Capítulo 8 –Hola Claire
No sé bien de qué fue aquello que Ethan me dijo cuándo lo fui a buscar: fue tan de la nada, y aunque una parte de mí quería que fuera verdad no podía dejar de pensar en que lo que había dicho no era para mí, al menos en ese momento.
Oficialmente me llamaba Elayne Jones ante los militares, o al menos eso decía mi identificación; Daisy en tanto se llama Maureen y Jonathan era Timothy Hansen; hubiera preferido que nos hubieran dado la oportunidad de elegir nuestros nombres pero tampoco me puedo quejar; Chris no tardó en llegar junto a una identificación para cada uno de nosotros y por un momento fue como volver a la escuela por cuánto queríamos saber qué nombre le había tocado a cada uno, o al menos entre nuestro grupo de doce, dado que la mayoría de los Luciérnagas de Hank casi no le tomaron atención: a lo más pude ver que Nadia y Roger conversaban sobre sus nombres, conversación en que escuchando descubrí que Nadia es sólo su apodo o cómo se le dice a las personas con ese nombre: su nombre es Nadeshka; si es así con los nombres de por allá me pregunto si Sasha también será el nombre de su hermano, o sólo su apodo, pero no soy tan tonta como para ir y preguntarle, y entre mis nuevos conocimientos estaba en siempre llamarla Nadia; aparentemente odiaba su verdadero nombre y sólo le permitía a Roger nombrarla así. Recuerdo que una vez vi una nota sobre los modos de poner nombres en esos países y eran un tanto más complejas que por acá, además que sus padres eran de distintos países; aún con eso ella se salvó de todo eso al nacer en este país, aunque en realidad no puedo asumir algún motivo por el cual prefiera ser llamada simplemente Nadia.
-Buenas tardes, Elayne, ¿te molesta si salimos de compras? –me dijo Daisy burlesca mientras estábamos en nuestra base de operaciones, nombre un tanto eufemístico para un subterráneo de un edificio de vagabundos, aunque los años me han enseñado que en una resistencia esa es la norma, sino un lujo
Habíamos terminado hacía poco de almorzar y pronto todos partirían a sus respectivas tareas: en mi caso tenía que ir con Daisy a hacer un mapeo de las rutinas de guardia de los militares en las torres de vigilancia; la información que tenía la resistencia sólo se ligaba a la ubicación de las mismas, pero la presión de los militares los tenían con opciones limitadas: en parte nuestra llegada había sido una bendición para ellos, al tener mucha gente nueva libre de antecedentes o siendo seguida por sospechas por militares para servir para vigilar las calles. Ethan en tanto pasaría el día con Hank y los demás monitoreando cómo íbamos todos; si bien es cercano con nosotros y es casi uno más con el trato que tenemos, a veces olvido que ahora es tan importante en la toma de decisiones como los más importantes Luciérnagas del grupo.
Habían tenido que traernos ropa de civil, puesto que sólo teníamos nuestros uniformes que tuvimos que dejar en la base; yo iba con una polera verde bajo una chaqueta café, mientras Daisy tenía una chaquetilla blanca bajo un sweater lila, además que de suerte tenía también un gorro de lana púrpura, llevando ambas pantalones normales con botas, que era como lo obligatorio para moverse en el lugar. Era extraño ver la ciudad y la gente: al haber entrado de noche nos habíamos perdido esa parte de una zona de cuarentena que no habíamos visto desde Boston; aun así la situación en esa ciudad era terminal, mientras que aquí se notaba que daban ciertas libertades a la gente, lo cual sumado a que la ciudad no estaba tan concentrada como otras urbes hacía que se sienta mucho menos opresiva; admití estar incluso sorprendida por el resultado: después de todo la única amenaza era un pequeño grupo de resistencia, en vez de Boston que luchaba contra nosotros a diario.
