado solo los recuerdos. El es demasiado serio y frio, y solo lo eh visto reír a carcajadas cuando esta con su mejor amigo; para ser franco no me importa demasiado, de hecho agradezco de cierta forma que no sea el idiota drogadicto y violento que era la última vez que nos vimos.
En nuestro encuentro no hubo abrazos ni disculpas, tan solo un saludo, y en los siguientes días nada cambio. Pero esa tarde fue diferente, entro a mi habitación vestido casualmente y me miro fijamente.
̶ Hay una reunión en la casa de Taichí y… Sora me ha pedido que te llevara.
Taichí es el nombrado mejor amigo de mi hermano, un chico simpático y divertido al que de hecho agradezco que le pegue un poco de cosas positivas al negativo de mi hermano. Sora es amiga de ambos pero me eh dado cuenta de que hay algo mas, puedo oler la manera en que tanto mi hermano como Taichí no dejan de mirarla cuando vienen a casa.
̶ No es necesario ̶ y es verdad, porque yo no quiero que me lleve solo para quedar bien con la chica que le gusta.
Para mi sorpresa el entra calmadamente y se siente en la cama, a mi lado.
̶ Me aburro de solo verte encerrado aquí todos los días, vamos, hay chicos de tu edad ¿sabes? Seguro que te caen bien ̶ y entonces me sonríe y no puedo evitar ver al pequeño Yamato que daba su parte del postre y que me abrazaba cuando nuestros padres peleaban.
̶ Está bien ̶ respondo mientras me pongo de pie y tomo una sudadera.
No decimos nada mas, salimos de casa y comenzamos a caminar por el vecindario; cuando pasamos debajo de la pequeña colina donde está el árbol no puedo evitar detenerme. Justamente en ese momento el sol termina de meterse entre las montañas y la oscuridad llena el lugar. Ese día yo no fui al árbol, no fui a la hora acordada pero sinceramente ¿para qué ir? Ella no estaría ahí.
Un par de minutos después llegamos a una gran casa que se encuentra en la esquina de la calle. LA música es fuerte y desde afuera se escuchan las carcajadas y las voces de muchas personas. Al entrar me doy cuenta que no son muchos, realmente no parece una fiesta salvaje, al contrario; todos están bebiendo en calma y platican animadamente.
̶ ¡Matt! ̶ la voz de Taichí resuena en el lugar y las miradas se centran en nosotros, el moreno va a nuestro encuentro y tras darme un gran abrazo le da unas palmadas en la espalda a mi hermano ̶ Pero vaya que has tardado ¿Cómo estas Takeru?
̶ Bien, gracias por invitarme.
̶ ¿Bromeas? Los hermanos de mis amigos también son mis hermanos ̶ me contesta con una gran sonrisa en el rostro, el pasa su brazo sobre mis hombros y me jala al centro de la sala ̶ Chicos el es Takeru, hermano de Yamato.
Todos me saludan con una sonrisa en el rostro y yo correspondo un poco apenado.
̶ Has crecido mucho ̶ dice de repente una chica muy bonita, parece mayor, esta vestida con falda, chaqueta y unas botas altas, su cabello es café claro, y esta levemente maquillada. ̶ Si que te has puesto guapo ̶ termina con una gran sonrisa y guiñándome el ojo, yo me sonrojo ante el halago.
̶ Mimí deja ser tan zorra, no le coquetees a mi hermano.
̶ Púdrete Yamato ̶ le contesta ella enseñándole el dedo de en medio. Yo me rio mientras soy presente de la pelea que esos dos comienzan a tener y es extraño, incluso creo que eh cambiado de opinión. Mi hermano ahora es diferente, desde que ha hablado con esa chica llamada Mimí, sus ojos han brillado más e incluso parece divertirse ¿Sera que no es Sora la chica que le gusta?
̶ Mimí tiene razón, has crecido bastante ̶ dice un chico muy alto y delgado a mi lado; yo no se a que se refiere, pero la chica guapa ha dicho lo mismo.
̶ Perdón… ¿Los conozco?
̶ Es normal que no te acuerdes ̶ Sora se me mira con dulzura ̶ eras muy pequeño después de todo.
̶ No tanto… ̶ responde Tai y yo me siento perdido en aquella conversación.
̶ Solías jugar con nosotros ̶ sigue diciendo la pelirroja, después señala al chico de anteojos que ha hablado antes ̶ el es el superior Jou, es el mayor y el más correcto, probablemente gracias a él nunca llegamos a ir al hospital ̶ dice entre risas.
̶ Tal vez lo recuerdes mejor como el marica del grupo ̶ interrumpe Tai
Entonces a mi mente llegan imágenes vagas de mi niñez. Me veo a mí jugando con mi hermano y distintos niños a los que no les veo el rostro.
