Hola. Aquí les traigo un nuevo cap. El proximo lo subiré el domingo y a partir de la siguiente semana estaré actualizando Martes, Jueves y Sábados.

Gracias por leer y comentar. :)


Katara volvió a leer la carta que estaba entre sus manos y se cuestionó por doceava vez si estaba en lo correcto. Quizás no, pero ya estaba harta de que la indecisión cubriera su vida, cuando anteriormente había sido una chica llena de decisión que nada influenciaba en su vida. Los años con Aang la habían cambiado un poco.

Miró la carta nuevamente y comenzó a leerla, imaginando que Aang estaba frente a ella y la observaba.

Querido Aang.

Primero que nada. Me gustaría pedirte una disculpa por no haber agradecido tu regalo de cumpleaños. En realidad me ha servido mucho y estoy contenta de poner en práctica todos esos movimientos que parecen alucinantes. Me pregunto si el señor que te los vendió los sacó de un lugar ilegal.

En segundo lugar. También me gustaría pedirte disculpas por mi ausencia. Seguro que te sentiste preocupado al no recibir ninguna carta mía. Pues me han pasado muchas cosas. Ahí te van.

Sokka y Suki fueron a desearme un feliz cumpleaños y decidí irme con ellos un tiempo. Estuve entrenando con las Guerreras Kyoshi. Los meses pasaron tan rápido. Algunas veces me llegaban noticias sobre tus logros. Tu nombre sigue sonando mucho por todos lados y es imposible no oírlo.

Como he dicho, los meses pasaron rápido, yo me acostumbré a la gente de aquí y ellos a mí. Y cuando menos lo esperábamos, Suki tuvo a su bebe. Es hermoso, es una combinación perfecta entre mi hermano y ella. Yo le ayudé en el parto, fue agotador y fantástico. Se llama Waru, como el padre de Suki. Ya estoy muy enamorada de mi sobrino.

Hace unos días llegó mi padre a ver su nieto, nos trajo presentes de nuestra tribu, un periódico donde sales tú hablando de Waru. También me trajo un paquete con todas tus cartas. No me había llegado ninguna y ahora lo agradezco, puesto que sé que no habría sido capaz de reprimir el impulso de contestarte, así como lo hago ahora que tengo en mi posesión tus cartas.

A eso iba. Estuve pensando y todo este tiempo que estuve incomunicada contigo, estuve en cierto modo tranquila. Mi mente, aunque viajaba una y otra vez a ti, estaba ocupada en otras cosas que no fuera: llegar la tarde para ir a esperarte al muelle, donde no llegarías

Debo confesar que no he esperado tu regreso desde que estoy en la Isla Kyoshi. Algunas veces observo desde la ventana de mi habitación la estatua del Avatar Kyoshi y le susurro cosas, imaginando que te llevará mis pensamientos.

Bueno. También comprendí que no te puedo amar como lo mereces. Mereces a alguien mejor, que sea paciente y te espere eternamente sin que se le rompa el corazón. Que comprenda que construyes un futuro mejor para ustedes y que esté conforme en no participar en esa construcción. El futuro es ahora para mí.

Así que, efectivamente, en esta carta estoy rompiendo contigo. Tienes toda la libertad de hacer tu vida amorosa como tú desees. No te pido que comprendas mi decisión del todo, pero te ruego que la respetes si es que me respetas a mí.

Sé que teníamos muchos planes juntos y para ti todos siguen en pie. Pero te has olvidado de algo, incluirme en ellos para construir todo juntos. Ahora necesito tiempo para construir mi vida de forma personal. Necesito pensar sin esperar tu regreso o depender de eso. Necesito encontrar mi camino.

Sé que nos volveremos a ver, sigo deseándolo. Pero espero que me des mi espacio por un tiempo. Créeme cuando te escribo que esto me cuesta trabajo a mí, pero es un paso que debo de seguir.

Sólo me queda desearte suerte y prosperidad.

Con cariño:

Katara.

Al terminar de leer con voz alta, Katara dobló el pergamino y lo selló, poniendo su firma nuevamente por fuera. Dejó la carta sobre la mesita y se tapó la cara con la cobija, esperando llorar.

Pero las lágrimas no llegaron cuando se quedó dormida.

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Al día siguiente, la maestra agua se levantó bastante tarde y después de desayunar un poco de fruta, fue al muelle, tuvo que correr para alcanzar un barco que estaba a punto de zarpar rumbo a la nación del fuego. Agitadamente, habló con el encargado y este le aseguró que su carta llegaría con bien e intacta al avatar.

Después de que el barco zarpara, Katara se quedó en donde estaba, observando irse su carta, el fin de su noviazgo de seis años con Aang.

Cuando llegó a la casa, con la cabeza baja y con sus pensamientos a miles de kilómetros, ya casi anochecía.

Entró sin mirar a nadie, aun mirando el suelo, murmuró un "buenas noches" y comenzó a subir las escaleras. Hasta que una voz la detuvo.

-¿De verdad, princesita? ¿Así me vas a recibir después de tanto tiempo sin vernos?