-No tenía una caminata tan relajada desde los primeros días en Boston –me dijo Daisy mientras recorríamos las calles entre la gente –cuando la FEDRA aún no se percataba de que cierto grupo extremista un tanto radical paseaba en su propio territorio
-Yo olía que algo estaba mal: ¿Marlene reuniendo a todas las tropas posibles en una ciudad de la nada? Sentía que algo iba a pasar
-No sé si eres muy pesimista o yo una ingenua total
-Ambas tenemos algo de las dos cosas supongo
Fue entonces que vimos una multitud entre un ruido generado por todos hablando y algo de fondo que no se distinguía: como las curiosas que éramos decidimos ir a entrometernos dado que no se veía como algo serio; cuando nos hicimos paso entre todas las personas notamos que era un grupo de músicos que tocaban un poco de blues a la antigua, de esa forma que era un tanto vista como clásica aun cuando era niña, a la vez que notamos un camión de los militares estacionado frente al evento, pero que hacían de guardias más que estar ahí para separar al grupo; al verlos nuestro Luciérnaga interno dio un leve salto así que tuvimos que marcharnos.
-Es increíble que aun después de tantos años la vida siga teniendo momentos así –le comenté mientras caminábamos
-¿No estarás tomándole cariño a las zonas de cuarentena? –me dijo
Lo dijo en tono de broma, pero en el fondo no pude evitar recordar mi tiempo en Louisville con los militares; cuando aún estaba con mi familia, antes de conocer a Jonathan y unirme al grupo.
Tengo que admitir que en parte necesitaba un hogar, y eso fue lo que Marlene me dio: dejé todo atrás para volver a empezar bajo su mando en una vida de la que me sentiría orgullosa de vivir. Pero aun con todo eso, viendo esta vida, no puedo sino volver a esos años, aunque eso significara volver a escuchar los regaños de mi familia, considerándome una molestia después de todo.
-¿Cómo crees, acaso me ves con un uniforme del ejército?
-Una boina no te iría mal
Y es por ese favor que Marlene me hizo que recuerdo cuán en deuda tengo que sentirme con ella y con Jonathan por haber servido de conductor.
Caminamos bastante, hasta que llegamos al punto que nos correspondía: era tan aburrido como sonaba y simplemente mirábamos cómo se movían desde una esquina en donde nos habíamos sentado, viendo sus patrullas y las rutinas que tenían, y anotando todo en una libreta que nos habían dejado: yo estaba viendo más y Daisy estaba detrás de mí escribiendo a ratos: no podía estar con el cuadernillo afuera todo el tiempo pues claramente no era para nada sospechoso ver a una chica viendo a los militares escribiendo.
-¿Y… has hecho algún avance con Ethan?
-¿De qué hablas?
-Por favor Claire… no has hablado del tema en días
-Ya te lo he dicho: simplemente me agrada él y quiero conocerlo: no me puede gustar justamente porque ni siquiera lo conozco demasiado todavía; él sigue siendo el jefe y yo una Luciérnaga
-Pero si a eso me refiero cuando pregunto si has hecho algún avance
-Mira… siento que aún no supera lo que pasó con su grupo; hay momentos en que siento que se va de este planeta y no sé dónde acaba… y no es como si pudiera ir y preguntarle ¿Hola Ethan cuál es tu problema? Además… le respondí, sólo para quedarme en silencio al recordar lo que había pasado en la mañana
-¿Además…? –me preguntó, levantando la cabeza para verme con esa expresión que gritaba "respóndeme"
-En la mañana fui a buscarlo y dijo "te quiero" con los ojos cerrados… no tenía cómo saber que yo había llegado y él se notaba que estaba en sus recuerdos
-Ah, entonces sí te gusta, como para preocuparte eso
-No es eso, tonta… es que eso demuestra que tiene asuntos pendientes
-Ahora se te hará más difícil, como pasa con Hank y los demás: no es como si pudiéramos volver a los tiempos de las fogatas por la noche
-Me pregunto además de eso si podré ayudarlo
-Para cualquier cosa nos tienes a mí y a Jonathan… al pobre le tocó ir al otro lado de la ciudad hoy
Saber que puedo contar siempre con ellos me da fuerzas: estoy en una guerrilla contra los militares y vamos a realizar un golpe de estado en la ciudad, pero saber que están a mi lado tranquiliza todo.
No obstante fue entonces que noté que al frente estaba justamente él: Ethan, quien ahora llevaba una chaqueta de cuero gastada junto a un gorro de lana negro: pude darme cuenta de que le servía para tapar su oreja izquierda, a la vez que tenía un guante negro en la mano izquierda, mientras que el de la derecha era igual pero sin dedos.