̶ Ella es Mimí ̶ vuelve a decir Sora y la castaña me sonríe.
̶ Solías usar un sombrero vaquero ̶ respondo y ella asiente feliz.
̶ ¿Ven? Mi presencia obviamente no puede ser olvidada con facilidad.
̶ Yo diría que es gracias a lo ridícula que te veías con esa cosa.
̶ Quisieras Yamato.
̶ El chico pelirrojo que casi no habla es Izzi, el siempre estaba en la computadora, de hecho no ha cambiado mucho. ̶ El chico me saluda con la mano y yo hago lo mismo, realmente ahora mismo veo a los niños de mis recuerdos con más claridad, sin embargo hay ahí algunos a los que sigo sin ubicar. ̶ Bueno, seguramente de mi y de Tai ya te acordaste.
̶ Eh… eso creo ̶ le respondo, porque realmente son pocas las cosas que recuerdo de ellos.
̶ Ellos son Daisuke, Yolei y Ken… a ellos sí que no los conoces ̶ me dice señalándome a un moreno muy parecido a Tai, a una chica peli morada con gafas y un tipo peli negro con un semblante muy tranquilo. Ellos me saludan y yo hago lo mismo. ̶ Chicos, el es Takeru, solía jugar con nosotros cuando era pequeño, antes de irse a Francia.
̶ ¿Francia? Seguro que es una ciudad bonita ̶ dice Yolei juntando las manos, muy risueña.
̶ Lo es, deberían ir algún día.
̶ Ya verás que te tomaremos la palabra.
̶ ¿Y juegas algún deporte Takeru? ̶ pregunta Ken.
̶ Me gusta el básquet bol, pero puedo jugar de todo.
̶ Podríamos tener un partido uno de estos días ̶ dice Daisuke ̶ pero no te sorprendas con lo bueno que soy. ̶ veo que tanto Yolei como Mimí ponen los ojos en blanco.
̶ Tú siempre quieres estar jugando. ̶ dice la de gafas.
̶ Pues yo estoy de acuerdo con Daisuke, pero obviamente sera un partido de fut bol.
̶ Que sorpresa Taichí ̶ responde Mimí. ̶ Pero cuéntanos Takeru… ¿Por qué has venido a Japón después de tanto tiempo?
Yo bajo la mirada mientras siento como mis manos comienzan a sudar, me encuentro de repente con la mirada de Yamato, quiero responder pero las palabras no salen de mi boca, es entonces que mi hermano responde y yo realmente lo agradezco.
̶ En realidad ya hacía falta que viniera, la última vez fue hace cuatro años, además ha estado un poco estresado ̶ yo realmente hubiera preferido que omitiera lo último.
̶ Seguro que si, después de todo, estas por entrar a la universidad ¿verdad? ̶ me dice Sora con amabilidad, yo asiento y ella sonríe ̶ ¿Ya sabes lo que vas a estudiar?
̶ Literatura, me gusta escribir.
̶ ¿De verdad? Yo quiero leer alguna novela tuya ̶ dice Mimí y mi hermano sonríe con burla.
̶ ¿Sabes leer?
̶ Argh Yamato ¿Por qué siempre tienes que estar molestándome? ̶ por que le gustas, respondo para mis adentros.
̶ Es genial Takeru, nunca lo hubiera pensado.
̶ ¿De que hablas Sora? ̶ responde Tai ̶ el siempre fue demasiado sensible, aunque yo pensé que sería algo así como un poeta.
̶ Taichí como eres tonto ̶ le dice mi hermano ̶ la poesía también entra en literatura.
̶ Ah… el punto es que yo ya lo sabía.
̶ ¿Por qué crees que era sensible? ̶ le pregunto y él me ve divertido.
̶ Siempre estabas llorando por cualquier cosa, una vez lloraste por que encontraste un pájaro muerto debajo del árbol de la colina.
̶ ¡Era un pájaro bebe! ̶ le digo sin siquiera pensarlo y con el ceño fruncido, a los segundos todos reímos.
̶ Entonces de eso si que te acuerdas ¿eh?
̶ Solo un poco… de hecho ̶ comienzo a decir cuando un recuerdo llega a mi mente ̶ justo ese día que paso lo del pájaro, había una niña, e… ella escalo el árbol muy alto para ver si había mas pájaros bebes en el nido ̶ digo mirando el suelo, el silencio inunda la habitación ̶ ¿Quién era?
Pero no hay respuesta y encuentro en la mirada de todos un poco de tristeza.
̶ Creo que eras tú Mimí ̶ le digo porque recuerdo a la niña castaña, ella me sonríe pero realmente parece nerviosa.
