Disclaimer: "Finales Felices" es un fanfic basado en la serie Agentes de SHIELD. Los personajes mencionados no me pertenecen, son propiedad intelectual de los Whedon, Marvel y la cadena ABC. No intento violar las leyes del copyright ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto.
Nota I: Sí, al final lo escribí. Mi nivel de masoquismo roza la locura. Este es el tercer final feliz, y tal vez podréis pensar que no es feliz, pero volvemos al hecho de que esta es una serie de Whedon y mi beta me ha dicho que este es un capitulo muy Whedon, así que prepararos… yo aviso :-s. Tener en cuenta que este fic se desarrolla desde la perspectiva que dejó en nuestras mentes el último capítulo de la primera temporada, que bueno, es más o menos lo mismo que si se desarrollara ahora.
Nota II: Cuando vi el capi 2x04 me quede alucinada escuchando el plan de May... ¡porque ese era mi plan!, solo que en vez de ser Australia yo les veía en los bosques de Oregón, pero bueno, si el plan de May era Australia, ¿Quién soy yo para llevarle la contraría? ¡Sólo tenía que cambiar la ubicación! :-D
Nota III: Así que ante esto nos enfrentamos al último "final feliz", gracias por leer. Y gracias por los comentarios y favoriteos. Y sobre todo gracias a Caris Bennet que se carga con el trabajo de poner todas las tildes que me como, una labor realmente encomiable.
Resumen: Como les va a Coulson, May, Ward, Skye, Fitz y Simmons dentro de cinco años, en un hipotético posible final de la serie.
Tipo: Después de 1x22 - Beginning of the end. Para todos los públicos. Philinda. Skyeward. Fitz- Simmons. Angst con humor, vamos, tipo Whedon... salvando las distancias.
Finales Felices III
Enero de 2019. En algún lugar de Australia Meridional.
El ruido de alguien llamando a la puerta resonó en toda la casa. Melinda May echó un último vistazo a Coulson y se dirigió a la entrada. La habían avisado de la visita así que no se extrañó ni preocupó como hubiera sido lo normal, no recibían demasiadas visitas y no es que ella las echará de menos o las deseara. Mudarse a aquella cabaña en mitad de la nada no solo había sido una táctica de supervivencia, también había sido una solución práctica para encontrar paz y tranquilidad.
Un respiro.
Necesitaban un respiro.
Coulson se estaba apagando poco a poco, cada vez menos tiempo consciente y más tiempo dormido o garabateando los dichosos símbolos de la vida, pero como se había convertido en la nueva seña de identidad del nuevo SHIELD, era mejor que nadie lo supiera.
Siempre con mentiras, siempre con secretos… estaba harta.
Ella hacía su trabajo, llevaba años haciéndolo y también le cuidaba, pero eso no le importaba. Prometió vigilar su espalda, cuidarlo y protegerlo y lo había hecho bien.
No tenía nada de lo que arrepentirse.
De camino a la puerta cogió los informes que ella misma había dejado en el mueble del recibidor, no tenía ganas de dar cháchara al Koening de turno, así que pensaba despacharle rápido. No entendía qué problema tenía el nuevo Shield con el correo electrónico para ciertas cosas. Coulson no estaba para ver a nadie y ella nunca había sido muy paciente. La sorpresa fue mayúscula cuando se encontró con Skye frente a ella.
La chica la abrazó con fuerza sin darle posibilidad de escape, y cuando se sintió rodeada por los cálidos brazos de la joven se dejó llevar y la abrazó con fuerza, su visita era una de las pocas cosas que siempre mejoraban su día y la llevaba esperando desde hacía semanas.
- ¡Has venido! - exclamó la mujer con los ojos llorosos mientras se separaban.
Aquella mujer que tenía delante era muy diferente a la que Skye creyó conocer hace seis años. La Caballería. Aquella mujer era cálida, dulce, era todo lo que Coulson había dicho de ella sin dejar de ser la mejor profesional que había conocido. May ya no se empeñaba con tanta obstinación en ocultar sus sentimientos a sus amigos. Estaba demasiado cansada para eso.
