~ Con Locura ~
Francamente no tenía ni idea de lo que estaba haciendo ahí. Es verdad que Taichí y yo habíamos hecho algo así como "limar asperezas" pero eso no significaba que fuéramos los mejores amigos. Por eso cuando mi hermano entro a mi cuarto refunfuñando algo sobre que Taichí había pedido que lo alcanzara en su casa yo no entendí nada.
Aun así había accedido a ir, la única razón era que Taichí era hermano de Hikari, y todo lo que tuviera que ver con ella me interesaba.
La señora Yagami me saludo al entrar y después dijo que su hijo me esperaba en la planta alta. La voz del moreno llamándome me hizo encaminarme a la habitación que podía reconocer era la que tenia la ventana con vista al gran árbol.
El cuarto irradiaba luz tan solo al entrar. Los rayos del sol se colaban por la ventana iluminando cada parte rosada de la pared, la alfombra, las cobijas y en realidad todo lo que fuera de aquel tono pastel. Estaba en el cuarto de Hikari eso era obvio. Mi mirada inspecciono cada que rincón, aquel librero lleno de novelas románticas y fantasía, la pared más grande llena de fotografías, de personas, paisajes, animales o cada cosa sencilla que parecía encontrarse; peluches por doquier y un agradable aroma a rosas.
Taichí estaba sentado en la esponjosa cama, con lo que parecía ser un libro o carpeta en sus manos, cuando se dio cuenta de mi presencia sonrió y me saludo con la mano.
̶ Al fin llegas Takeru.
̶ Lo siento, aun no me bañaba cuando Yamato me aviso.
̶ Lo siento, ¿fue muy repentino? ̶ Yo desvié la mirada.
̶ Algo, supongo. ̶ Un silencio incomodo comenzaba a producirse así que fui al grano ̶ ¿me necesitas para algo?
̶ Ah sí, tengo un favor que pedirte; pero ven acá, siéntate ̶ dijo dándole unas palmaditas a la cama, justo a su lado.
̶ Sabes… esto podría malinterpretarse ̶ le dije entre risas, el respondió igual.
̶ No tienes tanta suerte. Además, esta cama es sagrada ̶ entonces su sonrisa se borro, y fue remplazada por una mueca de tensión ̶ te lo digo para evitar futuras advertencias.
Yo parpadee un par de veces por qué no entendí de inmediato a lo que se refería, sin embargo cuando lo hice, aunque sonreí nervioso el sonrojo fue inevitable.
̶ En vez de reírte hubiera preferido que lo hubieras negado. ̶ me dijo con cara de pocos amigos, yo seguí sonriendo divertido y un tanto nervioso por aquella escena.
̶ Es mejor ser sincero, no sirve de nada negarlo ̶ vi la vena en su frente saltar, y sus dientes apretarse con fuerza, sus ojos tan rojizos como los de Hikari destilaban fuego y yo… yo seguí riéndome ̶ pero no te preocupes. La cama de Hikari es sagrada ya lo entendí.
El iba a contestarme con mala cara. Probablemente diría algo como que no me acercara a Hikari ni aquí en su cuarto ni en ningún otro.
̶ Tendremos que encontrar otro lugar. ̶ Lo siguiente que vi fue la carpeta estrellarse contra mi cara.
̶ La próxima será mi puño ¿Lo entiendes?
̶ Si… será mejor que no te enteres ̶ esta vez el golpe fue más suave, probablemente con algún peluche que estaba en la cama ̶ al menos no fue tu puño.
̶ Te necesito con tu horrible pero encantador rostro.
̶ ¿Eso es un cumplido? Porque si no lo es debo decirte que sonaste demasiado gay ̶ Taichí suspiro.
̶ Ven acá de una puta vez. ̶ Yo ya no hice mas por bromear aunque debo decir que torear a Taichí es bastante divertido. Me senté a su lado en silencio, él al contrario, se levanto y se acerco a la carpeta que antes me había arrojado, después regreso a mi lado con ella en las manos.
̶ ¿Qué es eso?
