Digimon no me pertenece.
~ Con Locura ~
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En ese momento, acostado en mi cama con la mirada en el techo, escuchando el viento silbar afuera, la recordé.
Llega a mi mente una escena, de ocho niños jugando en la colina, donde el árbol no es tan grande como ahora y aun así lo veo con más asombro, cuando eres pequeño vez todo más grande. Ahora bien, de aquellos ocho niños puedo reconocer a la mayoría.
Taichí es el que va dando órdenes como todo buen líder, mi hermano como segundo al mando se queja de sus decisiones y Sora quien lleva un sombrero y parece menos femenina que ahora va y los separa. A unos metros de ahí Izzi esta recargado en el árbol, a su lado Joe ayuda a Mimí a recoger muchas flores. Hay risas y gritos entre todos ellos, yo solo soy ahí el más pequeño, al que el sombrero le queda grande y moquea de tanto llorar.
Entonces la niña que sobra y que no reconozco toma mi mano y jala para acercarme más a ellos. Es decidida y camina con firmeza, su mano aprieta la mía y esa es la primera vez que me sentí seguro al lado de alguien que no era mi familia.
̶ Dicen que vienen los mocosos de la otra cuadra, debemos apresurarnos y atacar primero ̶ dice Taichí como si de guerreros nos tratáramos. Yamato le da un zape y todos reímos.
̶ ¿Y cómo sabremos cuando estén cerca, cabeza de chorlito?
̶ Se puede ver desde lo alto del árbol ̶ la voz de ella es dulce e incluso suena más madura que Sora, aun no puedo verle el rostro pero seguramente tiene un gesto amable.
̶ Bien, sube y avísanos.
̶ Espera Tai ̶ le detiene la pelirroja ̶ no esperaras que ella suba hasta lo alto del árbol sola ¿o sí? ̶ el castaño mira a la niña que debe tener mi edad, aunque es más alta que yo, se encoge de hombros y sonríe.
̶ No le veo problema ¿Qué dices tú?
̶ No hay problema capitán ̶ responde la niña haciendo un saludo militar ̶ No te preocupes Sora, yo soy una experta subiendo al árbol. ̶ la pelirroja no parece convencida pero no dice nada más. ̶ ¿Cómo te avisare?
̶ Buena pregunta…
̶ Tai ̶ mi hermano es quien le habla ̶ no quiero que Takeru venga con nosotros, ellos se van a ir contra el más pequeño y no podre estar tan al pendiente.
̶ Entonces… ̶ el castaño voltea hacia el pelirrojo del grupo ̶ Izzi, dale walkie talkie a Takeru, mi hermana le avisara si ve a los chicos y tu ̶ dice señalándome ̶ tendrás la importante tarea de mantenernos al tanto ¿Crees poder hacerlo?
Yo asiento con la cabeza, recuerdo que en esos momentos estaba aterrado por una batalla con los chicos de la otra calle, así que por mi estaba bien quedarme atrás.
̶ Entonces es hora de irnos ¡Hay que defender nuestra calle! ̶ grita eufórico nuestro líder, y más que alentarnos nos da un poco de risa, se ve muy cómico actuando como héroe estando chimuelo.
Ellos salen corriendo, aun que Mimí se ha quejado de estar cansada y Joe ha tenido que cargarla apenas bajan de la colina.
Para cuando volteo, la niña de camisa amarilla y short rosa ya va escalando.
̶ ¿Quieres subir? ̶ me dice desde una rama muy arriba, y yo digo que si, por que ella es con la que mejor me llevo y porque me gusta estar con ella.
Así que subo con cuidado, voy dejando las ramas atrás y el aparato negro que me da Izzi va bien aferrado a mi chamarra. De repente me siento cansado y es que siento que eh subido tanto que me parece extraño aun no poder alcanzarla.