̶ eh… puede ser, aunque nunca eh sido mucho de subirme a los arboles. ̶ contesta y yo no lo entiendo, puede que sea alguien más, alguien que por alguna razón no está en aquella habitación; no le doy importancia pero el silencio incomodo sigue ahí y siento que eh dicho algo malo.
̶ Tal vez me eh confundido ̶ digo esperando que el silencio se termine todos vuelvan a bromear como antes. Entonces mi mirada se detiene en el mueble detrás de Sora, donde hay algunos adornos y muchas fotografías.
Entonces la encuentro, a la hermosa chica que me encontré en el árbol hace algunos días, en la foto esta sonriente… esta igualita, como si la foto fuera del mismo día en que la vi.
̶ ¡Es ella! ̶ digo alto sin querer y me acerco feliz a tomar la fotografía, las miradas me siguen pero no es raro, al fin y al cabo eh sido demasiado escandaloso. ̶ ¿Quién es? ̶ pregunto feliz a los demás.
̶ Ella… ̶ Sora es la única que se digna a hablar, los demás me miran raro y Tai tiene una mueca extraña en el rostro ̶ es la hermana de Tai ̶ dice la pelirroja con calma y yo sonrió mas, la encontré, y realmente existe y además vive a tan solo unas casas de mi.
̶ ¿En donde esta? Tengo que reclamarle un par de cosas ̶ bromeo, pero nadie parece divertirse.
̶ ¿Cómo qué? ̶ pregunta Tai.
̶ ¿eh? Ah es que me ha dejado plantado todos los días. ̶ la mayoría parece sorprendido, Tai frunce el ceño y Sora y mi hermano intercambian una mirada extraña ̶ ¿pasa algo?
̶ ¿De dónde la conoces? ̶ el tono de Taichí es serio a comparación de hace unos minutos, es incluso frívolo.
̶ Me le encontré… en el árbol ̶ digo y todos se miran como si no pudieran entender mis palabras.
̶ ¿Cuándo?
̶ Hace como dos semanas… ¿Por qué? ̶ pregunto yo, porque sus reacciones me parecen extrañas.
̶ ¿estás seguro Takeru?
̶ Si… claro que estoy seguro, ella incluso me robo mi chocolate y dijo que me vería al día siguiente, pero no volví a verla ¿está bien? ̶ digo preocupado, porque sus reacciones no pueden ser algo bueno.
̶ Deberíamos ir a verla ̶ dice Sora de repente y ahora todos la miran a ella ̶ si esta saliendo debemos decirles al personal.
̶ Yo me encargo Sora… ̶ dice Tai caminando hacia el perchero y tomando su chaqueta ̶ disculpen chicos, debo irme.
̶ No te preocupes Tai, entendemos ̶ responde Yolei y el castaño sale de su casa.
Nuevamente el silencio nos inunda, entonces Daisuke se levanta bruscamente y me da una mirada que percibo como amenazante.
̶ Debiste decirnos de inmediato ̶ dice con tono brusco y golpeado
̶ ¿Qué?
̶ ¿Crees que esto es un juego? ̶ me toma de repente del cuello de la camisa, levanta el puño y cuando esta por golpearme mi hermano lo detiene y lo aleja de mí.
̶ Bájale Daisuke, el no sabe nada… ̶ el moreno frunce el ceño.
̶ Si algo llega a pasarle, será su culpa ̶ y sale de la casa a paso acelerado.
̶ Es mejor que todos vayamos a casa ̶ dice Yamato.
̶ Tal vez debamos esperar a Taichí aquí, para saber si todo está bien. ̶ dice el pelirrojo llamado Izzi.
̶ Yo iré con él, y prometo que en cuanto sepamos algo les llamaremos… todo debe estar bien, si ella no hubiera regresado nos hubieran avisado.
̶ Bien, vámonos ̶ Mimí se levanta y se despide al igual que los demás, todos salen de casa con una mirada de preocupación en el rostro. En la sala solo queda mi hermano, Sora y yo.
̶ Takeru, ve a casa ¿podrías decirle a papá que llegare un poco más tarde?
̶ ¿A dónde iras?
̶ Con Tai.
̶ Yo voy contigo ̶ dice Sora y esta vez Yamato no se niega.
̶ No se lo que pasa, pero también quiero ir ̶ mi hermano pone una mano sobre mi hombro.
̶ No es algo en lo que debas meterte Takeru ̶ y comienza a salir de casa.
̶ ¡Espera! Tienes que decirme al menos que le ha pasado… ¿ella está bien? ̶ Yamato vacila en responder, intercambia una mirada con Sora quien le sonríe y asiente levemente.
