Disclaimer: Tengo que aclarar que los personajes no son míos, como todos saben, pertenecen a la mente prodigiosa de la Sra. Meyer. Yo solo juego con ellos, intentando que ese juego los entretenga a ustedes.
Este Fic está dedicado a mi hermana Carolina, mi mejor y mayor crítica, un ejemplo en mi vida, gracias por tus buenas ideas, eres "mundial" y te amo por eso y más.
Debo advertir que este capítulo tiene Lemmon, así que si hay mentes susceptibles prepárense.
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Dedico este capi a LeoniLilzBlackAngel quien me dice que esta segurísima de saber quiénes son los villanos y que esta semana está de cumple.
Feliz Cumpleaños para Ti.
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Capítulo 20
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¿Detrás De Quién?
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…You want, but you never gonna break me
Sticks and stones are never gonna shake me
Oh, oh, oh...
And there's no more lies
And darkness is light
And nobody cries...
Take me away, a secret place
The sweet escape, take me away
Take me away, to better days
Take me away, my hiding place…
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…Haz lo que quieras, pero nunca me vencerás
Ramas y piedras nunca me harán flaquear
Oh, oh, oh...
Y no hay más mentiras
En la oscuridad, hay una luz
Y nadie llora...
Llévame lejos, a un lugar secreto
Una dulce huida, llévame lejos
Llévame lejos hacia días mejores
Llévame lejos, a un lugar más alto…
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Pocketful of Sunshine – Natasha Bedingfield
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—¡Nos quedamos sin frenos, Alistair no podrá controlar por más tiempo el auto!
—¿QUÉ?
—¡Sin frenos, sin frenos! —se escuchó la voz alterada de Tanya del otro lado de la línea.
—¡Oh Dios mío! —dijo una muy preocupada Bella mientras Edward aceleraba el BWM para alcanzarlos en donde sea que estuvieran.
—¿Dónde están? —pregunto Edward también preocupado.
—¿Qué? ¿Qué dices?
—¡DONDE DEMONIOS ESTAS! —grito Bella al teléfono.
—¡Pasamos el Hood Canal Bridge! —siguió gritando Tanya a la línea.
—¿Llegaron a Four Corners? —pregunto Bella que parecía conocer los alrededores mejor que sus hermanas.
—¡No! —respondió su hermana.
—Hay un desvió antes de llegar a Four Corners, a la izquierda, una calle, la Salal St. —explico la castaña.
—¿Salal?
—Sí.
—¡A la izquierda Alis, a la izquierda…!
Bella y Edward escucharon los gruñidos de Alistair mientras trataba de maniobrar el auto y a Tanya dar un grito final cuando la llamada de corto.
—¡¿Tany? ¿Tany?! —preguntó Bella al auricular mientras veía preocupada a Edward que mantenía el pie en el acelerador—. El Puente está cerca, sigue corriendo —dijo mientras volvía a marcar en su celular para otra llamada telefónica.
—Enana no me distraigas estoy ganando una carrera —dijo una muy risueña Rosalie al otro lado de la línea.
—¡¿Dónde estás?! —dijo Bella con voz de pánico.
—¿Qué? ¿Qué pasa? Estas alterada.
—¡Dime!
—En Poulsbo —respondió la rubia ya nerviosa.
—Date la vuelva.
—¿Bella que pasa?
—Tanya tuvo un accidente.
—¿Qué? No es posible. ¿Dónde está?
—Da la vuelta, te iré indicando el camino.
…
~0~
…
Cuando minutos después Bella y Edward estaban llegando al desvió de Salal St., pudieron ver como el Vanquish que conducía Emmett venía a su encuentro en sentido contrario. Al tomar el desvió vieron a la distancia el Volvo alquilado de Edward cuyo capo producía un humo claro oscuro y el auto entero estaba prácticamente incrustado en la maleza al final del camino.
Rosalie y Bella corrieron hasta el auto y pasaron a una pareja de ancianos que salían de una cabaña a unos pasos del auto estrellado. Cuando Rosalie y Bella tiraron de la puerta del copiloto vieron a Tanya que volvía de la inconsciencia y tuvieron que apartar el Airbag que la mantenía unida a su asiento para permitirle salir. Alistair en el asiento del piloto era ayudado por Emmett y Edward que también habían corrido detrás de las chicas tras haber dejado en alto los autos que manejaban.