̶ Son sus dibujos… ¿Ella te ha hablado de Gatomon? ̶ La pregunta me toma por sorpresa y todo lo que puedo hacer es asentir. ̶ ¿de quién más? ̶ No se si siento incomodidad o pena, de no ser por Hikari no me gusta hablar precisamente de criaturas imaginarias que solo están en la mente de la castaña, por donde lo veas… es extraño.
̶ Dragomon ̶ digo con inseguridad no sabiendo si sea bueno hablar de lo que le aterra a Hikari ̶ y Patamon… ̶ el moreno frunce el ceño.
̶ Vaya… esos son nuevos.
̶ ¿Cuántos son? ̶ Como respuesta a mi pregunta Taichí me extiende la carpeta y me indica con la mirada que la abra.
La primera página es el dibujo de un gato un poco extraño pues está parado en dos patas, es blanco y tiene guantes, además de un anillo en la cola rayada.
̶ Gatomon ̶ digo, porque no es como si no fuera obvio. Taichí pasa la siguiente pagina. Esta vez es algo así como un mini dinosaurio naranja.
̶ El es Agumon ̶ yo miro confundido a Taichí, nunca escuche hablar de él. ̶ es mi favorito a decir verdad ̶ él vuelve a pasar página, una y otra vez, donde diferentes dibujos de criaturas extrañas van quedándose en mi mente. Cuando ya hemos pasado todos los que parecen ser… "lindos" llegamos a la ultima pagina.
No sé decir si lo que este plasmado en la hoja sea un dibujo. A mi parecer es tan solo rayones con pincel negro, como una sombra… sin una forma en específico; pero entre los rayones de negro sobre salen dos ojos, rasgados, puntiagudos… rojos.
̶ Es perturbador…
̶ No tienes idea. ̶ me contesta mientras suspira.
̶ ¿Por qué me enseñas esto?
̶ Para que te dieras una idea de a lo que ella se refiere cuando los nombra. Estaba pensando que se los llevaras, Hikari se siente mejor cuando tiene esto, al igual que sus fotografías.
̶ No lo entiendo Tai… creí que Hikari estaba en el sanatorio por que esperaban curarla, pero pareciera que tu… le crees. ̶ La mirada de Taichí es abrumadora y ni siquiera sé cómo interpretarla, él mira un punto perdido en la pared y me contesta:
̶ No es que le crea, se que Hikari está enferma y que probablemente esto le haga más mal que bien, hablando medicamente claro… pero yo solo quiero verla feliz, sin importar qué.
Es conmovedor y admirable a la vez, frente a mis ojos Taichí resplandece como una gran persona y un gran hermano, de una manera en que antes no lo había visto.
̶ ¿Por qué quieres que se los lleve yo?
̶ Por que ya vas para allá, además yo vengo de ahí. ̶ Parpadeo un par de veces porque viendo la hora me doy cuenta que Taichí ah ido demasiado temprano al sanatorio, el parece darse cuenta de mi duda ̶ fui temprano por que esperaba pasar un buen rato a su lado, pero la vi extraña, como hace tiempo no la veía.
̶ ¿Cómo? ̶ pregunto aunque se la respuesta, porque yo la veía de igual manera desde aquel día en el que la obligaron a ponerle el medicamento.
̶ Aterrada de algo, no se… me recordó a cuando estaba realmente mal, le he preguntado si necesitaba algo y me pidió sus dibujos. Si no es mucha molestia ¿se los llevarías?
̶ Claro, no te preocupes ̶ el sonríe y me da unas palmadas en la espalda.
̶ Hay otra cosa ̶ yo levanto la ceja ̶ su cumpleaños…. Es en unas semanas.
̶ ¿De verdad?
̶ Si, y estuve hablando con mis padres y pensamos que sería buena idea que pasara el día fuera del sanatorio…
̶ ¡eso sería genial!
̶ Pero si Hikari va de bajada de nuevo, eso no será posible.
̶ Estoy seguro que es solo una mala racha ̶ algo me lo decía, también me decía que de cierta forma tenía algo de culpa, después de todo su recaída había sucedido en el lapso en que deje de verla unos días por el castigo.
̶ La cuestión es… que se lo comente, pero ella no quiere.
̶ ¿Qué? ̶ pregunte un poco exaltado, el se encogió de hombros.
̶ Yo reaccione igual.
