Disclaimer: Tengo que aclarar que los personajes no son míos, como todos saben, pertenecen a la mente prodigiosa de la Sra. Meyer. Yo solo juego con ellos, intentando que ese juego los entretenga a ustedes.
Este Fic está dedicado a mi hermana Carolina, mi mejor y mayor crítica, un ejemplo en mi vida, gracias por tus buenas ideas, eres "mundial" y te amo por eso y más.
En este Fic hay pequeñas referencias médicas, las logre gracias a una investigación en Google (que les puedo decir, me meto allí y tecleo y me lo dice todoooo). Pero si aun así hay algún desatino en esa área, son solo errores míos.
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Para todos los que estaban esperando saber de Bella y Edward, este capi es para ustedes. Ahora entenderán a ambos, su dolor y sus miedos.
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Capítulo 14
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Do Ut Des (Segunda Parte)
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…Y cuando por la calle pasa
La vida como un huracán
El hombre del traje gris
Saca un sucio calendario del bolsillo
Y grita
Quién me ha robado el mes de Abril
Cómo pudo sucederme a mí
Quién me ha robado el mes de Abril
Lo guardaba en el cajón
Donde guardo el corazón…
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¿Quién me ha robado el mes de Abril? – Joaquín Sabina
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—Él se llamaba Royce.
Rosalie volvió a recordar aquel tiempo en su vida, unos cuatro años atrás, no fue grato.
—Su familia y la mía se conocen hace tiempo, su familia siempre ha pertenecido a la fuerza policial, así que me cruzaba con él en las galas de la policía o en todos los eventos que tenían que ver con el trabajo de Papá. Creo que secretamente su Padre y el mío querían vernos involucrados, se supone que las hijas de los policías entendemos más que nadie su dedicación a la Ley y sus largas horas de ausencias, así que era lógico que ambos vieran con buenos ojos que personas como nosotros nos involucráramos.
»Si me preguntaran si Royce es tan buen policía como su Padre, no sabría qué decir, lo que sí puedo decir es que Royce tiene más talento como actor que como policía. Para ser honesta, siempre me pareció que había algo raro en Royce, puede que lo haya ignorado por el visto de bueno de Papá, o porque no quería que me vieran como una prejuiciosa ante los policías o porque dentro de mi estaba en la búsqueda de un compañero adecuado. Lo cierto es que empezamos a encontrarnos uno a otro con más frecuencia, empezamos a salir y rápidamente éramos la pareja ideal para todos.
—Pero no todo es lo que parece, ¿supongo? —hablo Emmett.
—No, no todo lo es. Recuerdas que te dije que no era virgen —Emmett asintió, nuevamente recordando la noche en que se conocieron—. Cuando estuve con Royce tampoco lo era, a mi amigo Peter y a mí ya nos había matado la curiosidad. Fuimos torpes y muy muy inexpertos, pero para jóvenes calenturientos era suficiente.
»Royce tenía un grupo de amigos y yo nunca he sido de las que tienen un gran grupo de amistades. Así que cuando nos relacionamos también me relacione con sus amigos y con sus parejas, me parecían personas súper divertidas y eso hacía que la relación con Royce también tuviera sus cosas buenas. Lo cierto era que por más que me esforzara, no tenía una satisfacción plena con Royce, en aquel tiempo me compre mi primer consolador y era mil veces más efectivo que Royce —Emmett parpadeo varias veces, mientras intentaba controlar la erección que ya se estaba formando en su entrepierna—. Pero o Royce lo sabía o simplemente no le importaba. He llegado a pensar que para él era igualmente decepcionante.
La cabeza de Emmett se ladeo, tratando de comprender a que se estaba refiriendo Rosalie con sus palabras.
—Creo que nuestra falta de interés mutua habría continuado durante más tiempo si no fuera por Paul.
—¿Paul?
—Sí. Como te dije había pasado 3 años en Europa y no le había contado a él de mi desinterés en la relación, no quería tener una diatriba con Paul con un océano de por medio. Así que cuando volvió nosotros retomamos nuestra estrecha amistad y Paul estaba ansioso por conocer a mi novio. Y yo no tenía ningún problema en presentarle a Royce, quería que él me dijera si podía ver en nosotros algo más de lo que veía el resto de la gente.
»Nos reunimos con Royce y sus amigos en el Purple Cafe and Wine Bar, el local favorito de los amigos de Royce.
Rosalie permitió a su mente volver casi 4 años atrás al Purple Cafe and Wine Bar en una noche de Abril.
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Estaban pasando un buen rato. Y después de un par de horas en el local, Paul la llamo hacia una esquina.
—¿Este es tu novio? —pregunto, ya estando algo irritado.
—Así te lo presente ¿no? —dijo Rosalie extrañada.
—Y ese capullo ha estado pavoneándose contigo por todo Seattle.
—Paul, no soy el trofeo de nadie…
—Pero ha estado haciéndolo no, seguro te ha presentado a sus jefes, a sus amistades, ¿no?
—Paul…
—¿Sí o no? —insistió Paul.
—Por supuesto que me ha presentado a todos, o es que querías que me mantuviera escondida.
—Eso hubiera sido mejor —dijo Paul totalmente irritado.
—Cuál es tu problema Paul, no sabía que Royce te podía caer tan mal.
—Pues no, no me cae nada bien, no lo quiero ver cerca de ti y por supuesto no, no lo quiero cerca de mí.
—¿Qué te pasa? ¿Has perdido la razón?
