Disclaimer: "Finales Felices" es un fanfic basado en la serie Agentes de SHIELD. Los personajes mencionados no me pertenecen, son propiedad intelectual de los Whedon, Marvel y la cadena ABC. No intento violar las leyes del copyright ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto.

Nota de la autora: Este es el segundo final feliz, como podreis comprobar no tan feliz porque después del 1x17 Turn, turn, turn, las cosas se empezaron a complicar de mala manera y más de la cuenta. Hydra formaba parte de Shield y tanto Garret como Ward eran unos traidores, Ward mató a Hand y todo lo demás, eso sí, aquí no tengo en cuenta los acontecimientos sucedidos en la season finale. Cuando pensé este "final feliz" Ward nunca fue a Providence para que Skye le desencriptara el disco duro.

Si leeis y os quedan dudas preguntar, tengo toda una historia montada a través de este fic, pero el fic daba para lo que daba.

Siento el retraso. En serio. Pero estoy teniendo serios problemas con el SkyeWard, más bien con Ward, cosas que tenía pensadas desde hace iones ahora… buff, es complicado.

Gracias a Caris Bennet por su beteo. Gracias a los que me comentasteis y me agregasteis a favoritos.

Resumen: Como les va a Coulson, May, Ward, Skye, Fitz y Simmons dentro de cinco años, en un hipotético posible final de la serie.

Tipo: Despues de 1x17 Turn, turn, turn. Para todos los publicos. Sobre todo Skyeward. Y mucho brotherismo entre May, Skye y Fitz.


Finales Felices II.


Enero de 2019, Río de Janeiro.

Es posible que Ward lo hubiese esperado durante un tiempo, incluso temido pero después de cuatro años volverla a ver se le antojaba imposible. Y aún así ahí estaba ella, como una aparición en mitad de la zona de entrenamiento, a unos cinco metros de él, con unos vaqueros desgastados, una camiseta morada y el rostro sereno, como si se hubieran cruzado en la zona de descanso del Bus una mañana cualquiera, como si los últimos cuatro años nunca hubieran pasado. Su pelo estaba un poco más corto, pero era en lo único en que podía notar la diferencia.

- ¿Has venido a detenerme? - pregunto Ward con tranquilidad. Si se había acabado su periodo de libertad tampoco pensaba pelear con ella.

- No - dijo la chica con una pequeña sonrisa en el rostro mientras negaba con la cabeza.

- ¿Has venido a matarme?

Skye le miró sorprendida.

- ¡¿En serio?!

- Dadas las circunstancias me parece una pregunta legítima - había noches en las que aún se despertaba alterado, bañado en un sudor frío y recordando la sangre de Skye por todo su cuerpo.

- No, no he venido a matarte - replicó la chica con calma-. Mi función nunca ha sido juzgar ni ejecutar. Como hacktivista solo quería descubrir la verdad al mundo y como miembro de Shield solo quería protegerlo.

Ward no pudo por menos que bajar la cabeza, proteger al mundo era una idea tan bonita… Puede que hubiera algún momento en el que se la creyó, tal vez cuando se la vendía a Skye con tanta vehemencia se la creyó... pero no quería pensar en ello.

- Entonces, ¿qué haces aquí? - preguntó cruzándose de brazos intentando protegerse de lo que estaba sintiendo y entonces la sonrisa deslumbrante de Skye lo desarmó de nuevo. Era tan fácil para ella descolocarlo sin proponérselo...

- Lo habrás olvidado, pero me debes una copa.

Una carcajada descarada salió de la boca de Ward, eso no lo vio venir. Echaba de menos la impredicibilidad de Skye. Era bonito pensar que ella le llevaba buscando 4 años porque él le debía una copa.

- ¿En serio? - preguntó el hombre, mientras la chica asentía con la cabeza.

- Por supuesto. Me han dicho que no puedo marcharme de Río sin probar la cachaza, así que supuse que tú podrías ayudarme.