-Hablando del rey de roma –Daisy lo notó de inmediato -¿no irás a decirle algo? Yo me quedo trabajando por las dos; no es como si fuera muy demandante
Supe que era mi momento: que si no le hablaba entonces probablemente pasaría mucho hasta otra ocasión así: crucé la calle aprovechando que no pasaba ningún vehículo y me acerqué a él, que caminaba lentamente haciendo todo el proceso más fácil.
-Hola, Ethan –le dije, acercándome
Se volteó, aunque no pude notar si fue con calma o impresión; fue más bien como algo intermedio, como si supiera que alguien iba a verlo, pero sin saberlo con certeza.
-Hola, Claire –me respondió, sin mover las manos para hacer algún gesto –no me había percatado que les tocaba este sector
Y ahí se iba la idea de que estaba ahí buscándonos.
-Es algo simple así que sólo estamos matando el tiempo –le dije, levantando mi mejilla izquierda –ya ves como…
Pero fue en ese momento que mi mundo se detuvo y ni Daisy, ni Ethan o los militares y los Luciérnagas juntos importaron; bajé los hombros mientras mi cara quedaba en alto con esa expresión congelada con tu mandíbula inferior levemente baja y los ojos sin pestañear mientras ves en una dirección ignorando todo lo demás. Ahí estaba, entre la multitud, aquella persona que no había visto en años y años, pasando a ser nada más que un recuerdo hasta ese momento en el cual adquirió forma y volvió: mi madre, con su cabello un tanto más canoso que antes, pero la misma cara.
Pude ver que llevaba un abrigo violeta, mientras compraba comida en una tienda que tenía un señor de edad, viéndola de perfil: su cara sin embargo se notaba extraña, no era esa expresión de molestia continua que tenía en mis recuerdos, sino una vacía: no pude decir si estaba triste o molesta, o incluso alegre; algo había pasado.
¿Cómo había llegado hasta acá? ¿Qué era de los demás? ¿Le había pasado algo?
Pensamientos de preguntas fueron lo único que pasaron por mi mente mientras estaba ahí, parada al lado de Ethan sin decir una palabra y habiendo interrumpido lo que iba a decir, que honestamente no podía recordar siquiera a pesar de haber sido algo sólo segundos antes.
Y fue esa yo, la que se quedó quieta viendo cómo mi propia madre se subió a uno de los pocos vehículos que pasaba por ahí, y se fue frente a mis ojos.
Sin embargo ocurrió otra cosa que no preví, y fue que Ethan me vio y cuando pude concentrarme en su cara noté que tenía una expresión clara: entendía todo sólo con mi mirada y a quien veía; sin decir una palabra empezó a correr en dirección al vehículo gritándoles que se detuvieran, pero ellos no lo escucharon entre la multitud, o no se percataron que los gritos eran dirigidos hacia ellos, y emprendieron marcha, dejando a Ethan atrás.
Y yo sólo me quedé ahí, en medio de la calle sola, mientras Daisy estaba al frente de pie sin palabras, y Ethan estaba en medio de la calle tras haber fallado en su carrera, y sin siquiera notarlo lágrimas empezaron a brotar de mis ojos, mientras sólo podía seguir de pie con mi corazón latiendo rápidamente como pocas veces, agitando mi pecho, todo eso mientras Ethan volteaba para mirarme, aunque manteniendo su silencio.
-¿Algún problema? –escuché, pero no era la voz de Ethan o Daisy; era un militar que se había acercado con la conmoción
Yo sólo estaba sollozando sin poder responder, mientras escuchaba que Daisy cruzaba la calle para ir conmigo, pero fue Ethan quien respondió.
-No –le dijo, acercándose para tomarme por el hombro –no es nada que le importe a un militar, tan solo un asunto de nosotros
-No causen más escándalos si no quieren problemas, ¿identificaciones?
Ya estaba de vuelta en la tierra, así que husmeé entre mis cosas para sacar la mía: yo era Elayne y Daisy era Maureen: alcancé a ver que Ethan se llamaba Michael Morgan; el soldado las revisó verificándolas y luego nos las devolvió.
-Sigan su camino mejor –nos dijo, antes de volver con su compañero
Daisy ya estaba conmigo, y noté que Ethan estaba tomando mi mano izquierda con su derecha, mientras estábamos los tres ahí en silencio, como si las palabras no fueran necesarias para entender lo que había pasado.
