*CAP. FINAL: "CÓMO SALVAR UNA VIDA"*
FLASHBACK*
SILVIA
Sólo habían pasado un par de días desde que Sara y yo habíamos estado en aquel horrible lugar, donde pensábamos que Pepa había muerto… por suerte, no fue ella la elegida… pero me sentía horriblemente mal por la persona desconocida que ocupó esa camilla.
Desde aquel momento, desde que presencié que la vida de Pepa estaba en grave peligro,… decidí actuar. Estaba viviendo en un infierno y nadie hacía nada… pero yo no lo iba a permitir, no sabía cómo, pero tenía que sacarla de allí.
Durante esos días parecía un fantasma. Me pasaba las horas pensando en qué podía hacer, como podía resolverlo todo… y era muy difícil. Podía decírselo a Paco… pero no tenía ningún tipo de pruebas. Era cierto que Alberto tenía la fama de ser un santo… así que, sin ninguna prueba para corroborar mi acusación, pensarían que serían delirios adolescentes.
La opción de contárselo a mi padre, también estaba descartada. Si Paco no me iba a creer, mi padre ya… odiaba a Pepa con toda su alma, nunca creería todo el sufrimiento por el que la pobre estaba pasando.
Después de darle muchas vueltas, me marqué un primer objetivo… conseguir una prueba de todo aquello. Pensé durante mucho tiempo el cómo… y acabé teniendo una idea. Era algo muy doloroso si funcionaba… pero no tenía otra opción… tenía que grabarlo.
Quería hacerlo yo sola, no quería involucrar a nadie más que presenciara aquellas cosas horribles… pero en esa ocasión, necesitaba ayuda… no podía hacerlo yo sola, era demasiado arriesgado. Así que, acabé contándole mi plan a Sara y Paula. Teníamos que colarnos en casa de Pepa y colocar una cámara como fuera… si había " suerte" quizá captaríamos alguna agresión… sólo de pensarlo sentía escalofríos, nauseas… pero tenía que conseguirlo por ella.
Pero necesitaba algo más, mucho más que aquello… si bien iba a tener pruebas de todo, qué iba a pasar con Pepa después? Si detenían a ese hombre… dónde iba a quedarse ella? En la calle? En un centro de menores? No podía soportar aquello… no podía soportar saber que iba a tener que estar recluida en uno de esos sitios… tampoco que, aunque nunca fuéramos a estar juntas, no pudiera verla más… tenía que encontrar alguna solución… pero en ese caso, sí que estaba totalmente perdida.
Llevaba algunos días dándole demasiadas vueltas a la cabeza sin éxito. Esta segunda parte del plan, no la estaba compartiendo con nadie… y me iba a volver loca. No quería echarle más preocupaciones a Sara y Paula… me pasé las noches pensando, dándole vueltas a todo, manteniéndome en vela… y nada. El cansancio empezó a hacerme mella en seguida, ya que en clase, aunque yo intentara remediarlo, caía fulminada.
… …..
Uno de esos días, el timbre de clase me sobresaltó, dándome a entender que me había quedado completamente roque… encima en clase de Duna. Miré a Paula rápidamente.
Silvia- Me he quedado dormida..?!
Paula- Poco te ha faltado para roncar ( Riéndose )
La golpeé en el brazo con fuerza, haciendo que su risa se cortara y me mirara sorprendida.
Silvia- Y te ríes? Por qué no me has despertado?
Paula- Es que estabas muy mona así dormidita ( Feliz )
Silvia- Dios… ( mirando hacia otro lado )
Di gracias al cielo porque fuera la última clase del día… ahora sólo tenía que ir hasta casa, si las fuerzas me lo permitían, y descansar. Cuando fuimos a salir de la clase, y yo ya fantaseaba con meterme en la cama, Duna me cortó el paso.
Duna- Silvia, podemos hablar un momento?
Perfecto. La persona a la que menos quería ver me pedía una charla. Sara y Paula me miraron con cara de que se me avecinaban problemas… pero eso ya me lo imaginaba, así que les hice una señal para que se fueran ellas sin mí. Sin contestar nada, me volví a meter en clase y me senté en mi silla. Tras esto, Duna cerró la puerta y después se puso a mi altura, de pie. Entre el sueño que tenía, y lo mal que me caía aquella… chica, estaba segura de que, al menos por mi parte, no iba a ser una charla precisamente cordial.
Duna- Silvia, qué te pasa?
Silvia- Que me pasa de qué? ( Borde )
Duna- Últimamente estás… dispersa, tienes algún problema o …?
Silvia- Qué? ( Reí sardónica ) Quien te crees que eres? Mi madre? Mi coleguita? Si tengo algún problema, es cosa mía
Me levanté para irme, pero ella me lo impidió.
Duna- Te equivocas, también pasa a ser cosa mía cuando te duermes en MI clase.
Silvia- Tal vez el problema sea que me aburres, y por eso me duermo
Duna- Pero a ti qué te pasa? ( Sorprendida ) Desde cuando contestas así? No tenía entendido que fueses tan chula
Silvia- Ni yo que tú fueses tan puta, y ya ves…
Tuve suerte de que esto último lo murmurase, ya que Duna no lo llegó a oír… aunque algo se olería, porque no me miró muy bien precisamente. No podía evitar responderla así, sentía demasiada rabia por ella. Y esa chulería desconocida en mí… que deciros, demasiado tiempo junto a Pepa.
Duna- Vamos a tranquilizarnos.
Iba a contestar que estaba muy tranquila, pero no me dio tiempo. Duna acercó una silla, y se sentó frente a mí, mirándome. Volví a sentarme y me recosté en la silla en una posición defensiva.
Duna- A ver… Silvia, yo sólo quiero saber qué te pasa… No es habitual en ti esta actitud, ni que te duermas en clase, ni…
Silvia- Y tú que sabes si es habitual en mí o no? No me conoces de nada
Por su gesto pude ver que, por un momento, estuvo a punto de perder la paciencia… pero volvió a la carga.
Duna- Porque soy tu tutora
Silvia- No, perdona, tutora en prácticas… o sea, tutora de palo, como mucho ( Haciendo un gesto con la mano )
Duna abrió mucho los ojos, sorprendida… pero yo lo estaba más aún. Dios… me había convertido en un calco de Pepa.
Duna- Bueno… lo que sea… ( Mirando para todos los lados ) Sólo quiero saber si estás bien.
Silvia- Lo estoy. Algo más? ( Mientras me levantaba )
Duna- Sí, algo más… estás preocupada por alguien, verdad?
Silvia- Qué?
Duna- No te hagas la tonta, sé perfectamente lo que te pasa
Silvia- Uy… ( miré para otro lado ) No vayas por ahí…
Se levantó para ponerse a mi altura.
Duna- Estás preocupada por Pepa, y por eso te comportas así, no?
Mi paciencia llegó al límite.
Silvia- Pero tú quien te has creído que eres para meterte en mi vida?
Duna- No me meto en tu vida, me preocupo, ya está!
Silvia- Pues no te preocupes tanto, y déjame en paz!
Duna- No me preocupo sólo por ti, sabes? ( Por un momento miró a un pupitre que no era el mío )
Silvia- Acabáramos! ( Entendiendo el gesto ) Y si tanto te preocupas por Pepa, por qué no la llamas y le das la chapa a ella? ( Otra expresión que no me pertenecía para nada…)
Duna- Mira… Silvia, sólo quiero saber si está bien, hace días que no viene por aquí y… ( Pareció omitir algo ) los demás profesores dicen que es habitual en ella, pero yo creo que hay algo más y…
Silvia- Dime una cosa ( La corté ) Por qué no vas y se lo preguntas a ella? Si tienes la suficiente confianza como para tirártela, también lo tendrás para esto, no? ( Dolida )
La había dejado completamente k.o, así que aproveché la coyuntura para caminar hacia la puerta. Cuando fui a abrirla…
Duna- Cómo… cómo sabes tú eso? ( Boquiabierta )
Me giré bruscamente.
Silvia- Y qué más da? Qué más da cómo lo sepa? Lo sé, ya está!
Duna- Te lo ha dicho ella..?
Silvia- No. Y deja ya las preguntitas, vale? También deja de hacerte la tutora interesada y demás… porque das pena
Duna- Lo siento…
Silvia- Ya, seguro
Quise volver a salir, y casi lo conseguí… hasta que me llamó otra vez.
Duna- Silvia, por favor…
Esta vez hubo algo distinto en su voz… algo que me hizo apiadarme de ella. Me giré lentamente, mucho más calmada que antes.
Silvia- Qué? ( Cansada )
Duna- Siento que te hayas enterado así, siento… haberte hecho daño, porque estoy segura de que te lo he hecho, pero no era mi intención… ( A punto de llorar ) Yo sólo quiero saber si ella está bien, porque hay algo que me dice que no lo está, y desde mi posición no puedo hacer nada más y me estoy volviendo loca.
Odiaba ser tan llorona. Su llanto me había contagiado.
Silvia- No! ( Se sobresaltó ) No lo está, no está bien, está fatal, vale?
Después me arrepentí de haberme derrumbado de aquella manera… de haberle confesado todo aquello a la persona que más odiaba, pero no pude aguantarlo más, estaba sometida a demasiada presión. Una hora después, estábamos las dos sentadas como al principio, cabizbajas… y ella ya sabía lo mismo que yo, y por lo tanto… se encontraba en el mismo estado lamentable que yo.
Duna- No me puedo creer que no me haya contado nada…
Silvia- No se lo ha contado a nadie, no eres la única. De hecho, no sé por qué te lo he contado… no debería haberlo hecho
Las dos hablábamos sin mirarnos, con la mirada perdida, evitándonos pese a que acababa de compartir con ella algo muy grande.
Duna- Tenemos que hacer algo, hay que ir a la policía y…
Silvia- No!
Duna- Cómo que no?
Silvia- Que no, no tenemos pruebas de nada
Duna- Pero…
Silvia- Pero nada! He confiado en ti para contártelo, mantente al margen
Duna- Pero como quieres que me mantenga al margen de todo esto?
Silvia- Ya te lo he dicho, yo voy a conseguir las putas pruebas y se acabó!
Duna- Y después? Después de eso, qué?
Silvia- No lo sé, vale?! Estoy pensando!
Me levanté para irme.
Duna- Yo te ayudaré
Silvia- Y cómo vas a ayudarme? Vas a meterla en tu casa cuando todo se descubra? Es eso, no?
Duna- Claro que no!
Silvia- Ya
Duna- Por favor, déjame ayudarte! No puedes hacerlo todo tú sola!
