Capítulo 9 –Viejas heridas
-Apresúrate, Ethan, que llegaremos tarde –le dijo Mike, mientras Ethan tenía algunos problemas saltando una pared de concreto
Era un verano del 2014; Ethan tenía diecisiete años e iba a cumplir los siguientes prontamente; desde el brote del Cordyceps había tenido que huir de Jacksonville hacia Richmond, y le debía eso a Mike y su familia, quienes habían decidido aceptarlos a él y Diane después de que sus padres murieran: para Ethan ese tema era todavía uno sensible, pero le bastaba ver a Diane a su lado para recordarse que necesitaba seguir adelante. Ya había perdido su vida de antes, a sus padres y a Emily, pero no dejaría que eso le hiciera caer, aun cuando pareciera que a veces fuera imposible continuar; mientras estuviera con Mike y su familia no tendría que temer sobre eso.
-Tranquilo Mike… simplemente ayer me tropecé y siento un poco de dolor en el pie izquierdo; eso es todo
-¿En serio? Puedo decirle a mi papá que te busque un doctor
-No bromees Mike; sabes que estamos un poco cortos de comida y que los doctores son sólo para los militares y gente rica
-Aun así… estoy seguro de que podemos hacer algo al respecto
-Dejémoslo así: si me sigue doliendo le dices a tus papás; si para mañana ha mejorado sola hacemos como que nada ocurrió
-Tú ganas, Ethan
En el fondo lo sabía: cuando imaginaba todas las tarjetas de racionamiento que gastarían en un doctor lo único que le venía a la mente era Diane: no podía permitir que pasara hambre o sed siquiera un día: era su hermano mayor y la persona que su padre había dejado a cargo de ella.
Por esa misma escasez a la que se enfrentaban esa mañana habían salido los dos exclusivamente a hacer unos trabajos por unas tarjetas; un mecánico que servía a los militares les encargaba hacer envíos a cambio de tarjetas de más que recibía por su trato con los al mando; además recorrían la ciudad saltando de techo en techo debido a que debían tener cuidado en una zona de cuarentena: la situación de Richmond no era muy estable y tanto los militares como la gente andaba más agresiva que de costumbre: bastaba apuntarles con una pistola para robarles lo que habían obtenido con una mañana de trabajo.
Les tomó bastante tiempo, pues tenían que recorrer gran parte de la ciudad de vuelta a casa, pero eventualmente llegaron: era un edificio de departamentos viejo y con ciertas partes a medio derrumbar, pero que mantenía a ciertas familias fieles que mantenían el lugar seguro, en conjunto con que un militar vivía ahí, lo cual también les daba cierta seguridad adicional.
Subieron las escaleras hasta el segundo piso y finalmente se hallaron frente a su puerta: Ethan tocó animosamente y sólo fue cuestión de segundos antes de que les abrieran.
-¡Hola Ethan! –quien los recibió fue Diane, quien estaba enérgica pese a estar resfriada y abrigada, frágil como ella sola, con un pañuelo en su mano para sonarse la nariz
"Hola Ethan": eran esas palabras las que le daban descanso a su mente y cuerpo después de cada vez que salía con Mike a ese mundo de afuera, tan cruel e inmoral; ella era la que lo mantenía sano después de haber tenido que huir de Jacksonville: cientos de personas corriendo por sus vidas a los camiones de transporte en una ciudad que se desmoronaba; todos luchaban por ser los primeros en una multitud ensordecedora en medio de la noche atropellándose y tirando al lado a los que fueran necesarios.
Y verla ahí, ya con quince años le hacía el hermano más feliz del mundo; si bien ya no era una niña y de a poco empezaba a entender más y más lo que pasaba, al menos se había encargado de que en ese mundo en que le tocó vivir pudiera estar alegre en algo que llamar hogar, y estaba consciente de que a su vez eso era lo que le marcaba la sonrisa en el rostro, recordando además de que eso era gracias a Mike y su familia que aceptaron llevarlos con ellos: dos menores solos en un mundo como ése sólo podían considerarse condenados a muerte.
-Hola Claire –respondió tras el saludo de ella -¿nos veremos donde acordamos?
-Por supuesto, te estaré esperando
Hank había decidido darles un respiro para tener tiempo para resolver el asunto de ella; de todos modos estarían comunicados en todo momento con Ethan y ante la menor ocurrencia de importancia serían convocados sin importar la hora; también era necesario que Ethan estuviera con ella en todo momento en que se fuera, después de todo él había arriesgado su credibilidad por Claire. No obstante Daisy y Jonathan no tenían permiso para ir con ellos, y sólo lo harían cuando estuvieran libres de sus tareas, por lo cual estaban solo ellos dos para una búsqueda de tiempo completo.
