Capitulo 8: Corazones Blindados

-"Girasoles? En un velorio?"

-"Era nuestra flor favorita. Mía y también de su padre."

Palabras del pasado resuenan en la cabeza de un hombre atormentado, recordando su primer encuentro con "esa mujer", esa quien decidiría a a partir de allí el camino de su vida. Su reina de la manada, su dueña. Su Ama y señora: Sheryl Reinsworth.

Encerrado en el hospicio, Rufus el ex secretario y principal secuaz del mal de la que en otros tiempos fue la dueña, sufre de las apariciones del fantasma de su padre: Arthur Barma. Quien le pide que confiese una verdad que oculto durante mucho tiempo. Ya que si no lo hace, esa verdad va a terminar por matarlo.

Arthur Barma además de carismático fantasma es un buen tipo, y no quiere que Rufus termine muerto, igual que su hermano Yura, sin haber visto sus sueños convertirse en realidad. Es que a Rufus el encierro le está haciendo mal. Y los fantasmas de su pasado lo persiguen. Preguntas se acumulan en su conciencia.

Por que hizo todo lo que hizo? Por Sheryl? Si.

Y porque sigue al lado de Sheryl? Por su padre. Si. Por la promesa que le hizo a su padre.

O es que en realidad...todo fue por la esperanza de ver al amor de su vida un poco más?

Entonces, gracias a unos oportunos flashbacks, los televidentes nos enteramos de la historia de Sheryl, Rufus y Arthur Barma. Con una escena magistral digna de una nominación al oscar, caracterizada por el vestuario de época, y los filtros sepia. En esta ocasión el público se deleitará con la historia de fondo que dio origen a toda esta tragedia. Las relaciones que se forjaron en las generaciones pasadas y cuyos ecos resuenan en las presentes afectando todas y cada una de las vidas de nuestros protagonistas.

Sheryl era una inmigrante europea, una adolescente lisiada que vino a América junto a su padre durante la gran inmigración. Juntos tenían un sueño: su propia plantación de Girasoles. Era una niña linda, simpática, inteligente y llena de cariño, una chica amorosa que heredó de su padre el amor por el servicio social.

El señor Reinsworth por su parte era emprendedor, cordial, trabajador, atractivo y con tantas virtudes que no vale la pena enumerarlas. Y su hija lo admiraba, lo amaba y había pasado con él los mejores y más felices momentos de su vida. Juntos forman una familia trabajadora, luchona y aspiracional.

La suya es una historia con valores que promueve el amor por la familia y el trabajo, pero que pronto se convierte en tragedia...

La madre de Sheryl lamentablemente había perdido su vida por la tuberculosis, y ausente en las memorias de la niña lisiada, su virtuoso padre, que la había criado solo, ocupaba cada pensamiento de esta jovencita. Su padre era entonces su alegría, su sonrisa, su sol, su norte. Todo cuanto amaba y todo cuanto le importaba.

Y Sheryl para su padre claro que era la niña de sus ojos. Querida y consentida, un poco mimada debido al problema de sus piernas, ocupaba toda la atención del hombre, y ocupaba cada rincón de su corazón.

Hasta que apareció esa mujer.

Soltera, no muy adinerada, fumadora compulsiva, con labios color carmín, Jurado quien sedujo a su padre con sus encantos de mujer entro en sus vidas. Astuta, calculadora y trepadora uso cuanta arma de seducción tenía en mano hasta que finalmente llego el día en que se convirtió en su madrastra. Y paso a ocupar un lugar privilegiado en el corazón del viudo, y como no un lugar más en la casa Reinsworth.

Los días felices de Sheryl terminaron para siempre.

Tras una acalorada y violenta discusión sobre los proyectos económicos del señor, la madrastra Jurado, mato a su amado padre frente a Sheryl, quien no pudo defenderlo por ser una lisiada. La impotente niña vio a la persona más importante para ella rodar por las escaleras. Vio la vida abandonar el cuerpo de su joven y virtuoso padre. Vio el brillo de sus ojos desvanecerse.

Y escuchó las últimas palabras que le dedico a esa mujer: TE AMABA.

Y así la madrastra se quedo con las tierras, con la fortuna y con la tenencia de la niña lisiada a quien hizo pasar por loca. Y con todo eso puso sus planes en marcha. Ahora que su marido no estaba para oponerse a sus deseos, el proyecto del campode girasoles que con su hija había soñado tomó un rumbo muy diferente. Y Jurado utilizo todo su dinero e influencia para construir la primera academia para supermodelos de toda latinoamérica.

Arquitectos, ingenieros y albañiles de renombre coparon las tierras, la "academia Reinsworth para jóvenes promesas del modelaje" pronto vería la luz. Y la joven Sheryl, además de sufrir maltratos de la asesina de su padre, nunca pudo ver concretado ese campo de Girasoles que tanto habían soñado, y por el que habían cruzado el mar durante la gran inmigración. Y poco a poco, su corazón se atrofio casi tanto o más que sus piernas.

Y aquí los televidentes conocemos al dichoso Arthur Barma del cual solo habíamos visto a su carismático fantasma. Pero en su juventud solía ser un pelirrojo, simpático y ocurrente personaje que nos cautivará con sus virtudes y por los ojos ocres del actor que lo interpreta.

