Hola hola amiguitos, he vuelto con una nueva actualización. ¿Qué? No pensaron que habría nuevo capitulo a pesar de lo que dije anteriormente?, pues cambié de opinión de último segundo y a parte, mi mente no me dejaba en paz acerca de este capitulo.
En fin, mientras les traiga entreteniento por mi lo haría cada día los siete días de la semana, ok no solo era una suposición.
¿Saben?, ya estoy tomando en cuenta que series formarán parte del futuro libro VII, los primeros tres que tengo en mente son:
- Fairy Tail
- Familia or Zero
- Shingeki no Kyojin
Bueno, esos son las primero tres series, con el tiempo habrán más.
Y ahora los últimos comentarios del capitulo anterior:
Inumi Higurashi: Me encanta esta es una obra maestra valiant ya se convirtió en mi personaje favorito que pasara después, un beso accidental de el y sango... meh tal vez no quizas un abrazo jejejeje soy muy romántica lose es que miroku es muy mujeriego y no se merece a la adorable sango y valiant como que ya se esta ganando su corazoncito X3 continuala por favor.
SPSX9000: Pues muchas gracias amiga y con respecto a mi OC junto con Sango, con el tiempo su relación se hará más cercana y antes de que se den cuenta, ya estarán de novios xD
akai chanv: MI CABEZA VA A EXPLOTAR *literalmente* me encanta tu oc es genial me imagino como debe ser estilo súper cool misterio de sus ojos sonrisa derrite todo armas y explosivos es igual a valiant XD por favor continuala pronto
SPSX9000: *Te repongo la cabeza con una nueva* Jejeje, podríamos decir que mi OC es el personaje BADASS que toda serie debe tener, alguien que supere a la mayoría en varios sentidos, incluso con solo lucirse. En esta serie no hay tantos personajes de esa categoria asi que este es el complemento que falta. A lo mucho solo tiene a Sesshomaru como el personaje más badass de toda la serie, según palabras de las fangirls.
Mika Lovers: *arrodillada en el suelo, con las manos en el cielo* POR FIN alguien que se enamora de sango y no de kagome, es que ya es mucho con demasiado primero inuyasha, koga, akitoki, houjo, *bueno se que son los mismos pero son de diferentes épocas* se que kagome es bonita, pero sango también existe y es hermosa yo me identifico mucho con ella y pues este oc y esta historia me fascinan. Valiant es tan... tan no se tan EL XD de solo imaginármelo sumándole la voz de seiya DIOS o/o kyaa que guapo.
continúala por favor haces un grandioso trabajo admiro tu imaginación *ojala y pase algo mas entre valiant y sango quizás un abrazo tierno o un dezlis * ok, ok debo dejar de ver kaichou wa maid sama XD
SPSX9000: Bueno, gracias por tus comentarios amiguis y la verdad es que si, hubiera sido un hexagono del amor si lo hubiera tratado de emparejar con Kagome pero sinceramente quedan mejor como amigos de la misma época, pero con Sango, es otro level y la verdad es que ya me fantaseaba con ella incluso cuando era niño, ok no x3. Y además, ya era momento de que alguien saque de sus casillas a cierto monje mujeriego que casi siempre sale impune en cada situación xD
En fin, espero que te guste la historia porque ya se desarrollará con el tiempo y también te invito a leer los otras historias de mi OC que tengo ahora mismo y los que tengo planeado hacer ;)
Bien, esto es todo por ahora y espero recibir más comentarios de ustedes.
Declaro otra vez:
- Inuyasha, y todo su contenido no me pertenecen para nada, son de Rumiko Takahashi.
- Las referencias y objetos que están incluidos en esta historia tampoco son míos, son de sus respectivos dueños y empresas.
- "Valiant" si es de mi propiedad, SuperPonySaiyanX9000.
Valiant (Libro III)
Un Viaje a través de la Época Feudal
Capitulo 7: La Dama en la Montaña
Valiant y sus amigos seguían viajando a través de los campos de la antigua Japón y todo transcurría con normalidad, (vaya que aburrimiento). Y para pasar el tiempo nuestros jovenes muchachos y muchachas se la pasaban platicando y uno que otro jueguito.
"¡Hazlo lo otra vez, hazlo otra vez!" - exclamó Shippo aplaudiendo por un truco que le enseñó el joven de las gafas.
"Está bien, aquí va la tercera mi pequeño saltamontes" - comentó Valiant mientras hacía su "truco de magia" - "Manita aquí, manita allá y miren que tenemos por aculla..." - decía mientras movías sus manos como un ola o como serpiente para después poner sus dedos detrás de las orejas de Shippo - "¡Otra moneda!" - exclamó mientras sacaba una moneda detrás de su oreja derecha.
(Nota: la moneda que sacó era de su época que casualmente encontró tirada en el suelo y no de su época actual, eso sirvió para darle más ilusión al truco)
"¡Woooooooow, lo hiciste otra vez!" - exclamó el pequeño zorro por su truco de magia y el mencionado peli verde azul solo ajustó sus lentes acompañado de una sonrisa confiada - "No sabía que tenía monedas en mi cabeza" - y solo para comprobar si era cierto su teoría, se dispuso a sacudir su cabeza para sacarse todas las "monedas" que tenía, pero por desgracia no pasaba nada.
"Tan inocente..." - pensó Valiant por la ingenuidad del niño pero no lo pudía culpar por nada, muchos niños de su edad y hasta adultos también se asombraban y hacían lo mismo.
"¿Oye cómo haces eso, Valiant?" - preguntó Sango intrigada por su truco de magia que también vió ese truco.
"Oh, es solo un viejo truco que hacen en mi época" - respondió Kagome ya que sabía de estas cosas - "Es un truco muy popular"
"¿Pero cómo lo hace, Kagome?" - inquirió Inuyasha igual de curioso - "Tal vez sea un hechizero"
Valiant se rió ante se comentario - "No exactamente, pero digamos tengo cierta habilidad para asombrar a la gente con lo más importante que tienen en sus cuerpos en general"
"¿Como qué?"
"La mente..." - musitó su respuesta - "Si algo que deben aprender es que la mente humana puede ser manipulada con cierta facilidad cuando se usan ciertas ilusiones que hacen ver las cosas de una forma diferente"
"Pero no todos somos humanos aquí" - comentó Shippo ya que se refería a él mismo, a Kirara e incluso a Inuyasha, aunque claro, el es un híbrido.
"Lo sé, pero de todas formas la mente de cualquier otra especie que no sean humanos también es tan propenso a caer en las misma ilusiones" - dijo refiriendose a los mismo tres seres ya mencionados.
"¿Y entonces como haces esos supuestos trucos, Valiant?" - preguntó Miroku curioso.
"Eso no les puedo decir ya que un buen mago... jamás revela sus secretos" - dijo mientras sacaba una baraja, (que sacó de quien sabe donde), debajo de su manga.
"Ohhhhh" - dijeron todos al unisono al ver su ejemplificación. De verdad este hombre si que era interesante con sus maravillas.
Momentos después, el grupo sifuió hasta encontraron a una mujer desamparada que estaba de rodillas, el primero en ofrecer ayuda fue obviamente el monje livinidoso.
"Lamento molestarlo..." - gimió la mujer sosteniendo su brazo - "Pero era un dolor inesperado"
"No se preocupe, es un placer señorita" - eso no le inmportó a Miroku ya que siguía antendiendola.
Por otro lado; Kagome, Inuyasha y Shippo veían la escena con solo una mirada perpleja mientras que Sango y Valiant estaban cruzados de brazos.
"Ay no, otra vez" - dijo Kagome fastidiada.
"Si, otra vez" - añadió Inuyasha.
"Siempre es lo mismo" - y por último habló Shippo.
"Tarado..." - susurró Valiant y Sango asintió por su comentario, definitivamente era un tarado cuando se trataba de mujeres. Sin embargo, el joven Wesker detectó algo extraño en la mujer, ella no estaba lastimada para nada, solo estaba fingiendo para quizás robarle algo al monje despistado. ¿Y cómo lo sabía?, facil, el entiendo el comportamiento de las mujeres de casi cualquier especie.
Regresando a la escena, Miroku seguía atendiendo a la mujer de su parte lastimada - "¿Y bien, se siente mejor?"
Ella asintió con la cabeza - "Se lo agradezco mucho, se me está quitando el malestar"
"Despacio, ne se mueva" - mientras decía eso, le rosó la mano en su retaguardia causando una pequeña incomodidad a la mujer y la mencionada se levantó en un instante.
"Ya me siento mejor"
"¿Está segura?. Me da gusto" - dijo satisfactoriamente pero luego se acercó un poco a su rostro - "Por cierto, ¿no les gustaría tener un hijo?"
*Punch!* - En ese mismo instante recibió un coscorrón en su cabeza sacandole un chichón y fue de parte del joven Wesker.
"¿Usted no aprende verdad, monje?" - Valiant le regañó severamente porque no se tomaba las cosas en serio.
"Que rápido..." - susurró Kagome impresionada por ese golpe instantaneo.
