*CAP.10: "DOLOR QUE NO PUEDES VER"*
SARA
Angustia, desesperación… nerviosismo. Si alguien me hubiera preguntado que sentimientos me llenaron esos horribles 5 días, le hubiera contestado eso. Esos tres sentimientos me acompañaron a todas horas, y cada vez se hacían mayores, creciendo a pasos agigantados. Tuve que hacer auténticos esfuerzos por serenarme para que Lucas y Aitor no se dieran cuenta de la gravedad del asunto cada vez que me preguntaban. Ellos preguntaban por Pepa insistentemente, y yo.. tenía que poner mi mejor cara para decir:
Sara- Ya sabéis como es, se estará tomando unos días libres ( Sonriendo forzadamente )
Y pese a todo… colaba. La fama que Pepa tenía la precedía, y todos en el instituto pensaron eso sobre su ausencia… incluidos Soraya o Don Lorenzo. Aunque no lo sabía a ciencia cierta, supuse que este último habría hablado con el tutor de Pepa, y ese desgraciado le habría contado alguna milonga de las suyas.
Pero yo no era la única que se sentía desolada. La característica felicidad de Paula, desapareció. Pasábamos los días juntas, pensando, dándole vueltas… intentando saber. Pero todo esfuerzo fue inútil. Silvia también me preguntaba a menudo. Podía ver como su preocupación también aumentaba, a lo que también se le unía la culpabilidad.
Como ya he dicho, intenté ser fuerte. Intenté transmitirle serenidad a Paula, esperanza, paciencia… ella la necesitaba más que yo, pues era obvio que era mucho más frágil, y que adoraba a Pepa. Lo intenté, de verdad que lo hice… pero al quinto día me derrumbé. Tirada en el suelo del baño, agazapada, rompí a llorar… las desapariciones de Pepa eran habituales, pero esta vez… esta vez sabía que no era como las otras, y no pude aguantarlo más. Sentía como me rompía por dentro… el dolor por la certeza de lo que estaba pasando, se unió a la desesperación, la intriga y la impotencia… haciendo que el llanto que había llevado dentro todos estos días, al fin aflorara. Me sentía rota, huérfana… la necesitaba. Necesitaba a ese torbellino de metro ochenta a mi lado. Era algo fundamental en mi vida, y no podía perderlo. Me recriminé mi pasividad, haber permitido que este momento llegara. Tal vez si la hubiera intentado convencer de cambiar su situación, de denunciarlo… tal vez, si no la hubiera hecho caso callándome y mirando para otro lado, ahora no estaríamos así.
La puerta del baño se abrió tímidamente, pero me dio igual. Seguí llorando, sacando todo lo que llevaba dentro, sin importarme quien fuera a verme. Ni si quiera levanté la mirada. Sentí como unos pasos se acercaban hasta a mí, y después esa persona, se agachaba para situarse de cuclillas frente a mí, y finalmente me abrazaba. Podía notar como ese cuerpo que se adhería a mí, temblaba como yo.
Silvia-Por favor, no estés así, estoy segura de que…
Sara- De qué, Silvia? ( Levantando la cabeza ) Esto es serio, no es como otras veces… no te das cuenta? ( Llorando ) Ha pasado algo, algo grave… ha desaparecido, y si no vuelve, eh? Y si está m…
Silvia-NO! ( Me sobresalté ) No digas eso, me oyes? Esto tiene que tener alguna explicación, y la vamos a saber
Sara- Quieres decir que vas a ayudarme?
Silvia-Claro ( Acariciando mi cara )
Sara- Pensé que la odiabas
Silvia-Yo no le deseo el mal a nadie, Sara. Y tampoco quiero seguir viendo cómo te derrumbas, o como lo hace Paula… y…
Sara- Y te sientes culpable?
Acababa de hacer diana. La cara de Silvia por unos momentos reflejó que así era como se sentía, pero rápidamente volvió a ocultar su culpabilidad.
Silvia-Da igual cómo me sienta ahora, lo importante es que esto no puede seguir así
Sara- Tu padre no sabe nada?
Silvia-No le he preguntado directamente… pero por lo que he podido oír, piensa que es una de sus jugadas, … le oí hablando con Duna… ( Bajó la cabeza )
Sara- Y? Silvia, cuéntamelo
Silvia-Duna también está preocupada, y le preguntó a mi padre en la sala de profesores, … les escuché hablar detrás de la puerta. Ella insistía en que había que ir a su casa o llamar al menos, y mi padre le respondió que durante estos años era el comportamiento habitual de Pepa… y que él ya estaba cansado de intervenir ( Resopló )
Sara- Genial ( Sarcástica ) Pues me da igual lo que piense tu padre, sé que aquí está pasando algo, y lo voy a descubrir
Silvia no sabía que contestarme. La vi dudar, mirando de un lado para otro. Estaba claro que, pese a que lo que estaba pasando no era normal, ella seguía sin creer a Pepa… aunque con menos fuerza que antes.
