Aquí está la segunda parte del Gruvia.
Espero que lo disfrutéis :D
CAPÍTULO 2: SEXO Y SUDOR
Ella se acercó y tomó una de las bolsas. Gray la miró y sonrió, pero ella no le devolvió la sonrisa. De nuevo en silencio, Gray preparó algo de comer. Cuando acabaron, él se decidió, no podía posponerlo más.
-Jubia yo…nosotros…tenemos que hablar.-Gray se sentó frente a ella.
-No tenemos nada que hablar. Tú…tú no me debes explicaciones, eres mayorcito.-Jubia apartó la mirada.
-Sí, claro que tenemos que hablar yo…no sabes cómo me siento.
-Sí, sí sé lo que sientes. Sientes pena por mí y, ¿sabes? Yo también me doy pena. Llevo mucho tiempo detrás de ti, llevo mucho tiempo tratando de atraer tu atención para qué, para nada. –Había cierta rabia en su voz.
-No, estás equivocada. Yo…yo me equivoqué, esa noche estaba muy borracho, aquello no tenía que haber pasado. Ella y yo…bueno, ella y yo somos amigos desde hace mucho, yo nunca pensé que eso pudiera pasar.-Gray estaba avergonzado.-Jubia, por favor, perdóname…Cuando te vi marchar yo….yo sentí que algo se rompía en mi interior, Jubia. Cuando te fuiste me di cuenta de lo que había pasado, de lo estúpido que había sido, de todo el daño que te había hecho. Sé que no tengo derecho a pedirte perdón, pero lo suplico, perdóname. Entendería que no quisieras volver a verme, que no quisieras volver a saber de mí, pero por favor, Jubia, perdóname…-Aunque Gray le estaba dando la espalda y su voz no había cambiado, Jubia sabía que lloraba.
Jubia no sabía qué decir. Se sentía confusa, no sabía que era lo que sentía. Quería odiarlo, pero no podía. Cada una de las palabras de Gray se habían clavado en ella y habían hecho que la rabia se transformase en perdón, cada una de sus palabras había hecho que el amor que sentía por él creciese más y más.
-Gray yo…lo siento. –Él se dio la vuelta.-Gray…te quiero y…yo también lo siento, no tenía motivos para ponerme así, pero…-Jubia no pudo acabar la frase, pues Gray la había tomado en sus brazos y la abrazaba con fuerza.
-Tú no debes pedirme perdón, soy yo, yo he sido el idiota, yo he sido quien no ha sabido ver que era lo que necesitaba. Yo…Jubia…yo…te quiero. Y no sabes lo que me duele haberme dado cuenta de esta forma.-Jubia correspondió al abrazo.-¿Me perdonas?
-Sí, claro que te perdono. Te necesito en mi vida, Gray.
-Yo también, Jubia, y ¿sabes qué? Tengo miedo, mucho miedo, nunca antes había necesitado a alguien de esta manera, ¿y si te pierdo?
-Gray….-Susurró ella, pero no pudo acabar la frase pues la besó. Los labios de la chica estaban secos, pero en cuanto la lengua de Gray los rozó se humedecieron. Ella le recibió desesperada. Sus alientos se mezclaron, sus lenguas se entrelazaban y sus brazos se enredaban en el cuerpo de otro. Fuera, la lluvia comenzaba a remitir.
Cuando se separaron sus respiraciones estaban agitadas.
-Ya casi no llueve.-Dijo Jubia sorprendida.
-No me importa que llueva si estoy contigo, no me importa lo que pasé si estás cerca de mi.-Respondió Gray mientras volvía a acercarse a ella y la abrazaba, perdiéndose en sus curvas.
La tomó en brazos y la llevó a la cama, en la que rodaron entre besos y abrazos, para terminar Jubia sobre Gray con pose victoriosa. Llevaba el pelo suelto, enmarcando su rostro. Gray alzó una mano y rozó sus labios, dibujó su sonrisa y se perdió en sus ojos, feliz de tenerla allí y recriminándose por no haber aceptado antes sus sentimientos.
