Declaimer: Naruto NO me pertenece, es de Kishimoto, pero la historia se es mía.
Sumary: -Naruto, por favor, sácame de aquí, mándame a una misión lejos de todos estos recuerdos que me atormentan día y noche. Solo… solo quiero olvidarme de todo. –-Deberías de dejar de hacer caminatas nocturnas, Haruno-san –-Aun me es difícil conciliar el sueño –. Simplemente, y por alguna extraña razón, terminamos acercándonos como dos mentes en tormento y con ganas de desahogarse
xSouh
Tormentus
Cap V: El Amanecer de la Oscuridad
La fiesta del kage del fuego fue un evento organizado para ser perfecto, la tenue iluminación del jardín japonés con faroles y velas, los arreglos florales de distintos tonos de lila, violeta, morado, amatista, lavanda y malva, manteles largos de distintos encajes y varias pistas de baile con piso de madera. El vestido blanco de Hinata era el más bonito que alguna vez ella hubiese visto, haciendo resaltar cada curva del cuerpo de la pelinegra muy al contrario del ropaje tradicional que había vestido horas antes.
—Todo es tan hermoso –susurró Rita mientras avanzaba unos pasos atrás de ella—Nuestra mesa está por acá, Kankuro-san.
—Nosotros iremos a nuestra mesa, nos vemos más tarde —sonrió Sakura mientras avanzaba junto al pelirojo hasta la mesa principal donde estaban los padrinos.
—Haruno, Gaara-sama —saludó primero Neji Hyuuga, la mayoría de los asientos ya estaban ocupados, ellos habían llegado varios minutos después de la hora indicada pero aun no empezaba.
—Neji-san —saludó la pelirosa al castaño frente a ella vestido de traje formal.
—Hyuuga-san —repitió el saludo el ojiverde mientras estrechaba su mano con el nuevo jefe de la casa de los Hyuuga.
—Vaya, creo que me pusieron en la mesa de las personalidades —bromeó la Haruno viendo a todos en la mesa, Neji estaba a su izquierda, seguido de Hanabi y un castaño que podía jurar era Kiba Inuzuka, justo frente a ella se encontraba Ino Yamanaka, la ahora directora del hospital de Konoha y a su lado Sai, quien se había hecho cargo de ANBU desde la reconstrucción de la aldea. Sasuke Uchiha era el siguiente y el círculo se cerraba con Gaara a su lado.
—Suena muy modesta, Sakura-san, aun cuando su nombre es el que más brilla y la corona con el título de Tsunade-sama —rio Hanabi Hyuuga poniendo a todos en la mesa atentos a sus palabras.
—Aunque ese nombre brille para otra aldea, sin ofender, Kazakage-sama —soltó la rubia Yamanaka sin malicia en sus palabras.
—Por supuesto que no me ofende, justo lo contrario, me alegra tener a Sakura en Suna —sonrió el kage mientras miraba directamente a la rubia frente a él-
—Naruto no te dejara ir tan fácil de nuevo—rebatió de nuevo la Yamanaka mientras miraba sin cuidado una copa con agua que tenía frente a ella.
—No estoy interesada en quitarte tu lugar en el hospital, Ino—le contestó con un brillo de burla en los ojos la ojijade mientras imitaba a su amiga de infancia y tomaba su propia copa para darle un ligero trago.
—No uses eso como excusa, si hay alguien a quien Tsunade le hubiera dejado a cargo su legado, esa eres tú—añadió la ojiazul como si el comentario no tuviera una minima importancia.
—No solo en medicina, feíta, rumores corren que no has dejado de entrenar, no se ocupan espías en otras aldeas para saberlo. —agregó Sai antes de que la plática entre las dos mujeres empezara a calentarse y terminara en más que palabras amistosas.
—Ni siquiera vestida en mis mejores galas me perdonas, Sai —rio la Haruno mientras llevaba su mirada hasta el pelinegro que se mantenía cerca de la rubia desde que llego a la aldea. No le había prestado mucha atención a su excompañero de equipo, al igual que el resto había dejado sus facciones adolescentes atrás para mostrar a un hombre agraciado por un cuerpo atlético aunque sin tanta masa muscular como el de sus compañeros ninjas.
—yo no podría estar de acuerdo con los calificativos que utiliza para Sakura, Sai-san. —añadió el pelirojo haciendo que varias miradas se cruzaran solo para cambiar pensamientos sobre si la pareja que había llegado de Suna estaban juntos o no de forma romántica.
—El dobe no la tendrá fácil si quiere que regreses. —las primeras palabras del Uchiha desde que llegaron a la mesa habían sido más animadas y hasta con un tono de juego de lo que la mayoría esperara, aun así no se detuvieron mucho a pensar en eso, después de todo Sakura estaba ahí, la pieza final del rompecabezas de su generación y la que se había encargado de unir al equipo siete de una forma tan singular.
