Disclaimer: Tengo que aclarar que los personajes no son míos, como todos saben, pertenecen a la mente prodigiosa de la Sra. Meyer. Yo solo juego con ellos, intentando que ese juego los entretenga a ustedes.
Este Fic está dedicado a mi hermana Carolina, mi mejor y mayor crítica, un ejemplo en mi vida, gracias por tus buenas ideas, eres "mundial" y te amo por eso y más.
No soy una experta en Derecho. Todo lo que se refiere a la Ley o las Demandas Judiciales que desarrollo en este Fic, viene de una investigación hecha a través de Google (y conste que busque y busque, hice la tarea). Aun así, debo suponer que estoy cometiendo errores Jurídicos que para quien conozca la Ley sean equivocaciones garrafales. Si estoy cometiendo efectivamente este tipo de errores pido mil disculpas.
.
Capítulo 22
.
Esta Es Mi Promesa
.
…Nos tocó vivir
Sabes que si quieres
La puerta está abierta oh oh...
…Todo está en la mesa
Para que lo veas
Las cartas son estas
Aunque no lo creas
Nos toca jugar hasta el final
Uno va a perder y otro va a ganar…
…Que nos tocó vivir
Acepta que es así
No olvides que tampoco
Para mí es tan fácil…
.
El Reto – Luis Enrique y Reyli Barba
.
.
Cuando Bella hablo con Edward el día anterior y le pregunto si podía acompañarlo, imagino que él le diría que no. Conocía suficiente a Edward como para saber que él no quería causar preocupación a nadie, y más que nada causarle preocupación a ella.
Pero para Bella, todo lo que tuviera que ver con su Burbujita estaba en primer lugar y es por eso que sin autorización de Edward igual estaba aquel día en la Corte de Menores pues quería saber qué era lo que estaba pasando.
No sabía en qué sala se llevaría a cabo la audiencia, así que se decidió a ir a la sala donde había estado por última vez. Cuando estaba llegando a ella se fijó en dos cosas. James Witherdale estaba parado en una esquina, si no fuera porque Bella estaba buscando en cada rincón que podía ver, no hubiera notado la presencia del rubio, pero si James estaba cerca eso quería decir que Edward también, era realmente sorprendente como James solía aparecer en cualquier punto donde alguno de los Cullen estuvieran y era mucho más sorprendente el hecho de que ninguno de ellos realmente no lo notaran la mayoría de estas veces. La segunda cosas era que mientras buscaba se había dado cuenta que Jacob estaba en la Corte y cuando Bella lo saludo con una de sus manos, el solo levanto la suya, hizo una señal hacia su reloj –aludiendo a que iba tarde a cualquier parte a donde fuera– y luego hizo una señal de su mano a su oído –avisándole que la llamaría–.
Con esas dos imágenes, de estos dos hombres en la mente de Bella, alguien tomo su brazo detrás de ella y Bella se giró sobresaltada.
—Ángela —dijo ella—. Me asustaste.
—Disculpa Bella, no era mi intención sorprenderte. Es que te vi y quise saludarte.
—No hay problema, ¿qué haces aquí?
—Vine a traer a Edward, desde que tuvo el incidente con el Volvo ha estado negociando con la agencia y aún no han podido darle un auto nuevo. Estaba usando el auto de Carlisle, pero el llego ayer así que lo traje como un favor.
—Oh gracias, realmente has sido de gran apoyo para los Cullen desde que se han mudado aquí Ángela. Edward me lo ha dicho y de verdad te lo agradece.
Ángela sonrió ante las palabras de Bella y nerviosa acomodo un mechón de su cabello, arreglándolo.
—No es nada, los Cullen han sido geniales conmigo, así que no hay nada que agradecer. Buscabas a Edward, ¿verdad?
—Sí, pensé que estaría en alguna de estas salas.
—Si así es —Ángela estiro su brazo y señalo una de las salas de la Corte que mantenía sus puertas cerradas.
—Lo sabía y más cuando note a James cerca —dijo Bella, girándose un poco en busca del rubio que ya se había movido de su puesto y no estaba a la vista.
—¿James estaba aquí?
—Sí, lo vi hace nada.
—Sí, es tan sigiloso que no lo ves a veces.
—¿No te gusta James? —pregunto Bella notando la mueca de disgusto que hizo la chica cuando se refería a él.