—No Darling, no soy una loca, pero ese capullo sí.
—¿Qué? ¿De qué estás hablando? —pregunto ya con interés Rosalie.
—Es gay. Ese que te ha presentado a todo el mundo fingiendo su amor a su chica, es gay. Te ha estado utilizando como tapadera todo este tiempo.
—¿Hablas en serio?
—Jamás he hablado más en serio Darling, él es solo una loca disfrazada que quiere evitar que todos sepan "sus gustos en la cama".
—No puede ser, no puedo creerlo. Él es tan "serio". Jamás lo he visto mirar a algún chico de esa forma. Paul, me he acostado con él.
—¿Y te satisfizo? ¿Se preocupó por tu placer? ¿O simplemente fue un saludo a la bandera?
Rosalie se le quedo viendo con los ojos muy abiertos, mientras pensaba en las veces que se había acostado con Royce.
—Ese… ese… ese maldito. Llegue a creer que era yo la que tenía un problema —dijo ya más que molesta Rosalie.
—No sé si tienes problemas o no en la cama nena, pero lo cierto es que ese capullo no podría satisfacer a una chica, no le gustan, las vergas son lo suyo.
Rosalie miro a Paul irritada, en cualquier otra ocasión le hubiera dicho que sus palabras soeces le molestaban, pero ante todo lo que le había dicho no podía más que pensar que todas su palabras eran acertadas.
Luego pensó en todo lo que Paul había dicho y pregunto:
—¿Me utilizo? Estas diciendo que todo esto es un plan, un teatro.
—Sí. Conozco personajes como él, son capaces de hasta casarse y mantener ante los demás su fachada de macho proveedor, mientras tienen una o varias parejas que lo mantienen entretenido, parejas de su mismo sexo claro.
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—Maldición —exclamo Emmett—. Es por eso que hablabas de los estereotipos.
—Sí, puede ser —dijo Rosalie—. No podemos dejarnos llevar por las apariencias ni por lo que se supone debe ser.
—Paul tiene razón, ese tipo es un capullo —dijo Emmett—. ¿Tenía razón? ¿Tenía un plan?
—Ohh si lo tenía. Su Padre desprecia a los gays, Royce no podía permitirse dar a conocer sus gustos sexuales y bueno… todos sabemos que un policía gay no es muy bien visto por sus compañeros.
—¿Cuán lejos estaba dispuesto a llegar? —pregunto Emmett.
—Hasta el final. La casa con verja blanca, el perrito y hasta el gato.
—Ese personaje estaba dispuesto a hacer un hogar contigo y tener una doble vida —dijo Emmett horrorizado.
—Ya tenía una doble vida hace mucho. Cuando lo enfrente me dijo que creía que llegado el momento yo lo entendería, que si mi mejor amigo era Paul él sabía que yo comprendería su posición. Es más se atrevió a insinuar que tal vez a mí me gustaban las chicas ya que sabía que ambos no la pasábamos bien en la cama.
—¿El Jefe lo sabe? —pregunto el chico de cabello castaño.
—No. Pero algo debió sospechar después de todo lo que paso.
—¿Todo lo que paso? —Emmett le pregunto.
—Cuando termine con él no se conformó con una ruptura, no creo que quisiera que sus amigos comenzaran a preguntarse qué había pasado. Así que le dijo a todos que quien había terminado la relación era él, que me había encontrado con uno de sus compañeros de la policía mientras teníamos relaciones y les conto que mientras él estaba horrorizado "por el mal que le estaba haciendo", y había sacado al tipo de la casa, yo le había dicho que no tenía que hacer tanto aspaviento que bien podíamos haber hecho un trio.
—Maldito —dijo ya irritado Emmett.
—Eso ya no importa —dijo Rosalie tomando su mano que estaba colocada encima de la mesa—. Royce ya no es parte de mi vida, con eso basta.
—¿Esta en esta ciudad? —pregunto Emmett, arqueando una ceja.
—No, de eso Papá si se encargó.
—Espero que lo haya mandado al infierno —dijo Emmett entre dientes.
—Eeee nop, creo que ahora acarrea cubos de hielo, no sé cómo hizo Papá pero preparo su traslado a Petersville. Mis tías Ivanova y Lillian viven a unas 3 horas de allí en Anchorage 1*/* y me han dicho como es, créeme, para un hombre que amaba ser el alma de esta ciudad, por más que pase frio allí, estará en el infierno.
Emmett soltó una fuerte carcajada que provoco que varias personas en el bar voltearan a verlo y Rosalie, que no había soltado su mano desde que la tomo minutos antes también sonrió con él.
—Sin que vaya a sonar demasiado mal, quiero decirte que, "amo a Jefe Papi".
Esta vez fue Rosalie quien soltó una carcajada y todos nuevamente voltearon a verla.
Después de un momento de calma, Emmett volvió a pedir al camarero otra ronda de copas y cuando estas llegaron fue Rosalie quien hablo.
—Du ut des. Es tu turno.
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Esa misma noche –más temprano–. Casa Cullen. Sótano
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—Mazmorra, ¿hay mazmorra? —pregunto Bella.
—Mi primo tiene mucho sentido del humor —le contesto Edward.
—Creo que no recorrí bien tu casa la última vez.
—Pues creo que es el momento de que te enseñe lo que no has visto —dijo Edward moviéndose a su lado y tratando de guiarla a la planta inferior.
—¿Y Tanya? —pregunto Bella suspicaz.
—No te preocupe, Alistair tiene planes para ella.
