*CAP.12: "TE HE ECHADO DE MENOS"*

PEPA

Tenía los ojos cerrados, pero sonreía ante la sensación que estaba experimentando. Cada vez sentía más la presencia física de mi madre entre mis manos. Esa sensación iba en aumento con el paso de los segundos… supuse que eso significaba que me estaba muriendo, pero no me importó. Era lo que quería. Sonreí aún más, ya casi la tenía conmigo otra vez, ya casi estaba…

Victoria- Hija!

Pepa-Espera! Ya casi está ( Con los ojos cerrados )

Victoria- Estás segura de esto?

Pepa-Claro que lo estoy, quiero estar aquí contigo, no he querido otra cosa desde que te fuiste

Victoria- Y qué hay de lo demás?

A medida que mi madre hablaba, perdía la concentración… y su tacto entre mis manos se debilitaba.

Pepa-No me hagas esto…

Victoria- Sólo quiero que estés segura…

Pepa-Lo estoy

Victoria- No te creo… nunca has podido engañarme ( Sonrió ) Abre los ojos

Pepa-No… no me hagas esto mamá…

Victoria- Ábrelos

No quería… pero lo hice. Abrí los ojos y la vi sonriéndome, igual que cuando era pequeña… igual que lo hacía antes de irse. Noté la presencia de mis lágrimas de nuevo.

Pepa-No me hagas esto… ( Repetí ) Quiero quedarme…

Victoria- Está bien, si quieres quedarte lo harás… si tanto lo deseas, no habrá nada que pueda cambiarlo, no?

Pepa-Exacto

Victoria- Ni si quiera esto?

Mi madre movió uno de sus brazos, y a pocos metros de él apareció una imagen de Sara, la noche que la conocí.

Pepa-No vas a conseguir nada con esto…

Victoria- No lo pretendo. Sólo, vamos a recordar lo que ha pasado en tu vida desde entonces.

Pepa-No es necesario, no va a cambiar nada…

Victoria- Yo creo que algo sí. Piensas que nadie te necesita allí?

Pepa-No. Sara tiene a Lucas y…

Victoria- Sin embargo, no fue Lucas quien la salvó aquella noche, no? Qué hubiera pasado si no hubieras aparecido?

Pepa-Qué más da?

Victoria- No da igual. Tú le cambiaste la vida a esa chica. Y no sólo a ella, a él ( Apareció una imagen de Lucas ), y a él ( Luego Aitor )… y si regresas, también lo harás con ellas ( Y entonces, Duna y Paula )

Pepa-Cómo lo sabes..? Qué les va a pasar…?

Victoria- Tendrías que volver para saberlo… yo no puedo decírtelo.

Aparté la mirada de aquellas imágenes, no quería verlas.

Victoria- Está bien, si no quieres mirar… si no quieres pensar en cómo cambiaste sus vidas, hablemos de cómo la cambiarás si te quedas aquí.

Pepa-No quiero seguir con esto ( Negando con la cabeza )

Victoria- Es el trato, si quieres quedarte, tendrás que saberlo.

Pepa-Está bien… pero, … sé que lo pasarán mal al principio, pero me olvidarán, nadie es imprescindible

Victoria- Eso crees?

Pepa-Sí…

Victoria- Sabes lo que le pasará a ella? ( Señaló a Sara ) Al contrario de lo que crees, nunca logrará superarlo… lo intentará, se apoyará en los dos chicos, y en ella ( Señaló a Paula )… pero no lo conseguirá, se volverá una persona gris, perseguida por la imagen de tu muerte, se encerrará en sí misma, para no volver a querer a nadie como lo hizo contigo, para no sufrir…. Y los perderá. Acabará sola, atormentada, sintiéndose responsable, pensando que podría haber cambiado tu desenlace

Pepa-Pero eso no es verdad, ella no podía hacer nada!

Victoria- Ya, pero tú no estarás ahí para hacérselo saber, no crees? ( Suspiré ) Crees que me he olvidado de alguien…? Sara se sentirá responsable, pero hay otra persona que sentirá aún más esa culpa

Pepa-No, no! No quiero hablar de ella, no lo hag…

Mis palabras no sirvieron de nada… pensaba que me habría librado de esa imagen, pero no. Apareció…Silvia. Negué con la cabeza, cerré los ojos.

Pepa-No, NO! BASTA, BASTA YA!

Victoria- Por qué? Quieres huir de esto? No puedes! Afronta tus decisiones!

Pepa-NO QUIERO! NO QUIERO VOLVER!

Victoria- Está bien! No lo hagas! Pero has de saber que ella acabará por pagar tu decisión con su vida también!

Pepa-Qué..? ( Impactada ) Eso no es verdad…

Victoria- Claro que lo es! A caso no sabes cuáles serán sus pensamientos?

Pepa-NO!

Victoria- Se culpará! Pensará que ella es la responsable, que podría haberlo evitado si te hubiera ayudado cuando tú se lo pediste! Cuanto crees que puede aguantar alguien sabiéndose responsable de la muerte de la persona que ama?

Pepa-Ella no me…

Victoria- Habría que estar ciega para no saberlo! Si cambiaste la vida de tus amigos al aparecer en ella, con Silvia no fue una excepción! Por Dios! Diste un giro a su existencia, tú lo sabes! Pero lo harás aún más después de esto! No levantará cabeza, llevará la carga de tu muerte más que ninguna otra persona, y llegará un momento en el que no podrá con la culpa, y entonces lo atajará de raíz! Quieres eso?

Pepa-No! No puedes hacerme esto! No puedes decir eso! Yo no soy responsable de su vida!

Victoria- Pero ella si cree ser responsable de tu muerte!

Pepa-Basta, BASTA, BASTA! ( Tapándome la cara )

Victoria- Está bien… siempre he estado orgullosa de ti, siempre te he querido por encima de todas las cosas… y siempre lo haré. Sé que tomarás la decisión correcta. Adelante…

Miré las imágenes, por un momento estuve a punto de ceder… negué con la cabeza, para volver a mirar a mi madre, y ante la decepción de esta… volví a agarrar uno de sus brazos, para poco a poco… volverlo a sentir.

... ...

SARA

Permanecimos mucho tiempo tiradas en aquel suelo. No decíamos nada, sólo llorábamos… llantos histéricos que apenas nos permitían respirar… me mantuve así, hasta que oí como Silvia empezaba a hiperventilar. Me giré asustada, y vi como el cuerpo de Silvia empezaba a convulsionar, con los ojos muy abiertos, llorando, respirando agitadamente. Me coloqué a horcajadas sobre ella, tomándola de la cara, e intenté que mi voz sonara lo más tranquila posible.

Sara- Silvia! Silvia, cálmate!

Silvia-Está muerta,… está muerta,…

Su nerviosismo fue en aumento, y ni todas las palabras conciliadoras que pude emitir, consiguieron que se calmase.

Silvia-Es mi culpa,… es mi culpa!

Sara- No es tu culpa! No es culpa de nadie!

Intenté sostener su cara, pero no dejaba de moverse. Estaba teniendo un ataque de ansiedad, y yo no sabía cómo atajarlo. La histeria empezó a hacer mella en mí también.

Sara- Tranquilízate! Silvia! SILVIA!

Sus ojos se cerraron… era evidente que se había desmayado por la impresión de todo lo acontecido, pero en mi estado, lo único que alcancé a hacer fue asustarme. La zarandeé con fuerza, mientras mi móvil volvía a vibrar en el bolsillo de mi pantalón, una vez más.

... ...