Silvia- Mira, olvídalo! No sé por qué te he contado todo esto, pero no quiero nada tuyo, lo haré yo sola, tú ya has hecho bastante.
Salí por la puerta y caminé furiosa por el pasillo, hasta que se puso a mi altura otra vez.
Silvia- Qué coño quieres?
Duna- Por si cambias de opinión
Me tendió un papel. Lo cogí por curiosidad… y leí su dirección escrita en él. La miré.
Silvia- No necesito esto, ya te he dicho que no quiero nada tuyo
Duna- Sólo… piénsatelo.
Tras decir esto, se fue dejándome tranquila por fin.
… ….
Uno días después, por la mañana, me encontraba caminando por la calle,…pensativa. Le había dado muchas vueltas a la cabeza, y muy a mi pesar…Duna tenía razón. No podía hacer esto sola, no se me ocurría cómo por más que pensara en ello.
Unos pasos después, me detuve frente a una puerta, y suspiré profundamente antes de llamar al timbre. No me hacía ninguna gracia tener que hacer aquello… pero lo hice. Llamé, y unos segundos después que se me hicieron eternos, Duna apareció en el umbral de la puerta de su casa. Me sonrió tímidamente.
… ….
Me revolví en el sofá en el que estaba situada. Como había pensado antes de entrar, me estaba sintiendo tremendamente incómoda en esa casa… Pepa había estado allí con ella, y me daba entre rabia y repelús que el lugar de su " encuentro " pudiera ser donde yo estaba sentada. Tampoco es que mi estado de ánimo acompañase mucho el momento.
Silvia- Llevamos aquí dos horas y aún no hemos sacado nada en claro
Duna- Ya lo sé… no es fácil
Silvia- Me lo dices o me lo cuentas? ( Irónica )
Duna- Silvia… ( Suspiró ) Si queremos que esto salga bien, tenemos que cooperar… no podemos enterrar el hacha de guerra durante unos días? Al menos, hasta que esto acabe?
No me apetecía nada tener que llevarme bien con ella… pero no me quedaba otra, así que, disgustada, asentí.
Duna- Tiene que haber alguna forma, algo que se nos haya escapado…
Silvia- Yo llevo días dándole vueltas y no se me ocurre nada,… esto es inútil
Me levanté y empecé a pasear por la habitación, aunque sin mirar demasiado. Duna empezó a parlotear, y la verdad es que no la hice mucho caso, hasta que algo llamó mi atención.
Duna- Tiene que haber algo… alguien. No me puedo creer que esté sola en el mundo, Pepa tiene que tener familia en algún sitio… yo que sé, abuelos, tíos, primos… algo
Detuve mi paseo en seco. Eso llamó la atención de Duna, que me observó interrogante. Me di la vuelta bruscamente y la miré.
Silvia- Eso es!
Duna- Qué pasa?
Silvia- Joder, soy imbécil! Cómo se me ha podido pasar? ( Golpeando mi frente )
Duna- El qué? Cuéntamelo!
Con la mirada perdida, recordé… y describí la escena en alto para que Duna la oyera.
" Pepa-...yo me crié con mi madre, ella se deslomaba para mantenernos...cuando crecí enfermó …de cáncer y ...murió.
Silvia- Lo siento Pepa..
Pepa- Yo tenía 14 años cuando eso pasó...y estaba muerta de miedo. Estaba sola, no tenía a nadie más en el mundo, e ilusa de mi, busqué a ese hombre. Te puedes imaginar que no se alegró al verme… ni siquiera...ni siquiera le afectó que mi madre hubiera muerto. Él vivía tan feliz en una gran casa, con su mujer y su hijo...
Silvia- O sea...tienes un hermano...
Pepa- Exacto. Pero no le conozco. No llegué a verle nunca "
Me dejé caer en el sofá de nuevo, frente a Duna.
Duna- O sea que… tiene un hermano?
Asentí despacio. Me sentía estúpida por no haberme acordado de todo aquello antes.
Duna- Y quien…?
Silvia- No lo sé… ni siquiera ella sabe quien es… así que estamos en las mismas… No tiene más familia, su padre no la reconoció,… no hay forma de saber quienes son esas personas, porque claro, ella no nos va a decir el nombre de su padre…
Duna- Tiene que haberla… alguien tiene que saber todo aquello, no crees?
Silvia- Cómo?
Duna- Pues… tenemos que preguntar. Quizá sus antiguos vecinos sepan algo o… yo que sé, esto es un pueblo, la gente es muy cotilla, alguien tiene que haber que sepa algo de lo que pasó, podemos ir y preguntar
Silvia- Sí, eso estaría genial… si supiéramos donde vivía Pepa con su madre
Duna- Joder… ( Suspiró ) Pues ese es el primer paso, averiguarlo.
Silvia- Cómo?
Duna sonrió, pero yo seguía igual de perdida.
Silvia- Qué?
Duna- Olvidas que soy profesora en su instituto?
Silvia- Felicidades! …Y?
Duna- Y? Su expediente! ( Entonces sí sonreí junto a ella ) En cuanto lo mire sabremos cual era su antigua dirección, pan comido!
Aquella fue la primera buena noticia en muchos días. Al final no había sido tan mala idea pedirle ayuda a Duna… gracias a ella íbamos a poder avanzar un paso más, cosa que, sin su ayuda yo no hubiera podido hacer sola.
… ….
A la tarde siguiente, estaba otra vez en la puerta de casa de Duna llamando al timbre. Esta vez tardo muy poco en abrir, y a diferencia de la vez anterior, lo hizo con una gran sonrisa. Yo también lo hice, porque esperé buenas noticias.
Silvia- Y? Sí?
Duna- Sí!
Tiró de mí para que me metiera en su casa… no es que de pronto nos tuviéramos un gran amor, pero poder avanzar en esta historia nos hacía felices a las dos… y también estaba que nadie podía ver que tuviéramos contacto fuera, al ser alumna y profesora podrían pensar cualquier cosa. Eso me hizo pensar momentáneamente en lo que hubo entre ella y Pepa… pero intenté apartarlo rápidamente de mi cabeza. Para cuando me di cuenta, tenía a una entusiasmada Duna delante de mí, agitando un pequeño papel.
Duna- Calle Estrella número 3, blabla…! Lo tenemos
Silvia- Buen trabajo ( Sonreí )
Duna- Ves, mujer de poca fe. Ahora sólo tenemos que ir allí.
Silvia- Vale… y una vez allí, qué?
Duna- Pues… no sé, preguntaremos.
Silvia- Ya, y no crees que preguntar así sin más, por algo que paso hace años sería llamar bastante la atención?
Duna- Sí… bueno, no sé, algo se nos ocurrirá por el camino. Sólo hay un pequeño problema.
Silvia- Cual?
Duna- Que la dirección no corresponde a este pueblo
Silvia- Cómo? ( Extrañada )
Duna- Que es de un pueblo cercano, está a tan sólo unos kilómetros, pero no es este
Silvia- Qué…? Yo siempre… siempre había pensado que Pepa había vivido aquí antes con su madre…
Duna- Ya… yo también lo pensé, pero al parecer no es así… cómo acabaría aquí?
Silvia- Pues… ( Suspiré ) No sé si lo sabes pero… Pepa me contó que durante un periodo de tiempo, antes de acabar en esa casa de acogida, estuvo algún tiempo viviendo sola en la calle… ( Duna impactada, se entristeció ) Quizá llegara hasta aquí "huyendo" de su antigua casa…
Duna- Joder, no lo sabía… como puede haber sufrido tanto dolor y aparentar lo contrario..? ( Entristecida ) Bueno… iremos allí, y preguntaremos, ya pensaré como
Silvia- No! ( la detuve ) Vamos a pensarlo ahora, sólo tenemos una oportunidad, y no podemos fallarla… tenemos que enterarnos como sea de quien fue aquel cabrón que las abandonó
Miré hacia abajo, dolida. Ella pasó una de sus manos por mi brazo para reconfortarme… y pese al "odio" que sentía por ella, lo consiguió.
Duna- No te preocupes, vale? Vamos a dar con él.
Asentí.
Silvia- Pero… imagínate que lo conseguimos, imagínate que lo encontramos… si hace años no quiso saber nada de ella, sabiendo que estaba sola… por qué iba a querer ahora?
Duna- Silvia… no pienses en eso, primero lo encontraremos y después ya veremos qué pasa… no sé, quizá si encontremos también a su hermano… tal vez él no sea así… no sé…
Volví a asentir, pese a las dudas. Entonces, decidí contarle algo a Duna que aún no había hecho… algo que me quemaba por dentro. Fue a salir por la puerta, hasta que la agarré suavemente.
Silvia- Espera
Duna- Qué pasa? Te pasa algo? Estás bien?
Silvia- Si, no es nada… es sólo que… a ver, hay algo que no te he contado
Duna- El qué? Cuenta
Silvia- Es que… es una paranoia mía, no tengo ni pruebas y… realmente no tiene fundamento, no sé ni por qué lo pienso pero…pero tengo como un pálpito.
Duna- Sobre qué? Me estás poniendo nerviosa Silvia ( Sonrió tímidamente )
Silvia- A ver… es que no sé como decírtelo… vas a pensar que estoy loca
Duna- Bueno… ponme a prueba ( Sonrió cruzándose de brazos )
Silvia- Pues… a ver. Yo… tengo una hermana, y esa hermana mía está casada con un hombre.
Duna- Dios mío, es horrible ( Dramatizando )!
Silvia- Déjame terminar!
Duna- Perdona, sigue
Silvia- Pues eso… se llama Paco, y es policía de aquí del pueblo... pero eso no tiene importancia, el caso… Hace un tiempo, fui a visitarles, y por una metedura de pata mía, dije una frase… inadecuada, y Paco reaccionó… mal, como, triste y…
Era consciente de que me estaba explicando fatal.
Silvia- Me sigues?
Duna- Pues no, la verdad
Silvia- A ver… no recuerdo qué fue exactamente lo que dije, bromeé con algo así como que él tenía suerte de ser hijo único, y de pronto el ambiente se tensó.
Duna- Y eso por qué?
Silvia- Pues… al parecer, Paco tenía una hermana pequeña que se murió de pequeña… y no sé, ya sé que es una paranoia mía, pero… no es raro que siendo mi cuñado yo no supiera nada de eso? Yo que sé, es algo… importante, no?