- Pues como no quieras que vayamos a un bar... - replicó levantando los hombros pero sin moverse de su sitio-. Aquí no tengo cachaza, de hecho no tengo nada que ofrecerte. Solo agua.

- Esa siempre parece ser tu excusa - dijo la chica mostrando un poco de tristeza.

Ward dejó caer su cabeza y se masajeó los ojos. Había algo en toda aquella situación que la hacía surrealista, casi una ensoñación ante sus ojos.

- ¿Qué haces aquí realmente?

Skye dejó escapar una sonrisa triste.

- No me creas si no quieres - respondió la chica mirándole directamente a los ojos-, pero necesitaba hablar contigo. Necesitaba entenderlo. Necesito entenderlo -enfatizó-. Sé que ha pasado mucho tiempo, pero no se ha hecho más fácil para mi. Un día me pides una cita, me abres tu corazón en un cuarto de escobas justo a punto de morir y dos días después descubro que eres un espía de Hydra.

Ward volvió a agachar la cabeza, se merecía la reprimenda, se merecía el fuerte dolor que le oprimía el pecho. Aún podía sentir los suaves labios de Skye sobre los suyos, los cinco segundos que cambiaron su vida. La quiso de una forma que nunca imaginó posible y ese amor le cambió la vida. Y a cambio de ese amor él se la destrozó a ella.

- Lloré durante horas – prosiguió la joven-, hasta que los ojos no me aguantaban más, hasta que ya no había lágrimas en mi cuerpo. Eras mi supervisor, mi compañero, mi amigo… incluso la esperanza de algo más. Te hubiera confiado mi vida con los ojos cerrados… De hecho lo hacía -comentó con una sonrisa triste-. Y sin embargo trabajabas para el hombre que me mandó matar, al cual mataste cuando te pidió que acabaras conmigo... Acepta que es confuso.

- Nunca quise hacerte daño - susurró el hombre.

- Desapareciste.

- No creí que quedarme fuera una buena idea.

Skye sonrió descreída.

- ¡Como si fueras un experto en buenas ideas!

- Lo siento – se disculpó con sinceridad.

- No te disculpes, el mal de amores ya ha prescrito, soy más dura, soy más fuerte y sigo viva. - Una sonrisa sincera salió de sus labios-. Gracias por salvarme.

- Me sentiría mejor si no te hubiera puesto en peligro en primer lugar.

- Sí, eso hubiera estado bien – dijo la mujer pensativa bajando la cabeza e instaurando un paréntesis en la conversación. Realmente "eso" hubiera sido fantástico.

- Has tardado mucho en encontrarme – comentó Ward rompiendo el silencio que por primera vez en su vida le incomodaba. Skye volvió a contestar con una leve sonrisa.

- Te escondes bien y he estado muy ocupada.

Claro que había estado muy ocupada, Ward se sintió estúpido. Era mucho soñar que aquella mujer fascinante llevara dedicando todo su tiempo desde hacía cuatro años a buscarle. Era estupido, pero era bonito.

- Me lo imagino - intentó parecer casual.

- No sabes lo difícil que es volver meter entre rejas a todos los locos que dejasteis sueltos… y más sin la ayuda de una gran organización - No había rencor en sus palabras y Ward no lo entendía, porque el simple recordatorio de aquellos sucesos le hacían tener ganas de vomitar.

- Menos mal que siempre se puede contar con los buenos para que salven el mundo - dijo con una sonrisa apagada- ¿Dónde está Coulson? – preguntó el especialista mirando a su alrededor, suponiendo que su antiguo jefe aparecería por cualquier esquina, que ni de coña la habría dejado ir sola ante él.

La chica se quedó cortada momentáneamente, no esperaba esa pregunta. Se notaba claramente que ambos venían de realidades actuales diferentes.

- No te lo tomes a mal - contestó pensando que su momento en blanco no se había notado-, pero no puedo decírtelo, eres un delincuente buscado por la justicia que una vez ayudó a torturarle.