PEPA

Sentía el brazo de mi madre entre mis manos, ya la tenía… ya estaba allí, mi cuerpo estaba a punto de morir… pero la culpabilidad pudo conmigo. Lo solté, me llevé las manos a la cabeza y grité de rabia con todas mis fuerzas.

Pepa-NO PUEDES HACERME ESTO!

Victoria- No te hago nada…

Pepa-SÍ! SÍ LO HACES! ME HACES SENTIR CULPABLE POR QUERER ESTAR AQUÍ! QUIERES QUE ME SIENTA RESPONSABLE DE ALGO QUE YA NO ME ATAÑE! QUIERES QUE PIENSE QUE SOY IMPRESCINDIBLE, QUE TODO LO MALO QUE LE PASARÁ ALA GENTESERÁBAJO MI RESPONSABILIDAD Y….ARG! ( Grité ) NO LO ES! NO LO ES, VALE? ( Lloré )

Victoria- Creo que no es eso lo que te pasa… sabes lo que es? Que en el fondo, sabes que tengo razón, en el fondo… quieres volver… y es lo normal, hija! Tienes mucha vida por delante, muchas cosas que hacer, que sentir… no puedes quedarte aquí, sería un gran error, lo sabes…

Pepa-LO QUE NO QUIERO ES VOLVER A ABANDONARTE! NO LO HARÉ! ( Sollozando )

SARA

Mi desesperación aumentaba por momentos. Golpeé la cara de Silvia suavemente, necesitaba que volviera conmigo.

Sara- No me dejes tú también sola, no me dejes…! ( Desesperada )

En un halo de cordura, saqué el móvil de mi bolsillo con la mano temblorosa, estaba muerta de miedo. Según lo cogí para llamar, el nombre de Paula volvió a parpadear en la pantalla. Lo cogí, respirando agitadamente.

Sara- Paula…! ( Sollozando )

Paula- Sara tengo que… ( Ante mi respiración ) Qué pasa?

Sara- Está muerta… ( Rompiendo a llorar más fuerte )

Paula- Que está qu…? Quien…? ( Perdida )

Sara- Pepa… está muerta… y Silvia se ha desmayado, y yo…

Empecé a soltar palabras sin parar, pese a que Paula repitió mi nombre repetidas veces para cortarme. No entendía nada, le acababa de dar la noticia más horrible del mundo, y su voz sonaba… emocionada? Me callé por unos instantes.

Paula- Tenéis que venir aquí! Pepa no está muerta, la acabo de ver entrar en casa con ese hombre!

Sara- Qu…qué…? ( Impactada )

Me dio la sensación de que estaba viviendo un sueño. Mi corazón volvió a latir, la respiración volvió… y pese a que no entendía nada, fue como volver a la vida… estaba viva?

... ...

PEPA

Hasta entonces, ese pensamiento había estado reprimido. Lo había intentado ignorar tanto, que casi no lo reconocía como mío… pero era así. No había nadie que se sintiese más culpable que yo.

Victoria- Tú no me abandonaste!

Pepa-Sí lo hice! Te dejé ir! Podría haber hecho algo, podría haberte…

Victoria- Salvado? Eso es una tontería… sabes que no había solución… qué más piensas que podrías haber hecho? Dejaste de ser una cría para adoptar un rol de adulta que no te correspondía… te pasabas las noches a los pies de mi cama, cuidándome, haciéndolo tú todo… hiciste mucho más de lo que podría haberse esperado de una niña Pepa…

No recordaba haber estado en ese estado, ni si quiera el día que ella se fue… pero ahí estaba, en un lugar desconocido, junto a ella, rota de dolor… llorando, sacando fuera todo lo que había guardado aquellos años…

Victoria- Si alguien se tiene que sentir culpable soy yo… te quedaste sola en un mundo desconocido, y todo ha sido tan duro para ti.. tú no mereces lo que te pasa, pero es ley de vida Pepa…

Pepa-Si pudiera volver atrás… ( Sollozando )

Victoria- No cambiaría nada… sin embargo, ahora tienes la opción de volver y cambiarlo todo… si quieres, puedes redimir toda esa culpa, ahora sí puedes hacerlo, vas a dejarlo pasar?

Pepa-No quiero estar sin ti… te voy a echar de menos…

Victoria- Y yo a ti, mi amor… pero siempre estaré aquí, vigilándote, acompañándote… tu sabes que siempre lo he hecho, y eso no cambiará… algún día, nos volveremos a ver… pero hoy no es el día.

Pepa-Prométeme que no me dejarás sola…

Victoria- Nunca lo has estado, y nunca lo estarás. Y cuando creas estarlo… no tienes más que mirar dentro de ti, porque siempre estaré ahí, cuidándote… te quiero, no lo olvides.

Pepa-Yo también te quiero…

Victoria- Lo sé ( Sonrió ) Ahora vuelve, y cámbialo todo…

Las palabras de mi madre empezaron a sonar lejanas… su imagen también se alejaba, la luz desaparecía… y volvía el dolor… tenía el cuerpo entumecido, dolorido… pero unas palabras se repitieron en mi cabeza, palabras en forma de eco… se repitieron una y otra vez cuando abrí los ojos por fin, tomé una gran bocanada de aire, y pude ver a un hombre con bata blanca frente a mí, sonriendo.

Hombre- Dios santo, menos mal… ( Aliviado )

No sabía quién era. No sabía dónde estaba, ni lo que veía… pero sí lo que oía dentro de mi cabeza, y también sabía de quien era esa dulce voz.

" Te quiero… Te quiero… Te quiero…"

... ...

PEPA

Unas horas antes…

Me costaba respirar… sentía un dolor inmenso en toda la cara, también por el cuello, los brazos… quise hablar, pero al intentarlo el dolor de la cara se intensificó. El hombre de la bata blanca me miraba como si se alegrara de que hubiera vuelto, parecía… aliviado. Se acercó más a mí.

Hombre- Es mejor que no te muevas mucho por ahora… me has dado un gran susto

Pepa-Que te he dado qué? Ni si quiera sé quién eres ( Desconfiada )

Hombre- Soy el médico que te ha salvado la vida, creo ( Sonriendo )

Sin girar la cara aún, analicé lo poco de ese lugar que estaba en mi campo de visión. Era un lugar oscuro, lúgubre… una única lámpara en el techo parpadeaba dándole al lugar un aspecto aún más siniestro.

Pepa-Médico..? ( Asintió ) En qué clase de hospital sacado de película de terror estamos?

Rió, pese a que a mí la situación no me hacía ninguna gracia. Si hubiera tenido fuerzas, hubiera golpeado a aquel extraño y después echado a correr… pero en mi estado, era una opción que quedaba descartada.

Hombre- No estamos en un hospital

Pepa-No me digas?! ( Sarcástica )

Se giró para coger algo de una mesilla. Volvió a situarse frente a mí, y me ofreció unas pastillas junto a un vaso de agua. Negué con la cabeza.

Pepa-Ni de coña! Crees que voy a tomarme algo que venga de un desconocido, en este lugar?

Hombre- No seas testaruda, sólo quiero ayudarte

Pepa-Ayudarme?

Sonreí irónica, pero borré esa mueca al instante, ya que sentí un intenso dolor en la cara. Pareció preocuparse.

Hombre- No hagas eso, te vas a lastimar más… tienes las heridas muy recientes

Pepa-Heridas..? Qué coño me ha pas…? ( Cayendo en la cuenta ) Alberto?

Asintió dubitativo, parecía no querer dar información de más.

Hombre- Estas pastillas son calmantes, las vas a necesitar, vas a sentirte muy dolorida

Pepa-Te repito, crees que voy a tomarme eso que me ofreces cuando no sé ni cómo te llamas?