"Ni siquiera yo lo sentí" - comentó Inuyasha igual estupefacto, sus reflejos eran más que buenos.
"Genial" - dijo Shippo entusiasmada, una muestra más de sus habilidades.
"Se lo merecía..." - pensó Sango con una sonrisa burlona por lo que pasó, eso es justo lo que iba a hacerle pero ya se le adelantó.
La mujer solo se quedó perpleja por lo que acaba de presenciar, ¿cómo ocurrió esto?. Bueno, ya tenía lo que quería en realidad asi que tenía que huir cuanto antes de ellos.
"Con su permiso" - ella se despidió con una reverencia.
"Pase usted" - dijo el monje todavía sobandose la cabeza pero luego cambió su mirada amable a una mirada fulminante hacia cierto peli verde-azul - "¡¿Por qué hiciste eso?!"
"Lo hice porque era lo correcto, mujeriego. Eres una verguenza para los de tu oficio" - respondió de una forma serena. Los demás asintieron con la cabeza por su comentario.
"Oye yo tengo mis razones, ¿sabes?" - él protestó en su defensa.
"¿Como cuáles?"
"Bueno, no puedo dejar a las jovencitas solas e indefensas"
"Oh jo jo jo..." - Valiant se rió de su argumento - "Miren todos, tenemos al salvador de la humanidad. Aquel que repoblará la tierra en caso de que los humanos dejen de existir por las guerras civiles" - dijo en tóno muy burlón.
"Oye Valiant, Miroku no es un salvador, estás muy equivocado" - dijo Inuyasha contradiciendo su comentario pero Kagome se le acercó.
"Es un comentario sarcastico, Inuyasha" - le susurró al oído ya que entendía su lenguaje actual.
"¿Oye, que quieres decir con todo eso?" - preguntó Miroki con los brazos cruzados.
"Oh nada en especial, es solo que no puedes andar ahí buscando gallinas en cada gallinero que se te cruze en tu camino para que pidas procrear un polluelo. Si quieres tener una pareja debes ser fiel, o en tu caso dar gracias por lo menos" - Valiant le sermonió dandole un consejo de la vida que debe tomar en cuenta. Luego de eso le dio un guiño, disimulado hacia cierta exterminadora demostrando lo antes dicho.
El monje bonzo se quedó sin palabras porque no sabía que decir en su defensa, y solo se limitó a bajar la cabeza en señal de rendición.
"Orale..." - dijeron los otros impresionados por la lección que acaba de decir el joven del siglo XXI. Su nivel de maduréz era impresionante a pesar de ser tan joven.
Luego el grupo siguió caminando hasta que llegaron a una posada donde vendían alimentos, cosa que les llamó la atención al grupo.
"¿Alguien gusta de una merienda?" - Valiant le preguntó al grupo y todos asintieron - "Bien, porque ya hace hambre" - dijo mientras se sentaba en su Beatriz para tomar un descanso después de caminar tanto.
"No es una mala idea" - Miroku decidió invitar la comida y en ese entonces puso su mano en su túnica para sacar su dinero pero sintió algo extraño, no sentía nada en sus ropas.
"¿Qué le sucede excelencia?" - preguntó Sango intrigada.
"Es que... no encuentro... mis monedas" - respondió con nerviosismo y sus amigos simplemente se quedaron atónitos. Les ahbía costado mucho trabajo conseguir esas monedas; entre las labores se exterminando monstruos o excorsisando capillas.
"Fiu Fiu" - Valiant les llamó con un silbido y todos le prestaron atención - "¿Hey monje, problemas de finanzas?. Porque apuesto que esto es lo que andabas buscando" - dijo mientras desamarraba de su cuello un collar compuesto de las monedas de al antigua época.
"¿Q-Qué? ¡Son mis monedas!" - exclamó el monje perplejo - "¿Cómo diablos las obtuviste?" - tenía la sensación de que él fue el ladrón quien lo hizo solo para regocijarse.
"Las recuperé, esa mujer con quien tú cortejaste te las robó cuando menos te diste cuenta" - Valiant le explicó la situación mientras jugueteaba con el dinero. Todos se quedaron asombrados, ¿entonces esa mujer era ladrona y le había tomado el pelo al monje?, que poca... verguenza.
"¿Pero como le hiciste para recuperarlas sin que se diera cuenta ella?" - preguntó Kagome emocionada de saber.
"Bueno, tras vivir en las urbanas calles del siglo XXI donde los criminales son abundantes en casi cada esquina. Aprendí un truco para extraer ciertas cosas sin que la gente se diera cuenta" - explicó con una sonrisa nostalgica recordando sus días de entrenamiento con un suspiro - "Pero a decir verdad, lo que hizo esa mujer fue uno de los artimañas más clásicas. Solo era una novata"
"¿Y cual es ese secreto, Valiant?" - preguntó Inuyasha.
"Eso es confidencial y será mejor que se conformen con eso" - respondió el joven de las gafas seriamente - "¿No es así, Beatriz?" - le preguntó asu motocicleta y ella respondió con una frecuenca, ella si conocía ese secreto y a la vez le comentó algo en su lenguaje - "Tienes razón, el crimen nunca paga. Es algo que ustedes deben tomar en cuenta, en especial en ésta época de guerras" - sus amigos tomaron en cuenta ese consejo, de nuevo.
"¿Y entonces que se llevó esa mujer?" - preguntó Shippo curioso.
"Digamos... que le di un regalo con una lección que jamás olvidara" - respondió con una sonrisa traviesa.
Mientras Tanto, la susodicha ladrona había estado corriendo lo más lejos posible del grupo para reclamar sus ganancias.
"Veamos, cuanto dinero le quité a ese monje" - ella sacó de su kimono las monedas que le había arrebatado desapercibida para su mala suerte solo sacó unas fichas de colores con la misma forma de las monedas de ésta época.
"¿Q-qué es esto? ¡Esto no es dinero, me timaron!" - exclamó molesta mientras arrojaba las fichas al suelo y de ahí salió una nota - "¿Y esto?" - ella recogió la nota para leer su contenido:
"El crimen nunca paga, loser. Firma, un servidor anonimo *B)*"
La mujer apretó la nota con fuerza para después gritar:
"¡MALDICIOOOOOOOOOOOOOOOOON!"
"Creo que ya se dio cuenta de tu regalo" - comentó el hanyo tras oír esa palabra con sus orejas desarrolladas.
"Hmpf, soy el mejor" - comentó el joven Wesker con una sonrisa satisfecha y con las manos en la nuca (1) - "Otra victima más a mi lista de bromas a inocentes"
"Wow Valiant, esa si fue una buena jugada" - Sango le felicitó por lo que sea que haya hecho.
"Ahí no más pal gasto. Se que como lidiar con criminales como esos"
"Bueno, muchas gracias por el favor Valiant. Tomaré mis monedas si no te molesta" - Miroku dijo con una sonrisa y estaba a punto de tomar su dinero pero Valiant cerró el puño.
"Wow wow wow, espera cabeza de chorlito"
"¿Qué pasa?" - peguntó confusa
"Es cierto que son tuyas y respeto las leyes de las legalidad como está establecido en mi época, pero lo cierto es que te quitaron estas monedas de la forma más tonta que pudo haberte pasado y es probable que eso te nuevamente pronto. Asi que apartir de ahora yo me encargaré de los gastos que se hagan en el grupo" - decretó con franqueza.
"¿Y eso que quiere decir?" - preguntó Miroku todavía perplejo.
"Me refiero a que todas sus ganancias que obtengas por sus buenas obras tendrán que transferirse a mi para reservarlas en mi caja fuerte" - el sabía a que se refería con eso "caja fuerte".
"¿Todo?" - volvió a preguntar el monje.
"Todo, y eso... también va para el resto" - dijo refiriendo obviamente a sus otros amigos.
"¡Eso es una locura!" - protestó Miroku indignnado.
"No, se llama ahorrar" - le corrigió su error, si es que a eso se refería.
"¿Y ahora como podré disfrutar cuando quiera divertirme con las mujeres hermosas?" - preguntó desesperado.
"¿Eh?" - todos, incluyendo Valiant, lo miraron confusos cuando dijo eso.
"Eh... me refiero a cuando beba sake con la compañía de mujeres que bailan a mi alrededor" - se explicó de lo que quiso de decir. Solo los adultos sabían a que se referían Miroku con eso.
"Bueno, pues tendrá que aprender lo que es la inversión y economizar tus gastos. Eso es lo que me ha llevado a ser lo que soy ahora" - dijo mientras se veía a si mismo. De hecho, el tenía todo lo necesario de esta vida; inteligencia, una buena inversión y más de 40 carreras profesionales en doctorados. Practicamente estaba listo para sobevivir en el mundo.
Miroku entró en la desesperación debido a los argumentos del joven de las gafas y pues no tenía nada que decir en su defensa otra vez.
"¡Señorita Kagome por favor, dile a Valiant que todo esto es una locura!" - él le suplico de rodillas a la adolescente ya que ella venía del mismo lugar que él.
