~ Con Locura ~

Ese no fue un buen día, debí saberlo desde el momento en el que salió del sanatorio, sin embargo preferí seguir a mi cerebro que a mi corazón, y por eso… lastime a la persona más importante para mí.

Era temprano cuando Taichí fue por mí para que después nos dirigiéramos al edificio para locos, o sea el sanatorio. No pude evitar notar la mirada seria e incluso feroz del castaño al ver a mi hermano pegarse, eso había sido bastante extraño.

Cuando llegamos al lugar nos encontramos a una sonriente Lucy quien a decir verdad parecía bastante nerviosa yo supongo por ver en el mismo lugar a los dos chicos a quienes les coqueteaba; Yamato se comporto frio como siempre incluso nos ignoro la mayoría del tiempo, Taichí por el contrario se divertía con la atención de la enfermera.

Para nuestra sorpresa, pocos minutos después aparecía por el pasillo Hikari… de la manera más hermosa posible, porque si… era posible.

Llevaba un lindo vestido rosado un poco más arriba de las mejillas, el color resaltaba ante su pálida piel, llevaba una chaqueta de mezclilla y deportivas blancas. Su hermoso y largo cabello resplandecía como nunca, cayendo cual cascada sobre sus hombros y espalda. Se tomaba las manos tímidamente, su mirada rubí estaba en el suelo y sus mejillas estaban levemente sonrojadas, simplemente estaba radiante, hermosa, angelical… tan perfecta que…

̶ Vas a necesitar una cubeta para toda esa baba ̶La voz de Taichí acompañada de una mala cara interrumpieron mis pensamientos y yo sentí mi cara arder.

Ahora mismo me daba cuenta que estaba sonriendo quien sabe desde hacia cuanto y que probablemente tenía cara de idiota. Yamato a mi lado chisto molesto.

Entonces Taichí fue el primero en ir hacia ella, extendió sus brazos y Hikari correspondió el abrazo con calma, después ambos se acercaron a nosotros.

̶ Estas muy linda Hikari ̶ le dije sonriente, sus mejillas se sonrosaron aun mas y yo juro que podría contemplarla de esa forma por toda mi vida. Mi mano fue instantáneamente hacia su rostro, acariciándola con dulzura y haciendo que en sus labios apareciera su hermosa sonrisa.

̶ Eh cuidado con la mano ̶ me reprendió Taichí quitando mi mano a la fuerza. ̶ no tengas tantas confianzas.

̶ Está bien ̶ contesto Hikari tomando mi mano ocasionando la sorpresa en los tres ̶ vamos ̶ y entonces me jalo hacia afuera dejando atrás a nuestros hermanos.

Mientras corríamos hacia afuera note su mano sudada, y la manera en que se mordía el labio inferior, y cuando salimos por las puertas de cristal ella se detuvo.

Aun con mi mano sobre la suya ella contemplo el cielo despejado y cerró los ojos sintiendo los rayos del sol.

Siempre tendré en mi mente esa imagen… la de ella resplandeciendo bajo el sol como un verdadero ángel.

̶ ¿Estás bien? ̶ Ella me miro un momento y después al suelo.

̶ Estoy nerviosa.

̶ ¿Por qué?

̶ Tiene un tiempo que no estoy con tantas personas, sobre todo mis amigos y…

̶ Todo estará bien ̶mi mano fue hasta su cabeza y con poca fuerza la atraje hasta mi pecho, el aroma floral de su cabello era exquisito. ̶ estaré contigo ¿recuerdas? ̶ Y aunque no podía verla supe que estaba sonriendo. ̶ Por cierto… feliz cumpleaños.

Su risa lleno el aire.

̶ Creí que lo habías olvidado.

̶ Nunca, es que tu hermano es muy entrometido ̶ nos separamos un poco y ambos nos miramos a los ojos ̶ ahora que se está encargando de firmar los papeles de tu salida, aprovechare para darte tu regalo, ya que no creo que pueda dártelo después.

Ella dio saltitos mientras aplaudía cual niña pequeña consentida. Entonces del bolsillo saque la cajita, las manos me sudaban, estaba nervioso pero esperaba que ella no lo notara. Apenas pude notar cuando ella me la arrebato de las manos y para cuando alce mi vista ella ya tenía el collar en sus manos.

