Capítulo 7 –Dos caras
El sonido en su mente se hacía más fuerte, mientras intentaba ahogar ese ruido con gritos que imaginaba a la vez que un sonido lejano de guitarras le ayudaba; cerraba los ojos y tenía pequeños espasmos que utilizaba para distraerse. Miraba el techo y cerraba los ojos, repitiendo esos pasos múltiples veces, sabiendo que dormiría poco esa noche.
Estaba acostado de lado, pero podía sentirlo; sentía que Liz estaba detrás de él, sólo viéndolo sin decir palabra alguna, y que él apenas se moviera, ella se iría. Se llevó la mano a la cara para quitarse un poco del sudor que tenía en su frente.
-Mañana llegamos a Boulder, Ethan –le había dicho ella aquella vez -¿no estás nervioso?
-Sí –le respondió él, mientras saboreaba un pedazo de carne de un animal que Julie había cazado –aunque tengo un poco de miedo…
-¿Qué te da miedo?
-Que encontremos a Joel y Ellie muertos… todo sería en vano
-No pienses en eso –le dijo ella sonriendo, para luego sacar otro pedazo de carne –si nos la pasamos pensando en eso entonces no podremos concentrarnos en nada; no se trata de ignorarlo, sino de mantener nuestras mentes en calma
-¿Pero no sería un poco ingenuo hacer eso?
-Para nada: ingenuo sería huir de ello e ignorar las consecuencias: nosotros simplemente queremos ir directo al asunto
Y ahora, en ese colchón viejo en la oscuridad de Colorado Springs, sólo se preguntó por qué ya no sentía ese miedo, pese a saber que al despertar su vida como Luciérnaga realmente empezaría.
Eras las cinco con veintidós minutos cuando despertó: una de las ventajas de estar de nuevo en territorio militar era que podía saber cuál era la hora exacta.
Todos aún dormían: según había entendido a las seis de la mañana todos se despertarían, y a las siete llegarían los de la resistencia, por lo cual tenía más de media hora de tiempo todavía; se levantó y se puso su uniforme.
Mientras sacaba cosas de su mochila notó la ballesta de Francis. La cerró y decidió salir; no había nadie afuera, pues los vagabundos aún dormían en el primer piso.
Se sentó en los asientos que habían ocupado la noche anterior cuando habían estado todos en torno al barril, el cual ahora estaba apagado, y ahí se halló, solo y en silencio.
-Te levantas temprano –escuchó, a la vez que ciertos pasos se acercaban: era Ron, la mano derecha de Hank –ni siquiera Hank se despierta todavía
-Sí, suelo despertar temprano
Cicatrices en su mejilla izquierda y ambos brazos demostraban que había participado en muchísimas batallas: después de todo era uno de los Luciérnagas más prolíficos, a la vez que era de los miembros antiguos. Aunque esas características entraban en conflicto con el hecho de que era alguien bastante liviano en su carácter, recordándole un tanto a Ed.
-¿Cómo estuvo el viaje? Noté que no perdieron a ningún miembro desde Salt Lake City hasta acá
-Nos topamos con unas cuantas complicaciones e infectados, pero siempre hallamos la forma de salir ilesos
-Me alegra: es cierto que fue un viaje más corto en comparación al que hicimos antes, pero esa vez perdimos a muchísima gente; es casi un milagro que hayan llegado enteros… aunque todos tenemos nuestras marcas… y no pude evitar ver tu dedo
Inmediatamente fue transportado por unos segundos a aquella prisión en Boulder, y una parte de él reaccionó enderezando los hombros y levantando un poco la cabeza.
-Sé que suena un tanto entrometido –se apresuró a continuar –pero lo digo por eso
Y fue entonces que Ron se quitó el guante que llevaba en la mano izquierda para revelar que le faltaba el dedo meñique completamente; llevaba un implante que con ayuda del guante podía mover al cerrar los otros dedos.
