*CAP.11: "FINAL DE LA LÍNEA"*
SARA
Unas cuantas horas más a mi espalda escondida en ese lugar, observando cada movimiento… algunas novedades, pero no las que yo necesito. Es sábado, y llevo aquí desde la tarde de ayer. Para mis padres estoy en casa de Paula, así que eso no me preocupa. Paula no ha podido resistir más y se ha ido a su casa… pero yo no me rindo, no me iba a mover de aquí.
Tenía un plan… quizá lo había elaborado envuelta en mi locura… no lo sabía, pero tampoco me importaba. Pero no podía hacerlo sola. Necesitaba ayuda, y ya sabía a quién iba a pedírsela… me iba a ayudar, quisiera o no. Si fuera necesario, utilizaría la fuerza, o la intimidación… cualquier cosa. Se lo hubiera pedido a Paula, pero en este caso, su ayuda no me servía.
Así que, prácticamente sin pensar, llamé a la puerta principal de su casa. Esperaba a que me abriera nerviosa, haciendo que mi mano repiqueteara en el yeso de la pared. Mis piernas temblaban, pero no eran nervios. Era puro agotamiento, aunque realmente no lo sentía. Me escocían los ojos, tal vez de llorar… tal vez de no dormir, qué más daba. No sé si fue alivio lo que sentí al comprobar que la persona que me abrió la puerta, la que iba a ayudarme de todas, tenía las mismas ojeras que yo… al menos eso quería decir que no estaba completamente loca. Quise sonreír a modo saludo, pero no podía sonreír… ya no. Y dudaba que pudiera volver a hacerlo si esto no acababa pronto. De todas formas, mi intento de sonrisa se hubiera borrado al ver que a la persona que menos ganas tenía de ver en ese momento, aparecía por detrás de la que iba a ser mi ayudante.
Silvia-Sara… ( Me abrazó ) Estás bien? Estás pálida
Sara- Tú también ( Acusadora )
Silvia-Ya… quieres pasar?
Sara- No, en verdad venía a…
Aquella horrible voz interrumpió el momento, como solía hacerlo siempre… sólo que esta vez, yo estaba demasiado desquiciada como para calmarme e ignorarla.
Verónica- Venías a seguir con el numerito, no? Hasta cuando vais a estar con eso? ( Cruzándose de brazos )
Iba a responder,… iba a dejar que todas las culebras del mundo salieran por mi boca, pero no hizo falta. Aquello me sorprendió y alegró a partes iguales. Silvia se giró sobre sí misma.
Silvia-Quieres callarte? Si no vas a ayudar, no molestes, vale?!
Verónica- Silvia, yo…
Silvia-Ni Silvia ni Silvio, joder! Entiendo que Pepa no sea santo de tu devoción, pero como puedes tomarte a risa este asunto? Yo jamás le desearía eso a nadie!
Verónica- Tienes razón, lo siento…
Silvia-Dios ( Resopló, para volver a girarse y mirarme ) Perdona, que querías? ( Preguntando dulcemente )
Sara- Tu ayuda
Ni que decir tiene, que a Verónica no le hizo ni puta gracia… pero, a quien le importaba? No pretendía, y por supuesto no iba a permitir, que ella se uniera en la ayuda. Antes me cortaría un brazo. En cambio Silvia, esbozó una pequeña sonrisa.
Silvia-Claro, qué puedo hacer? Dímelo, lo que sea! ( Cogiendo mis manos )
Aquello me reconfortó. Me aliviaba saber que no estaba sola,… o… quizá me aliviaba saber que Silvia quería ayudar… estuviera donde estuviera Pepa, sabía que aquello le alegraría… que su princesa se preocupara por ella. Sonreí momentáneamente por este último pensamiento… si Pepa se enteraba de que sabía de ese apelativo cariñoso, se moriría de vergüenza y lo negaría hasta el final… pero yo no tenía la culpa de que ella hablara en sueños… ni de que Silvia ocupara todos ellos.