Duna- Silvia, me vas a perdonar… pero es que no entiendo nada
Silvia- Sí, a ver… esa misma noche, cuando me iba a casa Pepa apareció por allí, y resulta que mi hermana y su marido la conocían de antes y… Paco y ella tenían como una conexión especial… no sé, en este pueblo todo el mundo detesta a Pepa, y se me hizo raro porque, la trataron muy bien como… como si fuera de… la familia.
Duna- Me estás queriendo decir que el marido de tu hermana, podría ser el hermano de Pepa? Buf… sería mucha casualidad Silvia, tampoco tiene mucho sentido… no sé, igual nunca supiste nada de ese tema porque su hermana realmente murió y es un tema doloroso, no?
Silvia- Sí, si tienes razón… si es muy descabellado, pero cuando les vi ahí juntos sentí… no sé, una sensación muy extraña. Al principio pensé que eran celos estúpidos, pero… no sé Duna, algo me dice que hay algo raro. Además… de lo de Pepa y su madre, hace como unos… cuatro años, no? ( Asintió ) Pues, es que mi hermana y él llevan casados muy poco tiempo Duna, no llegará a los cuatro años… Pepa dijo que su "hermano" en aquel entonces vivía con su padre y su madre, no me dijo si en este pueblo o en cual, pero... no te parece mucha casualidad?
Duna- No sé Silvia… cómo se apellida tu cuñado?
Silvia- Joder… no lo sé, no me acuerdo
Duna- Bueno, pero si se apellidara Miranda te acordarías, no? ( A mi pesar, asentí ) Lo ves…? Si fueran hermanos, se apellidarían igual por el primero, no crees?
Me froté la cara con las manos. No sabía por qué le había contado eso, sabía de sobra que era un sinsentido… pero tenía una sensación muy extraña con ese tema.
Silvia- Es igual, olvídalo… nos vamos?
Duna asintió.
… …
Minutos después, estábamos dentro del coche de Duna, frente a la que era la casa de Pepa hace unos años. Las dos miramos hacia la casa… estaba en muy mal estado, parecía abandonada.
Silvia- Genial ( Suspiré ) Y ahora qué?
Duna- Bueno… que su casa esté abandonada, no significa que las demás también lo estén.
Miré los alrededores. Era obvio que Duna no se había fijado mucho antes de hablar. Esa zona estaba a las afueras de la ciudad, y parecía bastante despoblada. Sólo había una casa al lado de la de Pepa, y nada más.
Silvia- Por las demás te refieres sólo a aquella, no? ( Apuntando )
Duna- Joder, qué mala suerte! ( Suspiró ) Bueno… igual en esa casa hay alguien, si no vamos no lo sabremos.
Silvia- Con qué excusa?
Duna- Tengo una que puede valer… pero me tienes que esperar aquí.
Silvia- Qué? No, ni de coña, yo quiero ir
Duna- Silvia, no te parece que ya voy a dar bastante el cante yo sola haciendo de periodista de pueblo, como para ir acompañada de una adolescente? Qué somos? Un dueto?
Silvia- Sí, " Las dos gilipollas " ( Enmarcando las palabras con las manos ),que me da igual!
Duna se quedó observándome unos largos segundos en silencio, antes de soltar una carcajada. Aunque quise mantenerme seria, entre su risa que era bastante pegadiza, y la tontería que había soltado sin pensar presa del mal genio, yo también acabé riéndome.
Duna- Oye pues no es mal nombre ( Riendo )
Silvia- Déjame en paz ( Riendo )
Duna- En serio, Silvia. ( Más calmada ) No pienses que quiero dejarte fuera de esto, ni muchísimo menos… pero no quiero que demos el cante, piensa en Pepa y en lo que quizás podamos cambiar si esto sale bien.
Me daba rabia… pero tenía razón. Esa chica parecía tenerla siempre. Así que, asentí.
Duna- Me esperas aquí?
Silvia- De acuerdo…
Duna- En seguida vuelvo, vale? Deséame suerte ( Sonrió )
Se quitó el cinturón para salir del coche, y se inclinó para abrir la puerta… hasta que sintió mi brazo, agarrándola, impidiéndole que saliera. Tiré de el suavemente para obligarla a sentarse otra vez. Me miró.
Duna- Qué pasa?
Tomé aire para formularle la pregunta que llevaba mucho tiempo dando vueltas en mi cabeza. Lo hice sin mirarla, aunque ella no me quitaba ojo.
Silvia- La quieres?
Duna- Qué..?
Volví a tomar aire.
Silvia- Me has entendido perfectamente. La quieres? ( Con la mirada perdida )
Duna- Silvia… a qué viene eso?
Silvia- Deja de evitar la respuesta, y contéstame… por favor.
Duna- Pues… claro que la quiero, la tengo mucho cariño y…
Perdí la paciencia y alcé bastante la voz
Silvia- No te estoy preguntando eso!
Ella me respondió en el mismo tono.
Duna- Ya lo sé!
Silvia- Pues contesta, joder!
Duna- Es que no lo sé, no lo sé!
Silvia- Cómo no vas a saberlo? Tienes que saberlo! Qué fue? Un calentón?
Duna- No!
Silvia- Fue un polvo por joderme a mí, o qué fue?
Duna- Sí… ( En voz baja )
Silvia- Cómo dices? ( Alucinada )
Duna- Que sí… ( En voz baja )
Silvia- O sea que fue por joder? Pues muy bien, maravilloso vamos!
Duna- No, Silvia. No te estoy contestando que sí a eso ( Sin mirarme )… te estoy diciendo que sí que la quiero.
Suspiré largamente. No sabía si estaba dolida, molesta, enfadada… o qué. Sentía como que las pocas esperanzas que había entre que algo pasara entre Pepa y yo, se acababan de esfumar con esa confesión.
Silvia- Está bien…
Duna- No Silvia, no lo está. Joder… ( Golpeó el volante ) lo siento! Yo no quería que pasara, yo no quiero quererla, pero… es así. Ella, ni siquiera lo sabe, y tampoco va a saberlo… siento mucho haberte hecho daño con todo esto, de verdad que lo siento…
Silvia- No es culpa tuya ( Sin mirarla )
Duna- Sí que lo es, yo…
Silvia- Ya te he dicho que está bien. Puedes irte ya.
Dudó unos segundos, pero finalmente volvió a inclinarse para salir por la puerta. Cuando ya estaba fuera, de pie, antes de que cerrara…
Silvia- Duna!
Se agachó para poder verme, con preocupación.
Duna- Dime
Silvia- Díselo
Duna- Qué..?
Silvia- Que se lo digas, seguro que le gustará saberlo…
Duna- Pero tú …y ella…
Silvia- Eso hace tiempo que se acabó. Y no va a volver, así que puedes estar tranquila… díselo.
Aunque fue doloroso para mí visualizar ese gesto, ella asintió. Giré la cara para mirar por mi ventanilla, y darle a entender así que la conversación se había terminado en ese punto. Una vez escuché como su puerta cerraba, pude derrumbarme a gusto. Lloré porque entendí que todo se había terminado… yo no iba a hacer nada más. Todo se había ido a la mierda por mi culpa, Pepa había sufrido mucho por mí… y no se lo merecía. Supuse que ella se merecía alguien que la quisiera, que no dudara de ella, que la cuidara, que pudiera darle todo lo que necesitaba… alguien como Duna.
DUNA
Me encaminé hacia la casa bastante asombrada por la reacción de Silvia. Esperaba que me gritara o que se enfadara por haberme… entrometido, por así decirlo… pero que me diera vía libre, me había dejado completamente descolocada. Por otra parte, estaba… feliz. Nunca me había planteado confesarle a Pepa lo que, accidentalmente, sentía por ella… pero tal vez si lo hiciera. Y si salía bien? Por mucho que pareciera que ella y yo pertenecíamos a mundos diferentes, en el fondo éramos iguales… y cuando estaba con ella, estaba tranquila, feliz… Todo había sido tan precipitado, como ya había dicho, fue totalmente accidental… la primera sorprendida por aquellos sentimientos era yo.
Cuando Pepa apareció aquel día para aclarar lo que había pasado entre nosotras… me costó un mundo darle la razón haciéndole ver que pensaba lo mismo, que había sido un error, que éramos amigas… porque, si bien no tenía claro que fuese amor exactamente, si sabía que algo no iba " bien ". Por otra parte, me sentía tan culpable… no podía evitar sentirme así, no quería hacerle daño a Silvia… estaba claro que no era santo de su devoción pero, pese a sus constantes ataques ( totalmente normales, por otra parte ), yo no podía sentir rechazo hacia ella. Me parecía muy buena niña, quería mucho a Pepa… y ahora yo me había metido en medio. Aunque, cuando pasó lo que pasó entre Pepa y yo, esta estaba destrozada porque Silvia no quería ni verla y no hacía más que rechazarla y mostrarle su "odio"… Estaba hecha un lío, ni siquiera sabía como tenía que sentirme.
Tuve que hacer un gran esfuerzo para apartar ese tema de mi cabeza, ahora tenía algo mucho más importante que hacer, y además no sabía cómo… necesitaba toda la concentración del mundo.
Me acerqué a la puerta a la que estaba a punto de llamar, y antes de hacerlo, exhalé aire profundamente. Si esto salía mal, podía meterme en un lío muy grande. Extendí la mano para tocar el timbre… pero no hizo falta. La puerta se abrió súbitamente, asustándome… aunque no me duró mucho el pánico. Al otro lado de la puerta, una mujer cincuentona, con un trapo en la mano, pelo recién salido de la peluquería… cuando desvié mi vista de la suya por unos segundos y vi en el aparador de la entrada una recopilación de revistas del corazón… lo tuve claro.
Duna- ( La típica cotilla de barrio… venga Duna, esta es tuya, puedes hacerlo )
Abrí la boca para saludar, pero de nuevo, no hizo falta. Tuve claro que las riendas de esa situación no las iba a llevar yo.
Mujer- Buenas tardes!
Duna- Hola, buenas tardes, mi nombre es…
Mujer- Yo soy Teresa! Encantada ( Se lanzó a darme dos besos ) Y tú quien eres?
Duna- Yo soy…
Teresa-Mira que nunca te había visto por aquí, eh? Que guapa eres y que mona vas ( Mirándome de arriba abajo )
Duna- Verá…
Teresa-Eres de fuera? Bueno mujer, contéstame a algo!
Apreté los dientes. Siempre había poseído una infinita paciencia, pero este tipo de persona me la quitaba por completo… no me dejaba abrir la boca. Pensé en lo descarada que era aquella mujer… y si en vez de yo, hubiera tocado a su puerta una loca? O un asesino? O…? No sé! Me apresuré a contestar antes de que siguiera bombardeándome con sus preguntas, lo dije todo de corrido.