Mientras hablaban, bajaron los escalones de la casa y terminaron en el amplio sótano que esta tenía. Todo el piso estaba alfombrado en tonos claros, dos grandes sofás ocupaban el lado izquierdo con un enorme televisor que ocupaba una de las paredes, una chimenea crepitaba calentando el salón. Mientras que en el lado derecho del sótano un pequeño bar con fregadero se podía ver en una esquina y una mesa de billar ocupaba el centro.
Una mesa pequeña entre los dos sofás tenía dos bandejas que estaban llenas de aperitivos, una de lo que parecían ser variedades de jamón y queso y la otra llena de dulces. Y al lado de la mesa… una botella de champán.
—¿Alistair tiene planes con Tanya o eres tú el que tiene planes aquí? —pregunto Bella.
—Que te hizo pensar en eso —dijo Edward con su cara más inocente.
—El ambiente "romántico" me dio la primera pista.
—¿Romántico? ¿Crees que soy romántico Bella? —dijo mientras la guiaba hacia uno de los sofás y la invitaba a sentarme.
—No sé. Realmente no puedo decir que te conozco.
—¿Cuántas veces hemos hablado desde que nos conocimos? —pregunto el chico cobrizo.
—Muchas. Pero creo que la mayoría de las conversaciones han girado en torno a Burbuja, a que ella esté bien, a sus necesidades.
—Tienes razón —asintió él, mientras le servía a Bella una copa de champán.
—No soy buena con las bebidas, no creo que las tolere muy bien.
Edward dudo y luego volvió a ofrecer a Bella la copa.
—Entonces solo será una y luego dispondremos de todo eso —dijo señalando las bandejas.
—Mucho mejor —dijo Bella sonriendo y tomando la copa.
—Entonces… ¿no crees que ha llegado el momento de conocernos mejor?
—¿Que querrías saber de mí? —dijo Bella intrigada mientras tomaba un sorbo de su copa, tratando de mitigar las mariposas que comenzaban a revolotear en su vientre mientras Edward la miraba.
—Podemos empezar con todo y luego continuamos con lo demás —dijo con su mejor sonrisa.
Bella quiso compartir su sonrisa, pero cuando trato de encontrar en su memoria algo de su pasado, una sombra ensombreció sus ojos y Edward lo noto.
—A ver, naciste en Seattle, ¿no?
—Nacida y criada, aparte de Forks.
—Ese es el pueblo donde encontraste a Burbuja —afirmo Edward.
—Sí, cerca de la casa de la Abuela Marie. Pasábamos allí muchas temporadas, después que la Abuela murió fue difícil volver para Papá y Mami, los recuerdos.
Edward afirmo entendiendo.
—Y tus hermanas también, ¿no? ¿O debería decir, medio hermanas?
—Hermanas, jamás ha habido esa clase de diferencias entre nosotras, Irina es su Madre, pero Mami es la Mamá de todas —Bella sonrió al recordar a su madre y a sus hermanas.
—Yo nací y crecí en Chicago, como ya sabes, pensé en irme cuando llego el momento de la Universidad pero preferí quedarme en casa, al igual que Alice y también Alistair antes de entrar a la fuerza. ¿Tus hermanas y tú estudiaron aquí?
—Nop, cada una busco destinos distintos.
—¿En serio? Distintas Universidades.
—Sí, aunque Rose siempre fue una cerebrito y adelanto sus estudios universitarios desde los 16. Creo que cada una quiso reafirmar su identidad, las gemelas querían estar lo más lejos la una de la otra —él arrugo su frente en duda—. No pienses mal, mis hermanas se aman profundamente, pero cada una de ellas tiene una personalidad fuerte y no era posible que un solo Estado las soportara a los 18 años.
Edward sonrió ante sus palabras
—Un tanto más me paso a mí —prosiguió Bella—. También quise reafirmar mi identidad, así que mientras Tany eligió NYU y luego UCLA, Rose quiso quedarse y en la WSU 2*/*. Yo por mi parte elegí ir hacia al sol, después de visitar a Tany en UCLA quise quedarme en un lugar cálido, para cambiar un poco el ambiente, así que me fui a la FSU 3*/*.
—¿Eres una Seminole?
Bella llevo su brazo arriba y comenzó a estirarlo y doblarlo con la señal inequívoca de la Tomahawk Nation 4*/*, mientras tarareaba:
—Ooooh Ooh Ooh, Oooooh Ooh Ooh.
—Fiel a tu Universidad.
—Por siempre.
—¿Y luego regresaste a casa?
Bella giro su rostro a un lado sin saber si quería responder o no a esa pregunta.
—No tienes que decir nada si no quieres —trato de confortarle Edward, para ahorrarle los malos recuerdos.
Bella se había preguntado muchas veces si los Cullen podían entender esa clase de sentimiento que ella había visto crecer en ella desde que Burbuja había aparecido. No creyó que ninguno de ellos entendiera los dilemas que se habían producido en su mente desde entonces. ¿Edward entendería su posición? ¿Se pondría en su lugar?
A parte de la escena en la Corte, Edward había demostrado ser un hombre empático, era extremadamente dulce con su hija, trataba a su madre con respeto y cariño y mostraba una gran complicidad con su hermana Alice. Su Abuela Marie le había dicho una vez, cuando comenzaba su adolescencia, que si quería encontrar un buen hombre en su vida tenía que fijarse en como ese hombre trataba a su familia y más importante a las mujeres en su familia. Y Edward había demostrado muchas veces que amaba a su familia.
