Capítulo 2 –Dando los primeros pasos

Hoy Ethan nos preparó una sorpresa cuando despertamos; se levantó cuando aún era de noche y de algún lado sacó a un ciervo que había cazado. Se había dado el tiempo de prepararlo y cuando estuvimos de pie nos recibió con pedazos de carne preparados para cada uno.

-Hay que comer bien para tener energías –nos dijo mientras veía los platos

Incluso mientras comíamos elogió mi cabello rojizo; no hago nada en especial para cuidarlo, pero fue un bonito detalle, al menos no mencionó mis pecas, con las cuales siempre tuve sentimientos contrariados.

-¿De dónde sacaste un ciervo tan repentinamente? –le preguntó Ray, mientras saboreaba con júbilo la carne

Entonces noté que Ethan hizo una pequeña pausa, aunque no borró la leve sonrisa de su boca.

-En el grupo con el que viajé teníamos a una experta cazando animales, fuera con un rifle o un arco… un par de veces aproveché de verla en acción… sabía mucho…

Las pausas se hicieron notar, porque era obvio que hablaba de su antiguo grupo, del cual no quedaba nadie. Pude notar que Ray se sintió un poco culpable respecto a esa reacción por su pregunta, pero el hecho de que Ethan no borrara su sonrisa ni siquiera en ese momento calmó un poco el ambiente, como si en vez de sufrir por esa pérdida recordaba los buenos momentos que había pasado con su grupo. Ray, junto a su amigo Walter, habían sido los primeros en recibir a Ethan cuando llegó al hospital, y recuerdan claramente el estado en el que estaba cuando supo que los luciérnagas se habían separado. Nosotros no lo vimos de primera mano, pero nos relatan que estaba sumamente afectado; tal y como nosotros al saber que Marlene había muerto. Pero aquí estaba recibiéndonos con un desayuno que hasta parecía almuerzo: cosas como ésta me alegran al saber que es nuestro nuevo líder.

-Hay que atesorar los recuerdos –agregó Ethan, como para decir en voz alta lo que todos pensábamos

Ray claramente sabe eso; lleva años siendo el mejor amigo de Walter. Entraron juntos al grupo hace ya varios años, incluso antes de que yo me uniera; si mal no recuerdo Roger los había llevado con Marlene, dando su visto bueno respecto a que ellos se unieran. Marlene siempre había respetado el juicio de Roger, así que poco hubo que impidiera que se unieran… según me contó Daisy cuando recibieron el sí de Marlene casi dan un salto de emoción; todos estos años habían sido dos luciérnagas más para mí, pero en este último tiempo he aprendido que básicamente se habían tenido toda la vida como los hermanos que no habían sido; cuando finalmente tomaron la decisión de unirse al grupo, estaba claro que tendrían que unirse ambos. No sé mucho más de ellos que eso, aunque fue claro que Roger quería que ellos dos se fueran con Hank y los demás para no separarse: era claro que al igual que nosotros Marlene era todo para ellos. Es difícil continuar cuando pierdes a tu guía.

He notado últimamente que Ethan suele salir a dar unos paseos de forma repentina; le hemos dicho que es peligroso que vaya solo, pero siempre insiste en que va armado y atento a cualquier peligro; puede ser de día o de noche y él saldrá igual, y esa mañana no fue la excepción después de que terminamos de comer, sólo que esta vez decidí meterme en su caminata apenas se había levantado y dado los primeros pasos.

-¿No te viene mal una compañía, no? –le dije con una sonrisa mientras él sólo me miraba; no sé si lo tomé tan por sorpresa, pero decidió asentir a mi proposición, aunque admito que le tomó unos segundos

Ya estábamos fuera de Salt Lake City, así que el paisaje era mayoritariamente rural, con árboles frondosos y un pasto verde digno de la estación de verano. Dábamos pasos casi coordinados mientras se escuchaban ciertos pájaros y el sonido del pasto al ser pisado.

-¿Sueles pensar mucho en estas caminatas? Te deben agradar –era claro lo que quería: quería conocer algo más del hombre que nos había salvado

-Me ayuda a despejar ciertos pensamientos que tengo –me respondió –a veces siento que tengo mucho en mi mente y suelo salir a caminar para desquitarme sobre ciertas cosas

Iba a decirle que estábamos ahí para él, pero consideré que todavía no había la suficiente confianza como para que nos contara sus detalles personales, al menos no todavía; después de todo seguía siendo nuestro líder y debía mantener esa posición: hasta su último día la mayoría de los luciérnagas no sabían mucho del pasado de Marlene, salvo las historias de Roy, el primer líder del grupo y su esposo.

-A veces igual me pasa –le respondí –con todo lo que ha pasado más la situación en la que estábamos antes de que todo lo de esa noche pasara, a veces sentía que mi cabeza iba a explotar… supongo que no se me ocurrió salir a caminar y despejarme… aunque debo agradecer a Daisy y Jonathan que estuvieron ahí para mí

-¿Se llevan muy bien?

