Digimon no me pertenece


~ Con Locura ~

La visite cada día del verano…

Yamato no estaba contento, desde aquel día en que nos vimos en el sanatorio me miraba como un fenómeno, estaba enojado lo sabia pero tampoco es que hubiera preguntado. Taichí evito ir a casa y cuando lo hacía ni siquiera me saludaba. En ese entonces me pregunte el por qué les afectaba tanto que yo hubiera conocido a Hikari y la visitara.

̶ No sabes lo que estás haciendo ̶ eso dijo Yamato antes de que saliera de casa. No le respondí y continúe mi camino hacia el sanatorio.

Para ser sincero yo estaba de acuerdo con él; es decir yo apenas la conocía, habían bastado dos encuentros para que yo quisiera conocerla mas pero temía cometer errores, ciertamente no sabía mucho de ella.

Treinta y cinco minutos después yo entraba por las puertas del sanatorio directo a la recepción. La peli negra que siempre estaba en ese turno me miro y sonrió.

̶ Takeru ¿Qué tal tu día?

̶ No me quejo Lucy, y… ¿Qué tal tu cita? ̶ ella sonrió como si recordara algo divertido.

̶ En realidad Yamato se ha pasado la noche totalmente serio, pienso que si hemos compartido tres palabras es mucho, además se ha pasado gran parte de la cita mandando mensajes muy enojado por el teléfono. ̶ Me sentí un poco avergonzado por la actitud de Yamato, pero ya me lo esperaba, había sido demasiado que aceptara ir a esa cita después de todo, aunque después de rogarle casi toda una semana por fin había accedido.

̶ De verdad lo siento, el es así…

̶ Está bien, por lo menos ahora sé que es demasiado serio para mi ̶ dijo ella riendo ̶ debo decir que tu eres lo contrario, ¿cómo es que si él es así tu eres todo un dulce caballero? ̶ quise pensar que no me estaba coqueteando, aquel momento fue muy incomodo.

̶ Yo… ̶ ella suelta una carcajada.

̶ Oh tranquilo, después de todo se nota a leguas que estas más que enamorado de Hikari ̶ probablemente en ese momento mi rostro se había puesto tan rojo que era el foco de aquella recepción.

̶ No, yo…

̶ Hey, normalmente a esta hora estoy en recepción pero también estoy con mis pacientes, y me ha tocado estar ahí cuando tú la visitas, eres muy tierno. ̶ Yo sonreí resignado por que ciertamente no pienso que tuviera caso negarlo. ̶ ahora será mejor que nos apresuremos, has llegado tarde y Hikari ha preguntado por ti más de cinco veces en quince minutos. Ya sabes la rutina ̶ asentí comencé a poner mis cosas en una pequeña canastilla.

Cuando termine ella miro el recipiente y después a mí, yo desvié la mirada nervioso y ella soltó un suspiro.

̶ Takeru ¿realmente creíste que no me daría cuenta? ̶ yo sonrió, esperando que pase por alto aquel acontecimiento ̶ sabes el primer día no me importo, después ya no traías uno, sino tres… ¿y ahora una caja entera?

̶ Sabes que ella ama el chocolate.

̶ Si, y también a los gatos y no por eso le traigo una caja entera de ellos. ̶ en esos momentos no sabía que mas hacer, Lucy me miro de tal forma que me presionaba para sacar la caja de chocolates que llevaba debajo de mi sudadera negra, al final opte por darle una mirada suplicante intentando conseguir su consentimiento con ternura pero sin dejar de parecer rudo y varonil, el porte ante todo.

Ella suspira y aunque me sigue viendo de mala manera ahora parece resignada.

̶ Solo esta vez Takeru.

̶ Lo prometo.

̶ Y tendrás que hablarle bien de mi a Taichí.

̶ Dalo por hecho ̶ le digo levantando mi pulgar, ella pone los ojos en blanco y sonríe mientras camina hacia la sala de visitas, yo la sigo de inmediato. ̶ Oye Lucy…

̶ ¿sí?

̶ Me preguntaba ¿Tú crees que Hikari pueda salir pronto de aquí? ̶ ella me mira y levanta la ceja ̶ solo por unas horas, algo así como un descanso ̶ La peli negra se detiene antes de abrir la puerta y me mira con atención.

