*CAP.15: "NO ME AYUDES"*
SILVIA
Días después…
Era fin de semana. Durante los días anteriores, pude comprobar que la promesa de Pepa era firme… es decir, me evitaba. A penas pasaba tiempo con nosotras, y cuando lo hacía, no hablaba conmigo, ni tampoco se acercaba a mí. Me dolía mucho… pero con el paso de tiempo me acabé acostumbrando, y me hice a la idea de que quizá eso era lo mejor.
Así que, con mucho esfuerzo, acepté que se había acabado y decidí poner de mi parte para que no fuera tan incómodo. Quizá sería más fácil de cumplir cuando cumpliera mi objetivo, ese por el que llevaba semanas luchando y para bien o para mal, ya estaba cerca de conseguir.
Estaba sentada en la silla del escritorio ante el ordenador, ya llevaba muchas horas ahí y mi cuerpo estaba empezando a resentirse. Un suave " Toc toc " sonó al otro lado de la puerta, abriéndose después con mi padre detrás.
Silvia- Querías algo?
D. Lorenzo- Sí, que… tienes visita
Ladeó la cabeza pidiéndole a la persona que estaba a su lado que pasara. Una tímida Sara entró en mi cuarto , sin darse cuenta de la mirada de desconfianza que me echó mi padre señalándola ( Era obvio que no le gustaba por ser amiga de Pepa ), y de cómo le contesté poniendo los ojos en blanco.
D. Lorenzo- Bueno, os dejo solas. Si pasa algo estoy abajo, eh Silvia?
Qué discreto… Sara me miró flipando un poco, había pillado el sentido de esa frase perfectamente.
Silvia- Papá… ( Suspirando )
Cuando mi padre se fue, Sara se sentó al borde de mi cama y yo giré la silla para estar frente a frente.
Sara- Joder con tu padre… quien se piensa que soy?
Silvia- No le hagas ni caso, qué tal? ( Sonreí levemente )
La sonrisa no fue correspondida. Con la presencia de mi padre, no me había dado cuenta de que Sara había entrado triste… cabizbaja, así que, no respondió a mi pregunta.
Silvia- Qué te pasa? Estás bien? ( Preocupada )
Sara- Sí… yo estoy bien
Silvia- Y quien no..? No te entiendo Sara
Sara se removió en su sitio, y después me tomó las manos. Sus ojos estaban vidriosos… y yo empezaba a inquietarme.
Silvia- Te ha pasado algo con Lucas o …?
Sara- No, Lucas está bien ( Suspiró ) Tengo que enseñarte una cosa, pero tienes que ser fuerte, vale?
Silvia- Sara, dímelo ya, me estás poniendo nerviosa, qué pasa?
Sara- Esta tarde… le he pedido a Lucas que me acompañase a casa de Pepa a recoger eso…
Solté sus manos, enfadada.
Silvia- Has ido con Lucas? ( Asintió ) Por qué no me has dicho nada? Se lo has contado?
Sara- Joder, Silvia, qué querías que hiciese? Es mi novio, y su mejor amigo junto a Aitor… no es tonto, se lo estaba oliendo, y estaba preocupado, he tenido que contárselo ( Me pasé las manos por la cara ). Me ha costado mucho convencerle, estaba furioso, pero… no va a hacer nada, no hasta que… ya sabes
Silvia- Más nos vale Sara, hemos hecho mucho para que se vaya ahora todo a la mierda, … lo sabe alguien más? Lo sabe Aitor?
Sara- No,… por qué?
Silvia- Pues porque no me fío de él
Sara- Silvia… que es mi amigo…
Silvia- Ya, pero no es el mío, acuérdate de todo lo que me hizo pasar… y no, no quiero que por una ida de olla suya se vaya todo esto a la mierda, es importante Sara, no es ningún juego.
Sara- Joder, ya lo sé que no es ningún juego! Crees que a mí no me importa? ( Enfadada )
Agaché la cabeza y suspiré. Quizá había sido demasiado dura. Esta vez fui yo la que agarró sus manos suavemente.
Silvia- Está bien, perdona… ( Levanté su cara ) Lo siento, vale? No pasa nada ( Asintió )
Con la pequeña discusión, había olvidado el tema principal.
Silvia- Sara, te he dicho que está bien, que no te preocupes ( Al ver que su cara seguía reflejando tristeza )
Sara- No es eso… ha pasado algo…
Silvia- El qué..?
Sara- Te lo voy a enseñar, pero tienes que ser fuerte y no derrumbarte ( Asentí dubitativa )
Tiró de mi silla para ponerla frente al ordenador, y se arrodilló a mi lado. Sacó de su bolso un cable junto a una cámara… la reconocí al instante, era la cámara que colocamos en casa de Pepa,… oculta en una estantería tras unos libros, enfocaba el salón de la casa.