Hombre- Me llamo Arturo ( Sonrió )

Pepa-Encantada ( Sarcástica ) Y qué coño hago aquí, Arturo?

Arturo- Has tenido un… accidente, ya sabes… no lo recuerdas?

Hice un esfuerzo durante unos segundos… y me invadió el horror. Recordé lo que me había traído hasta aquí, y me pareció un milagro no haberme quedado en el sitio.

Arturo- Has llegado a estar muerta en esta camilla… pero gracias a Dios, ya estás aquí ( Sonrió )

Pepa-Sí, es una alegría que tus conocimientos te hayan servido para revivirme y así librarte de un cadáver a tus espaldas, verdad? ( Furiosa )

Arturo- No, la alegría es que haya podido salvarte la vida después de la salvajada que ese desgraciado te ha hecho ( Endureció su rostro )

Pepa-… desgraciado? A caso tú no trabajas para él…?

Arturo- No se le puede llamar trabajo… más bien secuestro… chantaje… lo que sea.

La situación desde luego que era para desconfiar… pero algo en el gesto preocupado de ese hombre, asustado… me hizo ver que decía la verdad. Estaba allí retenido, obligado a ver a saber qué cosas, y a hacer otras tantas… sentí que de verdad estaba aliviado por mi regreso de entre los muertos, por así decirlo.

Pepa-También está jugando contigo… puedo preguntarte por qué? ( Afectada )

Arturo- Nos conocemos de la facultad, hace muchos años… yo desconocía el tipo de negocios que llevaba… y sobre todo el tipo de monstruo que es… hasta que lo descubrí por accidente. Detalles a parte… sabe dónde vivo, quien es mi mujer, conoce a mis hijas ( Bajó la cabeza )… si no le ayudo, estoy muerto… y ellas también.

Pepa-Hijo de puta… lo siento mucho…

Arturo- No lo sientas, dentro de lo malo, mi " obligación " es salvar a gente como tú que también ha caído en sus garras, mientras la cosa no pase de ahí…

Pepa-Si puedo hacer algo por ti…

Arturo- Sí, si puedes.

Pepa-Dime

Arturo- No vuelvas a enfurecerle, no quiero volver a verte por aquí… porque si eso pasara, me temo que estarías en un estado muy distinto ( Un escalofrío recorrió mi espalda ) Por favor, ten cuidado.

Pepa-Tranquilo, creo que he aprendido la lección… algún día ese hijo de puta pagará por todo esto

Arturo- No sé ( Suspiró ) Eso espero…

Cogí las pastillas que me ofrecía y me las tomé… total, si me estuviera equivocando con él, que cosa peor podría pasarme? Giré la cara para intentar inspeccionar el lugar más allá de lo que veía… y me quedé congelada. Un pequeño sonido escapó de mi garganta.

Pepa-Qu… qué coño…?

Arturo- Eh, no, no mires!

Tomó mi cara suavemente para no hacerme daño, y me hizo retomar mi antigua posición… pero eso ya no iba a borrar lo que había visto. Una chica, junto a mí, en otra camilla… pálida como la nieve, con el cuello seccionado… muerta… y lo peor de todo, es que sabía quién era…

Era Alma, aquella chica que me asaltó en la calle poco después de conocer a Silvia. Era impactante pensar que en su momento deseé matarla, y ahora estaba horrorizada por el final que había tenido. Miré a Arturo.

Pepa-Ha sido él…? ( Impactada )

Arturo- Así es…

Si alguna duda quedaba en cuanto a ese hombre, estas se disiparon al ver como un par de lágrimas resbalaron por su cara. Estaba apenado, aterrorizado… igual que yo. Pensé que yo podía haber acabado así, que el final había estado muy cerca.

Pepa-Pero… pero … por qué…?

Arturo- Esa chica, al parecer trabajaba para él, no tenía familia… como tú… sólo que a diferencia de ti ella no vive en su casa, por lo tanto, no ha tenido nada que le impidiese liquidarla. ( Emocionado )

Pepa-Esto es una pesadilla…

Arturo- Tienes que prometerme que te cuidarás, que no dejarás que te vuelva a hacer algo así… no quiero más muertes, no puedo ( Tapándose la cara )…

Quise contestarle, reconfortarle… prometerle que nada pasaría, agradecerle lo que había hecho por mí… pero no pude, la puerta se abrió dando paso a aquel demonio. Arturo se limpió la cara lo más rápido que pudo, y simuló una actitud fría y distante conmigo… yo capté su señal, e hice lo mismo.

Alberto- Bueno, bueno… a quien tenemos aquí, vivita y coleando? Por un momento pensé que me había librado de ti… lástima.

Le hubiera dicho de todo, le hubiera matado ahí mismo… pero hice caso a la mirada de advertencia de Arturo, y a sus anteriores palabras… y me callé, adoptando una actitud sumisa.

Alberto- Espero que hayas aprendido la lección.

Pepa-Sí, señor

Alberto- Vaya! Tu experiencia cercana a la muerte también te ha brindado educación, me alegro! Pues vete preparando y cogiendo fuerzas, porque nos vamos a casa… no me puedo permitir que estés más tiempo fuera, o la gente sospechará… si el gilipollas metomentodo del director de tu colegio decide meter las narices, por lo menos estarás en casa.

Me incorporé como pude, no sin muchísimo esfuerzo y dolor. Cuando estuve sentada en el borde de la camilla, pensando que ya nos íbamos… Alberto se acercó a mí, y apretó mi cara con su mano, causándome un gran dolor. Grité.

Alberto- CÁLLATE! No seas quejita, tu que ibas de dura… que decepción! ( Rió ) Bueno, escúchame bien porque no quiero ni un fallo respecto a lo que te voy a contar. Volverás a casa, pero en unos días no pisarás el instituto, no verás a nadie… ( Asentí, muriéndome de dolor ) No abrirás la puerta cuando yo no esté, entendido? ( Volví a asentir ) No cojas llamadas a menos que yo te lo diga, y cuando vuelvas al instituto dirás que has tenido un accidente con la moto, estamos? ( Asentí ) Y no te preocupes, que tenemos coartada ( Sonrió ) En la marquesina de la parada de cerca de casa, ha habido un gran golpe que ha roto la cristalera… si es que tienes que tener más cuidado con ese cacharro, te lo tengo dicho! ( Apretó más y rió ante mi alarido ) Te ha quedado claro?! ( Asentí ) Ni un fallo, o esto que ha pasado será una broma en comparación con lo que pasara. Andando.

Caminando por unos inmensos pasillos, por detrás de Alberto, Arturo cargó conmigo hasta el coche, no quería que me moviera más de lo necesario, y se lo agradecí. Una vez llegamos al vehículo, Alberto le echó de allí, obligándole a volver a ese horrible lugar. Me sentí muy mal, desprotegida, sabiendo que ya no contaría con su ayuda más… pero según Alberto, sería sospechoso que nos vieran llegar con él. Así que, poco después llegamos a casa. Me apoyé en ese cabrón para caminar y entrar dentro de esta.

Pocos minutos después, al fin pude descansar en mi cama… preparándome para unos cuantos días de aislamiento. Pensé en todo lo acontecido, en aquel pobre hombre que me había salvado la vida, en como habíamos podido llegar a esta situación… en mi madre… y también en lo preocupados que estarían mis amigos. Me hubiera encantado avisarles, pero no podía arriesgarme. Tendría que mentirles cuando llegara el momento, y no hablarles hasta entonces.