Sólo tenía que decir una simple frase, que en otro caso carecería de importancia… pero en este, pronunciarla parecía una broma pesada.
Sara- Me… me dejas… tu bici, por favor?
Y acerté, la cara de Silvia cambió totalmente, y por un momento pude ver como se ausentaba de allí, volviendo a la culpabilidad… recordando esa frase de la boca de Pepa, y su negativa como respuesta… lo último que le dijo antes de desaparecer. Una pequeña lágrima resbaló por su mejilla, mientras su vista estaba clavada en el suelo. Para dejar claro que no era ninguna broma macabra, paré aquella lágrima, fruto del remordimiento, con mi dedo.
Sara- Es que… tengo que ir a un sitio, y yo no tengo otra forma de ir… no puedo decírselo a nadie, y no me siento con fuerzas de llegar andando…
Silvia-No, no te expliques, de verdad, es que…
Iba a explicarme lo que le pasaba, pero asentí , dándole a entender que había sido más que evidente.
Sara- Entonces, me la dejas…?
Silvia-Claro que sí, está en el garaje, voy a por ella vale? ( Asentí ) Pero… puedo preguntarte a dónde vas? Tiene que ver con… ( Bajó la cabeza )… con ella?
No me hacía gracia tener que revelar mis planes delante de Verónica, pero decidí darle una tregua a Silvia, y contárselo.
Sara- Sí. Está relacionado, creo que es algo muy importante,… quizá Pepa esté allí
No quería dar muchos más datos, al menos, no en ese momento. Silvia subió rápidamente la cabeza y se acercó a mí, me cogió de un brazo, y me dijo… bueno, casi suplicó.
Silvia-Puedo ir contigo?
Verónica- Qué? Ni lo sueñes! Puede ser pelig…
Silvia-Por favor Sara ( Sin hacer caso de Verónica ), déjame ir contigo, por favor ( Empezando a llorar ) Te juro que no te molestaré, déjame ayudarte, por f…
No la dejé terminar… tampoco la contesté. Me eché sobre ella y la abracé. La había echado de menos, la necesitaba a mi lado… era consciente del daño que le había hecho a Pepa, y de los errores que estaba cometiendo, pero parecía que poco a poco….
Silvia-Eso es un sí?
Sara- Claro ( Llorando yo también ) Corre, ve a buscarla, no tenemos tiempo que perder.
Asintió sonriendo, aunque con la cara bañada en lágrimas, y desapareció para ir hasta el garaje. Yo la esperé en la puerta… Verónica salió de la casa del todo, cerrando tras de sí. La miré con todo el asco del mundo… por qué esa actitud? Se pensaba que la casa de Silvia era suya, o cómo?
Verónica- No voy a permitir que te la lleves
Sara- Ay, Dios! Por qué no te mueres o algo y me olvidas?
Verónica- Sí, eso te gustaría eh?
Después de asentir a modo respuesta, bufé y decidí acompañar a Silvia hasta el garaje para luego irnos juntas, no soportaba a esa tía. Me guardé mis ganas de estrangularla allí mismo, me giré, y eché a andar… y todo iba bien, hasta que…
Verónica- Lástima que quizá la que acabe muerta no sea yo, y sí tu amiga, verdad?
Eso fue totalmente… mezquino, cruel. Noté como mis ojos se empañaban, no porque me afectara el comentario en sí, ya que venía de esa gilipollas… sino, porque no entendía como se podía decir eso… como se podía ser tan sumamente desalmada .Y entonces perdí los papeles… e hice lo que llevaba tanto tiempo deseando hacer. Total… qué más daba? Ya había perdido la cordura hace días. Pensé en Pepa, y en lo que le hubiera gustado presenciar este momento.
