Hola. Aquí les traigo un nuevo cap. Sé que debí actualizar ayer, pero tuve problemas con la luz.
Aquí se los dejo hoy.
Cuando Katara llegó a la isla Kyoshi con su hermano y su cuñada, ésta última tenía dos meses de embarazo, por lo cual había suspendido su labor con las Guerreras Kyoshi, de quienes era líder.
Sin embargo, Suki seguía yendo cada tarde a los entrenamientos. Guiaba a las guerreras con su voz y experiencia.
Por su parte, Katara iba con ella cada tarde por dos motivos: entretener su mente entrenando un poco y vigilando que su cuñada no fuera a realizar alguna actividad brusca.
Los días pasados a su arribó a la isla y cuando la maestra agua salió de casa de su hermano para dirigirse al mercado. Vestía sus típicas ropas de la tribu del agua, vestida de azul. Muchas personas se acercaron a ella y preguntaron sobre múltiples cosas: qué hacía ahí, por qué no se había casado, cuánto tiempo estaría ahí y la más dolorosa de todas, dónde estaba Aang y por qué no estaba con ella.
La maestra agua contestó como pudo y componiendo sonrisas de cortesías. Pasada la sorpresa inicial de verla ahí, pues seguía siendo una heroína de guerra, las personas de la isla se acostumbraron a verla por ahí, a no comentar nada del avatar que tuviera que ver con ella y sobre todo a dejarla concentrarse cuando practicaba agua control.
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Los meses pasaron rápido y con ellos el vientre Suki se infló cada vez más, hasta que explotó.
Era de madrugada y llovía a mares, como en todo buen drama.
Katara dormía tranquila y sin sueños gracias a un jarabe de hiervas que le preparaba su cuñada. Cuando un gritó la despertó, junto la mitad de los habitantes de la pequeña isla. Pues a los diez minutos estaban tumbando la puerta las guerreras, con traje y maquillaje un poco despintado por la lluvia.
Sokka corría por todos lados bastante nervioso, llevando agua, toallas y ropa de bebe, mientras que Katara animaba a la futura madre y preparaba todo. Hasta que Sokka desesperó a su hermana y lo corrió de la habitación.
El guerrero de la tribu agua del sur estuvo caminando de un lado a otro llevando tés y galletas a los cada vez más invitados que abarrotaban su casa.
Después de cuatro horas desde que Suki dio el grito inicial que despertó a toda la isla Kyoshi, Katara sostuvo entre sus brazos a un pequeño bebe que lloraba a todo pulmón, acarició su pequeña cabeza sin cabello y se lo pasó a una de las guerreras para que lo limpiara, mientras que la maestra agua se encargaba de la limpieza y cuidado de su cuñada.
Cuando Sokka entró en la habitación, se encontró con una imagen que se llevaría hasta la tumba: Suki estaba recostada en la cama, sabanas limpias y con ropa nueva, en sus brazos, envuelto en una cobija blanca, estaba su hijo. Ella le sonrió radiante con sus ojos brillando por la emoción.
Después del asombró inicial, el nuevo papá se acercó a su familia y se sentó en la cama con ellos, dio un largo beso a su esposa y luego cargó al bebe, a quien miraba con ojos soñadores.
-Es el más hermoso que he visto. –habló con voz dulzona, ya enamorado de su pequeño hijo. – ¿Ya decidiste? –cuestionó sin apartar la mirada del bulto entre sus brazos.
Katara observó su intercambió con una sonrisa y alzó una ceja mientras sacudía la cabeza.
-¿Acaso no han decidido el nombre? –rió divertida.
-Bueno. Hablamos sobre varios, pero no decidíamos. –hizo una mueca la nueva madre. –Sokka quería que se llamara Momo.
Katara soltó una risa divertida y una punzada le atravesó el pecho al recordar todo lo que implicaba el nombre del lémur.
-Momo es mi mejor amigo. –sentenció Sokka. – ¿Verdad qué te quieres llamar Momo? –habló con voz infantil dirigiéndose a su hijo, quien dormía plácidamente.
-Definitivamente no. –sacudió la cabeza Suki, sonriendo. –Podemos llamarlo… -lo pensó un rato. – ¿Qué les parece Waru? –preguntó un tanto dudosa.