̶ Pero… ¿Por qué?
̶ No lo sé, ese es el otro favor, últimamente eres el más cercano a ella, tal vez tú puedas convencerla, solo sería un día… unas horas.
̶ Lo intentare ̶ conteste por que realmente yo también quería pasar un día con ella fuera de ese lugar tan deprimente ̶ pero no es como que pueda asegurarte que lograre algo, tu hermana no es para nada influenciable.
̶ Está bien, algo me dice que lo lograras.
̶ ¿en serio? ̶ Taichí sonrió ̶ ¿Qué es lo que te lo dice? ̶ El se encoge de hombros.
̶ Intuición de hermanos.
̶ Pensé que dirías intuición femenina ̶ nuevamente la carpeta se estrello contra mi cara.
̶ Eres igual de odioso que tu hermano
̶ A todo esto… ̶ respondo sobándome la nariz ̶ ¿me dejaran pasar con la carpeta?
̶ Oh vamos, eres amigo de Lucy ¿no? Además ya hable con ella.
̶ Pues sí, pero no creo que me deje pasar cosas siempre.
̶ ¿Siempre? ¿Qué es lo que le llevas?
̶ Chocolates. ̶ El moreno suelta un suspiro.
̶ Ni siquiera estando en un sanatorio deja de ser una consentida. ̶ yo sonrió.
̶ Mira quien lo dice… el que va a salir con la enfermera de su hermana.
̶ No es una cita, simplemente le dije que era linda ̶ el castaño puso cara amenazante ̶ Y mas te vale que Sora no se entere o te cortare en rodajitas.
̶ Lo prometo.
̶ No confió en ti, eres hermano de Yamato roba chicas.
̶ No te preocupes, no diré nada, además me agrada Mimí para mi hermano. ̶ Los ojos de Taichí brillaron con diversión.
̶ Yo pienso lo mismo ̶ entonces me abrazo por los hombros ̶ creo que nos llevaremos bien Takeru.
Entonces la voz de su madre resonó por todo el piso, diciéndole a Taichí que era hora de su entrenamiento.
̶ Debo irme, puedes husmear unos segundos si quieres ̶ dijo levantándose ̶ pero no te acerques al cajón de la ropa interior o te mato. ̶ Y la melena de Tai pronto desapareció.
Estar solo en el cuarto de Hikari era un tanto extraño. Definitivamente el lugar aun olía a ella y era exactamente como uno se imaginaria que es el cuarto de una chica como ella.
Tome la carpeta dispuesto a irme, cuando decidí detenerme frente a la gran pared llena de fotos. Muchas de ellas ya era con una Hikari adolescente, probablemente la mayoría no tuvieran más de dos o tres años, una que otra era de Tai y de los que parecían ser sus padres. Había muchas, sin embargo hubo una que llamo mi atención. En ella casualmente me encontré a mí de niño al lado de una Mimí sonriente con su sombrero de vaquera y aun Taichí chimuelo; recordé las palabras de Hikari de hace unos días, diciendo que no me recordaba de niño… pero teniendo la foto ahí eso debía ser imposible.
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Taichí tenía razón, Lucy no había dicho nada de la carpeta, de hecho la peli negra había estado más concentrada preguntándome cosas sobre el moreno que vigilando que no llevara nada. Así que entre esta vez sin ayuda de nadie, ya no era necesario, había estado ahí ya demasiadas veces.
Aunque esta vez, la peli negra ya me había indicado que Hikari estaba en el jardín.
La encontré sentada en el césped, con una linda niña rubia a su lado, la pequeña aprecia tener alrededor de siete años. Ambas voltearon cuando notaron mi presencia y la rubia sonrió de oreja a oreja.
̶ ¿Es tu novio Hikari? ̶ Ambos sonreímos ante esa mención y aunque no puedo hablar por Hikari, yo me emocione bastante por aquel titulo. La castaña rio y se acerco al oído de la pequeña, susurrándole algo que yo no podía escuchar.
La rubia se sonrojo y sonrió divertida, se llevo las manos a la boca mientras Hikari le hacia un adorable gesto con el dedo para que guardara silencio, ella asintió.