-Además, les doy sólo tres días –le dijo Hank esa mañana –somos pocos así que necesitamos todas las manos posibles; si en ese tiempo no la han encontrado lo lamento, pero van a tener que desistir... agradezcan que recibimos noticias de las armas, pero hay que estar atentos
El día anterior le habían dado su identificación para los militares, y justo de todos los nombres le había tocado Michael Morgan; no era el mismo apellido pero le había chocado el tener que recordar ese episodio en Boulder, mientras cazaban a Francis; entonces recordó que esa ballesta casi ni la había usado desde que se la había quitado: ya con la cabeza más fría, meses después, sólo era una vergüenza propia más de él; sabía que sólo la tenía como signo de su morbosa venganza; no se trataba de hacer lo correcto o ser alguien bueno: como todo en su vida sólo se había dejado guiar por sus emociones y esa ballesta estaba en su mochila para recordárselo cuando quisiera.
En cierto sentido eso no lo separaba tanto de Francis, pensaba; lo único que cambiaba era a quiénes terminaba matando.
Era un Luciérnaga, era estimado por varios, tenía peso en el grupo en el que había querido entrar, pero aquél pensamiento que había tenido había vuelto: no podía sino considerar si de verdad era eso lo que había querido en su viaje anterior: si aquellas noches durmiendo en medio de la nada con Liz, John, Dom y Julie habían tenido como objetivo eso todo ese tiempo; quizá lo que había querido simplemente era lo que ahí había tenido, y de haber sido así, eso habría significado que lo que había hecho al final era tirar todo a la basura por un sueño que ahora estaba notando que no era el que había deseado.
Pero fue entonces que, caminando tras haberle avisado a Hank y Ron que iría por una vuelta, se encontró a Claire y notó que miraba fijamente a una señora de edad, curiosamente parecida en aspecto a ella: entonces se imaginó en una situación familiar; era obvio que Claire tenía una relación con ella, y él había estado viajando con Claire durante ya tiempo, por lo cual sólo podía ser un reencuentro. Y una situación así a la vez que le alegraba le aterraba también, pues para él el concepto de una cara conocida sólo estaba asociado a la pérdida; los únicos rostros que seguían con vida eran aquellos a los que había visto una o dos veces y había olvidado, e incluso de ésos otros también se habían ido, siendo Ana el caso que primero le venía a la cabeza; eso sin dejar de lado a Jack, Mary y Matt, a quienes habían recogido prometiéndoles un hogar y acabaron muertos los tres.
Un hogar: algo tan abstracto que no sabía cómo definirlo, ni cómo obtenerlo nuevamente, eso si es que era posible algo así.
Por eso mismo: si era posible para Claire acercarse a algo así, y si era lo que ella quería, la ayudaría en esto.
-Ethan –le dijo Jonathan cuando iba saliendo a verla para continuar la búsqueda -¿tienes un segundo?
Se notaba que quería hablar algo en privado y no sintió un ánimo específico en su expresión, por lo cual no supo qué esperar, pero de igual forma acudió sin ningún problema: si había quienes aún no lo consideraban un verdadero Luciérnaga eran algunos de los de Hank.
Recorrió una calle con él hasta que se hallaron en un callejón estrecho, fuera del ruido de la ciudad y la gente que pasaba por ahí en ese momento.
-¿Qué pasa, Jonathan? –le preguntó una vez estuvieron ahí; normalmente habrían usado sus nombres nuevos, pero en ese callejón estaban seguros –tranquilo, aquí nadie nos escuchará
-Quería hablarte sobre Claire…
Jonathan normalmente era alegre y bromista, pero en ese momento se notaba pensativo y serio, lejos del domador de perros que conocía.
-Cuando la conocí en Louisville ella estaba mal… realmente mal; ella no sabía qué iba a hacer con su vida, y de no haberle dicho sobre nuestro grupo quizá dónde habría acabado…
-Sí, me dijo que su relación con su familia no era la mejor
-Por eso… quiero que recuerdes eso si encuentran a su familia; no tienen que forzar nada… únicamente si realmente están arrepentidos denles una oportunidad
-¿No estarás siendo muy duro?