- Yo no… - ¿ante quién quería excusarse? Ella estaba allí y no quería disculpas-. ¿No está contigo?

- Hace mucho que no está conmigo - dijo Skye serena, no quería demostrar lo mucho que lo echaba de menos-. Lo dejó todo. Se casó con su chelista y ahora tiene una vida tranquila en un barrio residencial a las afueras de ninguna parte.

- ¿Te dejó sola? - Ward no podía creer que el hombre de la voluntad de hierro la hubiera dejado sola. No a su hija adoptiva, a su pupila preferida. Él no hubiera estado tranquilo sabiendo que Skye estaba sola.

- No me dejó sola. Me preguntó si quería irme con él y fui yo la que decidió que no me convencía lo que me ofrecía. Creo que me ofreció una adopción tardía, me dijo algo muy bonito en plan donde yo esté estará tu casa…

- Noto un poco de decepción.

- No, para nada. Yo no era su responsabilidad y entendí su decisión. No voy a juzgar si era la adecuada, ya te he dicho que no juzgo. Las grandes decisiones tampoco han sido lo mío. Prueba, error. Hay que vivir ciertas cosas para saber realmente si las quieres. Si no puedes acabar idealizando algo que realmente no te haría feliz.

- ¿Lo dices por experiencia?

Skye sonrió descarada y le ignoro completamente.

¿Idealizar cosas?

¿Ella?

-Hablamos cada semana dos o tres veces, últimamente más, está más aburrido que una ostra y completamente indignado ante mi idea de venir a visitarte. No te extrañe si aparece en cualquier momento. – terminó Skye con una sonrisa burlona -. Acabará volviendo a casa.

Ward entornó los ojos. Skye seguía siendo claramente su Skye. Y no renunciaba fácilmente a lo que quería.

- ¿Estás sola en tu furgoneta de nuevo? – preguntó el hombre curioso y por primera vez desde que vio a la chica aquella mañana se atrevió a dar dos pasos hacia ella. Él podría protegerla.

- Eso te gustaría a ti. - Una voz fuerte se escuchó a sus espaldas, una voz que recordaba a la perfección.

- Cuanto tiempo, May – dijo el hombre sin ni siquiera darse la vuelta hacia la voz.

- No el suficiente, Ward. Nunca será el suficiente.

- ¿Tú sí que has venido a matarme?

- Esa decisión es solo tuya, así que alégrame el día – concluyó la mujer sin que su tono de voz mostrará ningún tipo de sentimiento.

Ward sonrió con ironía y retrocedió los dos pasos que había dado hacia Skye mientras se volvía para enfrentarse a la mujer.

- Así que mamá fue la que se quedó con la custodia. Eso no lo vi venir.

- Entonces estamos empatados – contestó May impasible.

- Me alegra que hayas cuidado de ella – dijo Ward sincero, haciendo que May dejara escapar una sonrisa descreída.

- No te dejes engañar por su aspecto, Skye no necesita que cuiden de ella. Te sugiero que no le des la oportunidad de enseñarte lo que ha aprendido en estos últimos años.

- ¿Eres la pequeña Caballería? –preguntó Grant volviendo la vista hacia la joven.

- No me llames así - dijo con un tono impasible-. Alguien tenía que terminar mi formación – sonrió la joven, realmente satisfecha de su formación y de lo que en esos años había aprendido de Melinda May.

- Saliste ganando con el cambio.

- No me dores la píldora, Ward – respondió la voz de la especialista a su espalda-. Sabes que no es mi estilo.

Grant sonrió y con un ligero movimiento de sus pies, tomó una posición entre las dos mujeres que le permitía mirarlas a ambas con un ligero movimiento de cabeza. Aunque estaba rodeado, curiosamente no se sentía para nada amenazado. Le gustaba la visita. Había echado de menos a esas dos mujeres.

- Entonces ¿qué? ¿Sois la versión contemporánea de la princesa Xena y Gabrielle salvando al mundo?