- Llegué ayer a Washington y Jemma me dio tu mensaje. He venido lo más rápido posible - dijo con una sonrisa sincera, aunque se la veía ansiosa.
- Gracias.
- No las merece… Phil… - dijo la chica dubitativa, las emociones la estaban golpeando duro y no tenía donde esconderse. Si Melinda había llamado...
- Phil siempre te ha querido y…
- ¿Tan mal está?
May respiró hondo antes de contestar e intentó parar las lágrimas que querían escapar de sus ojos.
- En los dos últimos días apenas ha estado dos horas consciente.
Skye intentó disimular, pero las palabras de la especialista fueron para ella como un golpe en la boca del estómago. Estaban perdiendo a Coulson… y no había trucos escondidos debajo de la manga.
- Jemma me ha dado otro suero - dijo la joven rebuscando en su bolso, mientras intentaba calmarse y ambas mujeres se dirigían al sofá del salón-. Cree que tal vez podría retrasar un poco más… - no sé atrevió a decirlo en alto. Retrasar un poco más lo inevitable.
- No se rinde con facilidad - sonrió la mujer desganada, cogiendo el frasco que la chica le daba.
- Tú tampoco deberías.
- Phil está cansado - dijo mientras se dejaba caer en el sofá. Tenía muy claro como estaba Coulson puesto que éste no había dejado de repetírselo en las últimas semanas, en los pocos momentos de lucidez que había tenido.
Gracias al trabajo incansable de Jemma y a los cientos de sueros elaborados, Coulson había ido empeorando muy lentamente. Habían ganado años y calidad de vida, y la mujer daba las gracias por eso, pero sobre todo porque Phil no había sufrido los brotes de locura que padeció Garret y que él tanto temía.
- ¿Y tú? - pregunto Skye mientras se sentaba a su lado con rostro preocupado-. ¿Cómo estás tú?
- ¿Yo? Perfectamente - dijo con un aire distendido y una pequeña sonrisa, el tono y la expresión le decían a Skye que aquello era cierto, pero sus ojos hablaban de dolor y desesperación y ambas lo sabían -. No me mires con cara de pena Skye - la expresión de la mujer cambió al momento y su tono parecía crispado-. Yo no merezco compasión por esto.
- ¿Por qué?
- Estoy viva y sana. He luchado en más batallas de las que puedo recordar y sigo en pie - la fuerza en su voz era increíble-. He tenido una vida plena y cuando Phil me… nos deje aún tendré vida y os tendré a vosotros. Aún tendré cosas que aprender y que enseñar. Soy afortunada.
Skye quería abrazarla, en serio que quería abrazarla de nuevo, fuerte…
- Sé cómo te sientes al perder a alguien a quien amas.
El rostro de May se suavizó entendiendo al instante el problema. Todo había sido tan duro y complejo durante aquellos últimos años. Y ella que pensó que su fin del mundo sería Barhein...
- Es diferente.
- ¿Por qué? - la recriminó la joven.
- Por todo.
- Ward…
- No es porque Ward nos traicionara - dijo la mujer como si de repetir tanto esa frase parece que todo el mundo hubiera olvidado su significado-. Pero sí, lo siento, sé que no te gusta escucharlo, pero vuestra relación fue tóxica - empezó con mentiras y continuó con una lucha por saber quién tenía el poder, pensó May pero se abstuvo de decirlo. Skye ya sabía eso y a juzgar por la cara que había puesto no quería recordarlo.
- Ward… - Skye no tenía que repetirlo. May sabía lo que quería decir. Las dos mujeres aún recuerdan todo lo que pasó con angustia. La historia aún está muy viva en ellas.
Como más tarde descubrieron, Hydra y el padre de Skye llevaban años detrás de la chica. Ward suplicó por su perdón y demostró con fervor que sólo quería proteger a Skye, se disculpó arrepentido y aceptó sin protestar su cautiverio y todo lo que vino con él.