... ...
PEPA
Un ruido estridente… y después..
Dolor…
Falta de oxígeno…
La vista se nubla… no veía… sólo algunos resplandores…
Sangre… mucha sangre…. Rodeada de sangre… sangre llenando mi boca… tapando mis ojos…
Frío… mucho frío.
Voces alarmadas… hablan…no…
Discuten… gritan… sobre muerte.
Mi muerte? Estaba muerta?
No puedo pensar…
Dolor…
Falta de oxígeno…
La vista se nubla, otra vez…
Sangre…
Más sangre…
Más gritos y…
… ya no puedo escuchar.
... ...
SARA
Agazapada detrás de unos matorrales, durante varias horas, observaba la puerta de la casa de Pepa, y por supuesto, las idas y venidas de aquel hombre. En ningún momento vi a la mujer, y ya eran tres días los que había pasado vigilando. Solo le veía a él, entrar y salir cada cierto tiempo… y podía notar su nerviosismo. Estaba ocultando algo, eso ya lo sabía, pero ahora tenía pruebas. Estaba empezando a obsesionarme, era consciente de ello, pero no me importaba. Podía notar como las demás me hablaban como si fuera una loca que se dedicaba a espiar a la gente… pero me daba igual. Estaba segura de lo que estaba haciendo, y no pararía hasta saber la verdad.
Sentí como mi móvil vibraba en el bolsillo. Le había quitado el sonido para no ser descubierta en mi escondrijo, que empezaba a ser mi segunda casa. No iba a clase, no salía con nadie, ni siquiera con Lucas… sólo vigilaba, aunque no siempre sola. La mayoría de las veces Paula estaba conmigo allí escondida, intentando hacerme entrar en razón… pero poco a poco, sus argumentos perdían convicción, pues estaba igual de segura y preocupada que yo. Dejé de cavilar por unos instantes, y tras ver quien era ( ya que esos días no le cogía el teléfono a casi nadie ), descolgué la llamada.
Sara- Dime Silvia ( Resoplando )
Silvia- Cómo estás?
Sara- Podemos dejar las preguntas obvias para otro momento?
Esos días mi carácter era temperamental e irascible con todo el mundo, pero sobre todo con Silvia. Me sacaba de quicio sus intentos por " hacerme recobrar la cordura ", su semblante tranquilo… es decir, que pensara que todo esto eran paranoias mías o un teatro de Pepa. Oí como suspiraba al otro lado del teléfono.
Silvia- Acabo de salir de clase, hoy tampoco has venido…
Sara- Vaya, te has convertido en mi madre y yo no me había dado cuenta?
Silvia- Sara, donde estás?
Sara- Tú donde crees que estoy? ( Sin dejar de vigilar la puerta de la casa )
Silvia- Otra vez allí? Sara, esto no es sano, te vas a volver loca al final y nos vas a volver locos a los demás
Sara- Dos cosas. Una, me volveré loca si no consigo encontrar a Pepa, que a ti te la pele como esté no significa que a los demás también.
Silvia- Eso no es cier…
Sara- Y dos ( Sin dejarla hablar ) Si no quieres que te vuelva loca, simplemente no me llames, preocúpate por ti y por tu amiguita, total, no sería la primera vez que lo haces, verdad?
Silvia- No seas injusta…
Pude notar como su voz se quebraba, y por unos instantes, dejé que mi auténtico yo volviera a mí. Me sentí mal por meterle tanta caña, así que dejé las borderías a un lado por el momento. Sabía que estaba preocupada en el fondo, y también que se sentía culpable.
Sara- Está bien, lo siento. Te has enterado de algo?
Silvia- No… está todo igual… le he preguntado a mi padre, pero aparte de decirme lo que ya sabíamos, puso el grito en el cielo y despotricó contra Pepa…
Sara- Gilipollas… ( Mascullé )
Silvia- Cómo? ( No me había entendido )
Sara- Nada, es igual
Silvia- Sara, tienes que descansar un poco de esto.. llevas días así, sin comer, sin dormir ahí plantada, acabarás enfermando
Sara- Estoy bien, no te preocupes. Además, Paula debe de estar a punto de llegar, supongo que me traerá algo de comer
Dicho y hecho, mientras acababa esta frase, una Paula con el mismo estado que yo, atravesó los matorrales para sentarse a mi lado. Hice un gesto con la cabeza a modo saludo, y después volví a dirigir la mirada al mismo punto que antes… al mismo que todos estos días.