Tanto como ella amaba a la suya. Aunque en algún momento irreflexivo los había separado de su vida.
—¿Nunca te has preguntado porque de mi deseo de cuidar a Burbuja?
—Supongo que Elizabeth es experta en ganarse a todo el mundo, lo he visto —dijo Edward mientras sonreía recordando a su hija.
—Sí, ciertamente, pero… hay algo más, hay una historia detrás de todo eso. No sé si tú lo entiendas, no sé si lo entienda mucha gente. Sé que ella es tu hija, sé que algún día deberé dejarla ir, pero una parte de mí no quiere hacerlo —Edward la miro entrecerrando sus ojos—. Una parte de mí no quiere dejar a mi niña de nuevo.
—¿De nuevo? —pregunto Edward, sin entender a que se estaba refiriendo.
—Mientras estuve en la Universidad, me enamore. Como la mayoría de las chicas de mi edad. Yo estaba en mí último año de Universidad y él era unos cuatro años mayor que yo. Yo quería seguir escribiendo y él ya trabajaba como Editor junior para una firma de Florida.
»Yo ya había escrito un libro infantil cuando termine el Instituto y sorprendentemente me habían publicado. Mientras estuve en la Universidad publique uno más y cuando comencé a pensar en escribir una novela juvenil mi Editor de aquí me recomendó una filial en Florida, en esa filial trabajaba Eric.
»Él era guapo —Edward hizo una mueca con sus labios—. Pero eso no fue lo que más me llamo la atención. Era muy inteligente, podías hablar con él de cualquier tema y ese tipo de cosas es lo que me llamaba más la atención de él. Comenzamos a salir y yo pensaba que era la persona adecuada para mí. Todo estaba muy bien… hasta que lo traje a casa.
—¿No le gusto a tu familia? —elucubro Edward.
—A nadie le agradaba Eric —aclaro Bella—. Mis Padres no querían imponer su voluntad. Tany, extrañamente, hizo el intento de tratarlo pero desistió luego de un tiempo y a Rose le basto una sola conversión para saber que no era la persona adecuada para mí. Todos me lo dijeron, pero yo no quise escucharlos, hasta me empeñe en quedarme en Tallahassee solo para no escuchar sus quejas —suspiro—. Suena un poco inmaduro ¿no?
—No, para nada, suena como alguien que está tomando decisiones para tratar de ser feliz y que se equivocó, puedo identificarme con eso.
—Como dije me empeñe. Yo que hablaba con mi familia casi cada dos días, empecé a dejar de llamar, estaba enojada, nadie estaba entendiendo mi independencia, mis decisiones, pensaba que mi familia me seguía viendo como una niña y no me dejarían madurar.
»Tiempo después me sentía bastante débil, me era difícil seguir con mi ritmo de trabajo para continuar escribiendo. Pensé que tal vez estaba algo anémica y cuando visite al doctor para unas vitaminas, él me dijo que mi malestar no tenía nada que ver con la anemia.
—Estabas embarazada —comprendió Edward.
—Sí, lo estaba. No fue planeado, Eric y yo jamás habíamos conversado sobre tener hijos, yo estaba feliz, no es que hubiera llegado en un momento fantástico por la relación que estaba teniendo con mi familia, pero yo siempre había pensado que quería un ambiente como en el que había crecido, una familia como la que yo tuve.
»Cuando llegue a casa estaba tan emocionada que cuando se lo dije a Eric quería que él reaccionara de la misma forma que yo. Pero me equivoque… En cuanto le dije del bebé, dijo que no estaba listo para ser Padre y me dejo.
—¿Qué? —dijo asombrado Edward.
—Sí, me dejo. Y antes de irse me echó en cara que yo no era la persona con quien él habría querido pasar el resto de su vida. Me dijo que estaba esperando que le publicaran su primera novela para proponerle matrimonio a su verdadera novia y se fue.
—¿Se fue? ¿Aun sabiendo que llevabas a su bebé?
—Supongo que nada de eso le importaba, no le importaba yo en todo caso, descubrí después que solo le interesaba mi trabajo y lo que podía sacar de él.
—¿Te robo alguna de tus ideas para su libro? —pregunto él.
—Más que eso, me robo el libro —aclaro—. Ya estaba esbozado y la mayoría de los detalles estaban listos. Eric lo imprimió todo y se lo llevo a un Editor que le gusto. El Editor sugirió un grupo de cambios, pero Eric no pudo realizarlos de forma que al Editor le gustaran y al final rechazo el proyecto. Supongo que eso hizo a Eric perder la cabeza —dijo Bella bajando un poco la voz—. Una mañana de Abril, casi dos meses después se presentó en casa, yo no estaba pero él me espero hasta que llegue, me reclamo en medio del pasillo sin importar quien lo escuchara, me dijo que lo había descubierto ante su Editor, que yo había sido la culpable de que lo rechazaran… —se detuvo y respiro una y dos veces antes de seguir—. Él comenzó a acusarme y a empujarme, no sé cómo llegamos a las escaleras y cuando él volvió a empujarme, perdí el equilibrio y caí por las escaleras.
—Oh Dios mío —se horrorizo Edward.
—Los vecinos se dieron cuenta y fueron ellos quienes llamaron al 911. Él solo huyo.
—No puede ser tan cerdo, como pudo hacerte eso y dejarte allí —dijo Edward ya enfurecido.
Bella tomo su mano cuando vio que el enojo de Edward aumentaba.