Conectó la cámara a mi portátil, y antes de que me enseñara nada, me temí lo peor. Clickó en el único vídeo existente en la tarjeta de memoria, y después de avanzar unos cuantos minutos con el ratón, lo paró. La miré interrogante… ella suspiró y apretó una de mis manos con la suya antes de reanudar la imagen. Estaba segura de que, lo que fuera a salir en ese vídeo, me iba a destrozar.
El vídeo comenzó a reproducirse...
Era aún de día, el pequeño salón estaba iluminado por la luz que entraba por una de las ventanas. Tras unos segundos, Alberto apareció en escena… parecía de buen humor, eso me hizo pensar que no iba a pasar algo parecido a lo que yo me temía.
Tras unos eternos minutos dando vueltas por el salón, extrañado, se agachó a recoger algo que había en la alfombra… y tras examinarlo, su cara cambió completamente, reflejando un gran enfado.
No entendía nada… qué era eso que se había encontrado? Miré a Sara interrogante, pero ella ni siquiera observaba la imagen… su mirada estaba perdida en algún punto del teclado, ausente. Volví a mirar el vídeo.
De pronto Sara, como si ya se conociera aquella reproducción de sobra, avanzó unos cuantos minutos… y sentí como mi corazón se encogía, aterrado, cuando Pepa entró en aquel lugar saludando a un enfadado Alberto. Este ni siquiera la contestó, sólo se levantó del sofá en el que había estado esperando su llegada, y al ponerse a la altura de Pepa le agarró bruscamente por la nuca. Apreté mi puño con fuerza, mis músculos se tensaron.
Alberto- Qué coño es esto? ( Furioso )
Pepa miraba lo que él le enseñó.
Alberto- Contéstame, joder!
Pepa- N..no lo sé! ( Intentando librarse del agarre )
Alberto- No lo sabes? ( Pepa negó ) Voy a decírtelo yo, es un puto pendiente! Y llámame observador, pero que yo sepa no es tuyo ni de mi mujer, ENTONCES DE QUIEN, EH?
Pepa- Que no lo sé! No tengo ni id…
Alberto interrumpió la explicación de Pepa soltándola y asestándole un bofetón, tan fuerte como inesperado, ya que Pepa cayó al suelo tras emitir una exclamación de dolor… pude sentir aquel dolor en mi propio cuerpo,… desesperada, miré a Sara la cual ya estaba llorando junto a mí. El vídeo siguió, pese a que yo emitía unos leves " No… no…"
Alberto- No tienes idea eh? ( Pateó su estómago, y ella gritó ) CÁLLATE! A QUIEN HAS METIDO EN CASA?
Pepa- A nadie… te lo juro… ( Retorciéndose )
Alberto- MIENTES! ( Volvió a patearla ) CUANTAS VECES TE HE DICHO QUE EN ESTA CASA NO ENTRA NADIE? ( Otra vez ) Y MENOS SIN MI CONSENTIMIENTO!
Aquel animal comenzó a asestarle patadas sin parar, sin escuchar las súplicas de Pepa… y yo me estaba sintiendo morir, de nada sirvieron mis exclamaciones entre llantos suplicando que parara… entonces algo ocurrió.
La mujer de Alberto entró en el salón e intentó obligar a su marido a que cejara en la paliza que le estaba asestando a Pepa. Odié a aquella mujer, por qué no hacía nada? Por qué no avisaba a alguien, por qué lo permitía?
Berta- Para, para! Déjala!
Alberto- Apártate ¡! ( Empujándola ) Sabe cuales son las consecuencias de desobedecer mis órdenes! ( Otra patada )
Berta- Que ella no tiene la culpa! Para! La culpa es mía!
Sólo esa confesión hizo que aquel hombre se detuviese. Miró a la mujer.
Alberto- Cómo has dicho?
Berta- Que es mi culpa, el otro día cuando vosotros no estabais vino una amiga mía y estuvimos aquí hablando y…
Alberto- Hablando de qué?! ( Violento )
Berta- De nada en especial, tranquilo! Estuvimos aquí y… se le caería a ella, por favor déjala tranquila ( Agachándose para ayudar a Pepa, que seguía retorciéndose entre gemidos lastimeros )
Alberto- TE HE DICHO MIL VECES QUE ME HAGAS SABER QUIEN ENTRA Y QUIEN SALE DE AQUÍ!
Berta- Lo siento, no volverá a ocurrir ( Aterrada )
Alberto- Más os vale!
Sin una palabra más, desapareció tras un portazo de lo que parecía la puerta principal, una vez solas la mujer ayudó a levantarse a Pepa con dificultad, acompañándola hasta el sofá, donde la tumbó. Se agachó para recoger el pendiente que había desencadenado aquella horrible escena.
Berta- Estás bien…? ( Llorosa )
Pepa afirmó con la cabeza.