Me giré rápidamente, jadeante por la furia, y corrí hasta ella… lo hice tan rápido que ni lo vio venir, y entonces, con todas mis ganas le asesté un puñetazo en la cara… el golpe estaba tan cargado de rabia que Verónica cayó para atrás, tapándose la cara al instante.
Sara- Púdrete, hija de puta
La dejé allí tirada, tal como merecía, y fui al garaje, que estaba abierto. Cuando llegué Silvia ya tenía la bici desencadenada y preparada para salir. Me acerqué hasta ella y le pregunté si estaba segura, a lo que respondió que sí rotundamente. Me subí en la bici, y ella detrás, para así encaminarnos hasta el lugar que tenía pensado… deseando que no fuera demasiado tarde
... ...
SARA
El camino hasta el lugar al que nos dirigíamos fue duro. Estaba relativamente lejos, y yo pedaleaba con todas mis fuerzas, que ya eran pocas. Silvia insistía una y otra vez en saber a dónde íbamos, pero yo no contestaba, no quería frenar. Seguí pedaleando hasta llegar al lugar que quería. Bajé de la bici, y Silvia detrás, mirándome sin entender, y me la llevé hasta detrás de unos arbustos para ocultarnos junto con la bici.
Silvia-Sara, dónde estamos?
Sara- Ahora lo verás
Observé el pequeño almacén situado a unos metros de nosotras. Tenía una gran puerta de barrotes, que como podía haber observado días antes, era electrónica. Silvia repitió la pregunta una y otra vez, y yo la ignoré,… hasta que con sus manos en mi cara, me obligó a mirarla.
Silvia-Sara, dónde estamos? Si pretendes que te ayude al menos dime qué hacemos aquí.
Iba a contestar, pero mi móvil volvió a vibrar. Lo saqué para ver quién era, y pude ver el nombre de Paula reflejado en la pantalla. Descolgué.
Sara- Dime
Paula- Como que dime? Dónde estás?
Sara- Donde siempre
Paula- Sara… ( Suspiró ) No me mientas, estoy delante de la casa de Pepa, y aquí es obvio que no estás.
Suspiré. Me había pillado mintiéndola.
Sara- Estoy con Silvia… vigilando un almacén que nuestro " Amigo " ha estado frecuentando mucho últimamente con su camioneta. Algo me dice que esto tiene mucho que ver con la desaparición de Pepa.
Paula- Y por qué no me lo has dicho? Qué pasa, yo no cuento?
Sara- No es eso… joder, te veía tan hecha polvo que…
Paula- Que pensaste que lo podías hacer todo tú sola? ( Enfadada ) Te crees invencible?
Sara- No estoy sola, estoy con Silvia
Miré a esta última, que me observaba con cara de " Estás loca? ". Volví a mirar hacia el frente para continuar la conversación.
Sara- Escúchame, tú no te muevas de ahí. Escóndete y vigila.
Paula- Pero…
Sara- Hazme caso, ahí me eres de más ayuda, si ves algo, ya sabes…
Paula- Quiero saber que está pasando allí
Sara- Yo te llamaré si vemos algo
Paula- Seguro? ( Sin creérselo )
Sara- Que sí, venga, adiós.
Colgué rápidamente para no darle posibilidad de réplica.
Silvia-Pero…?! Estás loca? Qué hacemos aquí? Y si ese hombre nos ve?
Sara- No nos va a ver… tengo una corazonada, aquí vamos a descubrir alg… Mira, mira! ( Susurré )
La camioneta de Alberto pasaba por delante del arbusto tras el que nos escondíamos, y tras unos breves segundos, la puerta se accionó, dejando pasar así el vehículo. Cuando vi que era la oportunidad, tiré de Silvia, y corriendo medio agachadas, conseguimos entrar antes de que la puerta se cerrara. Le hice a Silvia un gesto para darle a entender que no hablara, que no hiciera ningún ruido… aunque esta no me hizo caso.
