¡Hola! Aquí estoy con otro capítulo, los que esperabais la segunda noche os tengo que decir que no es este capítulo. Sin embargo pero que os guste y que lo disfrutéis. ¡Gracias por los reviews!

Five Nights at Freddy's y la trama del juego no me pertenece a mí sino a Scott Cawthon, a mí me pertenecen los OCs y la historia que estoy escribiendo.


Investigación y un reencuentro dorado

Después de haber sobrevivido a su primera noche, los jóvenes guardias estaban agotados, aun así, al día siguiente (técnicamente habían pasado un par de horas después de la primera noche, así que contaría como el mismo día ¿no?) estaban yendo como un día cualquiera a la universidad. Hacía mejor tiempo y los universitarios se habían cambiado de ropa. Tayler llevaba unos vaqueros grises con una sudadera azul marino y las deportivas grises, Alana llevaba una falda gris con medias transparentes, una sudadera de manga francesa de flores y unos botines marrones. Por último, Kayla una camisa larga de cuadros verdes, unos leggins negros y unas converse verdes.

- Esta noche ha sido la más terrorífica de toda mi vida.- Dijo la de los ojos azules mirando a los otros dos.

- Si, hablando de terrorífico, ¿cómo es que estabas tan tranquila Kayla?- Preguntó el chico a la pelirroja.

- La verdad es que estaba aterrorizada como vosotros, pero también sabía que si mantenía la calma era más probable que saliéramos con vida de ahí.- Les contó mientras suspiraba y cerraba los ojos por un momento.

- No sé porqué preguntas Tay. Estamos hablando de Kayla White, la chica más valiente que hemos conocido, genio, con una belleza que atrae a los chicos y que cuando se enfada o está con la regla es capaz de darle una paliza hasta a un Súper Saiyan nivel Dios.- La chica más baja señalaba a su amiga, que se estaba sonrojando mientras la complementaban. Aunque al llegar a la parte relacionada con su temperamento la miró molesta pero no dijo nada, ya la habían dicho que daba mucho miedo cuando dejaba salir su furia.

No queriendo seguir hablando del tema, la de los ojos bicolores comenzó a caminar con intención de alejarse del asunto pero tras mirar la hora en su móvil, se giró y llamó la atención de sus amigos mientras ponía las manos en la cadera.

- ¡Eh! Será mejor que nos demos prisa, si no vamos a llegar tarde.


Los tres hacían carreras diferentes pero afortunadamente los edificios donde estudiaban estaban tan cerca los unos de los otros, que a veces era fácil pensar que era una única universidad en vez de ser un conjunto de diferentes edificios.

Tayler estudiaba derecho, Alana la carrera de arte para ser actriz y Kayla estudiaba ingeniería y robótica. Al tener carreras diferentes, lógicamente no iban a las mismas clases, así que quedaban en lugares como la cafetería, la biblioteca o el pequeño parque estaba cerca para reunirse e ir juntos a casa cuando el horario de los tres coincidían.

Ahora se encontraban en un banco del parque, hoy la suerte les había sonreído y los tres habían salido antes, pudiendo de esa forma juntarse sin tener que esperar a ir al piso para la hora de la comida.

- Entonces... ¿os ha pasado algo interesante?- Preguntó como siempre la de los ojos azules.

- Por mi parte tengo que decir que lo único que ha pasado es que el conserje ha fregado el suelo y ha pasado uno de mi clase y se ha pegado un ostión del quince.

- Aggg, eso tuvo que doler ¿Y tú Kay-Kay, que te ha pasado?

- Bueno... Aarón Blake hoy se ha sentado en mi lado en sitio de Laura.

- ¿Aarón Blake? ¿El mismo tipo que es amigo de ese al que le rompiste la nariz?

- El mismo. Y el retrasado ese se merecía ese puñetazo. Tuvo suerte de que no le castrara.

- Cierto, si llego a estar allí, yo también le habría dado una paliza por meterse contigo y con mi hermana. Fue mala suerte (para ti) que aparecieran los profesores pero al menos no te metiste en problemas.

- Teniendo en cuenta de que fue todo culpa suya, los profes no tenían porqué decirle nada.

- Lo raro es que ha intentado invitarme a una cita después de usar una cutre excusa.