-En mi caso fue un regalo especial de la FEDRA; no tienes que decirme cómo fue en tu caso, pero conozco a una persona en esta ciudad que puede ayudarte de la misma forma, ¿estás interesado? Ya ha hecho trabajos de ese estilo para nosotros; seremos los tíos buenos de la película pero eso no quita que suframos bajas y cosas como ésta
-No hay problema… fui capturado por unos cazadores… de hecho era el grupo al que pertenecía pero del cual me fui… espera, no les he hablado de eso
-Tranquilo Ethan –le respondió Ron de inmediato, haciéndole saber que no tenía que preocuparse por revelar su pasado en el grupo –aquí tenemos de todo; mientras hayas dejado aquello atrás acá tienes una hoja limpia… además, en mi caso fue la misma situación
-¿De qué hablas?
-Yo pertenecía a la FEDRA… de hecho… bueno, no todos lo saben pero yo y Hank trabajábamos para ellos; ni siquiera éramos militares, sino que éramos parte directa de las operaciones de la unidad de ataque de la agencia; por eso anoche George se burló de Hank diciéndole patriota; claro que los dos abandonamos esa vida hace casi veinte años, para unirnos a Roy y Marlene… nosotros conocimos bien a Roy, y es por eso que para Hank es tan importante este asunto con Gregory Reynolds
-Si se trata de venganza ciertamente no lo puedo culpar, sobre todo después de tantos años
-Yo soy el francotirador principal del grupo, y una vez lograron tomarme por sorpresa y capturarme; planeaban hacer salir a Hank para capturarlo también… comprenderás que ambos éramos miembros importantes para la FEDRA y por eso mismo nos tenían un resentimiento bastante grande luego de que nos fuimos… y entre los métodos para hacerlo caer estuvo torturarme para sacar información… los muy estúpidos: ellos mismos me entrenaron para soportar sus métodos de tortura… aunque eso no quitó que se llevaran parte de mí en el proceso
-Supongo que eventualmente Marlene y los demás lograron rescatarte digo, dado que estás acá frente a mí
-Sí: fue una operación bastante grande e hizo que los de la FEDRA de verdad persiguieran a Marlene y Roy en aquel entonces: eran los tiempos en que nos movíamos principalmente en New York
-Suena como que eres uno de los miembros más antiguos de los Luciérnagas –le dijo Ethan, notando la familiaridad con la que hablaba de Roy, situación que sólo había visto con Jason anteriormente
-Así es; dentro del primer año desde el brote del Cordyceps en Texas la FEDRA fue formada y tomó gran parte del poder del país; fue poco después de eso que Marlene y Roy formaron a las Luciérnagas cuando vieron que la situación sólo podía empeorar: yo me uní un año después de eso… así que se podría decir que Hank y yo éramos enemigos mortales de ustedes… pero ya ves cómo cambian las cosas: lamentablemente dos años después Roy fue asesinado
-Hasta ahora sólo había conocido a Jason, quien me había contado sobre Roy, pero no me había dado una descripción con tanto detalle en cuanto a los años
-Es que ha pasado tanto tiempo que uno a veces deja de contar… es cierto, ayer lo nombraste, ¿cómo está el viejo Jason? –pudo notar que Ron se dibujó una sonrisa cuando lo mencionó –se fue después de la muerte de Roy con su familia y nunca más supimos de él: se llevaba de maravilla con Roger
-Está bien: tiene su propio grupo, bastante numeroso, y se dirigía a Canadá para huir de los militares después del plan de O'Connor… lamentablemente Ellen y William ya no estaban con él: William se había separado de él hacía mucho tiempo y se había vuelto un cazador… el mismo cazador con el cual me alié para luego cansarme de ese estilo de vida e irme; mientras viajaba hacia acá Jason y William se encontraron pero él terminó matando a Ellen para luego huir; después de eso me encontré con él y me capturó… él me quitó este dedo al igual que me cortó la oreja; finalmente Jason volvió y entre los dos tuvimos que matar a William
Era extraño; ya no sentía esas dudas que había tenido cuando les había dicho de eso a Claire y los demás, como si ese malestar se hubiera ido para nunca volver.