Ward vio la sonrisa descreída de las dos mujeres antes de que la voz de Leo Fitz resonara en su punto muerto de visión, sacándole una sonrisa.

- Yo más bien diría que somos una versión moderna del Equipo A. Aunque tenemos una camioneta mucho mejor que la suya, puedes creerme.

- Si llego a saber que teníamos una reunión familiar hubiera comprado comida – dijo Ward mientras lentamente se daba la vuelta hacia el científico -. Hola, Fitz.

- Hola, Ward – contestó el chico.

- Ni siquiera tiene cachaza – acotó Skye.

- Lo he oído, lamentable – desaprobó May – Te dije que este viaje no nos iba a reportar nada reseñable – comentó la agente veterana a su pupila como si nadie más hubiera en la sala.

- No suelo recibir visitas – se defendió el ex agente conteniendo la risa ante la mirada recriminatoria de las dos mujeres.

- ¿En serio?¿En esta parte de la ciudad? – Acotó Fitz que seguía frente a él –. No sé si creerte.

- No vine aquí a hacer vida social.

- Lo sabemos – dijo Skye de nuevo con tono serio, aquel que utilizaba cuando hablaba de algo realmente importante o que realmente le importaba-. Has sacado a muchos niños de las favelas en estos años. Haces una gran labor social aquí. Les das de comer. Les enseñas a defenderse, les das una formación, les intentas mantener alejados de la calle y de la delincuencia.

- Lo que no deja de ser una ironía – replicó May mirándole con rudeza.

- También sabemos que las mafias te la tienen jurada. Tres atentados contra tu vida en los últimos seis meses. Tuvimos que adelantar la visita por miedo a que lo lograran.

¿Era aquello un cumplido? Después de todo lo que había hecho, ¿estaba recibiendo un cumplido de aquellos a los que más daño había hecho? Ward levantó los hombros, como quien no entiende el valor de sus acciones.

- Una vez que SHIELD te la tiene jurada ya, que más da.

- SHIELD ya no existe – sentenció Fitz.

- Sólo el Equipo S. Entiendo – Comentó el ex agente-. Por cierto, ¿dónde está Simmons? – preguntó mirando hacia su propia espalda. Si aquello era una reunión familiar, desde luego faltaba alguien -. ¿No quiere verme?

- Simmons no está aquí – contestó Fitz serio ante el recordatorio de su otra mitad.

- ¿Está bien? – la pregunta salió de la boca de Ward sin hacer una parada en su cerebro, por muy extraño que pareciese se le encogió un poco el alma pensando que a Jemma pudiera haberle pasado algo.

- Está perfectamente – respondió Skye con una sonrisa y Grant comprendió.

- ¿En otro barrio residencial en mitad de ninguna parte?

- Algo así. Sólo que en vez de casarse con un músico está comprometida con un trabajo.

- No todos aguantan la vida errante – dijo Ward con pena mirando al científico.

- No quiero tu compasión – el rostro de Leo se endureció-. Ella hizo lo que tenía que hacer. Lo que tenía que hacer para ser feliz y leal a quien es. Está a punto de descubrir una cura contra el Parkinson - dijo orgulloso - trabaja en un laboratorio increíble y nos ayuda mucho. Además, hablo con ella todos los días - sentenció como si esa fuera la mejor parte.

- A veces dos o tres veces al día – replicó Skye con tono de burla.

- Si estuvieran casados hablarían menos – comentó entornando los ojos la Caballería.

- ¡Cómo que vosotras no hablárais por teléfono! – exclamó ofendido el chico y las dos mujeres sonrieron.

Se veía una familiaridad entre ellos incluso más profunda que cuando él era parte del equipo. Cuatro años más profunda, supuso. Sintió como si le faltara algo por habérselo perdido. Como si la parte que les aprendió a querer durante el año que trabajaron juntos se hubiera quedado con ellos y hoy estuviera de vuelta, haciéndole notar realmente su marcha.