Sonreí, porque nunca me cansare de decir lo fascinante que era ver cada nueva cara que ella ponía, era fácil saber lo que sentía. En aquel instante solo podía ver el collar frente a ella, con una gran sonrisa y con sus ojos rojizos brillando intensamente. Tomo entre sus dedos el dije de plata de la torre Eiffel y después me miro a mi… tan detalladamente que me sentí desnudo, expuesto, totalmente descubierto por Hikari.

̶ No se qué decir… ¡me encanta! ̶ Y entonces sentí todo el peso de su cuerpo sobre el mío, con sus brazos rodeándome el cuello con fuerza.

¿Nunca han pensado… que se siente diferente la manera en la que te abrazan ciertas personas? Bueno Hikari lo hacía con necesidad, ella daba ese tipo de abrazos que te hacían sentir querido, amado, necesitado… un abrazo sincero y lleno de sentimientos. Esa era una de las cosas más fascinantes de ella, que siempre hace todo de corazón.

Cuando ella se separo… note que la sonrisa se borraba por un momento, que desviaba su mirada hacia lo lejos, entonces su cara se puso pálida y su labio temblaba.

̶ ¿Estás bien?

̶ ¿eh? Ah si ̶ volvió a sonreír, de una manera poco creíble para mi, que había contemplado tantas veces su sonrisa que pude saber con facilidad que esa no era sincera.

̶ Sabes… no es el único regalo ̶ sus ojos me miraron con curiosidad y yo le tendí un gran chocolate, era grande y tenia forma de corazón y además… era su favorito. Su rostro volvió a brillar como si nunca se hubiera opacado y nuevamente veía el objeto desaparecer a una extrema velocidad de mis manos, hacia las suyas.

Lo tomo entre sus manos con una sonrisa triunfante y después me miro divertida.

̶ ¿Qué? ¿No lo quieres?

̶ No es eso… claro que lo quiero ̶ dijo con calma mientras jugaba con sus dedos en un acto nervioso y tímido ̶ pero esperaba algo más.

̶ ¿Qué? ¿Quieres otro chocolate? ̶ ella puso los ojos en blanco y negó con calma.

̶ Esperaba que hoy me dijeras que te gusto.

Sentí mi cara tan caliente que podría jurar que estaba tan rojo como el cabello de Sora. Me rasque la nuca totalmente nervioso. Una vez mas Hikari Yagami me había tomado por sorpresa, y es que… ¿Qué tipo de chica va y te dice eso tan a la ligera? ̶ Suspire.

̶ Lo siento ̶ dijo ella ̶ parece que me equivoque ̶ parecía avergonzada y yo quise soltar una carcajada.

Tome un mechón de su cabello entre mis dedos.

̶ Siempre tienes que adelantarte, has arruinado mi sorpresa ̶ ahora me miro esperanzada; entonces mi mano fue a su mejilla, ella cerró los ojos ante mi roce. ̶ Además que chiste tiene decirte algo que ya sabes.

̶ No será igual que escucharlo de tu boca.

Estando ella frente a mí, con los ojos cerrados y el mentón alzado hacia mi… bueno, decidí acercar mi rostro, dejarme llevar por aquel perfecto momento. Con el sol a nuestras espaldas y el brillante cielo sobre nosotros. Me acerque lo suficiente para sentir su suave respiración, oler su rica fragancia y deleitarme con cada parte de sus labios. Antes de siquiera rosarla, le susurre:

̶ Me gustas ̶ y ella sonrió cuando mi aliento choco contra su boca. Supe que era el momento, mi mano fue a su cuello en un intento de acercarnos más y….

̶ Más te vale que te vayas cien metros lejos de ella.

Obviamente ante el llamo del INOPORTUNO Taichí, ella abrió los ojos con sorpresa y ambos nos alejamos rápidamente, con nuestros rostros ardiendo en rojo.

̶ No puede ser que no te pueda dejar ni cinco minutos a solas con mi hermana ̶ con los brazos cruzados, el moreno soltó un suspiro y miro de reojo a mi hermano ̶ tenia que parecerse a ti.

Yamato frunció el ceño. Ahora que me daba cuenta mi hermano parecía estar de muy mal humor aquel día, es decir, siempre es amargado pero hoy parecía estarlo más que nunca.

Durante el camino a casa de los Yagami. Mientras Hikari y yo íbamos sentados en la parte de atrás del auto, ella saco una hoja doblada en cuatro del bolsillo de su ramera de mezclilla y me la dio tímidamente.