̶ Más arriba ̶ me dice pero yo ya no quiero subir más, soy tan solo un niño de ocho años que ya está más arriba de los dos metros y medio. Así que me niego. ̶ Como quieras. ̶ segundo después me mira sonriente ̶ dile a los chicos que los de la otra cuadra ya están dando la vuelta por la casa de la señora Maggs ̶ yo la obedezco y del otro lado recibo un "entendido" por parte de Tai.
Su risa cantarina me llama la atención y me doy cuenta que ha vuelto a subir.
̶ ¿Qué haces? ̶ le pregunto por fin.
̶ La vista es genial desde lo más alto.
̶ Pero ya no deberías subir ¿Y si caes?
̶ Entonces caeré después de disfrutar la mejor vista de mi vida.
Ahora que lo pienso… ella actuaba tan extraña desde pequeña.
̶ Ven conmigo Takeru, tienes que ver esto.
Y yo no quiero que ella piense mal de mí, que piense que soy un cobarde, aunque lo soy, así que empiezo a subir a pesar de que las piernas me tiemblan. En algún punto antes de llegar a ella la rama en la que estoy recargado se rompe y casi caigo, intento agarrarme con fuerzas y ella me toma del brazo.
̶ ¡Agárrate Takeru! ̶ Lo hago, tan fuerte que mis manos empiezan a ponerse rojas. Ella intenta sostenerme, pero claro, ella también es solo una niña de ocho años.
̶ Hikari… ayúdame ̶ pero nuestras manos se sueltan y yo caigo del árbol.
...
Abro los ojos y me siento con brusquedad, mi corazón late demasiado rápido y estoy sudando. En algún momento me quede dormido, pero está bien.
Había olvidado eso, probablemente la razón de mi miedo a las alturas y además… ̶ Sonrió ̶ ahora se su nombre.
Y es que mientras eh estado cayendo del árbol su rostro por fin se aclara, y veo su cabello castaño siendo acariciado por el sol, sus ojos grandes de color rojizo que miran con preocupación.
̶ Hikari… ̶ digo aun sonriendo, porque su nombre suena lindo en mis labios, suena como ella…
̶ ¿La recordaste? ̶ La voz de mi hermano me sobresalta y lo encuentro apoyado en el marco de la puerta con los brazos cruzados, una sombra adorna el espacio debajo de sus ojos.
̶ Si… en realidad eh recordado cuando caí del árbol. ̶ Yamato ríe.
̶ Vaya que ese día nos asustaste mucho, pero solo terminaste con un gran chichón en la cabeza y un trauma a las alturas.
̶ No es para burlarse.
̶ Vale, perdón…
̶ Yamato, ustedes… ¿la encontraron? ̶ pregunte nervioso, porque no estaba seguro si decir que yo la había visto después de que ellos salieran de la casa del moreno.
̶ Algo así, fue extraño en realidad… cuando llegamos Tai pidió verla de inmediato pero nadie pudo encontrarla, estuvieron buscando por todo el lugar como por veinte minutos, y cuando estaban a punto de llamar a la policía ella apareció de la nada.
̶ Ya veo… Sabes, de verdad lamento haber dicho esas cosas ayer, debió ser duro para Tai que yo sacara el tema.
̶ Está bien, en realidad no le ha dado tiempo de decírtelo pero te lo agradece ̶ yo levanto una ceja confundido ̶ es que… ̶ mi hermano camina y se siente al final de la cama ̶ últimamente cuando alguien habla de ella, suele hacerlo con lastima o morbo, tu hablaste de manera diferente, como si ella no tuviera problema alguno.
̶ Es que no lo entiendo Matt, ella... ¿Qué problema tiene como para estar internada en ese lugar? ̶ Pregunto y el desvía la mirada ̶ creo que, todos cometemos errores, no es para tanto ̶ digo en realidad no solo por ella sino también por mí, no quisiera ir a un lugar para locos cuando lo único que he hecho es intentar quitarme la vida... bien, eso quizás no se escucha del todo bien.