—Tanya, Tanya mírame, sigue mi dedo —dijo Rosalie indicándole que dirigiera su mirada al dedo que movía delante de su hermana.
—Estoy bien, te estoy mirando no tengo que ver tu dedo —dijo con voz baja y ronca, mientras ponía su mano en el pecho—. Solo duele aquí.
—Puede ser el impacto o la fuerza del Airbag, tengo que revisarte un poco más.
Rosalie reviso la cabeza y el pecho de su hermana y midió sus signos vitales mientras le exigía que se quedara en el piso lo más quieta posible. Luego de hacer la revisión fue corriendo al otro lado a hacer lo mismo con Alistair mientras este también se quejaba de que estaba bien del todo y solo quería ver a Tanya y saber cómo estaba.
Cuando Rosalie, a regañadientes, le permitió moverse para colocarse al lado de Tanya, este solo se sentó en el piso junto a ella y la abrazo como le era posible, tomando en cuenta que su pecho también estaba adolorido.
—Dios nena, dime que estas bien, dime que lo estas —rogó Alistair a Tanya.
—Estoy bien, se necesitara más que un choque para que te deshagas de mi vaquero.
Alistair puso una sonrisa sincera en su rostro pero no quito el agarre de su brazo de los hombros de Tanya.
Edward y Emmett verificaron el estado del auto, dándose cuenta que no era visible alguna fuga de gasolina y que el humo que salía del capo se debía a que el radiador había sido hundido por el impacto con los arbustos.
—Ha sido una suerte que se estrellaran contra los arbustos y no contra la casa o un auto —dijo Emmett.
—Tanya dijo que Alistair no podría controlar el auto por más tiempo —dijo Bella—. Así que sabía que si se metían a gran velocidad en la calle no podrían evitar chocar con los arbustos, era mejor que contra los arboles u otros autos ¿verdad? —quiso confirmar Bella.
—Sí, así es Bella —dijo Edward abrazándola. Bella estaba temblando y Edward sabía que había mantenido sus nervios bajo control durante todo el proceso pero que sus miedos no habían terminado.
Emmett también estaba junto a Rosalie mientras esta veía las reacciones físicas de Alistair y Tanya al accidente. Luego se alejó hacia los señores mayores que no se habían atrevido a acercarse al auto por miedo a que este explotara y le explicaron a Emmett que habían llamado a emergencias para que vinieran al lugar.
Unos minutos más tardes, todos pudieron escuchar los sonidos de una ambulancia que se acercaba a la calle donde todos se encontraban.
—No quiero ir al hospital —dijo Tanya poniendo mala cara.
—Ni yo —dijo Alistair—. Estoy bien, no necesito ir a emergencias.
—Irán al hospital ahora, tengo que revisarlos o tener algún especialista por si algo está mal —insistió Rosalie a los chicos que aún permanecían en el piso.
—Estoy bien Rose, solo necesito…
—Iras al hospital Alistair, tienes que ir —dijo tajante Rosalie.
—Te digo que estoy bien Rubita —insistió Tanya.
—Me importa poco lo que digas Tanya Ivanova, aquí la médico soy yo y te llevare al hospital quieras o no y tú también vienes conmigo gorila —dijo señalando a Alistair.
—Sí, sí claro, lo que digas Doc —dijo Alistair levantando las manos en señal de rendición.
Cuando la ambulancia llego hasta los chicos Rosalie se identificó ante ellos y les indico que valores había encontrado en los signos vitales de ambos. A Tanya y Alistair les colocaron collarines por procedimientos normales en este tipo de emergencias y luego fueron montados en la ambulancia donde Rosalie insistió en subir para vigilar a ambos.
Cuando Edward le dijo a Bella que los seguirían hasta el hospital vieron como un auto se detuvo a uno metros de ellos y James bajaba extrañado por ver tanto movimiento.
—¿Qué demonios paso aquí? —pregunto al acercarse.
—Alistair perdió el control y se estrelló contra los arbustos —trato de explicar Edward.
—¿Qué? Imposible, Alistair es un experto manejando. ¿Cómo pudo perder el control?