-Ellos lo fueron con ella… no les pido que no hagan esto, sino ayer no habría accedido a ayudarlos, pero tampoco quiero que entiendas que creo que esto está bien sí o sí… sólo si ellos de verdad sienten todo lo que hicieron hablen con ellos… Claire es bastante insegura en ese tema, y sé que de una u otra forma tu opinión va a afectar su decisión, por eso te digo esto
Quizá era así; quizá Ethan sólo proyectaba su deseo de encontrar a antiguos rostros que daba por perdidos y eso le cegaba de ver en perspectiva lo que ahí sucedía: quizá no siempre era lo mejor, y todo dependía de los detalles de cada situación. Claire se había preocupado por él aun cuando él no había querido que fuera así, pero lo que hacía no lo hacía para devolverle el favor, sino porque quería ayudarla a cerrar ese tema; ahora con lo que Jonathan le decía así lo tomaba.
-Entiendo… quizá me dejé llevar… a decir verdad sé poco o nada de la vida de Claire más de lo que me ha dicho…
-Ella te estima mucho, Ethan, por lo que hiciste con nosotros cuando llegaste a Salt Lake City… yo he estado con ella por mucho tiempo; pienso en ella y Daisy como mis dos hermanas pequeñas así que siento un deber de asegurarme de que estén bien… y sinceramente, pese a todo, te agradezco que hagas esto por ella; tanto yo como Daisy…
-Gracias por tu confianza –le respondió
Era en parte raro: hasta antes de ese día, él tenía un trato con los tres lo más normal posible, siendo sólo Luciérnagas a su mando como todos los demás, pero de la noche a la mañana todo había cambiado y en ese momento se encontraba conversando con Jonathan sobre confianza y temas personales, recibiendo el visto bueno de él en todo ese asunto.
Pero no podía evitarlo: las palabras que le había dicho le hacían sentir bien, incluso si no consideraba a Claire o Jonathan personas cercanas, al menos en ese momento.
-Dejo esto en sus manos –finalizó Jonathan
Y tras decir eso, embarcó marcha de vuelta a la base: aprovecharía de salir con Jackie ese día junto a Daisy, dado que tenían que encontrarse con unos miembros de la resistencia.
Sólo lo vio alejarse y entrar de nuevo en el edificio, mientras él estaba en la salida del callejón: vio el gorro que le tapaba la oreja, y el guante con la prótesis que Ron le había conseguido, y ahora a estas tres personas con las que se veía involucrado.
Quizá no estaba tan mal como pensaba; quizá hasta tenía esperanza.
-Veo que eres puntual –le dijo Claire cuando lo vio llegar al Lunar Park
-¿Estás lista, Elayne?
-Oh… verdad… -dijo ella, sorprendida; probablemente se le había olvidado en ese momento –sí, Michael: vamos
El día anterior lo había sentido, pero con la calma de ese día actual en particular lo sentía aún más: ambos eran Luciérnagas que estaban preparándose para hacer un golpe de estado en esa ciudad, pero en esos momentos eran dos personas comunes, fuera de sus uniformes, con ropa normal que tenían un objetivo que nada tenía que ver con Luciérnagas o militares, caminando entre más gente normal, llevando vidas diarias.
Por supuesto, por normal se refería a cuán normal una vida podía ser en ese mundo.
Pero igual algo de ello tenía cierto encanto para él, sintiendo la brisa en su cara, y por un segundo se dio cuenta de que realmente no caminaba tranquilamente en una zona de cuarentena desde sus años en Richmond con Diane y los demás.
"Los demás"; eran personas con las que pasaba a diario en ese tiempo, pero que quedaban pequeñas cuando se comparaban a lo que significaba su hermana para él; los únicos que resaltaban además eran Mike y sus padres por supuesto.
Desde su viaje hacia Boston, luego acabar en Indiana, luego a Pittsburgh y su viaje a Salt Lake City; había pasado en ciudades en ruinas o en el campo abierto todo ese tiempo, lejos de cualquier cosa parecida a un mundo parcialmente civilizado.
-Maureen me habló por el comunicador –le dijo ella mientras caminaban preguntando a la gente por el camión –me dijo que Timothy te llamó para hablar… espero que… no te haya molestado
-No te preocupes –le respondió, recordando la charla –sólo se preocupaba, pero ambos quedamos bastante tranquilos
-¿Podría… preguntarte qué se dijeron?