Arthur el padre de Rufus, e instructor en la educación de la niña fue el único sirviente de los Reinsworth que protegió a Sheryl de su madrastra que la maltrataba constantemente por ser lisiada. Y también su único confidente en esa casa, el único que creyó sus palabras sobre el asesinato del señor en manos de la madrastra, cuando todos la tomaban por loca.

Arthur se ocupó de la educación de la hija de su amo, quizá más que de sus propios hijos: Isla Yura y el pequeño Rufus. La protegía, la aconsejaba y la instruía. Hasta que llegara el glorioso día en que la señorita fuera mayor de edad y pueda volver a ser dueña de lo que le pertenecía. Pero junto a eso, aunque Arthur no lo sospecha, llegaría el día en que la malvada Jurado estiraría la pata.

-"Falta poco para que sea mayor de edad, señor Arthur"

-"En unos meses podrá hacer lo que guste señorita!"

-"Excepto caminar, claro."

-"No piense en eso, puede irse a vivir lejos de su madrastra, comprar una linda casa, estudiar en el extranjero, incluso casarse!"

-"Casarme? Y con quién?"

-"Con quien usted desee jovencita! A una dama hermosa como usted que hombre la rechazaría?"

-"Nadie quiere a una lisiada"

-"No diga eso, aquí usted es muy querida"

-"Solo por ti...Arthur. Te…Casarías conmigo?"

-"Me honra señorita. Pero yo ya estoy casado y tengo dos hijos."

-"Idiota. Dijiste que nadie me rechazaría."

Meses después de la celebración de cumpleaños de la joven heredera la madrastra murió, y Sheryl heredo la academia.

Arthur nunca llegó a saberlo aunque los televidentes sí, pero fue la mismísima Sheryl la que empujó a su madrastra por las escaleras aquella noche de tormenta en su primer visita a lo que sería la academia a punto de inaugurar. Inaugurando en su lugar un círculo eterno de gente lanzando a sus enemigos por las escaleras. Lo que marcaría los acontecimientos de el edificio que debió ser un campo de girasoles, pero que en su lugar solo habían en abundancia fríos pasillos, escaleras y por su puesto: pasarelas.

La heredera nunca olvidaría las palabras de su madrastra antes de caer, mientras la regañaba por como derramaba lágrimas al ver lo que debió ser un austero campo de girasoles convertido en una asqueroso templo de ostentación y vulgaridad. Aquellas palabras pronunciadas con desprecio resonarían para siempre en esa academia y en el corazón de Sheryl Reinsworth:

-"A LLORAR AL PANTEÓN!"

Era tarde para sus sueños. Los números no cerraban. A la joven Sheryl solo le quedaba una opción: continuar con el legado de su madrastra estando al frente de esa academia, convirtiéndose en el reflejo de su antigua enemiga. Siempre acompañada del atento y caballeroso Arthur Barma, su ingenioso profesor de quien estaba secretamente enamorada .

Esta joven heredera y su fiel concejero sacarían esa academia .

Los años pasaron. La niña se convirtió en mujer. Las sillas de ruedas evolucionaron. La academia se lleno de estudiantes. El prestigio llegó de la mano de la afamada familia Nightray. Se casó, si, pero no con quien amaba. Desposó por interés a Raymond Nightray, primo de Bernard, por entonces supermodelo en la cima de su carrera. Ese si era un hombre honesto con altos valores morales y buen sentido para los negocios. Con él concibió a su hija Shelly.

Pero el corazón de Sheryl terminó de de endurecerse finalmente con la repentina muerte de Arthur Barma, su verdadero amor. Y fue en su velorio en donde una nueva relación se forjo, una que atormentaría a un hombre hasta nuestros días.

-"Girasoles? en un velorio? está segura?"-una voz que la saco de sus pensamientos resonó en el recinto. Era la inconfundible voz de Arthur. Pero no podía ser él. Ya no.

-"Son mis flores favoritas. También las de su padre, sabe?"

-"Rufus Barma, su nuevo amo de llaves"-se presento, idéntico a él, solo que más joven.

-"Sheryl Reisnworth, su nueva ama y señora."

Tras la muerte de Arthur, Sheryl se enamoro de Rufus, hijo de este y eficiente amo de llaves de la academia. Pese a ser mucho más joven que ella cautivo su corazón ya que le recordaba a su amor platónico: el señor Arthur, quien nunca la vio más que como una niña lisiada a la tenía que educar y proteger.

Rufus entonces se quedo cumpliendo el destino que debió haberle pertenecido a su padre, haciendo lo que él hubiese querido que hiciera: proteger a Sheryl. Mientras su hermano Yura hacia de su vida y de su libertad lo que quería, sin reparar en los sueños de su padre.

Pero Rufus nunca amo a Sheryl realmente, pese a ser su amante. Su corazón le pertenece a otra mujer. Una que solo le correspondió una vez. Una que hasta el día de hoy lleva una vida tan libertina, que quizá, ningún hombre seria nunca amado por ella realmente.

¿Cómo enfrentará Rufus al fantasma de su padre sin perder la cordura y sus valores? ¿Logrará algún día solucionar su vida sentimental? ¿Quién será la elegida de su corazón? El capítulo cierra con la cantante en el piano bar, cantando canciones de cantautor setentero, vestida con unas gafas enormes y un poncho. A las dudas de los televidentes tras el revelador capítulo, se le suman las preguntas sobre aquella cantante.