-Ya veo –Ron se rascaba levemente la sien –ese William no se veía como un mal chico pero el tiempo cambia todo… al menos Jason está bien por lo que veo, aunque al parecer realmente nos dejó atrás… bueno, supongo que Roger entenderá: te agradezco por haber ayudado al viejo, que no sé si sigue en edad de verse en problemas
-¿Sabes? Creo que tomaré tu consejo sobre la prótesis
-¿De verdad? Gracias; no es perfecto y al principio te será raro pero ya verás
Ethan asintió a la vez que soltó una leve sonrisa: en parte su mente ya se había acostumbrado a la falta de ese dedo y ese vació que sentía cuando movía los demás, pero quizá esto sería para mejor.
-Me muero de sed, ¿quieres una cerveza? –le dijo, sacando unas de su mochila –si hay algo bueno de las zonas de cuarentena, es que puedes darte ciertos lujos si mueves las fichas correctas
-No gracias… llevo tanto sin tomar algo que no sé si me sienta bien para hoy
-Oh sí, verdad que hoy vienen a visitarnos; con tu permiso me tomaré una, aunque no le digas a Hank –le dijo riendo -¿sabes? No pensé que te diría esto pero vi cómo te dirigías a los miembros de Salt Lake City… Hank es la viva imagen de Marlene, pero tú me recuerdas un poco a Roy… bueno, no pienses demasiado en ello, pero es sólo algo que digo
Y dicho eso se levantó, para notar que el ruido proviniendo del subterráneo daba a entender que se habían empezado a levantar los demás, mientras Ethan siguió sentado, pensando en lo que Ron le acababa de decir, y sólo un pensamiento era la respuesta a aquella aserción.
No puede ser cierto.
Los demás empezaron a hacer más ruido dentro, así que pronto se halló en la necesidad de ir para ver cómo estaban; Ed, George, Ray, Walter, Chloe, Max, Ricardo, Daisy, Jonathan, Karla, y Claire.
Pero también notó eso de nuevo: decir esos nombres significaba algo para él.
Pero no era lo mismo.
John, Dom, Julie, Matt, Jack, Mary, Mike.
Y Liz.
Se llevó la mano a la cara, y con ella levantó su mirada hasta que de no ser por su mano habría visto el techo.
Diane le había dicho que haría grandes cosas, pero se preguntaba el por qué. Quería ver en sus recuerdos si había una pista, sin embargo sabía que no tendría momento para hacerlo, pues debía ir con el grupo al que tanto había querido unirse.
Aunque una parte de él deseaba que al entrar, pudiera ver nuevamente esos ojos brillantes de verlo, que tenía Liz cada vez que se veían.
-Si sin tener que verme no me dejas dormir, no sé cómo estaría si te viera también
Dijo eso notando que llevaba tiempo sin dar sus caminatas; el estar con ellos le había impedido hacerlo después del tiroteo en el que había estado. El estar completamente solo mientras oía solo sus pasos y tenía el espacio suficiente para hacerlo.
Para visualizarla, junto a todo lo que quería.
-Te quiero –le había dicho ella esa vez, en la última conversación que habían tenido
-Te quiero –murmuró lentamente, con los ojos cerrados
-¿Eh? –pudo escuchar, para abrir los ojos inmediatamente y verla frente a él
Era Claire, con sus ojos abiertos en señal de sorpresa parada frente a él: había ido a buscarlo sólo para encontrarlo ahí, y Ethan estaba ahí sentado frente a ella sin saber qué decir, con los ojos tan abiertos como los de ella.
-Venía… a buscarte… hay que juntar… nos
-Sí –respondió de inmediato Ethan –voy de inmediato… ve tú… yo me adelanto…
El día no había comenzado y ya había ocurrido algo imprevisto; fuera de toda broma se sintió incómodo con esa situación respecto a ella, y recordó que además Claire había estado interesada en conocerlo.
