-Uhm... Joder que sueño... -decía una adormilada "Shizuru" pasando por el salón del piso de la Bubuzuke, donde el día antes se habían quedado a dormir la familia Yamada. En el sofá cama estaban los tres, con la pequeña de los tres abrazando a su hermano mayor, y la madre al otro lado abrazandolos a los dos. Esa imagen hizo que la motorista en su fuero interno sonriese. Se percató de que no debía de hacer demasiado ruido al preparar su desayuno, y recordó con gran pesar la discusión de la noche anterior, Shizuru parecía que habia dormido un poco, pero ella.. Se sentía fatal por lo que le había dicho a su mejor amiga la noche anterior, se excusaba con el hecho de que, al menos es cierto ¿o no? Decidió prepararle el desayuno a la Presidenta del Consejo y llevarselo a la cama como disculpa.

Preparó todo y llevó las bandejas hacia el dormitorio, entró con la mayor sutileza que pudo y dejó la bandeja en la mesita de noche de la parte en la que Shizuru estaba durmiendo, luego volvió para cerrar la puerta suavemente y se sentó justo al lado de la Presidenta..

-Shizuru.. -susurró acariciandole la cara de forma inconsciente, también dibujo una sonrisa en su rostro acompañada de un sonrojo que enseguida quiso deshacer- Shizuru.. Buenos días. -volvió a susurrar. Parecía que la había despertado, en la bandeja la motorista había preparado dos zumos y dos pares de tostadas con mantequilla, a esto le había incluido una tarjeta en la que con su letra desordenada y casi ilegible ponia "Lo siento".

-Ara.. -se quejó la Presidenta de que se le despertase de aquel descanso, por lo visto se había dormido bastante tarde, las ojeras la delataban, y aquel olor a pan tostado y el susurro con aquel acento de su amada Natsuki la habían instado a despertar.. -¿Y esto? -Preguntó con los ojos casi cerrados mirando a la bandeja y luego a Natsuki instantaneamente.

-Una disculpa.. Por lo de ayer.. Pero.. no te acostumbres.. -susurró sonrojandose-

-Ara Ara.. Que mona mi Natsuki -se abalanzó sobre ella abrazandola y dandole un beso en la mejilla- Acepto tus disculpas encantada -le sonrío-

-Hehe.. -rió algo incómoda- Bueno, desayunemos y luego preparemonos para el día de hoy.

Las chicas desayunaron y estuvieron comentando el hecho de que con la ayuda de Shizuru, Akise y su hermana pequeña pudiesen entrar en Fuuka. A Natsuki no le pareció mala idea, puesto en aquella escuela el chico podría tener opción a grandes becas si su nota subia, y no había precisamente compañías como a las que estaba acostumbrado.

-Pero.. ¿Y su madre?

-Natsuki, ¿Crees que este apartamento me servirá cuando me vaya a la Universidad?

-Eh.. Puede..

-Sí, puede, pero yo quiero dejar Fuuka atrás, lo he decidido, me trae buenos recuerdos, y puede que lo visite de vez en cuando, pero no quiero vivir aquí nunca más, quiero irme, dejarlo todo atrás.. -aquello último hizo temblar los labios de la que hablaba-

-¿Shizuru? -se extrañó y se preocupó a la vez- ¿Cuando decidiste eso? Dijiste que..

-Natsuki.. -la miró y le sonrió levemente- Gracias.

-¿Eh? ¿Gracias por qué?

-Ara ara.. Por el desayuno..

-Ya te dije que.. no es nada - se levantó de la cama- Bien, voy al baño, voy a cepillarme los dientes y vamos a ofrecerles eso que hemos hablado. -dijo, intentando animarse, pero aquellas palabras de Shizuru la habían hecho pensar- Cuando termine te aviso, que voy a cambiarme, NI SE TE OCURRA ENTRAR.

-Natsuki ¿Olvidas que estás en mi cuerpo y que mi cuerpo me pertenece? -dijo para luego reír traviesamente- Aunque si nos ponemos así, podría sentirme en el derecho de ser la dueña de tu cuerpo, ara~

-NO, NI DE BROMA. ENTRA SI QUIERES, MEJOR, ASI TE TENGO MÁS VIGILADA -dijo con su alteración propia de cuando Shizuru bromeaba con temas como esos con la motorista, la cual se fue al baño y empezó a cepillarse los dientes, mientras se miraba a si misma en el cuerpo de Shizuru, miraba los ojos de Shizuru, los labios, inconscientemente llevo sus brazos hacia su propia cintura, abrazandose como si fuese Shizuru quien la abrazase por detrás, se sentía extraña- Tsk... ¿Qué estoy haciendo? -suspiró.

-Cepillarte los dientes -dijo la Presidenta que acababa de entrar en el baño semi desnuda, sólo tapada por una toalla.