Berta- Ha estado a punto de …
Pepa- Pero no lo ha hecho ( Se quejó de dolor ), gracias a ti
Berta- No, gracias a mí estás así
Pepa- No digas eso
Berta- Tienes que irte de aquí, tienes que…
Pepa- Ya lo hemos hablado, no te voy a dejar sola… y aunque huyera, el me buscaría, lo sabes.
Berta- Pepa… de quien es esto? ( Enseñándole el pendiente )
Pepa- No lo sé, de verdad que no…
Berta- Pues yo tampoco. Mi amiga nunca estuvo aquí, así que de alguien tiene que ser… a quien has dejado entrar?
Pepa- A nadie, te lo juro! No tengo ni idea de que…
Berta- Si estás metida en algo tienes que contármelo…
Pepa- De verdad que no…
Pepa alargó su mano para coger el pequeño objeto, y después la emisión se cortó. Para aquel entonces, yo me sentía vacía, muerta por dentro, culpable… La voz quebrada de Sara me sacó de mis pensamientos.
Sara- Ahí se corta la grabación… la cámara se apagó, se habrá quedado sin batería o…
No podía estar ni un segundo más delante de esa pantalla. Fui hasta mi cama donde me senté, tapándome la cara, rompiendo junto a Sara en el más inconsolable de los llantos. Yo había dudado de la veracidad de aquella historia, y ahora… lo había presenciado, lo tenía delante de mi cara.
Horas después, Sara y yo permanecíamos tumbadas en la cama, con la vista fijada en el techo semiabrazadas, intentando consolarnos la una a la otra. Aún no había podido frenar el llanto.
Sara- No llores más, por favor…
Silvia- Es que me siento mal ( Llorando )
Sara- Silvia, no es tu culpa…
Silvia- Sí que lo es, todo este tiempo… he estado dudando de ella, sin hacer nada cuando… ( No pude seguir )
Sara- La culpa es mía… ese pendiente es mío, cuando estuvimos en su casa y casi nos pillan, me resbalé al suelo y… debí de perderlo allí, no me di cuenta…
No respondí. Unos minutos después.
Sara- Qué vamos a hacer con eso…?
Silvia- Lo que teníamos planeado
Sara- Podrías aguantar hasta que…?
Silvia- Claro que podré, lo haré por ella, esa puta imagen no se va a volver a repetir, te lo aseguro.
El timbre de la entrada sonó, cortando así nuestra conversación. Esperé a que abriera mi padre, pero al escuchar como la llamada insistía, pude saber que él ya no estaba en casa en ese momento y yo no me había percatado de ello. Quizá salió cuando llegó Sara.
Acompañada de esta, bajamos a abrir la puerta. No esperaba visita, así que no tenía ni una ligera idea de quien podía ser. Antes de abrir nos borramos los rastros del llanto, por si fuera mi hermana.
Abrí la puerta y… apareció la última persona que hubiera podido imaginar. Una fría y seria Pepa apareció en el umbral, apoyada con un brazo en el marco de la puerta, y con la otra mano cubriendo su costado . Al ver esto sentí un escalofrío, sabiendo por qué su mano estaba situada allí… fue todos aquellos golpes que había recibido el día de la grabación. Ese día no era muy lejano, la ropa coincidía con la que llevó al instituto el Viernes.
Quise decirla tantas cosas, preguntarle como estaba, protegerla… pero no me dejó. Antes de que ninguna de las dos pudiera abrir la boca, estiró uno de sus brazos hacia nosotras. Abrió la palma de su mano… y allí estaba aquel pendiente. Con una voz cargada de resentimiento, dijo:
Pepa- Creo que esto es vuestro
Al ver que ninguna de las dos, debido a lo paralizadas que estábamos por la situación, lo cogía, dejó caer el pendiente al suelo. Las facciones de su cara se endurecieron.
Pepa- No os volváis a acercar a mí… ninguna de las dos. ( Sentenció )
Entonces, se fue.
…..
PEPA
Día y medio después de haber estado en casa de Silvia por última vez, mi enfado seguía siendo de tamaños considerables. Odiaba a Silvia, a Sara, a Alberto… hasta a mí misma.
No volvería a juntarme con ellas, esta vez sí que se había terminado… era la última vez que pagaba las consecuencias de sus putas intromisiones en mi vida. Si entonces hubiera sabido los acontecimientos que se iban a desarrollar esa tarde, me hubiera arrepentido de esas palabras con toda mi alma...
Tardé en reaccionar, pero supe que ese pendiente era de una de las dos… de quien si no? Se les habría caído al colarse en mi casa.
Esa tarde me sentía rara… notaba el ambiente… extraño? Como cuando está a punto de pasar algo horrible, y parece que lo sientes venir… no fui consciente de lo cerca que estaba el final para mí.