-Vámonos –nos dijo entonces, saliendo de su silencio
-Pero aún no terminamos –le respondí, articulando las palabras como podía
-Ya tenemos más que suficiente –me dijo Daisy, mirando a Ethan tras decir eso
-Daisy tiene razón: volvamos a la base
Casi no hubo palabra alguna en el regreso, salvo las necesarias para indicar por dónde teníamos que ir, solo escuchando el ruido producido por la gente haciendo sus quehaceres. Era raro estar ahí, en el sótano con las luces de las lámparas, notando que el lugar estaba vacío, pues todos los demás seguían en sus tareas.
Ahí estábamos los tres, solos en medio de las mesas y camas en silencio sentados en unas sillas.
-¿Quién era ella? –me preguntó Ethan entonces, saliendo del silencio en el cual habíamos estado refugiados, aunque algo me decía que de los tres Ethan era el más incómodo con la situación
-Era… mi madre
Pude ver que en ese momento Ethan tomó un respiro profundo a la vez que se echó hacia atrás.
-Wow, pues… eso es una gran noticia… ¿cierto? –me preguntó; después de todo él no sabía nada de mi vida en ese aspecto
-No tuvimos una buena historia en el pasado… -le respondí, recordando momentos que no estaban sinceramente entre los más felices de mi vida –pero…
-¿Aun así quieres verla? –Me dijo, como si me estuviera leyendo la mente, aunque no sé si en esas circunstancias eso era algo demasiado difícil de hacer en primer lugar
-Claire, te conozco desde hace mucho y sé cuándo quieres algo –dijo entonces Daisy, interponiéndose; a diferencia de Ethan ella sí me conocía en esa parte de mi vida, lo cual me dejó expuesta ante mí misma
-Yo… no lo sé… no sé si debería… -tenía dudas… demasiadas, y nada era certero, lo cual no ayudaba
-Claire… -fue Ethan quien en ese momento siguió, como entendiendo a Daisy –sé que no estoy en posición de decirte nada sobre esto… pero creo que es mejor que la veas al menos… por ti y quizá hasta por ella… si no lo haces ahora quizá nunca más puedas hacerlo… y eso es algo que te puede quedar dando vueltas en la cabeza por mucho tiempo…
Él sí estaba en posición de decirme eso, porque me llegaron sus palabras; la persona que me había devuelto a la vida me aconsejaba volver a ver a mi madre: los regaños y golpes que recibí, junto a los retos y enojos; Ethan me estaba diciendo que fuera porque quizá nunca más podría y en el fondo, bien en el fondo, yo sentía que tenía la razón.
-Pero… estoy con ustedes… no puedo… tengo un deber
-No te preocupes: hoy estuve hablando con Hank y los demás: por lo visto algo pasó con las armas y estamos a la espera de noticias; tenemos tiempo muerto para que puedas ir un par de veces
-¿Pero no se enojarán? Las misiones y tareas… los objetivos…
-Yo hablaré con Hank: él mismo me expuso que tendremos tiempo para gastar aquí; tú sólo preocúpate de ir con ella
Y ahí estaba yo, entre dos personas; una mi mejor amiga, y la otra la persona que me había devuelto a la pelea, las cuales me estaban aconsejando ir a atar algún cabo suelto que quizá aún tenía en mi mente.
Pero tanto tiempo que había pasado desde entonces; ¿siquiera se acordaría de mí a estas alturas? Lo único que supo fue que me fui; ni siquiera alcancé a decirle que me iba a ir con los Luciérnagas: no puedo evitar tener una risa interna sarcástica al recordar que el día en que le dije que me iría ella sólo me agradeció el "gesto", como ella lo dijo.
-Si quieres te podemos acompañar –me dijo Daisy –dame un segundo y llamaré a Jonathan
-No –le respondí, levantando la mano izquierda en señal de alto –si voy a hacer esto, es mejor que sea sola
Soy una Luciérnaga y volví a pesar de todo con mi grupo: no puedo involucrarlos más en algo que me compete a mí y sólo a mí de esta forma: si me llego a meter en problemas por esto sólo puedo tenerme a mí para culpar.