-Cosas de hombres –le respondió, bromeando, cubriéndole la espalda a Jonathan, quien se había abierto con él
-¿Eh…? –dijo ella, dejando la timidez con la que había hecho la pregunta en primera instancia –no soy una niña, para que sepas
Ethan sólo se rio, mientras Claire lo veía un tanto fuera de lugar con esa respuesta.
Los minutos fueron pasando, y luego dos horas: preguntaron a toda persona que se viera accesible y revisaron cada vehículo que vieron pasar, pero nuevamente no encontraron nada parecido a lo que recordaban, sin hablar de que nadie lograba recordar a la madre de Claire; eventualmente también empezó a preguntar por su padre, pero acabaron teniendo la misma suerte.
-Parece que llegaremos a la base sin nada que decirles a los dos –dijo Claire, mientras tomaba un poco de agua, que habían comprado con las tarjetas de racionamiento que les habían dado los de la resistencia, sentándose en el suelo del cansancio –estoy empezando a creer que quizá todo eso fue una ilusión
-No pierdas la esperanza; yo y Maureen estábamos ahí y vimos lo mismo que tú… ya verás que eventualmente la encontraremos
-Además sólo tenemos tres días y ya está llegando el atardecer: pronto darán el toque de queda y habremos perdido un tercio del tiempo que Hank nos dio… esto apesta…
-¿Preferirías estar haciendo mandados para el grupo pensando en que podrías estar usando ese tiempo para seguir con la búsqueda? Como lo tenemos ahora es lo mejor
-Lo sé… perdón… es sólo que está resultando tan difícil esto, y ni siquiera sé si valdrá la pena si es que la termino encontrando… verás…
-Timothy me contó un poco y entiendo tu preocupación
-Oh… que vergüenza… debí habértelo dicho yo
-Tranquila, es normal; yo tampoco ando por ahí hablando de mi vida personal pasada
-¿Sabes? No sé si debiera decir esto… y quizá el agotamiento me tiene fuera de lugar, pero… en parte quería saber más de ti… ¿qué tal si hablamos cada uno un poco sobre su historia? Dado que ya sabes un poco de la mía supongo estás en deuda… Dios, de verdad creo que el cansancio me tiene mal
Decía eso mientras se reía, sin saber Ethan si de vergüenza o confusión, pero en el fondo entendía el mensaje que le daba a entender; recordó cuando Jonathan le había dicho que ella le tomaba mucha importancia, a la vez que recordaba cómo Claire había sido la que más intentaba hablarle en el viaje a Colorado Springs.
-Como ya sabrás soy Claire Summerlin; mis padres son Mark Summerlin y Melissa Summerlin… -empezó ella, una vez pudieron encontrar un lugar apartado en donde pudieran hablar con sus nombres reales –cuando era una niña en realidad mis padres eran bastante normales; teníamos una vida levemente acomodada para el estándar de entonces… mi padre tenía un buen trabajo y mi madre era feliz con sus amigas… mi única queja era que no me daban demasiado tiempo para estar con ellos, pero se preocupaban por mí y de mis necesidades… pero todo cambió luego de la infección… mi padre perdió su trabajo y con ello nuestra vida cambió
-Cuando la vida da un giro total… a veces no todos pueden tomárselo de la mejor forma… para algunos todo cambia demasiado
-Eso fue lo que pasó con ellos: mi madre se encontró cada vez más limitada en la libertad que antes tenía; ya no podía salir a ver a sus amigas, mi padre cada vez llegaba con menos dinero y las necesidades básicas empezaron a reemplazar a los lujos que antes nos podían dar; un día los militares decidieron quitarnos la casa por ser muy grande y "servir" mejor para ellos, y nos reubicaron a un barrio densamente poblado… el trabajo de mi padre era con el gobierno; con la fundación de la FEDRA y los militares teniendo poder total en las ciudades, entonces cambiando de nombre a zonas de cuarentena, perdió todos los contactos que tenía… en cuestión de un año o dos nos vimos como tres personas luchando por sobrevivir… mi papá pasó de hacer papeleos y direcciones a ayudar a cargar cajas en el sistema de envío de los militares, y mi mamá terminó trabajando en lo que podía encontrar… siempre había contado con que mi padre trajera el pan a la casa y no sabía hacer nada en específico; una semana ayudaba a atender una tienda, y la otra trabajaba de mesera en los pocos lugares de comida que quedaban…
-Debió ser difícil… pasaron de tener todo lo básico asegurado a vivir en el límite del riesgo
-Y luego estaba yo… la hija que terminó siendo más una boca más que alimentar para ellos… de a poco empezaron las peleas y la frustración; empecé a ver a mi madre llorando cada vez más seguido, y las peleas no pararon… y por supuesto lo único que recibía eran regaños; con los poquísimos empleos que habían nadie iba a contratar a una niña, por lo cual los años pasaban y yo sólo seguía siendo una carga que exigía más mientras ellos obtenían cada vez menos recursos… me tocó desde joven ver cómo cambiaba el mundo, pero mientras crecía me iba dando cuenta de cómo estaban de mal las cosas en realidad… y eventualmente me di cuenta de que uno de mis padres se acabaría yendo de casa; quería hacer algo por ellos pero cada vez que me miraban sentía el odio que tenían hacia mí… fue por entonces que conocí a Jonathan y todo mi mundo se aclaró: simplemente yo era la que sobraba ahí… si yo me iba ellos estarían mejor y quizá no se separarían…
Ethan recordó lo que él le había dicho esa mañana: que no sabía cómo habría acabado Claire de no haberlo conocido, y en parte tenía que darle la razón; ella se veía en una situación que sólo era una bomba de tiempo, aunque el que se viera como alguien que sobraba era injustificable.