—En realidad no. Creo que a nadie le gusta realmente, ni siquiera al Sr. Newton.
—Y entonces, ¿porque está con ellos? ¿Por qué dicen que es la mano derecha de Newton?
—Hace un par de años había un grupo de robos de nuestros almacenes y también a nuestros camiones de carga. Al perder el material se retrasaban las construcciones y todas las investigaciones que se habían hecho no habían dado resultados. El Sr. Newton llego a pensar que hasta el crimen organizado estaba metido en esto. Pero cuando llego James reorganizo todos los sistemas de seguridad y descubrió que había complicidad interna, la Sra. Cullen quedo maravillada y el Sr. Newton no dudo en decir que el realmente era eficiente. Supongo que por eso permanece en la Corporación.
—Aunque implique que no le guste a nadie.
—Bueno… a veces el trabajo es así, yo he tenido suerte —dijo Ángela mientras le sonreía a Bella y ella le devolvía una sonrisa sincera—. Debo irme, hay algunos pendientes que debo hacer cerca, es por eso que pude traer a Edward sin complicar la oficina. Fue un gusto verte Bella.
—También lo fue para mí, gracias por todo Ángela.
Ángela agito su cabeza en negación, desestimando los agradecimientos y se fue por los pasillos dejando a Bella a la espera de Edward.
Cuando Bella vio que la sala frente a la que esperaba abría sus puertas se acercó a ella y lo primero que vio fue a un hombre bajito y regordete que salía de ella. Detrás de él, con ojos cansados y actitud de derrota Bella pudo ver al chico de sus sueños y al verlo así, corrió hasta él. Cuando Edward sintió una presencia cercana y se dio cuenta de que era Bella solo pudo abrir sus brazos y recibir a su chica entre ellos mientras la estrechaba fuertemente a él.
Cuando Bella pudo zafarse del abrazo se quedó mirando los ojos tristes de Edward y preocupada pregunto:
—¿Qué pasa? ¿Qué te puso así?
—Lo sabe.
—¿Qué? ¿Quién sabe qué?
—Didyme… ella sabe lo de Jane… lo de Burbujita.
…
~0~
…
Más tarde. Casa Cullen
.
Una vez más, el hombre previsivo, ósea, Alistair, tenía un plan. Tenía días pensando en ello y luego de escuchar a su prima hablar de la fuerza de su amor, él también estaba listo para hablar de la fuerza del suyo. A la persona adecuada por supuesto.
Mientras Emmett estaba en la cocina con una taza de café en su mano escucho como Alistair entraba en ella con el móvil en la mano.
—¿Queeee? ¿Y si esa loca se le ocurre que compre una extravagancia?
Emmett se extrañó de la conversación de su amigo, pero se obligó a sí mismo a seguir con su taza de café.
—¿Estás segura? Temo que lo que planee tenga algo que ver con plumas.
Emmett ya no pudo evitarlo y se quedó mirando a su amigo con el ceño fruncido, pidiendo una explicación a la conversación.
Alistair solo le hizo una señal con su mano haciéndole ver que todo estaba bien y siguió.
—Sí, tienes razón, tiene buen gusto… no puedo negar lo de la boda… me disculpo mujer, lo juro no volveré a meterme con él, pensé que se odiaban… si, ok ok, ya sé que lo amas, no volverá a pasar.
Alistair rodo sus ojos mientras aún sostenía el móvil en su oído y se servía a sí mismo una taza del café que aún estaba caliente.
—Ok, nos veremos los tres… tiene que ser hoy, esta noche… no, no puedo esperar —sonrió el pelinegro—. No huira, la amarrare si es necesario —la cara de Alistair mostraba sorpresa cuando se apartó el móvil de oído y se le quedo viendo, luego lo acerco de nuevo a su oído y dijo: —Te ríes, te divierte esto, ¿verdad?... Ok, cualquier cosa por la ayuda, nos vemos en un rato.
Cuando Alistair cortó la llamada y comenzó a silbar antes de dar el primer sorbo a su café, Emmett no pudo evitar preguntar.
—¿De qué demonios estabas hablando? ¿Quién es la loca y donde hay plumas?
—Mmmm hablaba con Kate y según Tany solo hay una loca y esa es Paul.
—Hablabas con Kate o con Paul.
—Con Kate, pero ella quería invitar a Paul y yo iluso pensando que se odiaban.