Empecé a ponerme nerviosa por todo eso… así que me dispuse a darle vueltas al anillo que llevaba en el dedo corazón de mi mano derecha, era un tick nervioso que tenía. Fui a hacerlo pero… descubrí que el anillo no estaba.. lo había perdido en algún momento, y no me había dado cuenta. Me sentí aún más vulnerable, ese pedacito de metal siempre me había acompañado.

Suspiré, y clavé mi vista en el techo, como antesala de la que sería una larga noche dando vueltas a mi cabeza… que sólo acabaría cuando caí agotada por el sueño.

Unas horas antes…

PAULA

Esa tarde decidí salir de mi casa, necesitaba que me diera un poco el aire. Todo era horrible, lo único bueno que tenía en ese momento era mi relación con Aitor, que cada día iba a mejor, aunque últimamente se había estancado un poco. Me llamaba para quedar y yo tenía que decirle que no… tenía las mismas ganas que él de verle, pero sentía que me moría cada vez que me comentaba que estaba preocupado por Pepa, y yo no podía decirle nada… tan sólo intentaba tranquilizarle diciéndole que estaría mala en su casa, y que por eso no daría señales. No me costaba mucho convencerle, ya que durante algunos años, esa fue la actitud normal de Pepa…

Por otro lado, la decadencia de Sara y Silva, y la mía propia, cada vez era más apreciable, tanto física como interiormente. Se notaba que Silvia se pasaba el día llorando por los rincones, auto culpándose de la desaparición de Pepa… mientras que Sara estaba totalmente obsesionada con encontrarla. Yo tenía las mismas ganas que ella de hacerlo, pero la actitud de Sara estaba rebasando los límites. No comía, no dormía… solo se plantaba en aquel lugar con la esperanza de ver algo que nos ayudara en nuestra búsqueda.

Mientras caminaba por la calle, sin rumbo alguno… pensé en todas estas cosas y decidí que ya sabía a donde iba a ir. Era una espiral, si iba, no haría más que alimentar todos estos problemas que teníamos… pero quería ayudar, y sabía que Sara estaría allí. No podría perdonarme que algo pasara y yo estuviera en casa. Cuando traspasé aquellos matorrales que nos daban el escondite perfecto, me extrañé. Sara no estaba allí, y eso era raro ya que se había convertido en su segundo hogar últimamente. Me senté un rato para esperar, hasta que ya no pude más con la incertidumbre. La llamé, y tuve que insistir para que me lo cogiera.

Después de aquella charla, no me quedé mucho más tranquila. Estaba con Silvia ( Eso me alegraba ) de camino hacia no sé dónde, a hacer vete a saber qué, ordenándome prácticamente, que me quedara allí vigilando. Ni quise, ni pude llevarle la contraria… así que hice caso, y me quedé allí vigilando la casa.

Apenas media hora después, presencié lo que habíamos estado deseando tanto tiempo, y mi corazón se llenó de alivio y felicidad a partes iguales. El coche de Alberto aparcó justo en la entrada del jardín de aquella casa, y tras bajar, caminó hacia las puertas traseras, donde un cuerpo yacía tumbado…

Sacó a esa persona, que aunque me había parecido que no, estaba consciente, y cuando estuvo de pie la ayudó a caminar. Caminaban despacio, parecía que la persona que acompañaba a aquel hombre tenía algunas dificultades para hacerlo sola, así que tuvo que apoyarse en él. En un principio no había podido identificar a esa persona, ya que no tenía muy buen ángulo, y Alberto, que era bastante corpulento, la tapaba… pero cuando empezaron a recorrer el corto camino hacia la casa, pude identificarla perfectamente… aunque lo hice por la ropa y su innegable estatura, ya que iba con la cabeza gacha. No pude ver su cara en ningún momento, aunque ya conocía de sobra su identidad.

Paula- Pepa…! ( Susurré sonriente )

Intenté no moverme demasiado para no hacer ningún tipo de ruido. Entraron en la casa, y una gran cantidad de pensamientos colapsaron mi mente. No tuve mucho tiempo para ponerlos en orden, ya que poco después, ese hombre volvió a salir para meterse en el coche y largarse de nuevo.

Estaba extasiada. Quise levantarme de allí y correr hacia la casa para ver a Pepa, abrazarla… pero no sabía si sería la correcto. Me daba miedo que ese hombre volviera de nuevo. Pensé que iría más tarde, después de llamar a Sara. La llamé una y otra vez, durante media tarde… y nada. Empecé a preocuparme. Estaba tan nerviosa por lo que había visto, tan feliz por tener la mejor noticia, que necesitaba que respondiera a mi llamada cuanto antes.

Al cabo de mucho tiempo, por fin logré que lo hiciera… y si no hubiera sido porque acababa de ver a Pepa, la conversación con Sara me hubiera matado a mí también.

Sara- Paula…! ( Sollozando )

Paula- Sara tengo que… ( Ante su llanto ) Qué pasa?

Sara- Está muerta… ( Rompiendo a llorar más fuerte )

Paula- Que está qu…? Quien…? ( Perdida )

Sara- Pepa… está muerta… y Silvia se ha desmayado, y yo…

Paula- Tenéis que venir aquí! Pepa no está muerta, la acabo de ver entrar en casa con ese hombre!

Sara- Qu…qué…? ( Impactada )

Paula- Que está viva! Acabo de verla!... qué le pasa a Silvia? ( Preocupada )

Sara- Paula, estás segura de lo que me acabas de decir…? ( Cesando su llanto )

Paula- Que sí, lo he visto con mis propios ojos… Sara?

Mi noticia pareció dejarla tan impactada, que se quedó en silencio. Ahora sí que estaba perdida… qué habían visto en aquel lugar para que pensaran que Pepa…? Dios, no quería pensarlo. Pero, ahora lo importante es que vinieran aquí para que se calmaran al corroborar mi versión, y… , lo olvidaba!

Paula- Sara! Qué pasa con Silvia?!

Sara- Joder ( Volviendo en sí ) Se ha desmayado por la impresión

Paula- Impresión? Pero qué habéis visto?

Sara- Paula, luego te lo cuento, tengo que hacer que vuelva en sí… en seguida vamos para allá.

Paula- Pero…!

Sara- Ahora te veo ( nerviosa )

Volvió a colgarme. Empezaba a odiar la manía que había cogido con cortar la conversación cuando a ella le venía en gana dejándome con la palabra en la boca.

Era una sensación rara. Estaba feliz… había visto a Pepa, estaba a escasos metros de mí, a salvo… o no?

Estaba preocupada… pensaba en Silvia, y aunque solo fuera un simple desmayo, no se me ocurría lo que podrían haber visto para encontrarse en esa situación. Y por otra parte…

Estaba intrigada. Acababa de caer en la cuenta… sí, había visto a Pepa, estaba viva, en casa… pero, por qué andaba así? Apenas se valía por sí misma! Qué le había pasado? Dónde había estado?... y sobre todo, qué iba a pasar ahora?

Tuve tiempo para cavilar sobre todo esto, antes de que Sara y Silvia llegarán hasta allí. Tardaron mucho tiempo. Cuando llegaron, ya había caído la noche.

... ...

Mipreocupación aumentaba… donde se habían metido esas dos? Habían pasado casi dos horas!. Un rato después, a lo lejos, vi la bici de Silvia, con esta abrazada a Sara mientras la rubia paladeaba a un ritmo muy lento… parecía tremendamente cansada. Cuando llegaron a mi altura no frenó. Me hizo un gesto con la cabeza para que la siguiera. Caminé unos pocos metros detrás de ellas, hasta llegar a un parque, que a esas horas estaba deshabitado. Sara pedaleó hasta un trozo de césped, y prácticamente se dejaron caer.