Silvia-Y se puede saber qué vamos a hacer? ( Hice un gesto para que se callara ) Joder…
Aproveché que ese hombre estaba de espaldas, sacando algo de su vehículo, y entramos por la primera puerta que vimos. Íbamos a continuar, pero oí como Alberto mantenía una conversación telefónica por su móvil, aún a los pies del vehículo, pero lo suficientemente cerca como para captarla. Escuché.
Alberto- Ahora mismo estoy en el almacén… he venido a ver… sí, ya sabes…. La cría? A buen recaudo ( Rió ) Le di lo que se merecía, se me fue un poco la mano… y ahora tengo escondida lo que queda de ella… ya sabes…
Un escalofrío recorrió mi espalda… miré a Silvia, que se había quedado blanca como la pared… estaba hablando de Pepa… Pensé en todo lo que acababa de oír, y entonces estuve más segura que nunca de que Pepa estaba en aquel lugar… a saber en qué estado. Bajamos a través de unas escaleras a lo que parecía ser un sótano. Tuvimos que hacerlo a prisa, ya que después de la conversación telefónica, pudimos escuchar como Alberto colgaba y se dirigía hacia donde estábamos nosotras.
Tenía largos pasillos poco iluminados, los cuales recorrimos a prisa. Tenía la esperanza de encontrar alguna puerta tras la que escondernos… pero solo había una… al final del pasillo. Cuando llegamos abrimos de golpe, y tras dejar pasar a Silvia, cerré con cuidado de no dar un portazo… Alberto no debía estar muy lejos. La estancia estaba "iluminada" por un solo foco que parpadeaba, dándole a la habitación un aire muy tétrico. Algunos rincones de la gran habitación se mantenían a oscuras. Corrimos hacia uno de ellos, con la suerte de poder escondernos tras una pila de cajas, a través de las cuales podíamos divisar parte de la habitación sin ser vistas.
No pasaron muchos segundos, hasta que entró un hombre al que no conocíamos, vestido con una bata blanca. Nos miramos entre nosotras, extrañadas… qué era ese lugar? No fue hasta que ese hombre entró en la habitación, cuando nos dimos cuenta que en el centro de la estancia había una camilla metálica… con un cuerpo cubierto por una sábana.
Sentí un vuelco en el corazón… las dos empezamos a respirar agitadamente, muertas de miedo.
Silvia-P…Pepa..? ( Con un hilo de voz )
Aunque no se la escuchó, la tapé la boca inmediatamente. Ella se apartó.
Silvia-Ese… ese anillo en el suelo… es… es de Pepa… ( Con la voz entrecortada )
Miré hacia la parte del suelo que estaba justo debajo de la camilla… y … yo también reconocí aquel anillo… Silvia fue a decir algo más, pero le tapé la boca.
No sabía que era ese lugar, ni estaba segura de que fuera Pepa… pero si lo estaba de que esa gente era peligrosa. Pensaba que Alberto entraría de un momento a otro en la sala… pero no lo hizo. No lo entendía. Ya llevábamos cerca de tres cuartos de hora, escondidas detrás de esas cajas, histéricas, viendo ir y venir nervioso al hombre de la bata blanca, observando el anillo, la camilla… y ese desgraciado no aparecía, pese a que juraría que había entrado después de nosotras. Paula me llamaba al móvil, preocupada porque ya había pasado mucho tiempo y no la había informado como prometí.
Algunos minutos después, Alberto entró en la sala. Nuestras respiraciones se cortaron… sabíamos que estábamos a punto de desvelar el misterio de la identidad de la persona que estaba debajo.
Alberto- Y bien? Cómo está?
Recé… en esas pocas décimas de segundos, recé todo lo que sabía para no oírlo, para que no lo dijera, para que no fuera… pero mis plegarias… no fueron escuchadas…
Hombre- Como vas a tapar esto ahora en el pueblo…? Está… ( Horrorizado ) … está muerta…
Y ese, aún a día de hoy, fue el momento más agónico de mi vida. Mi alma se partió en dos… mi corazón dejó de latir durante largos segundos… las uñas de Silvia, que estaba en el mismo estado que yo, se clavaban en mi mano, presa del pánico… y yo… simplemente, no las sentí…
... ...