—Se odian —ratifico Emmett.
—Eeeee no, dijo que ella es experta, pero sin él la elección no sería tan buena.
—¿Elección?
Alistair abrió ampliamente sus ojos sorprendido porque casi había soltado sus planes a su amigo.
—Mmmm nada, cosas nuestras.
—Últimamente esta casa parece de locos, estoy por pensar que la influencia de los Swan nos enloquece un poco a todos.
Alistair se quedó viendo a Emmett por un minuto, recordando la desconfianza que sentía su amigo hacia la mayoría de las mujeres.
—Sabes, hay algo que casi había olvidado.
—¿Qué? —lo interrogo Emmett.
—Tu sonrisa espontanea, esa que siempre tenías cuando estabas en la Universidad. O esa expresión alegre que has tenido de un tiempo para acá. En vez de esa cara seria y adusta que todo el mundo piensa que es tú gesto normal.
—¿Quieres decir que mi actitud no es normal? —refuto el chico de cabello castaño.
—No lo es, Alice tiene razón cuando dijo que todos nosotros cambiamos por nuestras malas experiencias. Hemos dejado que moldee nuestro carácter y hasta regir nuestra vida.
—No es fácil para mí confiar, tú lo sabes —se defendió Emmett.
—Lo sé, yo estuve allí Emmett, no me paso a mí, pero estuvo sobre todos nosotros. Hasta con Edward, aunque jamás nos dijo definitivamente lo que paso. Pero ¿vale la pena? En tu caso, ella está muerta, pero aún si estuviera viva, ¿valía la pena?
Emmett guardo silencio y su amigo creyó que no contestaría a sus palabras y que solo querría terminar con el tema.
—No, nunca realmente valió la pena. Ella era una ilusión, una imagen que yo mismo cree y cuando mostro su verdadera cara no pude creerlo —dijo mirando a Alistair.
—Pero te robo. Robo tu tiempo, robo tu dignidad, robo tu paz. Hemos permitido demasiado al pasado. Nuestro presente es mejor. ¿No crees?
Emmett siguió mirando a Alistair, pero sus ojos no lo miraban. Allí delante de él estaba ella, su Rosalie, a quien no podía apartar de su mente, con quien había soñado tantas noches desde que la conoció. Esa que como decía su amigo, lo hacía sonreír como antes.
Alistair vio a su amigo cuando aquella sonrisa apareció en su rostro y supo que en su mente estaba Rosalie. Era esa la misma expresión que tenía los últimos meses desde que se conocieron.
—Te voy a dar un consejo amigo. ¿Me permites?
—Sí, eres mi amigo puedes hacerlo —le insistió Emmett.
—No la dejes escapar, no pierdas a tu rubia, así como yo no estoy dispuesto a perder a la mía. No dejes que nadie te robe el futuro.
Con eso, Alistair se levantó de su asiento y salió silbando alegremente de la cocina.
…
~0~
…
Medio Día
.
Bella, Edward y Garrett estaban sentados en el Cherry Street Coffee House después de haber salido de la Corte de Menores. Garrett había pedido a Edward que le explicara todo lo que tenía que ver con las palabras del abogado de Didyme y que había de cierto en su petición de custodia de la niña.
Para Edward, que solo había contado su mala experiencia a Bella aquella noche hace algún tiempo, le tomo gran fuerza de voluntad y el apoyo de su chica para contar a Garrett todo lo que había pasado entre él y Jane, sabiendo que contándole la historia ayudaría a que él lo apoyara ante todo lo que el Juez había solicitado.
—Entonces no estás seguro, ¿no es así? —pregunto Garrett.
—No, solo tengo sus palabras de aquel día, pero estaba tan… segura, no lo sé, realmente no sé.
—Entonces el Juez tiene más que razón en solicitar una prueba de ADN, ya no es posible evadirla Edward, tienes que hacerlo, sí o sí.
—¿Y qué… que pasa si? —tartamudeo el cobrizo, mientras Bella apretaba su mano sabiendo cuál era su verdadera preocupación.