Cuando las cosas se empezaron a poner realmente feas y el acecho a Skye se hizo casi insoportable, Coulson lo sacó de su cautiverio con muchas precauciones y con la misión prioritaria de que la protegiera con su vida. Ward pareció satisfecho pero Skye no. Al principio la chica se sintió ofendida y vilipendiada ante tal decisión y la constante presencia de Ward en su espalda, pero con el pasar de las semanas incluso se les había visto reír por la Zona de juegos.
Todo parecía estar volviendo a la calma, cuando en mitad de una misión los soldados de Hydra consiguieron sin saber muy bien como dejar a May, Ward y Skye aislados en una nave industrial con más de 30 soldados enemigos a su alrededor. Ward se interpuso entre la chica y una bala destinada a noquearla y después de eso siguió luchando para impedir que Hydra se la llevara hasta que prácticamente cayó muerto.
May recuerda a la perfección las lágrimas de Skye mientras suplicaba al infinito que no se lo llevarán, cómo él susurró antes de morir lo mucho que la quería y que había sido la única luz de su vida. May aún recuerda cómo el miedo la atrapó al verse rodeada de soldados armados, con Ward muerto y Skye llorando desconsolada. Pensó que era el final. El final del todo. Y de repente… de repente una luz cegadora empezó a sobresalir del pequeño cuerpo de Skye, cuando la joven levantó la cabeza vio como sus ojos lucían aterradores, el color negro se había apropiado de su iris y como una fuerza atronadora un haz de energía salió disparado de ella, llevándose por delante a todos los soldados que la rodeaban fuertemente armados, apenas tuvo tiempo de agacharse al ver lo que se le venía encima.
Ese día Skye descubrió quién era realmente, justamente cuando ya no le interesaba saberlo. La chica tuvo durante meses miedo de sí misma y no era para menos. El dolor que sentía, hacía que sus poderes fueran incontrolables.
- Ward te quería - dijo la especialista suavizando su rostro y acariciando el brazo de la chica-, lo sé. Y tú a él. Pero eso no es lo que duele, eso debería hacerlo más fácil, lo que duele es que apenas tuvisteis tiempo. La muerte de Ward fue prematura e inesperada. Apenas le habías perdonado cuando se sacrificó por ti. Os quedaba tanto por hacer… todo, pero… pero Coulson y yo... - y al decirlo no pudo por menos que escapársele una pequeña sonrisa-. Coulson y yo apenas habíamos dejado la adolescencia cuando nos conocimos en la Academia - su relación empezó pura, casi infantil-. Hemos tenido tiempo para todo. Incluso para perderlo - y ni siquiera se arrepiente de eso. El tiempo perdido con Phil sigue siendo mejor que cualquier otra clase de tiempo-. Hemos luchado, reído, bailado, viajado, nos hemos salvado, nos hemos herido... nos hemos perdonado y nos hemos visto las caras en los mejores y en los peores momentos de nuestras vidas y sin embargo, aquí estamos, juntos.
La voz de May sonaba emocionada, esta vez no había ninguna doblez en sus palabras. Skye envidiaba profundamente la relación que habían tenido sus mentores.
- Cuando él se vaya - prosiguió Melinda con dificultad- yo estaré allí, dándole la mano, sin nada de lo que arrepentirme - la especialista tragó saliva y respiró-. No quiero perderle. Igual que tú - y es consciente de que se esconderá durante días para llorar en soledad cuando lo haga-. Nadie quiere perder a la gente a la que quiere. Querríamos que Phil estuviera siempre con nosotras, como te gustaría que Ward siguiera entre nosotros, pero cuando se vaya, yo estaré en paz y…
- ¡Yo no! - gritó la chica-. Yo no estoy en paz - las lágrimas corrían desordenadas por su cara-. No puedo perderlo. No también a él. No supe entender ni ayudar a Ward...
- ¡Ward murió en paz, Skye! - interrumpió la mujer intentado tranquilizar a la joven -. Hizo las paces consigo mismo y consiguió su perdón… y más aún, consiguió tu perdón y tu amor. Fuiste su luz… le salvaste.