Duna- Me llamooo… María, María Gutiérrez, y soy del pueblo.
Teresa-De qué pueblo? ( Levantando la ceja )
Duna- De este ( Extrañada )
Teresa-Pues qué raro… no me suenas de nada, y eso que yo conozco a todo el mundo por aquí, tengo así de amigos! ( Gesticulando )
Con sólo cuatro frases, ya me tenía contra las cuerdas. Hice un esfuerzo mental, si quería "ganarla", tenía que ser mucho más rápida. Tenía que inventarme algo que explicara no ser conocida allí
Duna- Ya, normal que no le suene… es que soy nueva, sólo llevo aquí un par de semanas y…
Teresa-Y eso?
Duna- Pues, me trasladé por cuestiones de trabajo y…
Teresa-Trabajo? Qué trabajo? ( Mirándome desconfiada )
Duna- Periodista ( Sonrió mucho ) He venido para ejercer de periodista por aquí, es que mi empresa va a editar una revista para el pueblo, sabe?
Con eso supe que había dado en el clavo, ya la tenía en el bote.
Teresa-Una revista? ( Asentí ) Sobre el pueblo? ( Asentí ) Un momento… ( Su sonrisa desapareció ) Qué tipo de revista…? ( Desconfiada ) Y cómo se va a llamar?
Duna- Pues de temática rosa ( Sonrió ) Ya sabe usted, trapos sucios, cotilleos… Se llamará eh… ( Miré para todas partes ) " Sin pelos en la lengua" ! Es algo innovador y arriesgado, pero queremos recoger y plasmar todos los secretos de la gente de este pueblo, y estoy buscando a gente que quiera aportar su granito de arena, quizás usted…
Contra todo pronóstico, y haciéndome pensar que había fracasado, borró su sonrisa de golpe y en su lugar, apareció un gesto de desagrado.
Teresa-Yo? Pues no sé hija… es que verás, yo siempre he sido conocida por lo discreta que soy, de confianza… ya sabes ( Asentí decepcionada ). En esta vida es muy importante la discreción… Sí o no?!
Asentí algo asustada por ese último alzamiento de voz repentino. Mi gozo en un pozo, pensé. Había fracasado… tal vez me había equivocado con la apariencia de esa mujer. Me disculpé, y me di la vuelta para irme… hasta que ella me agarró del brazo y tiró con fuerza haciéndome entrar en su casa.
Teresa-Pero pasa! No te quedes en la puerta!
… ….
Teresa-Otro café?
Duna- No no, muchas gracias ( Forzando una sonrisa )
Llevaba ahí casi dos horas y ya me sabía la vida y milagros de medio pueblo… menos mal que esa mujer era conocida por su discreción. El caso es que ya sabía de todo… menos de lo que quería saber. Aproveché que se fue a la cocina para pensar, y darme cuenta de que aquello no iba a llevarme a ningún sitio. Había sido una mala idea. Cuando volvió me levanté del sofá.
Teresa-Pero hija, ya te vas?
Duna- Sí señora, ha sido usted muy amable pero no tengo más tiempo para… ( me cogió del brazo )
Teresa-No te puedes ir aún! Anda que no tengo cosas que contarte todavía!
Duna- Pero si es que tengo que…
Teresa-Nada nada, tú tienes que informarte bien, el trabajo es lo primero! Y quien mejor que yo te va a ayudar a conseguirlo! Sí o no?!
Estaba intentando encontrar alguna forma de escapar de allí cuanto antes, pero no hubo suerte. Siguió hablando sin parar,… mi móvil vibró y tuve que sacarlo para leer el mensaje que me había llegado.
Era Silvia, la pobre llevaba mucho tiempo esperando en el coche, ya había anochecido. Me decía que estaba preocupada por mi tardanza y que tenía que irse ya, que cogería un taxi. Como pude, la contesté que no se preocupara y que se marchara, que sentía no poder llevarla yo, que estaba bien y que la llamaría.
Aquella señora volvió a la carga, mirando mi móvil por encima de mi hombro.
Teresa-Quien es?
Me dejó helada… no nos conocíamos de nada y se tomaba unas confianzas increíbles.
Duna- Nadie,… mi jefe ( Mentí )
Teresa-Ves mujer! Tienes que quedarte aquí para sacar la máxima información, anda, siéntate que todavía me queda el plato fuerte…( dándome palmadas en el brazo )voy a por otro café, y te cuento el culebrón que se formó en la casa de aquí al lado, muerta te vas a quedar.
Me senté en el sofá, esta vez sintiéndome la vencedora de la más grande de las batallas. Lo celebré en silencio… por fin iba a contarme lo que había venido buscando.
Pasaron quince minutos, y esa mujer aún no había vuelto… tanto se tardaba en coger unas pastas? Mi móvil volvió a vibrar.
SMS SILVIA: Ya he llegad. Estoy bien. Spero k tu tb lo stés. He prgntado x el apelldo a mi apellido s Ramos. No ha habid suert…staba ekivocad. Llamam con lo k sepas.
Si en un principio había pensado que la teoría de Silvia era un disparate… ahora estaba totalmente descolocada. Quizá hubiera pasado inadvertido para Silvia pero…
Duna- María José Miranda Ramos… ( Impactada )
Está bien. Aquello era muy raro. No compartían el primer apellido como tendría que ser si tuvieran el mismo padre… pero sí el segundo? Coincidencia? Estaba empezando a dudar de la supuesta locura de esa teoría. Todo aquello era muy raro, estaba totalmente ida pensándolo y…
Teresa-Ya estoy aquí con las pastitas! ( Sonriendo ) María? ( No respondí ) María?!...MARÍA!
Me sobresalté.
Duna- María? ( Extrañada ) Ah! Sí, María, yo! Dime
Teresa-No nada, que te has quedado en otro mundo… toma
Tuve que comerme aquellas cosas, pese a que las detestaba… no podía hacerle el feo a esa mujer, a saber la que me montaría. Esperé pacientemente a que empezara.
Teresa-Bueno, como te he prometido te voy a contar el notición… ya verás que telenovela niña, hay que ver la tela que trajo la familia Ramos!
Me atraganté al escuchar eso último.
Duna- La… la familia qué?
Teresa-Ramos, niña! Esto que te voy a contar no lo sabe nadie, eh! Vas a tener la primicia
Duna- Cu…cuente
Había oído bien?
Duna- ( Ay dios mío… que al final va a ser verdad…)
Teresa-Pues verás, resulta que hace unos cuantos años, en esta casa que esta pegada a la mía, vivía una mujer ( Asentí )… vivía sola, pero estaba todo el día para aquí para allá con un hombre… un pieza vamos. No veas como le gustaba a aquel elemento salir, beber, entrar… pobrecita Victoria, lo que tuvo que aguantar…
Duna- Y eso?
Teresa-Pues porque ese hombre pasaba por la casa de esta mujer que te digo cuando le apetecía, pero nunca se quedaba… ya me entiendes…
Duna- Por qué? ( Sin entender )
Teresa-Porque tenía otra familia, niña! Llevaba una doble vida! Y la pobre Victoria sin enterarse de nada… menudo elemento el Julio ese, que le hizo un bombo y todo! Tu fíjate, teniendo ya otra mujer y otro hijo ya crecidito!
Duna- ( Ay dios… ay dios…) Y qué paso?
Teresa-Pues pasó que cuando nació la criatura, una niña preciosa por cierto, el muy sinvergüenza se desentendió! No quería que le pillara la otra, claro! Y bueno, imagínate la que se armó, abandonada la dejó… lo único que le dio a la pobre criatura fue el apellido con la condición de guardar el secreto bajo llave… ( Hizo una pausa para mirar hacia otro lado ) La pobre Victoria, tantos años sola, abandonada con esa criatura… pero bueno, con el tiempo la cosa se calmó, y ella lo pudo superar…
Ante su silencio, pensé que el relato había acabado ahí, dejándome llena de dudas. Así que con un gracias, me levanté sintiendo que algo no encajaba… pero ella volvió a tirar de mí para que me sentara.
Teresa-Donde vas! Que aún queda lo más fuerte de todo! Mira, cuando la niña creció, pues obviamente la pobre criatura le preguntaba a la madre por su padre… y claro, pues la pobre mujer al final se vería contra las cuerdas y le contó a la niña la historia… tu imagínate, que palo!
Duna- Ya… me imagino… ( Apenada )
Teresa-No, no te imaginas! Tal palo se llevó la criatura, encima con la madre enferma y todo… que la niña dale que dale todo el día con que no quería llevar el apellido de su padre!
Empecé a sentir que me mareaba de la impresión, imaginándome el desenlace de todo aquello.
Duna- Y qué… ( carraspeé ) qué pasó?
Teresa-Pues qué va a pasar, que como mi Victoria era una santa, la intentó hacer entrar en razón… que si no se podía renegar de donde venía, que ellas no eran así… Pero nada, la niña más testaruda que una mula, que no y que no. Al final Victoria accedió a cambiarle el orden de los apellidos… ya sabes, en vez de Ramos Miranda, pues Miranda Ramos! Como te has quedao?
Blanca… petrificada, todo adjetivo para describirme el cómo me había " quedao " eran pocos… Silvia tenía razón, el hecho de que Pepa y Paco fueran hermanos parecía inminente. Me levanté poco a poco… no podía seguir escuchando más. Esta vez no permití réplica, le anuncié aTeresaseriamente que me iba ya. Ya casi en la puerta…
Teresa-Y no te quedas a saber el final de la historia?
Duna- No, no hace falta…
La sabía más que de sobra…
Duna- Yo otro día me paso, y me la acaba de contar.
Teresa-Hecho! ( sonrió ) Bueno, bueno! Y lo de la panadera también te lo contaré, que eso trae cola! Bueno, y ahora vete ya niña, que mira que tarde es , me has tenido toda la tarde de palique y tengo mucha plancha!
Caminé hacia el coche totalmente perdida… no sabía muy bien como encajar todo aquello que acababa de escuchar. Cuando llegué, di las gracias de estar en un pueblo tan " tranquilo ".Debido a la marcha de Silvia, el coche había estado sin cerrojo toda la tarde y no había pasado nada. Me encaminé hacia casa, dándole vueltas a todo, como en una nube… Cuando llegué ya era demasiado tarde para llamar a Silvia, quizá ya estaría durmiendo… así que decidí dejarlo para el día siguiente.
Esa noche tardé horas en conseguirme dormir. levantándome demasiado tarde al día siguiente.