Al desdoblarla mire el dibujo en la hoja blanca, después le sonreí.

̶ ¿Una patata? ̶ la manera en que frunció el ceño e inflo sus mejillas fue adorable y no pude evitar soltar una carcajada.

̶ No es una patata ¡Que malo eres Takeru!

̶ Jajajajajaja bien, bien… entonces ¿Qué es?

̶ No tiene una forma como cualquier animal, es un… agh no lo sé ̶ contesto en voz baja, susurrando yo pienso que para que nuestros hermanos no nos escucharan, es complicado ver a Hikari como alguien que se siente intimidada por los seres a los que se supone deben amarla de cualquier forma.

Yo mire nuevamente el dibujo, realmente parecía una patata, la criatura en si tenía forma regordeta y ovalada, y unas orejas semejantes a las alas de un murciélago, era naranja y muy tierno, definitivamente adorable.

̶ Así que este es patamon… ̶ ante la mención pude notar como los mayores desviaron su mirada hacia nosotros, Taichí la regreso nuevamente al volante pero Yamato me miraba extraño, le respondí de igual manera, firme y con confianza, nadie me iba a impedir tratar a Hikari como lo que era para mí… alguien importante y que sin importar que, alguien a quien yo le creía. ̶ es lindo.

La sonrisa de ella se ensancho, desvió la mirada levemente, como si mirara sobre mi hombro y después volvió a mirarme a mí.

̶ Él… ̶ su voz era aun más baja, un balbuceo apenas audible ̶ dice gracias.

Estaba apenada, jugaba con su cabello de esa manera en la que ya sabía solo lo hacía cuando estaba nerviosa. Acaricie su cabello despeinándola un poco.

̶ Dile gracias a él, por cuidarme. ̶ nuevamente me sonrió y yo pegue mi frente con la suya y le susurro, solo para ella: ̶ y dile gracias… por llevarme hasta ti.

.

.

.

En el camino ella contemplaba por la ventana y sus ojos brillaban con cada cosa nueva que miraba y su sonrisa se ensanchaba, y su hermosa risa llenaba a mis oídos.

Saco media cabeza por la ventana y yo mire como ella cerraba los ojos y sentía el aire en la cara. Era maravillosa la manera en que ella disfrutaba cada cosa con tanta emoción.

Pero el viaje no duro mucho y sin darme cuenta habíamos llegado a casa.

No pude evitar notar que su nivel de nerviosismo había subido demasiado desde el momento en el que el auto se estaciono en el garaje. Incluso cuando todos habíamos bajado ella aun se quedo en el auto. Antes de que Taichí lo hiciera me metí nuevamente y tome su mano, estaba helada.

̶ ¿Estás bien?

̶ ¿Todos estarán ahí? ̶ yo mire la casa, la cual obviamente estaba llena de gente.

̶ Se supone que era una fiesta sorpresa, pero si necesitas sentirte segura entonces te lo diré… todos están ahí ̶ su rostro se torno pálido y trago saliva con dificultad ̶ tus padres y amigos, están aquí por ti, por tu cumpleaños.

Sus ojos brillosos por las lágrimas contenidas me miraron.

̶ Están aquí para ver que tan loca sigo estando. ̶ lleve su mano a mis labios y deposite un beso en ella.

̶ No dejare que te sientas incomoda, estaré a tu lado.

̶ ¿Lo prometes?

̶ Sabes que sí. ̶ ella asintió lentamente y ambos bajamos del auto.

Esa vez no utilice las palabras correctas, por Hikari no necesitaba que le dijeran que no estaba sola, necesitaba sentirse apoyada y yo no lo hice. Por eso… todo fue mi culpa.

. . .

No fue sorpresa que al entrar todos gritaran animadamente "sorpresa". A mi lado, Hikari tomo mi mano más fuerte que nunca. Ella no me soltó, ni siquiera cuando sus padres la abrazaron.

̶ Hikari ̶ Yolei fue la primera de los amigos en acercarse y la abrazo efusivamente ̶ me alegra tanto verte, no sabes cuánto te eh extrañado. ̶ Hikari tartamudeo mientras correspondía el abrazo torpemente.

̶ Estas hermosa ̶ la voz de Daisuke hizo que ambas chicas se separaran, Hikari sonrió tímidamente y bajo la mirada avergonzada mientras sus mejillas se sonrosaban.

Nunca había tenido la necesidad de golpear a alguien como en ese momento.