̶ Escucha Takeru, Hikari no ha sido la paciente mejor portada ¿sabes? Así que por un par de semanas en que su actitud mejore no quiere decir que podamos dejar que vaya a casa… aunque ya no se escapa, supongo que debemos agradecerte por eso.

̶ Claro, yo… solo pensé que podría hacerla feliz salir de aquí un rato.

̶ Bueno, si te sirve de algo… las visitas han dejado de ser supervisadas, pueden salir de la sala, dile que te lleve a su habitación, es una gran artista, y sirve que no están encerrados aquí.

̶ ¿Qué me dices del jardín?

̶ Vayamos poco a poco Takeru. ̶ yo sonrió avergonzado, y es que ciertamente me había ilusionado con la idea de salir de ahí aunque sea un momento.

En cuanto abre las puertas unos brazos se aferran a mi cuello, su risa entra por mis oídos y el olor de su cabello es embriagador. La abrazo casi de inmediato.

̶ ¡Has tardado mucho! ̶ dice cuando por fin se aleja aunque sus manos aun se aferran a mis brazos. Esta hermosa, deslumbrante, la sonrisa en su rostro es dulce y sus ojos brillan como diamantes.

̶ He tenido que pasar por algo… es una sorpresa para ti. ̶ ella salta y aplaude con gracia y nuevamente me parece una niña pequeña en un muy hermoso cuerpo de adulta.

̶ ¿Qué es?

̶ ¿Qué tal si me invitas a tu habitación y ahí te lo doy? ̶ ella mira a Lucy interrogante, antes de pregunte me adelanto a contestar sus dudas ̶ Lucy ha dicho que te has portado muy bien últimamente, así que ya no es necesario estar en esta sala y que nos vigilen todo el tiempo.

̶ ¿De verdad? ̶ le pregunta a la peli negra, ella asiente y Hikari me mira con emoción ̶ ¿Qué esperamos? ̶ entonces me toma la mano y jala de ella, de pronto nos encontramos corriendo por los pasillos del sanatorio, con la voz de Lucy gritándonos que no lo hagamos.

Subimos las escaleras hasta el tercer piso y pronto ya estamos caminando por un pasillo hasta llegar a una puerta. Hikari la abre con naturalidad. El cuarto es tal como uno puede imaginárselo de un sanatorio. Es todo blanco, la cama no parece cómoda y lo único que hay es un mueble del mismo color que lo demás. Sin embargo la pared del frente tiene varias fotografías esparcidas por todos lados. La mayoría puedo percibir son de sus amigos, incluso mi hermano esta en muchas de ellas.

̶ Vaya, son hermosas Hikari, tu…

̶ Las tome antes de estar internada, no me dejaban adornar la habitación al parecer los colores son importantes para una rehabilitación ̶ dice entre risas ̶ pero eh peleado por que me dejen pegar algunas de mis fotos.

Mis dedos pasean por cada una de ellas, en la mayoría están todos riendo, incluso ella, sus sonrisa se ve autentica, como si cada fotografía guardara un momento valioso para ella.

̶ Tenias razón, realmente eres buena.

̶ Gracias… ojala tuviera mi cámara conmigo, eh querido tomarte muchas fotografías desde que te conozco.

̶ Podría traértela ̶ ella niega con cabeza.

̶ Una cámara es tomada como objeto peligroso, de hecho es increíble que te dejaran pasar con la caja de los chocolates ̶ dice riéndose y yo niego con la cabeza.

̶ ¿Cómo lo haces? ̶ digo divertido mientras saco los chocolates de mi sudadera, ella se encoge de hombros ̶ estoy harto, nunca te puedo sorprender.

Era verdad, desde aquel día había descubierto algo realmente increíble en Hikari, era como si lo supiera todo, desde el color de mis calcetines a incluso lo que pensaba en ciertos momentos ¿era eso posible?

Para Hikari todo lo es…

̶ Tendrás que acostumbrarte ̶ dijo arrebatándome los chocolates de mis manos y sentándose en la cama, de inmediato comenzó a comerlos.

̶ Ya lo sé ̶ contesto sentándome a su lado e intentando tomar un chocolate pero ella los aleja de mi ̶ hey, dame uno.

̶ No, tu puedes ir por unos después ̶ dice con sus mejillas infladas.

̶ No seas envidiosa.

̶ No lo soy, pero es la verdad, tú puedes comer cuantos quieras cuando quieras, no seas egoísta.