PEPA
El frío ya no estaba… el dolor tampoco. Me extrañé, era lo único que había sentido en muchas horas… por qué ya no? De pronto… luz? Aquello era luz? Quise sonreír ante esto… y al fin pude hacerlo! Empezaba a sentirme feliz, lo había conseguido?
Pude abrir los ojos del todo… y la luz me cegó. Me tapé los ojos, emitiendo un pequeño quejido… tantas horas a oscuras y al fin podía ver la luz… pero…
Aquello era un poco raro. Demasiada luz… es más, todo era luz. No había paredes… no había objetos, no había gente, ni suelo… sólo luz. Olvidé esto momentáneamente, cuando descubrí que podía caminar… y lo hice. Avancé poco a poco, aunque aquel paisaje no cambiaba nada.
Pepa-Hola?!
"Hola… ola… la… la…"
Pepa-Hay alguien?!
" Alguien… guien… en… en… "
Eco? Dónde diablos estaba? Seguí caminando, sin avanzar. Empecé a desesperarme por momentos. Corrí, corrí y corrí. Pero nada, no había avance. Aquello parecía alguna broma de mal gusto. Empezaba a asustarme, así que dejé de intentar avanzar. Hasta que oí una voz familiar a mi espalda, al fin!
Voz- Pepa!
Me giré… y aunque estaba asustada, no pude evitar sacar la mayor de mis sonrisas.
No podía creer lo que estaba viendo… de pronto lo raro que era aquel lugar, me dio igual. Avancé unos pocos pasos… no fueron muchos, ya que la gran impresión que tenía, no me lo permitió. La miré… era ella… era mi madre. Sonreí.
Pepa-Eres… eres tú…?
Victoria- Claro que soy yo, no me ves? ( Sonriendo )
Pepa-No… no me lo puedo creer… qué haces aquí? Dónde estamos?
Victoria- Tanto tiempo deseando verme, cada noche… y sólo vas a preguntarme eso? ( Sonriendo )
Pepa-Como… como sabes lo que…?
Victoria- Piensas? ( Asentí ) Hace mucho tiempo, te juré que siempre estaría contigo, aunque no pudieras verme… recuerdas?
Pepa-Claro que lo recuerdo… te echo tanto de menos…
Victoria- Y yo a ti, preciosa. Siempre.
Pepa-Mamá… desde que no estás todo es… horrible…
Victoria- No todo ( Sonrió )
Pepa-Sí, todo… te necesito… nada me sale bien, soy un desastre…
Victoria- Eso no es cierto. Has sabido seguir adelante tú sola. Estoy muy orgullosa de ti hija, tenlo siempre en cuenta
Toda aquella situación era… increíble. Pero me sorprendí aún más cuando noté como un par de lágrimas caían por mis mejillas. Atrapé una de ellas con mis dedos y la miré…
Victoria- Impresionada? ( Sonrió )
Pepa-No es eso, es que… yo nunca…
Victoria- Nunca lloras ( Asentí ) Por qué? Piensas que serías menos digna por ello?
Pepa-No… no es eso… es simplemente que… desde que tú te fuiste, no me sale… sólo me ha pasado una vez desde entonces, pero… siento que ya no puedo hacerlo, la gente piensa que es por orgullo, pero siento que…
Victoria- Que me traicionarías si lloraras por algo que no fuera yo? ( Asentí ) Tienes que olvidar todo eso
Pepa-Qué? Yo no puedo olvidarte!
Victoria- Sé que no lo harías nunca, pero no es eso lo que te estoy pidiendo
Pepa-Entonces..?