Es horrible la sensación cuando vez a alguien haciendo sonrojar a la chica que quieres, simplemente no es algo con lo que uno pueda estar tranquilo.

̶ Gracias ̶ le respondió ella.

̶ No puede ser que ni siquiera hoy dejes de ser tan idiota Daisuke ̶ le reprendió la peli morada con las manos en sus caderas ¡Así se hace Yolei! ̶ La estas avergonzando.

̶ Cierra la boca cuatro ojos… ̶ la sonrisa en el rostro del moreno fue triunfante y nuevamente quise hundir mi puño en su cara ̶ además Hikari siempre se ha visto linda cuando se sonroja. ̶ el moreno saco algo de su bolsillo y la miro intensamente, era como si Yolei yo estuviéramos siendo rotundamente ignorados.

Daisuke solo miraba a Hikari, y para mi desgracia… ella también parecía solo mirarlo a él.

̶ Espero que te guste ̶ dijo depositando una delicada cadena entre las manos de Hikari, porque si… ella me había soltado para tomarla.

̶ Es hermosa ̶ le respondió con una sincera sonrisa en sus labios. Y debía admitirlo la cadena era linda, parecía ser de plata y tenía el dije de una cámara en ella. ̶ Gracias.

̶ Puedo ponértela

̶ No será necesario ̶ interrumpí ̶ Hikari ya va usando un collar ̶ obviamente la mirada de ambos amigos fue hacia el cuello de la castaña.

̶ ¡pero qué lindo! ̶ Grito Yolei emocionada tomando entre sus dedos la pequeña torre Eiffel ̶ ¿Se la diste tu Takeru? ̶- yo asentí.

̶ Seguro que puede usar ambas ̶ dijo Daisuke, ambos nos miramos fijamente un buen rato, esperando quien sería el primero en insultar.

̶ P… puedo usarla de pulsera ̶ la voz de Hikari nos hizo voltear, ella le tendía su mano a él quien con una sonrisa triunfante se la puso, yo puse mis ojos en blanco.

Entonces se acercaron los demás. Todos la saludaron con mucha cordialidad; Sora le abrazo con dulzura, Joe palmeo su espalda e Izzi llego con una memoria rosa entre sus manos diciendo que tenía unos increíbles programas para arreglar fotografías.

Ella les sonrío a todos con normalidad. Si no supiera nada, yo nunca podría decir que ella se sintiera incomoda, no lo demostraba… o no lo hacía hasta que Mimí llego hasta ella.

Fue realmente extraño, el silencio reino y ambas bajaron la mirada. Los demás intercambiaron miradas incomodas y el único movimiento que note, fue el de mi hermano desapareciendo de la escena.

̶ F… Feliz cumpleaños Hikari.

̶ Gracias ̶ respondió ella, con dulzura pero siendo cortante al mismo tiempo. Nuevamente ambas se miraron y yo no entendía nada sobre aquel incomodo momento.

Entonces de la nada Hikari comenzó a reír, no eran carcajadas era más como una suave melodía. Todos ahí la miramos entrañados y entonces le sonrió a Mimí.

̶ Te has puesto muy linda Mimí, tu cabello… ha regresado a la normalidad ̶ la mayor también sonrió.

̶ Tenias razón… así se ve mejor. ̶ respondió jugando con un mechón de su cabello.

Mimí parecía apenada y mientras miraba a Hikari sonreír… sus ojos se pusieron acuosos hasta el punto en que no aguanto más y unas leves lágrimas comenzaban a bajar por sus mejillas. Yo mire a mí alrededor pero todos parecían poner demasiada atención a la escena.

̶ ¿Y bien? ¿Vendrás a abrazarme? ̶ le dijo Hikari, extendiendo sus brazos. Mimí no espero nada, y se abalanzo sobre ella, soltándose en llanto por completo. Los demás sonrieron enternecidos.

No entendí ni un poco sobre lo que había pasado pero supongo… que ellas habían tenido algún tipo de roce alguna vez y justo ahora estaba presenciando la reconciliación.

Pronto todos fuimos llevados al comedor; donde platicas amenas llenas de risas se llevaron a cabo. Anécdotas graciosas de cuando éramos niños y algunas más de ellos siendo adolescentes.

̶ ¿Qué fue eso de hace un momento? ̶ le susurre al oído cuando nadie nos prestaba atención. Ella dejo el tenedor un momento y me miro divertida.