̶ Hikari por Dios, te traigo chocolates todos los días. ̶ Ella me mira y sé que se ha quedado sin palabras para contestarme, al final suspira y solo me entrega uno, yo sonrió.

̶ ¿Uno? ¿En serio? Te traje como veinte ¿y tú solo me das uno?

̶ Y di que te estoy dando. ̶ dice con superioridad y yo suelto una carcajada.

Al final le revuelvo el cabello con ternura.

̶ Vale no peleare mas contigo solo porque hoy estas muy encantadora. ̶ Sus mejillas se vuelven levemente rosadas y puedo decir que aquellos momentos en que ella se sonrojaba eran mis favoritos del día.

La tarde pasa sin darme cuenta, al final mientras se comía los chocolates me ha obligado a contarle cada lugar, calles y jardines que conozco de Francia, su mirada de emoción no cambia en todo ese rato.

Y mientras le hablo de la maravillosa vista de la torre Eiffel como por decima vez esa semana, mi mirada se pierde en una fotografía en particular. Es ella Con Yolei, Daisuke y Ken, en lo que parece ser un instituto.

̶ Son buenos chicos ̶ digo señalando la foto ̶ ¿A ellos de donde los conoces?

̶ Compañeros, Daisuke y Ken iban en mi salón cuando iba a la preparatoria, Yolei es una año mayor pero es mi mejor amiga. ̶ dice tranquilamente mientras abraza una almohada.

̶ ¿En serio? ¿Cómo era tu secundaria? ̶ ella baja la mirada, su sonrisa se ha borrado por un momento y luego regresa pero ahora es fingida.

̶ Divertida, Ken es un chico muy amable y gentil, Yolei está enamorada de él y era muy gracioso ver la manera en la que quería llamar su atención ̶ se comenzó a enredar el dedo en el cabello, es por eso que me di cuenta de que su mano temblaba ̶ Daisuke es un poco pesado pero un buen chico y ambos son buenos en el fut bol.

̶ Si, algo me habían comentado.

̶ Tú… ¿pasas mucho tiempo con ellos? ̶ pregunta tímidamente.

̶ No realmente, me levanto un poco tarde y antes de venir solo estoy en mi cuarto pensando en que tipo de chocolate traerte, salgo tarde de aquí y solo voy a casa. Los eh visto y saludado un par de ocasiones nada mas ¿Por qué?

̶ No es nada, seguramente te llevarías bien con ellos, son buenas personas. ̶ Pero su mirada al decirlo guarda melancolía.

̶ Ellos… ¿A qué hora te visitan? ̶ Sus ojos me ven desconcertantes y entonces abraza más su almohada.

̶ Nadie además de mis padres, Tai, a veces Yamato y tú me visitan.

̶ ¿Por qué?

̶ No quiero verlos. ̶ temo seguir preguntando pues ella ya no parece cómoda.

̶ Mañana te traeré un panque de chocolate, de la cafetería que está en la esquina, mamá me ha comentado que son buenos.

̶ Me miran con lastima ̶ ella ignora mi cambio de tema y mira al suelo ̶ Yolei me trata como si fuera una anciana enferma, Daisuke casi no me habla y Ken… supongo que él me tiene miedo.

̶ ¿Por qué alguien te tendría miedo? ̶ Ella me ve con frialdad.

̶ Estoy loca… lo sabes ¿no?

Hikari se sentía tan perdida que incluso ella se creía de esa manera.

En ese momento no sabía que decir, porque no quería decirle que si, y cambiar el tema tampoco me parecía buena idea.

̶ Takeru… ̶ ella me habla después de estar unos momentos en silencio ̶ ¿Por qué vienes a verme?

̶ ¿De qué hablas?

̶ No nos conocíamos, y soy una extraña loca… ¿Por qué eres mi amigo? ¿Por qué vienes a visitarme todos los días? ¿Por qué me traes chocolate? ̶ le tomo la mano, parece inquieta, como si mi respuesta le asustara; con mi otra mano acaricio su mejilla.

̶ ¿De qué hablas? Éramos amigos cuando éramos pequeños ̶ le digo sonriendo y ella me da una mirada confundida, como si no pudiera entenderme ̶ Quiero ser tu amigo porque eres una chica extraordinaria, vengo a visitarte por qué me encanta estar contigo y no quiero estar con nadie más y te traigo el chocolate… porque tu sonrisa cuando lo comes es la cosa más maravillosa que mis ojos han visto.