Al día siguiente…
SILVIA
Aquella tarde llegué a casa dolida, nerviosa…
Dolida porque, si la primera parte del plan en la que colamos la cámara en casa de Pepa había salido a la perfección… la segunda no tanto. No sólo Pepa me había pillado allí, y me había montado la de Dios es Cristo, sino que encima no pudimos recuperar la cámara.
Nerviosa porque llevaba todo el día esperando la llamada de Duna. Necesitaba que me contara qué había pasado la noche anterior, aunque no nos hubiera servido de nada.
Tuve que hacer muchos esfuerzos para que las palabras como dardos envenenados que Pepa me había lanzado esa tarde, no me condicionaran para seguir con lo que estaba haciendo… aunque me costaba mucho.
Sabía que estaba en su derecho de enfadarse con nosotras, en especial conmigo, por habernos colado en su casa.. pero el hecho de que utilizara lo de la bici para hacerme daño, me había destrozado. Ya me sentía muy culpable por ello, pero escuchar de su boca que ella también me culpaba a mí….
En ese instante Duna me llamó al móvil por fin. Intenté controlar las lágrimas mientras hablaba por teléfono, aunque sin éxito..
Duna- Silvia! Tengo not… estás sollozando.. estás bien? Qué te pasa?
Silvia- No, no es nada, no te preocupes…
Duna- Que no me preocupe..? Silvia, te ha pasado algo? Puedes contármelo
Silvia- De verdad que no, es sólo que la situación está pudiendo conmigo…
Duna- Bueno… ya sé que todo esto es duro, pero vamos a conseguirlo, vale?
Silvia-Ya, ya lo sé, da igual… Sabes algo de lo que hablamos?...
Duna- Buah… menudo infierno. Resulta que la dueña de la casa era una vecina Maruja y aburrida que me estuvo contando todo tipo de intimidades de la población…
Silvia -Si? Y que has descub...?
Duna- Pues… vas a flipar… agárrate. Resulta que tenías razón, que creo que tu cuñado y Pepa son hermanos Silvia…
Silvia- Lo sabía! Te lo dije!
Duna- Y tu me dirás, cómo van a serlo si no se apellidan igual? Pues verás…
Duna me contó toda la historia que aquella mujer le había revelado. La historia era realmente impactante, algo que realmente no podríamos haber imaginado nunca… pero no me pillo de demasiada sorpresa. Desde aquel pálpito, había estado segura de que algo raro pasaba en esa historia… y tenía razón. Quería seguir hablando con ella, planear lo siguiente, resolver todo esto de una vez… pero tuvo que esperar, el timbre de la puerta sonó sin yo saber que era Verónica la que esperaba abajo.
Silvia- Llaman a la puerta, tengo que dejarte…
Duna- Está bien, tranquila… oye, seguro que no te pasa nada?
Silvia- Que no te preocupes, de verdad, ya hablamos… si sabes algo más…
Duna- Te llamo
Silvia- Exacto, genial. Hasta luego.. y gracias.
Esa tarde fue de sorpresa en sorpresa. Ya había sido una bastante grande encontrarme con aquel parentesco familiar… cuando aquella tarde, después de la visita de Verónica, descubrí sus planes para joder a Pepa… y a Duna. Por una parte, algo de rabia hacia Duna seguía en mí… como no iba a hacerlo, si estaba a punto de declararse a la persona que yo quería con toda mi alma? Pero por otra… era muy buena persona, me estaba ayudando, estaba ayudando a Pepa… no podía dejar que Verónica le jodiese la vida… así que tuve que iniciar otro plan, esta vez, para detener a Verónica y su vídeo.
… …..
SILVIA
Dos días después…
Ya con el tema del vídeo y la amenaza de Verónica solucionado, salí decidida de mi casa. Había llegado el momento de acabar con todo esto… estaba segura. Ya tenía la prueba para acabar con aquel malnacido de Alberto en mis manos. Ver esa grabación… me había destrozado, también la conversación con Pepa sobre que todo entre nosotras había terminado… y su última aparición en mi casa, hecha una furia tras haber encontrado el pendiente… pero tenía que acabar con todo esto ya.
Pensativa, caminando hacia la casa de mi hermana, sentía ganas de romper a llorar por todos los últimos acontecimientos. Faltaban pocos metros para llegar a casa de Lola y Paco, y destapar toda la verdad… no sabía como iban a tomárselo, tampoco como iba a decírselo… En todo eso iba pensando, cuando un coche derrapó a mi lado, asustándome.
Una enfadada Duna se bajó de él, y caminó hacia mí decidida. Cuando estuvo a mi altura pude ver que no habían sido imaginaciones mías, y estaba realmente furiosa..
Duna- Se puede saber qué pasa contigo?
Silvia- Perdona?
Duna- Perdona? ( Imitándome ) Qué pasa? Para lo que te conviene me lo cuentas todo, y para lo que no, te lo callas, verdad?
Silvia- No sé de qué estás hablando… ( Descolocada )
Duna- No lo sabes?
Silvia- No!
Duna- Pues yo te lo diré! Dos cosas te voy a decir! Una, cuándo pensabas contarme lo que le ha pasado a Pepa, todos esos cortes, el supuesto accidente…? Y no me mientas, porque estoy más que segura de que estás al tanto de toda la verdad. ( Bajé la cabeza ) No ha sido un accidente, ha sido él, verdad? ( No levanté la cabeza ) Joder! Cuándo pensabas contármelo? O no pensabas hacerlo?
Silvia- Pues mira no, no pensaba
Duna- Cojonudo! Pensaba que estábamos juntas en esto!
Silvia- Joder, y lo estamos! Pero qué querías que te dijera? Que ese hijo de puta casi la mata? Te hubiera ayudado en algo saberlo? ( Bajó la cabeza, triste ) Lo siento, vale? Sólo quería evitarte más sufrimiento…
Duna- Ah sí? ( Enfadada )
Silvia- Sí
Duna- Y qué me dices de tu amiguita Verónica? Porque hace dos días se presentó en el despacho para decirle a tu padre que me había acostado con Pepa, tú tampoco tienes que ver con eso?
Silvia- Qué? ( Alucinada ) Qué estás insinuando?
Duna- No sé Silvia, hace dos días me vienes con el cuento de que lo sabes, pero no me dices por qué, te pido perdón, me dices que no pasa nada, y ahora casualmente aparece tu amiguita para decir que lo sabe todo, y que tiene una grabación que lo demuestra!
Silvia- A caso la enseñó?
Duna- No, tuve esa suerte!
Silvia- Ooooh, sí! Qué suerte! ( Irónica ) Quizás no la enseñó porque alguien se encargó de destruirla, no crees? ( Golpeándome la frente con los dedos )
Duna- Qué..?
Silvia- Que si mi padre no se ha enterado de lo vuestro es gracias a mí! Así que baja los humos, quieres?
Duna me miró arrepentida, y mucho más calmada.
Duna- Joder… lo siento Silvia, yo…
Silvia- Tú pensaste que soy tan hija de puta como para hacerte eso después de todo, no?
Duna- No… lo siento … es que… me asusté
Silvia- Mira, es igual, déjalo, tengo cosas más importantes de las que preocuparme ahora mismo.
Me giré sobre mí misma para seguir con mi cometido. A penas pude avanzar unos metros, cuando Duna volvió a cortarme el paso. La miré algo cansada.
Silvia- Qué pasa ahora?
Duna- A donde vas? ( Arrepentida )
Si quería que me dejase en paz y seguir con lo mío, pensé que lo mejor era decirle la verdad… no tenía ni tiempo ni ánimos para inventarme una excusa.
Silvia- Ves esa casa? ( Señalé y ella asintió ) Bueno… ( Suspiré ) Pues es la casa de mi hermana y su marido.
Duna pareció pillar mis intenciones al vuelo. Sorprendida, preguntó:
Duna- Vas a hacer lo que creo que vas a hacer? ( Asentí ) Joder, Silvia! No pensabas decírmelo?
Silvia- Qué querías que te dijera? Es mi hermana, mi cuñado… mi familia! También quieres meterte en esto?
Estaba siendo demasiado dura con ella, pero sus acusaciones no colaboraban para mejorar mi actitud.
Duna- Oye… lo siento, vale? Sé que estás enfadada, que me he precipitado en lo que he dicho… pero es que estoy de los nervios… ( Suspiró ) Vas a contarles todo?
Silvia- Lo voy a intentar…
Duna- Pero Silvia, aún no es el momento… aunque tu cuñado quisiera hacerse cargo de Pepa, aún está el tema de Alberto y…
Silvia- Eso ya está zanjado
Duna- Cómo?
Le enseñé la cámara que llevaba en las manos, quiso cogerla… pero se lo impedí. En un principio no lo entendió, así que tuve que explicarle el contenido de esas imágenes, y cómo las había conseguido… estaba claro que tampoco le hizo gracia que le ocultara aquello, pero el dolor de saber lo que aquella cámara contenía pudo con su enfado. Intentó convencerme de que le diese la cámara, llena de ira hacia aquel maltratador… pero no lo hice, no quería que viese lo mismo que yo porque sabía que aquellas imágenes destrozarían a cualquiera… y más a ella. Tras algunos minutos, conseguí que entrara en razón.
Duna- Al menos déjame acompañarte
Silvia- No creo que sea lo más indicado…
Duna- Escúchame ( Me cogió de las manos ) No diré nada, no haré nada si tú quieres… sólo estaré ahí apoyándote, por si lo necesitas… además, tendrás que contarles como nos hemos enterado de todo esto, no? ( Asentí ) Yo estuve con esa mujer cuando me lo contó todo, quizá… quizá pueda explicarlo mejor, no crees?
No estaba muy convencida… pero asentí. Al menos así, si en algún momento me derrumbaba… ella podría ayudarme. No iba a ser fácil, estaba a punto de cambiarles la vida a las personas que más quería… Caminamos hacia la entrada... y llamamos al timbre.
Minutos después, y debido a la angustia, a penas sin darme cuenta, Lola, Paco, Duna y yo estábamos sentados en la mesa de la cocina de su casa. Los dos primeros, nos miraban expectantes… temiéndose una mala noticia, sin entender nada. Y nosotras… algo cabizbajas, sin saber como arrancar. Duna carraspeó entonces.
Duna- Verán… supongo que no estarán entendiendo nada de toda esta situación, ni quien soy yo, ni qué hago aquí con Silvia ( Ellos asintieron ). Yo soy la tutora de Silvia.
La cara de Lola cambió, pasando de la intriga a la preocupación.
Lola- Pero… ha pasado algo en el Instituto? Hay algún problema? ( Me miró ) Silvia, te has metido en algún lío?