—No lo sé, es lo que tenemos que investigar —dijo Edward tratando de apresurarse ya que sabía que Bella quería estar lo más cerca posible de sus hermanas.
—¿Ya llamaron a la policía? Deben levantar el accidente para saber lo que paso —acoto James.
—Posiblemente vienen en camino, creo que Emmett se quedara aquí para el levantamiento, mientras vamos al hospital.
—No, me quedare yo, le diré a Emmett que puede irse con ustedes. La policía debe verificar realmente que fue lo que paso aquí.
—Bien James, nos veremos en el hospital.
—Iré hasta allí cuando esto termine —le confirmo, cuando fue a hasta Emmett para avisarle que se quedaría para esperar a las autoridades y explicarles donde estaban los involucrados.
…
~0~
…
Rosalie tuvo que decidir entre llevar a su hermana y Alistair al Olympic Medical Center que estaba ubicado en Port Angeles o llevarlos al propio OBCC donde personas de su plena confianza los tratarían. La distancia entre ambos –aun con el recorrido en Ferry– era prácticamente el mismo, así que Rosalie le dio indicaciones a la ambulancia de llevarlos a Seattle y aviso a Bella y a Emmett a sus celulares que se dirigirían allí.
El recorrido de poco más de 80 min. hizo que Edward y Bella pudieran tranquilizar sus nervios antes de llegar a la emergencia del OBCC. Cuando entraron al estacionamiento Bella pudo ver un Nissan Altima negro que conocía demasiado bien.
—Dios, Papá está aquí y si él está, Mami debe estar mostrando su antiguo carnet al mundo entero para que la dejen estar en los cubículos de emergencias.
—¿Antiguo carnet? —pregunto Edward.
—Mami era enfermera, ¿no lo sabías?
—No, en realidad nadie lo había comentado.
—Así fue como se conocieron Papá y ella, estaba de guardia cuando Irina tuvo el accidente y vio cuando Papá llego con las gemelas al hospital.
—Debió ser difícil para tu Padre —comento Edward sintiéndose identificado con el hombre viudo que había sido Charlie Swan.
—Lo fue, Mami no habla mucho de esos días, creo que Papá perdió un poco el control y por eso es que Mami comenzó a cuidar de las gemelas.
—¿Tu Madre ya no ejerce entonces?
—No, se retiró cuando Papá fue ascendido.
Edward estaciono el auto mientras veía que unos puestos más adelante Emmett también hacia lo mismo.
Cuando llegaron a emergencias pudieron oír como Renée y Rosalie daban órdenes a diestra y siniestra mientras el personal del hospital les pedían que se retiraran del área de cubículo y Charlie solo atino a abrir sus brazos para que su hija pequeña se refugiara en ellos.
—Todo va a salir bien pequeña, ella ya salió protestando de la ambulancia —sonrió Charlie mirando a su hija.
—Estaba protestando desde que la sacamos del auto —dijo Rosalie que se acercó a su padre mientras él extendía su brazo para cobijar a sus hijas. Renée también se acercó a ellos y Emmett y Edward contemplaron la escena de cariño que mostraban los Swan mientras todos se abrazaban fuera del área de cubículos.
Charlie acompaño a su familia hasta la sala de espera y luego se separó de ellas para ir junto a los chicos para hablar con ellos.
—¿Qué demonios fue lo que realmente paso? —pregunto Charlie con los dientes apretados—. Rose hablo de una apuesta.
—No creo que la apuesta tuviera nada que ver con esto Jefe —se defendió Emmett.
—¿No? ¿Entonces?
—Cuando Bella llamo a Tanya para saber si ella se había quedado con un regalo de Burbuja, ella nos dijo que habían perdido los frenos —explico Edward.
—¿Sin frenos? —pregunto suspicaz el Jefe.
—Mande a revisar el auto antes del día de la boda Jefe, llevaría a Bella y a mi hija en él, y me aseguraron que estaba bien y no ha presentado ninguna falla desde que lo alquile.
—Y Alistair y yo somos buenos al volante Jefe, hemos practicado durante años en la Chicagoland Speedway 1*/*, no conozco un hombre más diestro al volante que Alistair, le confiaría mi vida a ese chico al volante —se defendió Emmett.