̶ En realidad si es suficiente ̶ me dice mirándome profundamente ̶ querer quitarse la vida es un problema grave Takeru ̶ yo bajo la mirada, no quiero tener esa platica ahora mismo ̶ pero no es solo por eso, ella en realidad está enferma.
̶ ¿Qué tiene?
̶ Esquizofrenia ̶ yo me quedo helado ̶ a eso súmale una fuerte depresión.
̶ Eso es imposible.
̶ Así son las cosas Takeru…
̶ ¡No! Yo hable con ella, y ella me hablaba con normalidad, ella… ̶ siento la mano de mi hermano en el hombro y lo miro, yo sigo con mi cara de estupefacción, no concibo la idea de que esa chica dulce tenga ese tipo de problema.
̶ Es un caso extraño, en realidad son pocas las veces que ella pierde el control ¿sabes? Normalmente es una chica dulce y lo único raro es que a veces suele hablar con… personas o criaturas inexistentes. ̶ entonces recuerdo el nombre de Gatomon y la manera en que ella hablaba, aun así parece irreal ̶ pero algunas veces ̶ continua Yamato ̶ ella se pone agresiva, ataques de pánico y ansiedad, es en estas ocasiones en las que ha intentado suicidarse.
̶ Pero… si no es tan grave ¿Por qué tiene que estar internada? ¿No se puede manejar en casa con medicamentos?
̶ Lo intentaron, pero sus ataques eran más comunes aquí que en Ridley, además estando en casa no se podía dejar sola, pues era tiempo en el que ella buscaba la forma de auto dañarse.
Realmente intento procesar cada palabra pero hay cosas que no tienen sentido, el que ella parezca ser tan serena como un ángel o el hecho de que si ha podido escapar ha tenido tiempo suficiente para matarse si lo quisiera pero no lo ha hecho.
̶ Tal vez ya se está recuperando ̶ mi hermano suelta un suspiro.
̶ Takeru, tratar con estas personas… es siempre diferente, Hikari tiene sus momentos ¿sabes? Puede estar meses comportándose con normalidad, incluso sin hablar sola y entonces cuando creemos que todo va bien, de repente tiene sus ataques, créeme… nos ha pasado más de una vez.
̶ Pero… ¿es tan grave?
̶ Lo es.
̶ ¿Cómo paso? ¿Desde cuándo? ̶ Mi hermano me mira y se encoge de hombros.
̶ No sabría decírtelo con certeza, pero supongo que ella siempre ha sido un poco extraña, de niños solía decir cosas que ninguno de nosotros podía entender a esa edad, supongo que todo fue peor cuando entro en la adolescencia.
̶ Yo…
̶ Esto no es culpa de nadie, mucho menos tuya que apenas la conoces.
̶ Quisiera ayudarla.
̶ Creo que debes encargarte de tus propios problemas Takeru. ̶ dijo levantándose dispuesto a salir de mi habitación.
̶ ¡Yamato! ̶ El se detiene ̶ Quisiera visitarla.
̶ Oye… realmente no le permiten las visitas y créeme no quieres entrar a ese lugar.
̶ ¿Por qué no?
̶ Takeru las cosas no son como piensas, ella no habla con nadie, a Taichí apenas y puede mirarlo.
̶ Entonces… ¿Por qué a mí me ha hablado con tanta normalidad?
̶ No lo sé, ella es extraña la mayoría del tiempo, pero créeme cuando te digo que la Hikari que está en tu mente no es la que está en ese lugar.
Yamato sale de ahí. Y yo me sobo la sien con frustración hay demasiadas cosas que aun no entiendo, definitivamente la chica que he visto no es una loca esquizofrénica como todos dicen, no hay forma de que lo sea…
Juro que intente obedecer a mi hermano, intente que sus palabras se gravaran en mi mente, ya habría su momento, ella dijo que iría a verme a mi casa cuando pudiera y yo solo debía ser paciente y esperar. Lamentablemente la paciencia y yo no nos llevamos bien cuando se tratar de obtener respuestas.