Cuando ella vuelve a sonreír yo me relaje; en ese momento comprendí cuanto me afectaba el cómo estuviera ella.

̶ Takeru… ̶ susurra mi nombre mientras acaricia mi mano que aun se encuentra sobre su mejilla.

̶ ¿Si?

̶ ¿Por qué intentaste suicidarte?

Es gracioso. Es realmente gracioso que yo este constantemente conteniéndome para no se inoportuno con ella y sin embargo ella lo es conmigo. Hikari no solo era dulce, amable, divertida y un ángel.

Hikari era mal humorada, autoritaria, un poco agresiva, gritona, inoportuna y casi nunca pensaba las cosas antes de actuar.

Yo no podía evitar enamorarme cada día más de ella.

Así que en vez de enojarme y evadirlo como una persona normal haría… yo la mire a los ojos, y le conté cada aspecto que me aterraba de mi vida.

̶ Tenía miedo… ̶ conteste y ella recargo la barbilla en su mano, poniéndome atención ̶ mi vida no iba del todo bien.

̶ ¿Qué paso?

̶ Fueron muchas cosas Hikari…

̶ No es como que tengamos algo más que hacer ̶ ella tampoco solía entender indirectas, o quizás sí pero de todas formas le daba igual.

̶ Bueno, para empezar mi mamá se caso con un hombre que es un completo imbécil, está en la política y se cree dueño del mundo. ̶ Ella suelta una risita.

̶ Eso no es taaan malo…

̶ Comenzó a golpearme ̶ Hikari se puso seria y me miro apenada ̶ de repente me encontré en una casa en que todas las decisiones él las tomaba, al punto de que se cree con el derecho de obligarme a entrar en el campo político.

̶ ¿Por qué no se lo dijiste a tu mamá?

̶ Lo hice… pero ella no me creyó, dijo que era porque no quería verla con nadie además de mi papá; así que deje de estar en mi casa. – En ese momento recordé el infierno que vivi en mi propio hogar, no es algo con lo que pudiera sentirme cómodo hablando, así que cambie de tema a quizás algo menos privado aunque igual de malo - Dejando eso de lado comencé a mandar solicitudes para la universidad y la mejor de ellas me ofreció una beca entera si yo presentaba una historia que mostrara mi talento como escritor.

̶ ¿Y lo hiciste?

̶ No… ¿recuerdas que te dije que la inspiración me dejo por un largo tiempo? Bueno lamentablemente fue justo en ese. Supongo que en parte fue por alejarme de casa y de mi madre con la que peleaba constantemente, James, el esposo de mi madre, comenzó a llevarme a sus juntas de política. ¿Quién puede tener inspiración en esos lugares? ̶ Hikari soltó una risa cantarina y en ese momento pensé que de hecho mis problemas no eran graves.

̶ Entonces… ¿No pudiste escribir nada?

̶ No, y sabes… realmente necesitaba ayuda, necesitaba que alguien me dijera que estaría bien, pero no había nadie.

̶ ¿Qué hay de tus amigos?

̶ Superficiales y envidiosos, no hay amistades reales Hikari… y el amor tampoco. ̶ ella levanto la cara desconcertada ̶ Mi novia… Catherine también me dejo solo ̶ ella bajo la mirada un poco sorprendida, supongo que no esperaba que mencionara a mi novia.

̶ ¿Le pediste ayuda?

̶ Lo hice, pero ella es un poco… exigente, mientras yo me estresaba y preocupada ella solo se empeñaba en decirme que necesitaba estar más con ella, aunque en su lenguaje eso significaba comprarle ropa e invitarla a restaurantes caros.

̶ Esas son las peores… ̶ yo me reí y ella se contagio.

̶ Si, lo son… yo no sabía qué hacer y… sentía que cada cosa que escribía debía irse a la basura, y entonces un amigo me ofreció... ciertas cosas. ̶ Hikari abrió la boca en una perfecta "o"

̶ ¿Drogas?

̶ Lamentablemente si, ¿Te sorprende?

̶ Bastante, tú… pareces tan cuerdo y correcto.

̶ Yo también lo pensaba y aun así no dude ni un segundo en tomarlas. – y solo así el dolor se había reducido, al igual que mi manera de ver la realidad ̶ semanas después de tomarlas casi a diario llego una respuesta de la universidad. Mi madre había mandado un escrito sin mi consentimiento y aunque no era una beca completa si me ayudarían bastante.