—Me estás diciendo que no fue impericia de Alistair sino algo más —trato de asegurarse el Jefe.
—Fue algo más, estoy totalmente seguro Jefe —dijo Emmett con total convicción.
Charlie Swan movió su bigote nerviosamente y luego paso su mano sobre él, alisándolo.
—¿No se quedó nadie para el levantamiento del accidente? —pregunto.
—James se quedó esperando a la policía —explico Edward.
—¿James?
—Sí, llego cuando estaban preparando a Tanya y Alistair para traerlos.
—¿Qué estaba haciendo James allí? —pregunto Charlie curioso.
—No lo sé —dijeron Edward y Emmett al mismo tiempo.
—Debo llamar a la Patrulla Estatal, ese auto no debe ser movido sino por ellos, debemos saber qué es lo que paso realmente.
—La Patrulla llego en el momento en que tome la WA–3, no creo que nadie pudiera hacer nada con el auto por ese par de minutos —explico Emmett al Jefe Swan.
—Igual, llamare al Sheriff Smitson, a este ritmo le deberé una interminable lista de favores a ese hombre, le pediré que se encargue personalmente de esto, que se haga lo que sea, así tengamos que traer el auto hasta aquí.
—¿Es eso necesario Jefe? —pregunto Edward ya preocupado.
—Tengo que saber qué fue lo que paso y no voy a escatimar esfuerzos para ello.
—Debes llamar a tu Padre Edward, él debe saber que paso —dijo Emmett a Edward.
—Carlisle ya lo sabe, cuando Rosalie me llamo hable con él, ellos estaban comiendo afuera con la niña, iba a dejar a Esme en casa y luego vendría para acá, debe estar al llegar.
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Los exámenes preliminares demostraron que Tanya y Alistair no habían sufrido ningún tipo de daño mayor, a excepción de un posible dolor de cabeza y el dolor en el pecho que como había dicho Rosalie era producto de la acción del Airbag y que ya casi había desaparecido. Ambos fueron traslados a una habitación donde los médicos los observarían por un par de horas por precaución.
Carlisle y Charlie se reunieron en los pasillos del hospital mientras ambos hablaban sobre el accidente y la muy improbable impericia de Alistair que Carlisle le aseguró a Charlie no existía.
Tanya tuvo que asegurarle una y otra vez a su madre que estaba absolutamente bien y que todas las preocupaciones eran innecesarias, pero Renée no abandono su lado hasta que Charlie la convenció de salir a tomar alguna taza de té que ambos necesitaban y dejaron a todos los chicos en la habitación.
Mientras los accidentados se mantenían sobre sus camas todos comenzaron a mirarse los unos a los otros, cautelosos, sin saber si debían abordar o no de una vez el asunto del accidente. Así que cuando Rosalie se acercó para verificar los monitores de su hermana y luego los de Alistair, escucharon una voz que dijo:
—Bien… si nadie se atreve a decirlo, lo diré yo —hablo Emmett.
—Emmett podemos hablar de esto despu… —trato de atajarlo Alistair.
—No, es el momento y lo hare, les diré lo que es realmente importante —dijo Emmett.
—¿Qué? —pregunto Edward.
—Que yo gane la apuesta —dijo muy pagado de sí mismo.
—¿Qué? Ni lo sueñes, perdí el control del auto —se defendió Alistair mientras Rosalie le tomaba el pulso.
—Pero yo llegue más lejos —dijo señalándose a sí mismo—. Así que gane.
—Ningún gane, tramposo —se quejó Alistair.
—Calma Alistair, todo está bien pero no creo que debas alterarte —intervino Rosalie sonriendo para calmar los ánimos—. Y tú sabes que ganamos, tengo un nuevo casco que comprar para usar con esa moto, así que no más drama.
Dijo finalmente, mientras Alistair tartamudeaba por lo que había dicho la rubia.
—McCarty no tocaras un solo centavo de mi vaquero, te lo advierto —dijo Tanya desde su cama mirando con los ojos entrecerrados a Emmett.
Mientras todos se sintieron mejor por el momento de humor, este se cortó en el instante en que James entro en la habitación.
—James —lo saludo Edward—. Creí que te quedarías con los del auto.