Mientras él no podía entender como ella podía contarle todo aquello sin perder los estribos como él estaba a punto de hacerlo.
—Pero lo hizo, él era esa clase de persona, aunque yo lo haya entendido tarde.
—¿El bebé? —pregunto Edward, sabiendo ya la respuesta.
Bella cerró los ojos y trato de controlar su respiración como su terapeuta le había enseñado. Inhalar, exhalar, inhalar, exhalar.
—Para cuando desperté en el hospital, ella ya no estaba —dijo mientras una lágrima resbalaba por su mejilla.
—Oh Dios, esto es horrible, ¿Cómo…? ¿Cómo puedes…?
—¿Sobrevivir al dolor?
Edward asintió.
—Supongo que el mérito no es mío, es de los Swan. Cuando desperté en el hospital mi Madre estaba junto a mí. Me contó que tenía días pensando en mí y que un presentimiento la había hecho tomar un vuelo a Tallahassee. Hasta el día de hoy se culpa por no haber llegado un día antes.
—No fue su culpa, fue culpa de ese malnacido —dijo Edward enojado todavía.
—Lo sé, lo sabe mi Madre y mis hermanas que aún se culpan por no estar más al pendiente de mí, aunque hubiera sido yo quien decidió alejarme un tiempo. Pero el reparto de culpas ya no sirve de mucho.
»Después del "accidente", toda la familia fue por mí y me trajeron a casa. Yo estaba muy muy deprimida, no quería ni siquiera salir de la cama. Mi Padre contrato una terapeuta que venía a casa cada día de por medio, todos se volcaron en mí y fue gracias a ellos que he salió adelante.
»¿Que si aún duele? Sí, hay días en que aún no quiero salir de la cama, pero no puedo derrumbarme, no puedo hacerles eso a los que amo y no puedo hacérmelo a mí misma.
—Dime que ese hombre recibió lo que se merece —dijo Edward apretando su dientes.
—No quise saber nada de él desde lo que paso —Edward la miro con la boca abierta—. Pero mis hermanas no pensaban como yo. Creo que aún está en prisión, por agresión, y cuando salga creo que le queda un largo periodo de terapia y ayuda comunitaria.
El silencio se instaló en sótano mientras Edward y Bella se miraban.
—Era una niña, eso dijiste, "ella ya no estaba" —quiso confirmar Edward.
—Sí, era una niña.
—¿Hace cuánto fue eso? —pregunto Edward.
—Hace casi dos años.
Edward trato de respirar como su terapeuta le había enseñado. No podía perder el control, no después de que Bella le había abierto el corazón. Pero dentro de él, un pequeño monstruo le gritaba que fuera por ese hombre y le hiciera pagar todo el daño que le había causado a esta dulce chica.
—Mis hermanas creen que estoy volcando el cariño que no pude brindarle a mi hija, en la tuya —quiso aclararle Bella a Edward—. Me he dicho a mí misma muchas veces que no es así, pero si soy sincera… tal vez algo de eso me ha estado sucediendo desde que la encontré.
Edward la miro de nuevo fijamente. Su hija, que se ganaba a toda persona que conocía, se había ganado el corazón de esta chica, un corazón que había estado roto y que posiblemente su hija hubiera, en cierta forma, reparado.
Él podía entender eso, su hija se había ganado su corazón antes de haber nacido y no importaban las circunstancias, tendría su corazón el resto de su vida.
—Gracias —dijo Edward, mientras Bella lo miraba sin entender—. Por contármelo, por hacerme entender todo cuanto sientes por mi hija y más.
—Ella lo merece todo —dijo Bella—. Estoy segura de ello.
—Sí, tienes razón —dijo Edward—. Tienes más razón de la que crees.
Edward, quien no había dejado de mirar a Bella se preguntó si, al igual que ella había abierto su corazón, él podría abrir también el suyo. Si él podría decirle a Bella, lo que nunca le había dicho a nadie.
—Creo que tengo una historia que contarte.
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Fairmont Olympic Hotel
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—Du ut des. Es tu turno —le dijo Rosalie.
Emmett miro a Rosalie mientras ella seguía tomando su mano y una sensación de calidez absoluta lo llenaba.
Había dicho que estaba listo. Y ella le había contado su historia. Él no podía echarse para atrás ahora, debía ser totalmente sincero.
—Conocí a Edward mientras estábamos en la Universidad —comenzó Emmett—. Mientras él estudiaba Ingeniería yo estaba estudiando Arquitectura, no compartíamos ninguna clase y si fuera por la mecánica normal de nuestras cátedras jamás lo hubiera conocido. Pero Edward compartía clases con mi prometida.
—¿Prometida? —dijo Rosalie sorprendida.
—Para aquel tiempo éramos solo novios. Habíamos sido novios desde el último año del Instituto y lo continuamos siendo cuando entramos en la Universidad, yo solo estaba esperando aprobar lo más rápido posible los años de estudio. Pero no me aguante y al tercer año le pedí matrimonio a Chelsea y ella acepto.
»Nuestros amigos en común sabían que le iba a proponer y todos habían sido cómplices cuando prepare un lugar del campus con grandes paquetes con un montón de regalos que le había llevado y por último le di el paquete más pequeño que era el anillo. Edward y Alistair me habían ayudado con parte del dinero para poder comprarlo y después me dijeron que no les debía nada pero que tendría que decidir a cuál de los dos elegiría como mi padrino —dijo Emmett, intentando sonreír—. Yo tenía un trabajo de medio tiempo que me ayudaba con los gastos, así que le propuse a Chelsea que nos mudáramos juntos y estábamos viendo algunos apartamentos para alquilar…
—Pero no todo es lo que parece —dijo Rosalie, rememorando su conversación anterior.