-Tonterías –me dijo entonces Ethan, aunque sin un tono desafiante o enojado –lo único que sabemos es que la viste en ese lugar para luego irse en un camión: podría estar en cualquier parte de la ciudad en este momento: dividámonos por ahora y busquemos cualquier pista
-Es lo mejor –le siguió Daisy –Jonathan no la vio como nosotros, pero sé que hallará la forma de ayudarnos, aún si es sólo acompañando a alguien
Supongo que era imposible, y era obvio que Jonathan, quien había sido destinado a otra tarea junto a George, al saber de esto se uniría; incluso Ethan, uno de los Luciérnagas al mano, hablaría con Hank: en el fondo sabíamos que ocultar esto era una opción, pero al ser Luciérnagas aún en período de prueba para los demás, no podíamos arriesgar nuestra credibilidad: no podían caer por mi culpa, como alguien que simplemente decide abandonar momentáneamente sus tareas por motivos personales.
-Algo me dice que algo pasó –la voz de Jonathan era claramente distinguible en el momento en que bajó con nosotros desde las escaleras
-¿Cómo…? –fue lo primero que salió de mi boca
-Llegamos temprano con George y matábamos tiempo frente a la entrada… cuando logramos verlos llegar con expresiones no muy normales que digamos
Era Jonathan después de todo; yo y Daisy le explicamos todo lo que pasó, y pude notar que su cara cambió mientras le contaba; para él yo había sido la pobre chica que había huido de su hogar y él había logrado llevar con su grupo, por lo cual era fácil intuir que no le tenía precisamente estima; si por experiencias anteriores nos guiáramos nadie le debería tener estima.
Me tomó tiempo, pero finalmente me di cuenta de que no había pensado en alguien más: mi papá, y con justa razón; en todos mis recuerdos él no había sido nadie, siempre siguiendo lo que mi mamá dictaminara, siendo raras las veces en que peleaban, pero acabando esas ocasiones en él yéndose de la casa por algunos días, exceptuando una vez que estuvo un mes sin ir a casa; está de sobra decir que poco le importaba en esos tiempos.
¿Valía la pena siquiera ir por ellos? Por la poca información que tenía ni siquiera podía asegurar que él siguiera con ella, y lo único que sabía era que ella estaba en esta ciudad, en algún lugar del que no tenía pista alguna: la única que teníamos era ese camión al que se había subido.
-Si vamos a buscarla necesitamos su nombre –dijo Ethan, dando paso a que comenzáramos nuestra búsqueda
-Se llama… Melissa… Melissa Summerlin… y no sé si mi padre esté con ella: él es Mark Summerlin
-Con eso nos bastará: no tenemos la matrícula del camión, pero sí la descripción y el hecho de que tampoco hay demasiados vehículos que no sean de los militares
Era un camión de carga de un azul desteñido, y con ese patrón decidimos finalmente salir a buscarlo en la ciudad los cuatro; aún era temprano y el único punto de reunión que habíamos acordado en la mañana había sido en la guarida en la noche, debido a que los más importantes se habían dado tareas más complejas.
-Por cierto –recordé en ese momento -¿qué hacías en ese lugar, Ethan? Pensé que estarías con Hank y los demás; tenía entendido que estaban en una reunión con la resistencia
Noté que al decir eso Ethan se detuvo por un instante en su caminar, mientras íbamos en dirección a las escaleras que daban a la entrada del edificio; fue casi imperceptible debido a que fue tan corto, pero aun así lo pude notar; algo de lo que había dicho le había afectado, o quizá lo que significara.
-Bueno… digamos que…
-¿Volviste a dar tus caminatas? –no pude evitar recordar esos paseos que daba, y fue como un golpe del pasado que hace tiempo no veía
-Algo así…
-Bueno, jefe –dijo Jonathan entonces –creo que lo mejor es que nos dividamos; yo iré con Daisy y tú con Claire
-No olviden sus nuevos nombres al hablar en público y anden con sus identificaciones al alcance en todo momento
Éramos Timothy, Maureen, Michael y Elayne para todo aquel que no fuera de la resistencia o de los Luciérnagas; cuatro personas que en conjunto a sus tareas en el grupo ocuparían cualquier tiempo disponible para buscar aquel camión o a mi madre; lamentablemente la descripción que le acabé dando a Jonathan no fue tan precisa como hubiera querido, pero el ir con Daisy al menos por hoy se ocuparía de ese problema.