Qué interés podía tener en un enfermo como él, pensaba.
Cuando bajó pudo ver a todos reunidos; distinguió a Hank, quien estaba junto a Ron y Nadia, y a su grupo, el cual estaba reunido en un lado del montón que se generó. Empezó a contar y en total tenían a cuarenta y un personas; eso más las fuerzas de la resistencia conformarían el poder que tendrían contra Gregory.
-Hola, Ethan –le dijo Hank, dándole la bienvenida –ya estamos reunidos todos, y en un rato más llegará Leo junto a sus hombres… y quisiera hablar algo contigo
Subieron al segundo piso, desde el cual se podía por una ventana se podía ver la calle afuera; estaban solos los dos.
-¿De qué quieres hablar, Hank?
-Quiero hacer un trato contigo… sabes que técnicamente los Luciérnagas no tienen un líder como antes y que para el mundo Marlene sigue con nosotros, y con el grupo separado entre los dos estamos como supuestos sucesores… yo tengo a los míos de mi parte y tú a los tuyos, que sinceramente agradezco que hayas traído; no sabes cómo me molestó el tener que dejarlos atrás de esa forma; tú lograste lo que yo no pude, que fue convencerlos… es por eso que quiero tenerte en las reuniones y la toma de decisiones, y que trabajemos en conjunto al ser las caras principales de los Luciérnagas
Hank era rígido y recto, pero en gestos como ése se notaba que en el fondo se preocupaba por su gente; Ethan recordó entonces lo que Ron le había dicho sobre él, y pensó que probablemente de esa misma forma se dirigía Marlene a los demás.
-No tengo problema alguno –respondió finalmente –ayudará a la moral del grupo completo
-Ahora… es obvio que ciertas personas de mi grupo no estarán contentas con tener a alguien "nuevo" en la posición de mando, pero no te preocupes: los mantendré a raya; lo mismo irá para ciertas personas que consideran a George y los demás traidores por habernos dejado… en pocas palabras mantendré a raya a los míos y tú a los tuyos; no me engañaré y pretenderé que tu grupo me preferiría a mí como líder respecto a ti
-No tienes que ser tan duro contigo mismo; lo único que tenía que tú no era la ubicación de Ellie y Joel
-Aunque no lo creas se requiere algo más que eso para sacar de ese vacío a esas personas
En el fondo igual se sentía culpable por no haberlos podido convencer: cuando él los había encontrado en Salt Lake City el futuro era claro: se quedaría ahí hasta que muriesen, ya fuera de hambre o en manos de otros, fueran personas o infectados; Hank debió haber intentado de todas las formas llevarlos, todas sin éxito, y ahora estaba frente a alguien que había logrado motivar a ese grupo a unirse de nuevo a la batalla.
Entonces recordó nuevamente lo que Ron le había dicho: quizá Hank también lo pensaba; que todos veían en él el sucesor de Marlene, y ese título le pesaba como una carga, ante un rol que debía cumplir tal y como ella lo había hecho en vida.
Hank, el líder y héroe de los Luciérnagas que quizá en el fondo estaba con tantos problemas como los demás.
Pudo notar que ciertamente hubo algunos que miraron de reojo o decidieron alejarse un poco cuando Hank hizo el anuncio de que los dos presidirían a los Luciérnagas, aludiendo a que entre ambos podrían dar un mejor liderazgo al complementarse, y en parte lo entendió; al menos para cuando Leo y los demás llegaron no había problema alguno y todos estaban en sus respectivos asuntos.