—No, no todo lo es. Supongo que no todo dura para siempre y mucho más cuando un primo de Edward estaba de por medio.
Rosalie se quedó pensando un momento en las palabras de Emmett. ¿Alistair? Pero había dicho que eran amigos, lo había ayudado con su novia, no podía haberse involucrado con ella, él no parecía el hombre que… Rosalie jadeo, mientras Emmett la miraba extrañado.
—Demetri —dijo Rosalie.
—¿Conociste a Demetri? —pregunto Emmett sin comprender como es que lo había descubierto.
—No, no lo conocí. Pero Tany tuvo la mala suerte de cruzarse en su camino mientras estaba en la NYU.
Emmett intento sonreír por la ironía, pero estaba seguro que su rostro solo había mostrado una mueca.
—Demetri tiene ese don especial, haciendo daño sin medir las consecuencias, creo que cada persona que lo conoció no puede decir que su encuentro sea algo digno de recordar. Edward, Alistair y yo lo llamamos Othar 5*/*.
Rosalie se echó hacia atrás en su asiento sin poder creer que las vidas de tantas personas estuvieran marcadas por ese hombre.
—¿La engaño y la abandono? —pregunto ya curiosa Rosalie.
—No sé si eso hubiera sido preferible —dijo el castaño, mientras Rosalie se horrorizaba por su expresión—. Lo conocimos en una de sus visitas a Chicago mientras el permanecía en la Universidad. Yo pensé que él y Chelsea no habían tenido ningún otro encuentro desde aquella ocasión en que lo conocimos, pero no fue así. Por lo que pude saber después ellos habían mantenido el contacto y sin que nadie lo supiera él había viajado varias veces a Chicago para verla.
»Cuando encontré un apartamento que podíamos compartir Chelsea y yo, le dije que estábamos listos para mudarnos, pero ella comenzó a poner excusas. Una y otra excusa, como las miles que puso cuando quería salir con ella y quería compartir mí tiempo con ella. Pensé que solo estaba nerviosa, el pensar en el matrimonio, el vivir juntos, tal vez todo eso la estaba estresando y yo no quería que ella estuviera intranquila con los cambios.
»Cuando nos graduamos la invite a Cancún, había ahorrado durante meses para ese viaje, pensaba que podría aprovechar ese viaje para casarnos. Edward me dijo que Las Vegas me servía más para ese propósito, pero yo quería que fuera un viaje inolvidable y no una boda en una capilla con Elvis. La llame durante un par de días, no la había visto desde la graduación y ella había desaparecido, yo estaba desesperado. Cuando por fin pude hablar con ella y le dije que me tenía preocupado me dijo que debíamos hablar, así que me cito en una cafetería que nos gustaba a ambos.
»Cuando llego no me dejo ni hablar, me dijo que no podíamos casarnos, que ella no podía casarse conmigo, que me había sido infiel y que sabía que yo no le iba a perdonar eso. Me dijo que ella no pudo resistirse, que esto estaba más allá de lo que ella podía explicar. Cuando le pedí que me dijera quien había sido, ella no dudo, me dijo que Demetri era el hombre con quien había estado. Yo conocía la reputación de Demetri, había sabía de ella durante años por Alistair y Edward. Le dije que la entendía…
—¿Qué? —dijo Rosalie, sin entender.
—Sí, así de estúpido fui. Le dije que sabía de la reputación de Demetri, le dije que si él la había engañado y abandonado, yo no me comportaría de la misma forma… Y ella se rio a carcajadas en mi cara. Y dijo que ella conocía a Demetri mejor que nadie y que estaba segura de su amor. Que él le había propuesto matrimonio y ella había aceptado…
Rosalie no salía de su estupor, ¿qué clase de sangre fría tenia esta mujer? ¿Cómo había podido engañar así a Emmett? ¿Y cómo también se había burlado de él así sin más?
—Me dijo que ya había dicho lo que había venido a decir —continuo Emmett—. Y saco del bolsillo el anillo que le había dado, colocándolo sobre la mesa, mientras de su otro bolsillo saco otro anillo, que supongo le dio él y se lo puso en la mano.
—¡Dios mío! —dijo Rosalie, mientras una vez más tomaba la mano de Emmett—. Como esa mujer pudo comportarse de esa manera. Yo no… no puedo entender que existan personas así.
—Supongo que es como dice mi Madre —acoto Emmett—. Hay de todo en la viña del señor, incluyendo las alimañas.
Rosalie intento sonreír ante las palabras de Emmett, pero no podía sacar de su cabeza todo lo que él le había contado.
—Supongo que eso destruyo tu autoestima —Rosalie pensó en voz alta. Y cuando se dio cuenta puso su mano libre sobre su boca—. No debí decir eso.
—No, tienes razón, después de eso mi confianza no estuvo muy bien parada. Al final la vergüenza por el engaño y la rabia por la traición se mezclaron en mí. Pero realmente ninguno de ellos merecía algún tipo de sentimiento de mi parte.
—¿Se casaron? —quiso saber Rosalie.
—No.
—¿Demetri la dejo a ella también? —dijo ella sin entender.