-¿Que haces aquí? -gritó Natsuki con el cepillo de dientes en la boca, y esta llena de espuma, apenas se le entendía-

-Ara Ara~ Natsuki, cualquiera diría que eres un pequeño perrito ladrando y con la rabia.. Pues voy a ducharme, como todas las mañanas -le sonrío-

-Ten cuidado con lo que haces con mi cuerpo.. -dijo después de enjuagarse la boca, y justo después salió del baño, dejandose la ropa en este.

Shizuru había encendido ya la ducha y Natsuki necesitaba entrar para coger su ropa, ahora no sabía que hacer, si entrar y cogerla sin problemas, o esperar a que se duchase.

-Joder es mi cuerpo, no puede ser tan malo.. Pero.. -se sonrojó- Es como si entrase para ver a Shizuru... Pero.. Joder.. VALE, ENTRO MALDITA SEA YA.

Abrió la puerta de sopetón y cogio la ropa, justo cuando fue a mirar a su propio cuerpo para pedir disculpas por la intromisión se encontró con algo que la descolocó por completo. No se vió a si misma en la ducha, vió a Shizuru, miró al espejo, se vió a si misma, volvió a mirar a Shizuru de arriba a abajo.

Un berrido se escuchó por el apartamento Fujino, probablemente despertaría a los Yamada, Natsuki después de gritar tuvo el instinto de salir corriendo del baño. ¿Que había pasado?

Shizuru la miró de reojo y se dió cuenta del cambio que sus cuerpos dieron por momentos, pero no hizo nada para taparse, tampoco es que estuviera en una posición en la que se le viese todo, pero ver la imagen de Shizuru entrando a la bañera, con la espalda fuera, sus pechos tapados por una toalla, y sus piernas la dejó ausente de cuerpo y alma a la vez por unos segundos.

-Ay joder. ¿Y esto a que viene ahora? -Se palpó las manos y la cara, volvia a ser Shizuru físicamente- YO ME VOY A... PERO ¿SERÁ POSIBLE?

Tenía miedo a que volviese a pasar lo mismo así que esperó a que la presidenta se duchase y vistiese y luego entró y de camino, se duchó ella también con agua muy fría, lo necesitaba, no sabía porque necesitaba aquella ducha con agua casi helada, pero su cuerpo se la pedía, luego se vistió y salió a la habitación de Shizuru, donde esta la esperaba.

-¿Vamos?

-Vamos.

Estuvieron hablando con la familia Yamada, a la madre casi se muere de alegría, era una familia humilde, no es que fuesen pobres, pero tampoco andaban muy bien de dinero y la mujer se sentía mal por no darles el mejor futuro a sus hijos, pero Shizuru se sentía totalmente agradecida a Akise, tenía que hacer algo al respecto. La hermana pequeña aún tenía que cursar su último año en su escuela de siempre, y luego pasaría a Fuuka sin ningún problema, tenían que estudiar y sacar buena nota en el exámen de admisión y se tendría muy en cuenta la recomendación de Shizuru, así que no podían decepcionarla.

-Muchas gracias, Natsuki, Shizuru.. No sé como puedo agradeceos esto..

-Akise, sé más educado, llamalas formalmente.

-No pasa nada, señora Yamada, tiene más que derecho a llamarnos por nuestro nombre, se lo ha ganado.

-Ara.. Los amigos no tienen porque atenerse a las formalidades -dijo "Natsuki" con una sonrisa-

Después de todo aquello la familia Yamada fueron guiados por Natsuki y Shizuru por la escuela, le enseñaron los alrededores del jardín y la parte de la Iglesia y biblioteca.

-Es una escuela bastante grande.. -dijo la pequeña-

-Sí, pero no te perderás, tu hermanito mayor estará aquí para cuidarte -dijo "Natsuki" agachandose y acariciando la cabeza de la pequeña con una sonrisa-

-Eso.. -"Shizuru" miró a "Natsuki" dedicandole por completo aquella sonrisa que se dibujó de nuevo en su rostro".

El ambiente se había vuelto extraño, después de aquella noche sin dormir y tanto pensar Natsuki estaba como embelesada por la otra, es como si se arrepintiese de todo aquellas palabras que le dijo anoche, sintió su corazón latir con fuerza en su pecho, y cuando pensó en las palabras de esta mañana de la presidenta sintió como su corazón en uno de esos latidos se rompia poco a poco. Suspiró.

-Bueno, vamos.

Quedaron al día siguiente con la familia Yamada para llevar los papeles, Shizuru se encargaría de todo y sin problemas seguramente entrarían al año siguiente en la escuela, pero necesitaban firmas de su madre, y de ellos. Se despidieron en las puertas de Fuuka, por la que justo pasaba el bus hacia la zona donde Akise vivía.

-Ains.. Que día tan largo..