Corrí hasta ellas. Las dos tenían una pinta horrible allí tiradas en el suelo, pero tardaron poco en levantarse mirándome intrigadas. Sara prácticamente se abalanzó sobre mí.

Sara- Qué ha pasado? Qué has visto? Cómo…?!

La aparté un poco de mí y agarré sus brazos suavemente para que se tranquilizara.

Paula- A ver, calma.. está bien. La he visto llegar y entrar en casa con él, no os preocupéis vale?

Sara sonrió… aunque con una sonrisa cansada, lo hizo. Y cuando miré a Silvia.. me enternecí. Suspiró con los ojos cerrados, sonriendo también. A las dos se les había abierto el cielo con la noticia, como me había pasado a mí unas horas antes. Nos sentamos, y les conté todo lo que había visto. Ellas también me contaron su versión, y pude sentir el horror y la desesperación que las invadió estando allí… era horrible.

Paula- Entonces… quien… quien sería la persona de la camilla…?

Sara- No lo sabemos ( Suspiró) No pudimos verle la cara, claro… solo oímos que estaba muerta, por eso pensamos era Pepa…

Silvia-Hay una cosa que está clara.

Hablaba pausadamente, con la vista un poco perdida. Aún se estaba recuperando del shock sufrido. Era la primera vez que intervenía en la conversación.

Silvia-Ya sabíamos que ese hombre no era trigo limpio, pero… va más allá, mucho más… es un asesino. Puede que Pepa esté " bien ", pero en ese lugar había una chica muerta… hay que hacer algo…

Sara- Y qué podemos hacer? Ya has oído lo que dijo… a estas alturas se habrá deshecho del cadáver, y santas Pascuas… no tenemos prueba de nada, y encima nos hemos colado en una propiedad privada.. además, vale que Pepa esté " bien "… pero si ese cabrón nos descubre o sabe que sabemos algo… lo pagará con ella…

Silvia-Eso no va a pasar ( Se levantó )

Paula- Qué quieres decir?

Silvia-Que esto se va a acabar. Espero que me ayudéis, pero aunque no lo hicierais, yo voy a acabar con esto. Pepa tiene los días contados en esa casa, yo me voy a encargar de eso. Le prometí que sus problemas acabarían, y no cumplí mi promesa, pero esta vez sí. Me da igual que ella quiera o no quiera que me meta, esto… esto va a acabar ( Con la mirada perdida )

Deparé en una de las manos de Silvia. Su puño estaba cerrado.. de hecho, había estado cerrado desde que la vi llegar en la bici… pero no me extrañé hasta ese momento, cuando vi que un fino hilo de sangre resbaló por su puño.

Paula- Silvia! Te … te sangra la mano ¡!

Me levanté y la tomé de la mano que sangraba. Ella la miró fijamente, como si no entendiera. La obligué a abrir la mano… y no pude evitar emocionarme con lo que veía. Dentro de su mano estaba el anillo del cual me habían hablado. Lo había apretado con tanta fuerza todo este tiempo, dentro de su mano… que se había incrustado en su piel, haciéndole una pequeña herida de la que brotaba sangre. La miré… en ese momento fui… bueno, Sara también.. fuimos conscientes del arrepentimiento y la culpa con la que había cargado Silvia… también del amor que sentía por Pepa… y también fuimos conscientes, de que sus palabras iban en serio, no iba a permitir que nada le pasase. Y nosotras tampoco.

Sara se levantó también y nos miró. Pasó uno de sus brazos por el hombro de Silvia, y dijo…

Sara- Pues no hay más que hablar. Qué tenemos que hacer? ( Sonriendo )

SARA

Después de esa noche, la situación y nuestros ánimos, mejoraron mucho. No podíamos decir que ahora las cosas fueran genial… aún no sabíamos que le había pasado a Pepa con exactitud, ni como se encontraba.. pero lo que sí sabíamos es que estaba entre nosotros, a salvo… y con eso nos bastó para recuperar las fuerzas necesarias y llevar nuestro plan a cabo. Era algo complicado, doloroso, arriesgado… pero si lo conseguíamos, merecería la pena.

Todo fue idea de Silvia. Gracias a ella, parecía que ya podíamos ver la luz al final del túnel. El resentimiento que sentía hacia ella por toda la desconfianza que mostró hacia Pepa, había desaparecido. Estaba arrepentida, y sin ella y Paula, no hubiera sido capaz de seguir adelante en la búsqueda de Pepa.

Pasábamos el día las tres juntas, acechando a aquel hombre escondidas tras los arbustos cercanos a su casa. Teníamos que esperar y tener paciencia para conseguir lo que queríamos. Me alegré de tener a mis mejores amigas al lado en ese momento.

Mejores amigas…? Tenía gracia. Antes de que Silvia llegara, yo era totalmente asocial ( quitando a Lucas, Aitor y Pepa ). Nunca había tenido otros amigos… y mucho menos chicas. Odiaba a todo el mundo, no quería relacionarme con nadie, me sentía superior a los demás… quizá toda esta prepotencia fue alimentada por el rechazo de la gente… pero… ahora todo era tan distinto. Me había conseguido abrir a otras personas, y gracias a eso… tenía una unión y un cariño especial con esas dos chicas.

Dejé los sentimentalismos de lado, antes de que Silvia y Paula ( Que estaba sentada a mi lado ) repararan en la cara de bobalicona que se me había puesto… además, no era el momento, tenía otras cosas más importantes en las que centrar mi atención. Llevábamos días esperando un golpe de suerte… esperábamos que Alberto y su mujer salieran de esa casa durante unos minutos al menos. Queríamos intentar hablar con Pepa… y esa noche, tras muchas horas de vigilancia, llegó el golpe.

El matrimonio salió de la casa agarrados por el brazo. Iban vestidos de una forma muy formal, supuse que acudirían a algún tipo de evento. Él, con su cara de maldad y prepotencia habitual… ella, con la mayor de las resignaciones, cabizbaja. Esperamos a que el coche desapareciera, y entonces, me levanté… pero un brazo me obligó a volver a sentarme.

Silvia-Espera, espera… qué vamos a hacer?

Sara- Pues… lo que acordamos, por el momento dejamos el plan a un lado, hablamos con ella y…

Silvia-Sara… tengo la sensación de que no va a querer vernos

Paula- Por qué dices eso?

Silvia-Pues porque, sea lo que sea que le ha pasado, se lo ha hecho ese cabrón… y si aún está débil, no saldrá de casa, ni querrá ver a nadie… es tan cabezona que seguirá con la cantinela de querer cargar con todo ella y no denunciarlo

Sara- Crees que lo negará?

Silvia-No lo creo… estoy segura

Sara- Bueno… me da igual, necesito verla.

Silvia-Y yo… ( Suspiró )

Miramos a Silvia, sonrientes. Durante todos estos días se había empeñado en ocultar sus sentimientos por Pepa, aunque eran más que evidentes.

Paula- Y ese suspirito..? ( Guasona )

Silvia-Qué suspirito? Yo no he suspirado!

Sara- Si lo has hecho, has dicho que necesitas verla… ( Guasona )

Silvia-Sí, igual que vosotras, y no por ello estáis enamoradas de Pepa, no?

Paula- Vaya mentira de mierda…

Silvia-Te ha dado fuerte con la expresión, eh? ( A Paula )

Sara- Silvia… es que lo es ( Rió ) Cuando vas a reconocer que…?

Silvia-Que yo no reconozco nada, porque no hay nada!

Paula- Ya, y con Verónica sí, no?

Silvia-Bueno ( Sonrojada ), esto es una vigilancia o el Sálvame Deluxe? Podemos estar a lo que tenemos que estar, por favor?