—Lo primero es saber la verdad, saber si Burbuja es tuya o no. Desde allí podemos avanzar —Bella y Edward se miraron con preocupación y luego giraron sus miradas hacia Garrett con mil preguntas que el abogado sabía que tenían y con la preocupación pintada en sus rostros—. No vamos a dejar de luchar por la niña así los resultados sean adversos. Tú eres su padre legal y el haberla reconocido cuenta de alguna forma como una adopción, no es así como se le llama a los ojos de la Ley, pero para que entiendan ese es más o menos el concepto. Esta tu lazo afectivo con la niña y también está el hecho de que aunque Didyme Cullen sea su bisabuela, es una mujer bastante mayor y darle la custodia total de una niña tan pequeña no es algo prudente. ¿Los abuelos maternos de Burbuja están vivos?
—Sí, pero ellos jamás se han interesado en mi hija, aun cuando Jane vivía ellos fueron padres muy desentendidos de su hija. Sus otros dos hijos, hombres, fueron siempre su prioridad. Es más no les he visto desde la muerte de Jane, se mudaron a Europa meses antes de que ella muriera.
—Entonces presumo que no han tenido ningún interés en la niña y que ellos no intervendrán en nada de esto.
—Sí, nunca les intereso y no creo que sean aliados de Didyme en esto porque tendrían que involucrarse.
—Bien, entonces utilizaremos todo lo que esté a nuestro favor para que la niña permanezca contigo. No voy a darte falsas expectativas Edward, pero vamos a dar la pelea.
—Gracias Garrett, de veras gracias —hablo Bella que había permanecido callada todo el rato.
—No hay nada que agradecer, eres como mi familia Enana y si se trata de Burbuja ella también forma ya parte de nosotros.
Cuando Garrett se disculpó para volver a otros asuntos a la Corte, Bella y Edward se quedaron en el local sentados uno al lado del otro sin soltar sus manos que habían estado unidas desde que se habían ubicado en el local.
—No debería preguntar cómo te sientes porque sé cómo te sientes —dijo Bella—. Esa… esa mujer no puede estar comportándose así, como es posible que quiera separarnos de Burbuja.
—Ella no tiene escrúpulos, lo supe antes y lo sé ahora.
—No entiendo, ¿cómo supo ella de Jane y Demetri?
—No lo sé, tal vez lo supo siempre.
—No, no creo que allá sido así, es ahora que lo supo.
—¿Cómo estás tan segura?
—Me contaste que ella siempre quería ver a la niña, y que una vez a la semana no le era suficiente, si ella hubiera sabido de su posible nexo con Elizabeth hubiera exigido la custodia antes —concluyo Bella.
—Sí, tienes razón, pero si se enteró ahora, ¿cómo lo supo? ¿Quién se lo dijo? Yo pensaba que solo yo lo sabía.
—No tengo idea. ¿Tiene ella todavía relación con alguna amistad de Demetri? ¿Alguien que lo haya visto alguna vez con Jane? —interrogo Bella.
—No se… no lo sé… Dios ahora realmente no sé nada —dijo Edward con actitud de derrota.
Bella miro como sus hombros parecían encogerse ante el peso de la incertidumbre. El peso del miedo de perder a su niña, a la niña de ambos, porque ya Bella no podía dejar de ver a Burbuja como parte de sí misma y el solo pensamiento de perderla también arrugaba su corazón.
—Ven, vámonos de aquí —dijo la chica al cobrizo.
—¿Qué? ¿Irnos? ¿A dónde?
—Ven, solo confía en mí —dijo mientras estiraba su mano a Edward mientras se levantaba y él tomaba su mano mientras salían del local.
Bella busco el auto de su madre que había estacionado cerca de la Corte y se dirigieron a Capitol Hill y cuando salió de la I–5 por la 168A tomo la Harvard Ave. E. hacia E. Boston St. y finalmente condujo hacia 15th Ave. E. Unos cinco minutos después tomo la entrada a la derecha hasta el Volunteer Park.
Bella conocía el Volunteer Park desde que era niña, una de sus primeras memorias era estar en aquel parque en compañía de su familia, en pleno verano con el sol que calentaba a la vez su piel y todos los alrededores. Sus padres le habían contado la historia del parque a ella y a sus hermanas y de cómo en 1876 la ciudad se había comprometido en transformar los 40 acres de aquel terreno en un cementerio pero que un par de años más tarde fueron trasladadas las tumbas de esos terrenos al Lake View Park, para dar lugar con los años a un terreno con amplios jardines, estanques de lirios, piscinas para niños y refugio, combinaciones de pérgola, pabellones de música y vestidor, y la construcción de un invernadero, una torre de agua con una plataforma de observación y del Museo de Arte Asiático de Seattle.
