Sherlock BBC y todos sus personajes no me pertenecen, son propiedad de la BBC y sus correspondientes autores. Ni Enola es mía, es de su correspondiente autora. Tampoco gano nada por esto, solo la satisfacción de contribuir al fandom.


03

Sherlock Holmes se inclinó con poco respeto sobre un cadáver de aspecto penoso. No era un secreto para ningún agente de Scotland Yard que estuviese en los alrededores, que el detective consultor estaba realmente de mal genio. Era obvio saberlo por el modo en que se movía, gritaba irritado y buscaba de un modo u otro descargarse en Anderson.

Lo que los agentes de Scotland Yard no sabían, y claramente no era nada obvio para ellos, era el misterio andante que acompañaban al Doctor Watson: Una señorita muy guapa y sonriente, aunque bastante llamativa. Donovan la miraba desde un extremo de la escena del crimen, con la curiosidad marcada en todo el rostro, mientras Lestrade le daba las indicaciones a realizar, algo fastidiado por que la mujer le pusiera atención a medias.

Cuando logro que la mujer pudiera comenzar sus labores, el ID suspiro resignado a que Sherlock, de un modo u otro, lograra como dificultarle el trabajo (aunque a fin de cuentas se lo volvía más sencillo). Caminó a grandes zancadas, recorriendo la distancia que lo separaba del doctor Watson y de la joven, para ponerse delante de este, con las manos en los bolsillos.

—Doctor Watson— Saludó. Pudo ver como la chica lo miraba con repentino interés. Incluso pareció que pretendía olfatearlo. —. John, sabes que no me molesta que vengas a las escenas del crimen, incluso me agrada. Ayudas a que él se mantenga un poco bajo control, pero otra cosa es que traigas a tus amigas. Por esta vez la dejo pasar, pero…

— ¿Eh? Oh, no, no— Se apresuro a decir el médico, riendo nervioso. ¿Siempre lo involucrarían emocionalmente con los Holmes? —, ella es Enola Ho…

—Conoces a Mycroft, ¿cierto?— Sonrió la joven, y Lestrade frunció el ceño, riendo con repentino nerviosismo.

— ¿Qué? Si, lo conozco, ¿Quién dices que eres?

—Sí, lo conoces. Hueles a su marca preferida de dulces, siempre tienen un olor a chocolate muy fuerte. Veré que ocupa Sherlock. Doctor Watson, ID Lestrade.

Sin esperar que alguno de los dos hombres le contestara algo, Enola Holmes se acercó a su hermano con pasos silenciosos y seguros. Sabía muy bien que Sherlock era capaz de notar su cercanía por el solo olor de su brillo de labios, así que no se preocupó en ocultar que estaba caminando hacia él.

Recibió con una sonrisa la mirada fría del hombre que ahora estaba de cuclillas sobre el cadáver. Ella misma observo el cuerpo, mientras su hermano seguía callado, pero con la vista fija en la joven.

No habían hablado de Tommy, y el detective consultor aun lo tenía en la cabeza. Era de las pocas cosas que no lo iban a dejar en paz, es decir… ¿qué ocurría con Tom? Si algo le pasaba… para el detective seria como si algo le pasara al mismo John.

—Enola— La llamo con su voz fría, ella ni se inmuto a verle, en lugar de eso saco de su bolsillo un paquetito con unas pinzas y tomo algo de la ropa del hombre. —. Enola, ¿qué paso con Tom?

Aquello que tomo, fue colocado con sumo cuidado en una pequeña bolsa plástica que cerro herméticamente, y luego miro al que era su hermano mayor, sonriendo suavemente. Apenas curveando los labios

Sherlock bufó, esa era una sonrisa burlona en la cara de su fastidiosa hermana menor. Le saco de las manos aquello que tomo, y lo puso sobre su rostro, hacia arriba, para poder verlo a contra luz. Un cabello, era un cabello blanco.

—Fue robado de casa hace una semana. No forzaron las entradas, no hubo alteraciones, no atacaron a nadie. En resumen, ni una pista, salvo una pequeña nota con tu hombre, y el de nuestro querido Mickey.

La joven recupero aquel paquete con suavidad, deslizándolo fuera de los dedos delgados y pálidos de su hermano, y lo metió en el bolsillo de su chaqueta. Sherlock la miro hacer, arqueando una ceja, y simplemente se acomodó el saco antes de gritar.

— ¡Doctor Watson!— El aludido, parpadeo un poco, antes de ir al llamado, con ese gesto de incomodidad tipo de él al estar entre dos Holmes, aunque Enola era muchísimo más agradable en muchos aspectos que Mycroft (principalmente porque la sonrisa de la joven se sentía más sincera). —Ya sabes que hacer, John.

El ex militar observo el cadáver, frunciendo el ceño, y luego vio a Sherlock como si fuera la cosa más obvia del mundo.

—Le metieron una bala en la cabeza, Sherlock, además de que le cortaron la garganta…— Simplemente se inclinó, tomando la mano del cadáver, para ver su temperatura. —. Tiene unas diez horas de muerto, ¿algo más, Sherlock?

—Si— El detective inspector miro a su hermana, que se había alejado a donde pudiera esperarlos lejos de ese cadáver, y bufo. —. Llama a Mycroft y dile que su hermanita está en mi casa.


Esto es todo por hoy, pronto traeré el siguiente capitulo. Si te gusta, si tienes sugerencias, te agradecería que me las hicieras saber con el botón aquí abajo para reviews o, si no quieres hacerlo publico, bueno, envíame algo privado! De antemano gracias por leer esta cosa, y feliz semana! Moores se despide.