- Entonces, ¿cuál es el cuarto miembro del equipo?

- Trip – contestó Skye.

- Sí – dijo Leo bastante molesto-, se quedó. Increíble pero cierto.

- Y es un gran cuarto miembro – acotó May como lo haría una madre.

- Le adoran porque sabe cocinar – dijo el joven científico entornando los ojos.

Trip, eso le dolió a Grant Ward y eso que casi había olvidado al especialista. Tal vez porque se vio sustituido por quien debería haber sido él. Por el hombre honesto que no se dejó embaucar por John Garret. Por aquel que tuvo la inocencia de creer en el bien mayor ante todo.

- No quería dejar la camioneta sola – dijo Skye al darse cuenta de que Ward se había quedado en blanco, como si su mente se hubiera ido muy lejos de allí –. No es el barrio más recomendable del mundo y tenemos muchos juguetitos caros.

- Lo entiendo.

El ex especialista asintió con la cabeza y dejó escapar una ligera sonrisa, pero Skye pudo leer en él, tal vez mejor que cinco años atrás.

- ¿Me podríais dejar un momento a solas con Ward, por favor? – preguntó Skye a sus dos compañeros.

- Adiós, Ward – Fitz asintió con la cabeza-. Ha estado bien volver a verte. Me caías mejor que Trip, aunque eso no diga nada a mi favor – dejó escapar una sonrisa y se dio la vuelta sobre sus pies.

- Adiós Fitz, da recuerdos a Jemma.

- De tu parte – dijo mientras empezaba a andar camino de por donde hubiera entrado.

Cuando el chico desapareció Ward sintió un tonto vacío en la boca del estomago, como si ya lo echará en falta. Fitz fue ese hermano pequeño con quien lo podía haber hecho bien por una vez, pero volvió a fastidiarla.

Al levantar la cabeza de nuevo vio a May en el mismo punto exacto que hacía unos minutos, seguía quieta, inmutable y le miraba directamente.

- Ya te he dicho que ella no necesita protección – dijo la especialista mirando hacia la chica-, pero que no me entere de que ha tenido que patearte el culo...

Ward levantó las manos en un gesto de rendición.

- No te preocupes. Soy completamente sumiso ante ella.

- No creo que eso le gustara tampoco – dijo May por primera vez con una sonrisa dirigida claramente hacia él. May vio cómo Skye se sonrojó ligeramente, pero él no pudo verlo –. De todos modos lo que yo te venía a decir es que hemos estado hablando con algunos de los jefes mafiosos de la zona y creo que podrás hacer tu trabajo tranquilo de aquí en adelante.

Grant Ward se quedó completamente desconcertado. Sin lugar a dudas, eso tampoco lo vio venir.

- Gra… gracias – apenas pudo tartamudear el hombre.

- No hagas que me arrepienta – concluyó la mujer con el tono serio que la caracterizaba.

Y con las mismas Melinda May desapareció entre las sombras, de la misma forma silenciosa cómo había aparecido.

Por Melinda May había tenido más que sentimientos fraternales, la mujer le dejó entrar en su cama, aunque nunca le dejó entrar en su corazón, seguramente porque su corazón ya pertenecía a otro, pero le enseñó a ser mejor persona y mejor profesional y a amar sin condiciones. Aunque probablemente lo había hecho sin ella proponérselo. La admiraba profundamente y traicionarla le dolió porque sabía que la mujer no confiaba en apenas nadie, pero que sí llegó a confiar en él. Su perdón suponía mucho para él. Tal vez más de lo que hubiera podido esperar.

- Cuando se enteró de lo del centro pensó que estabas reclutando niños soldado para Hydra. Te hubiera matado sin pensarlo de un solo golpe, uno seco – la voz de Skye resonó en la sala y él se volvió para verla, encontrándose con la chica a apenas un paso de él. Demasiado cerca-. Ahora se siente culpable por haberlo pensado.