Cuando pasaron dos días no pude más.
Salí de casa más o menos a las cuatro de la tarde. El Sanatorio Ridley no estaba demasiado lejos. Estaba decidió a buscarla, encontrarla y hablar con ella, por que algo dentro de mi decía que no podía tratarse de la misma chica, y menos de la valiente niña que recuerdo.
Toda mi seguridad se vino abajo en cuanto llegue al lugar. Era grande, demasiado, con enormes jardines bien cuidados y más de siete pisos de altura. Al entrar el olor a medicina impregnaba el lugar, las personas iban y venían en batas junto a personas con actitudes demasiado apagadas, y si no fuera porque muchos de ellos eran jóvenes, yo diría que parecía más un asilo.
̶ Hola… ̶ le dije a la recepcionista, porque si, estaba nervioso pero no lo demostraba, ella, una mujer cerca de los 25 supuse, de piel canela y cabello negro me miro amablemente.
̶ ¿En qué puedo ayudarte?
̶ Ve… vengo de visita.
̶ Claro, ¿Cuál es el nombre de la paciente?
̶ Hikari… Yagami ̶ ella me sonrió.
̶ Eres hermano del chico guapo y rubio que viene a visitarla. ̶ Claro… mi querido hermano rompiendo corazones una vez más.
̶ Eh… si, supongo, eso creo. ̶ Ella rio divertida.
̶ Si debía ser, son idénticos, ahora debo decirte que Hikari es una paciente que no puede recibir visitas a menos que sean familiares o ellos permitan que lo hagas ¿tienes alguna carta o identificación de algún familiar de ella?
̶ No, no tengo nada
̶ Lo siento.
̶ Oye en serio tengo que verla, sabe… nuestras familias son muy amigas y yo no vivo aquí, por eso apenas me eh enterado de su situación y realmente quisiera verla, yo… prometo no dar problemas.
̶ Me encantaría ayudarte, pero enserio no se me permite hacer este tipo de cosas. ̶ Yo suelto un suspiro, antes de rendirme me permito hacer algo que no suelo hacer. ̶ Lo siento.
̶ No, no, está bien es tu trabajo yo entiendo, es solo que… bueno, me gustaría hablarle a mi hermano sobre el tipo de chicas que hay aquí, ya sabes… a él le daría gusto poder agradecer en mi honor a alguien que me ayuda a ver a una amiga muy querida. ̶ ella abre la boca pero no dice nada, después mira alrededor y al final suelta un suspiro.
̶ ¿Podrías conseguirme una cita con él?
̶ Apuesto a que sí.
̶ Bien ¿Cuál es tu nombre?
̶ Takeru Takaishi ̶ dice y cuando estar por anotarme en la libreta me mira extraño ̶ oh no te preocupes te aseguro que es mi hermano, tenemos apellidos diferentes porque nuestros padres se separaron. - si, ese soy yo dándole información privada a una extraña.
̶ Claro, Necesito que me entregues todos los objetos que lleves contigo, los cordones de tus tenis también.
Yo levanto mi ceja, ¿que es lo que podrían hacer unos cordones?
̶ Es por seguridad. ̶ me dice y entonces me imagino a alguien totalmente desquiciado queriéndome estrangular con mis cordones; entonces obedezco y pongo todo sobre una canasta, mi teléfono, las llaves de mi casa y la cartera, ella lo guarda en un espacio debajo y después se pone de pie ̶ ven conmigo ̶ la sigo por un pasillo mientras me entrega un gafete de visitante ̶ Sus visitas son supervisadas y como es la primera vez y técnicamente no te debo dejar pasar solo durara media hora ¿de acuerdo?
̶ Está bien, eso es suficiente, muchas gracias.