Sus grandes extensiones estaban volviendo lentamente al verdor fresco que tanto gustaba a los habitantes de Seattle en verano y ambos caminaron por los alrededores, que para esa horas tempranas, tenían pocas persona y luego se sentaron bajo un gran árbol que estaba entre los jardines donde tenían a la vista la escultura del Black Sun y a su vez podían ver en medio de ella la punta de la Space Needle 1*/*.
—Este es mi lugar favorito de toda la ciudad —dijo la chica—. Cuando me sentía abrumada venia aquí, se siente tanta paz, una unión con la naturaleza y la modernidad.
—Sí, tienes razón, la gran mezcla de ambos —dijo Edward, mientras trataba de relajarse sentado allí a la sombra de aquel árbol.
El silencio se extendió entre ellos, mientras sus mentes trataban de llenarse de la tranquilidad que les brindaba sus alrededores.
Minutos más tarde fue Edward quien rompió el silencio.
—Creo que el Juez Reynolds me apoya —dijo el cobrizo.
Bella, extrañada, se giró a hacia el chico sin saber porque decía aquello.
—¿De qué hablas?
—El Juez Reynolds pidió la prueba de ADN, pero igual solicito otras cosas en la Corte, cosas que tendrían que ver con que Burbuja permanezca con nosotros.
—¿Qué te dijo? —pregunto Bella ya con curiosidad.
—Él hablo del futuro de Burbujita. De las decisiones que deberían tomarse una vez que recibiera la custodia y se diera por terminado el proceso anterior. De que pronto cumpliría 5 años y debería ir al jardín de niños. De su educación formal, de su relación con otros niños y de su estabilidad emocional por supuesto. Por eso es que creo que el Juez me apoya. Él comenzó a pedir todo eso cuando ya había pedido la prueba de ADN.
—Él confía en que seas el padre de Burbuja.
—Sí, así es y eso hizo que mi mente comenzara a pensar.
—¿En qué? —pregunto curiosa Bella—. ¿En escuelas? ¿Aquí en Seattle? —pregunto Bella con temor. Edward podía decidir criar a su hija en Chicago, la ciudad donde él mismo se había criado y no sabía si él podía tomar la decisión de volver a ella en cualquier momento.
—Por supuesto, una escuela en Seattle, no podemos separarnos ahora, ¿verdad? —dijo el cobrizo buscando la confirmación de Bella.
La chica tomo la mano de Edward confirmando que eso era también lo que quería, mientras sus ojos se volvían cristalinos al hablar.
—Podemos comenzar a buscar un lugar para ella, uno donde se sienta bien y no extrañe estar en casa —dijo Bella.
—Sí y tal vez buscar un lugar para ella, para nosotros, ¿estás de acuerdo? —pregunto Edward con temor en sus palabras.
—Si —dijo Bella—. Un lugar para nosotros.
Edward y Bella se sonrieron mientras permanecían sentados en aquel parque, mientras sus frentes se unían y ambos cerraban sus ojos. Si todo salía bien, pensaron ambos, el futuro era ese, estar juntos.
…
~0~
…
5:40 p.m.
.
Estaba llegando tarde. Lo sabía. Pero no era su culpa. Era culpa de John por colocar una reunión al final de la tarde. O culpa de Alistair, ¿a quién demonios se le ocurre un almuerzo tardío o una cena adelantada? De cualquiera era la culpa, menos de ella.
El taxi que había tomado la llevo hasta las puertas del elegante The Edgewater Hotel y se dirigió lo más rápido que sus tacones de aguja le permitieron al Six Seven Restaurant & Lounge 2*/*.
Cuando se presentó al maître y le dijo que venía para una comida con el Sr. Platt, el hombre abrió ampliamente sus ojos, sonrió y guio a Tanya por medio del restaurant. Atravesaron el restaurant hacia las mesas exteriores hermosamente decoradas al lado de la baranda acristalada con una vista maravillosa a la hora del crepúsculo que ya se estaba formando en la bahía. Con el fondo lateral de la vista del puerto, la noria y el centro de Seattle.
Cuando llego cerca de la mesa y Alistair la vio, se levantó de su silla con una hermosa sonrisa en su rostro. Llevaba un elegante traje que le sentaba de maravilla y puso en su rostro esa sonrisa que una vez más le producía el aleteo de mariposas en su estómago.
