*CAP.9: "EL PRINCIPIO DEL FIN"*

PEPA

Observé como las dos caminaban hacia el instituto, acercándose poco a poco al lugar donde estábamos Paula y yo, para pasar por delante. A medida que avanzaban los pasos, acrecentaba mi ira, y notaba la vena del cuello cada vez más hinchada. Mi vista se concentraba en un puto fijo... en sus manos entrelazadas.

Pepa-Pero que mierda es esa? ( Señalándolas con la cabeza)

Paula- Pepa, cálmate, que luego acabamos como acabamos... no lo pongas peor...

Pepa-Si estoy muy tranquila (Irónica )

Paula- Sí, tranquilísima... tienes la vena del cuello como un fuet, pero estás tranquila que te cagas.

Pepa-Llámala

Paula- Eh?

Pepa-Que llames a Silvia, dile que venga... si se lo digo yo no va a querer

Paula- Pepa, qué vas a hacer?

Pepa-Tú llámala!

Paula- Que no, qu...( Pellizqué su brazo con fuerza ) AAAHH! SILVIAA, SILVIA!

Silvia miró hacia nosotras alarmada por los gritos. Levantó una ceja, no muy convencida de ir hasta nosotras... Se giró y tras una breve conversación con Verónica, que tampoco parecía convencida, emprendió el camino hasta nosotras. Cuando llegó pude observar su gesto serio, no le hacía ninguna gracia estar cerca de mí. En ningún momento me miró, sólo a Paula.

Silvia-Qué pasa? ( Intrigada )

Paula- Nada... que.. eh.. quería saludarte y preguntarte quee...esto...

No pude aguantar más.

Pepa-Ahora sois novias tú y esa o qué?

Silvia-...perdona? ( Sorprendida )

Entonces sí, me miró fijamente alzando una ceja y sonriendo de medio lado. Suspiró, tras pasarse las manos por la cara, y colocó sus manos sobre sus caderas en forma de jarra.

Pepa-Me has entendido perfectamente

Silvia-Sí, si la pregunta la he entendido, lo que no entiendo es a qué narices viene

Pepa-Solo quiero saber si...

Silvia-Pepa, que a ti eso no te incumbe! Vamos, es que esto ya es lo último

Pepa-Me preocupo por ti, eso es todo !

Paula- Oye chicas, habéis hecho los ejercicios de...?

Silvia-Cállate! ( A Paula ) Mira Pepa... Creí entender que me ibas a dejar en paz, que no iba a saber más de ti, blabla... cuando me vas a dejar tranquila de una vez ?!

Paula- Es que en el ejercicio dos me quedé atrancadísima y...

Pepa-Cállate! ( A Paula ) Ya sé lo que te prometí, e intento cumplirlo pero no puedo si te veo de la mano con esa! Joder Silvia, que no es trigo limpio...

Silvia-Y tú sí? Que no me creo nada que venga de ti! ( Se pasó las manos por la cara y suspiró ) a ver si lo entiendes de una puta vez, que me ignores, que me olvides! Que no me importas, QUE NO TE QUIERO!

Otra punzada en mi pecho tras esas palabras... era una sensación que empezaba a serme familiar. Pero esta vez no iba a quedarme callada, no iba a aguantar más dardos envenenados de ella, no podía soportarlo. Me bajé del muro, poniéndome de pie y encarándome con ella. Silvia había cambiado mucho en todo este tiempo, ni mi gesto enfurecido ni la diferencia de altura entre nosotras consiguieron hacerla echarse para atrás... y yo, realmente no esperaba menos. Paula se levantó también como un resorte intentando ponerse en medio, pero no se lo permitimos. No había palabras, solo miradas de furia, respiraciones agitadas... la tensión podía cortarse con un cuchillo. Mi cara estaba a pocos centímetros de la suya.

Pepa-No te importo?!

Silvia-NO! Ni me importas, ni te quiero! No te soporto más, ni tus mentiras, ni que me persigas... no quiero que te acerques a mí, ERES UNA FALSA!

Pepa-Y tú estás ciega! Y sabes qué más?