Duna- No, no! ( Se apresuró a negar para tranquilidad de Lola ) Silvia es una chica muy buena, se porta muy bien, no da ningún problema en clase
Lola- Entonces… perdonarme pero es que no entiendo nada. Si no hay ningún problema con mi hermana, que hace usted aquí? ( Intentando no sonar ofensiva )
Había llegado el momento.
Silvia- Está… estamos aquí para hablar de algo… con Paco
Paco- Conmigo? Por qué? ( Sorprendido )
Silvia- Porque… porque eres policía, y… porque este tema, os atañe … a los dos.
Empezaron a ponerse nerviosos.
Lola- Silvia, por Dios, arranca ya que nos estás preocupando. Suelta ya lo que esté pasando ( Suplicando )
Silvia- Está bien… ( Suspiré ) Os acordáis de Pepa?
Sus caras reflejaron la incertidumbre.
Lola- Sí, claro… la niña esta tan rica, qué pasa con ella?
Creí que iba a ser capaz de relatar todo lo acontecido… pero en cuanto algunas imágenes se sucedieron en mi cabeza, supe que no lo sería. Gracias a Dios, Duna estaba allí para ayudarme, como prometió.
Duna- Verá ( Mirando a Paco ) hemos acudido a usted porque Silvia me ha contado que es policía, no es así? ( Asintió ) Debido a una serie de circunstancias, su hija ha descubierto algo muy grave en el entorno de… Pepa, que es necesario que comuniquemos a la policía
Paco- Algo grave..? Si se refiere a la fama que tiene esa cría de… moverse en ambientes raros… ( Refiriéndose a la droga ) Yo estoy al tanto, y le puedo decir que es muy buena niña, y que son rumores.
Aquello iba a ser difícil… no sólo no sabía de qué le hablábamos, sino que encima Paco estaba muy perdido en cuanto a Pepa se refería. Se me encogió el corazón al ver como intentaba protegerla desconociendo los lazos que les unían en realidad..
Duna- No… no me estoy refiriendo a eso.
Paco- Entonces?
Duna- Verá… Pepa también es mi alumna, de hecho es compañera de Silvia ( Asintieron ) Y… desde que yo empecé a darles clases, he podido observar que Pepa no tiene unos comportamientos normales, acordes a su edad… es decir, se salta las clases, o se ausenta de pronto o cuando está, está ausente…
Paco- Bueno, claro que hacer novillos está mal, pero tampoco es para encerrarla, no?
Duna suspiró. Lo estaba intentando y no lo conseguía… así que me decidí. Directa al grano… supuse que así sería menos doloroso de contar… y de escuchar.
Silvia- Pepa sufre malos tratos en su casa desde hace mucho tiempo… por eso se comporta así ( Bajé la cabeza )
El ambiente se tensó. Lola se llevo las manos a la boca, y Paco me miró estupefacto.
Paco- Silvia… tú… tú estás segura de eso?
Silvia- Sí, lo he visto
Lola- Pero como que lo has visto vida mía? El qué has visto? ( Me cogió de la mano )
Silvia- Pues, he visto sus heridas, quemaduras… y las amenazas a las que está sometida por aquel hombre… Alberto.
Los dos se miraron incrédulos, el pueblo no era muy grande y era cierto que la gente se conocía.
Paco- Silvia… esa acusación es muy seria, si no tenemos pruebas de que…
Silvia- Las hay ( A punto de llorar )
Paco- Cómo?
Paco miró a Duna, y esta asintió. Acababa de entender el porqué de su presencia. Con mucho esfuerzo, le tendí la cámara para que él mismo pudiera verlo con sus ojos. Apenas unos segundos después, yo ya lloraba sin mirar el vídeo, sabiendo perfectamente qué sucedía en él sin necesidad de verlo.
Duna también lo hacía, impactada por los gritos que provenían de Pepa desde la cámara… aunque tampoco lo miraba. Lola también se unió al llanto, horrorizada por lo que estaba viendo… y la cara de Paco era indescriptible. No lloraba por fuera, pero le conocía, y sabía que lo hacía por dentro.
En cuanto el vídeo acabó, Paco se levantó hecho una furia exclamando mil insultos hacia el maltratador. Lola y Duna intentaban controlarle, a pesar de que ellas sentían lo mismo. Y yo… aún no me había movido de la silla, observando la mesa fijamente.
Lola- Paco, cariño cálmate!
Paco- Cómo quieres que me calme? Tu has visto lo que ese animal le hace a la pobre criatura…? ( Sus ojos se aguaron ) Ahora mismo voy allí y lo muelo a palos y…
Silvia- Aún hay más.
Mi frase acabó con el jaleo que se estaba montando. Paco se acercó a mí, se arrodilló y me cogió de una mano.
Paco- Hay más..? Qué más Silvia? ( Preocupado ) De dónde has sacado estas imágenes?
Suspiré, me estaba ahogando, no sabía como decirlo… el insistió, pero no conseguí calmarme. Ignoré su pregunta, y continué.
Silvia- Paco… tienes que sentarte, y calmarte... porque lo que te voy a decir es algo muy importante…
Agradecí que me hiciera caso, y en pocos segundos recuperamos las mismas posiciones en las sillas. Duna apretó una de mis piernas por debajo de la mesa, entendiendo que debía ser yo quien diera la noticia. Carraspeé, inspiré…
Silvia- Paco, tú… tú, tuviste una hermana?
El asintió débilmente sin entender.
Lola- Silvia cariño, a qué viene eso ahora?
Silvia- Déjame seguir Lola… no me interrumpas, porque sino no podré hacerlo…
Lola- Está bien… ( Aún conmocionada, sin entender )
Silvia- La tenías o no?
Paco- Sí Silvia pero… murió ( Con la voz quebrada )
Silvia- Puedes… puedes contarme cómo? ( Dudosa )
Paco miro para otro lado… esta vez, incómodo? Lola le cogió de las manos, intentando tranquilizarle.
Lola- Cariño, cuéntaselo…
Paco- No puedo…
Duna- Entiendo que esta situación pueda ser incómoda para usted, y más conmigo delante pero… por favor, haga lo que le pide ( Refiriéndose a mí ) Es importante
Lola me miró. Era increíble la capacidad que mi hermana tenía para poder meterse dentro de mi piel. No entendía que pasaba, ni a qué venían mis incómodas preguntas… pero por alguna razón, sabía que tenía que confiar en mí. Después de traerle un vaso de agua a su marido, y de acariciar cariñosamente su cabeza para darle ánimos, éste arrancó.
Paco- Esto.. esto no es fácil para mí de contar. Durante años, lo he querido… ocultar, ya que me avergüenzo de lo que sucedió…
Lola- Mi vida, tú no podías saber… eras un crío apenas
Paco- ( Asintió levemente ) Mi madre, hace años que se fue de este pueblo siendo yo un adolescente… y, lo hizo cuando se enteró de lo que mi padre había estado haciendo a sus espaldas.
Supe que el mismo escalofrío que recorrió mi espalda, lo hizo también por la de Duna. Apenas había empezado a relatar la historia, cuando las dos supimos que sería la misma que ya conocíamos.
Duna- Qué paso?
Paco- Nosotros… éramos una familia normal, feliz… hasta que un día ( Carraspeó )… por algunos motivos, descubrimos que mi padre no era quien nos hacía creer… Durante años había llevado una doble vida con otra mujer y… había tenido… otra hija con ella
Cerré los ojos con fuerza, sabiendo la identidad de aquella niña. Paco se pasó las manos por la cara, y Lola acarició uno de sus hombros, sufriendo con él.
Paco- Cuando todo se descubrió, mi madre lo echó de casa lógicamente… no volví a saber de él. Mi madre no pudo soportar todo esto, cayó en depresión y con el tiempo… también se fue… dejándome sólo, hasta que gracias a Dios conocí a Lola, y ella y su padre… y tú ( Me miró ) os convertisteis en mi familia… unos años después nos casamos, y aquí estamos ahora…
Duna me miró, pensando lo mismo que yo. Faltaba una pieza en esa historia, y no sabíamos muy bien como sacarla a relucir.
Duna- Lo siento mucho, debió de ser muy duro… ( El asintió ) Supo algo alguna vez de… la otra familia de su padre?
El asintió.
Paco- Sí… yo… estuve investigando durante algún tiempo para descubrir la identidad de esa mujer… yo, la odié… ahora sé que ella no tuvo la culpa, seguramente estaría tan engañada como nosotros, pero la odié… quise dar con ella para recriminarle el hecho de haber destruido mi familia… Acabé por enterarme que vivía en otro pueblo a kilómetros de aquí, y que Dios me perdone, porque el día que "di" con ella acudí a su casa con ansias de venganza… pero estaba vacía. Poco después me enteré por algunos vecinos de que aquella mujer había fallecido y su hija… tampoco estaba. No tenían más familia… En ese momento me di cuenta de lo equivocado que estaba… y era demasiado tarde, porque las dos se habían ido…
Duna- La niña también? ( Contrariada )
Paco- Sí… yo no conocía nadie en ese pueblo, y aunque ya era policía no quise utilizar mi cargo para investigar todo aquello, no quería remover aún más todo… simplemente, me dijeron que aquella mujer falleció y…bueno, supuse que su hija también, porque busqué a esa criatura usando el apellido de mi padre para ello, pero no la encontré…
Al terminar su historia, Paco pudo "derrumbarse" a gusto… el pobre sentía una gran culpa, sin saber que estaba equivocado… Duna y yo nos miramos, sin saber como darle la noticia. Exhalé aire, y entonces… lo hice.
Silvia- Julio Ramos
Paco levantó la cabeza súbitamente. Lola me miró con los ojos muy abiertos. Agarré la mano de Duna… necesitaba apoyo, y ella me lo dio apretándola.
Lola- Cómo… cómo has dicho cariño?
Silvia- Julio Ramos ( Apreté la mano )
Paco- Es… es mi padre, cómo sabes tú eso?
Silvia- Lo sé… porque es el padre de tu hermana… lo sé porque tu hermana se cambió el orden de los apellidos siendo una cría… ( Le miré ) lo sé porque tu hermana no murió Paco…
Paco- Qué…? ( Con los ojos vidriosos )
Silvia- Tu hermana… ( Con un nudo en la garganta )…
Lola volvió a meterse dentro de mi piel, esta vez para anticiparse y comprenderme. Impactada, me miró… y ató cabos. Ya sabía a qué venía esta historia tras enseñarle el vídeo, ya sabía por qué todos estos años muchas piezas no encajaban en el pasado de su marido.