-Claire… nadie sobra…
-¿Qué habrías hecho en esas circunstancias? Hasta el día de hoy no sé qué habría hecho de no haber sido por Jonathan y Marlene
-La verdad no lo sé… pero no quiero que sientas que sólo sobrabas ahí
Era verdad: era una pregunta difícil, más aun considerando que la vida que él había llevado había sido diferente: sus padres habían dado sus vidas por él y Diane, y luego se había dedicado a ser su hermano por tiempo completo. Pero escuchando la situación de Claire, la verdad era confuso tomar una posición en un cien por ciento, al menos a priori.
-Recuerdo que les decía que me iría, primero sólo insinuándolo y luego siendo directa, pero ellos nunca le tomaron importancia y hasta me incitaban entre bromas con mala intención… el día en que les dije que me iría, mochila en mano, mi madre sólo me agradeció el hacerlo…
De a poco recordaba las palabras de Jonathan al respecto, a la vez que su sangre empezaba a calentarse con lo que escuchaba: no tenían que forzar nada si no estaban de verdad arrepentidos.
-No tienen excusa para eso… pero quizá ahora la tengan –dijo, calmándose –la gente cambia… quizá ahora estén arrepentidos… no lo sabremos hasta que los encontremos
-Eso me emociona y aterra a la vez –le respondió ella –no saber qué me encontraré… pero tienes razón; quizá han cambiado y no lo sabré hasta que los encuentre
Ethan sacó su botella pero para su desgracia notó que estaba vacía; pronto empezarían a bajar las temperaturas y los días frescos se acabarían, pero en ese momento aún tenía un poco de sed.
-¿Quieres de la mía? Aún me queda bastante; tendré sed pero tampoco estoy acostumbrada a tomar tanta agua
Fue un gesto extraño y que no espero, pero pese a que quizá no tenía que acceder terminó agradeciéndole el gesto y tomó de su botella, sintiendo cada gota de agua bajando por su cuello y lo fresca que estaba.
-Mi historia después de eso es un tanto ajetreada pero estable: se resume en yo, Jonathan y Daisy y nuestras aventuras como Luciérnagas… a decir verdad hemos visto el panorama negro un par de veces, sin decir que el mayor desafío fue el viaje desde Boston hasta Salt Lake City, pero siempre estuve con ellos, y ellos a su vez me recibieron como una más: no encuentro palabras para decir cuán agradecida estoy con ellos… incluso se quedaron conmigo después de que Marlene murió… ¿te conté que Jonathan se quedó sólo por nosotras? Originalmente se iba a ir con Hank… ellos lo querían a bordo además
Por supuesto que no las iba a dejar: después de todo eran sus hermanas para él.
-Y eso me preocupa –continuó ella –yo me fui y encontré gente con la que estar… por eso me pregunto si es realmente necesario que vuelva a ver a mis padres; ambos acabamos como queríamos
-Eso no lo sabrás hasta que estemos ahí –le respondió, aunque entendió la duda que tenía –a veces hay que dejar los juicios de lado, aunque estén fundamentados, y simplemente tener un poco de… fe
-Viéndolo así, sí… supongo que lo que me mueve ahora es la fe
Al menos ahora tenía más contexto sobre lo que pasaba, y sobre Claire: ya no estaba en lo desconocido cuando se trataba de ella y ese asunto con su familia como lo había estado esa mañana con Jonathan, y ella tenía razón: era mejor que ella se lo contara en persona.