̶ Claro que si Hikari no quiere verte tendrás que irte de inmediato. No hagas movimientos bruscos, no hables demasiado alto y de preferencia evita tocarla demasiado. ̶ Yo solo puedo asentir.
Llegamos a unas puertas grandes y ella abre una dejando entrar a mi primero. Es una sala de colores bajos, hay muebles en un espacio, del otro lado un librero con mesas y sillas para leer, también hay un espacio para juegos de mesas. La peli negra se adelanta y yo la sigo hasta un gran ventanal.
Ella está sentada ahí, en un mueble pequeño con las piernas cruzadas como posición de meditación, esta vez no tiene un vestido si no lo que parece ser un pijama de pantalón y camisa floja de un azul muy claro, su cabello largo cae por su espalda con algunos cabellos fuera de su lugar. Tiene la mirada perdida hacia afuera.
̶ Hikari ̶ le llama la morocha pero ella no parece escucharla o al menos no lo demuestra. ̶ tienes vistas linda.
̶ No quiero ver a Tai ̶ contesta. Su voz es diferente a las veces en la que la eh visto, es apagada y fría.
̶ No es tu hermano linda, es un amigo tuyo que esta emocionado por verte, se amable ¿de acuerdo? ̶ Hikari no responde. Entonces la peli negra me da espacio y sale a paso lento de la sala.
̶ Hola ̶ es lo único que se me ocurre decirle pero ella no me mira. Decido sentarme en el suelo, recargándome en la pared que está debajo de la ventana, quedando de frente a ella aunque debo mirarla hacia arriba. ̶ Soy Takeru… - era extraño, el lugar me daba escalofríos, nunca en mi vida había estando en un lugar así.
Nuevamente no hay respuesta.
̶ ¿Quieres que me vaya? ̶ espero unos segundos y al ver que no tiene la intención de hablarme comienzo a levantarme para irme, tal vez no había sido buena idea.
̶ ¿Por qué estás aquí? ̶ Su voz hace que me detenga y vuelva a sentarme.
̶ Hummm
̶ Te dije que iría a verte, no tenias por que venir.
̶ No podía esperar, quería verte Hikari.
̶ Ya sabes mi nombre.
̶ Si… resulta que te conozco desde hace mucho ¿Por qué no me lo habías dicho? ̶ Ella frunce el ceño, sus ojos se desvían de un lugar a otro y no parece segura de lo que esta a punto de decirme. Entonces levanta la cabeza y me sonríe.
̶ Era divertido ver tu cara cuando no entendías de donde te conocía. - su voz tiembla
̶ Lo que me sorprende es que me has reconocido al instante.
̶ Soy una caja de sorpresas. ̶ yo la veo a los ojos, asiento y le sonrió.
̶ Estoy de acuerdo ̶ definitivamente lo era.
̶ ¿Sería tonto preguntar si has traído chocolate?
̶ Me han quitado todo al entrar ̶ ella baja la mirada decepcionada y yo me rio sin poder evitarlo ̶ pero… soy bastante inteligente ̶ le digo ofreciéndole un pequeño chocolate en envoltura dorada.
Esta vez sus ojos brillan y su sonrisa es enorme, nuevamente parece tan solo una pequeña comiendo chocolate por primera vez, yo pongo mi dedo en mis labios indicándole que guarde el secreto y ella asiente contenta mientras quita la envoltura con prisa pero asegurándose de que los guardias de la puerta no la vean. Se lo lleva a la boca de golpe.
̶ ¡Qué bueno que has venido! ̶ dice contenta.
̶ Eso no es lo que decías hace un momento. ̶ Y realmente me asombra la manera tan rápida en la que ha cambiado de actitud. ̶ Y… ¿Qué hacías?
̶ Mirar hacia afuera.
̶ ¿No puedes salir? Al menos al jardín.
̶ Estoy castigada por salirme siempre sin permiso.