—Estuve allí, pero a la policía no le llevo mucho tiempo descubrir que había pasado.
—Debemos llamar al Jefe Swan, él querría saberlo todo —trato de salir Emmett en busca de él.
—Acabo de hablar con el Jefe y el Sheriff Smitson le ha mandado un informe preliminar que le acabo de entregar —explico James.
—¿Qué fue lo que paso? —pregunto Alistair, con un tono que las hermanas Swan pudieron reconocer inmediatamente como su "tono policial".
—Los dejaron sin frenos —dijo James.
—¿Están totalmente seguros? —insistió Alistair.
—Sí, solo era cuestión de tiempo y velocidad para que perdieran el control —explico James.
—No pudieron hacerlo en Forks, en medio de la boda o antes de salir, ¿no es cierto? —trato de dejar los puntos claros Emmett.
—Sí, lo más probable es que fue después —razono James.
—Ya va, ya va, tengo que pensar que sabotearon el auto en Port Angeles que fue nuestra última parada, pero si hubieran cortado la manguera de frenos no hubiéramos tardado tanto tiempo para que nos diéramos cuenta que no los teníamos, ¿cómo es que no nos dimos cuenta antes del puente? —dijo Tanya.
—No cortaron la manguera de frenos, aflojaron las tuercas —aclaro James.
—No entiendo lo que dicen, no sé nada de autos, Rose tú sabes de autos, explícame —intervino Bella que había estado callada desde que James llegara a la habitación.
—Los que hicieron esto aflojaron unas tuercas que unen la manguera de frenos y el tubo de frenos, dejándolas casi por salir. Tal vez la idea era que el auto funcionara normalmente hasta que tomara velocidad, en el momento en que quisieron accionar los frenos a alta velocidad la tuerca se debe haber salido y en ese instante el auto se quedó sin frenos. Si hubieran cortado la manguera de frenos se habrían dado cuenta de inmediato —dijo Rosalie a su hermana.
—Pero nadie sabía de la apuesta, ¿cómo alguien sabía que podían hacer eso? —trato de razonar Bella.
—No necesitaban la apuesta —intervino Emmett—. De una u otra forma el auto adquiriría velocidad en el trayecto, una recta con la aceleración correcta y la tuerca se hubiera salido.
—Debo volver con el Jefe Swan —dijo James—. Él todavía está en contacto con el Sheriff y debo llamar a Chicago, tengo que contarle todo esto a Newton, él querrá saber todo lo que está pasando —concluyo despidiéndose y saliendo de la habitación.
—Entonces todo fue inevitable y si no hubiera sido por qué Bella nos hizo tomar esa calle tal vez hubiéramos terminado exactamente como lo quería el que nos quitó los frenos —pensó Tanya en voz alta.
—Y hablando de eso, ¿cómo es que conocías esa calle? He pasado por allí un montón de veces y ni siquiera la he notado —dijo Rosalie.
Bella se ruborizo ante la mirada de sus hermanas y dijo:
—Jake.
Edward se le quedo viendo a Bella mientras su frente se arrugaba en extrañeza.
—Me estás diciendo que te perdías fuera de la ciudad, en caminos casi desconocidos con ese perro —le dijo asombrada Tanya.
—No podíamos andar por Seattle, Papá nos hubiera atrapado, era más fácil hacerlo fuera de la ciudad.
—¿Jake? ¿Hablan del Detective Black? —le pregunto Edward a Bella.
—Historia larga —trato de justificarse Bella.
Mientras la pareja se quedaba mirando una a otra, Emmett noto el rostro serio de su amigo y pregunto:
—¿En qué piensas Alistair?
—En quién está detrás de esto y detrás de quien venía —dijo el pelinegro.
—Venían por mí —dijo Tanya
—Porque lo dices —pregunto Rosalie extrañada.
—Tengo una cliente que asesino a su esposo porque la maltrataba, la familia de él me amenazo.
—Y no nos dijiste nada —se asombró su gemela.
—Es lo normal, esto pasa todo el tiempo —se justificó.
—No, no venían por ti nena. Vinieron por mí, he llevado miles de casos, alguno de ellos me está persiguiendo ahora —dijo Alistair.