-Los únicos que sabían esto eran Daisy y Jonathan… se siente bien sacarse del pecho algo así todavía, aún después de tantos años… entonces, ¿cuál es tu historia, Ethan?
Era hora de contar su vida, que todavía no sabía si le daba orgullo o vergüenza, temiendo ver en sí mismo alguien de quien sentir lástima u odio.
-Yo… -empezó, dudando todavía de si de verdad hablar –nací en Jacksonville… éramos yo… mis padres, y mi hermana Diane que era casi tres años menor que yo… vivíamos en un barrio residencial, así que cuando empezó nos preocupamos de cubrir las ventanas y puertas de la casa debido a que de a poco los asaltos y asesinatos empezaron a darse… yo tenía dieciséis años cuando eso ocurrió: iba de vuelta de la escuela cuando llegué a ver las noticias sobre Texas y las otras ciudades… por aquél entonces también tenía a mi mejor amigo del que ya te hablé, Mike… y hacía poco había empezado a salir con mi primera novia, Emily… después del incidente mis padres empezaron a buscar formas de traer comida, pero la ciudad estaba demasiado azotada por grupos criminales muy temprano, tanto que los militares no alcanzaron a tomar control total, y eventualmente desistieron en pos de cuidar otras ciudades: quedamos sin protección alguna y la primera persona que perdí fue Emily, un día en que yo no la vi… luego de eso finalmente unos bandidos entraron a nuestra casa y nuestros padres nos dieron una salida mientras ellos los combatían: en el fondo sabíamos que era el adiós y fue mi padre quien me dijo que cuidara de mi hermana… después de eso supimos que la ciudad no tenía futuro alguno y Mike y su familia nos aceptaron con ellos, y huimos junto con ellos de la ciudad: los militares en un último intento de salvar a los civiles mandaron convoyes a recoger a la mayor cantidad de personas para enviarlas a otras zonas de cuarentena: en ese viaje fui con ellos y acabamos en Richmond, en donde pasé gran parte de mi vida junto a la familia de Mike y mi hermana…
-Algo había oído… hicieron eso en varias ciudades cuando vieron que las iban a perder… una vergüenza del grupo es que justamente eso hicieron con Pittsburgh luego de que liberáramos la zona
-Allí vivía con ellos en un departamento; al principio vivíamos los cinco en uno, pero los del piso de arriba consiguieron un mejor lugar y pudimos yo y Diane vivir ahí, luego de eso pasamos varios años viviendo juntos: yo trabajaba en distintos lugares y conocía a varios en la ciudad, pero siempre mi momento de descanso era cuando volvía a casa con Diane; admito que era un tanto sobreprotector y al principio no quería que ella trabajara, al menos antes de cumplir la mayoría de edad, aunque eventualmente cedí
-Hay ciertas cosas de hermanos mayores que no cambian según veo… no es como si supiera de primera mano claro; siempre fui hija única
-No obstante… eventualmente Richmond también cayó y tuvimos que huir: en esa ocasión fueron los padres de Mike los que murieron y tras eso él desapareció, por lo cual sólo quedamos yo y Diane juntos: esa vez no habían militares que nos ayudaran así que nuestra única opción fue viajar por nuestra cuenta… éramos un grupo numeroso pero éramos casi todos civiles acostumbrados a las zonas de cuarentena; el viaje fue duro y cada vez veíamos que más iban cayendo debido a cazadores o infectados: pasamos hambre y cansancio en nuestro camino a Boston y cuando íbamos llegando… fuimos emboscados y en el tiroteo mi hermana fue alcanzada por una bala en el pecho… después de eso no sabía bien qué debía hacer y simplemente seguí con los pocos que quedamos en el grupo al llegar a Boston
-Recuerdo que esa parte nos la contaste una noche… todo ese viaje para que no los dejaran entrar… militares
-Luego de eso fue que acabé en Indiana, tras encontrar a Mike y unirme a su grupo… yo pensé que iba a morir y terminé encontrando a mi mejor amigo… entonces comenzó mi vida como cazador que duró un par de años… pero de a poco noté que esa vida simplemente no era para mí; no podía entender a los demás, y el líder del grupo era quien me tenía más confundido: era alguien que disfrutaba lo que hacía, ni más ni menos… en una ocasión le dije sobre los cazadores que habían matado a Diane y él con gusto mandó a todo el grupo a matarlos a todos y lo hicimos… cerré ese capítulo, pero no puedo decir que me haya dejado conforme…