Con un saludo de mano Jonathan y Daisy se despidieron a la vez que desaparecían entre la gente, dejándonos solos a mí y Ethan para partir entre la multitud: al menos la gran cantidad de gente nos ayudaría a ocultarnos; Hank y los demás se habían mantenido ocultos todo ese tiempo, por lo cual los militares aun veían como único enemigo en esa ciudad a la resistencia, ignorando todo lo que había pasado con nosotros.
-Gracias, Ethan –fue lo primero que le dije cuando estuvimos solos -… perdón… gracias, Michael
Pude notar que de nuevo Ethan tuvo un breve silencio en su respirar mientras caminábamos; temí haber dicho algo que no debía haber salido de mi boca en ese momento.
-No te preocupes, Elayne… honestamente no pude evitar ayudarte… para serte sincero… he perdido a mucha gente… y si un día viera a alguien de ellos así como tú a tu madre en la calle… no habría dudado en hacer lo que hice hoy
-Ya veo… lo lamento por ti; sé que has tenido una vida dura
-Dura, pero al menos sigo vivo… y conozco a muchos que no han tenido esa suerte… yo soy lo único en este mundo que queda como prueba de que ellos existieron alguna vez
Esas últimas palabras de verdad me chocaron como un automóvil; entenderse a uno mismo no sólo como un individuo, sino como la última evidencia de que alguien más existió antes suena de verdad como una carga que no sé si quisiera llevar: todo lo que esas personas sintieron y vivieron sólo quedan en él, asumiendo que todas las demás personas que habían conocido también están muertas; todas esos sentimientos y emociones pueden quedar completamente olvidados para el resto del mundo de no ser por Ethan. Y no es sólo él: incontables personas cargan esa carga, de vivir por ellos mismos y por los que nos dejaron; en un mundo como el actual me aterra verme en esa posición; ya es difícil sobrevivir teniéndose sólo a uno mismo.
-De hecho…
-¿Sí, Michael?
Se detuvo nuevamente.
-Es eso… mi mejor amigo se llamaba Michael… yo le decía Mike desde que estábamos en la escuela
En ese momento todas sus pausas hasta ese momento cobraron sentido para mí: cada vez que decían su nombre le habrían una vieja herida; era obvio que su amigo ya estaba muerto también, y probablemente era otra persona en la espalda de Ethan.
-Intenté salvarlo hace unos meses… y hoy su cadáver debe estar en algún lado cerca de Boulder a la intemperie…
-Mich… Ethan… yo…
-Pero lo sé… tengo que superarlo, aunque me cueste… llámame Michael sin dudarlo; quizá si justo el nombre falso que me dieron era ése esto es una señal
Que te golpeen en algo del pasado cada vez que te nombran: no habría podido imaginar peor situación para alguien como él, que aun cuando llegó con varias heridas y cicatrices, logró sacarnos de ese hospital; que alguien siga vivo después de todo y además pueda encargarse de otros es algo que no me puedo ver capaz de hacer en absoluto.
Caminamos largo rato, revisando cada camión que veíamos pasar, pero casi todos eran de los militares: nos decíamos que era mejor así, puesto que cuando viéramos uno de civil realmente se haría notar, pero al final del día sólo logramos encontrar tres camiones normales, y ninguno era como el que recordábamos.
Al final del día volvimos los cuatro a la guarida sin resultados; nadie pudo ver ni al camión ni a mi madre, por lo cual decidimos dejar la búsqueda para el día siguiente cuando encontráramos tiempo.
Para entonces ya estábamos todos de vuelta en la base subterránea, entre lámparas encendidas y mesas en donde estaba dispuesta la comida de forma improvisada, aunque cada uno sabía que había un máximo por persona para comer.