—Si solo dices que he llegado tarde, te ahorcare —dijo mientras se sentaba y miraba como Alistair lo hacía también.
El chico pelinegro la miro a los ojos y solo dijo:
—No, en realidad has llegado en el momento perfecto, más que perfecto —dijo mientras señalaba hacia la bahía y al crepúsculo que empezaba a desarrollarse en el horizonte.
—Dios… mira esa vista.
—Por eso quería que estuviéramos aquí. Una mariposa me dijo que te encanta el crepúsculo.
—¿Una mariposa o un capullo?
Alistair soltó una carcajada al ver a su chica divertida por la situación.
—Entonces fueron dos capullos —confeso el chico.
Tanya también sonrió, mientras giraba su cabeza y miraba el crepúsculo sobre la bahía de Seattle.
—Es tan hermoso el crepúsculo, no importa donde estés. Supongo que no cambia mucho en cuanto a los colores. Son esos matices brillantes y luego se van perdiendo en anaranjados y rojos, para desvanecerse en violetas y luego claros oscuros. Pero las sensaciones son distintas frente al mar o la montaña. ¿Has acampado?
—No, soy un chico de ciudad. Y nuestra experiencia con bahías se relaciona solo con el Lago Michigan.
—Recuerdas que dije que Mami y Papá nos llevaban a actividades distintas.
—Sí, lo dijeron en la Boda, actividades de Playa y actividades de Montaña.
—Exacto, desde que tuvimos edad Mami y Papá se encargaron de mostrarnos la mejor parte de ambos. Mami nos llevaba a La Push y veíamos el crepúsculo frente al mar y Papá nos llevaba a acampar y podíamos ver el sol desaparecer en la Península de Olympic.
»Mientras estabas en La Push parecía que las olas arrullaban el momento, como música de fondo, pero en la montaña solo hay silencio, el viento que aún sopla con fuerza a esa hora y la luz que se va con el sol produciendo que la oscuridad lentamente te arrope. Ambas son hermosas.
—Me gustaría vivir esa experiencia, ambas, contigo —dijo el pelinegro.
—Cuando quieras vaquero —dijo ella mientras le sonreía.
—Quería hacer esto después de cenar —dijo, mientras Tanya lo veía extrañada y él tomaba sus manos por encima de la mesa—. Pero no creo que haya mejor momento que este instante y esa imagen allí —dijo señalando el sol que parecía hundirse entre las olas mientras una onda naranja se extendía en el horizonte—. También pensé en arrodillarme y decir un montón de frases cursis, pero no eres una mujer de frases cursis, ¿verdad? —ella no quitaba la vista de él, mientras en su cabeza daban vueltas miles de opciones de lo que estaba imaginando él iba a decir—. Tu prefieres la verdad y los hechos, también yo los prefiero la mayor parte del tiempo.
»Te dije que si nos dabas una oportunidad a ambos no te arrepentirías y esto no es la continuación de esa promesa, es el principio de muchas más, todas las que estoy dispuesto a sostener y cumplir. Si tú me dejas, si nos dejas a los dos, si realmente lo quieres, no nos arrepentiremos nunca de nada de lo que construyamos los dos —soltó una de sus manos y la metió bajo la solapa izquierda de su saco, sacando un pequeño paquete que coloco sobre la mesa y luego abrió con ambas manos mientras volvió a tomar una de las manos de Tanya, mientras la otra mano de ella estaba ya sobre su boca—. Esta es mi promesa, si me aceptas, seguiré siendo cursi —ella sonrió con las lágrimas que ya brotaban de sus ojos—. Y seré tu gorila, tu vaquero y el hombre que te seguirá exasperando por siempre, pero también seré el hombre que te amara siempre, no importa lo que pase. Así que, Tanya Ivanova, ¿quieres casarte conmigo?
Tanya estaba en shock.
¿No era esto un paso muy apresurado? ¿No se estaban precipitando? Sus ojos miraron de Alistair al hermoso anillo que estaba sobre la mesa, era un anillo corte perla, montado en platino y con un diamante de 2 quilates 3*/*, lo sabía, si no lo hubiera sabido Kate –la experta en anillos– la odiaría, y él estaba allí, abriéndole su corazón y solicitando una respuesta.