̶ Eso fue genial… ¿no?

̶ El escrito no era mío… era de una compañera de mi club de escritura, yo puse mi nombre en el por qué tenía la intención de enviarlo pero no lo hice porque no era correcto, pero cuando mi mamá lo envió yo no pude hacer nada.

̶ Takeru…

̶ Y me sentí sucio y un ladrón, sentí que no merecía la beca, que no merecía los abrazos y felicitaciones de mi madre, mis amigos o Catherine… entonces subí la dosis. Y cuando fue la entrevista con el director de la universidad… iba tan drogado que ni siquiera sabía en donde estaba. ̶ no me di cuenta cuando mis ojos se llenaron de lágrimas, pero Hikari acariciaba mi mejilla con ternura. ̶ Y lo primero que vi cuando desperté en el hospital fue a mi madre… tan decepcionada que ni siquiera podía hablarme, jamás me sentí tan basura como aquel día.

̶ No todo fue tu culpa Takeru… tu no lo enviaste.

̶ Pero en algún momento tuve la intención, James no pudo evitar burlarse, y esa misma noche me dio la peor golpiza de mi vida.

̶ ¿Y tu madre?

̶ Eso es lo peor Hikari… estoy seguro de que al día siguiente se dio cuenta de mis moretones, de cada herida y aun así… no hizo nada ̶ mis mejillas se llenaron en lagrimas y el rostro de ella tenía un gesto de preocupación ̶ ¿sabes por qué? Porque lo merecía, ella estaba de acuerdo… por eso aunque se dio cuenta no hizo nada por mí. Me sentí más solo que nunca… tan abandonado que lo único que quería hacer era cerrar los ojos y no volver a abrirlos nunca.

̶ Takeru…

̶ Tal vez así mi madre se diera cuenta de que existo y que sufro, tal vez así Catherine viera que hay cosas más importantes que su ropa, mis amigos se comportaría como tal y me ayudarían, tal vez así… por fin sabría que le importo a alguien.

Y comencé a llorar tanto que me sentí patético. Ella me obligo con sus brazos a recargar mi cara sobre su pecho y mientras escuchaba los latidos de su corazón yo me desahogaba como nunca lo había hecho con alguien.

Y si lo piensan es irónico. La manera en la que uno está solo hasta que en algún punto de tu vida conoces a alguien y se vuelve todo. Entonces te encuentras en una habitación siendo consolado por ese alguien que hasta hace poco no tenias idea de que existía.

Hikari era mi todo.

̶ Perdóname ̶ me disculpe después de un rato, ella limpio el resto de lagrimas que quedaban ̶ soy patético.

̶No, no lo eres, y no vuelvas a decirlo ̶ me regaño ̶ tenias tantas cosas guardadas que no es sorprendente y ¿sabes? Te quedan muchas cosas por sacar.

̶ ¿De qué hablas?

̶ De que ya lloraste por toda la tristeza y soledad que has sentido, hay que sacar algo más.

Hikari se levanto de un salto y por segunda vez en el día tomo mi mano con fuerza y me levanto, me arrastro por los pasillos hasta el elevador que solo el personal podía usar. Cuando entramos lo cerro de inmediato y apretó el ultimo botón.

̶ Creí que los pacientes no podían usar el elevador, además… ¿Qué no se supone que no puedes estar en otro lugar que no sea tu habitación y la sala de visitas? ̶ Ella me miro y rio.

̶ A estas alturas ya deberías saber que no soy la mas fanática de las reglas.

̶ Buen punto… ¿A dónde vamos?

̶ Al techo ̶ dijo guiñándome el ojo. Y ciertamente tuve miedo, al fin y al cabo éramos dos suicidas subiendo al techo de un edificio de ocho pisos, claramente no era buena idea.

̶ Sabes… deberíamos regresar, estamos tan cerca de que te dejen salir que no vale la pena echarlo a perder.

̶ Tranquilo, esto será rápido.

Las puertas se abrieron y antes de que pudiera detenerla ella salió corriendo. Cuando la seguí la luz del sol me deslumbro y me costó algunos segundos acostumbrarme a la luz del día.

Cuando pude volver a ver con normalidad divise a la castaña a lo lejos, parada sobre el muro no tan grueso que separaba el techo del precipicio y mi corazón latió con tanta fuerza que sentí que se saldría.