- ¿Y qué le dijiste Kay?

- Que no, me largué de allí en cuanto tocó la campana.

- ¡Toma corte!

- ¡Ja! ¡Se lo merece el idiota ese!

- Me marché corriendo porque quería hablar con vosotros urgentemente sobre algo que he estado pensando.

- ¿Y eso qué es?

- ¿Os acordáis cuando el tipo del teléfono mencionó algo de la mordida del 87 y que los animatrónicos no reconocen a los humanos durante la noche?

- Como no acordarme del hecho de que un tipo nos dijo que los jodidos robots le arrancaron el jodido cerebro a alguien y del hecho de que dichos robots quieran meternos en la versión peluda de la dama de hierro.

- Bien, pues he pensado en regresar a la pizzería ahora, después de comer y durante el día para investigar un poco.

- ¿¡QUÉ!? ¿¡ESTÁS LOCA!? ¿¡QUIERES QUE VAYAMOS A ESE SITIO POSEÍDO POR SATANÁS TAMBIÉN DURANTE EL DÍA!?

- ¿Pero no os dais cuenta? Según el mensaje los animatrónicos solo actúan así durante la noche, por lo tanto, por el día estamos a salvo y podemos averiguar porque actúan así.

- Solo pienso acercarme a ese maldito lugar lo necesario, osea durante nuestro turno.

- Entonces qué te parece esto: vosotros dos podéis investigar sobre el pasado de la pizzería en los periódicos y en Internet, mientras que yo iré allí a investigar.

- ¿Estás segura de eso Kay? Puede ser peligroso.

- Estaré bien, no te preocupes.

- Si, con un poco de suerte le bajará la regla de repente y destrozará a esos montones de chatarra y probablemente destruya ese maldito establecimiento.

*SMAK*

- ¡AY! ¡Bestia! ¡No puedes negar la verdad!


- Bueno, ¿por dónde empezamos?

- ¿Qué tal por encender el portátil genio?

- Shhh, habla más bajo que nos van a echar.

Ambos hermanos se encontraban en este momento en la biblioteca, sentados lo más apartado que podían del resto de personas. No querían llamar la atención pero no lo estaban consiguiendo.

- Mira, iré a preguntar a la bibliotecaria a ver si podemos encontrar algún periódico relacionado con el asunto. Tú mientras tanto busca por Internet.

La chica se acercó donde la bibliotecaria estaba escribiendo algo en el ordenador de manera muy lenta. La bibliotecaria era una señora mayor con la cara llena de arrugas y con el pelo blanco. Vestía la típica ropa de señora mayor.

- Disculpe señora, ¿me podría decir si tienen algún periódico de los años 80?

- ¡Por supuesto que sí jovencita! Si vas al fondo y a la izquierda encontrarás un archivo con periódicos y estoy segura que encontrarás algo de los 80 allí.

- ¡Gracias señora!

- No hay de que niña.

La joven fue rápidamente a donde había indicado la señora arrastrando en el proceso a su hermano, que llevaba el portátil en las manos, con ella.


Mientras tanto Kayla se encontraba dentro de la pizzería y estaba intentado encontrar alguna pista. Ya había revisado los baños (menos mal que no la había visto nadie, sería difícil explicar porque también se había metido en el baño de los chicos) y todas las partes que eran accesibles para el público, tan solo faltaban por buscar en el despacho del jefe (un gran no-no), la oficina de los guardias (otro no) y el backstage.

La guardia tenía que andar con cuidado y asegurarse de que nadie estaba mirando antes de entrar en el backstage. Una vez dentro cerró la puerta, quedando totalmente a oscuras, pero sacando el móvil y activando la aplicación de la linterna podía volver ver, no iba a encender la luz. Era posible que los clientes o los trabajadores vieran la luz y fueran a investigar. (¿Demasiada paranoia?).

Con el móvil sujeto firmemente en la mano, empezó a iluminar la estancia mientras caminaba cautelosamente en busca de pistas. Sin embargo, cuando iluminó una esquina de la habitación soltó un ruido de sorpresa y casi se le cae el móvil de la mano.

''No puede ser.'' Pensaba asombrada con los ojos casi desorbitados, no se podía creer lo que estaba viendo.