̶ La hermana de Taichí no está bien Takeru, ella está internada en el Sanatorio Ridley.
̶ ¿Qué? Es… ¿Por qué intento suicidarse? ̶ Tanto Sora como él me miran sorprendidos y yo temo haber hablado de mas.
̶ ¿Qué tanto sabes?
̶ No mucho, ella solo me mostro la marca de su mano, yo…
̶ Ella está enferma Takeru, ahora ve a casa, en cuanto llegue hablaremos de esto ¿de acuerdo? ̶ yo asiento y ambos salen de casa. Sé que lo que ha dicho mi hermano no solo se refiere a la hermana de Taichí, se que quiere hablar conmigo sobre mis propios problemas y sobre las verdaderas razones del porque estoy aquí.
Dejo la foto en su lugar y salgo de la casa ajena cerrando con calma. Las calles del vecindario están vacías y en la oscuridad de la noche solo brillan las estrellas. El silencio es mi único acompañante mientras me dirijo a casa y cuando paso cerca del árbol… veo una figura que brilla gracias al camisón blanco que la envuelve. Probablemente en otra ocasión hubiera pensado que era un fantasma, pero podía reconocer su cabello y algo muy dentro de mi me decía que estaba en lo correcto.
Así que me dirijo a ella en calma, pensando seriamente en llamar a Yamato, se supone que ellos han ido a verla al lugar donde debería estar internada ¿no? De todas formas no le hago caso a mi instinto de responsabilidad.
̶ Hola ̶ le saludo y ella voltea, esta igual que antes, excepto que ahora sus mejillas y su nariz están más rojas, probablemente por el frio.
̶ Hola ̶ responde sonriéndome con dulzura ̶ ¿Traes chocolates?
̶ No… lo siento, yo creí que no volvería a verte, es que no has venido cuando me has dicho.
̶ Oh de verdad lo siento, ellos suelen dificultarme el salir cada vez mas ̶ dice y yo no sé a qué se refiere con "ellos" pero me doy una idea. Una ráfaga de viento nos golpea y ella se soba los brazos para guardar calor.
Me quito mi sudadera de inmediato y se la ofrezco, ella la mira y yo insisto.
̶ Gracias ̶ dice mientras se la pone y cuando termina se abraza a sí misma. ̶ huele a lavanda ̶ dice mientras me mira con sus hermosos ojos rubí.
̶ Lamento no haberte traído chocolates.
̶ Está bien… eh tomado unos de mi casa, mi hermano los guarda debajo de la cama.
̶ ¿Has estado en tu casa?
̶ Hace un rato, si… pero me he salido en cuanto todos han llegado, Gatomon dice que no es bueno para mí verlos a todos juntos, yo suelo decirle que exagera ̶ dice inocentemente.
̶ ¿Gatomon? ̶ Ante la pregunta ella me mira como si no entendiera, no insisto.
̶ La noche se ve hermosa ¿verdad?
̶ ¿Por qué has venido a esta hora? Creí habías dicho que le temías a la oscuridad.
̶ No está del todo oscuro, las estrellas sirven para alumbrar… además, me dijeron que me estabas buscando. ̶ yo levanto la ceja.
̶ ¿Quiénes? ̶ Ella se ríe, su risa es tan hermosa que parece música.
̶ Haces muchas preguntas, ya debo irme. ̶ dice comenzando a quitarse mi sudadera.
̶ Quédatela
̶ No se cuando podre devolvértela.
̶ Está bien… no importa. ̶ ella asiente ̶ ¿vendrás mañana?
̶ No lo sé… es mejor no prometer nada, ya te eh quedado mal, pero… ya sé dónde vives, iré a verte cuando pueda ¿sí?
̶ Claro… ̶ y cuando ella comienza a alejarse la detengo ̶ oye ̶ ella me mira interrogante ̶ ¿Cuál es tu chocolate favorito? ̶ Ella se encoge de hombros.
̶ Sorpréndeme.
Y entonces se aleja de mi, perdiéndose entre la noche alumbrada por las estrellas, con sus pies descalzos corriendo por el asfalto… dejando su aroma a flores inundándome la nariz.
Recuerdo que en ese entonces solo quería saber más de ella, ¿Quién era? ¿Qué tenía? ¿Por qué todos parecían conocerla?
¿Por qué sentía yo que mis encuentros con ella eran predestinados? Supongo… que después de todo un escritor siempre cree en lo que el destino le tiene preparado.
Pero yo… no estaba preparado para que alguien como ella entrara a mi vida y sin embargo aun después de todo la recibiría con los brazos abiertos.
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Muchas gracias a los que comentan, por los follows y favoritos.
Nos leemos en el siguiente.