"De hecho joven Miroku, yo estoy de acuerdo con la opinión del joven Valiant. Sus metodos de ahorrar son lo que hacen a mi sociedad lo avanzada que és y yo no tengo argumentos que contradigan eso ya que todavía soy muy joven para esas cosas de la vida, y en cambio el joven Valiant, si sabe mucho" - Kagome le dijo su argumento validandolo por ciertas razones. Actualmente ella es estudiante de secundaria y él es un egresado de la mejor institución de su mundo, lo superaba en muchos aspectos.
"Rayos..." - Miroku se quedó inmovil y de rodillas ya que no había nadie que lo apoyara, ahora su vida estaba hecha añicos.
"Sabes... no entendí nada de esto" - Shippo le susurró a Inuyasha y el asintió.
"Pues ya somos dos"
"Oh vamos, no te pongas así monje. Ya verás que todos saldremos beneficiados con este nuevo plan" - el joven peli verde-azul le consoló lo más que podía - "Además, ya tengo hambre y mis dangos caseros esperan" - dijo mientras sus estomago gruñia para después adentrare en la posada y sus amigos le siguieron para almorzar
Más Tarde
Siguieron con su camino hasta que finalmente llegaron a una aldea, y eso es bueno, ya que había pasado tanto tiempo desde la última aldea para pasar la noche. Se adentraron pero luego notaron algo muy raro...
"Chicos, ¿es idea mía o acaso no han visto algún hombre en esta aldea?" - preguntó Kagome intrigada.
"Si, yo también lo noté Kagome. Aquí solo hay mujeres" - contestó Inuyasha estando de acuerdo. En las calles solo veían a las hembras pero ningún señal de ningún varón.
"¿Donde estarán? ¿Se habrán ido alguna guerra, o algo así?" - preguntó Sango.
"En esta época de guerras, todo es posible" - respondió el monje, él vio los rostros de la mujeres y notó que estaban tristes y preocupadas. Como caballero era su deber consolar todas esas damas. (Si, como no)
"Casi 90 mujeres... 0 hombres... muy extraño" - pensó Valiant entrando en modo pensativo, su radar no le mostraba bio-señales de algún varón adulto en un radio de 25 metros. Aquí olía a gato encerrado y eso lo llevó a sugerir una idea - "Oigan, ¿que tal si investigamos este caso?"
"Buena idea Valiant" - respondió Shippo entusiasmado, de vez en cuando les gustaba ayudar a la gente en su viaje. Entonces los miembros del equipo de Wesker se acercaron a las mujeres para comenzar con los interrogatorios.
"Disculpen señoritas..." - Valiant le habló a una chica y esta se sobresaltó de la impresión.
"¡No puede ser, aquí hay un hombre!" - exclamó la misma chica llamando la atención de las demás y todas chillaron de la emoción y se acercaron al grupo.
El monje Miroku se puso en frente de sus amigos - "Tranquilas damas, una a la vez" - sin embargo, en lugar de que las mujeres se le acercaran como era de costumbre, ella lo pasaron de largo y en su lugar se acercaron al joven Wesker.
"¡Que guapo es!" - dijo una de las muchas chicas.
"¡Miren su cabello, es la primera vez que veo algo así!" - comentó otra chica estupefacta.
"¡Sus ropas también son algo que jamás he visto!" - y dijo otra con la misma emoción. Y así los comentarios siguieron y siguieron, todos hablando de la misma persona. Por más raro que era ese hombre, no les cabía duda que era muy atractivo. Mientras tanto, los demás solamente se quedaron viendo como su nuevo integrante toda la atención.
"Cielos, las chicas se les pegaron con tan solo verlo" - comentó Shippo.
"Feh!, y apuesto que también tratará de proponerles un hijo como lo hace Miroku" - supuso el hanyo. Y al mismo tiempo, cierta exterminadora veía con un tic en el ojo al ver a tantas chicas junto a su nuevo amigo, ¿pero por qué se sentía así?.
"Yo no lo creo" - musitó Kagome - "A diferencia del monje Miroki, el joven Valiant no parece mostrar interés en ningún de esas chicas"
"¿Y tú como lo sabes, Kagome?" - inquirió Inuyasha.
"Solo basta con mirarlo" - ella, siendo una adolescente del futuro, sabía mucho o tal vez algo del comportamiento de los chicos en la época de secundaria y sabía cuando un muchacho sentía atracción por las hembras. Y en este caso; Valiant, no mostraba señales de infedilidad porque ya tenía a alguien que le gusta.
"Si tu lo dises" - el zorrito se encogió de hombros pero más o menos entendía a lo que se refería Kagome - "¿Tu que piensas Miroku?" - no recibió respuesta alguna.
"¿Monje Miroku?" - entonces el grupo volteó por todos lados hasta que encontraron al mencionado monje bonzo incado mientras tocaba un roca con el dedo y una nube negra sobre su cabeza.
"¿Pero qué le pasa?" - preguntó Sango confusa.
"Sepa" - respondió Kagome encogiendose de hombros - "O tal vez, está deprimido porque esta vez las chicas no les están prestando atención a él como de constumbre. Pues mejor así y ya deja de ser un mujeriego" - pensó mientras contenía su risa con su mano.
Regresando con nuestro protagonista, Valiant seguía rodeado de las jovencitas y todavía sin inmutarse ante su presencia, pero esa reunión se iba a terminar.
"¡Oigan ustedes!" - otra vez se escuchó y le provenía dentro de la casa más grande de la aldea; de allí vino un grupo de mujeres más maduras - "Sean más prudentes con nuestros invitados"
"Si señora" - dijeron el grupo de jovencistas obedeciendo sus ordenes y luego se retiraron dejando al grupo de extranjeros.
"Espero que nos disculpe por su comportamiento, jovenes" - la mujer se disculpó con un reverencia.
"No hay problema señora, ya me acostumbré a recibir esa clase de bienvenidas" - dijo el peli verde-azul con los brazos cruzados. Cómo si no fuera la primera vez que una docena de mujeres le coquetearan.
"No las culpe, lo que pasa es que todas nosotras estamos algo deprimidas porque nuestros hombres desaparecido" - comentó otra señora y eso llamó la tención de todos.
"Y ese es el motivo de nuestra visita, quisieramos saber el por qué no hay hombres en su aldea" - interrogó el joven Wesker.
"El montruo de la montaña..." - respondió la tercera mujer.
"¿El montruo de la montaña?" - inquirió con la ceja levantada.
"Hace unas semanas nuestros hombres se adentraron en lo profunda de esta montaña pero jamás volvieron. No fuimos por ellos ya que tenemos miedo de que algún espíritu nos ataque" - explicaron a detalle los acontecimientos.
"¿Los hombres que entraron a la montaña no regresaron?" - preguntó Miroku (ahora ya recuperado de su depresión), y ellas asintieron.
"Es posible que hayan sido engañados por algún yokai" - respondio una aldeana.
"Por favor, salvenlos..." - suplicó otra mujer entre sollozos. Valiant y sus amigos vieron con empatia la tristeza de eas mujeres, bueno excepto uno.
"Ayudando otra vez a la gente, huh" - comentó Inuyasha con su tipica actitud esceptica.
"¿Te sientes bien, Inuyasha?" - preguntó Kagome intrigada.
"No le pasa nada, solamente el perrito no quiere estirar las patas un rato" - Valiant bromeó solo recibiendo un fulminante mirada del peli-plateado.
"Se sienten indefensas sin sus esposos, ¿no?" - preguntó el monje hacia las damas - "Muy bien, iremos a castigar a ese espíritu" - al decir eso las mujeres de la aldea se sintieron más aliviadas.
"Mu-muchas gracias"
"No hay de que, solo es nuestro deber" - comentó el joven Wesker inclinando el angulo de sus labios revelando el brillo de sus dientes, y ganandose el rubor de las mujeres.
Todo el grupo estaba de acuerdo en ir a rescatar a los hombres cautivos o o mejor dicho, no todos exactamente.
¿Estás bien contigo Inuyasha?" - el monje inquirió al ver su expresión.
"Si vamos todos, terminaremos pronto" - Sango le invitó a que hiciera esta misión.
Inuyasha solo resopló pero se rindió ante su propuesta - "Bueno, apuesto que yo seré yo quien termine todo, ¿no?" - preguntó algo fastidiado ya que el siempre hacía el trabajo duro con matar a los monstruos, o más bien la mayoría de veces.
"Claro" - comentó la colegiala con una sonrisa nerviosa.
"No si yo termino el trabajo primero, Rober" - musitó Valiant.
"¿Tú?, ¿Cómo?" - preguntó con el ceño fruncido por su insolencia.
"Bueno, tú no eres el único con una fuerza sobrehumana y armas de alta potencia. Puedo acabar con quien sea en cuestión de segundos" - respondió muy seguro de si mismo.
"Es cierto Inuyasha, Valiant es bueno luchando, podrían hacer una buena pareja de luchadores contra los malos" - comentó Shippo con entusiasmo.
"Feh!, me niego rotundamente" - dijo el hanyo de brazos cruzados con mucha negación en su voz.