Paula- A Silvia le gusta Pepa, a Silvia le gusta Pepa… ( Canturreando )

Me uní al canturreo con Paula mientras reíamos. Silvia se levantó, bufando… nos miró y negó con la cabeza.

Silvia-Que poca seriedad

Empezó a andar hacia la puerta, y nosotras también nos levantamos para seguirla.

Sara- Va tonta, no te enfades! Que ahora le pedimos a Pepa que te de un besito y se te pasa! ( Reímos )

Silvia-Vete a la mierda!

PEPA

Otra noche más encerrada en aquel cuarto. Empezaba a volverme loca, ya casi había pasado una semana desde que volví a la casa. Una semana… y cada vez que me miraba al espejo mi desesperación aumentaba… ningún cambio.

Aquella noche al menos me había quedado sola por unas horas. Habían salido a una cena con unos amigos de Alberto… a saber que amigos eran esos, pensé. Asesinos? Traficantes? Un poco de todo? Bufé, y volví a maldecir el día en el que entré en aquella casa con ese cabrón… lo único que me satisfacía en parte, era poder ayudar a Berta…

Seguía mirándome en el espejo, cuando sonó el timbre. Se acababan de ir y ya habían vuelto? Pensé que quizá hubieran olvidado algo… pero también podría ser visita, y tenía prohibido abrir. Decidí simular que no había nadie en casa, así si era una visita, se cansarían y se irían…

Pasaron un par de minutos, y aquel maldito timbre no dejaba de insistir. De mal humor, bajé las escaleras para abrir. Me las había prometido muy felices cuando se fueron, y resultaba que tenía que verle la cara otra vez antes de tiempo. Llegué a la puerta enfurecida, y la abrí bruscamente… quedándome helada. Quise cerrar la puerta de nuevo, pero no me dejaron.

SILVIA

Llamamos al timbre una y otra vez, insistentemente. Supusimos que Pepa no querría abrir, ya que estábamos seguras de que estaba dentro de casa. Seguimos insistiendo… hasta que la puerta se abrió bruscamente, dando paso a una imagen que aún llevo a fuego grabada en la mente. Pepa intentó cerrar otra vez, pero Sara empujó la puerta impidiéndoselo. Yo estaba totalmente impactada por lo que había visto.

Silvia-P… Pepa..? ( Horrorizada )

Según pronuncié estas palabras, sin responder, agachó la cabeza escondiendo su cara tras una de sus manos.

Pepa-Qué hacéis aquí? Iros!

Silvia-Dios mío… qué te ha hecho..?

Pepa-Marchaos ! ( Repitió )

Sara- Todo este tiempo desaparecida y sólo vas a chillarnos?

Pepa no se movió, pero Sara si lo hizo. Se acercó poco a poco a ella, y le levantó la cara con una de sus manos, dejándonos de nuevo impresionadas por su aspecto… En cuanto lo vi, tuve ganas de romper a llorar, de matar a aquel hombre… y encima, todo había sido por mi culpa, si le hubiera dejado esa maldita bici… ahora no estaría viendo aquello.

Pepa se apartó de Sara como si su mano quemase.

Pepa-Sólo os lo voy a decir una vez. No podéis aparecer por aquí.

Sara- Por qué? Ese cabrón te tiene amenazada?

Pepa-Nadie me tiene amenazada ( Tajante )

Sara- Ah, no?

Pepa-NO!

Sara- Y entonces qué te ha pasado en la cara y el cuello? Cómo te has hecho eso?

Pepa-Tuve un accidente con la moto, vale? Me estampé contra una marquesina, eso es todo!

Silvia-Ya… con la moto… con la misma moto que lleva semanas aparcada en el instituto, sin moverse de donde la dejaste la última vez que nos vimos… no?

Pepa-A ti qué te importa? Dios! ( Bufó ) He tenido un puto accidente con una moto, eso es todo, de acuerdo? Además, no tengo que daros explicaciones!

Paula- Sabes lo preocupadas que hemos estado..? Cómo puedes decir eso..?

Pareció que el corazón de Pepa se ablandó por unos instantes debido a la intervención de Paula… no sabíamos cómo lo conseguía, pero siempre era capaz de despertar la ternura de Pepa, o calmarla.

Pepa-Pues.. lo siento. Pero estoy bien. Ahora, por favor… marchaos, y no volváis. Nos veremos en el instituto

Sara- Cuando?

Pepa-Cuando me sienta mejor!

Pepa había bajado la guardia descubriéndose la cara… pero volvió a hacerlo inmediatamente cuando notó como yo la miraba fijamente… no quería hacerla sentir mal, simplemente… no podía creer lo que veía, era una salvajada…

Pepa-Podéis dejar de mirarme como si fuera un monstruo?! YA SÉ QUE LO SOY!

Sus gritos repentinos nos sobresaltaron a las tres… ellas también la miraban, pero no por morbo como Pepa estaba pensando, sino… por pena, dolor, preocupación… queríamos protegerla de todo eso y …

Pepa-LARGAOS!

No hubo tiempo para nada más, cerró con un gran portazo. Oímos como subió las escaleras corriendo.

Estábamos tan impactadas que no supimos que hacer… poco después, decidimos que lo mejor era irse de allí… no porque ella lo hubiera ordenado, sino porque ese hombre podría volver y vernos allí… de lo contrario, hubiéramos echado la puerta abajo para estar con ella si hubiera hecho falta. Nos marchamos de allí apesadumbradas, yo no hablé… pero sí pensé en algo.

Silvia-( Se acabó )

PEPA

Cerré de un portazo con toda mi rabia. El momento en el que tanto había pensado se adelantó inesperadamente… y me llenó de ira. No sentía ira hacia ellas, no tenían la culpa… sentía ira por lo que había pasado, porque me hubieran visto así antes de lo previsto… Había pensado que tendría más tiempo antes de descubrirme. Más tiempo para que las heridas cicatrizaran algo, rebajando el horrible aspecto que tenía… pero no fue así. Las cosas siempre salían del revés… y después de esto, las cosas y sobre todo yo, nunca volverían a ser las mismas.

FLASHBACK*

Llegué casi veinte minutos después, agotada. Fui a abrir la puerta de mi casa, pero no hizo falta... esta se abrió sola con Alberto detrás. No dijo nada, me cogió del cuello con fuerza, hundiendo sus dedos en él, y me obligó a entrar. Cuando ya estábamos dentro me llevó hasta el salón, sin decir nada, apretando su mano más aún. Hasta que finalmente, sonrió de medio lado, y ...

Alberto- Grábate a fuego este día. Me has hecho perder mucho dinero... pero este día no lo vas a recordar por eso, sino porque hoy vas a aprender de una puta vez que NUNCA debes desobedecer mis órdenes. Se acabaron las sutilezas contigo.

Me estiré como pude, librándome momentáneamente de su agarre. Le miré algo asustada, y dije…

Pepa-Lo siento, no ha sido mi culpa, es que…

Para mi asombro, sonrió. Pensé que quizá le había conseguido convencer… pero nada más lejos de la realidad. Volvió a agarrarme del cuello, cortándome la respiración

Alberto- Lo sientes?! LO SIENTES?! ( Zarandeándome ) Y MÁS QUE VAS A SENTIRLO!

Me arrastró unos pasos detrás de él, gritándome. Cuando llegamos hasta donde él quería, justo en frente de la vidriera del mueble bar, tiró de mi cuello, situando mi cara muy cerca de la suya:

Alberto- Crees que puedes hacer siempre lo que te dé la puta gana, verdad? ( Me zarandeó ) Crees que puedes desobedecerme, y venir aquí con tu cara bonita a arreglarlo, no? PUES NO! CONMIGO NO TE FUNCIONARA ESA ESTUPIDEZ! HASTA AHORA TE HA FUNCIONADO CON TODO EL MUNDO, PERO YO ME ENCARGARÉ DE QUE ESO SE ACABE!