-Creí que ese no te gustaba. –Sokka la miró un poco curioso.
-Bueno. –Suki se encogió de hombros. –Era el nombre de mi padre. –Ambos se miraron con sus ojos brillando y después de unos segundos asintieron. Justo entonces entró una tromba de guerreras vestidas de verde y su maquillaje acomodado. Un grupo corrió con el bebe y prácticamente se lo arrebataron al papá y el otro grupo se agrupó en torno a la feliz madre, quien contestaba preguntas lo más rápido que podía. –Como cuatro horas. Es niño. Waru. Tiene los ojos azules como su papá. No podemos saber aún si es un maestro.
Después de eso, desfilaron por la habitación de los recientes padres, casi todo el pueblo con sonrisas y obsequios. Desde una paleta de dulce, hasta una cuna decorada con una imagen del Avatar Kyoshi.
El día siguiente y los que siguieron, fueron múltiples las visitas que recibieron. La sorpresa más grata fue la de Hadoka, a quien Katara se negó a despegarse de su lado en los dos días que estuvo con ellos.
Hadoka, además de llevar presentes de la tribu agua del sur y su presencia de abuelo, le llevó un paquete de cartas a Katara y un periódico a todos.
NACE HIJO DE DOS HÉROES DE GUERRA.
Después del fin de la guerra de los cien años, Sokka, guerrero de la tribu agua del sur, y Suki, Guerrera Kyoshi, ambos miembros del equipo avatar del Avatar Aang, unieron nupcias en una emotiva boda de la que fuimos presentes.
Ahora llegó a su vida su primogénito, Waru, nacido el pasado sábado en la isla Kyoshi, lugar de residencia de la joven pareja.
Hablando con el Avatar Aang, nos comentó: "Estoy muy feliz por ellos y deseoso de ver al bebe". pp. 12 a 20.
El corazón de Katara palpitó mucho mientras leía el periódico. Casi rompe las páginas para ir a la 12. Aang daba un par de respuestas más. Actualmente se encontraba en el palacio del señor del fuego. Con Zuko, pensó Katara con nostalgia. Hacía mucho que no lo veía, incluso más que a Aang.
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De noche, sola en su habitación, días después de la partida de su padre. Katara se sentó con las piernas cruzadas en su cama y comenzó a abrir las 35 cartas de Aang. La más antigua era cercana a su cumpleaños, casi ocho meses atrás. Y la más actual era de hacia unas semanas. El asunto era cada vez más urgente y desesperado.
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1º carta.
Mi querida Katara:
Me siento la peor persona al no poder acompañarte en este tu cumpleaños. Sé que ninguna excusa sirve para enmendar mi falta, pero de todas formas quiero dártelas.
Llevamos arreglando muchos asuntos en el proyecto que tenemos. Ciudad Republica está cada vez más cerca. Los negocios entre el reino tierra y la nación del fuego siguen para llevar a cabo este gran plan. Por lo que no puedo alejarme ni de uno ni de otro para evitar conflictos. Zuko ha sabido llevar muy bien las cosas, no deja de sorprenderme.
Espero que te haya gustado tu regalo. Lo conseguí con un viajero bastante amigable y después de contarle que mi novia es maestra agua, me ofreció muchas cosas, esa fue la que más me llamó la atención.
En cuanto vi los ejercicios supe que te encantaría. Probé algunos y supe que serían muy útiles. No quise probar más porque sería una grosería hacerlo sin mi Sifu.
Estoy deseando encontrarme contigo pronto y por darte todos los besos de los que tengo ganas.
No olvides que te amo.
Aang.
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5º carta.
Mi querida Katara:
Sé que sigues molesta, lo comprendo y lo merezco. Merezco tu silencio. No estuve en tu cumpleaños, no estuve en el mío, en el de tu padre, en nuestro aniversario. Simplemente no estuve.
Mis responsabilidades como avatar me impiden cumplir con mis responsabilidades de novio. Y entonces me cuestiono por qué lo hago, si no puedo tener lo que más quiero, a ti.
Háblame pronto, necesito leer algo de ti. He releído tu última carta cada noche, imaginando tu voz.