Skye negaba con la cabeza con una fuerte vehemencia no dando valor a las palabras de la mujer, sin embargo estaba más tranquila, más tranquila pero derrotada…
- No supe ayudar a Fitz después del accidente, fui una amiga horrible. No me dí cuenta de lo que le estaba pasando a Simmons. Perdí a mi padre sin comprenderlo, sin entender sus acciones, sin quererlas comprender. No conocí a mi madre. Despedí a Miles con altanería, me creía superior a él. Maté a demasiada gente. No pude salvar a muchos. No puedo salvar a Coulson… - dijo ya apenas en un susurro -. ¿No ves un patrón en todo esto?
- Phil está muy orgulloso de ti. Al igual que yo. ¡Eres uno de los Vengadores! Eres...
- No soy la persona que me gustaría ser - sentenció Skye, levantándose camino del mini bar.
May la siguió con la mirada, pero no se movió del sofá. Era tan fácil entenderla. ¿Qué podía decirle para hacerla sentir mejor cuando ella había estado ahí, en ese mismo lugar, y nada la había ayudado?
- Es muy pronto para tomar una copa - dijo la mujer serena mientra Skye se servía un whisky.
Como respuesta solo recibió la mirada descreída de la chica, acompañada por la visión del culo del vaso, mientras bebía el contenido de un trago.
- La vida ha sido dura contigo - continuó la mujer-. Sé lo que es estar donde tú estás ahora. Es difícil. Han sido unos años muy duros y eres muy joven. Pero lo haces bien, lo mejor que puedes, no...
- Déjame quedarme - la petición salió disparada, desesperada de la boca de la chica, desconcertando a May.
- ¿Qué?
- Déjame quedarme, por favor - las palabras de Skye eran suplicantes-. Dure lo que dure Phil, pase lo que pase de aquí en adelante, déjame quedarme aquí con vosotros. Déjame ayudarte. Déjame ser parte de esto. Sé que es algo vuestro… que es vuestro plan, vuestro… vuestra historia... pero…
- Quédate el tiempo que quieras - interrumpió May comprensiva-. También es tu historia. Yo nunca quise apartarte de Phil, solo...
Los ojos de la joven se iluminaron, no esperaba una respuesta afirmativa, desde luego no tan rápida.
- ¡Gracias! - dijo mientras corría hacia su ex SO y la abrazaba en el sofá, como si fuera una niña pequeña, como si lo necesitara para convencerse de que no había monstruos bajo su cama.
- No será agradable.
- ¿En serio? - dijo Skye con una sonrisa triste mientras se acoplaba en el sofá con los ojos llorosos-. ¿Más o menos que esperar una llamada anunciando un fin en mitad de un pueblo de Asia Occidental, cuando tu misión es detener a gente que no conoces cueste lo que cueste, sin tiempo para venir a despedirme o sin tiempo simplemente para llegar al funeral? Sin poder llorar contigo... y con Simmons, y con Fitz. Sin poder decir adiós de nuevo.
May no sabía exactamente qué contestar a eso, ni siquiera sabía si Skye buscaba una respuesta, pero la voz de Phil en algún lugar de la casa la libró de tener que pensarlo.
- ¿¡Mel?!
- En el salón - gritó la mujer levantándose, yendo al encuentro de la voz. Skye se tensó sin darse cuenta y se secó las lágrimas descuidadas. Hacía casi un año que no le veía.
Cuando Phil llegó al salón lo primero que vio fue a Melinda y los ojos se le iluminaron de repente, sus piernas le llevaron hacia la mujer y cuando estaba a punto de lo que parecía cogerla de la cintura y darle un beso…
- Mira quién ha venido a visitarnos - dijo la mujer girándose hacia Skye para que Phil pudiera verla bien.
La chica sonrió ligeramente y se quedó fija unos segundos viendo a Phillip Coulson. Se le veía mayor, mucho mayor de lo que era. Las arrugas se le marcaban en el rostro, se le veía saludable, bien alimentado e incluso con una masa muscular adecuada, pero Melinda tenía razón, estaba cansado.
Muy cansado.
De todos modos lo que más le llamó la atención fue la falta de traje, de pantalones de vestir, de camisa, de chaqueta, de corbata, incluso de zapatos. Llevaba unos pantalones de chándal negros y una camiseta gris.