—No, se equivocan ambos —dijo Bella que estaba evitando ahora la mirada de Edward desde que menciono el nombre de Jake—. El auto al que le quitaron los frenos era el auto en que se supone iría yo y tengo también enemigos en mi pasado.
—No, no, no, ese bastardo está en prisión y no moverá un dedo sin que yo lo sepa Enana —dijo Tanya con rabia en su voz.
—No puedes saberlo todo.
—Oh sí, sí lo sé, tengo amigos en Florida.
—¿Amigos en prisión también? —quiso saber Alistair
—Tengo amigos en todas partes vaquero, no sabes hasta dónde puedo utilizar mis encantos.
—No iban por Bella —dijo Edward, que se había mantenido en silencio delante de sus amigos—. Iban por mí
—¿Porque irían por ti Edward? No tiene sentido —quiso descartarlo Alistair.
—¿No lo tiene? ¿Así como no tenía sentido el que secuestraran a mi hija? —todos se le quedaron viendo—. Alguien está detrás de los Cullen, alguien que ahora también está dispuesto a ir detrás de cualquiera que este junto a nosotros, sin importarle las consecuencias.
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Charlie y Carlisle viendo el estado en el que estaban los chicos quisieron ir al Cuartel para hablar vía Skype con el Sheriff Smitson y entre todas las chicas convencieron a Renée de que todo estaba bien y que solo esperarían el alta porque los chicos no habían sufrido daño alguno.
Un par de horas después el médico de emergencias daba de alta a Alistair y Tanya, que felices se levantaron de las camas como si nada hubiera pasado. Tanya pasó los próximos 15 min. convenciendo a su madre de que podría correr una maratón sin ningún problema y que solo necesitaba ir al Cuartel para saber cómo estaban las cosas. Pero una vez que los chicos estaban fuera del hospital Tanya tomo la mano de Alistair y solo le dijo "Llévame lejos de aquí" y el joven policía solo hablo con su primo y su amigo y dijo que se irían por su lado, Emmett y Edward le dijeron que habían salido de un accidente y que no podían andar por allí así como así y no dejaron de refunfuñar ni ellos ni las hermanas Swan hasta que ambos entraron en un taxi que los llevaría al Fairmont.
Cuando llegaron a la habitación que había alquilado Alistair, Tanya se recostó un momento sobre la cama y Alistair le dijo que la dejaría sola un instante mientras se daba un baño. Unos minutos después Alistair salía del cuarto de baño con una toalla amarra a su cintura, pero su rostro estaba serio y visiblemente enojado.
—¿Qué paso? —pregunto Tanya.
—Solo me puse a pensar en todo lo que ha pasado hoy.
—¿Y?
—Voy a averiguar lo que paso, te lo prometo, esto no va a quedarse así, ellos van a saber lo que es meterse con lo mío —dijo con las manos puestas en puño a sus costados.
—¿Lo tuyo? —dijo Tanya con una ceja alzada.
—No me lleves la contraria chica sexy —refuto él—. No ahora.
Ella lo miro dándose cuenta que seguía teniendo sus puños cerrados, así que Tanya extendió la mano para que él se acercara a ella y luego se incorporó para abrazarse a él.
—Alistair —le susurró al sentirlo tenso—, necesito que me abraces.
Él cerró los ojos pero siguió con los brazos a sus costados.
—Tengo miedo de dañarte —le dijo en voz ahogada.
—Acabo de sobrevivir un choque vaquero. Creo que podré sobrevivirte a ti.
Alistair la abrazo mientras ella se colgaba de él, con Tanya apoyando su mejilla en su pecho. Él besó su sien y luego su pómulo.
—Cuando vi que nos habíamos quedado sin frenos no podía pensar en nada más que ponerte a salvo, si tu hubieras sufrido más daño yo… no lo sé Tanya, no se…
Tanya acaricio su cabello aun mojado.
—Estoy bien. Sólo un poco asustada, eso es todo.
—Entonces ya somos dos.
Ella tenía que tratar de entender sus emociones en aquel instante. Alistair y ella habían estados juntos y compartido como pareja mucho más de lo que ella nunca había compartido con nadie y su unión, en el sentido físico, se había acrecentado en vez de disminuir.