"Bien, como quieras" - el joven Wesker estuvo de acuerdo en algo y prefirió ser el primero en explorar en el lugar de los hechos.
Kagome vio la escena y no pudo evitar reprocharle - "¡Uyy, ¿hasta cuando vas a a aprender?!" - preguntó dandole un jalón de orejas.
"¡Ay ay ay, ¿por qué me haces esto?!" - se quejó sintiendo sus orejas punsando.
"Podrías dejarlo en paz, al menos alguien si se ofreció a ayudar a esta pobre gente en lugar de hacer berrinches" - respondió refiriendo obviamente a las mujeres de esta aldea. El joveb de los lentes obviamente era más maduro que él.
"Hmpf" - el peli-plateado solo se limitó a cruzar de brazos ya que no tenía nada que decir en su defensa. Estaban a punto de irse pero las mujeres les detuvieron.
"Ummm, por favor estén atentos todos" - advirtió una mujer.
"Según los rumores, el yokai es una mujer aparentemente con una belleza sin igual" - advirtió otra, eso llamó la atención del equipo, en especial a cierto monje.
"¿Acaso dijo, mujer de belleza sin igual?" - Miroku se preguntó a si mismo, ahora si estaba interesado en cumplir esta misión - "Iré por mi cuenta" - musitó Miroku.
"¿Esta seguro, excelencia?" - preguntó otra de las mujeres.
"Puedo manejalo solo" - dijo muy seguro de si mismo.
"¿Estás seguro?" - preguntó Inuyasha con la ceja levantada.
"Quiere estár completamente solo con la hermosa mujer yokai, ¿verdad?" - preguntó Shippo. Hasta el niño sabía sus verdaderas intenciones, como si no fuera la primera vez que hiciera esas cosas.
"Ay, no puede ser" - pensó Valiant poniendo su mano sobre su frente tras oír tanto sus palabras como sus pensamientos, se notaba su valor (sarcasmo puro) y que conveniente que diga eso cuando mencionó la palabra "mujer". Será mejor que no deje solo a ese monje o de lo contrario, su mayor distracción será su ruina.
Momento después, el grupo se detuvo en una posada cerca del pié de la montaña a donde se suponía que estaba el montruo, preparandose para partir en su misión, Miroku ya se había adelantado mientras que el resto se quedaron de retaguardia. Sango se había puesto ya su traje combate, era más que obvio lo que tenía planeado hacer.
"¿Vas a ir con él, Sango?" - preguntó Kagome y ella asintió con la cabeza.
"En ese caso, yo también iré" - Valiant comentó mientras se levantaba después de haberse recostado en el piso - "No puedo dejar que una bella florecilla se marchite" - si algo que no le gustaba
"G-Gracias, supongo" - dijo la exterminadora con un ligero rubor en el rostro por el cumplido anterior. No era necesario su ayuda pero por alguna razón, se sentía bien en el interior.
"Beatriz, quedate aquí en la aldea en caso de que nuestra presa intente escapar, ¿entendido?" - le ordenó a su motocicleta y ella hizo su sonidos afirmando su respuesta.
"¿Estás seguro de que eso podrá lidiar con el monstruo que vamos a exterminar?" - preguntó Sango dudando de las capacidades de un objeto practicamente sin vida.
"Tu tranquila, a Beatriz no se le escapa nada porque está bien equipada y eso lo se con certeza" - fue lo último que dijo antes de que ambos se adentrararan en el bosque.
"Que tierno" - pensó Kagome con corazones en los ojos tras oír el cumplido que había dicho el joven Valiant, como le gustaría recibir esa clase de cumplidos todos los días de parte de la persona que le gusta. Definitivamente tienen sentimiento por Sango y no tiene miedo de ocultarlos, ese si un hombre con autoestima. Sin embargo sus pensamientos fueron interrumpidos cuando alguien tocó su hombro.
"Oye Kagome, ¿que quiso decir Valiant cuando dijo eso de 'florecilla'?" - inquirió el peli-plateado algo confuso.
"Eso un cumplido, normalmente cuando le gustas a alguien, ya sea por amistad o por amor, las personas se dicen cosas bonitas como apodos o sobrenombres que se asemejan a esa persona" - explicó la peli negra con el dedo indice levantado.
"¿Entonces dijo eso porque le gusta Sango?" - preguntó Shippo inocentemente.
"Ajá" - ella asintió con la cabeza de afirmación.
"Yo sigo sin entender" - comentó Inuyasha demostrando nuevamente su ignoracia con respecto con algunas cosas de la vida.
Kagome solo rodó los ojos - "Sabes, me gustaria que me dijeras las mismas cosas que dice el joven Valiant" - ella dio una suspiro de exasperación.
"¿Eh?"
Mientras Tanto...
El Monje Miroku estaba caminando en el interior del bosque con el fin de encontrar a esa mujer yokai, si, eso era lo único que le importaba ignorando las advertencias y sus obligaciones, si su objetivo era atrapar a los hombres más guapos entonces no dudaba en ir tras ella. Sin embargo, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escuchó unas pisadas detrás suyo.
"¿Y ustedes que hacen aquí?" - le preguntó a Valiant y a Sango.
"¿Que no es obvio excelencia? Estamos aquí para atrapar al monstruo de la montaña" - la exterminadora de monstruos respondió su pregunta tonta. Y otra de las razones era cubrir su retaguardia de la trampa que la esperaba.
"Pero si les dije claramente que tengo este asunto en mis manos, soy un gran monje después de todo" - dijo con mucho ego.
"Aja si, lo que tu digas" - Valiant rodeó los monjes - "Mira monje, no engañas a nadie con tu exceso de confianza creyendo ser una figura sagrada. Y justo cuando dijeron que ese espíritu se trató de una hermosa mujer, tu interés pervertida se elevó como un cohete y eso te acabará antes de lo que te hará tu mano maldita" - él le explicó exactamente lo que sucedía, Miroku lo miró con cara de "¿Cómo lo supo?".
Sango asintió con la cabeza - "Lo que dice Valiant es verdad Excelencia. ¿No recuerda la última vez que fue tentado por un monstruo que se hizo pasar por una mujer y casi lo mata porque le atacó su mano?"
"No me lo recuerdes" - respondió Miroku sintiendose avergonzado porque esa fue una experiencia terrible.
(Nota del Autor: Ver el capitulo 28 para entender esto)
"¿Ves monje?, eso es a lo que me refiero. Tu mayor interés también es tu debilidad mayor debilidad, asi que fuera tu tendría mejor cuidado cuando se trata del encanto de una mujer, o de un demonio" - el joven de las gafas le dio una buen consejo.
"Bueno, que te hace pensar que tu tal vez puedas caer en la misma trampa que yo" - Miroku le dijo con la intención de sacarle de sus casillas.
"Porque, a diferencia tuya, yo tengo cierta habilidad que me hace resistir ante el encanta de cualquier ser que intente jugar con mi mente, y sobre todo cuando se trata de una mujer" - respondió mientras ajustaba sus gafas y así arruinando su jugada.
"Pero no sabes como será ese yokai, ¿cómo le harías si te lo llegaras a encontrar?" - preguntó Sango intrigada por su afirmación.
"Bueno, sea lo que se me aparezca..." - en ese saca su Gnasher - *click clack* - "... Le volaré la cara" - declaró con una sonrisa sádica provocando los nervios de los dos humanos.
"¿Sabes Valiant?, incluso en esta época de guerras civiles no todo se resuelve con violencia" - Miroku le reprochó por su actitud algo similiar al de cierto hibrido con orejas de perro.
"Feh!, Como si no supiera eso, pero digamos que esto es una forma de hacerles entender a los seres de época lo que somos capaces de hacer nosotros los del siglo XXI"
"¿Nosotros?" - preguntaron Miroku y Sango.
"Bueno, estamos Kagome y yo, aunque claro, la señorita Higurashi entraría en la categoría de un humano común si no contaramos sus poderes espirituales. En cambio yo, yo soy unas de las muchas creaciones que ha hecho la humanidad" - Valiant les aclaró lo que quiso decir.
"Ya veo" - dijo Sango ya que recordó la misma explicación que le dijo el otro día y no podía que su argumento era cierto: Su fuerza, su inteligencia, sus cualidades, atributos fuera de su nivel comprensible.
Regresando al asunto, el trío avanzo poco a poco hasta llegar a cierto punto del bosque donde ya no había árboles en los alrededores siendo reemplazados por una senda despejada.
"Tengo un mal presentimiento" - pensó Valiant al quedarse mirando ese sendero tan traicionero. Si su sexto sentido no se equivocaba, diría que este es lugar donde estuviesen los hombres cautivos.
"¿Puedes verlo, Sango?" - el monje le pregunto seriamente.
"Si" - ella asintió cona la cabeza porque sabía a que se refería.
"Es la entrada. Sin embargo esa barrera parece que es facil de entrar pero difícil de entrar" - eso supuso Miroku.
"Afirmativo monje. Las trampas nunca sobran en cualquier sitio" - Valiant estuvo de acuerdo con su suposición, al parecer si sabía usar la cabeza de vez en cuando.