-No te culpo tampoco, Ethan… no sé qué habría hecho en una situación así –en el fondo, al haber tenido historias distintas, ambos tenían problemas para ponerse en la situación del otro, aunque en parte era porque eran circunstancias difíciles de caracterizar después de todo
-Al único que entendía era a Mike: él estaba porque estaba desesperado por sobrevivir, y ahí tenía la seguridad de un grupo numeroso y establecido… pero yo no lo soporté, y eventualmente decidí irme del grupo: intenté llevarlo conmigo, pero en esa ocasión no pude convencerlo… ahí comenzó mi viaje a Salt Lake City: en Pittsburgh primero me encontré con dos hermanos, mientras ambos éramos seguidos por un grupo de cazadores del lugar, pero vieron a través de mis palabras y descubrieron que era un cazador: por aquellos tiempos tenía problemas todavía aceptado esa parte de mi vida y decidieron dejarme solo a merced de los de ahí, pero logré salir de la ciudad… fue entonces… entonces… que conocí a Liz…
-Ella… era importante para ti –le dijo Claire notando que Ethan había hecho una pausa pronunciada después de decir su nombre
Pero no tuvo tiempo de responder, dado que en ese momento ambos vieron pasar un camión azul, exactamente igual al que recordaban, en una calle que estaba un tanto lejos de ellos debido a que se habían apartado, pero lo suficientemente cerca como para distinguir los detalles; no tuvieron tiempo de terminar la conversación o siquiera marcar la pausa, puesto que ambos inmediatamente reaccionaron levantándose de golpe para seguir al camión.
-¡Hey! ¡Espera! –gritó Claire, mientras ambos corrían con todo lo que podían
Sin embargo a medida que iban llegando notaron que el vehículo empezó a acelerar, cuando ellos aún no estaban ni a cinco metros del lugar: intentaron llegar a tiempo haciendo un último esfuerzo adicional para ganar velocidad a costa de la energía que les quedaba, pero para cuando alcanzaron el puesto en el que se había detenido por unos instantes el camión, este ya no estaba sino casi una calle más allá.
-No esta vez –dijo Ethan tomando a Claire de la mano –los seguiremos hasta que los encontremos o nos pierdan de vista
Dicho eso, Ethan comenzó a correr nuevamente con todo lo que podía, llevando a Claire de la mano en caso de que no pudiera llevar el ritmo, aunque tras los primeros pasos notó que no tenía mayor problema en hacerlo; esa vez no conseguirían escaparse.
No obstante los problemas no tardaron en llegar, y pronto vieron que a la vez que ellos seguían al camión, tres militares armados los seguían; era obvio que dos personas corrieron a toda velocidad en plena calle llamarían la atención. Si los atrapaban tendrían problemas aunque sus identificaciones les salvarían de lo peor: si contaban la verdad y tenían suerte sólo los tendrían retenidos un tiempo.
Pero claro, eso era en el mejor caso: estar como sospechoso de los militares siempre significaba un riesgo para la vida de uno, dado que era sabido que bastaba una rápida llamada al cuartel para obtener la orden de matarlos si deseaban.
-¡Deténganse ahora! –le gritaba uno de los que los seguían -¡Deténganse o abriremos fuego!
Era lo que temía; intentaron seguir corriendo pero una bala al aire les bastó para obligarlos a detenerse en seco; ambos estaban armados con pistolas, pero estaban en medio de una ciudad con cientos de militares en las calles: ya no era como cuando estaban afuera y podían combatir si así se requería; llevarles la contra en esa situación significaba una sentencia de muerte.
-Identificaciones –le dijo el que había disparado sin modificar su expresión de molestia
Ambos sabían que estaban atrapados y no había forma de salir, por lo cual lo mejor era jugar de la forma más segura posible siguiéndoles el juego: ambos sacaron sus tarjetas y se las pasaron: no sólo sin esas tarjetas eran personas de afuera sin permiso de estar ahí, sino que eran directos enemigos de quienes tenían frente a ellos.
-Michael Morgan… Elayne Jones –el sujeto revisaba, mientras los otros dos se mantenían detrás pero con las armas en alto, sin bajar la guardia en ningún momento -¿cuánto tiempo llevan acá? No me son familiares
Claire quedó sorprendida con esa pregunta, sin saber qué responder, con una expresión que casi la delataba.