~*Flashback*~

Una niña pequeña daba saltitos de alegría mientras que ella y su madre entraban al lugar favorito de la menor, Freddy Fazbear's Pizza. La niña era adorable vestida en su camiseta morada con brillantes blancos, faldita vaquera, leotardos de colores y pequeños botines. Su pelo estaba recogido con una coleta y un lazo verde y gris. Su madre en cambio, podría ser descrita como una mujer muy guapa y la versión mayor de la niña. Aunque había ciertos rasgos que la niña había heredado de su padre, la mujer tenía el mismo color de pelo que su hija, ambos ojos de color esmeralda y vestía de manera casual: unos vaqueros, camiseta blanca y unas botas marrones.

Nada más entrar la niña se separó de su madre y se dirigió corriendo al escenario pero antes de que lo consiguiera, un grupo de niños mayores le interrumpieron el paso.

- Mira a quién tenemos aquí, a una friki rara.-Dijo con burla el que parecía ser el jefe del grupo.

- ¡Yo no soy ninguna friki rara!- Exclamó la niña apretando los puños.

- Jejeje, encima de rara, eres fea. ¿Te has visto al espejo últimamente? Seguro que no porque los has roto en cuanto te has mirado en ellos.- El niño se reía cruelmente y sus palabras causaron que los demás del grupo también lo hicieran.

- Deberías marcharte a otro lugar, pero pensándolo mejor creo que estarías mejor en el escenario con ese trío de basura que no saben ni cantar. De esa forma la gente te podría tirar comida a esa cosa tan fea que llamas cara.-Esto causó más carcajadas al grupo.

- ¡Ellos no son basuras!- La niña estaba ahora temblando de rabia y su ojos se llenaban de lágrimas.

- ¡Ja! ¿Resulta que te gustan esas cosas?

- ¡Pues sí!

- Entonces... ¿Porque no te casas con una de ellas? Además de ser una cabeza de zanahoria anormal, estás enamorada esas cosas artificiales.

La niña estaba comenzando a llorar y el grupo aprovechó para formar un círculo a su alrededor y empezar a empujarla mientras la insultaban aún más. Por suerte, la pequeña logró escabullirse y se marchó corriendo mientras lloraba sin rumbo fijo. Con los ojos llenos de lágrimas se metió y se encerró en la habitación más cercana, que resultó ser el backstage.

La luz estaba encendida (por culpa de algún empleado despistado) y Kayla aprovechó para correr hacia una esquina y sentarse en suelo. Secándose las lágrimas, levantó la cabeza y casi le da un ataque al corazón.

Delante de ella estaba sentado también en el suelo lo que parecía ser la versión dorada de Freddy sin ojos, con el sombrero y la pajarita de color azul marino. Pero a comparación con el oso que se encontraba en el escenario, este oso se encontraba en peor estado. Tenía la cabeza algo ladeada hacia un lado con la boca abierta, su mano derecha sujetaba un micro negro, su oreja izquierda colgaba de la cabeza sujeta por unos cables y otros cables salían de la zona del cuello, de la cuenca derecha y de algunas articulaciones. Fijándose mejor se notaba la suciedad que cubría el cuerpo del oso, haciendo que su color dorado fuese un poco más oscuro.

Con los ojos rojos por culpa de las lágrimas y llenos de curiosidad, la niña se acercó gateando hacia el animatrónico, parándose justo delante de él.

- ¿Tú también estás aquí porque se meten contigo?-La pregunta de la niña estaba llena de inocencia.

- Yo sí. Esos chicos son crueles. Todos se meten conmigo por el color de mis ojos y de mi pelo. No es justo, yo no he hecho nada malo. Quizás tengan razón y sea fea, friki y una cabeza de zanahoria anormal.

A este punto, la pequeña estaba abrazando sus rodillas mientras escondía su cabecita entre sus piernas y nuevos sollozos hacían temblar su cuerpo. Estuvo así por unos momentos, hasta que sintió que algo se posaba encima de su cabeza y empezaba a acariciarla. Sorprendida, levantó la cabeza quedando cara a cara con el animatrónico dorado que todavía tenía su mano encima de la cabeza de la futura guardia.

