Hola. Aquí les traigo otra capítulo. Nuevamente me disculpo por la extensión de éste, pero mi computadora sigue mal.
Algo es algo. :)
Katara se encontraba comiendo en el lujoso camarote del capitán del barco, junto con Toph, cuando la nave tocó tierra. Ella habría querido salir corriendo, como en los viejos tiempos y le sorprendió un poco que su amiga no lo hiciese, dado su costumbre de querer estar siempre con los pies en la tierra para poder ver. Sin embargo, parecía muy tranquila, sentada ahí, llevándose la comida a la boca con la misma finura que siempre, ósea nada.
El capitán frunció un poco el ceño y luego sonrió.
–Hemos llegado a tierra –informó innecesariamente, puesto que ya se habían dado cuenta. –Es una lástima que se me termine el placer de su muy grata compañía. –las llenó de halagos como venía haciendo desde que subieron a la nave. –Quizás podamos vernos alguna otra vez. Estaré en el puerto un par de semanas antes de volver a zarpar.
–Quizás pueda invitarnos a cenar alguna vez. –habló Toph sin dejar de comer. Katara la observó, preguntándose por qué aceptaba y lo animaba, siendo como era ella.
–Les enviaré una invitación cuando termine mis pendientes y coordine nuestra cita. –sonrió el capitán.
–Quizás debamos ir por nuestras maletas. –alegó de pronto Katara, sintiéndose un poco incomoda con aquello.
–No se preocupe, Sifu Katara. –le sonrió el capitán mientras le llenaba su copa de vino. –Su equipaje estará listo y abajo, para cuando terminemos nuestra deliciosa comida.
–De acuerdo. –aceptó la morena después de un momento. –Gracias, por todo.
–No hay nada que agradecer. Es un placer llevarlas a bordo.
Los tres comieron en silencio, el capitán haciendo algún comentario de vez en cuando y las chicas respondiendo educadamente, incluso a sus bromas.
Cuando Toph se levantó de la mesa, Katara lo hizo enseguida y el capitán le siguió.
–Le aseguro que nos gustaría quedarnos más tiempo. La charla ha sido muy amena. –Se despidió Toph, con voz tranquila haciéndole parecer amable. Aunque a Katara le olía más a sarcasmo. –Pero tenemos muchos asuntos que arreglar.
–Las escolto. –contestó el muy amable anfitrión y señalando la puerta con una mano.
Katara siguió a Toph, que caminaba segura como si sus ojos pudieran ver, debido al metal del cual estaba hecho el barco.
Cuando salieron, la maestra agua se llevó una gran sorpresa. No estaban cercas de Ba Sing Se, como lo esperaba, para tomar el tren que las llevaría a la capital del reino tierra. No, para nada.
Se encontraban en un puerto muy colorido, lleno de gente. A primera vista no lo reconoció, pero dado que anteriormente, antes de su desaparición, había estado muchas veces ahí, incluso peleando.
En las calles se alzaban edificios grandes llenos de casas, había puestos por todos lados, gente vendiendo comida. Había una gran plaza y cercas una pequeña isla que parecía una motita. El muelle estaba lleno de barcos aparcados por todos lados, de distintos tamaños.
Katara seguía ensimismada mirando la ciudad a la que llegaban, pero unos flashes de cámaras, esos aparatejos que habían salido y que capturaban el momento y que al parecer eran muy populares, la trajeron de vuelta. Parpadeó un par de veces y miró alrededor. De pronto un rostro se interpuso en su camino.
–Sifu Katara, nos alegra que esté aquí. Su partida nos ha roto el corazón. ¿No le gustaría decir a sus fans que ya está de vuelta? –preguntó y antes de que tuviera algo que decir, puso un aparato frente a ella. – ¿Dónde ha estado todo este tiempo?
Una persona más se le acercó y le puso otra grabadora frente a ella, cuando menos se lo esperaba, ya estaba rodeada de personas, de cámaras que hacían luces y de muchas preguntas, algunas sin sentido.
– ¿Qué ha hecho en todo este tiempo?
– ¿Es verdad que terminó con el avatar?
– ¿Lo cambiará por alguno de sus pretendientes?
– ¿Se postulará para algún cargo de consejera?
– ¿Tiene un nuevo galán?
– ¿Es cierto que estuvo embarazada?
– ¿Nos puede contar sobre sus ambiciones fallidas?
La maestra agua se sentía arder el rostro, por lo general ella no era grosera y trataba de ser amable con todos, pero tenían que dejarla respirar antes de que explotara o alguien terminaría lastimado.
Toph se hizo paso entre todos y tomó a la morena por los hombros, dándole un abrazo. Inmediatamente los flashes se dispararon.
–Sería un honor hablar con ustedes. Pero será en otra ocasión. –comenzaron múltiples respuestas, pero la maestra tierra sólo sonrió un poco y se fue abriendo paso entre la gente con la maestra agua con ella.
Caminaron tranquilamente entre los reporteros y las cámaras hasta que estuvieron fuera de un muelle. Ahí los esperaba un automóvil, arriba de este iban sus maletas acomodadas, les abrieron la puerta y ambas entraron. Ni si quiera recordaba donde había perdido al capitán.
El coche comenzó a moverse entre las calles de la ciudad y después de un minuto, Katara tomó aire y suspiró.
– ¿Qué fue todo eso?
Toph sonrió burlonamente y se cruzó de pies, subiéndolos al asiento.
–Bienvenida a Ciudad República.
¿Qué les pareció? ¿Algún rev?
¿Alguna historia que quieran recomendarme? :)
