Declaimer: Naruto NO me pertenece, es de Kishimoto, pero la historia se es mía.
Sumary: -Naruto, por favor, sácame de aquí, mándame a una misión lejos de todos estos recuerdos que me atormentan día y noche. Solo… solo quiero olvidarme de todo. –-Deberías de dejar de hacer caminatas nocturnas, Haruno-san –-Aun me es difícil conciliar el sueño –. Simplemente, y por alguna extraña razón, terminamos acercándonos como dos mentes en tormento y con ganas de desahogarse
xSouh
Tormentus
Cap IV: Cadenas de un amor
El paso no había sido tan veloz como le hubiera gustado, incluso salieron dos días antes para que pudieran llegar a tiempo, ella misma se había encargado de supervisar al mayor de los Sabaku a cada paso, al Kazakage realmente le alegraba que su hermano ya estuviera recuperando su condición, aun le faltaba para que se reincorporara al cuerpo ninja pero el castaño se estaba esforzando en sus rehabilitaciones.
Sakura había pasado todo el mes con el cerebro hecho trizas y sus pensamientos perdidos; las primeras semanas fueron más calmadas, sí pensó que Gaara dejaría de ir al hospital cuando su hermano mayor ahora estaba en casa, realmente se había equivocado, Gaara siempre estaba fuera del hospital para la hora que ella salía, las desviaciones a comprar helados y cenas en pequeños restaurantes se hicieron más frecuentes que en los años pasados y por supuesto los rumores de una relación entre ambos aumentaron demasiado.
Jamás hablaron de ello ni pidieron explicaciones por lo que sea que estuviera pasando, caminando uno al lado del otro, rozándose las manos y ocultando sonrojos fue un gran paso para ellos.
La Haruno había decidido no ilusionarse, su corazón ya no podría con otro amor imposible, pero tampoco se cerró a la posibilidad de un futuro con el pelirrojo; ni ella se podía negar los sonrojos involuntarios cuando se descubría pensando en él a horas de trabajo, cuando escuchaba a la gente decir palabras como "hacen bella pareja" "se ven muy bien juntos" u otras expresiones de las señoras de la aldea, aunque cuando alguien le preguntaba directamente, su cara era un farol rojo y desviaba el tema.
Soltó un audible suspiro, sabía que a solo un par de metros más ya se podría ver el gran muro que resguardaba la villa, se sentía nerviosa.
Sakura-chan, debes de saber que Sasuke volvió hace unos meses, no te había dicho porque pensé que era lo mejor para ti, él se ha acoplado bien a la aldea, la mayoría de las personas ya no lo ven como un criminal, ya sabes, por la guerra y todo eso y que él nos ayudó. Por ahora se ha mantenido reconstruyendo los terrenos Uchiha, será mi padrino al igual que tú.
Con amor... Naruto Uzumaki.
PD. Espero que puedas llegar unos días antes y comer Ramen y convencerte para que ya no te vayas.
Sasuke había vuelto a Konoha. Ella lo vería en pocas horas.
Un nudo estaba atorado en la boca de su estómago desde que recibió aquella carta del rubio. Ni siquiera se había molestado en contestarla. Era cierto que ya no pensaba en Sasuke como cuando tenía 12 años, y cuando los dejó después de la guerra ni siquiera tenía fuerzas para sobrellevarlo. Pero ahora tenía que enfrentarlo. Sasuke aún era un recuerdo de su pasado que no lograba superar.
Apretó de forma inconsciente los puños de sus manos lastimándose un poco con sus uñas cortas de un pulcro color negro mate que según Rita, la enfermera de Kankuro que ese día también los acompañaba, combinaría de forma hermosa con el vestido que luciría para la fiesta; Sakura se había mostrado poco interesada en la elección de la ropa que llevaría al evento, pero con la confianza que les había dado el tiempo trabajando juntas, Rita la había usado de muñeca para vestirla a su antojo para la boda sin permitirle negativas a la menor.
El nudo fue creciendo conforme avanzaban y sin ser consciente de ello la velocidad de sus pasos fue disminuyendo, las espaldas de todos se fueron alejando unos pocos metros más allá y solo una cara volteó a ver qué pasaba con ella.
El kazakage quedó a su altura, brincando a la misma velocidad entre los árboles y sin decir ninguna palabra tomó su mano entre las suya y la apretó ligeramente dedicándole una sonrisa envuelta en un sonrojo.
No se soltaron hasta que llegaron a un pequeño camino que llevaba a las puertas de la gran aldea, el grupo volvió a unirse y la pelirosa sonrió al ver a su rubio amigo esperándola en las puertas con una enorme sonrisa mientras agitaba las manos de un lado a otro.
−¡Cuánto tiempo sin verte, Sakura-chan! −gritó el rubio mientras la rodeaba en brazos, la levantaba y empezaba a dar vueltas en el aire.
La Haruno había correspondido el abrazo mientras veía lo diferente que se veía el rubio, aun cuando pensaba que ya no parecía un niño antes de irse de la aldea, ahora esa afirmación parecía basura. Naruto a sus casi 20 años de edad había dejado atrás cualquier rasgo que lo hiciera parecer un adolescente, su voz más ronca, hombros amplios y cintura más estrecha daban la imagen de un hombre con bastantes fans en la aldea.
Pero su sonrisa jamás cambiaría por más que ahora sus ángulos fueran más rectos y su cabello un poco más corto dándole un aire más serio.
−Haz cambiado mucho, Naruto-kun −le dijo la ojiverde mientras le jalaba las mejillas.