̶ Adiós Takeru ̶ me dijo cuando paso corriendo y saltando a mi lado. Yo voltee a ver a la castaña totalmente confundido.
̶ ¿Quién era?
̶ Lily… una amiga ¿es linda no?
̶ Adorable, ¿Qué le dijiste? ̶ Hikari me guiño el ojo.
̶ Es un secreto señor chismoso. ̶ Yo le saque la lengua infantilmente y ella se carcajeo.
De inmediato me acerque y la jale para abrazarla fuertemente. Su fragancia me cautivo al igual que la calidez de su piel contra la mía.
̶ ¿Cómo estás?
̶ Ahora bien. ̶ Ambos nos miramos demasiado cerca cuando dejamos de abrazarnos. Entonces ella voltea a un costado ̶ ¿Eh? ̶ pregunta al aire y después su mirada va directo a mi mano, con la que sostengo la carpeta. ̶ ¿Eso es mío? ̶ Yo le sonrió como respuesta, se la extiendo y ella la toma emocionada.
̶ Taichí me ha pedido que te la trajera. ̶ la sonrisa que me da ella es la más hermosa que le eh visto ya en varios días.
Ella comienza a ojear cada hoja, sonriendo con cada nuevo dibujo que encuentra como si ella no fuera la que los hubiera dibujado.
̶ Son lindos ̶ le digo y ella entre cierra los ojos.
̶ Así que no te has contenido y has mirado… te lo dije, te has vuelto chismoso Takeru.
̶ Fue curiosidad… quiero saber más ̶ entonces ella me mira con sorpresa, se muerde el labio nerviosa y después prefiere mirar el suelo.
̶ ¿Qué es lo que quieres saber?
̶ ¿Quiénes son? Sus nombres… ̶ un silencio incomodo nos rodea, de esos que casi no hay entre nosotros, de alguna manera comienzo a pensar que estoy metiéndome de mas ̶ pero si no quieres no es….
̶ No quiero que cambie… ̶ yo la veo sin entender y ella titubea por un momento ̶ cuando les cuento, comienzan a verme mas como si estuviera loca, tu no me ves así… tu me miras como si me creyeras, no quiero que eso cambie.
Yo acaricio su cabeza con ternura y después pego mí frente a la suya, sé que me mira, pero yo prefiero cerrar los ojos porque de no hacerlo estaría tentado a besarla…
̶ Sabes que pienso que estás loca, desquiciada seria un mejor termino ̶ ella suelta una risita divertida ̶ pero esta bien, nada va a cambiar la manera en la que te veo Hikari… ̶ entonces abro mis ojos para verla directamente, esta sonrojada y sus ojos brillan ̶ como la maravillosa chica que eres.
En sus labios aparece una amplia sonrisa y sus mejillas se tornan de un tono rosado más llamativo.
̶ Odio que hagas eso. ̶ Yo me carcajeo.
̶ ¿Qué cosa?
̶ Siempre que me niego a hacer algo me dices algo lindo, odio que puedas convencerme siempre.
̶ Hey no tengo la culpa de ser tan endemoniadamente encantador.
̶ Si, tampoco de ser tan endemoniadamente ególatra.
̶ No soy ególatra.
̶ …
̶ …
̶ Bien tal vez un poco. ̶ Ella se ríe. Y entonces ambos nos dejamos caer debajo del árbol.
Aquella tarde, mientras los rayos del sol nos inundaban, las hojas del árbol se movían con el suave soplo del viento y el aroma de las flores nos rodeaba; Hikari me explico lo que ella y nadie más podía ver.
Me dijo que podía ver unas criaturas que en si no tenían un nombre en general pero si uno propio. Dijo que Gatomon era su fiel amiga y su compañera y que podía ver a los compañeros de algunas personas, entre ellas la mayoría de sus amigos. Me dijo los nombres de cada uno con las imágenes y a quien acompañaba como fiel amigo.
Se me hizo irónico y gracioso que justamente a quien Taichí nombrara como su favorito fuera precisamente a quien Hikari nombro como su acompañante.