-Somos de los mejores amigos que te puedes encontrar… los conocí hace cinco años pero son prácticamente mi familia… digamos que mi familia real nunca me quiso y apenas tuvieron una buena excusa se deshicieron de mí… ya sabes… pero fue entonces que conocí a Jonathan, quien me dio un buen empujón a ser más positiva… a veces hay ciertas personas que están ahí para ordenarnos por dentro un poco, ¿no crees?

Entonces noté que algo de él se movió con esa pregunta, y supe que había tocado un hilo sensible dentro de él, no sé si para bien o para mal, puesto que la pausa fue larga.

-Sí… he conocido personas así

Me gustaría que se pudiera abrir más, pero ya llegará la oportunidad… todo a su ritmo.

-Y Daisy fue mi mejor amiga desde mi primer día como luciérnaga: con ella teniendo raíces asiáticas y yo siendo una pelirroja pecosa supongo que encajamos dentro de los que no encajaban –siento que pude omitir el detalle de mis pecas –es buena para animarme, aunque también tiene su lado que se puede deprimir bastante mal

-Tienes que estar ahí para ella en ese momento –me contestó inmediatamente –ella se esfuerza por apoyarte y mantenerte de buen ánimo; es bueno que le respondas de la misma manera

Sentí un poco de pena, porque esas palabras me daban a entender que tenía a alguien así, pero que se había ido, pero no quise decir nada por temor a romper el ritmo de la relación; después de todo recién estaba empezando a conocerlo.

Lo encuentro una persona interesante, y de verdad el querer conocer su historia está entrando en mí.

Pero fue cuando volvimos con los demás que recibí la sorpresa del día: pude ver a Jonathan jugar con un perro que no podía superar el año, que movía la cola de un lado para otro y entonces pude entender: el olor de la carne lo había atraído al grupo.

-¡Mira Claire! –me decía Jonathan, mientras le hacía cariño al perro, con tanto entusiasmo que hasta lo movía un poco, aunque éste sólo respondía moviendo la cola y con las orejas paradas y la lengua afuera

Era un mestizo, aunque tenía ciertas semejanzas con un pastor alemán, sólo que era más delgado y pequeño, pero ver la expresión en la cara de Jonathan: era como ver a un niño cuando le daban el mejor dulce de la tienda de abastecimiento o cuando mi mamá recibió un montón de tarjetas de racionamiento como compensación por un accidente en el que habían participado militares… aunque claro, ninguna fue canjeada por comida para mí.

Pero bueno, la felicidad es independiente del que ríe: simplemente es.

-¿Puedo quedármelo, verdad? –le preguntó Jonathan a Ethan, sólo reafirmando que ese perro había despertado su niño interior; era casi como si fuera un niño preguntándole a su padre si podía quedarse con una mascota –puedo entrenarlo y enseñarle trucos

Lo había olvidado: el perro que antes tenía se había ganado con esfuerzo y disciplina su propio uniforme especial: estaba entrenado para participar en operaciones.

Pero creo que nada de eso fue necesario para influir la decisión de Ethan.

-Por supuesto –le respondió –va a ser una gran ayuda para el grupo una vez esté en forma y además, nunca viene mal un nuevo amigo en el grupo

La cara de Jonathan irradiaba felicidad: hasta los demás empezaron a sonreír y reír al ver cómo el perro se movía desde un lado para el otro, como si hubiera entendido la decisión de Ethan. De hecho fue él mismo el que sacó un poco de la carne que quedaba y se la pasó al pequeño, quien inmediatamente comió; no estaba precisamente famélico, pero tampoco estaba gordo.

-¿Cómo se llamará? –le dijo entonces Ethan –es tu perro así que te toca nombrarlo

-Tenía un amigo hace mucho –le respondió Jonathan –él quería un perro, pero por problemas no pudo tener uno… creo que tomaré prestado el nombre que tenía elegido: Jackie

-Es un buen nombre; nómbralo con orgullo

Cada vez que se trata sobre personas de nuestro pasado, Ethan toma un rol protagónico sobre cómo pensar sobre ellos, aquellos que nos han dejado. Yo nunca he pasado por una pérdida tan grande, siendo lo más cercano la muerte de Marlene… que me dejó hecha pedazos, así que no sé cómo podría reaccionar si perdiera a alguien importante, como Jonathan o Daisy: cuando me uní a los Luciérnagas no dejé mucho que me importara atrás, así que debo admitir que me aterra un poco la idea, más todavía cuando sé que muchos acá han pasado por pérdidas de personas cercanas y han podido seguir adelante. Me pregunto cómo es eso, cómo te sientes cuando recuerdas a esas personas aun cuando ha pasado tiempo: si es que te afecta en el momento o si incluso tras años te puede amargar un día completo. En ese sentido siento que no tengo derecho a saber por lo que ha pasado Ethan, pero otra parte de mí quiere conocerlo.

Ethan, Ethan. ¿cuál es tu historia?