Inmediatamente los ojos azules se levantaron y buscaron la dueña de esa voz, estaba sentada en el sillón, con un pie en el suelo y el otro sobre la mesita de en medio.

-¿Toph? ¿En serio? ¿Mis ojos no me engañan? –preguntó mientras corría a su amiga y la envolvía en un gran abrazo. La otra se dejó abrazar un momento, antes de separarse de ella y tomar aire.

-Creí que la ciega era yo. –aclaró antes de sonreír amplio. –Y si, esos ojazos tuyos están mirando a la maestra tierra más poderosa de todos los tiempos.

Se escuchó la risa de Sokka y Katara miró alrededor. Estaban las Guerreras Kyoshi, Suki y su hermano cargando el bebe.

-¿Qué haces aquí? –cuestionó mientras se sentaba a su lado.

-Bueno. Pues vine a ver al bebe del idiota de tu hermano. –se acercó y le susurró alto para que todos le oyeran. –Espero que salga a Suki.

-Si. Yo también lo espero. –río Katara sonriendo amplio. -¿Ya comieron? –preguntó después de un rato.

-Te estábamos esperando. –Suki negó con la cabeza mientras se levantaba. Katara le hizo segunda y se detuvo al ver la palma estira de su cuñada. –Tú puedes tomarte el día, tienes mucho que tratar con Toph después de mucho sin verse.

-En realidad sigo sin verla. –bromeó Toph y todos rieron. Algunas de las guerreras fueron a ayudar a su líder en la cocina y otra le quitó el bebe al padre, para todas reunirse en torno a él, excepto Te lee, que se acercó caminando con las manos a hablar con Sokka, Katara y Toph. –Cuéntame, princesita. ¿Qué has hecho de tu vida y dónde carajos está pies ligeros?

-Bueno. –Katara se ruborizó un poco y encogió los pies sobre el sillón, para evitar que su amiga leyera sus sentimientos. –En realidad tengo unos meses aquí. He estado practicando con las guerreras y ayudando a Suki.

-Aja. –Toph frunció un poco el ceño. – ¿Y dónde está tu novio avatar?

Katara retrasó la pregunta, mirando a su hermano brevemente, quien también había fruncido un poco el ceño al recordar a Aang. Luego volteó la mirada al techo, desando rehuir las demás miradas.

-¿Cómo va tu escuela, Toph? –Sokka salvó a su hermana. –Supe que te has extendido.

-Bueno. Las gallinas suelen ayudar un poco, pero. –se encogió de hombros. –Es probable que me retire de la enseñanza.

-Pero. ¿Cómo es eso? –volvió en sí Katara.

-Me ofrecieron un puesto. –la bandida ciega sonrió. –Ya sabes. Ciudad República me necesita.

-¿Ciudad República? ¿Y qué harás tú ahí? –Te Lee se sentó en la mesita la observó.

-Bueno. Alguien necesita que atrape a los malos y saber si mienten o no. –comentó como si nada mientras rascaba su oreja.

-¿Serás policía? –Katara abrió amplio los ojos que se iluminaron.

-¿No has ido por allá? –La ojiazul sacudió la cabeza y luego murmuró un "no" al darse cuenta de que su amiga no veía su gesto. –Pues las cosas están muy avanzadas. La ciudad está cada vez más integrada con los cuatro elementos. Ya había muchos maestros fuego y tierra, pero también han estado integrándose maestros agua y acólitos del aire.

Todos se quedaron un momento en silencio, digiriendo toda esa información. Hasta que Suki llamó a comer.

Se armó un alboroto en el comedor cuando se acomodaron para comer. Al final tuvieron que traer unas sillas de con los vecinos, pero todo salió bien.

Esa noche, Toph caminó hasta la habitación de Katara. Ella estaba asomada por el ventanal, observando a Yue y tratando de pensar si había hecho lo correcto al enviar esa carta.

La bandida ciega carraspeó, lo que hizo voltear a la maestra agua. Le sonrió y caminó hasta la cama. Lo mismo hizo su amiga.

-¿Ya me vas a decir qué pasa contigo y pies ligeros? –Toph se tiró sobre la cama sin dejar de tocar el suelo con un pie, al pendiente de los sentimientos de su amiga. Supo que estaba triste y era probable que se echara a llorar. -¿Qué pasó? –volvió a cuestionar con una voz diferente, algo demasiado dudosa.

-Hemos terminado. –sentenció la morena después de un minutos. Efectivamente, estaba a punto de derramar lágrimas. Quizás porque era la primera vez que ponía esas palabras con voz alta. –Tenemos más de año y medio sin vernos. Él… él no quiere que lo acompañe o vaya por él.

-Eso no suena a pies ligeros. Tengo que admitir que a pesar de todo, él sigue muy embobado por ti. La última vez que lo vi… -la interrumpió Katara.

-¿Lo viste? ¿Estaba bien? ¿Dónde lo viste? –la tomó del brazo, deseosa de saber.

-Cálmate princesita. –se zafó del agarre de su amiga. Katara bajó su brazo conociendo a su amiga. –Él fue el que me propuso eso de encargarme de la policía. También Zuko. Están pensando hacer un consejo y que en éste esté una gente de cada nación. Creo que están pensando en tu hermanito para eso.