No quería malos entendidos para lo que estaba ocurriendo entre ellos. Ella quería decirle que lo quería y lo mucho que lo necesitaba, pero ella misma le había dicho que esto era pasajero y él también le había hecho saber que no era un hombre de compromisos a largo plazo, ni siquiera a corto plazo y que no estaba dispuesto a atarse a nada. Pero algo había cambiado. Él estaba dispuesto a hablar sobre sus sentimientos, compartirlos con ella; era el primer paso que habían dado más allá del sexo o de los peligros en los que ahora parecían estar involucrados, sin siquiera saber, desde que Burbuja había sido secuestrada.
Pero Tanya temía que si avanzaba deprisa, hablándole de sus sentimientos, él huiría lo más rápido posible de su lado
No estaba dispuesta a correr ese riesgo. No en aquel instante. Ella solo podía demostrarle lo mucho que lo quería, diciéndoselo con su cuerpo y él tendría que saberlo, tendría que sentirlo. Sus sentimientos eran demasiado intensos como para pasar desapercibidos.
Tomo su cara entre sus manos y acaricio sus labios con el pulgar.
—Hazme el amor, Alistair —le susurró, mientras y él cerraba los ojos y gemía.
Hacer el amor, ella no estaba pidiendo solo sexo, pensó Alistair.
—Dios Tanya... Quiero hacerte el amor, pero con lo que acabas de pasar...
—No pasa nada —le interrumpió con un beso—. Solo estaré bien si me haces el amor.
Ambos se sentaron en la cama, pero Alistair se dio la vuelta y la coloco sobre él. Ella sabía que estaba preocupado de lastimarla y su corazón se estremeció con la ternura que él estaba demostrando hacia ella, mientras la besaba dulcemente. Pero ella no quería que él se contuviera. Lo quería todo, su cuerpo, su alma, todo.
Se paró de la cama colocándose delante de él y se sacó la blusa y la falda lo más rápido que le fue posible y luego, saco toda su ropa interior que fue a parar al suelo junto con el resto de su ropa. Cuando se acercó de nuevo se sentó a horcajadas sobre él decidida a tentarlo con las manos, con su lengua, con su cuerpo; moviéndose seductoramente sobre él, tocando su cabello mientras sus uñas rasgaban su cuero cabelludo y su boca saboreaba sus labios, su cuello y luego su pecho. Su piel estaba caliente y eso causo que la piel de ella también se encendiera. Cada caricia era un deleite para ambos y cuando Alistair pronuncio su nombre Tanya pensó que su corazón estallaría de amor por él.
Ella jalo la toalla atada a la cintura de él quitándola de su camino y se movió colocándolo a él dentro de ella. Cerró los ojos mientras se deslizaba lentamente, mientras los movimientos se transformaban en el placer inmenso que era tenerlo. Alistair sostuvo sus caderas mientras ella se movía y él no dejaba de pronunciar su nombre, los movimientos se fueron haciendo rápidos mientras la necesidad de ambos crecía, hasta que el temblor de un rayo sacudió sus cuerpos. Alistair la penetró por última vez con todas sus fuerzas, temblando cuando el clímax se desató dentro de él.
Tanya jamás había experimentado tanta felicidad, tan intensa y sobrecogedora que tuvo ganas de llorar de pura dicha. Y un momento después, cuando él la cogió con ternura en sus brazos, lo hizo.
—Nena, ¿estás bien? Dios… ¿Te hice daño?
Tanya no respondió a las preguntas de Alistair y solo lo apretó más fuerte en su abrazo mientras las lágrimas no dejaban de brotar.
—Tanya, por favor…
—Yo… yo… no sé si voy a poder permanecer de pie cuando tú te vayas.
—¿De qué estás hablando, nena? No me voy a ninguna parte, estoy aquí contigo.
—No… cuando esta aventura termine… yo no sé si pueda…
Su voz se cortó una vez más y Alistair se dio cuenta que esto no solo estaba significando este instante, este momento, ella estaba hablando de ambos y de lo que ambos estaban sintiendo el uno por el otro.
—Yo sí sé que puedes, nena. Y lo sé porque si tú lo quieres esta aventura terminara ahora, pero empezara una historia para el resto de nuestras vidas.
—¿Qué? —dijo ella.