Leonard, Christian y Melanie formaban el cuadro de mando de la resistencia de Colorado Springs, y bastaba verlos una vez para saber que llevaban años luchando; Leo era el líder y con unos cuarenta años ya tenía varias marcas de batallas, incluyendo cicatrices y un parche en el ojo izquierdo; Chris se veía aproximadamente de la misma edad aunque se notaba más de ocultar apariencias, dando un mal aire a primera instancia, mientras que Melanie era una anciana ya en sus sesenta años, pero se notaba de inmediato que su edad no le impedía para nada cumplir sus funciones, llevando el pelo tomado con una tela que le cubría la parte superior del pelo, el cual estaba blanco por la edad.
-Veo rostros nuevos –dijo Leo al llegar
-Son los Luciérnagas de Salt Lake City –se apresuró a responder Hank –llegaron con nosotros y decidieron volver a unirse al grupo: aquí te presento a Ethan Lawson, quien se unió a ellos y es el responsable directo de que estén con nosotros
-¿Acaso no eran los desertores que abandonaron la causa? –Interrumpió Chris, dando un gesto de menosprecio –bueno, supongo que toda ayuda sirve
-Son Luciérnagas como el resto de los demás –dijo entonces Ethan, dando un paso para reafirmar lo que decía: era cierto que habían elegido quedarse en el hospital, pero no habían viajado para ser vistos en menos; si Hank y los suyos dejarían pasar eso no iba a permitir que llegara alguien de afuera para recordárselos
-Tranquilo –se disculpó Chris, con un breve aire de ironía –yo sólo digo lo que creo; es cosa de ustedes probarme que estoy equivocado
-Para eso estamos acá, Chris –dijo entonces Hank, dándole una mirada fija sin pestañear –tenemos que empezar a poner en marcha las cosas
-Disculpen a mi compañero –se apresuró a intervenir Leo, mientras miraba a Chris de reojo por un instante –saben que su comportamiento a veces puede ser extraño, pero que en el fondo quiere que esto funcione tanto o más que ustedes
-No hay problema –dijo Hank –tan sólo recuerden que los Luciérnagas son asunto exclusivamente nuestro
-Dejen de discutir tonterías y pasemos a lo importante, que no madrugué para nada –exclamó entonces Melanie, silenciando a los tres, pese a que no se halló rastro de broma en lo que decía
Entonces se empezaron a mover hasta que llegaron a un cuarto en donde había una gran mesa con un mapa de la ciudad así como diversos documentos y fotografías, entre las que se encontraba la de Gregory Reynolds, hilada a la de diversos oficiales del ejército que serían los objetivos antes de ir por el pez gordo.
Tendrían que adueñarse de los accesos principales de la zona de cuarentena en el perímetro; tomar el hangar principal de los militares, en donde se hallaban los camiones y autos que ocupaban, incluyendo un tanque que tenían escondido y más importante aún los helicópteros que ocuparían en caso de tener que escapar; quitar a los militares del centro de abastecimiento en donde llegaban las raciones de otras ciudades, a la vez desde la cual salían las que la ciudad enviaba a otras; atacar las torres que habían levantado, en donde tenían repartidas varias armas que ocupaban; y finalmente atacar el cuartel central en donde se encontrarían los altos mandos de la ciudad incluyendo el objetivo principal. Los primeros cinco asaltos tendrían que ser casi a la vez, mientras que en el caos generado darían el último golpe a Gregory Reynolds, aunque había también otro objetivo que había sido declarado: el usar el sistema de comunicaciones en el cuartel para darles el mensaje directamente a la FEDRA: que los Luciérnagas seguían vivos después del escape de Boston; bastaba con que no supieran que Marlene estaba muerta y que vieran la pérdida de una de sus ciudades para mantenerse vigentes ante ellos y ante la gente que creía en ellos todavía.
Claro que había un problema: para hacer el último asalto necesitarían armamento pesado, el cual no tenían ni los Luciérnagas ni la resistencia; Nadia se había encargado de eso y un contacto infiltrado en los militares en otra ciudad había hecho un envío oculto de ese arsenal, pero lo malo era que tendrían que esperar a que llegara para poder poner todo el plan en acción: era sólo cuestión de tiempo, el cual utilizarían para planear todo hasta el más mínimo detalle.