—Por ahora solo vengo con equipaje ligero, Sasuke-kun —no, ella no tenía intenciones de volver, no al menos que lo que creía que pudo haber iniciado con Gaara no funcionara, entonces sería una cobarde de nuevo e huiría. Esperaba que eso no pasara.
La conversación acaba cuando se anunció a la pareja de recién casados llamó a sus padrinos principales para bailar junto a ellos, Neji y Hanabi se unieron primero, seguidos de Sakura y Sasuke.
La pelirosa no pudo evitar pensar en el pasado, hubo un tiempo en que ese fue su sueño, tener sus manos apoyadas en el cuerpo de Sasuke, que él tuviera las suyas en su cintura y girar al ritmo de una canción que hablara de amor eterno, seguro hubiera llevado algún accesorio de color azul oscuro, porque el azul siempre había sido el color de Sasuke y ella hubiera querido combinar con él, sentirse parte de ese algo.
Una lágrima se escapó de sus ojos ante aquel recuerdo y sin pensarlo mucho escondió su rostro en el pecho de él para que nadie más la viera llorar.
—¿qué pasa, Sakura? —preguntó el pelinegro inclinando un poco su cabeza para que ella pudiera oírle sin tener que levantar la voz por el ruido de la música.
—Perdóname, Sasuke —susurró la Haruno, pero las palabras fueron perfectamente audibles para el pelinegro. —por volver a ser una molestia llorona, por haberlo sido siempre.
—No hay nada que perdonar, Sakura. Yo mismo fui el más grande de todos los tontos en el pasado, incluso ahora lo soy, perdóname tu por eso...
Sorprendida por las palabras del Uchiha, la pelirosa lo vio a los ojos, vio arrepentimiento verdadero, vio pena y dolor en sus ojos pero no vio amor, jamás había habido amor en sus ojos, no del que ella siempre busco; pero su sonrisa era cálida e incluso tierna.
—Perdón, Sasuke... —volvió a decir la muchacha mientras veía fijamente el lugar donde se había recargado, en el pulcro saco negro que encerraba una corbata azul había una mancha de lápiz labial rojo.
Rojo.
El rojo siempre había sido su color y esa mancha roja en la ropa del Uchiha se veía tan fuera de lugar como ella se hubiera visto junto a él. Vio su vestido, ajustado de la parte superior y con caída hasta más allá de sus tobillos de un rojo que brillaba igual que sus labios, con detalles de encaje negro en las mangas simulando un escote palabra de honor y que bajaba hasta sus caderas desde la parte intermedia de su pecho hasta sus caderas.
Rojo.
Porque ella siempre había sido de un color rojo, brillante, hermoso. Eso era algo que no podía cambiar.
Rojo.
Rojo como Gaara, Gaara era rojo como ella. Ambos eran rojo, ella no ocupaba cambiar para estar con Gaara, no tenía que sacrificar nada de ella para poder acoplarse a él.
El rojo siempre fue su color favorito, rojo como el cabello de Gaara.
Lo buscó con la mirada, vio su cara antes de girar y buscar la salida del lugar. Él se iba.
Ella lo siguió.
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—Gaara... — dijo, agitada cuando por fin pudo alcanzarlo, la fiesta había sido a las orillas de la aldea, había sido difícil correr con tacones altos por el bosque y tenía tantas cosas en la cabeza que ni siquiera se había preocupado por controlar su respiración.
—hmmm... — nada salió del pelirojo mientras se recargaba en un viejo puente sin querer mirar a la chica tras él.
—¿Por qué... porque te fuiste? —pregunto dolida.
—Nunca te he dicho mis sentimientos abiertamente, Sakura. Pero creo que siempre te he mostrado que no me eres indiferente —habló el kage mientras suspiraba y giraba para enfrentar a la pelirosa —aun cuando no es secreto para nadie en este mundo que tu amas a Uchiha, creo que es mejor así, que sea ahora cuando puedes quedarte aquí y no tenemos que volver a la misma casa después de que me rechaces.
—¿de qué hablas...?
—Me empezaste a gustar algunos años atrás... fue bastante raro para mí y ni siquiera sabía cómo actuar, eres una chica fuerte e inteligente, hermosa y tenaz. Creí que podía ocultarlo y ser feliz aceptando lo que tu pudieras darme, pero ahora que te vi con él me di cuenta que no puedo conformarme solo con unas pocas migajas de ti, un par de minutos al día o una conversación por semana. Ya no creo que me gustes, sé que lo que siento por ti es algo más...
—Yo ya no amo a Sasuke —dijo segura la pelirosa escondiendo sus ojos tras su flequillo— Él y yo ocupábamos cerrar un círculo de nuestras vidas, pedirnos perdón para poder cerrar viejas heridas.
—Si te gusto aunque sea un poco, Sakura, vuelve conmigo a Suna, quiero que estés a mi lado...
—No pensaba alejarme de ti, Gaara.
696969696969696969 FIN 6969696969696969