No quería decirlo, pero estaba furiosa, desesperada... no sabía cómo hacerle ver la realidad, y que encima pensara que la mentía, que me lo inventaba todo... no podía retenerlo más, aunque me arrepintiera.

Silvia-QUÉ?

Paula- Pepa, cállate, no lo ha...!

Pepa-ERES UNA ESTÚPIDA!

Paula- Haaa...aaa tomar por culo... ( Tapándose la cara )

Silvia-Que te jodan Pepa

No dijo nada, se fue... y yo me quedé allí plantada, junto a Paula, con una inmensa cara de idiota. Sabía que la había cagado, que no tenía que haberla insultado... pero la impotencia que sentía por verla al lado de esa víbora era demasiado grande...

Paula- Genial ( Aplaudió ) Maravillosa actuación, eh?

Pepa-Lo siento... ( Tapándome la cara )

Paula- Qué pretendes Pepa? Así solo lo pones peor... ( Acariciando mi espalda )

Pepa-Yo ya no pretendo nada, porque no hay nada que hacer... ya lo he intentado todo, y ella no me quiere creer, no puedo hacer nada más...

Paula- Pepa... una pregunta... todo esto que estás montando por ella,...

Pepa-No, por favor Paula

Paula- Tú..( Sin hacer caso ).. tú la quieres?

Pepa-No puedo contestarte a eso

Paula- Pero por qué?

Pepa-Porque yo no sé decir esas cosas, vale? Además, ya da igual...

Me dejé caer sobre el muro otra vez, dándolo todo por perdido. Esta ahí había llegado.

... ...

Un par de horas después, me encontraba en clase. Sara intentaba animarme con alguna de sus payasadas, ya que ya había sido informada de lo acontecido a primera hora de la mañana. Sonreía de vez en cuando, no muy convencida. De pronto, sentí como mi móvil vibraba. Lo saqué rápidamente, me imaginaba de quien podía ser la llamada... y descubrí que no me equivocaba cuando vi el nombre de Alberto parpadeando en la pantalla. Desgraciadamente, Sara también lo vio. Me miró preocupada, pero no la hice caso.

Me aparté hasta una esquina de la clase, después de asegurarme que nadie pudiera oír la conversación, y descolgué el teléfono cargada de nerviosismo. Una llamada de aquel cabrón nunca traía nada bueno.

Pepa-Sí?

Alberto- Cómo que sí? Ya sabes quién soy

Pepa-Sí, perdona... es que estoy en clase y...

Alberto- Me importa una mierda donde estés, tienes que venir aquí ahora mismo, tenemos un encargo

Pepa-Pero ahora no puedo, estoy en clase

Alberto- QUE ME DA IGUAL DONDE ESTÉS! Ya puedes estar aquí en cinco minutos

Pepa-Cinco minutos? No me da tiempo!

Alberto- En la moto te da tiempo perfectamente, no me toques los cojones eh? Cinco minutos. Si no, atente a las consecuencias.

Me colgó. Con esa última advertencia consiguió que me estremeciera, una amenaza suya nunca era en vano, siempre las cumplía. Tenía que salir de allí en seguida. Tuve suerte de que estuviéramos en el principio del recreo, aunque la gente no había salido aún. Me agaché para recoger mi mochila rápidamente, y me dirigí hacia la puerta. Sara intentó pararme para que le dijera qué pasaba, pero no tenía tiempo. La empujé y salí corriendo, ante la mirada de casi toda la clase.

Corrí a través de los pasillos, esquivando a la gente que empezaba a salir de sus clases. Llegué a la calle por fin, me subí en la moto y arranqué... o lo intenté. Maldecí mil veces mientras intentaba arrancar, suplicando... pensando que no podía tener tan mala suerte, que no me podía pasar eso en ese momento... pero no sirvió de nada. La moto no arrancó. Miré desesperada para todos los sitios intentando encontrar una solución, no tenía tiempo...