Necesitarían equipos que tomarían las entradas y el hangar primeramente, para así cortar refuerzos que pudieran llegar de las tropas del exterior y limitar la movilidad que podían tener, mientras que las torres sería el siguiente objetivo; el tomar el centro de abastecimiento era importante para asegurar que los militares no las escondieran, pero era un objetivo secundario en el ámbito de la batalla que se iba a dar. Cuando todo estuviera dado Hank, Ethan y Leo irían al cuartel principal, con la mayor cantidad de personas posible.
Iba a ser una pelea difícil, y habían riesgos, pero serviría para vengar la muerte de Roy y además estaba confirmado; un equipo de diecinueve científicos que Leo había reunido durante sus años pasarían a estar con los Luciérnagas: era cierto que se sentían como una mercancía a ser entregada, pero la meta de ellos era justamente llegar a una cura, a la vez que llevaban tanto tiempo en esa ciudad, con muchos de ellos habiendo nacido ahí, que también les alegraba la idea de ver la ciudad liberada; las mismas murallas altas que los militares habían construido, así como los puntos de control, les ayudarían a poder llevar la ciudad sin problemas; no querían terminar con Pittsburgh.
Había llegado la hora de empezar a trabajar como encubiertos: todos tendrían que dejar sus uniformes en el subterráneo y con ropas normales empezarían a recorrer la ciudad para tener los planes perfeccionados: un contacto de Leo en los militares les daría identificaciones falsas con las cuales serían nuevamente civiles ante los ojos de los militares, así como tarjetas de racionamiento, pudiendo caminar en la ciudad de forma normal, teniendo todos que volver al refugio una vez llegada la noche exceptuando casos excepcionales.
Iba a ser raro, pensó, porque si bien iba a seguir siendo un Luciérnaga, caminaría por una ciudad tal y como lo había hecho en Richmond, en los tiempos en que vivía con Diane: en el fondo seguiría en una gran operación que tendría como final el acabar con el régimen militar en toda una ciudad, pero las caminatas se sentirían familiares.
Una vida normal, pensó; tan normal como se pudiera tener en ese mundo.
-¿Puedes creer el precio de los tomates? –Le exclamó Diane esa vez, mientras recorrían unos negocios de alimentos –estos militares creen que somos millonarios
-No son simplemente ellos –le respondió él –recuerda que estos comerciantes tienen que ganar algo con todo esto, y escuché que los tomates están siendo escasos ahora; es cosa de oferta y demanda
-¿Y crees que eso es motivo para poner precios criminales? Creo que tendré que enviar una carta de queja ante los militares hacia sí mismos
-¿Y crees que te tomarán en serio cuando estés allá?
-¿Te parece si plantamos tomates?
-¿No es un poco tarde para hacerlo? –Ethan se empezó a reír mientras se tapaba la boca con la mano izquierda
-Oye, cuando estemos comiendo tomates que nosotros mismos hemos cultivado lo único que pensarás en que no los tendríamos si hoy siguieras burlándote de mi idea
-Está bien –le dijo él, sonriendo –vamos a comprar semillas, que además son mucho más baratas
Y siguieron caminando por la calle, él con una bolsa con otros alimentos, y ella con una mochila en la que llevaba lo que había comprado: iban a ver si podían encontrar una mochila también para él, dado que la que tenía se había roto a más no poder el día anterior después de que intentaran asaltarlo.
Se escuchaba a la gente conversar, tanto los que compraban como los que vendían, así como el vehículo de patrulla de los militares que pasaba de repente para ver si habían problemas, todo bajo el cielo claro.
Vio a los Luciérnagas a su alrededor, volviendo a la realidad.
Aprovecharía de comprar tomates cuando saliera por primera vez en su misión.
A/N - ¡Dos capítulos seguidos! Espero poder mantener este ritmo, agradezco cualquier review