"Sango, creo que deberías regresar" - Miroku sugirió ganandose la mirada de intriga de la susodicha chica.
"Claro que no" - ella se negó rotundamente, ella quería ayudar a sus amigos.
"Hey, estoy preocupado por ti" - Miroku protestó ya que no tenía idea de lo que podía pasar y no quería que ella lo averiguara.
"Esa es mi linea" - dijo el joven Wesker ya que el era el encargado de la seguridad Sango - "Pero el monje tiene razón Sango, yo digo que por lo menos te quedes aquí de guardia y nosotros investiguemos el caso"
Aun con sus preocupaciones la exterminadora de monstruos insistió - "El blanco de ese montruo son los hombros, ¿no?. Es más seguro si voy con ustedes"
"Hmpf, me gusta su determinación" - pensó Valiant con una sonrisa, mujeres como ella faltan en su época.
"¿En serio?, en fin..." - Miroku suspiró mientras metía su mano en su túnica.
"¿Cuál es su intención...?" - pensó Sango exaltada por lo que estaba haciendo el monje, (lo mismo decía Valiant).
"Usa esto" - el muchacho le entregó un collar de perlas purpuras.
"¿Hmm?" - la peli castaña oscura se quedó confundida por su presente.
"Ponte esto. Te ayudará en algúnas cosas" - Miroku le puso el collar en su muñeca.
"¿Para que me servirá esto?" - todavía pensó confundida, sabía que el monje decía disparates de vez en cuando pero esto revasaba su nivel.
"Bueno, ya que estamos en eso de regalar cosas. También tengo que dar mi aportación" - el peli verde-azul sacó del compartimiente de su cinturón una de sus granadas favoritas - "Toma esto Sango"
"¿Qué es eso?" - preguntó Miroku al ver esa peculiar esfera de azul con roja y con un simbolo verde grabado.
"Un explosivo muy raro hecho de plasma, muy potente a decir verdad" - le respondió con una sonrisa.
"¿Por qué me das una de tus granadas, Valiant?" - preguntó Sango aún más confundida.
"Tu querías saber que tan eficáz es una de mis granadas, ¿no es así?. Pues esta es tu oportunidad de ser la primera persona de la época feudal en probar esta maravilla de su mi hogar"
"¿Y como activo esto?" - volvió a preguntar ya que es la primera vez que usa un objeto raro como defensa.
"Facil, solo presiona el simbolo verde y arrojala lo más lejos posible" - le explicó mientras le señalaba el simbolo verde brillante que estaba encima de esta - "Y como has comprobado, la granada no pesa tanto asi que puedes arrojarla a tu gusta"
"¿Pero no necesitaría más de estos?" - Sango inquirió una vez más.
"No, para lo que nos vamos a enfrentar se necesitaría mínimo una de plasma ya que una sola puede acabar hasta con unos ocho enemigos si están cerca de su rango de explosión, y una docena si se llega a adosarse directamente con un individuo. Yo se lo que les digo" - lo dijo por experiencia propia ya que eso lo que le pasó durante sus tres días de ausencia.
"Wow..." - dijeron los dos jovenes al mismo tiempo. Jamás pensaron que una cosa tan diminuta pudiera acabar con tantos de una solo golpe, al parecer las cosas que hacen en su época no terminaban de impresionarles.
"Si, wow..." - luego Valiant sacó su escopeta para tenerla en sus manos - "Bueno amigos. ¡Ahora vamonos!" - exclamó mientras él, Sango y Miroku salieron corriendo hacia el sendero de la montaña.
A medida que avanzaban, el dúo de hombres pasaban sin problemas como si nada ocurriese. Sin embargo, Sango era otra cosa ya que sentía una extraña sensación en su cuerpo que le impedía moverse con dificultad.
"Excelencia, eso de entrar facilmente... ¡¿fue una mentira?!. ¡La resistencia es terrible!" - ella exclamó pero no recibió respuesta alguna - "¿Excelencia? ¿Valiant?" - volvió a preguntar pero tampoco recibió respuesta del otro.
Mientras tanto, el dúo de muchachos seguían corriendo y en cuestión de segundos terminaron de recorrer el sendero, pero pronto dse dieron cuenta de que cambiaron de escenario, ahora estaban en un campo abierto cubierto por una espesa neblina.
"¿Sango?" - El monje se detuvo ya que tuvo la sensación de que le estaba llamando pero ya no estaba de su lado - "¿Donde está? Estab aquí hace un segundo"
"Tal vez la barrera de esta montaña tenga que ver en esto. Recuerda que habían dicho que ese ser anda atrapando a los hombres, así que era lógico que hicieron algún tipo de trampa para los que no fueran" - esa era la teoría del joven Wesker. Ya que al poco de entrar, la presencia de la chica se alejó de los suyos.
"Si, probablemente tengas razón" - Miroku estaba de acuerdo con su punto de vista - "¿Pero donde pudo haber terminado?"
Valiant activó su rastreador interno para ver las bio-señales del área - "Al parecer no está tan lejos de nuestra posición, pero ella no está sola ya que detectó más señales de vida reunidas en un mismo sitio"
"¿Señales de vida?" - Miroku levantó la ceja por su análizis anterior - "¿Son de montruos de casualidad?"
"No exactamente" - el peli verde-azul negó con la cabeza - "Son señales humanas pero algo debiles a decir verdad. Probablemente pertenezcan a los hombres que estamos buscando"
"Es un alivio" - dijo Miroku en un suspiro, al menos Sango estaba bien.
"Si, pero tampóco estamos solos ya que detecté otra señal justo unos 20 metros de nuestra posición, y esta... no es humana" - dijo mientras volteaba su vista la noreste para ver lo que estaba a lo lejos. En ese momento ambos hombres vieron una mansión rodeada con un hermoso jardín.
"¿Una mansión?" - preguntó el monje bonzo perplejo ya que esa mansión era grande.
"¿Quién anda ahí?" - preguntó una voz del cual ambos escucharon bien. Valiant apuntó con su escopeta con el fin de encontrar al responsable de esa voz, en cuestión de segundos hayó a esa persona quien les llamó; había una mujer de piel palida con unos hermosos ojos y una larga cabellera negra que caía en cascada y por último vestía un tradicional kimono elegante. Miroku se quedó asombrado por la apariencia de esa mujer pero Valiant no, es más, hasta se le quedó mirando con mucha intriga.
"¿Qué están haciendo ustedes en una montaña como esta?" - preguntó la misteriosa mujer. Miroku estaba a punto de responder pero el joven Wesker se le adelantó.
"Pues verá señorita, estamos aquí para investigar el caso de unos hombres pertenecientes a una aldea que desaparecieron por estos rumbo. Me preguntaba si usted sería tan amable de respondernos algunas preguntas" - le dijo mientras apuntaba con su Gnasher - "Descuide, su usted coopera, nadie saldrá lastimado" - La mujer se estremecio cuando ese hombre le apuntó con esa arma ya que lucía muy peligroso.
Miroku se armó de valor y se interpuso en su camino - "Ya es suficiente Valiant, baja esa arma. Esta mujer no parece peligrosa" - dijo mientras extendía sus manos. La mujer de piel palida se sintió asombrada cuando el otro hombre la protegió del otro armado.
El joven de las gafas ni se inmutó ante su protesta - "Hmpf, tal vez tu visión más allá de la realidad sea desconocida para ti monje, pero hay cosas en este mundo que no son lo que aparentan y esa mujer... dudo que sea la excepción" - dijo sin dejar de verla.
Miroku frunció el ceño ante su cermón, no iba a permitir que lastimara esa mujer aún si sus sospechas fueran ciertas - "Mira, no puedes andar en la vida resolviendo las cosas apuntando a la gente, dales una oportunidad para que puedan hablar"
"He vivido más tiempo que tu monje y también he aprendido muchas cosas en la vida como para que tu te quedes sin lecciones que decirme. Es más, te apostaría todas mis cervezas a que he conocido más mujeres que tu y sin caer en sus encantos" - dijo de forma desafiante teniendo en cuenta un gran detalle; el había estado incluso en dos mundos diferentes así que el ganaría de todas formas - "No obstante, ¿yo cuando dije que dispararía ahora?. Había dicho claramente que no haría nada si llegara a cooperar asi que no te angusties" - dijo mientras guardababa su escopeta en su espalda.
"Así esta bien" - dijo Miroku con una sonrisa satisfecha ya que logró calmarlo.
"Muchas gracias, mi buen hombre" - dijo la mujer a su salvador con una encantadora sonrisa.
"N-no hay de que, je je je" - el se rascó la nuca de la pena ya que no podía evitar sentirse atraído por ella.
"Si gustan, pueden pasar a mi aposentos y ahí puedo resolver sus dudad ¿les parece?" - la mujer les ofreció su hogar a los dos hombres.
"¡Con todo gusto!" - respondió el monje entusiasmado.
"Pues ya que" - respondió el peli verde-azul indiferente, pero aún así no lo quitaba el ojo de encima a esa hembra.