Cuando Alistair pensaba que, efectivamente, había sido una pregunta apresurada y estaba a punto de decirle que se tomara su tiempo para darle una repuesta, ella dijo:
—Si… espero que seas bueno para cumplir tus promesas… sino vaquero —dijo señalando con una de sus perfectas uñas.
El chico tomo su asiento y lo coloco junto a Tanya mientras acercaba sus rostros, uno muy cerca del otro.
—Lo soy nena —dijo el chico, emocionado mientras quitaba el anillo del pequeño estuche y lo colocaba en el dedo anular de la mano derecha de su chica—. Veras como cumplo mis promesas.
Y la beso, como Tanya adoraba que su vaquero la besara, haciéndola pensar que su decisión no estaba equivocada y que estaba lista para darse todas las oportunidades para ser feliz.
—Te amo chica sexy, no lo olvides —dijo él al separar su labios.
—Te amo mi gorila, como nunca he amado a nadie.
…
~0~
…
Ese mismo día –más temprano–. Oficinas de M. y C. Designs
.
En la sala de conferencia estaban sentados Emmett, Esme, Alice y Carlisle, mientras Jasper explicaba al grupo las bases del contrato que días después firmarían con Lester W. Prescott, para la remodelación del pequeño Manito Shopping Center del 802 E 29th Ave. Spokane.
Las puertas de la sala fueron abiertas violentamente y con un gran estruendo, cuando una alterada Ángela entraba en la sala.
—¿Ángela que es esto? —inquirió Esme, extrañada por la actitud de la tranquila chica.
—Señores Cullen, ella está aquí y dice que todo le pertenece y que le deben entregar el mando.
—¿Qué? ¿De qué hablas Ángela? No entiendo —pregunto Carlisle por las palabras de la chica.
—No necesito ser anunciada, muchachita, soy la dueña y entro como quiera.
Didyme Cullen –una mujer bastante mayor con un bastón que la ayudaba a mantener el equilibrio– se presentó con actitud altanera y regia a la audiencia de la sala de conferencias.
—¿Didyme qué haces aquí? —pregunto Carlisle ante la presencia de la mujer.
—Como dije he venido a tomar posesión sobre mis negocios.
Didyme extendió su mano y señalo a un hombre en traje formal que estaba también entrando en la sala y detrás de él, Mike Newton y James Witherdale quienes le flanqueaban el paso.
—¿Tus negocios? —intervino Alice—. La Corporación está en Chicago, ¿has olvidado eso Didyme?
—No, te equivocas chiquilla malcriada —dijo despectivamente la mujer mayor—. Esta empresa me pertenece tanto como me pertenece la Corporación Cullen.
—¡¿De qué demonios estás hablando Didyme?! —levanto la voz un ya exasperado Carlisle ante su madrastra.
—Mi abogado, lo conoces, el Sr. Caius Marconi se ha encargado de introducir los documentos necesarios esta misma mañana en la Corte para tomar posesión de todo.
—¿Qué? ¿De qué hablan? —inquirió Jasper, dirigiéndose directamente al abogado de Didyme.
Caius Marconi –un hombre de mediana edad con un espeso cabello rubio, que parecía sedoso y bien cuidado– podría haber parecido un hombre bastante guapo a primera vista pero su cara siempre había mostrado ese gesto inexpresiva que a nadie atraía sino que generaba desconfianza inmediata.
—Hemos introducido una demanda esta mañana en la Corte como ha indicado la Sra. Cullen —dijo el abogado—. Hemos introducido una Demanda Civil por Daños y Perjuicios en contra de la familia Cullen y estamos sopesando una Demanda Penal por la presunta comisión de delitos cometidos por los Cullen en detrimento del patrimonio de la Sra. Cullen.
—Eso es una locura, jamás hemos cometido ningún delito y mucho menos alguna acción que perjudique a la Corporación —argumento Carlisle.
—La Sra. Cullen ha solicitado a la Corte la revisión de todos los compromisos que han efectuado y que pueden estar amañados por los Cullen. Es más, la Sra. Cullen sospecha que ustedes son los culpables de las fugas de información que se han venido suscitando en los últimos meses. Las pérdidas de los proyectos Miller y Davidson.
—¿Davidson? —pregunto extrañada Alice—. No hemos firmado el Proyecto Davidson y no lo haremos hasta el próximo mes, según su propia petición.