-Varios años –respondió Ethan, desviando las miradas de ella –no sabría decir cuántos exactamente
-Hey, Carl –le dijo en militar a uno de los de atrás –pregunta por estos dos al cuartel
-¿No nos habremos visto en algún lado, Michael Morgan? –le preguntó el soldado mientras el otro se comunicaba –siento que de algún lado te conozco
-No… suelo vivir mi vida bajo el radar
-Irónico, dado el alboroto que hicieron ahora
-Es un asunto privado
-Por lo general no nos importan esos asuntos, salvo cuando generan problemas… imagino que no quieres ser un problema, ¿eh?
Ellos sólo querían encontrar a la madre de Claire; la sangre le empezaba a hervir mientras miraba fijamente al soldado, pensando en cómo habría hecho algo a esas alturas de no ser porque estaban en tierras militares.
-Señor –le dijo Carl, finalmente –es el Michael Morgan que investigamos hace unos años Eso le tomó por sorpresa, llegando a dudar el origen de las identificaciones falsas que la resistencia les había dado.
-Ah –respondió el soldado; al no referirse a él por su nombre probablemente era de mayor rango que los otros dos –por eso me sonaba de algún lado: tuviste suerte esa vez y saliste limpio, Michael… no te vuelvas a meter en problemas… al menos parece que de verdad ahora quieres vivir más tranquilamente, dado que no había vuelto a oír de ti
Ethan sólo guardó silencio, temiendo que cualquier palabra pudiera delatarlo en esa situación: aparentemente el contacto en los militares reciclaba identificaciones de personas probablemente muertas de hace mucho tiempo, como para que no los reconocieran. Lo veía directamente a la cara, pero sólo asintió con la cabeza.
-Bueno, al menos ya sabemos quiénes son: ahora… ¿qué hacían persiguiendo ese camión?
-Buscamos a alguien –respondió Ethan, mientras Claire se mantenía callada –y ese camión está relacionado a quien buscamos
-Normalmente creería que buscan a alguien para acabar con uno desangrándose en el suelo olvidado por todos, pero nadie es lo suficientemente idiota como para decir eso frente a un militar si eso es lo que quiere… por ahora lo dejaré pasar, pero ten en cuenta que todos estos controles son registrados… y cuando alguien logra un historial de detenciones… digamos que nos saltamos cierta parte del protocolo, ¿entiendes?
-Sí –sólo quería golpearlo en la cara y huir, pero sabía que eso sería aún peor en esa situación, y si quería seguir en esa búsqueda con Claire tenía que mantener su compostura
Era la señal: estaban libres, pero el camión hacía tiempo se había alejado hasta perderse en la ciudad nuevamente.
-Maldita burocracia –se dijo una vez se alejaron –por qué no nos dejan hacer las cosas tranquilos
-Calma, Michael –le dijo ella –pudimos haber salido mucho peor de esa situación… y no creo que arriesgar el cuello valga la pena por todo esto
Pudo notar que en el fondo Claire aún tenía dudas sobre esa búsqueda, y sintió cierta culpa al apoyarla nuevamente en seguir adelante, sabiendo por las palabras de Jonathan que ella lo seguiría en la decisión, aunque cuando él no era más que un agente externo.
-Volvamos por ahora a la base, que va a anochecer –finalizó Claire, para emprender el regreso
Iba a ser otro día sólo habiendo visto el camión: no tendrían nada que decirle a Daisy o Jonathan.
-Quizá mañana tengamos mejor suerte –le dijo Claire en el camino, animándolo
Era un tanto cómico: el que buscaba a su madre era ella, pero era Ethan quien estaba más molesto con lo que había sucedido.
-Bueno, sea como sea aún nos quedan dos días –le respondió, moviendo la cabeza
-Te manejaste bien con los militares hace un momento
-Honestamente sólo quería golpear al que nos interrogaba –le dijo con seriedad, aunque ella respondió riendo
-Ya verás que mañana seguiremos nuestra búsqueda, ¿sabes por qué?
-¿Por? –le respondió: con el cansancio no estaba en forma para empezar a pensar en una respuesta
-Porque no has acabado de contarme tu historia –le respondió sonriendo
Recordó inmediatamente la parte en la que había acabado: Liz, y recordó su sonrisa.
Recordó la sonrisa de Emily, de Diane y de Liz.
Y ahora veía a Claire y la misión en la que estaban.
Quizá era verdad después de todo: quizá no estaba tan mal como creía.