- Tenía buenos motivos para pensarlo - sentenció Ward.

- No. Estaba herida. La engañaste. Eso no le suele pasar. Yo le dije que tuviste tu momento decisivo. Y que lo tuviste frente a mí. Que te decidiste por el bien.

- Eres demasiado comprensiva conmigo. Siempre lo has sido - dijo Ward con una pequeña sonrisa.

- No, no lo soy. Te odié… con tanta fuerza, con tanta como solo puedes odiar a aquellos que amas - dijo la chica mirándole directamente a los ojos-. Sé lo que llevas haciendo cuatro años aquí y sé que me salvaste la vida. Aquel día en los laboratorios Cibertek nos salvaste la vida a todos, matando a la persona que tú sentías como tu salvador. Me imagino lo duro que tuvo que ser aquello.

Ward dejó escapar una sonrisa descreída.

- No creo que Garret nunca me hubiera querido o por lo menos apreciado ni la mitad que vosotros - dijo con mirada triste mirando directamente a la joven-. Me arrepiento cada día. Fui tan tonto. Solo me utilizó y yo tardé tanto en darme cuenta. Parecía un robot, pero solo era un niño asustado. Más de dos tercios de mi vida solo he sido un niño asustado.

Sus miradas estaban unidas y sus cuerpos se habían ido juntando más de lo debido, la tensión se palpaba. Ward acercó tentativo y sin pensar sus labios a los de la chica, pero antes de que pudieran llegar a su destino...

- Hablé con tu hermana - soltó de golpe Skye.

Ward tuvo que parpadear dos veces antes de darse cuenta del significado real de las palabras de la hacker.

- ¿Qué? - preguntó separándose de la joven- No tenías derecho. No...

- Busqué a tu familia. Busqué algo o alguien que pudiera dar luz a tu vida - dijo con voz de disculpa, pero sin disculparse en ningún momento.

El exagente ladeo la cabeza contrariado.

- ¿No le dirías…?

- No, tranquilo - dijo Skye sonriente-. Sólo le pregunte por ti, cotilleé viajes fotos... Eras un niño gordito y con cara de pánfilo - se burló la chica ante la cara preocupada de Ward -. Le dije que te estábamos buscando… que desapareciste en mitad de una misión y que estábamos preocupados, aunque sabes cuidarte perfectamente solo- el rostro de Grant se destensó-. Que te hubieras puesto en contacto con tu familia era una opción.

- En realidad no lo era - dijo el hombre con una expresión triste-. ¿Cómo está?

- ¿Lily? - Ward asintió con la cabeza-. Bien. Es una mujer muy valiente y muy guapa. Creo que le haría mucha ilusión volver a verte. Como tú es una superviviente pero ella tuvo ayuda, de la de verdad, y te recuerda con cariño - Ward se encogió de hombros como dando a entender que no sabía de qué estaba hablando.- No mientas, Grant Douglas Ward - dijo la chica inquisitiva-. Garret ya no está aquí. No va a juzgar tus buenas obras. Lily nos habló de lo que pasaba en tu casa, de la pesadilla que vivisteis. Evidentemente te quedaste corto en tu exposición.

Ward bajo la cabeza y se dio la vuelta, no quería recordar, no quería saber, pero Skye no se calló.

-Me dijo que gracias a las denuncias recibidas y al incendio consiguió que la sacaran de la casa de tus padres, también nos dijo que las casas de acogida fueron un descanso en su infancia y que gracias al dinero que recibió anónimamente durante años pudo emanciparse pronto y estudiar - Grant se dio la vuelta para poder escuchar mejor la historia de la chica y Skye sonrió. Sabía que el dinero lo había mandado él-. Es trabajadora social. Ayuda a niños con problemas familiares a apenas unos kilómetros de donde os criasteis. Está casada y tiene dos niños y me dijo que si te encontraba te diera esto – de su bolsillo saco una foto donde aparecía una mujer y dos niños, haciendo que Ward sonriera al ver la foto –. El mayor se llama Grant.