Pero Jubia no le dio tregua, enseguida le besó, y Gray la rodeó, obligándola a tumbarse boca abajo. Temblando comenzó a desabrocharle la camisa, ansioso. Cuando logró deshacerse de ella, Jubia se incorporó, pero él solo rozó su espalda desnuda. Estaba suave.
Jubia besó a Gray suavemente y le tomó de la mano, que llevó a su pecho. Él lo apretó con suavidad y cerró los ojos, mientras con la otra forcejeaba con el botón del pantalón de ella, que se le estaba resistiendo. Ella, divertida, no le ayudaba, sino que se lo ponía más difícil aún.
-Jubia…-Gimió él cuando la mano de la chica se deslizó por dentro de sus pantalones. Jubia le desnudó y continuó dándole placer. Gray nunca se había sentido así. Cuando creía que ya no podía aguantar más, Jubia paró. Él abrió los ojos y la miró, un poco mosqueado, así que la tomó en brazos y la sacó de la cama, dejándola de pie frente a él. Jubia se apoyó en la pared, semidesnuda como estaba, esperó.
Algo más tranquilo, Gray logró desabrochar el botón y quitarle los pantalones, dejándola solo con las braguitas y el sujetador. Gray gruñó y se lanzó al cuello de Jubia. Él la mordió suavemente y ella comenzó a gemir.
Gray deslizó su mano hacia el interior de Jubia, que estaba húmeda, deseando recibirle, pero todavía no era el momento. Jubia gemía mientras lo abrazaba con fuerza y le clavaba las uñas en las espalda.
Se deshicieron del resto dela ropa, que quedó abandonada en medio de la habitación, y regresaron a la cama. Gray tumbó a Jubia con suavidad y comenzó a besarla: los labios primeros, siguió con el cuello, el pecho, el vientre y, por último, su sexo. Jubia arqueaba la espalda, creyendo que iba a morirse de placer, sin saber que lo mejor estaba a punto de llegar.
Cuando Gray acabó, volvió a besarla y entonces antes de que se diera cuenta, Gray estaba dentro de ella. Jubia gritó de sorpresa y placer, y comenzó a mover las caderas rítmicamente. Gray la abrazaba con fuerza mientras embestía en su interior, deseando que aquella noche no acabase nunca.
Jubia arqueó la espalda y se dejó caer violentamente sobre la cama, pero no habían terminado. Obligó a Gray a darse la vuelta, y entonces ella quedó sobre él. Gray deseaba desesperantemente volver al cálido interior de Jubia, pero ella parecía dispuesta a marearlo un poco más, aunque al final no soportó torturar así a Gray y lo montó con furia. Gray acabó dentro de Jubia con un gruñido, y ella se desplomó a su lado. Sonreía.
Gray la abrazó y la acercó a su pecho. Ambos sudaban y jadeaban, estaban agotados, pero felices. El mago de hielo enredó sus dedos en el pelo de Jubia y aspiró su aroma. En el interior de la habitación se había detenido el tiempo.
-Lo siento.-Murmuró él mientras una fría lágrima rodaba por su mejilla. Jubia no dijo nada, solo se incorporó y lamió las lágrimas de Gray. Su lengua estaba fría en comparación con la calidez de la piel del chico. Gray se estremeció y la miró, estaba radiante, nunca antes le había visto así.-Estas…estas más preciosa que nunca.-Logró articular al fin.-Por favor, Jubia, no te vayas, no me dejes nunca…
-No me iré, te lo prometo. ¿Ves? Estoy aquí, y siempre estaré a tu lado.-Ella sonreía mientras besaba la frente del chico.
En el exterior había dejado de llover y un hermoso arcoíris cubría el cielo de Magnolia, aunque para ellos el cielo estaba en aquella habitación que olía a sudor, sexo y amor.
Si os ha gustado, pues un review no estaría mal ;)
gracias por haberme leído y por haber seguido la historia, ygracias por todos los reviews de la primera parte, me habéis hecho muuuuy feliz :DDD