Mientras Tanto, Sango seguía caminando por el sendero con el fin de encontrar a sus amigos.
"¡Excelencia, Valiant!" - ella volvió a llamar por décima vez pero nuevamente no recibió respuesta alguna - "¿Donde estarán?" - preguntó sonando frustrada y a la vez preocupada por los dos hombres. Si esto era una clase de broma, no es gracioso. Su gata Kirara simplemente se encogió de hombros y se limitó a rugir, obviamente no sabía tampoco de ellos, ni un rastro siquiera.
La exterminadora estaba a punto de resignarse hasta que oyó algo, unos murmullos para ser exacto - "¿Es el monstruo?" - decidió comprobarlo bajo su propio riesgo llendo hacia donde se producían los ruidos. En cuestión de segundos llegó solo para encontrarse con un inesperada sorpresa - "¿Ho-Hombres?" - efectivamente había un pequeño grupo de hombres, aparentemente de mediana edad. La primera pregunta que corría por su mente era: '¿Que hacían unos hombres en un sitio tan deshabitado?'. Posiblemente tenga que ver con el misterio que estaban resolviendo ahora mismo.
"Disculpe, anciano" - Sango tocó el hombro de uno de los señores y éste solo se despertó de su letargo.
"No, no soy un anciano" - respondió el extraño hombre y la chica solo levantó una ceja de intriga por su comentario.
"¿Ustedes son los hombres perdidos de la aldea?" - ella preguntó pero todos simplemente se miraron confundidos ya que no sabía a que se refería - "¿Qué está pasando?"
"Fue como tener un sueño..." - respondió el mismo señor con quien habló primero - "Después de habernos perdido y estar en dificultades, conocimos a una mujer con una belleza que parecía fuera de este mundo. Fuimos invitados a un lugar magnífico y nos divertimos mucho"
"¿Se divirtieron mucho, eh?" - preguntó Sango con reojo con su relato.
"Fue divertido..." - constestó con una mirada perdida.
"Si, fue divertido, ¿verdad?" - preguntó otro con la misma mirada.
"Y antes de que nos dieramos cuenta, estabamos así..." - ese comentario le llamó mucho la atención a la exterminadora, entonces lo vino una teoría.
"El yokai absorbe su energía de la vida... la juventud" - eso fue lo que pensó y en ese momento no pudo evitar pensar en los dos varones que también podían terminar así de arrugados. Tenía que salvarlos cuanto antes.
Regresando a la mansión, podemos ver a la misteriosa mujer quien resultó ser una princesa como también les había contado acerca de su historia acerca de que era la única superviviente de su pueblo. Miroku la veía con lastima pero Valiant la veía todavía con la misma mirada sospechosa.
"Ya veo, escapaste de la guerra hasta aquí" - comentó Miroku tras oír su relato.
Ella sintió con la cabeza - "Si, entonces... todos mis compañeros murieron. Solo era yo, y me sentía solitaria" - dijo muy devastada.
"Mis más grandes condolencias" - el le dio el pesamen por su trajedia.
"Excelencia... ya que no puedo irme de aquí. Al menos por esta noche, por favor quédese conmigo" - ella le suplicó y el monje sin cuestionar su petición, aceptó sin problemas.
"Si eso es lo que desea..." - poco a poco afue acercandose su rostro con el suyo.
"Ay por favor..." - Valiant rodó los ojos por sus palabras cursis mientras seguía parado con los brazos cruzados, si Sango estuviera aquí le retorcería el pescuezo en 360°. Lo que no entendía este monje es que todo esto debe ser una trampa y sobre todo esa mujer con quien estaba charlando, de no ser así, su detector de mentiras no estaría enloqueciendo por las palabras de esa mujer, pero bueno, ojalá ese monje tenga la suficiente intuición para que pueda darse cuenta del engaño.
"Excelencia... mire mis ojos" - le pidió en voz seductoria mientras le mostraba el brillo de sus ojos.
Valiant suspiró en derroto en exasperación, ahora si era momento de interferír. Estaba a punto de sacar su primer arma pero alguien llegó en escena.
"¡Excelencia, Valiant!" - esa persona resultó ser Sango quien se había adentrado al palacio.
"¿Sango?" - preguntó el joven de las gafas notando a la chica.
Momentos Antes...
La exterminadora de montruos estaba corriendo con el fin encontrar a los dos varones para rescatarlos ya que sabía un secreto aterrador.
"Si miras fijamente a esa mujer, será tu fin. Cualquier hombre será degenerado, y tendrá su juventud absorbida" - recordó esa frase una y otra vez de parte los hombres de la aldea.
"Excelencia... Valiant... manténganse a salvo hasta que llegue" - pensó muy esperanzada. Con Miroku si estaba preocupada ya que era un mujeriego, pero Valiant era otra cosa, ¿acaso será cierto que tiene esa habilidad que le permite resistir ante los encantos femeninos?, ojalá que así sea.
"¡Excelencia, Valiant!" - exclamó mientras se adentraba al palacio.
"¿Sango?" - preguntó el joven de las gafas notando a la chica.
Volviendo al Presente...
"Hmof, Ya sabía yo que rondabas por aquí" - dijo con una sonrisa satisfactoria.
"¿Valiant, estás bien? ¿Qué es lo que está pasando aquí?" - ella pregunto algo frenética.
"Tranquila te contare: Resulta que yo y el monje encontramos a una mujer quien dice ser una princesa y yo estaba punto de interferir en algo hasta que tu llegaste" - le explicó señalando con el dedo donde estaba Miroku. Entonces ella vió como ese monje se acercaba lentamente a los labios de la princesa, cosa que provocó que una vena le saliera en la cabeza de la peli castaña.
"Excelencia... ¡es usted un mujeriego!" - exclamó molesta mientras preparaba su boomerang.
"¡¿Una voz femenina?!" - la princesa abrió los ojos abruptamente en señal de furia y en ese momento ella comenzó a sufrir una transformación; su cuerpo cambió ahora al de un perro montañés de más de dos metros de altura. Sango y Miroku se lelvaron una sorpresa pero Valiant, no tanto.
"Tal como lo imaginé..." - comentó sin tanta emoción. Ya había sospechado de ella desde un principio, ojalá le hubiera volado la cabeza cuando tenía la oportunidad.
"¡¿Donde estás maldita?!" - el montruo exigió con el fin matar a su intrusa pero las úncias personas que veía eran los dos hombres.
"¿No puede verme?" - pensó Sango confusa. Estaba claramente expuesta en medio de la habitación como para que cualquier enemigo la pudiese atacar, pero ella era una excepción.
Valiant levantó una ceja de intriga - "¿Mmm? ¿Pero qué le pasa a esa mujer?, Sango está justo enfrente de sus narices, ¿cómo es que no la ve?. Ah no ser..." - entonces el trató de buscar la respuesta con todo lo que habían pasado y solo le tomó unos segundos en encontrar la respuesta - "Por supuesto..." - él volvió a mirar el collar que le había dado Miroku hace rato, tal vez esa sea la respuesta.
"Excelencia, ¿no cayó en su hechizo...?" - ella quería saber su él todavía estaba a su propia voluntad.
"No hables..." - Miroku le susurró lo suficiente para que le escuchara en su distancia - "Si te mantienes callada ella no sabrá donde te encuentras"
Fue en ese entonces cuando la exterminadora comprendió lo que trataba de decir - "El poder del rosario que Excelencia me dio, pero... ¿Por qué no destruirlo de una vez?!"
"Ya veo, asi que si tenías un plan después de todo, monje. Para que Sango pasara de largo ante la presencia de esta bestia, muy ingenioso" - Valiant tuvo que admitir que esta vez Miroku si tuvo una buena estrategia de equipo.
"Bueno, es para que veas que no eres el único cerebro del grupo" - le dijo con una sonrisa confiada - "Y ahora que ya descubrimos la verdad, derrotemos a este espíritu cuanto antes"
"Ya rugiste" - dijo mientras sujetaba su Gnasher con entusiasmo - "Y para que veas que soy justo, te doy permiso de que otorges el primer golpe"
Miroku obviamente aceptó su oferta, de ahí sacó unos pergaminos sagrados - "Preferiría arreglar esto de una forma ordinaria, pero... ¡Princesa, tendrá que tener una experiecia dolorosa. Por favor, soportela!" - exclamó mientras lanzaba los pergaminos y estos acertaran en el perro montañéz.
"Buena puntería" - Valiant le felicitó por su habilidad de arrojar objetos. Se que parece absurdo el hecho usar papeles con 'magia' como armas, pero recordó en sus lecciones de historia que los humanos de ésta época recurrían cualquier metodo para su supervivencia. Dejando eso a un lado, el montruo estaba gruñendo ya que esos pergaminos le estaban causando un dolor tremendo y a la vez revelando un secreto - "Esperen un minuto, ¡siento una presencia debajo de esta criatura!"
"¡La princesa está dentro del espíritu!" - dijo Sango tras ver el rostro anterior de la princesa.