Al fondo de la calle, pude ver a Verónica y Silvia... esta última quitándole el candado a su bici mientras reía de algo. Era humillante... pero estaba desesperada, corrí hacia allí sin importarme que Verónica estuviera delante... o que la pelirroja me odiara. Llegué jadeante, sobresaltando a estas dos, que me miraron entre intrigadas y asombradas. Verónica fue a caminar hacia mí, pero Silvia la paró con una mano, y después se encaró conmigo.

Silvia-Se puede saber qué quieres? Vienes a insultarme un poco más?

Pepa-Silvia, no tengo tiempo para discutir... tengo que pedirte algo ( Jadeando )

Silvia-Que qué? Pero como tienes tanta cara?

Pepa-Silvia, por favor, es muy importante... necesito que me dejes tu bici

Verónica- Pero de qué vas? ( A mí ) Ni se te ocurra, eh? ( A Silvia )

Silvia-O sea, primero me insultas, y ahora pretendes que te deje mi bici? Por qué no me la robas directamente? Eso te pega más

Pepa-Por favor, la necesito...

Silvia-Pues no sé qué decirte, es que soy tan estúpida que igual no sé quitarle el candado para dejártela, sabes? ( Sarcástica, cruzada de brazos ) Por qué no le pides que te lleve a tu amiga la profesora? Seguro que estará encantada

Cuando se cruzó de brazos, supe que estaba a punto de estallar... la conocía demasiado. Ese comentario sobre Duna me dejó descolocada, no sabía a qué venía eso ahora... Pero estaba realmente desesperada, tenía que conseguir que me ayudara, si no... no quise pensarlo...

Pepa-Silvia, por fav...

Silvia-QUE ME OLVIDES PEPA! LÁRGATE! ( Señalando con su dedo el camino )

No respondí nada, no tenía tiempo. Simplemente asentí, mirándola a los ojos... queriendo trasmitirle lo equivocada que estaba, y las grandes consecuencias que, seguramente, eso traería... Silvia era mi única salvación en ese momento, y me había dado la espalda. Me giré y salí corriendo hacia casa con toda mi energía, como no había corrido nunca... pero no sirvió de nada.

Llegué casi veinte minutos después, agotada. Fui a abrir la puerta de mi casa, pero no hizo falta... esta se abrió sola con Alberto detrás. No dijo nada, me cogió del cuello con fuerza, hundiendo sus dedos en él, y me obligó a entrar. Cuando ya estábamos dentro me llevó hasta el salón, sin decir nada, apretando su mano más aún. Hasta que finalmente, sonrió de medio lado, y ...

Alberto- Grábate a fuego este día. Me has hecho perder mucho dinero... pero este día no lo vas a recordar por eso, sino porque hoy vas a aprender de una puta vez que NUNCA debes desobedecer mis órdenes. Se acabaron las sutilezas contigo.

... ...

SARA

Desde hacía unos minutos, la calma y la alegría con la que había empezado el día, habían desaparecido... al igual que desapareció Pepa. No sabía por qué, si por su huida tan repentina, por la llamada de Alberto... pero no conseguía tranquilizarme. Tenía un mal presentimiento, una de estas premoniciones que se calan en lo más hondo, y que no desaparecen... que te ahogan, te hacen pensar en lo peor... y realmente, nunca anduve muy desencaminada. Empecé a sentirme histérica, aunque en un principio no tenía razones para ello... y lo peor, es que no podía apoyarme en Lucas o Aitor, quienes eran unos pilares básicos para mí, porque sabía que Pepa se enfadaría si recurría a ellos por este tema.

La situación en su casa siempre había sido un tema muy grave, pero lo pasábamos por alto a petición de Pepa... existía, pero lo ignorábamos, pese a que nos costaba... pero eran los deseos de Pepa, y teníamos que respetarlos... pero esta vez... esta vez, simplemente no pude. Corrí por los pasillos en su búsqueda, preguntando por ella.. pero casualmente, nadie la había visto, nadie sabía dónde estaba. Lágrimas de desesperación empezaron a rodar por mi cara, sintiendo así como aquel mal augurio crecía en mi interior. Choqué con alguien.