Pepa-Qu..qué vas a h..hacerme? ( Sin respiración )

Alberto- Voy a dejarte sin tu método de engaño ( Rió ) Con esa cara bonita lo arreglas siempre todo, haciendo caer a todo y TODAS las que te rodean, verdad? Pues hoy eso va a cambiar! ( Rió ) Vas a ser tan horrible por fuera como lo eres por dentro

Tiró de mi cuello con fuerza haciéndome girar… apenas tuve unos segundos para reaccionar cuando vi que pretendía hacer. Tuve suerte, reaccioné a tiempo para cubrir parte de mi cuello con los brazos… pero no pude evitar lo inevitable. Me hizo estrellarme contra la cristalera de cabeza… la atravesé… y caí al suelo. No recuerdo mucho más… sólo sentir mil punzadas en mi cara, brazos, cuello… sangre por todas partes, risotadas de él…

Dolor que aparecía, luz que se iba… sangre y más sangre. Cristales incrustados en mí, desgarrando mi piel, mi carne… deformándome. Un gran dolor en el cuello, cerca de los ojos, oscuridad… y nada más.

FIN DEL FLASHBACK*

Las siguientes escenas no están claras. Sólo recuerdo una luz que me cegaba a ratos, gritos de desesperación.. ahora sabía que eran de Arturo. Dolor, vida que se iba… me estuve desangrando. Supongo que estuve a punto de hacerlo, ya que Arturo me dijo que había llegado a estar muerta sobre esa camilla… aunque eso lo sabía de sobra, el encuentro con mi madre, mis ganas de quedarme…

Apoyada contra la puerta, me dejé caer poco a poco, deslizándome contra ella. Escondí mi cara entre las rodillas, dejando mis manos sobre mi cabeza… no conseguía verle el final a todo. Durante todo este tiempo, aunque la situación había sido para ello, no había tenido miedo. Supuse que Alberto nunca me haría nada más allá de sus palizas, por miedo a lo que los demás pudieran descubrir… pero mi cara era una prueba del gran error que había cometido pensándolo.

Dejé mi orgullo de lado, ya que estaba sola y nadie podría verlo. Lo reconocí en silencio, estaba asustada… pensé en mi madre, y noté como empezaba a temblar, rompiendo a llorar silenciosamente. Me dijo que lo cambiara todo… pero no podía, Alberto me mataría si intentara algo… sólo me quedaba obedecer, hacer cualquier cosa que él me pidiera… y por supuesto, no contar a nadie lo que había sucedido. Tenía que seguir adelante con todo esto, también con la coartada del accidente.

Ese día algo se rompió dentro de mí. Estaba asustada… estaba llorando, y yo no hacía eso. Me sentía impotente. Había quedado demostrado que no era invencible… me sentí derrotada. Lloré más fuerte al pensar que ni si quiera tenía fuerzas para volver a subir las escaleras… antes, hubiera reaccionado rompiendo todo a mi paso, descargando mi ira… pero en ese momento no, ya no.

Como pude, me levanté… y el espejo de la entrada reclamó mi atención. La imagen era horrible… tenía la cara llena de cortes, algunos menos profundos… pero uno de ellos, quizá el más grave, atravesaba mi frente, cruzando el tabique de mi nariz, acabando en el lado contrario de la cara… no era muy grande, pero sí llamativo, profundo… Seguí analizando mi aspecto, cortes cerca de los ojos, demasiado cerca… pensé que uno de los cristales había estado a punto de acertarme de lleno en el ojo izquierdo. Más cortes por las mejillas, la boca… estaba llena de ellos, dándome el aspecto perfecto que tanto ansiaba aquel cabrón… lo había conseguido, ya era tan o más horrible como él había deseado… y eso que aquella imagen solo era la punta del iceberg.

Mis brazos también estaban plagados de aquellas horribles heridas… aunque eso realmente era lo de menos. Un gran escalofrío recorrió mi columna al fijar mi atención en mi cuello. Una gran herida me recordaba lo cerca que había estado de la muerte… un cristal había estado a punto de seccionarme la yugular, provocándome una gran hemorragia. Cerré los ojos con fuerza. No quería ver más.

... ...

Días después…

SILVIA

Me sentía derrotada medio tumbada en la silla del ordenador de mi cuarto. Cerré los ojos momentáneamente… necesitaba dormir… las noches en vela no me estaban haciendo mucho bien… pero era necesario, y me hacían sentir útil, mejor.

Me abracé a mí misma, rodeándome con mis brazos, buscando calor… y lo conseguí. Empezaba a sentirme muy a gusto, relajada… aunque una punzada de culpabilidad me atacó. Debería estar dedicándome a otra cosa en vez de a dormir… me quedaba mucho por hacer, y encima no sabía cómo hacerlo.

Silvia-Bueno… solo cinco minutos ( Sonreí con los ojos cerrados )

Sentí como poco a poco caía dormida, relajada…

D. Lorenzo-Silvia hija, que tienes visita! ( Abriendo bruscamente )

Me sobresalté, a punto de caerme de la silla. Sentía el corazón a mil por hora, me había llevado un susto de muerte en el peor momento. Miré con los ojos como platos a mi padre, desorientada… no sabía lo que estaba pasando.

Silvia-Papá! No puedes entrar de otras formas?

D. Lorenzo-De otras formas? Qué tengo que hacer para venir a hablarte, echar una instancia? Es que tu cuarto esla Zarzuelao qué? Encima que vengo aquí de recaditos, que parezco el mayordomo de la marquesa, cojones !

Silvia-Ay… no grites ( Poniendo mis manos en la cabeza )… qué quieres?

D. Lorenzo-Te lo acabo de decir! Que tienes visita! ( Girándose ) Pasa hija, pasa

Verónica entró en mi cuarto, invitada por mi padre. La saludé con la cabeza levemente, y ella me sonrió. Mi padre fue a irse, pero antes…

D. Lorenzo-Hija, que estás alelada, que llevas unos días que no conoces! Mírala, ahí tirada en la silla tocándose… el arpa! Viendo la vida pasar!

Silvia-Papá, sabes que me paso el día con el ordenador haciendo cosas… no seas injusto, es sólo que estoy cansada…

Mi padre dulcificó su gesto, se acercó y besó mi cabeza, para luego retirarse hacia la puerta.

D. Lorenzo– Tienes razón, perdona hija.. Bueno, que me voy, pasadlo bien.

Una vez se fue, Verónica se acercó a mí y me besó cerca de los labios… no respondí, realmente ni me enteré, estaba en otro mundo. Se sentó en mi cama, justo detrás, y yo al darme cuenta, cerré la pantalla del portátil de golpe.

Verónica- Que hacías que no puedo ver? ( Extrañada )

Silvia-Nada, cosas mías es que… estoy escribiendo un diario y no es plan de que lo veas

Verónica- Por qué no? ( Rió )

Silvia-Porque no! ( Dándome la vuelta ) Que tal?

Verónica- Bien… la pregunta, es que tal estás tú?

Empezaba a conocer perfectamente a Verónica, y sabía que esa pregunta iba con segundas intenciones. Alargué la respuesta pensándome bien que iba a decir, y como esquivar el bombardeo de preguntas que se me avecinaba.

Silvia-Yo? ( Carraspeé ) Bien, por?