- Skye, ¿pero qué haces aquí? - preguntó mientras se acercaba a ella con una sonrisa tierna, aún había bondad en sus ojos, una gran cantidad de ella.
- Yo la llamé - contestó Melinda.
- Mel - dijo el hombre volviendo la cabeza hacia May con tono recriminatorio-. Skye tiene cosas mejores que hacer que venir a ver a su viejo jefe.
Skye se levantó del sofá y abrazó a Phil con fuerza. El hombre se dejó hacer con tranquilidad. Estaba encantado de ver a la chica.
- En realidad no hay nada mejor que pudiera hacer en este momento.- dijo Skye acariciando a Phil con dulzura.
A Phil se le rompió el corazón. No sabía si estaba listo para las visitas de despedida.
- No deberías de hacer caso a Me...May - se rectificó a sí mismo-, se preocupa demasiado.
- Es cierto - contestó Skye - ella siempre se preocupa demasiado, tienes suerte de tenerla cerca.
La mirada de Phil se dirigió hacia Melinda, mirándola con veneración mientras asentía con la cabeza.
- Siempre he sido un tipo con suerte - May le respondió con una sonrisa y Phil volvió su mirada de nuevo a Skye-. ¿Y qué tal te va todo? ¿Ya has salvado el mundo?
- Un par de veces… solo este mes - dijo la chica con una sonrisa triste. Estaban intentando normalizar lo innormalizable y dolía-. Creo que están a punto de sacar mi figurita de acción. Espero que me pongas al lado de Capitán América.
- Por supuesto - dijo mientras se sentaba en el sofá y Skye le acompañaba - ya he hecho hueco, estarás entre Thor y Capi. Ya hicimos el pre-pedido a Amazon - el hombre no quería pensar el miedo que le daba no llegar a tener esa figurita en sus manos-. Siempre supe que llegarías lejos - y el orgullo se intuía en cada sílaba.
- No es tan lejos cuando tienes superpoderes.
- No digas eso. Siempre fuiste especial.
- Sin ti no hubiera tenido una oportunidad.
Skye tenía ganas de llorar. Unas ganas inmensas y Phil también. May se escabulló camino de la cocina, tal vez era la única que en ese momento se había permitido hacerlo.
- ¿Cómo está Trip? - preguntó Phil intentando distender el ambiente.
Skye sonrió abiertamente, una de las pocas cosas buenas de su día a día era su compañero.
- Trip está genial. Como siempre. Positivo, siempre sonriente… es un gran compañero, un gran apoyo. Te manda muchos recuerdos, por cierto. No sé qué haría sin él.
- Es un buen chico - comentó Coulson complacido.
- Lo es. Y como sano gracias a él. Siempre que puede me cuela una manzana en mi comida.
- Le debería mandar una cesta de frutas por su cumpleaños por cuidarte tan bien - dijo y dejó escapar una sonrisa tierna, Skye estaba tan guapa.
- Deberías mandársela por ser un gran agente. Tuvimos suerte de cruzarnos con él.
- Lo sé. Otra cosa más que agradecer a Simmons.
Phil recuerda las pocas ganas que tenía de confiar en nadie de nuevo por la época en la que Trip se sumó al equipo. Si no hubiera sido por la científica lo hubiera mandado para casa, lo cual hubiera sido un gran error.
- ¿Cómo están Fitz-Simmons? - a Coulson le gustaba seguirles llamando como a uno solo, le reconfortaba a niveles que su mente ni siquiera entendía.
- Fitz está mucho mejor - contestó Skye sonriente-, es increíble lo que ha mejorado en los últimos años, la investigación de Jemma para ayudarte también ha tenido efectos positivos para él. Le sigue costando hablar, pero sus manos... sus manos le obedecen, su cerebro está más despejado, ha hecho unos juguetitos nuevos geniales en los últimos meses.
- Me alegro.