̶ ¡Hikari! ̶ le grite mientras corría hacia ella. Tenía tanto miedo que el pecho me dolía y mi cuerpo temblaba por tanta adrenalina.

Esa fue la primera vez que tuve tanto miedo, tanto que no se comparaba con estar demasiado alto… nada podía compararse con la horrible idea de perderla.

̶ Espera Hikari, por favor no lo hagas ̶ dije ofreciéndole mi mano para bajarla, ella me miro y sonrió como si no estuviera a un paso de caer de una altura de más de cincuenta metros.

̶ No lo hare ̶ respondió aceptando mi mano, pero ella no bajo, tan solo se sentó, comenzó a mover sus piernas como si solo estuviera en un columpio. Yo la tome de la cintura tan fuerte que creo ella rio ̶ no tan fuerte Takeru, me lastimas.

̶ Baja de ahí, sabes que le temo a las alturas y odio verte ahí sentada.

̶ Está bien Takeru, mientras tú me tomes con fuerza yo no tengo por qué caer…

̶ ¿Qué hacemos aquí?

̶ Vamos a gritar ̶ yo la mire sin comprender y ella se carcajeo burlándose de mi expresión. ̶ no me mires así, es enserio.

̶ ¿Podemos gritar cuando bajes de ahí? ̶ ella puso los ojos en blanco.

̶ Bien ̶ y por fin puso los pies en el techo, se quedo a mi lado viendo todo aquello que nos ofrecía la vista.

̶ Gracias… ahora, ¿Qué quieres gritar?

̶ Takeru te lo dije abajo, ya sacaste todo dolor ¿Qué hay del enojo?

̶ No estoy enojado.

̶ Si, lo estas… ̶ quise decirle una vez mas que no, que se equivocaba, pero Hikari no es una persona a la que pudieras decirle que no ̶ Tranquilo, yo te enseño. ̶ La vi tomar aire y de verdad tenía la esperanza de que no lo hiciera.

̶ ¡ A LA MIERDA! ̶ grito con tanta fuerza que mis tímpanos dolieron y estoy seguro que todo Tokio la había escuchado. Yo tape mi boca con las manos, era divertido y vergonzoso a la vez. ̶ ¡ A LA MIERDA ESTE LUGAR!

̶ Hikari ¿Qué haces?

̶ Saco todo lo que me molesta, ¡A LA MIERDA MIS PADRES! ¡A LA MIERDA MIS AMIGOS! ¡A LA MIERDA TAICHÍ Y A LA MIERDA YAMATO! ̶ ella volteo a verme ̶ ¿Qué esperas?

̶ No lo haré

̶ oh vamos, te aseguro que se siente bien.

̶ No hay manera en que me hagas hacerlo. ̶ ella alzo una ceja y sonrió socarronamente.

̶ ¡TAKERUUUUU COBARDE! ̶ Yo le tape la boca pero sinceramente no podía dejar de reír.

̶ ¿Qué haces?

̶ Me haces enojar, por eso lo grito ¿ves que es sencillo? ̶ ella volvió a tomar aire ̶ ¡A LA MIERDA CON TAKERU! ̶ para ser franco quería que la tierra me tragara. Ella me miro una vez mas ̶ ¿sabes qué? Si no quieres hacerlo lo haré por ti… ¡A LA MIERDA CON JAMES! ¡A LA MIERDA CON SU MADRE! ¡A LA MIERDA CON CATHERINE! ¡A LA MIERDA LA UNIVERSIDAD Y A LA MIERDA LAS DROGAS!

Ella me miro con una sonrisa enrome en el rostro, se estaba burlando de mi y de la vergüenza que me estaba haciendo pasar.

̶ ¿contenta? ¿Podemos irnos?

̶ Eres un cobarde.

̶ No… soy un chico serio que no quiere gritar a todo pulmón estando en el techo de un manicomio. ̶ temí de inmediato haberla ofendido con la última palabra pero ella no pareció inmutarse.

̶ Cobarde ¡A LA MIERDA CON EL SEÑOR DE LA ESQUINA! ¡SUS PANECILLOS DE CHOCOLATE ESTÁN DEL ASCO! ̶ Ahí seguí carcajeándome mientras ella gritaba cada cosa que pasara por su mente y que odiaba.

Y mientras la veía gritar, mientras me avergonzaba y gritaba todas esas injurias; entendí que Hikari Yagami era más que solo una cara bonita y lindos sentimientos. Era fuerte y está ahí para tomar el mundo… y mi corazón.