Sara- Mira, acaba de llegar, así que quédate tranquila.
Silvia- No puedo estar tranquila sabiendo que sigues allí
Sara- Y yo no puedo estarlo sabiendo que Pepa no está bien
Silvia- Como quieras, pero…
Sara- Oye ( La corté ) Ya hablamos en otro momento
Y sin más, colgué. No me apetecía seguir manteniendo una conversación que no iba a llegar a ningún lado, tenía otra cosa en la que centrar toda mi atención. Pasé el resto de la tarde de la misma forma, ahora con Paula a mi lado, hasta que llegó la noche… sin ningún cambio.
PEPA
Frío… me costaba respirar cada vez más. La luz se iba desvaneciendo. Más frío que antes… la única sensación cálida es la de mi sangre resbalando por mi piel. A veces silencio… y de pronto voces que discuten. Dejo de escuchar otra vez… estaba segura, me estaba muriendo… la luz se apagaba poco a poco… hasta que finalmente… tan sólo… oscuridad. Vacío. Muerte?
Voz1- Se nos va… joder! JODER! SE NOS HA IDO, DESPIERTA!
Voz2- Quieres tranquilizarte de una puta vez? Me estás poniendo nervioso!
Voz1- Que me tranquilice? Como quieres que me tranquilice? Esta vez se te ha ido la mano, esta vez sí!
Voz1- Ya lo veo
Voz2- Tú eres consciente de lo que has hecho? Qué vamos a hacer ahora?
Voz1- Pensar en frío!
Voz1- Pensar en frío? Estás loco?!
Voz2- Quieres acabar igual que ella?
Voz1- N…no…
Voz2- Pues cállate o la acompañaras! Hay que esconderla
Voz1- Cóm…cómo…?
Voz2- Ya me has oído! Nadie puede enterarse, tiene que parecer un desgraciado accidente ( Rió )
Voz1- Nos van a pillar… donde la vamos a esconder?
Voz2- Ya lo sabes, no seas estúpido.
Voz1- Y cómo vamos a justificar esto…?
Voz2- Eso déjamelo a mí. Pensaran que fue accidental, pero si lo hacemos bien, pasará tiempo hasta que se enteren.
Voz1- Como has podido hacer esto…? Está…
Voz2- Está como le avisé que estaría muchas veces! Ella se lo ha buscado!
Voz1- Para! PARA ! No lo pongas peor!
Voz2- Peor? ( Rió ) Ya no puede estar peor!
SILVIA
Después de que me colgara el teléfono, me quedé mirando fijamente la pantalla. Estaba perdida, no sabía qué pensar, qué hacer… me estaba muriendo por dentro. Una mano acarició mi espalda, aunque realmente, no la sentí.
Verónica- Y? Qué te ha dicho?
Silvia- Lo de siempre…
Verónica- No tienes por qué estar así
Silvia- Yo creo que sí…
Verónica- Pues yo creo que te la están intentando colar otra vez… o sino, Pepa lo está intentando, y las demás se lo han creído, como tú
Silvia- No… no puede ser, es demasiado grave como para…
Verónica- A caso sería la primera vez?
No contesté. Me levanté de mi cama, donde estaba sentada, y comencé a pasear nerviosa por la habitación. Clavé mi mirada en Verónica, que me miraba expectante.
Silvia- Así no ayudas nada, lo sabes, no?
Verónica- Vas a echarme a mí la culpa ahora?
Silvia- No te echo nada! Tan sólo, deja de creerte el ombligo del mundo ahora, aparca tus odios y ayúdame, no eches más leña al fuego!
Verónica- Ah… entiendo, yo soy la mala de esta historia. Pues nada, no te preocupes, que ya no echo más leña
Recogió sus cosas y caminó hacia la puerta para salir. No sabía que hacer, estaba en una encrucijada.
Silvia- Espera! ( Comenzando a llorar ) Lo siento, es que… es que esto puede conmigo…
Finalmente se paró, y girándose fue hasta mí para abrazarme e intentar calmarme.
Verónica- Todo esto se va a solucionar. Para bien o para mal, acabaremos averiguando qué pasa… sólo te digo, que no te pongas así antes de tiempo, porque esta puede ser otra de las suyas, y yo no quiero que tú sufras.
Asentí, sin estar de acuerdo pero… no me apetecía discutir ahora. Intenté tranquilizarme pensando que tendríamos tiempo para resolver todo esto… sin ser consciente, de que el tiempo ya se había acabado hace días.