̶ Cosas de chicas. ̶ Yo fruncí el ceño.

̶ Eso no es justo, todos parecen saber esas "cosas de chicas" menos yo. ̶ Hikari se encogió de hombros.

̶ Tendrás que darme algo para que te cuente.

̶ ¿Qué más te puedo dar? Te doy mis sudaderas, mis tardes, mis chocolates… ̶ "Y mi corazón" pensé.

̶ Los chocolates no cuentan, siempre me llevas la caja incompleta.

̶ ¡Solo fue una vez! Soy humano y se me antojan ¿sabes?

̶ Esas no son excusas. ̶ yo entrecerré los ojos.

̶ Hikari, eres una mal agradecida ̶ y ella se carcajeo, con tanta fuerza que la plática en la mesa fue opacada por su hermosa voz.

Claro el que ella se avergonzara cuando se dio cuenta era más que obvio. La señora Yagami sonrió complacida mientras nos miraba a ambos.

̶ Ustedes se llevan muy bien, incluso de niños siempre fueron muy unidos… Además te has puesto muy guapo Takeru, vivir en Francia te ha hecho bien. ̶ yo sonreí ante el halago.

̶ Gracias señora Yagami, se hace lo que se puede ̶ ella rio y entonces su esposo carraspeo llamando la atención de todos.

̶ ¿Qué intenciones tienes con mi hija?

Silencio. Profundo y atormentador silencio. El señor tenía los brazos recargados sobre la mesa y me miraba seriamente. Todos los demás en la mesa llevaban sus ojos de él hacia a mí y después a Hikari quien con el paso de los segundos se ponía cada vez mas roja. Yo sonreí nervioso… y lamentablemente cuando me pongo nervioso, pues…

̶ Casarme con ella obviamente.

̶ HAHHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA ̶ y las carcajadas del señor Yagami nos desconcertaron a todos ̶ este chico me cae bien, Yuko tráele una cerveza ̶ la sonriente señora Yagami se levanto con una gran sonrisa y fue directo a la cocina.

̶ Papá, obviamente esta bromeando ̶ dijo Hikari totalmente roja.

̶ Claramente ̶ por primera vez esa noche pude escuchar la voz de mi hermano en las conversaciones ̶ después de todo Takeru debe regresar a Francia pronto ̶ entonces me miro ̶ no juegues de esa forma.

Yo fruncí el ceño, además note la manera en que Hikari se había tensado por el comentario y había bajado la mirada que se le había llenado de tristeza. Le di a mi hermano una mirada llena de rencor, ok esta amargado pero eso no le daba derecho a arruinar los buenos momentos, menos si era el cumpleaños de Hikari. Lo que ella menos necesitaba era algo que le recordara la tristeza.

Ahora puedo decir… que también me enojo el hecho de recordarme que tenía un lugar al que regresar, porque yo no quería dejarla.

̶ Pues es una pena ̶ dijo el padre de Hikari ̶ No la había visto sonreír de esa manera desde hace mucho tiempo.

Yo la mire, y ella seguía viendo hacia el suelo. Tome su mano y cuando me miro el sonreí.

̶ No se preocupe, me quedare con ella. ̶ Y la velada continúo con más pláticas y risas. Aunque Hikari no volvió a reír como antes.

Cuando pasamos a la sala a seguir hablando, todo fue más ameno. Izzi y Daisuke habían comenzado a beber de más y definitivamente el pelirrojo era la persona más divertida cuando bebía, quien lo diría…

̶ Mamá dice que tiene que hablar contigo, que es importante ̶ dijo mi hermano de repente, yo mire instantáneamente a Hikari.

̶ ¿No puede ser después? ̶ El se encogió de hombros.

̶ No sé, no me dijo nada solo que era importante, tan solo ve… estas a cuatro casas de distancia.

Yo asentí resignado mientras me levantaba de mi asiento. Pero entonces sentí un jalón de mi brazo y al voltear me encontré con Hikari agarrándome fuertemente, sus ojos estaban bien abiertos… como si tuviera miedo de que la dejase sola.

Obviamente los demás se dieron cuenta, ella me soltó avergonzada mientras regresaba a su asiento y aunque todos intentaban retomar la plática, sabía que estaban poniendo atención. Me acuclille a su lado y pase un mecho de cabello por detrás de su oreja.