- Sí… es... una muy buena noticia - se quedó con ganas de añadir un "por fin", pero prefirió abstenerse - Jemma está… - bien no era la palabra- está muy ocupada. Ser la directora de la nueva División de Ciencia y Tecnología de la Academia es un trabajo arduo.
- Y lo de intentar salvarme la vida tampoco tiene que ser fácil.
- Lo hace encantada.
Phil no dudaba de que Jemma estuviera encantada de intentar ayudarle, pero no sabía si le parecía justo que tanta gente estuviera sacrificando su vida por él, sobre todo cuando el fin ya parecía tan cercano. Agradecía mucho esos cuatro años más que había tenido, y siempre se los debería a la joven científica, agradecía el tiempo extra y a solas con May y todo lo que habían aprendido de los signos que no dejaba de escribir compulsivamente, pero estaba cansando...
- ¿Duerme? - preguntó Phil preocupado.
- Seguramente no lo suficiente.
- ¿Come? - Skye sonrió comprensiva, el lado paternal de Coulson siempre le había parecido muy tierno.
- Fitz se encarga de eso.
- Bien.
El camino que habían recorrido Fitz-Simmons había sido largo y tormentoso. Tras el accidente su relación se vio alterada. Fitz quedó muy mal parado tanto física como mentalmente y Simmons se vio afectada por el síndrome del superviviente, lo cual le hacía hacer cosas que su antiguo yo ni se las plantearía. Se volvió temeraria. Cada vez que miraba a Fitz sentía que era ella la que tenía que estar luchando por su vida, por sus palabras, y eso la fue consumiendo poco a poco.
No eran capaces de ayudarse el uno al otro, ni tampoco a sí mismos, y eso pudo con ellos. Parecían destinados a nunca más poder estar en el mismo lugar, al mismo tiempo, las páginas de sus libros se habían desincronizado. Pero no hay males eternos y como predijo May en su día, si sus sentimientos eran lo suficientemente fuertes acabarían encontrando el camino a casa. Y ahora parecían estar en casa. Seguramente habían tardado cinco años en llegar a estar justamente al mismo punto en el que estaban cuando Ward les tiró al mar desde el BUS, pero habían llegado. Y Fitz se sentía mágicamente encantado de poder cuidar de Jemma, recordarle que era hora de comer o que se tenía que ir a la cama. Se había vuelto la voz de su conciencia.
El silencio se había apoderado de los dos ante los recuerdos de sus amigos en el instante en que May entró en el salón con una bandeja.
- May me obliga a comer siempre que estoy despierto - se quejó Coulson en cuanto la vio.
- Eso es porque estás muy poco tiempo despierto.
Coulson miró el plato con desagrado, repollo. Odiaba el repollo. Agradecía a May que le cuidara y que estuviera tan comprometida con su alimentación, pero maldita sea, se estaba muriendo, ¿qué mal le iba a hacer un chuletón?
- No tengo hambre - dijo retirando un poco el plato.
- Te lo comes igualmente.
- ¿Y esto? - dijo señalando la botellita de suero que había traído Skye.
- Lo ha traído Skye. Es el último suero que ha hecho Jemma - May sabía lo que Coulson pensaba, que estaban perdiendo el tiempo, pero no estaba dispuesta a rendirse y menos con Skye allí-. Te lo tomas también.
- ¡MeMay! - intentó protestar el hombre.
Skye sonrió ante el segundo semi fallo de Coulson y ante la escena familiar que había presenciado. Realmente parecían un viejo matrimonio y aquello dentro de todo lo demás era muy tierno.
- Si la llamas Mel, llámala Mel. No voy a pensar nada raro porque la llames por un apelativo cariñoso. Lleváis más de cuatro años viviendo juntos aquí solos, me preocuparía más si la llamarás Agente May - dijo tranquila-. Y si quieres besarla, hazlo, si me voy a quedar con vosotros es para ayudar, no quiero que os perdáis momentos cuquis por mi culpa.
La reacción de Phil y Melinda no se hizo esperar. La cara escandalizada y sorprendida apareció en los rostros de ambos pero por cosas dispares.
- Escandalízate cuando no encuentre tu habitación - respondió Skye al gesto de May, quién decidió no añadir nada - ¿En serio crees que soy tan ingenua?