Lola-… es Pepa ( Impactada, con un hilo de voz )
Aunque la noticia fue una bomba, difícil de asimilar… Paco no tardó en ponerse al mando de la situación. Era increíble como a nadie le había importado la situación de Pepa cuando huyó de su casa, hasta el punto de ser una completa desconocida para todos… hasta el punto de que nadie quiso saber qué sucesos habían podido llevar a una cría a escapar de su casa y vagar por la calle.
Paco y Lola estaban conmocionados… con algunos movimientos y trámites, a parte de la historia que yo les había contado la cual encajaba a la perfección, habían podido comprobar que era cierto… eran hermanos. Pero esto poco importó.
Poco importó en el sentido que Paco asumió el hecho desde el primer momento, y no de la manera que habíamos temido. No la rechazó, no lo negó… al contrario, era como si el destino le hubiera dado la oportunidad de redimir su culpabilidad. De pronto, tanto Lola como él entendieron el misterioso motivo por el cual habían sentido siempre tanta ternura por Pepa sin conocerla de nada… o más bien, sabiendo lo que todo el mundo comentaba sobre ella.
Me sentí orgullosa de mi propia familia al ver lo que sucedía a mi alrededor. Lola estuvo a mi lado todo el tiempo, sin que yo lo dijera, supo que Pepa era alguien importante para mí… supo que estaba sufriendo por todo aquello, y ella también se sintió ansiosa porque todo esto acabara… y sorprendentemente, también ansiaba "rescatar " a Pepa para llevársela con ellos, como si de una hija se tratara.
Mi padre en un principio se enfadó conmigo por haberme expuesto a tantos peligros para conseguir aquella prueba… y ni qué decir tiene, hablando mal y pronto, flipó al enterarse de que Pepa, aquella chica a la que había detestado desde que la conoció, formaba parte de su familia. Pero el enfado no le duró mucho… esos días estuvo preocupado por la que se iba a formar… pero también increíblemente orgulloso de mí, alegando que le había salvado la vida a alguien… exagerando, como siempre, o eso pensé.
Paco removió cielo y tierra en comisaría con aquella grabación, sin descanso, para apresar a aquel cabrón… al parecer habían estado detrás de él durante mucho tiempo, aunque no se le habían echado encima por falta de pruebas. Me alegré de que finalmente, sus sucios asuntos no hubieran sido pasado por altos como todos pensábamos.
Sólo fueron un par de días… pero se me hicieron eternos. Paco y sus hombres, consiguieron destapar en poco tiempo las dudas que tenían sobre Alberto… dándose cuenta también del peligro que tenía, por ello montaron un gran despliegue para atraparlo.
Sara y yo tuvimos que declarar ante la policía, debido a la escena que presenciamos aquel día en el que pensamos que Pepa había muerto. Tuvimos que describirles el lugar, lo que vimos… y a quien. Localizaron el lugar pocas horas antes de presentarse en casa de Alberto. En él detuvieron a un hombre… aquel al que Sara y yo identificamos como el que vestía una bata blanca en la tétrica habitación… y resultó ser otra víctima más de Alberto, obligado a prestarle sus servicios de medicina bajo chantaje. Su declaración fue de máxima ayuda… y de gran alivio para él, que por fin podría reunirse junto a su familia sin preocupaciones.
Fue un duro golpe enterarme de que en ese lugar en el que estuvimos, encontraron el cadáver de una joven… el que nosotras confundimos con Pepa. No me enteré bien de la historia… tampoco quise porque me hacía volver al momento más angustioso de mi vida, pero todo fue esclarecido gracias a aquel médico.
La tarde en la que la policía se desplegó en torno a la casa de Alberto, para sacar de allí a Pepa y a la mujer de este, por fin había llegado. Pese a las negativas de mi padre y mi hermana, insistí una y otra vez en ir… necesitaba ver a Pepa, saber que estaba bien… presenciar el fin de ese infierno. Me costó muchísimas súplicas y lágrimas, pero con la ayuda de Duna conseguí que accedieran bajo la condición de que permaneciera en uno de los coches patrullas.
FIN DEL FLASHBACK *
PEPA
Cerré los ojos con fuerza mientras sentía que se me iba el aire. Había escuchado pacientemente la historia que Paco había relatado. Durante esta, miraba al suelo, a Paco… y a Silvia, que esquivaba mi mirada.
No podía creérmelo… todo este tiempo, pensando que a Silvia no le importaba… que no le importaba a nadie, y había montado todo esto a mis espaldas… Entonces entendí su ausencia las pocas veces que la veía. Sus ojeras, como parecía estar en otro mundo…
El tiempo se paró. No sabía qué pensar, cómo reaccionar… no sabía nada. No podía creer todo lo que había oído… había estado sola durante años, pensando que no tenía a nadie, que no tenía familia… y mi familia había estado ahí, en frente de mis narices, durante tantos años. No decía nada, tan sólo exhalaba aire, jadeante, bajo la atenta mirada de Paco. No sabía qué tipo de reacción esperaba de mí, o que iba a pasar… está bien, estaba ahí, y parecía emocionado mientras me contaba lo sucedido, pero… yo siempre me había sentido un ser despreciable… por qué aquella familia iba a querer acoger a alguien como yo?
Negué con la cabeza, dejando que mis peores temores me apresaran… sintiendo que no me iban a querer a su lado, ni si quiera me conocían, nadie me había querido nunca… pero me equivoqué. Aquel hombre, lloroso, se abalanzó sobre mí sin esperármelo, abrazándome. No estaba acostumbrada a muestras de cariño como esa… pero en aquel momento dio igual. Sin saber cómo, después de unos segundos, yo también le abracé… sintiéndome rara, protegida… en casa.
Sentí como mi propio cuerpo temblaba, cuando Paco no hizo más que susurrar que lo sentía, que me había dejado sola… yo negué, porque no era verdad, él no me conocía… bastante estaba haciendo con reconocer a una desconocida como su familia… aunque, tal vez a él le pasaba lo mismo que a mí. Es decir,… durante todo este tiempo, había sentido una conexión especial con él cada vez que le veía, sentía cariño por aquel hombre y su mujer, aunque no sabía por qué. Supongo que por eso le había ayudado tantas veces, por lo torpe que era, en vez de aprovecharme de que fuera policía para mi beneficio… por eso había actuado bien, cuando lo propio en mí era hacerlo mal. Quizá por eso… también había sentido esa conexión bestial con Silvia desde un principio, pese a pertenecer a mundos distintos…?
Pepa- ( Silvia..! )
Aún abrazada a Paco, giré la cabeza para mirarla… y allí estaba ella aún, pese a que había empezado a llover, mirándome. No supe descifrar que había en su mirada, no hacía falta… sólo nos mirábamos, hipnotizadas. En ese momento, me di cuenta de lo equivocada que había estado todo este tiempo pensando que todos me despreciaban, que estaba sola… ella había sido capaz de hacer todo esto por mí, por ponerme a salvo… había cumplido aquella promesa que hizo hace ya tiempo en la carta que me escribió junto al cd.
" …Sabes? Quiero que recuerdes este día para siempre, no sólo por lo que te acabo de decir... sino, porque hoy, es el principio del final de tus problemas. Te lo prometo"
Había cambiado mi vida, pese a que yo le insistí tantas veces que se mantuviese al margen… pese a lo mal que me había portado con ella, lo había hecho.
Como si uno de los policías me hubiera leído los pensamientos, interrumpió el abrazo entre Paco y yo, reclamándole con urgencia que entrara en la casa… supuse que él estaba al mando del operativo. Se separó de mí, y aún emocionado tomó mi cara entre sus manos para decirme:
Paco- Tengo que irme un momento ( Asentí, emocionada también ) Pero volveré en seguida, es sólo un momento, espérame aquí e iremos a casa, vale? ( Sonrió ) No te vayas
Estuve a punto de acabar rompiendo en un llanto como él, cuando dijo esa frase: "Iremos a casa"…, pero, debido a mi maldito orgullo, sólo me limité a asentir sonriente. Le miré alejarse, para entrar en la que había sido mi " hogar " durante estos años… después volví a girarme para mirar a Silvia, que seguía allí, en la misma posición.
Nos miramos largamente, sin decir nada… Segundos después, con el tiempo detenido, pero la gente moviéndose rápidamente a nuestro alrededor, me acerqué lentamente… ella no apartó su mirada de mis ojos, sin moverse, esperándome.
Los pocos metros que habían entre nosotras, parecían hacerse eternos. Solo existíamos ella y yo, nada más… el único sonido, era el de las gotas de lluvia estrellándose contra el suelo… también contra nosotras, empapándonos… aunque eso no parecía importarnos.
Seguí avanzando, y cuando ya estaba a punto de llegar… un movimiento brusco entró en mi campo de visión. Apenas pude discernir que era, pero en pocos segundos, vi cómo alguien le entregaba un objeto a Silvia, para después girarse bruscamente… y abrazarse a mí con una gran fuerza, tanta que trastabillé unos pasos hacia atrás con aquel cuerpo entre mis brazos, rodeándolo involuntariamente.
En seguida me di cuenta de quien era.
Duna- Menos mal, estás aquí ( Emocionada )
Aparté la vista de Silvia por un momento, y abracé a Duna con fuerza… también había tenido mucho que ver en esto, y como con Silvia, tampoco me había portado bien con ella. Besó repetidas veces mi cara, a lo que sólo pude contestar sonriendo, no me salían las palabras… pero le estaba increíblemente agradecida, y por supuesto, me alegraba muchísimo de que estuviera ahí. Se separó unos milímetros de mí, como si no me quisiera dejar ir, y me miró a los ojos.
Duna- Estaba tan asustada, pensé que te perdía
Pepa- Eso nunca ( Sonreí )
Fueron las primeras palabras que salían por mi boca en esos minutos, esbocé una gran sonrisa… que por primera vez en años, era realmente sincera y tranquila. Ella volvió a abrazarme. Empezó a decir muchas cosas atropelladamente, pero no la escuché… sólo podía ver como Silvia nos miraba con la vista perdida… cómo si sintiera que ella sobraba. Quise decirle que no, quise gritarle que se quedara, que no se alejara de mí… pero sin saber por qué, no pude. Negué con la cabeza intentando hacerle llegar lo que quería… pero ella no lo pareció entender. Con una sonrisa cansada, dándose por vencida por alguna razón que yo no entendía y después de abrir el paraguas que Duna le había cedido, movió sus labios sin emitir ningún sonido.