—Te estoy diciendo que todo depende de ti, estoy dispuesto a comenzar una historia contigo, ¿lo estás tú? —dijo él—. Solo dime que me quede Tanya y haré que no te arrepientas de tu decisión.
Ella se quedó mirando a sus ojos, a ese gris hermoso y profundo, que este día era más claro que nunca. Hacía mucho tiempo que ella había decidido no necesitar a ningún hombre, no depender de ningún hombre, pero si la alternativa era perder el sentimiento que estaba fluyendo desde muy dentro de ella, entonces no creía que valiera la pena la pérdida.
—Quiero que te quedes. No creo que pueda dejar de sentir esto que siento por ti. Sé que digo que no necesito a nadie, pero por primera vez… por única vez… te necesito a ti… te quiero a ti —dijo ella con convicción, mientras él mostraba una gran sonrisa en su rostro—. Pero si me fallas vaquero, juro por Dios que te haré pagar.
—Siempre vas a buscar excusas para hacerme pagar, nena. Pero esta no será una de ellas —dijo él, mientras la tomaba en sus brazos y la besaba de nuevo de la misma manera intensa en que la había besado antes, demostrándole que ella no era solo una aventura, sino la persona más importante en su vida de ahora en adelante.
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Esa misma noche. En una localización desconocida…
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Un repique… dos repiques…
Ella resoplo mientras veía la llamada entrante en su móvil, no quería responde, sabía perfectamente cuales serían sus palabras visto los resultados del "accidente". Se preguntó así misma que si las cosas hubieran salido mejor, con uno de ellos severamente lastimado, él cambiaría las frases acusatorias que estaba esperando soltar, o simplemente seria el mismo discurso fútil.
Tres repiques… cuatro repiques…
—Maldita mujer.
—Buena noche para ti también.
—Te dije que no hicieras nada, que había que esperar, ahora quizás todos ellos estén sobre aviso.
—Si lo están mucho mejor, los prefiero temiendo el próximo paso, la próxima persona que será dañada y tal vez la próxima vez tenga más suerte.
—Eres una idiota, ni siquiera puedes hacer un buen trabajo.
—Lo dice el hombre que secuestro a una niña y luego la perdió. Lo dice el hombre que provoco que esa niña fuera protegida por la mitad de la policía de Seattle, Ja, no me hagas reír.
El hombre al otro lado de la línea gruño en protesta por las palabras de la mujer, a él no le gustaba fallar y sus fracasos habían retrasado todos y cada uno de sus planes.
—Una vez más te digo que debemos esperar, no podemos dar pasos en falso, mantener un bajo perfil…
—Un bajo perfil, es eso, solo estar allí, como tú, que nos has hecho absolutamente nada, solo vigilar, solo eso, pues tengo una noticia para ti amigo, me canse de esperar, ha llegado la hora de actuar, o lo haces tú o lo haré yo.
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Para los que se preguntan si lo de los freno es cierto. No soy mecánico, pero el procedimiento es totalmente cierto (no lo intenten en casa).
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1*/* Es un circuito de carreras ubicado cerca de la ciudad de Joliet, estado de Illinois, Estados Unidos, unos 70 km al suroeste de la ciudad de Chicago.
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Mar91: Las casualidades no existen, las cosas pasan porque tienen que pasar (causa y efecto). Los malos se desesperan, ¿qué vendrá después?
LucyGomez: Hay que meterle emoción a todo, era el momento para empezar ese tipo de emociones en este Fic.
Yoliki: Nuestras chicas son fuertes, deben serlo para enfrentarse a estos malosos. ¿Tienes dos sospechosos? Veremos si has acertado.
Hanna1441: Tranquila, tienes que dormir para poder pensar quien está haciendo todo esto. A mí también me cae bien esta Tanya como te das cuenta. Vamos a ver cómo sigue todo.
Adriu: Es un gran golpe para Charlie saber que su hijas crecen, no creo que sea fácil para ningún padre. Me alegra que te gustara la boda, vi algunas en internet a ver si me daba ideas para todo. ¿Complot interno? Puede que solo así pudieran sacar a la niña de casa de Didyme. ¿Detrás de quién van? Pues las teorías estaban en este capi, ¿Quién crees que tiene razón?
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