̶ Takeru

̶ ¿Eh?

̶ Dime que odias ̶ yo alce una ceja ̶ olvida tu trágica historia, dime que odias, la cosa más tonta que puedas odiar.

̶ ¿Por qué?

̶ A mí se me acabaron las ideas… ̶ También era extraña la mayoría del tiempo ̶ rápido dime, ¿Qué fruta odias?

̶ No lo sé ¡las fresas!

̶ YO ODIO LAS… espera ¿las fresas? ¿Acaso estas demente? ̶ Yo me encogí de hombros.

̶ ¿Qué tiene?

̶ No puedes odiar las fresas, las fresas son como el chocolate pero sin calorías, las fresas son vida, lo dice la biblia y la constitución.

̶ Bueno… yo odio las fresas.

̶ No, no, no puedes, cámbialo.

̶ Pero tú me preguntaste, además no puedo dejar de odiar algo solo porque tú lo digas.

̶ Lo sé, pero no puedo gritar eso, va encontrar de mis principios… en todo caso ¿Por qué las odias? ¿Acaso te caíste de chiquito?

̶ Son acidas, y su textura… y esas semillitas ¡Dios! ¡Las odio!

̶ No puedes odiar las fresas.

̶ Hikari yo odio las fresas.

̶ No quiero escucharte ̶ entonces, tomando un poco de la escasa vergüenza que Hikari tenía, tome valor, mire hacia la calle y tome aire.

̶ ¡YO ODIO LAS FRESAS! ¡A LA MIERDA CON LAS FRESAS! ̶ la risa de ella lleno el aire y yo seguí tomando aire ̶ ¡A LA MIERDA LA UNIVERSIDAD! ¡A LA MIERDA CATHERINE Y MIS AMIGOS! ¡A LA MIERDA LAS DROGAS! ¡A LA MIERDA JAMES! ¡A LA MIERDA CON MI MAMA! - Y sinceramente mientras gritaba cada palabra mi corazón y mi cuerpo se sentían menos pesados ̶ oye, no le digas a nadie que dije eso de mi madre, en realidad la amo ¿sabes?

̶ jajajajajajajajajajajajajajajaa ̶ Hikari reía tan fuerte que no podía dejar de sobarse el estomago y pronto comenzó a quejarse del dolor en sus mejillas… yo estaba igual. ̶ Lo sé, relájate ¿no te sientes mejor? ̶ la respuesta era clara, tenia tanto alivio en mi corazón que ahora mismo solo la felicidad cabía en él y todo debía agradecérselo a Hikari.

̶ Si… gracias. - Le dije a los ojos, resplandecían con la luz del sol y sin darme cuenta lleve mi mano a su mejilla, ella cerro los ojos por el tacto unos segundos, después los abrió y me sonrió de esa manera en que solo ella sabia hacerlo, de esa manera en que hace que mi corazon latiera rápido y que mi respiración se acelerara.

̶ No es nada Takeru… ̶ me contesto tomando mi mano ̶ ya nunca mas estarás solo.

Ese día aprendí que cada persona llega a tu vida por una razón, Hikari lo hizo para poner mi mundo de cabeza.

Apareció como una bomba, siendo inesperada y explosiva. Lleno cada espacio de mi corazón con toda la locura que había en su ser... Y creo que jamás le agradecí lo suficiente.

Me enamore.

.

.

.


A los que no tienen cuenta, les agradezco por aquí:

Guest: Muchas gracias por el apoyo; me siente increíblemente halagada, sobre el final feliz bueno... jaja te haría spoiler, y bueno no puedo prometer nada ;) tendrás que seguir leyendo jaja También llegara en su momento la historia de Hikari, que ha sido de su vida cuando Takeru no estaba y como la han pasado las personas a su al rededor con su situación, tranquila... aun quedan muchas cosas por saber. No dejare la historia, dalo por hecho. Te mando un gran abrazo y nos leemos pronto.

Billy: No puedo decirte lo siento! jajaja ¿te parece intensa? eso es bueno... ¿no? Dime que opinas de este capitulo, gracias por el apoyo, te mando un gran abrazo.

Y bueno muchas gracias a todos por el apoyo, a los que no comentan pero me siguen leyendo, me dan follow y fav pues muchas gracias =)

Nos leemos!