Victoria- Quiero que olvides el dolor… el rencor. Tú fuiste lo mejor que me pasó en la vida, eres maravillosa… por qué no le muestras eso a la gente, y no tu lado más oscuro? Piensa en todo ello… usas el rencor para huir del dolor… pero eso solo te trae más…
Pepa-Dolor… ( Susurrante )
Victoria- Exacto. Las dos sabemos cómo eres, por qué te empeñas en ocultarlo?
Pepa-Porque tengo miedo a que…
Victoria- Te hagan daño ( Asentí de nuevo ) Si te escondes tras una coraza nunca vas a poder ser feliz hija… tienes tantas cosas buenas que dar… no puedes desperdiciarlas así. Por qué huir de los sentimientos como lo haces?
Pepa-No huyo…
Victoria- Sí lo haces. Te niegas a expresarlos. Tanto cuesta decir un…
Pepa-Te quiero! ( Empezando a sollozar )
Victoria- Lo ves… no cuesta tanto, verdad? La vida es muy corta, tú lo sabes… si no le dices lo que sientes a la gente que quieres, puede que un día ya sea demasiado tarde…
Pepa-Pero yo siempre te lo decía…
Victoria- No hablo de mí…
Pepa-No puedo… ( Sollozando )
Victoria- Sí puedes, debes hacerlo
Pepa-Bueno, pero eso ahora ya da igual! Ahora estoy aquí contigo… y lo demás no importa… aunque no sepa dónde estamos… no vas a decírmelo?
Victoria- No puedo decírtelo… aunque creo que ya te lo imaginas…
Pepa-Estoy… estoy muerta? Me ha…matado?
Victoria- Es posible… ( Triste )
Pepa-Como que es posible? O me ha matado, o no!
Victoria- Eso depende de ti… Acércate, abrázame! ( Ofreciéndome su mano )
Pepa-Mamá …( Intenté tocarla )
Cuando alargué mi brazo, esperaba con toda mi alma poder abrazar a mi madre al fin… pero no pasó. Mi brazo la atravesó, como si fuera un holograma. La miré sin entender nada, y ella sólo sonrió. Volví a intentarlo, pero la atravesé.
Pepa-Qué significa esto…?
Victoria- Que no estás muerta, y yo me alegro tanto… ( Sonriendo )
Pepa-Pues yo no! Quiero tocarte, quiero quedarme aquí contigo!
Victoria- No debes, tienes que continuar
Pepa-Es que no quiero continuar!
Victoria- Hija, tienes que volver,… por favor
Pepa-No! Ahora que por fin te tengo, quieres que me vaya?
Victoria- Quiero que vivas, que seas feliz
Pepa-Pero es que no entiendes que allí no puedo? Todo es horrible! Y si no, como crees que he llegado hasta aquí?!
Victoria- Sé por qué estás aquí… y por eso debes volver, y cambiarlo todo. No puedes dejar que ese hombre se salga con la suya, yo sé que puedes cambiarlo.
Pepa-Ya me da igual lo que haga!
Victoria- También te da igual la gente a la que hará daño cuando tú te vayas?
Me quedé callada unos instantes.. pensando ante aquella posibilidad, mirando al suelo… y levanté la cabeza, decidida.
Pepa-Sí, me da igual. Yo quiero estar aquí
Victoria- Otra vez empeñándote en ser lo que no eres? Tú no permitirías que eso pasara… no permitirías que los demás…
Pepa-Me dan igual los demás! Estoy harta de intentar ayudar a los demás y que luego… ( Bufé ) Me da igual, voy a quedarme… como lo hago? ( Perdida )
Victoria- Si quieres volver, tienes que desearlo con fuerza… mientras tú lo desees aquí, tu cuerpo luchará allí por volver, pero si no… no hagas nada, y te quedarás…
Pepa-Genial ( Sonreí )
Dejé mi mente en blanco, no pensaba en nada… y poco a poco, pude notar como el vacío entre mis dedos, donde debía estar el brazo de mi madre el cual antes atravesaba, se iba llenando… empezaba a sentirla… Poco a poco, mi alma en ese lugar, se iba materializando… mientras en otro lugar, mi cuerpo moría.