-¿Sokka en el gobierno? –La morena parpadeó y luego sonrió. –Sería perfecto. Sé que ya se está volviendo loco sin hacer gran cosa más que el mandadero de aquí.

-Lo mismo que a ti. ¿Cierto? –la atajó Toph. –No creas que no te conozco y sé que estás estancada aquí. –la maestra tierra movió las manos jugando con sus dedos sobre su estómago. –En realidad estás huyendo de Aang. ¿Por qué terminaron?

-Ya te lo dije. –Katara jugó con un hilo suelto de su pijama. –No nos veíamos y bueno, estoy algo cansada de espera.

-Mm… -pensó Toph un momento. –Creo que no estás siendo tú.

-¿Cómo es eso? –parpadeó Katara un poco confundida.

-La verdad es que esa colegiala enamorada esperando a su principie azul que la rescate. –Alzó una mano señalándola. –No eres tú. La Katara que conozco habría ido por él desde el principio y lo hubiera puesto en su lugar hace tiempo.

Katara se lo pensó un poco, se levantó de la cama y miró la estatua del Avatar Kyoshi por su ventana.

-Lo he pensado un poco. –habló después de un rato. –Sé que necesito a Aang de cierta forma. Que lo amo y que debería de estar con él. Pero. –volteó a ver a su amiga que seguí recostada en la cama. –Necesito encontrar esa determinación que perdí. Y no creo hacerlo por Aang, necesito hacerlo por mi cuenta y para mí.

-Bueno. Supongo que tiene sentido. –la bandida ciega se levantó y se dirigió a la puerta. –A veces pienso que eres demasiado complicada. –y salió, dejando a Katara con el ceño fruncido. Después de un momento regresó y sonrió un tanto incomoda. –Deberías de cambiar de aire. Te estás estancando aquí.

-Lo sé. –asintió la maestra agua. –Pero no quiero volver a la tribu agua del sur. Aún no. Me sentiría peor y volvería a esperar a Aang.

-Hem… -Toph rascó su oreja más incómoda. –Podrías venir conmigo a mi escuela. Tengo un par de cosas que hacer ahí antes de partir a Ciudad República. Seguro que ahí encontrarías muchas cosas qué hacer.

Los ojos de Katara dudaron un momento y luego se iluminaron. Corrió a abrazar a su amiga, quien la dejó a pesar de lo incomoda que estaba.

-Ya, ya. –le dio palmaditas en la espalda y luego se hizo a un lado, quitándose del abrazo. –Me arrugarás. No hace falta que me alabes, se lo genial que soy.

Katara rió un poco más animada.

-Buenas noches. –murmuró cuando su amiga se volvió a ir. Se escuchó un "como digas" y luego una puerta siendo cerrada.

La maestra agua se quedó dormida con una sonrisa en los labios.

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Toph y Katara sólo estuvieron un par de días más y eso porque la morena tenía que volver a empacar todas sus cosas.

Dejó un par de ellas para cuando volviera. Lo dudo un poco, pero al final, dejó un pergamino de técnicas de maestro agua en el closet. Ya las había memorizado todas y no necesitaba más apegos hacia Aang.

Conseguir que Sokka dejara de llorar no fue posible. Se abrazó a su hermana y se negaba a soltarla. Siempre habían sido muy unidos y tanto tiempo viviendo juntos de nuevo los había unido más.

-Te voy a extrañar hermanita. –hipó Sokka mientras abrazaba a Katara. –Prométeme que me mandaras muchas cartas.

-Y tú prométeme que te bañaras todos los días. –la maestra agua escondió su rostro entre la cara de su hermano, ocultando las lágrimas. Se escuchó un fuerte suspiro exasperado de Toph. –Nos veremos pronto, Sokka. –Katara le dio un beso en la mejilla a su hermano, otro a Suki y uno más en la frente a su pequeño sobrino. Despidió con la mano a las guerreras que se habían acostumbrado a su presencia y subió al barco, que sólo la esperaba a ella para zarpar.

Sokka se quedó mirando el barco en su lejanía y sólo lo movió el hambre.

Después de comer, salió de su casa y sentado en las escaleras del porche, miró la tierra que se alzaba levemente con los movimientos del aire.

De pronto una sombra cubrió su vista. Alzó la cabeza y asombrado, miró como descendía un bisonte volador y sobre éste el avatar.

-Sokka. –comentó Aang con una sonrisa. Saludó amablemente a todos los que se le acercaban. Dio un abrazo al sorprendido moreno. Ya estaban del mismo tamaño, quizás Aang era un centímetro más alto que él. Momo saltó a la cabeza de su amigo, mientras éste seguía con la boca abierta mirando al avatar. Aang observó alrededor con avidez, puso en los hombros de Sokka y lo movió ligeramente sin lograr sacarlo de su aturdimiento. – ¿Y bien? ¿Dónde está Katara?


Bien. No me maten. Tshhh. Pero por fin apareció Aang.

¿Qué les pareció? ¿Algún rev?