̶ Entonces deberías dejar de hacerlo.
̶ No tienes idea de lo que es estar encerrada en este lugar. ̶ Y no dije nada, porque realmente no lo sabía pero lo imaginaba, ¿Quién quisiera estar encerrado ahí cada día? ̶ ¿de dónde has venido?
̶ Francia ̶ entonces ella se levanta de su asiento, sus pies descalzos caminan hasta quedar a mi lado y se sienta de golpe ahí, apoya su mentón en sus rodillas y me mira con asombro.
̶ ¿Francia? ¿Conoces la torre Eiffel?
̶ Por supuesto.
̶ ¿Es bonita?
̶ Maravillosa, estar frente a ella es irreal ̶ ella parece tan ilusionada con mis palabras, en ese momento ella es hermosa, ella es dulce… ella no puede ser la chica de la que habla Yamato ̶ ¿Te gustaría ir alguna vez?
̶ ¡Sí! ̶ dice levantando la cabeza ̶ Definitivamente quiero estar ahí, quiero verla… y tomar tantas fotos como pueda.
̶ ¿Fotos? ̶ ella sonríe aun más.
̶ Si, me gusta tomar fotos, solía hacerlo antes de que me encerraran aquí, y no es por presumir pero ¿sabes? Soy realmente buena.
̶ Apuesto a que si, realmente desde que te eh visto me ha parecido que tenias un aura de artistica, tal vez es la manera tan mítica en que ves todo alrededor. ̶ Ella suelta una risa cantarina y yo me deleito con el sonido.
̶ Tú también tienes esa aura… ¿Escritor?
̶ ¿Cómo sabes?
̶ Patamon lo ha comentado el otro día ̶ dice riéndose y yo ya no se dé que habla ¿Quién es Patamon? Quiero preguntar pero prefiero no hacerlo, no quiero echar a perder ese momento.
̶ Pues así es, aunque tuve un poco de problemas, la inspiración me dejo por un largo tiempo.
̶ ¿Eso es parte de todos tus problemas? ¿Es parte de las razones por las que estas aquí? ̶ me dice y yo la veo sorprendido.
̶ Si ̶ ella sonríe y toma mi mano con suavidad y yo me pierdo en sus ojos y después en sus labios.
̶ ¿Y ya está arreglado?
̶ Resulta ̶ contesto ̶ que desde que me encontré con cierta chica descalza en aquel árbol, la inspiración regreso como rayo.
Ella se ríe mientras un sonrojo aparece en sus mejillas, se ve adorable, como un hada o algo aun más extraordinario.
̶ Debo agradecértelo.
̶ ¿me dejaras leer tus escritos después?
̶ Claro… creo que incluso los he hecho para ti, ¿Qué mejor que recibir la crítica de mi musa?
Ella vuelve a reír, esta vez un poco más fuerte, yo también lo hago. De repente ella se voltea bruscamente hacia el otro lado.
̶ ¡Cállate me avergüenzas! ̶ le dice a… nadie; luego se voltea y vuelve a sonreírme pero parece avergonzada e incluso temerosa. ̶ Lo… lo siento, esto debe parecerte extraño pero…
̶ ¿Qué es lo que te dijo? ̶ Ella me mira confundida ̶ anda dime ya, ¿fue algo vergonzoso?
̶ Eh… s… si, ella dice que estas coqueteándome. ̶ Yo me rio, intentando no avergonzarme.
̶ ¿Eso te dijo? ¿Y cómo se llama "ella"?
̶ Gatomon, es una amiga.
̶ Pues es muy inteligente ̶ ella desvía la mirada ̶ me ha cachado ̶ digo riéndome y sobándome la nuca, Hikari sonríe divertida.
̶ Takeru…
̶ ¿Si?
̶ ¿Vendrás a verme otra vez? ̶ Yo la veo y me doy el lujo de pasar un mechón de cabello por detrás de la oreja, ella vuelve a sonrojarse y a mí me tiembla la mano.