SARA
Horrorizadas, llenas de pánico, muertas por dentro… Así estuvimos Silvia y yo durante aquellos segundos eternos,… aquellos en los que fuimos conscientes de que jamás volveríamos a ver a Pepa… aquel hombre la había asesinado…
Debido a la gran amplitud de aquella sala, y a la discusión que mantenían los dos hombres en frente de nosotras, no pudieron escuchar nuestras respiraciones agitadas por el horror, los primeros sollozos…
Hombre- Y entonces qué vamos a hacer? ( Alterado )
Alberto- Y tú qué crees? Esconder el cadáver!
Hombre- Como has podido…? Era una chiquilla…
Alberto- Ella se lo buscó! Tú lo sabes perfectamente! Llévatela de aquí! Antes de que acabe la noche quiero este cadáver fuera de la faz de la tierra, has entendido? ( Asintió ) Y hazlo rapidito y sin rechistar.
Hombre- Pero…
Alberto- YA ESTÁ BIEN! ( Sacó una pistola y le encañonó ) QUIERES IR CON ELLA?! NO SERÍAS AL PRIMERO QUE ME CARGO!
Hombre- No, no dispares… por favor… ( Atemorizado )
Alberto- PUES HAZ LO QUE TE DIGO, VENGA!
El hombre de la bata blanca empujó la camilla fuera de la habitación, con Alberto detrás. Cuando la puerta se cerró, nos quedamos a solas. La lámpara del techo que parpadeaba, apenas alumbraba el centro de la habitación… y como si de una broma macabra se trataba, iluminaba el anillo de Pepa en el suelo…
Miré a Silvia… estaba horrorizada, en estado de shock. La zarandeé, pero no se movía. Empecé a hablarla entre sollozos, histérica.
Sara- Silvia! Tenemos que irnos de aquí, esto es peligroso!
Silvia-Est…está… muerta…
Hablaba mirando al vacío, sin ver nada. Me levanté y tiré de ella, sin saber de dónde sacaba las fuerzas… o sí. Estaba tan destrozada como ella, pero teníamos que salir de allí inmediatamente. Como pude, la arrastré hasta el centro de la habitación. La dejé allí de pie, para abrir la puerta y vigilar el pasillo, esperando que tuviéramos camino libre. Cuando me pareció el momento, me giré para avisar a Silvia. No sabía si lo iba a conseguir, sentía una gran presión en el pecho que apenas me dejaba respirar… y no mejoró cuando vi aquella imagen.
Silvia, en el centro de la habitación… con el anillo de Pepa entre sus manos, observándolo fijamente… pálida, con los ojos llenos de lágrimas… impasible. La hablé, la llamé mil veces… pero no me oía. Corrí hasta allí y tiré de ella,… era ahora o nunca… pero no se movía. Me desesperé, llorando aún más fuerte.
Sara- Silvia ayúdame por favor! Si no salimos de aquí nos matarán, no te das cuenta?! ( Tirando de ella )
Por fin mis palabras tuvieron efecto, y entre carreras, jadeos, sollozos… en pocos minutos estuvimos fuera, tras saltar el muro. Unos metros después, nos dejamos caer en el suelo, rotas de dolor por dentro… y permanecimos así sin saber cuánto tiempo, abrazadas, llorando… llorándola a ella… ahogándonos. Pensé en que jamás volvería a verla sonreír, a llenar su cara de besos cada vez que me la encontraba, aunque sabía que aquello le molestaba… no volvería a escucharla reír, ni a presenciar alguna de sus majaderías… no me volvería a asustar haciendo el cabra con la moto al pasar por mi lado… no me abrazaría más… no me escucharía pacientemente tras una riña con Lucas… no volvería a enfadarme con ella por llegar tarde a nuestras citas… nunca más…