"¡Perdoneme por esto!" - entonces el monje se lanzó y con su báculo golpeó la criatura para separar a la princesa del perro montañéz - "Maldito espíritu" - el le dio una mirada fulminante por tomar la vida de una inocente mujer. El montruo gruñó y se dispuso a atacar a sus presas
"¡Ahora es mi turno! ¡Hyaaaaaaaaa!" - el joven Wesker se lanzó al ataque y le propisió una patada para mandarlo contra la pared - "¡Sango es tu turno!" - le ordenó y ell solo asintió con la cabeza.
"¡Hiraikotsu!" - ella lanzó su enorme boomerang y le dio en el pecho dejando a la criatura inmovil.
"Bien, ahora lanza lo que te di" - Valiant le dio otra orden.
"¿Lo que me diste?" - preguntó algo confundida pero luego recordó a lo que se refería - "¡Ah, ya se!" - ella buscó entre su inventario cierta esfera azul con roja - "¿Dijiste que debía apretar el simbolo verde verde, verdad?"
El asintió con la cabeza - "Si, ese mismo. Presionalo y arrojalo directamente a este montruo"
Y entonces la exterminadora accionó el simbolo de la granda y en un instante esta se iluminó de una luz de plasma muy brillante, cosa que la dejó atónita por el brillo que producía esta granada. Pero dejó su impresión a un lado para volver a la acción, con su fuerza arrojó la granada y esta terminó pegandose en el pecho del perro montañéz donde recibió el golpe anterior.
"¡Todos cubranse!" - Valiant tomó con su mano el brazo de Sango y con la otra al monje, junto con la mujer inconsiente para salir rapidamente de la habitación.
*Boom!* - En menos de tres segundos la criatura explotó en mil pedazos dejando en su lugar un rastro de cenizas.
Ya después de la conmoción, Valiant y compañía se limitaron a ver el daño que produjo la granada de plasma.
"Vaya... ese explosivle resultó ser más potente de lo que imaginé" - comentó Sango estupefacta, no cabía duda que sus armas eran devastadoras a pesar de ser tan pequeñas.
El joven peli verde-azul - "Mhmm, exactamente querida. Y por esa razón nunca encontrarás una granada como este en ésta época" - dijo muy orgulloso de su afirmación - "Por cierto, muy buen lanzamiento" - la elogió por su puntería que pudo obtener al primer lanzamiento.
"Ahh... gracias, aunque no es para tanto. Supongo que fue suerte" - ella intentó ser lo más modesta posible.
"Tonterias, la suerte va y viene para todos, pero tú... tienes algo especial, un don que te caracteriza... tienes habilidad" - Valiant le dijo mientras tocaba su pecho con su dedo, cercadle corazón. Esas palabras causaron que la exterminadora se sonrojara en tono carmesí, ella volteó abruptamente con el intento de que no vieran.
"¿Por qué mi corazón se siente tan acelerado?" - se preguntaba por qué le estaba ocurriendo cada vez que el muchacho del siglo XXI le cortejaba amablemente. Tratando de ignorar esos pensamiento, volteó hacia donde estaba Miroku.
"Por favor, perdoneme por ese trato" - le monje se disculpó con la mujer de cabellera negra.
"Excelencia..." - dijo en voz baja la princesa. Sango solo frunció el ceño con un gruñido en su interior, que oportunista resultó ser.
"Por mucho tiempo estuvo solitaria, ¿verdad?" - Miroku le preguntó teniendo a la mujer en sus brazos.
"Si... solo porque mi corazón se debilitó, el monstruo tomó ventaja" - ella le explicó toda su desgracia después de lo que le paso en su historia y la razón del por qué arrebataba la juventud de los hombres.
"Ahora estará bien, dejeme acompañarla a la aldea" - Miroku le ofreció su ayuda pero ella declinó pro una razón.
"Estoy muy agradecida..." - y lo que menos esperaban nuestros amigos es que la princesa en menos de un segundo su cuerpo se disolvió volviendose en un alma para dirigirse al otro mundo.
"Desapareció..." - dijo Sango asombrada.
"Era la alma de la princesa" - comentó Miroku seriamente.
"Ya entiendo" - musitó Valiant - "Con razón sus signos vitales estaban casi nulos, practicamente estaba muerta. Solo necesitaba liberarse de su maldición en la que estaba presa" - comentó la situación desde su punta de vista - "Pero que pequeño es el mundo..." - los dos asintieron con la cabeza por esa frase.
"Lo más prudente sería escoltar a los hombres para devolverlos a la aldea" - sugirió la exterminadora de monstruos.
"Y también decirles que a partir de ahora hagan ofrendas para el alma de la princesa" - sugirió el monje bonzo y ambos asintieron.
"Ok, entonces vamos amigos" - Y así nuestro trío caminaron hacia el sendero para buscar a los varones, quienes recuperaron la juventud luego de vencer al perro montañéz, los retornaron a su lugar de origen con sus mujeres.
Más Tarde
El perro de la montaña cambió a ser un yokai después de consumir el alma y los restos de la dama que murió sola. Entonces, tomando prestada la forma de la princesa y absorbiendo los espíritus de los hombres, ganó más poder..."
"He transferido todos los huesos de la princesa aquí, haciendole un montículo y brindándole servicio, probablemente proteja esta aldea" - Miroku les comentó a los aldeanos y ellos tomaron en cuenta ese consejo y lo harían con todos gusto.
"Estamos muy agradecidos. También por habernos traído a nuestros esposos" - dijeron las mujeres muy gratas de haber cumplido su misión.
Luego Kagome se acercó al monje - "Joven Miroku, le puedo preguntar algo"
"¿Si?"
"¿Pasó algo en la montaña?. Ya que Sango ha estado algo deprimida" - ella le contó acerca de su estado.
"No lo sé, no estoy enterado de eso" - él no sabía de ese detalle y ahora tenía que hacer algo - "¿Saben donde está?"
"Yo ví que se fue cerca del río, y también vi a Valiant llendo al mismo lugar" - Shippo le contestó señalando la dirección a donde los vió.
"¿Qué?" - preguntó sobresaltado - "¡Debo ir antes de que sea tarde!" - en ese momento Miroku salió corriendo lo más rápido que podía.
"¿Pero que le pasa a ese monje?" - preguntó Inuyasha con la ceja levantada, su comportamiento ha sido muy raro últimamente, bueno, más raro de lo habitual.
"Ojalá lo supieras, Inuyasha" - comentó la chica colegiala con la mano en su barbilla acompañado de un suspiro - "¿Lo seguimos?" - ella sugirió con una ligera sonrisa y los dos varones la miraron extrañados pero al final terminaron siguiendo al monje desesperado.
Mientras Tanto cierta mujer de cabello castaño estaba sentada al borde del lago, estaba sumergida en sus pensamientos reflexionando acerca del último acontecimiento.
"¿Te pasa algo?" - preguntó una voz provocando que saliera de sus pensamientos. Sango volteó para ver a Valiant.
"Oh, eres tu Valiant, ¿que te trae por aquí?" - preguntó curiosa.
"Justo te iba preguntar lo mismo, después de que rescatamos a los hombres de la aldea te fuiste sin decir nada, ¿te ocurre algo?" - él inquirió nuvamente.
Sango volteó la mirada todavía sintiendo remordimiento. Valiant simplemente suspiró y se sentó a su lado para charlar.
"¿Te preocupé, no es cierto?"
"Si" - ella no dudó en confesar - "Vi como ese espíritu dejó a esos hombres y tuve miedo de que les hiciera lo mismo"
"Pero te dije claramente que no podría haber nada en este mundo lo suficiente como para vencerme, o la menos quitarme mi juventud" - el joven Wesker contradijo su argumento.
"¿Y que hubiera pasado si ocurriera lo contario? No es bueno confiarse de las situaciones, tal vez termines igual que Miroku un día de estos o peor aún" - ella le reprochó.
"Sango, entiendo tus preocupaciones por mi pero no es para tanto, en serio. También te he dicho que estado en situaciones peores que harían quedar sus problemas como simples juegos de niños, y te lo digo como experiencia propia. En esta vida nunca se sabe lo que te puedas encontrar" - Valiant intentó calma su angustia contandole una anecdota de su vida pasada.
"¿Pero no sientes miedo cuando estás en es situaciones?" Sango preguntó intrigada por saber su opinión de todas esas experiencias.
"Dejame decirte una cosa: El miedo solo es una prueba de la vida para saber que tan apto eres para sobrevivir en este mundo, si no lo llegas a superar no llegarás a ser nada en la vida" - le explicó lo que entendía sobre el miedo.
"¿Y le temes a algo en especial?" - Sango inquirió nuevamente.
"Me sentirá mentiroso y muy tonto si te dejara que no, pero la verdad es que si tengo algunos temores a pesar de que mi organizmo es practicamente de circuitos y metal. Mi temor es perder a mis seres queridos y la traición, ambos son casi lo mismo porque ambos temores qe te dan el mismo resultado; en el primer caso pierdes lo que más quieres aunque te empeñes toda tu vida en protegerlo con tu alma, el segundo caso no solo me atemoriza, si no también me enfurece"
"¿En serio?"