Paula- Ey, donde vas tan...Sara! Qué te pasa? Por qué lloras? ( Ayudándome a levantarme )

Sara- Es Pepa, no sé dónde está...

Paula- Bueno, pero no te pongas así... sabes que a veces le da por desaparecer y...

Sara- No, esta vez no. Ha pasado algo, no sé el qué, pero estoy segura de que ha pasado algo, tenemos que encontrarla Paula! ( Zarandeándola )

No sabía cómo explicarle lo que estaba sintiendo... pero gracias a la gran complicidad que había crecido entre nosotras, supe que al instante ella también pudo sentir lo mismo que yo. Sin cruzar ninguna palabra más, las dos salimos atropelladamente por la puerta del instituto... cruzándonos con Silvia y Verónica. Ignoré la presencia de esta última, en esos momentos no me preocupaba en absoluto. Silvia me miró asustada, mi cara reflejaba la más absoluta de las preocupaciones. Presa del pánico, cogí a esta por los brazos agitándola.

Sara- Silvia, has visto a Pepa?

Silvia-Sí.. pero, qué pasa? Sara, estás bien?

Sara- No! No estoy bien, y ella tampoco, donde la has visto? Qué te ha dicho? ( La zarandeé ) DÍMELO!

No quise ser tan brusca y agresiva... pero los nervios me pudieron. Verónica se metió en medio y me empujó.

Verónica- Eh, no te pases!

Sara- TÚ QUÉ COÑO PINTAS AQUÍ? APARTA JODER! ( La empujé ) SILVIA, DÍMELO!

La misma preocupación que se reflejaba en mi cara, apareció en la de Silvia, que por unos instantes se olvidó del odio que sentía hacia Pepa, e intentó recordar todo lo que había pasado con ella minutos antes.

Silvia-La vi hace un rato aquí fuera, me pidió la bici... dijo que la necesitaba, que era... importante...

A medida que iba hablando, su voz se entrecortaba, presa de la culpa.

Silvia-Yo.. pensaba que era otra de las suyas y.. y no se la dejé...

Sara- Joder, joder!

Me llevé las manos a la cabeza. Poco a poco el puzzle empezaba a encajar,... una llamada de Alberto, Pepa saliendo a toda prisa, la urgente necesidad porque Silvia le prestara su bici... Me asomé a una de las ventanas. Su moto estaba allí.

Sara- Esto... no tiene sentido, no tiene sentido!

Paula- Sara, tranquilízate!

Sara- No puedo tranquilizarme! Está pasando algo grave...

Silvia se acercó a nosotras, y detrás su perrito faldero.

Verónica- Esta es otra escenita de Pepa y compañía? Que pretendéis ahora, hacer sentir culpable a Silvia, o qué? ( Desafiante )

Me giré lentamente, notando como mi pecho ardía de la rabia... la hubiera matado allí mismo, pero la ignoré, ya que Silvia se acercó a mí, cogiéndome por los hombros.

Silvia-Sara, qué está pasando? Me estás asustando...

Sara- Que qué está pasando? Que ese cabrón ha llamado a Pepa, y ella ha salido disparada! Dios sabe si está bien, o si...

Silvia-Sara, seguro que está bien... ( Sin mucha convicción )

Sara- Sí, seguro que para vosotras lo está, verdad? ( Acusadora ) Como es todo mentira! DIOS! ( Me golpeé la frente ) Tengo que ir a buscarla!

No quise cruzar más palabras con ellas dos. En ese momento mi prioridad era encontrar a Pepa. Seguida de Paula, mantuvimos una exhaustiva búsqueda... pero no la encontramos. La llamamos, y no contestaba. No podíamos acercarnos a su casa... yo quise hacerlo, pero Paula me convenció... quizá eso empeoraría las cosas. Por el momento, la hice caso, dejando un límite de tiempo.

Pero ese límite de tiempo... no sirvió de nada. Pasaron los días, y la moto de Pepa seguía donde la dejó... pero ella no apareció. Y aquella horrible sensación... aquella voz interior que me gritaba que algo grave había pasado... aumentó con el paso del tiempo.