̶ Cada día.
̶ Tal vez no puedas venir diario.
̶ Entonces siempre que me lo permitan, pero debes prometer, que tú no debes salir ¿bien?
̶ ¿Por qué?
̶ Para que te perdonen el castigo, y después… puedas ir conmigo a algunos lugares.
̶ ¿Paris? ̶ yo sonrió.
̶ Claro… me encantaría llevarte a Paris. ̶ le susurro y en ese momento me doy cuenta de lo cerca que están nuestros rostros, tanto que su aliento choca contra mis labios. Y cuando ella cierra los ojos yo estoy por hacer lo mismo.
̶ ¡Hikari! ̶ la voz de Taichí hace que nos alejemos de inmediato y pronto veo acercarse al moreno con prisa hacia nosotros, a su lado va su fiel y mejor amigo Yamato. ̶ ¿Qué haces aquí? ̶ me dice cuando llega hasta nosotros, yo me levanto de inmediato y ayudo a la castaña a hacer lo mismo.
Por alguna extraña razón Taichí parece asombrado y su mirada viaja de su hermana a mí. Hikari ya no sonríe, en incluso puedo decir que está asustada y que sus ojos se están llenando de lagrimas.
̶ Takeru… ̶ mi hermano parece estar igual de asombrado que su mejor amigo ̶ Creí dejarte claro las cosas, no tenias por que venir, en todo caso… ¿Cómo has pasado?
̶ Eh… si tal vez tengas que tener una cita con la recepcionista ̶ el frunce el ceño confundido.
̶ Tienes que irte ̶ me dice Tai con tono autoritario. ̶ ¡Ahora! ̶ dice un poco mas fuerte comenzado a atraer la atención de varias personas.
̶ Si, está bien ̶ respondo porque lo menos que quiero es problemas. Sin embargo Hikari toma mi mano con mucha fuerza y me abraza del brazo.
̶ No, por favor no te vayas. ̶ Su voz es entre cortado y las lágrimas comienzan a caer por sus mejillas. ̶ Tai por favor deja que se quede. ̶ le ruega y el la mira estupefacto. ̶ Por favor.
̶ Hikari… ̶ ella me mira ̶ de todas formas solo podía quedarme media hora, lo mejor es que me vaya y…
̶ ¿Regresaras? ̶ yo miro a Tai quien no parece creer lo que está pasando y yo me pregunto ¿Qué es tan asombroso? ̶ ¡Tai dile que puede regresar! ̶ ella comienza a exaltarse y yo no sé qué hacer.
̶ Si… si está bien, el puede venir otra vez. ̶ Hikari vuelve a sonreír pero sus mejillas ya han sido empapadas en lágrimas.
̶ ¿Ves? ̶ me dice ̶ ya no hay problema, vas a venir a verme ¿verdad?
̶ Claro ̶ respondo tomando su mano y acariciándola con suavidad, la manera en la que me necesita me rompe el corazón y al mismo tiempo me hace feliz.
Ella salta emocionada y me abraza del cuello. Taichí no está contento e incluso Yamato me mira de mala manera.
̶ Gracias ̶ me susurra al odio.
̶ No es nada…
̶ Takeru es mejor que te vayas ahora ̶ dice mi hermano y por la mirada del castaño se que está de acuerdo. Hikari me mira con decepción pero al mismo tiempo sonríe resignada.
Cuando Salí del sanatorio lo hice con un sentimiento de regocijo inmenso, me sentía aliviado, como si ver y estar con Hikari fuera necesario.
Ese... fue un verano inolvidable.
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Capitulo 3 y debo decir que estoy muy contenta por el recibimiento que la historia ha tenido.
Muchas gracias a los que me comentan, los reviews son el impulso para un escritor. También agradezco a los lectores fantasmas,y los de que da fav y follow. Nos leemos en el siguiente capitulo.