Pude ver que finalmente llegaron Hank y Ron, mientras que Roger y Nadia habían estado ahí desde que habíamos llegado en un rincón, sin hablar demasiado. Ethan rápidamente fue con ellos; era seguro que quería informarles de nuestro problema; todos dicen que Hank es la vida imagen de Marlene, y recordándola de aquellos años en que estuve a su mando puedo decir con certeza que ella me habría entendido y me habría dado un tiempo para poder ocuparme de esto; después de todo estamos contra el tiempo y si no lo hago ahora quizá nunca más pueda. No obstante no pude saber la respuesta pues los tres fueron hacia atrás, a una mesa dedicada exclusivamente a los del alto mando, lejos de nosotros; tuve que esperar bastante junto a Jonathan y Daisy antes de que volviera con nosotros, pero pude notar que tenía prisa.
-Intenté convencerlo; al principio no quiso, pero logré hacer que lo pensara; mañana me dará la respuesta… -me dijo, para luego acercarse a mí –pero no te preocupes: si te dice que no, yo seguiré con ustedes en esto… ahora debo volver con ellos
Notamos entonces que Hank y Ron salieron adelante, y con Ethan uniéndose a ellos era obvio que iban a hacer un anuncio, dado que nos habían ordenado reunirnos en torno a cada uno, sin excepciones; los únicos que no estaban frente a ellos eran Nadia y Roger, quienes seguían donde mismo, aunque claramente con permiso de Hank.
-Luciérnagas –comunicó entonces –como les habrán dicho el plan original era que actuaríamos en encubierto mientras la resistencia obtenía el armamento pesado que necesitábamos; este sería enviado desde afuera y tardaría unos días que ocuparíamos para revisar el plan y sus partes, y eso es en lo que estábamos… pero hoy Leo nos ha dicho que han perdido toda comunicación tanto con su contacto como con quien venía con las armas; si para mañana no hay palabra alguna tendremos que replantearnos el plan de acción a la hora de tomar el cuartel central de los militares, además de que, si han interrogado al contacto, es posible que sepan de todo esto por lo cual los militares tomarían acción: no especificamos en el mensaje que nosotros estábamos involucrados, pero si deciden emboscarnos como contraataque nos veremos obligados a salir a la luz o huir: mañana a primera hora Leo nos dirá si pudieron retomar el contacto; en caso de que no sea así a las nueve en punto realizaremos una reunión de emergencia con la resistencia: eso es todo por ahora; ¿alguna duda?
Uno de los Luciérnagas de Hank levantó la mano: se notaba en su rostro lleno de cicatrices que estaba acostumbrado a pelear ya fuera a puños o balas.
-Si es que llegásemos a perder este armamento pesado que necesitamos para el último asedio, ¿eso podría significar que no mataremos a Reynolds?
Pude notar que de inmediato varios de los Luciérnagas de Hank empezaron a gruñir en señal de molestia, habiendo algunos murmullos y quejas; tuvo que intervenir el mismo Hank para que hubiera de nuevo silencio.
-Si los Luciérnagas vinieron hasta esta ciudad, fue para tomar venganza: no olviden eso –bastaron esas palabras para que las quejas cesaran
Pero por primera vez me planteé la duda: ¿Hank de verdad quiere hacer esto? ¿O lo hace simplemente porque gran parte de los Luciérnagas están empedernidos en hacerlo? El título de sucesor de Marlene es algo que no cualquier aceptaría de todos modos y detrás de todo ese carácter que tiene, me pregunto si tiene en su mente lugar para dudas; después de todo es humano al igual que nosotros: al igual que yo o Ethan.
Pude ver que Nadia y Roger seguían donde mismo, aunque esta vez vi a Nadia estirarse en señal de sueño; últimamente me ha estado intrigando respecto a su carácter: se supone que es temperamental y concentrada, pero lo que he visto de ella es poco y difuso: lo único que tengo por certeza es que tiene una buena relación con Roger, a quien tampoco conozco demasiado.
De estar con Marlene en las filas bajas, haciendo trabajos pequeños junto a mis amigos, a hacer un viaje por todo el país sobreviviendo a todo, a abandonar toda esperanza y quedarse en Salt Lake City viendo a las jirafas pasear por la ciudad, a volver al viaje junto a unos cuantos Luciérnagas que tenían a amigos y extraños por igual, a ahora estar junto a los últimos miembros del grupo incluyendo a los antes cercanos de Marlene y pesos pesados; todo esto encima de además estar buscando a mi madre, con o sin el permiso de los del alto mando.
Y ahora este imprevisto en el plan que podría cambiar todo: las cosas cada vez se complican más.