"Si, y eso es porque no puede haber peor castigo en la vida que la traición. Hay que reconocer, a nadie le gusta esa palabra, ni siquiera los que hacen malas acciones soportan eso por más malos que sean, de hecho, una de las frases de uno de mis maestros de toda mi vida me dijo esto una vez: "Aquellos que rompen las reglas son escoria. Pero aquellos que abandonan a sus amigos son peor que la escoria"
(Nota del Autor: La frase anterior está incompleta solo por la intriducción, adivinen que personaje dijo esa frase y a puesto que más de uno se la sabe)
Sango se quedó sin palabras cuando dijo esa frase y esa misma represente algo que realmente le ha pasado: Un claro ejemplo sería la caída de los extermiandores de monstruos: Su hermano Kohaku traicionó (sin querer) y mató a su familia y casi lo mata a ella, y también las personas que habitaban la aldea fueron emboscados inadvertidos por los montruos. ¿Y quién fue quien provocó esto?, un malnacido con el nombre Naraku; él provocó que su hermano lo traicionara y es el mismo quien traicionó su confianza hasta el punto de que casi mata injustamente a Inuyasha y a sus amigos. Por esa razón hace este viaje, para buscar a ese maldito y hacerle pagar por sus crimenes.
"Entiendo lo que dices Valiant, puedo ver que has visto mucho acerca de la vida" - Sango le dijo con mucha empatía.
"Tienes razón pero tu Sango, tu también eres una persona valiente, ¿lo sabías?"
"¿L-lo dices en serio?" - preguntó mientras titubeaba de los nervios.
El asintió cona la cabeza - "En serio, miralo de esta forma: Fuiste adiestrada para enfrentarte a enemigos que están fuera del nivel humano como lo son monstruos, chicas como tu son muy escazas en mi época ya que la mayoría solo se preocupan por su apariencia o de como van en su vida social, pero tú... eres otro nivel. (2) Eso me recuerda a mis días de entrenamiento cuando mis superiores me decían siempre que debía enfrentarme a todo lo que fuera más grande que yo. Sango, tu estás pasando por una situación crítica; perdiste a casi toda tu familia, a las personas que amabas y tu hogar, todo en un solo día, pero tu no quedaste en la miseria y pusiste la frente en alto para demostrar que podías seguir adelante y eso es algo que incluso yo admiro. En pocas palabras; tú eres una chica realmente maravillosa y no me extrañaría si cualquier hombre te deseara" - Valiant le confesó lo que sentía por ella y a la vez confesar sus sentimientos, porque si, por más robot que era en su interior, su corazón era el organo más importante que tenía y se alegraba de seguirlo conservando todos estos años desde su creación.
Sango se quedó paralizada y sus mejillas se tornaron en un color carmesí por todo lo que acaba de decirle; hasta ahora no habido nadie que le dijera esas cosas tan conmovedoras, una excepción serían sus familiares pero eso era diferente. Y hasta ahora no había nadie que comprendiese sus sentimientos y su dolor, a pesar de que sus amigos eran los más cercanos que comprendían su dolor, lo cierto es que no ha habido nadie que la viera como si la conociera toda su vida, y eso que esa primer persona vive en una época diferente y al mismo tiempo reconoce sus habilidades en el campo de batalla. Valiant difinitivamente era esa persona que tal vez le hacía falta en su vida, alguien que desintegrara ese dolor que siempre había tenido.
"Gracias Valiant, supongo que necesitaba eso. Me siento felíz haber hablado contigo" - le agradeció con una tierna sonrisa sin dejar a un lado el rubor de sus mejillas.
"Para eso estoy aquí querida, para protegerte y eliminar toda esa tristeza" - le dijo con una sonrisa mientras tomaba su mano con la suya de seis dedos. Por acto de impulso, la exterminadora inclinó su cuerpo con su pecho, el joven Wesker se quedó atónito pero al final terminó poniendo rodeando su brazo para que se recargara aún más cerca. Fue en ese momento cuando su subconsiente lo dijo que diera el siguiente paso; el no iba a dudar acerca de lo que iba a hacer porque a diferencia de muchos chicos, el si tenía el valor suficiente para hacerlo y eso lo hacía ser el hombre que es ahora.
"Sango..." - él le llamó.
"¿Si?" - ella alzó la vista para verlo. Sin embargo recibió algo que jamás esperaba de alguien, cuando menos reaccionó sus labios hicieron contacto con los del peli verde-azul, ella no podía creer lo que estaba pasando, era su primer beso, su primer beso de amor y si algo que las chicas tienen por ley es que el primero siempre será recordado. No sabía que hacer porque simplemente no sabía que hacer en esta situación, más que solamente dejarse llevar por el momento.
(Nota del Autor: Insertar cualquier canción del genero romántico que se les antoje aquí)
Mientras tanto el resto del grupo habían estado viendo, o mejor dicho espiando, desde la cima de la llanura: Kagome estaba suspirando de ensueño por esa escena tan romantica, era como si estuviera viendo una de esas películas que abundan en su época donde el chico se le declara a la chica, o viceversa. Inuyasha y Shippo tenían miradas de confusión y curiosidad; por parte del hanyo recordó que hizo lo mismo así con Kikyo tiempo atrás y pues simplemente no sabía lo que significaba cuando hacían eso, el pequeño zorro se limitó a cubrir su rostro con sus manos ya que no sabía que decir al respecto, los adultos si que eran ridículos cuando hacía eso, ojalá no le pase eso en le futuro. Y por último y no menos imporante Miroku, hacía todo lo posible por contener las lagrimas deslizaban sus ojitos ya que su competencia le quitó a su chica, esto fue como si mil dagas atravesaran su corazón.
Los segundos parecían años, los minutos decadas, las horas siglos y los días milenios, todo eso pasaba por las mentes de los jovenes quienes seguían sumergidos en los labios del uno del otro. Pero claro, todo momentos se tiene que acabar, ambos se separaron por falta de oxígeno.
"¿Te gustó?" - Valiant le preguntó en tóno burlón.
"Ajá..." - Sango respondió todavía en su trance por lo que pasó, su corazón latía mil veces por segundo.
"Genial, porque esto representó lo que siento por ti" - le confesó nuevamente sus sentimientos con voz tentadora - "Y habrá mucho más de mi con el tiempo que incluso te gustará más" - le dijo con una sonrisa pícara mientras se ajustaba sus gafas.
"¿Acaso tiene que ver con tus ojos?" - le preguntó eso porque es lo único que no ha visto de él.
"Quizás... quizás no. Recuerda que mis ojos son confidenciales" - le dijo mientras tocaba su naríz con su dedo.
"Oww, bueno..." - la exterminadora hizo un puchero pero lo aceptó de todas formas. Pero claro, las mujeres siempre hacían hasta lo imposible con tal de obtener los secretos de los hombres.
"En fin, hay que irnos. Todavía tenemos mucho camino por delante" - dijo mientras se reincorporaba en pie y luego le extendió su mano.
Sango asintió con la cabeza - "Claro, Valiant" - dijo mientras tomaba su mano
"Dime Valey"
"¿Valey"
"Es un pequeño termino que se les digo para los cuates, y para las personas que amo" - dijo esta última frase con una sonrisa reflejando su brillo.
"Ok, como digas... Valey" - la peli castaña sonrió mientras se levantaba para reunirse con los otros y seguir con el viaje.
CONTINUARÁ...
(Insertar Ending 3 de Inuyasha)
OMG!, se esperaban ese final?. Si no es así, pues llégenle XD ok no :v
Se preguntarán por qué hize eso tan pronto, bueno, lo que pasa es que ya llevo como cuatro años siendo escritor y pues ya no pudo contener a liberar el romance que tengo en mi kokoro. Y eso que tengo otras historias donde casi involucro este mismo tema peor simplemente decidí guardarmelo por un momento más. Si, mi personaje no pierde el tiempo ni tampoco siente timidéz cuando se trata de mujeres, como su servidor *B)*
Y así es como se forma la relación de dos personajes ficticios, tal vez no sea el mejor en estas cosas pero bueno, se hace lo que se puede. Y apuesto que unos se preguntarann, ¿habrá LEMONS?. Bueno, el tiempo lo dirá, recuerden que yo siempre pongo las cosas a su debido tiempo.
(1).- Vean nuevamente la escena y pongan esta canción después de que mi OC diga nuevamente la frase; "Hmpf, Soy el mejor": (/watch?v=wWSAI9d3Vxk&feature= &t=39). Una vez que escuchen la canción, ya sabrán por qué la escogí.
(2).- Fue para mostrarles que mi OC tiene sentimientos humanos, a pesar de estar compuesto de maquinaria tanto en el interior como en el exterior. en mis primeros libros explicaré esto pero tengan paciencia, pls.
Bueno amigos, hasta aquí termina el capitulo. Ya saben que hacer asi que no hace falta repetir y repetir lo mismo.
Aquí se despide yo, SuperPonySaiyanX9000 y nos leemos luego. Chao!