-Lily también es demasiado comprensiva - dijo en un susurro el hombre mientras acariciaba la foto -. Siempre lo fue. - Skye no prestó atención y continuó con lo que pensaba decir.

- Quiero que sepas que tu cuenta está a 0.

- ¿Perdón? - preguntó levantando la vista de la foto.

- Con todos los niños que has salvado aquí y toda la gente que ha salvado tu hermana, que fue la primera persona a la que salvaste, es más que posible que hayas salvado a más gente de la que hayas matado.

El exespecialista miró con ternura a la chica.

- No puedes saber eso - dijo guardando la foto en el bolsillo de su pantalón-. Y no creo que sea cierto.

- Fitz creó un algoritmo para comprobarlo, tenemos gráficos y todo.

- ¿En serio? - preguntó realmente sorprendido.

- A todo color. Hay veces que nos aburrimos una barbaridad - dijo Skye moviendo la cabeza disgustada consigo misma-. Lo que quiero decirte es que lo que hiciste fue imperdonable, pero ya no eres ese hombre. Ya no eres ese niño asustado, has tomado tus propias decisiones y has seguido adelante. Puedes empezar desde 0 - dijo mientras se acercaba hacia él-. No te dejes matar porque creas que te lo mereces, aún puedes hacer muchas cosas buenas.

- Maté a mucha gente.

- Y cada una de esas personas te acompañará siempre. No dejes que su recuerdo muera contigo. Se lo debes. Me lo debes.

Ward asintió con la cabeza.

- Gracias. En serio. Gracias por venir, gracias por tu fe. Seguramente has sido lo mejor que me ha pasado en la vida, ojalá te hubiera conocido antes… Ojalá...- Ward se acercó más a la joven y el espacio personal entre los dos desapareció mientras sus miradas se clavaban. Quería besarla con tanta necesidad...

-Ojala nuestro mundo hubiera sido diferente - dijo Skye rompiendo el contacto visual y dándose la vuelta. Quería besarle tanto y era tan mala idea -. Creo que es hora de irme. Ya que estamos aquí creo que tenemos que detener a alguien al otro lado de la ciudad. Me ha alegrado mucho verte - dijo con tono alegre mientras se alejaba para que él no viera las lágrimas que empezaban a correr por sus ojos.

- Lo mismo digo.

La joven se paró en la puerta y se dió la vuelta para echar un último vistazo. Ésta era la despedida que necesitaba para seguir adelante, llevaba cuatro años repitiéndoselo, pero de repente…

- Si alguna vez te cansas de Brasil recuerda que en el Equipo A de vez en cuando eran 5 - Skye sonrió sin ganas.

- Puedo ser la chica - contestó Ward.

- O el tipo con coleta…

-Eso estaría bien.

Las lágrimas empezaron a correr sin descanso por el rostro de Skye, que sin entender muy bien por qué se acercó de nuevo corriendo hacia donde estaba Ward.

-Te quisé ¿sabes? Creí que había conocido a un héroe. Visualicé a nuestros hijos. Soñé con un final feliz contigo.

-Lo siento - dijo el hombre limpiando con cuidado las lágrimas de su cara.

Skye lo miró con amor y se acercó para besarle. Cuando sus labios se juntaron una descarga eléctrica les atrapó y sus bocas y sus cuerpos parecieron fundirse en el deseo. Solo se separaron cuando la necesidad de respirar se hizo imperiosa. Sus respiraciones eran trabajosas y su corazón parecía desbordado.

- Aún me debes esa copa - dijo la chica mientras salía corriendo dirección a la puerta.

Es posible que Ward lo hubiese esperado durante un tiempo, incluso temido pero después de cuatro años volverla a ver se le antojaba imposible. Que un final feliz aun fuera posible era una quimera.

FIN


Aquí aún había esperanzas

¿Os interesaría leer un "Final Feliz" post final primera temporada?