Cuando le pregunte el motivo del porqué esos seres estaban ahí ella respondió que no tenían alguno en especial, simplemente para cuidar y proteger, además de guiar. "Ángeles guardianes" le dije, ella me sonrió divertida:
̶ Supongo que lago así…
La respuesta no me dejo del todo satisfecho, sinceramente era irreal, todas aquellas palabras me sonaban a cuento de hadas y sin embargo no pude evitar creer cada palabra.
̶ Patamon… ̶ repetí el nombre que ella había dicho y que parecía pertenecer a mi acompañante ̶ ¿Cómo es? ̶ dije esperándolo ver en alguna imagen.
̶ Nunca lo dibuje, no lo recordaba hasta ahora… la próxima vez que vengas te lo enseñare ̶ yo asentí y con eso me quede.
Entonces note que había cierta imagen que ella había saltado a propósito, la extraña figura sin forma y sombría.
̶ ¿Qué hay de este? ̶ pregunte y Hikari se estremeció.
̶ Dragomon ̶ respondió con un susurro mientras sus labios temblaban y yo no quise indagar mas.
̶ ¿Desde cuándo los vez? ̶ le pregunte, esperando que ella ignorara la pregunta anterior, que volviera a sonreír como hasta ahora lo hacía, y lo logre.
̶ Desde pequeña, todos podíamos verlos… ̶ yo levanto la ceja confundido y ella se burla ̶ está bien, se supone que no recuerdes, que nadie lo haga; así es como debe ser.
̶ Entonces… ¿Por qué lo haces tú? ̶ La castaña se encoge de hombros.
̶ No lo sé, yo también quisiera saberlo, es triste… ver que nadie puede recordarlos además de mi, que todos piensen que lo invento, que estoy loca.
̶ ¿Quisieras ya no verlos?
̶ No, yo les amo, a todos… si dejara de verlos me sentiría más sola que nunca. ̶ Nuevamente sus ojos perdieron brillo y ella decidió mirar al cielo ̶ al único que desearía dejar a de ver es a Dragomon, el me hace temer…
̶ ¿Por qué?
̶ El es pura oscuridad…
̶ Bueno, tú eres pura luz. ̶ ella sonrió y para mi sorpresa me dio un dulce beso en la mejilla, sentí mi corazón palpitar con demasiada fuerza y mi rostro estaba caliente.
̶ Vamos dentro ̶ dijo y yo sentí una gota golpear mi frente, el cielo se había oscurecido de repente.
La ayude a levantarse y ambos nos encaminamos hacia el interior del sanatorio y posteriormente hasta su habitación.
̶ Taichí me dijo otra cosa ̶ ella me miro interrogante, habíamos llegado a su cuarto y ella tomo asiento en su cama, yo me quede a su lado. ̶ Que pronto será tu cumpleaños.
̶ Así es… ya casi seré mayor de edad. ̶ me respondió con una gran sonrisa ̶ obviamente vendrás a verme, no debo preguntar ¿cierto?
̶ En realidad, Tai dijo que le gustaría que salieras ese día ̶ la sonrisa se borro de su rostro ̶ pasarla en casa con tu familia y amigos, conmigo también claro… pienso que es una gran idea.
̶ Yo… ̶ comenzó a morderse el labio, estaba nerviosa, ya había aprendido a conocer ese gesto, al igual que muchos mas ̶ no estoy segura.
̶ ¿Por qué no? Creí que ya querías salir.
̶ Si, eso quiero… pero, no sé si deba hacerlo.
̶ No entiendo… ̶ Hikari me miraba mientras el silencio nos inundaba, algunos momentos después ella suspiraba con resignación.
̶ Tienes razón, estoy exagerando ̶ me regalo una cálida sonrisa ̶ me parece bien, me portare bien para que no haya problemas en salir.
Todo que pude hacer fue abrazarla. Hikari ya no podía ocultarme nada, sabía que aunque había aceptado no estaba del todo convencida, había algo… que no la hacía sentir segura fuera del sanatorio o tal vez alguien haya afuera que no la hacía sentirse bien, podía ser muchas cosas pero no pregunte por qué ese día ya me había contado muchas cosas y no quise abrumarla.
Debí haber indagado mas aquel día.
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Lamento mucho la tardanza chicos.
Gracias a todos los que han comentado prometo responder en cuanto tenga un poco mas de tiempo.