- Estoy despierto escasamente una hora al día - respondió Coulson a una pregunta nunca pronunciada-, hace demasiado tiempo que no pasa nada interesante en ninguna habitación – May entornó los ojos pero se mantuvo en silencio-. ¿Qué es eso de que te vas a quedar? - Phil continuó enfadado -. No sé qué has pensado jovencita, pero de eso ni hablar. No te vas a quedar aquí.
Las dos mujeres contestaron al unísono.
- Se va a quedar.
- Me voy a quedar.
- No, para nada - sentenció Phil mirando a la chica con severidad -. Tienes muchas cosas que hacer, salvar el mundo y todo eso. Ya estoy acaparando a May, no voy a permitir que dos de las mejores agentes que tiene SHIELD pierdan su tiempo haciendo de mis niñeras.
- Tú fuiste durante años el niñero de Tony Stark y tengo entendido que eras uno de los mejores agentes de Shield, Director - dijo Skye toda seria, consiguiendo que May soltara una carcajada.
- La niña se nos revela Mel, no tiene gracia - dijo Coulson desconcertado mirando hacia la mujer.
- No tendrá gracia para ti, pero lo que dice es cierto. Además, si Skye se quiere quedar, se quedará - May sabía que la chica lo necesitaba y no iba a ser ella quien negara la evidencia.
- ¡¿Es que no tengo nada que decir con respecto a mi vida?! - preguntó Phil enfadado cruzando los brazos.
- Puedes decir lo que quieras con respecto a tu vida - contestó May seria-, pero en la vida de Skye decide ella. Y ella ha decidido quedarse y ayudar.
Coulson se sintió realmente superado por las circunstancias, no entendía como aquellas dos mujeres fantásticas e increíbles estaban dispuestas a hacer un kit kat en sus vidas para cuidarle a él. Tenía que haber sido muy bueno en otra vida para merecerlas.
- Eso quiere decir que no me tengo que comer el repollo.
May entornó los ojos y Skye dejó escapar una carcajada.
- ¿Quieres entrar en serio en una discusión sobre el repollo delante de Skye?
- No me gusta el repollo y lo sabes - dijo Phil todo serio.
- El repollo es bueno para ti, tiene muchos nutrientes y 0 calorías y es regenerante, no te mueves lo suficiente para tomar grandes cantidades de proteínas. Lo siento Phil, no te pudo dar un chuletón… - No sabía por qué pero Skye tenía la sensación de que esa conversación ya la habían tenido...
- Mira - interrumpió la chica - hacemos una cosa, tú te comes el repollo y te tomas el suero que mandó Jemma, si en unos días estás más tiempo consciente te damos el chuletón y bajamos las calorías haciendo jogging.
Phil no pudo por menos que sonreír.
- Estáis esperando un milagro que no va a suceder.
- ¿Por qué no? - preguntó Skye convencida -. No es que antes no hayamos vivido milagros… Un Dios cayó del cielo en Nuevo México.
- Vale- dijo el hombre al final, el argumento era válido y no tenía ganas de discutir, iba a perder de todos modos, así que cogió con desgana un trozo de repollo haciendo que las dos mujeres sonrieran.
- Y que sepas que sí que tengo habitación - dijo May dirigiéndose a Skye.
- ¿Y la usas? - preguntó desafiante la joven.
- No. Y tienes suerte, porque si no te tocaría dormir en el sofá.
Skye sonrió y se dio cuenta de que aquel era el lugar donde tenía que estar en ese momento. Con su familia. El sitio adecuado para ser quien era y para hacer lo que tenía que hacer. No había un lugar mejor y pasara lo que pasara de ahí en adelante, aún podría creer en los finales felices.
FIN
¿Os habéis dado cuenta de que en cada historia Skye llama a la puerta de uno de los ships?
No lo hice a posta, será el destino.
Comentarme que os pareció y brindemos por un final feliz para nuestros ships, o lo más parecido que podamos conseguir. Por Whedon :-D
Intentaré que el próximo sea feliz de verdad.