̶ iré rápido no tienes que preocuparte. ̶ Ella asintió no muy convencida. Me aleje de ella con un gran pesar ̶ ven conmigo ̶ le dije a Yamato cuando pase a su lado, sin responder, me siguió.

Salí de la casa mirando a la castaña una última vez, sus ojos no brillaban y su boca solo tenía una sonrisa muy forzada, me miro y yo sentí mi corazón romperse. Ella no quería que me fuera y yo no quería dejarla… pero solo serian unos momentos.

Debí escuchar a mi corazón y quedarme…

.

.

.

Mi hermano y yo cruzábamos el vecindario en silencio, solo con el ruido de las voces dentro de las casas y con la luz de los faros alumbrándonos. Lo mire de reojo, tenía la manos en su bolsillo y caminaba despacio. Su calmada actitud me exaspero y me voltee a encararlo.

̶ ¿Qué pasa contigo?

̶ ¿De qué hablas?

̶ No juegues conmigo, si tienes algún problema con que me acerque a Hikari solo dímelo. ̶ No me respondió, en cambio, me esquivo y siguió su camino ̶ ahora que lo pienso… ̶ dije y él se detuvo aun dándome la espalda ̶ creo que el más reacio a que me acercara a ella siempre fuiste tú.

̶ No quiero que la lastimes. ̶ Su respuesta me descoloco.

̶ ¿Por qué la lastimaría? ̶ Entonces se volteo, con el ceño fruncido y sus ojos azules inyectados en coraje.

̶ ¡¿Por qué?! ¿Qué no te das cuenta de que la estás ilusionando? ̶ Yo alce la ceja sin comprender ̶ eres cruel, la haces sentir como que la comprendes, la haces creer que la quieres y que te quedaras con ella siempre.

̶ ¡La quiero!

̶ ¡No mientas! ̶ Su respiración era agitada y apretaba los puños con fuerza, nunca lo había visto tan enojado ̶ hasta donde yo sé regresaras a Francia en un mes, entraras a la universidad y no regresaras en un largo tiempo, y además… tienes una novia que te está esperando.

El que la nombrara me dejo perplejo, porque aunque no quisiera admitirlo no quería pensar en Catherine desde que estaba con Hikari… por vergüenza quizás.

̶ ¿Qué? ¿Habías olvidado que tenías novia? ̶ pregunto con burla y yo me enoje.

̶ No hay comparación en lo que siento por ambas, lo que siento por Hikari va mas allá de cualquier cosa… y obviamente se lo hare saber a Catherine. ̶ Mi hermano me miro intensamente y algo me decía… que había algo más atrás de todo aquel coraje. ̶ no sabía que te importara tanto, incluso mentiste acerca de que mamá me hablaba ̶ Yamato levanto la mirada sorprendido por verse descubierto ̶ Quieres que me aleje de ella ¿cierto?

̶ Hikari no sabe sobre llevar la soledad, si te siente lejos, ella…

̶ La conoces bien. ̶ levanto su fría mirada y sonrió, supe entonces que él sabía lo que yo estaba pensando ̶ Te gusta ¿cierto?

̶ No quieras creer que lo sabes todo Takeru… no tienes ni idea.

̶ Entonces dime, para que pueda comprender. ̶ El desvió la mirada un momento, primero al suelo y después al cielo.

̶ Siempre eh sabido que no soy una buena persona, acercarme a ella fue un gran error desde el principio. ̶ Obviamente aquellas palabras a mi no me servían de nada, porque yo seguía sin comprender. Yamato suspiro ̶ Gran parte de lo que le paso a Hikari es mi culpa.

̶ ¿Qué hiciste? ̶ sin darme cuenta mi voz había sonado dura.

̶ Le rompí el corazón.

Aquella confesión me callo como un balde de agua fría porque me esperaba todo menos eso, ¿Hikari estaba enamorada de mi hermano? ¿Él tenía la culpa? ¿Aun lo querría?

̶ ¿Qué? ̶ fue todo lo que pude pronunciar.

̶ Ella…

̶ ¡TAKERU! ̶ al voltear me encontré a una Yolei despeinada, agitada, sudando y con un gesto de preocupación increíble. ̶ ¡Tienes que venir!

̶ ¿Ahora?

̶ ¡Es Hikari!

No necesita más para saber que aquel sentimiento que oprimía mi corazón, era la sensación de que ella estaba en peligro… que me necesitaba.

.

.

.


Lamento mucho la tardanza y espero que les guste.

Nos leemos pronto.