—Hemos recibido noticias ayer de los Davidson, han hecho contrato con Corporación Vulturi hace dos días.
—No es posible, el trato estaba por cerrarse, aceptaron los planos y proyectos —insistió Alice.
—Precisamente, gracias a ustedes que vendieron los proyectos a los Vulturi, ellos serán los que hagan las construcciones —dijo despectivamente Didyme.
—Esta es la locura más grande que has cometido en tu vida Didyme —la enfrento Carlisle—. No importa qué investigación realices en la Corporación, solamente se demostrara con creces que nuestras decisiones han estado conformes a la Ley y a los estatutos de la Corporación.
Didyme levanto su barbilla y miro a Carlisle de manera despectiva mientras movía su bastón en su mano.
—Si su demanda es en base a la Corporación, ¿qué es este exabrupto de irrumpir en esta empresa? —pregunto Jasper a Marconi.
—Estamos aquí porque hemos solicitado una Rendición de Cuentas en la Corte, de tal manera que una vez probado la estafa que han cometido en la Corporación, se evidencie que ustedes han levantado esta empresa con el dinero robado a la Sra. Cullen.
—Estás loco —dijo Emmett, que se había mantenido en silencio desde que toda esta escena se desarrollaba—. Edward, Alice, Esme y yo hemos puesto dinero de nuestras propias cuentas personales para fundar y llevar los proyectos de esta empresa. No hay un solo centavo que se haya desviado de la Corporación para fundarla.
—Lo dudo Sr. McCarty, al igual que el Proyecto Davidson, esta empresa también ha perdido el Proyecto Prescott a manos de los Vulturi y eso es solo la evidencia de que esta empresa no solamente es un anexo de la Corporación sino también de las practicas mal sanas de los Cullen.
—¿Qué están diciendo? Lester Prescott firmara con nosotros en días, allí sobre la mesa están los contratos que el firmara —replico Esme.
—No sé qué clase de acciones tomen los Prescott, pero mi información es fidedigna y la hemos presentado en la Corte. Y gracias a eso, tenemos una Orden que permite a la Sra. Cullen tomar posesión de las instalaciones y acciones de esta empresa como acto preventivo, mientras se realizan todas las auditorias y se comprueban las demandas. Así que debo agradecer a todos que se retiren ahora mismo de aquí.
.
…
Los malos vienen con todo.
Estoy escribiendo los Capítulos Finales.
…
1*/* Es conocida como Sol Negro, fue construido por Isamu Noguchi (coloquialmente lo llaman "El Buñuelo" o "La Dona"). Efectivamente si vemos el interior hueco de la escultura puede verse el edificio de la Space Needle.
2*/* Los invito a que vean la página del restaurante y del Hotel son fantásticos.
3*/* Si quieren ver el Anillo de Compromiso de Tanya pueden pasar por mi perfil y allí encontraran el link.
…
Yoliki: Me sonrió cuando te leo, recuerdo que en ocasiones mi hermana decía lo mismo que tú, me llamaba cuando leía otro capi y me decía "a no, ya me volviste a confundir".
Adriu: Estamos en los capis finales, así que todas las verdades deben salir a la luz. ¿Ganara la Bruja?
LicetSalvatore: Querida Abogada. Como mencionaste en tu comentario esto es Ficción y todo lo que hay acá solo me ayuda a darle forma a esta historia. En mi país (Venezuela) la Patria Potestad y la Custodia se ejercer más o menos como tú me cuentas que se ejerce en México y dentro de esta historia yo estoy tratando a Didyme y a Edward como una pareja divorciada que está luchando por quedarse con nuestra Burbujita, con el agravante de que tal vez Edward no es su padre biológico y todos sabemos que Didyme meterá su dinero y sus influencias para hacer quedar a Edward como un padre irresponsable. No sé cómo será la Ley en USA a este respecto y mis conocimientos sobre eso son de pocos a patéticos, pero como te dije, todo el tema y la forma en que lo muestro me prestan para desarrollar esta parte de la historia. Tal vez haya escrito una barbaridad jurídica en este Fic, pero me dije a mi misma "mi misma date permiso de hacer lo que quieras" jajajaja. Gracias por comentar.
Marieisahale: Siiii realmente llego un momento en mi cabeza que quise golpear a Emmett, pero hay algunos chicos que son así, lentossssss y hay que darles un empujón o de una vez tirarlos al precipicio.
…
.