-N-o-o l-e-s ha-gas c-as-o, s-o-n u-unos i-idiota-as-s. De-ja de-e llo-rar, u-u-una so-so-nrisa sen-en-taría me-e-jor a-a tu cara bo-nita y tus o-ojos so-n-n de-e-masiado he-e-rmosos co-o-mo para-a que-e las lá-á-ágrimas lo-o e-estropeen. - La voz del animatrónico era masculina, llena de estática y se notaba que le costaba pronunciar las palabras correctamente.

Kayla se quedó mirando fijamente a las cuencas vacías antes de abalanzarse contra el oso dorado y llorar mientras le abrazaba con fuerza. El robot pareció tardar unos segundos antes de reaccionar y devolver el abrazo. A la niña de cabellos rojizos no pareció importarle que el pelaje sintético del oso oliese mal o que estuviese lleno de mierda, para ella lo más importante es que alguien la estaba intentando animar y consolar.

Después de estar así durante unos minutos, la niña de los ojos bicolores separó la cabeza del pecho del oso para mirarlo a la cara. Fue entonces cuando se dio cuenta de que su oreja se había separado aún más.

- ¡Tu oreja! ¡Déjame ayudarte, tiene que haber algo por aquí que pueda servir para...- La niña se levantó con un salto y empezó a rebuscar por todas partes algo que pudiese ser útil mientras murmuraba cosas y la versión dorada de Freddy la seguía con la mirada todo el rato.

Cuando encontró un destornillador se arrodilló frente al robot y con delicadeza le colocó la oreja en su sitio y empezó a atornillarla a la cabeza (incluso de pequeña, se notaba que era un genio de la mecánica). Una vez terminado el trabajo le dio a su paciente una sonrisa radiante pero antes de que le abriese la boca para decir algo, escuchó a su madre llamándola. Con un último abrazo como despedida la pequeña mecánica salió del backstage mientras se despedía con la mano.

- ¡Adiós Goldy!

~*Fin del flashback*~

''Es él'' Pensaba mientras se arrodillaba frente al animatrónico y dejaba el móvil en el suelo con la luz hacia arriba. Cualquiera hubiera pensado que el animatrónico podría matarla en ese mismo instante pero ella solo podía mirarle con una mirada y una sonrisa dulces. Con el recuerdo en sus pensamientos hizo cómo muchos años atrás, le abrazó con fuerza con la cabeza apoyada en su pecho metálico cubierto de pelaje sintético. El animatrónico no se movió ni cambió su posición. Estuvieron así durante lo que pareció una eternidad antes de que la guardia se separó y observó al oso, estaba igual que como la última vez que le vio y seguía oliendo igual de mal pero a ella seguía sin importarle. Con ambas manos cogió la cabeza del animatrónico y le volvió a sonreír de forma radiante.

- Me alegro de volver a verte Goldy, veo que sigues estando aquí. Jamás te dije lo que ayudaste aquel día, me alegraste el día y te doy las gracias por ello.- Las palabras sinceras de la guardia fueron acompañadas por otro abrazo y una acaricia en la oreja que reparó tiempo atrás.

- Me tengo que ir pero espero volver a verte a ti y a los otros aunque me intentéis matar por las noches.- Dijo mientras se levantaba del suelo, sacudía los leggins y recogía su móvil.

- Adiós, Goldy.

Con esas palabras la joven abrió la puerta y se marchó. Si llega a girarse hubiera visto como pupilas blancas aprecian en las cuencas oscuras y la observaban marcharse. También habría oído una voz masculina y estática decir ''Me-e a-alegro de-de volver a-a verte K-k-a-ayla'' acompañado de una risa casi inaudible.


Y así se acaba este capítulo, tengo que decir que me ha encantado escribir la parte de Golden Freddy y Kayla/chibi Kayla y espero que os haya gustado tanto como a mí. Pero antes de despedirme tengo que decir algo: dile NO al bullying. Hacer bullying no está bien y siempre hay que denunciar todos los casos. Si estáis estudiando y veis que le hacen bullying a alguien decídselo inmediatamente a un profesor, no os quedéis mirando sin hacer nada. Ahora sí, me despido, ¡hasta el próximo capítulo!