Silvia- Adiós
Duna seguía abrazada a mí, hablando… y yo sin escuchar, observaba como Silvia se alejaba calle abajo. No podía moverme, sabía lo que quería pero mi cuerpo no respondía… tal vez fuera el miedo, el miedo de estar segura por una vez de lo que deseaba hacer. Mis brazos dejaron de hacer fuerza, y mi atención se centró solamente en aquella figura que se alejaba cabizbaja.
Duna- Tengo tantas cosas que decirte…!
Unos segundos después, Duna pareció darse cuenta de lo que pasaba. Levantó la cara y siguió mi mirada para saber que acaparaba mi atención. De pronto, se apartó de mi con un deje triste, que tampoco entendí. Miró para abajo, y después a mí.
Duna- Por qué no vas con ella?
Pepa- Qué? ( La miré, perdiendo de vista a Silvia )
Duna- Ve con ella ( Triste )
Avisté lo que me pareció una lágrima en la cara de Duna. Me acerqué a ella impactada, y extendí mi mano a su cara.
Pepa- Ey, qué pasa…? ( Preocupada )
Ella apartó su cara, y con una sonrisa triste, negó con la cabeza.
Duna- Nada, ( Miró para arriba ) la lluvia ( Justificando la lágrima )
Pepa- Segura? ( Extrañada )
Cogió mi mano y la apretó.
Duna- Claro, qué iba a ser si no? ( Triste ) Vamos, ve con ella!
Volví a mirar hacia el camino por el que había huido Silvia, pero no la vi. Esto me alarmó, pero aun así no avancé.
Duna- Vamos! ( Me apremió )
Con ese grito pareció que mi aletargado cuerpo despertó. Abrí mucho los ojos y asentí, preguntándome por qué era tan imbécil de haberla dejado ir. Fui a echar a correr, pero antes volví a Duna y besé su mejilla. Ella esbozó media sonrisa.
Eché a correr dejándola atrás… sumida en un triste llanto, sin yo saberlo. Corrí calle abajo, empapándome cada vez más. Las gotas resbalaban por mi cara a través de mi pelo… mi ropa estaba totalmente calada, pero no me importó, tan sólo quería encontrar a Silvia. Corrí sin parar, mirando para todos lados, sin saber por donde había continuado su camino.
Elegí un camino al azar, dejándome llevar por mis instintos.
SILVIA
La historia había acabado igual que siempre supe que iba a hacerlo… y aun así me había llenado de tristeza. Sabía que la historia entre Pepa y yo había muerto, para siempre… pero no me esperaba que el final fuera ella eligiendo a Duna. Estaba triste… sí, sentía que había perdido, pero no pude hacer nada más… tan sólo intentar alegrarme por ellas dos. No iba a ser yo la que estuviera a su lado para verla sonreír por fin… pero al menos, sería Duna, la chica que había demostrado con creces querer a Pepa con toda su alma.
Había luchado igual que yo… había sufrido igual que yo… pero a diferencia de mí, ella había ganado. Caminé bajo la lluvia, sin fijarme hacia donde se dirigían mis pies… poco importaba. No podía quitarme aquella imagen de la cabeza, ellas dos abrazadas y yo allí, presenciándolo… a kilómetros de distancia.
Me alegraba tanto de que todo hubiera acabado, de haber sacado a Pepa de aquel sitio… pero me había sentido fuera de lugar… por eso me había marchado. Total, qué más tenía que hacer yo allí? Qué pintaba ya? Nada.
Agité mi cabeza para sacar de ella aquellos pensamientos egoístas. Era lo que tenía que pasar, en el fondo yo lo quería así. No podíamos estar juntas, nos habíamos hecho sufrir tanto… y siempre sería así. Nunca dejaríamos de hacernos daño, nunca seríamos felices… tenía que ser así,… era así, además, ella también lo había elegido y no había marcha atrás.
Suspiré… ahora tenía que pensar en continuar, en hacer otra vida diferente a la de ahora. Esta etapa de locura ya había acabado. Asentí para mí misma.
Silvia- ( Se acabó )
PEPA
Corría sin parar, pese al cansancio. Corría angustiada, empezaba a pensar que no la encontraría…
Corría calle abajo, sin detenerme… hasta que el cansancio hizo mella. Poco a poco reduje mis pasos, exhalando aire con fuerza, con las manos en mi cintura… rindiéndome. Miré al suelo intentando recuperarme un poco… la lluvia seguía mojándome. Empezaba a asumir la situación… subí la cabeza, no pudiéndome creer que la hubiera dejado ir.
Entonces… la vi a lo lejos. Caminando despacio bajo aquel paraguas… y las fuerzas volvieron. Sin pensármelo ni un segundo más, volví a correr con todas mis fuerzas. Mis pies levantaban el agua de los charcos que se formaban por toda la acera, empapándome más aún, salpicándome hasta las rodillas.
Pepa- Silvia! SILVIA!
Grité con todas mis fuerzas, pero ella no me oía. Seguí corriendo y cada vez estaba más cerca, la distancia se acortaba… y seguía gritando, pero ella seguía sin escucharme, ensimismada.
Corrí como una loca, y a pocos metros volví a gritar… entonces ella se detuvo, sin girarse… como si no se creyese lo que estaba oyendo. Avancé unos pocos metros más, y cuando llegué a su lado me deslicé un poco resbalándome con el agua, justo cuando se dio la vuelta… y así, nos quedamos frente a frente.
Pepa- Sil…( Jadeante ) Silvia.
Me doblé un poco para recuperar el aliento, y ella me miraba impresionada. Vi en su cara que quería preguntarme qué hacía allí, pero no lo hizo.
Pepa- N… no te vayas, po… por favor
No dijo nada. Me erguí.
Pepa- No te vayas, quédate ( Supliqué )
Silvia- Qué… qué haces aquí ? Pensaba que…
Pepa- Buscarte ( tajante )
Silvia- A mí… por qué?
Pepa- Porque tengo que decirte una cosa
Silvia- Pero…
Pepa- Tengo que decirte algo, no puede … no puedo esperar más.
Me miró fijamente, esperando… incrédula.
Pepa- Yo… quería decirte que…
Miré para todos los lados, como si eso fuera a darme la capacidad de encontrar las palabras.
Pepa- Que… gracias
Pareció no esperarse esa salida.
Silvia- No hay de qué ( Mirando al suelo, decepcionada )
Pepa- Sí, sí hay de qué… tú… tú me has salvado
" Tonta, tonta, tonta! " Eso fue lo que gritaba mi conciencia. Ella fue a decir algo más, pero entonces gruñí de la rabia y me tapé la cara.
Silvia- Qué pasa…?
Aparté mis manos y negué con la cabeza.
Pepa- Yo…
Me bloqueé.
Pepa- Es que… yo ( Mirando para todos sitios )
Silvia- Tú…? ( Expectante )
Pepa- Silvia… tú… o sea, yo…
Miré hacia el cielo y sonreí irónica, sin poderme creer mi nivel de estupidez. No podía decirlo. Ella volvió a mirarme, triste y expectante. Entonces supe como hacerlo, ante su mirada atónita, llevé mis manos hasta el borde de mi sudadera y la subí junto a la camiseta. En dos segundos me las quité torpemente, y después tire las prendas al suelo… cayeron en un charco. Miré a Silvia fijamente, abrazándome a mí misma por el frío, tiritando. Silvia me miró, totalmente descolocada, con los ojos muy abiertos.
Silvia- Pero… qué…?
La miré fijamente. Fue a seguir hablando… pero entonces, por fin pareció entenderlo. Su boca se abrió, palideció… y volvió a mirarme, recordando.
" Pepa- Decirte te quiero a alguien es… es como quedarte semidesnuda en medio de la calle "
A juzgar por sus ojos vidriosos, su palidez… la apertura de su boca casi hasta el suelo… había entendido perfectamente el gesto, que debido a mi estupidez, no pude expresar con palabras. La miré fijamente, tiritando… esperando. Después de unos segundos, en los que mi piel estaba adoptando un tono violáceo por el frío, habló… despacio, entrecortadamente.
Silvia- P..Pepa te… vas a coger una pulmonía… ( Nerviosa ) P… ponte la ropa!
Pepa- N…no! ( Tiritando )
Ella no lo entendía, pero todo esto era por algo. Sin darse cuenta, se acercó a mi y me rodeó con sus brazos… abrazándome, intentando darme calor. Me acurruqué entre sus brazos, apoyando mi frente en su hombro.
Silvia- Estás …loca!
Pepa- Sería capaz de hacer cualquier cosa para que me tocaras
Noté como se estremeció. Así era yo, no era capaz de decir las cosas a las claras… pero sí era capaz de hacer aquellas locuras para subsanar mis errores… y la verdad era que después de todos los acontecimientos, estaba sumamente arrepentida de haberle chillado que no quería que me tocara nunca más, que no se acercara a mí.
Me pegué aún más a ella… y entonces, supe que el momento había llegado. Iba a dejar todo mi orgullo, todas mis tonterías, todos mis miedos atrás… rodeé su cintura con mis brazos, y tras temblar otra vez más…
Pepa- Silvia… te quiero, te quiero!
Ya no temblaba sola… ahora ella también lo hacía. Poco a poco, se separó unos centímetros de mí, pero yo reduje esa poca distancia hasta hacer que nuestras frentes se pegaran. Las lágrimas empezaron a caer por sus ojos, los cuales cerraba y abría constantemente en medio de sollozos. No intenté limpiarlas, no intenté frenar su llanto… tan sólo lo volví a decir, acercándome un poco más a su boca.
Pepa- Te quiero
Lentamente, para asegurarme de que no se quitaría, con sus brazos aún rodeándome… me acerqué para besarla, hasta que…
... un coche dobló la esquina con un gran estruendo. Automáticamente, por la impresión, ella se apartó de mí dejándome expuesta otra vez a la lluvia. Me giré para intentar ver quien acababa de romper el momento. El coche se puso a nuestra altura, dejándonos ver a un preocupado y alucinado Paco.
Paco- Pero qué hacéis aquí?! Sabéis el susto que me habéis dado y… y… pero niña que haces desnuda?! Subid que os vais a congelar!
Miré a Silvia… pero esta ya había iniciado la marcha hacia el coche, pasando por mi lado… Me quedé allí de pie, hasta que Paco volvió a chillarme. Observé como Silvia subía al coche y se acomodaba en el asiento, cabizbaja. Antes de recoger mi ropa del suelo ante un atónito Paco, pensé en lo que acababa de perder… acababa de perder una gran…
...OPORTUNIDAD*
...
Muchas gracias por leer y comentar! Muy pronto la quinta temporada!
lulU*