—No le dio tiempo —dijo otra vez Emmett—. Un par de meses más tarde Demetri, Chelsea y dos amigos de Demetri estuvieron en una fiesta donde todos se drogaban. Demetri manejaba el auto con que se supone debían volver a su casa, pero perdió el control en la I–55.
—Dios mío, ¿murieron? ¿Murieron todos? —concluyo Rosalie.
—Demetri y Chelsea salieron por el parachoques. Uno de los chicos que los acompañaba quedo atrapado en el auto y murió unos días después, el otro… vaya… ni siquiera recuerdo que le paso al otro.
—No sé si sentir lástima por ellos —razono Rosalie.
—Cómo te dije, no vale la pena sentir nada por ellos.
Rosalie miro a Emmett mientras decía esas palabras. Sus manos se habían mantenido unidas aún. Rosalie no quería soltarlo. Estaba deseando más que nunca que la conexión que ellos dos habían sentido desde que se conocieron fuera ahora más íntima. Pero también pensó que ofrecerse para tener sexo con Emmett le hubiera parecido una dadiva, una muestra de lastima.
Pero Rosalie no sentía lastima, o lujuria, hace mucho que había dejado de sentir simple deseo hacia Emmett, no se lo había querido confesar a sí misma, pero esta noche ella lo sabía y estaba más que consciente de ello.
Estaba enamorada de Emmett McCarty.
El decírselo a si misma llenaba el corazón de Rosalie. Nada de lo que alguna vez había sentido por alguien se podía asemejar con lo que estaba sintiendo por Emmett y eso, a pesar de llenarla, no dejaba de tener un significado diferente a partir de esta noche. Después de la mala experiencia que tuvo, él jamás volvería a confiar en ninguna mujer, en ninguna.
—Supongo que todo eso hizo que tu capacidad de confiar en las mujeres se fuera abajo, ¿no? —Emmett la miro intensamente y solo pudo asentir con su cabeza—. ¿Podrías volver a confiar en alguna mujer, alguna vez? —pregunto, mientras sentía como se contraía su estómago.
—No lo sé Rose, realmente no lo sé —expreso Emmett, alimentando así el mayor de los miedos de Rosalie.
…
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Casa Cullen. Sótano
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—Creo que tengo una historia que contarte —dijo Edward.
—Una historia —dijo Bella extrañada.
—Es una que nadie conoce, es algo que no le dicho a nadie. ¿La quieres escuchar?
Bella lo miro e intento sonreír, para darle ánimo y asintió a su pregunta.
—Tenía 24 años cuando me entere que tendría un hijo. Burbuja es lo mejor que me ha pasado nunca. La ame desde siempre. Desde que me entere que venía en camino. Yo tampoco había planeado tener hijos tan joven, pero cuando Jane se embarazo, no lo pensé y quise formar parte de la vida de mi bebé.
—Cuanta diferencia —dijo Bella.
Edward la miro y trato de sonreírle para reconfortarla, mientras respiraba y recababa el valor final para contar la historia.
—Mis Padres pensaban que casarse tan joven no era correcto, Jane y yo teníamos toda la vida por delante y tantas cosas podrían cambiar en el camino. Pero yo me sentía responsable por Jane y por mi bebé e insistí en casarme. Jane lo dudo, pero al final acepto.
»Como dije no era la mejor situación, pero estaba feliz con mi bebé. Al principio pensé que podríamos alquilar algún apartamento para Jane y para mí, pero ella dijo que no necesitábamos hacer eso si podíamos quedarnos un tiempo en mi casa. A mis Padres les gustaba Jane, también a Alice, hasta a Didyme le gustaba —Edward hizo una mueca—. Puede que el hecho de que Jane perteneciera a una familia muy bien posicionada en Chicago ayudara a que Didyme estuviera encantada con ella. Así que en vez de buscar algún lugar nos quedamos en casa, teníamos espacio así que no estaríamos incómodos.
»Mientras la panza de Jane crecía yo estaba cada vez más enamorado de mi bebé. Cuando supe que sería una niña, ni siquiera lo pensé, sabía que debía llamarse Elizabeth, como mi verdadera Abuela, aunque cuando se enteró Didyme entro en cólera. Mi Padre estaba encantado, cuando le dije que habíamos escogido ese nombre fue la primera vez que lo vi llorar desde la muerte del Abuelo, pero esta vez lloraba de felicidad. Felicidad… que irónico.
Sabiendo que la peor parte de la historia se acercaba Bella estiro su mano y tomo la de Edward. Una chispa salto entre los dos y sorprendidos se miraron a la cara sin saber de dónde había salido eso.
Bella lo intento de nuevo y volvió a tomar su mano, las chispas seguían allí, pero ambos ya estaban preparados para la sensación.
Edward se quedó mirando sus manos unidas y comenzó acariciar con uno de sus pulgares el dorso de la mano de Bella.
—Una mañana cuando Jane tenía ocho meses de gestación mi Madre llamo a casa. Estaba en la oficina de mi Padre, la policía los había llamado. Mi primo había tenido un accidente.
—¿Alistair? —pregunto Bella.
—No, mi otro primo, Demetri.
Bella ahogo un gemido, ese era el tipo que había engañado a Tanya.
—¿Qué le paso? —pregunto intrigada.
—Habían tenido un accidente en la I–55, aquella misma madrugada. Él no había sobrevivido.
—¡Dios mío! —dijo Bella.