No olvides que te amo.
Aang.
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15º carta.
Mi amor. Tu silencio me está matando. Manda una carta en blanco si deseas que ya no te vuelva a molestar. No te haré caso, lo sé. Eres lo que más quiero como para renunciar a ti. No lo puedo permitir. Mi corazón no lo soporta.
Te amo, te amo, te amo.
Aang.
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23º carta.
Ya me he cuestionado mucho si mis cartas han llegado o es que en vano pongo mis pensamientos y sentimientos en este comunicado epistolar. Ayer fui al muelle y pregunté a las personas que entrega cartas. Me han dicho que las recibe el mismo Hadoka. Así que no comprendo.
¿Acaso piensas que te he dejado de amar? ¿Llegarías a creer tal cosa? Pues te digo que te equivocas. Te amo tanto, cada vez más y nada sería capaz de que te dejara de amar.
Te amo, te amo, te amo.
Aang.
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30º carta.
Katara.
Tu nombre es lo único que me consuela ahora. Y un dibujo tuyo que he hecho con ayuda de Mei. Ella suele ser más amable de lo que parece, en serio. Ya me acostumbré a su presencia.
En fin. No me he resignado a perderte, a no volver a leer algo escrito por ti, tus pensamientos, anécdotas, chistes, imaginar tu risa, tus lágrimas al ver que no llego en el horizonte. ¿Aún me esperas cada tarde? Sigo pensando lo mismo que la vez que partí. Volveré algún día por ti y jamás te volveré a dejar.
¿Qué me detiene? Mis obligaciones y mi falta de negación a esas responsabilidades. No quiero perderte y siento que ya lo he hecho. Jamás te abandonaré, te lo juro. Sigues cada día en mis pensamientos, en cada acción y decisión que tomó y que me mantiene alejado de ti, en cada aspecto estás tú. Por eso sigo aquí, construyendo un lugar para nosotros.
Te amo, te amo, te amo.
Aang.
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35º carta.
¿Creíste que ya me había rendido y no te volvería a mandar nada? Ja. Que ingenua. En cada momento libre sacaba tu dibujo y lo veo. Ahora tengo otra cosa. ¡Tu foto! No adivinaras cómo la conseguí. Mei me mostró el periódico de la boda de Suki y Sokka. Y ahí estabas. Me lo obsequió después de ver mi rostro iluminado. Si. Eso provocas en mí.
Así que ahora llevó el pedazo de periódico recortado a todas partes. Sé que eso está en contras de mis principios como nómada aire, pero no me pude resistir. Eres tú. Aunque la imagen no te hace gala. Sé que eres mucho más hermosa en persona.
Ya no sé qué decir, imaginando que lees esta carta y la tiras. Me conformo con que me leas.
No te puedo pedir mucho, en realidad no te puedo pedir nada. Pero me atrevo a hacerlo de todas formas. Te pido que no dejes de amarme, porque de todas formas yo nunca lo haré.
Te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo. Jamás me cansaré de repetirlo.
No puedo ordenarte nada y lo comprendería si tú ya no me amaras, pero jamás lo aceptaría. Mi corazón te pertenece. Y si no subo a Appa y vuelo al polo sur, es por tonto, por mis obligaciones y porque te amo.
Si. Porque te amo no voy a verte. Quiero tener nuestro mundo construido para que podamos vivir en él.
Te amo, te amo, te amo.
Aang.
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Cuando Katara terminó de leer la última carta, ya había mojado su blusa de tanto llorar. Las cosas nunca parecían ser lo que eran. Aang le juraba que la amaba en esas cartas, pero no tenía las agallas para afirmar que aún seguían en una relación.
¿Acaso se sentía comprometido? ¿Acaso había alguien más? Estas preguntas rondaban por la mente de la maestra agua, incluso después de leer las cartas.
Tenía argumentos con que rebatir todo eso que él le aseguraba en papel.
Con determinación, se levantó de la cama, buscó un pergamino y tinta y comenzó a plasmar sus pensamientos.
Ya era hora de que Aang recibiera una respuesta.
¿Qué tal les pareció? ¿Algún rev?
Nos leemos pronto.