−Bienvenida a Konoha, Sakura-chan. Gaara. −finalizó
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La entrada a la aldea fue tranquila si se omitiera la bienvenida por parte de sus amigos más cercanos que hace tiempo dejó, la más ruidosa había sido la rubia Yamanaka que rápidamente le había dicho que tenían que irse a arreglar junto a la novia, la pelirosa aún no se sentía tan cómoda al lado de Hinata y otras chicas con quien no había mantenido correspondencia en ese tiempo, y no queriendo cambiar los planes de la ojiazul, Rita la salvó diciendo que ella se había autoseleccionado como la estilista para la futura esposa de su kage, aunque la Haruno aún no sabía ese último dato.
Durante la reconstrucción, la casa de sus padres no había sido levantada de nuevo, la casa del hokage había sido tomada por decoradores, planificadores y la novia junto con toda su comitiva.
El Hokage se había encargado de que hubiera habitaciones en un hotel para todos los invitados que venían de fuera, incluso para Sakura.
Minutos antes de la ceremonia religiosa la enfermera estaba dándole los últimos detalles al cabello pelirosa. La rubia ya se había arreglado con anterioridad con un sencillo vestido color lila y maquillaje discreto, su deber en el viaje era estar atenta en todo momento en la salud del castaño. Sakura si era una de las invitadas principales, y como tal -según su nueva estilista- debía lucir hermosa.
Salió de la habitación luciendo un vestido negro sin mangas y de tubo que se pegaba a sus curvas, la parte superior iba cubierta con una tela de encaje color perla y de bordes negros en el cuello, un recogido en el cabello cubierto con una transparente tela negra terminaba el atuendo adecuado para el tipo de ceremonia.
−te ves... hermosa. −fueron las palabras del pelirrojo mientras la tomaba del brazo y juntos se dirigían al lugar.
Intercambiaron palabras cortas y sonrisas en el trayecto hasta llegar a un hermoso jardín con varias mesas y un pequeño altar al fondo.
Naruto ya se encontraba al frente y en cuanto la vio agito las manos para que llegara hasta el lugar donde iban los padrinos, al lado de él, un pelinegro envuelto en un traje negro y corbata azul marino la veía fijamente.
Un escalofrío se apodero de su cuerpo, trató de relajar su mente y se aferró con mayor fuerza al brazo de su acompañante que le daba mayor equilibrio. Con pasos seguros llegó hasta donde los dos hombres estaban.
−Naruto-kun, Sasuke-kun −los saludó a ambos, se regañó mentalmente por aun usar el sufijo en el nombre del pelinegro, pero a él pareció no importarle.
−Te vez muy guapa hoy, Sakura-chan −señaló el rubio, que era el único de todos los invitados que vestía ropas tradicionales.
−Cuanto tiempo −saludó de vuelta el ojinegro mirándola fijamente, después desvió su mirada al hombre que iba con ella. −Kazakage-sama.
−No sabía que iban a venir juntos −dijo el rubio mientras sonreía de forma picara −de haber sabido le digo a Hinata que les hubiera mandado invitación de pareja.
−No seas bobo, Naruto −le regañó la pelirosa mientras se sonrojaba y una sonrisa se escapaba de los labios del kage de la arena. Desde que vio a Sakura con aquel vestido la boca del joven se había secado y sus palabras eran más torpes.
−¡Sakura! −gritó una rubia mientras llegaba hasta el lugar donde estaba el novio −deberías de arreglarte más seguido frente. −ese saludo había sido lo más cercano a un "te vez hermosa" que la Haruno pudo conseguir de su amiga, aun así, sonrió, la ojiazul tampoco estaba mal con aquel vestido violeta que pocas se atreverían a usar y que, si no fuera por el chal, estaba segura de que no sería apropiado para una boda tradicional.
−tu estas casi decente.
−Naruto, Hinata está por llegar, hora de tomar su posición.
La ceremonia empezó justo cuando Hinata entro con un kimono tradicional y un sombrerillo que hacía años se había dejado de usar en las bodas de la aldea, pero los Hyuuga eran una familia bastante estricta en ciertos aspectos y siempre respetaban las costumbres.
Sakura, Sasuke, Hanabi y Neji habían sido los padrinos principales del evento y Sakura agradecía haber hecho su parte correctamente, unas cuantas palabras de aliento cuando regresó a estar del brazo del pelirrojo y se tranquilizó bastante.
Se alegró de haber visto a sus amigos de nuevo, todos reunidos para la felicidad de Naruto, se había alegrado aún más de ver a Sasuke, tanto tiempo sin verse.
−Hora de las fotos− habló el organizador mientras empezaban las fotos de la pareja, al poco tiempo empezó la de los familiares, Sakura había sido arrastrada para posar junto al resto del equipo siete, con los otros padrinos, sola con el novio, con Ino y las otras chicas.
−Tranquilo, Gaa-chan, nadie te la va a robar... −le susurró al oído su hermano sorprendiéndolo, en todo momento había estado al pendiente de cada movimiento de la pelirosa sin quitarle la vista de encima, la vio acercarse al Uchiha y sintió una opresión en el pecho al verlos sonreir juntos por algo que había dicho Naruto y él no había alcanzado a oír.
−Tú también ven, Gaara. −gritó Naruto haciendo que alguien se llevara a Gaara para que ambos Kages se tomaran una foto juntos, después ambos y en medio Sakura, y hasta ese momento, en el que pudo poner su mano en la cintura de la pelirosa todo miedo escapo de él, ahí estaba ella, a su lado sonriéndole, ninguno de los dos imaginándose que el otro había sentido exactamente lo mismo.
Los murmullos de las personas habían comenzado desde que ambos llegaron juntos, pero ver a la pelirosa entre los brazos del kage solo hicieron que se intensificaran, para la pareja eso pasó desapercibido, inconscientemente se habían acostumbrado a que la gente hablara de ellos que ya ni siquiera llamaba su atención.