—Demetri nunca fue de mi agrado, pero era mi familia y la familia debía estar unida. Cuando subí a cambiarme, Jane me pregunto porque estaba usando mi traje oscuro y le conté lo que le había pasado a Demetri. Ella comenzó a alterarse y me maldije a mí mismo por haberle dado una noticia así sabiendo que las mujeres embarazadas eran tan sensibles. Pero ella comenzó a perder el control, comenzó a gritar, a decir que eso no podía estar pasando. Me preocupo mucho, le dije que debía calmarse que si seguía alterándose le haría daño a nuestro bebé. Y allí fue cuando me lo dijo…
—¡O por favor! —dijo Bella comprendiendo que era lo que no le había contado Edward a nadie—. Dios no, no puede ser.
Edward vio en los ojos de Bella que ella había comprendido. No sabía si su expresión tenía que ver más con el horror de la verdad o con la lástima.
—La prueba de ADN —dijo Bella comprendiendo la actitud de Edward.
—No puedo hacerla, no puedo… ella lo dijo ese día una y otra y otra vez, lo grito histérica, "no es tu hija, es hija de Demetri".
—¿Cómo? ¿Cómo pudo hacerte eso? —seguía horrorizada Bella.
—No lo sé, jamás había notado que ella o él tuvieran interés el uno por la otra, pero lo que si me quedo claro ese día es que ellos me habían engañado y que ella estaba convencida de que la niña no era mía.
—No puedo creer que se haya comportado así —dijo nuevamente Bella—. ¿Cómo pudo? ¿Te dijo porque?
—No pudo.
—¿Qué?
—Después de gritar histérica por mucho tiempo se desmayó. Su tensión se había disparado y tuve que llevarla de urgencia al hospital. Cuando llegamos allí su tensión era 190/100.
—Preeclampsia —jadeo Bella.
—Sí, su cuerpo se estaba poniendo en contra de ella y la niña estaba en el medio. Los doctores no pudieron controlar su tensión y ella no había salió de la inconsciencia, su corazón empezó a fallar y los latidos de Elizabeth se volvieron irregulares, debieron hacerle una cesaría de emergencia. Jane perdió mucha sangre, no volvió a despertar nunca más.
Bella jadeo de nuevo.
—Elizabeth paso dos días en cuidados neonatales, pero se recuperó bastante bien. Era tan pequeña, tan frágil, pero era tan hermosa… era mi bebé —recordó Edward, mientras Bella volvió a apretar su mano, comprendiendo su sentimiento—. Nunca tuvimos que darle alguna transfusión, no hubo mayor complicación que la de una niña prematura.
—Y nunca nadie se enteró de lo que Jane te había dicho —concluyo Bella, mientras Edward no había dejado de mirar sus manos unidas y asentía en respuesta—. Edward —lo llamo Bella y él levanto su rostro para mirarla—. No importa lo que haya dicho Jane, Elizabeth es tuya —dijo con convicción.
Edward la miro y sonrió por primera vez desde que habían comenzado a contarse los momentos difíciles de sus vidas.
—¿Sabes algo? —pregunto Edward.
—No, que podría ser.
—Elizabeth nació hace cuatro años en aquel hospital en Chicago, yo la acepte como mi hija y de esa forma ella reparo mi corazón y por alguna razón inexplicable… volvió a nacer aquel día en que la rescataste, en aquel prado y ella también reparo tu corazón —dijo Edward, mientras una lágrima rodaba por la mejilla de Bella—. De una forma extraña, ella nació para redimirnos a los dos, de alguna forma extraña no es solo mía ahora, es nuestra.
—Oh Edward —dijo Bella, mientras más lágrimas rodaban por sus mejillas y Edward la abrazaba fuertemente.
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1*/* Un poquito de geografía, todas son poblaciones de Alaska.
2*/* Washington State University – Universidad Estatal de Washington.
3*/* Florida State University – Universidad Estatal de La Florida.
4*/* Para los que no la conocen la Tomahawk Nation (Nación del Tomahawk) es como se hacen llamar los seguidores de los Florida State Seminoles, el equipo de fútbol americano de la Universidad de Florida. Bella está haciendo la señal del Tomahawk mientras entona su cántico, para quien quiera descubrir exactamente cuál es este movimiento y cántico les dejo un link en mi perfil.
5*/* Era el caballo de Atila El Huno. Un tarpán, una especie salvaje euroasiática extinguida en la actualidad. Se decía que por donde él pasaba no volvía a crecer la hierba.
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Mar91: Gracias por escribir. Cuando comencé a crear la pareja Edward-Bella los vi a ambos como seres amorosos, tiernos y ellos (espero) reflejaran eso. Pero ninguno de los dos son tontos o débiles y lo demostraran.
Torposoplo12: Gracias por estar aquí. Que te parece este capi, la mayoría de las verdades están a flote.
Ely Cullen M: Ves… Aquí están las razones. ¿Sera Edward el papá de nuestra Burbujita?
Yoliki: Intento confundir a todos, es mi objetivo jajajaja. Sigue tus corazonadas, capta mis pequeños detalles y encontraras a los malos.
Chiarat: Aquí está el capi calentito, ¿Qué tal? Me encantannnnnn tus corazonadas porque como te dije antes estás leyendo la letra chiquitica.
Fabiola: Hola. Lamento que no te guste la historia. No creo que "intento" sea la forma de describirlo, pero me gusta la forma en que está saliendo todo.
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El próximo Capi incluye Navidad y algo de Año Nuevo. ¿Lo quieren para el 24 (víspera de Navidad que es el próximo sábado) o antes?
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