Verónica- Bien? No sé… últimamente andas muy dispersa, algo hay que te preocupa y no me has dicho…

Silvia-No, nada, son cosas mías y…

Verónica- Cosas tuyas? Creí que siempre nos contábamos todo

Genial, aunque lo había intentado, había caído a la segunda frase. Estaba acorralada.

Verónica- Silvia… tu padre tiene razón, últimamente estás que no estás, por lo que veo a penas duermes, y cuando estamos juntas parece que vuelas lejos… qué es lo que pasa?

Silvia-Nada, de verdad… es que estoy dándole vueltas a unos asuntos…

Verónica- Sobre Pepa ( Cortándome inesperadamente )

Silvia-Sí, y…

Abrí los ojos lo más que pude y me golpeé la frente con una mano. Tonta, tonta! Había caído en una trampa absurda… la falta de sueño me estaba afectando demasiado. Verónica se levantó de la cama dándome la espalda.

Verónica- Genial ( Bufó )

Silvia-..o sea, no! No es que piense en ella! Es que…!

Verónica- Es que, qué? ( Girándose, seria )

Silvia-Sara, Paula y yo estamos intentando ayudarla con lo que le ha pasado Verónica… entiéndeme, es algo muy grave, ese hombre le ha hecho algo horrible…

Verónica- Y tú como sabes que es verdad?

Silvia-Pues porque lo he visto! Mira… no estoy enfadada contigo, pero te equivocaste en lo que dijiste! Ese hombre la maltrata, y no sólo a ella! Lo está pasando mal y…

Verónica- Pero tú acaso lo has visto? Lo has presenciado?

Silvia-He visto lo suficiente para saber que es cierto. Se merece que la ayude… tú.. tú no lo has visto, tiene la cara llena de… llena de cortes, es algo… horrible…

Tuve que dejar de hablar, noté como el llanto estaba a punto de salir a fuera, y era lo último que me faltaba… llorar por Pepa delante de Verónica para que me montara un pollo del quince. Miré de nuevo a Verónica y pude ver como estaba totalmente encendida…

Verónica- Cómo sabes que no te engaña?

Silvia-Pero por qué tendría que engañarme?!

Verónica- Porque siempre lo hace!

Silvia-Verónica… por qué te pones así? Es que no entiendo…

Verónica- Silvia, ella es así! No te das cuenta? Siempre engaña a la gente, con todo! Y ahora se ha encaprichado contigo, y como ve que no te tiene pues ala, a tomarte el pelo con sus mentiras para que caiga, igual que nos ha hecho a todas las demás!

En cuanto pronunció esa última frase, me dio la espalda rápidamente… ocultándose? En un principio no entendí esa reacción, aquella frase… estaba perdida por la falta de sueño… miré al suelo. Verónica continuó hablando… pero ya no la escuchaba. Esa frase… esa frase ¡! "… igual que NOS ha hecho a TODAS las demás ".

Me levanté como un resorte de la silla… blanca como la pared, los ojos muy abiertos, los músculos tensos… y la mente muy despejada, para su desgracia.

Silvia-C…cómo has dicho?

Verónica- Qué?

Silvia-Repite eso!

Verónica- Que repita qué? ( Haciéndose la loca )

Caminé hasta ella y le obligué a darse la vuelta bruscamente. En su mirada ya no estaba la ira de minutos antes… ahora estaba … acorralada? Asustada? Sorprendida?

Silvia-Has dicho, igual que nos ha hecho a todas… ( Incrédula, con la boca abierta )

Verónica- Qué dices? Yo no he dicho eso!

Silvia-Claro que lo has dicho! Te he oído perfectamente!

Verónica- Silvia, estás cansada, no me habrás oído bien

Sonrió dulcemente, y me cogió de la cintura cariñosamente… Pero no coló, me aparté bruscamente de ella. La miré inquisitivamente.

Silvia-Te he oído perfectamente! ( Repetí )

Verónica- Silvia, he dicho " igual que os ha hecho a todas las demás "

Silvia-NO! HAS DICHO " NOS ", LO HAS DICHO! ESTÁS INSULTANDO MI INTELIGENCIA! TOTAL, LLEVAS TODO ESTE TIEMPO HACIÉNDOLO, NO?

Verónica- No sé qué quieres decir… ( Sonriendo nerviosa )

Silvia-NO LO SABES? NO LO SABES?

Me giré y golpeé la silla del ordenador, presa de la rabia por lo que acababa de descubrir. Yo nunca me comportaba así, nunca tenía esas reacciones, pero esta vez… la incredulidad de hace un momento dejó paso al mayor de los enfados.

Verónica- Silvia, cálmate, yo puedo explic…

Silvia-CÁLLATE! PUEDES EXPLICÁRMELO? DIOSSS! OS CONOCÍAIS DE ANTES ! ( Llevándome las manos a la cabeza ante mi estupidez ) TODO ESTE TIEMPO ME HA ESTADO DICIENDOLA VERDAD, SUPLICÁNDOME QUELA CREYERA,… Y YO PENSANDO QUE MENTÍA, Y RESULTA QUE LA MENTIROSA ERES TÚ!

Verónica- Silvia, lo he hecho por ti!

Silvia-POR MÍ?

Verónica- Sí, por ti ! Quería alejarte de ella,… es verdad, te he mentido, pero lo he hecho por tu bien! Yo también estuve con ella, y me destrozó! Se rió de mí, me utilizó! No quería que hiciera lo mismo contigo!

Silvia-Y EN VEZ DE DECIRMELO, DECIDISTE ENGAÑARME, TOMARME EL PELO! POR QUÉ NO, NO? VAMOS A VACILAR ALA IMBÉCILDESILVIA, COMO ES TONTA SE LO CREE TODO, NO?

Verónica- Silvia, por favor, no… ( Acercándose a mí )

Silvia-NO TE ACERQUES! SABES LO QUE HA ESTADO A PUNTO DE PASAR POR TUS PUTAS MENTIRAS? ( Empezando a llorar ) PEPA HA ESTADO A PUNTO DE MORIR, Y TODO PORQUE YO TE CREÍ! ERES… ERES CRUEL, ERES UNA DESALMADA, UNA MALDITA EMBUSTERA! LARGATE! NO QUIERO VERTE!

Verónica- Pero…

Silvia-LARGO! NO VUELVAS A HABLARME ENLA VIDA! ES LO QUE PENSABAS, NO? QUE SOY IMBÉCIL? ( Negó con la cabeza ) BIEN, PUES SE ACABÓLA IMBÉCILDESILVIA

Abrí la puerta de mi habitación y empujé a Verónica fuera chillándole que se largara. Me quedé a los pies de las escaleras hasta ver como desaparecía de mi casa entre mis gritos.

Volví a mi habitación y me tiré en la cama. Me tapé la cara con las manos… me recriminé una y otra vez lo imbécil que había sido creyendo a Verónica… pensé en todo lo que había pasado, todas las verdades que Pepa me había dicho… pensé en la bofetada que la di el día que estuve a punto de atropellarla, todas las veces que me había jurado decir la verdad, la noche que apareció junto a Sabina… y yo la había tratado como una criminal…

Y por último, el pensamiento estrella de estos días… aquella mañana en la que me pidió ayuda, y yo se la negué… Me levanté de golpe. Se habían acabado las lamentaciones, la había cagado, sí… pero tenía que seguir con lo que estaba haciendo hasta entonces. No más lágrimas, no me iba a auto compadecer, porque al fin y al cabo, era mi culpa.

Ese día algo se rompió dentro de mí… la inocencia se había ido, dando paso a la seguridad, la iniciativa… Había reaccionado levantándome y siguiendo hacia delante, cuando antes hubiera llorado por mi estupidez… pero en ese momento no, ya no.