-Sí.. Por cierto, Natsuki.. ¿Sabes que pasó antes... En el baño?

-Eh? ...

-Ara... Por un momento me sorprendió ver a Natsuki tan mona mirandome con esos ojos y totalmente sonrojada...

-Eh... ¡OYE! ¡FUE POR LA IMPRESIÓN!

-Sí... te creo.. te creo... ¿Pero por qué cambiamos de repente de cuerpos?

Natsuki rememoró aquel momento, justo antes de entrar al baño pensó en Shizuru, pero no lo veía algo que destacase, siempre había pensado en ella pero.. ¿Acaso esa vez fue distinta?

-Vamos a la biblioteca, y si no encontramos nada, buscaremos a Mai.

-Como mi Natsuki diga..

Las dos chicas fueron a la biblioteca y estuvieron buscando información sobre las Hime's toda la tarde, incluso se les olvido que tenían que ir a comer a casa. No encontraron más que unos papeles viejos con el simbolo de las Hime's y aquello que Nagi les dijo una vez, también encontraron en un libro de antiguas leyendas japonesas una leyenda sobre Kiyohime.

-Osea.. Tu Child tenía una leyenda.

-Una leyenda de amor prohibido.

-Sí, y parece que deja claro también que una maldición caerá sobre los dos amantes. No me jodas, venga. Yo ya pasé lo del bonito campanazo con el que casi me dejas sorda.

-Ara.. Espera a ver.. -leyó atentamente la historia, parecía encajar incluso lo de la maldición- Los dos, el monje y la muchacha se amaban, Natsuki. No tiene lógica. La maldición del amor prohibido no tendría sentido que la sufriesemos nosotras, tú no me amas.

-Ehehe.. T-Tienes razón.. No tiene ningún sentido. Preguntemosle a Mai.

-Espera Natsuki, ¿Vas a contarselo a Mai?

-Si es la única forma de hacer que esto desaparezca, yo por mi.. Aparte, quiero irme ya, tengo hambre, no hemos comido. Mira que hora es.

-Ara... Vayamos entonces. -susurró mirando su reloj. La presidenta cogió el libro de leyendas, pensó que les sería útil y se fueron a casa de la pelinaranja.

-Mai, abre la puerta anda. Mai abrenos maldita sea -gritaba la motorista mientras daba golpes en la puerta-

-Esperad, esperad. ¿A que viene tanta prisa? -dijo la pelinaranja abriendo la puerta-

-Ey -dijo Natsuki bruscamente entrando, aunque lo único que Mai veia era a Shizuru teniendo un comportamiento totalmente extraño.

-¿Fujino-san? -una mueca divertida y a la vez de confusión se podía leer en la cara de la muchacha que parecía estar haciendo preparativos para la cena-

-No, llámame Natsuki, y a Natsuki, llamala Shizuru.

-¿Qué? ¿Os estáis quedando conmigo? -preguntó Mai cerrando la puerta tras el paso de la peliazul, bastante desconcertada.

-Ehh.. Verás.. No quisimos contartelo antes, pero viendo que esto no se cura y necesitamos ayuda, no tengo otra opción que hacerlo. Tú descubriste infinidad de cosas sobre las Hime's, incluso más que yo o Shizuru, y necesitamos encontrar una solución a esto.

-Eh, espera, para el carro Shizu- Natsu... eh.. ¿Quién de las dos me está hablando?

-Yo, Natsuki, pero estoy en el cuerpo de Shizuru, idiota.

-Tengo que asimilarlo.. Espera.. Entonces, llevais así.. ¿Cuanto?

-Eh... 1 semana, casi dos.

-Pffffffffffffff -la pelinaranja hizo un esfuerzo por contener la risa, pero no pudo evitarlo, empezo a reir a carcajadas, las cuales hacian eco por toda la habitación.

-Sabía que esto pasaría.. -dijo Natsuki llevandose sus dedos a las sienes- Maldita vaca tetona...

-Natsuki, te vas a salvar porque no quiero agredir al cuerpo de la presidenta, sino esa sarten que ves allí habría impactado en tu cara.

-Ara Ara... Natsuki, haz el favor, estas en el cuerpo de una refinada señorita -dijo Shizuru tranquilamente, con una sonrisa-

-HHAHAHAHAHAHAHAHA -La risa de Mai volvió al ver a Natsuki hablar con aquel acento de Kyoto y esa tranquilidad tan poco propia de la motorista.

-¿Y bien? ¿Nos vas a ayudar? ¿O te vas a quedar ahí ríendote de nosotras en nuestra cara?

-No confundas, Natsuki, me estoy riendo de la situación.. Y ... de ti. -comenzó a reír de nuevo- NO PUEDO, ay, es que -las carcajadas volvian.

-Pero serás.. Tsk...

Cuando Mai se calmó, les contó todo lo que sabía, no sabía mucho más de lo que ellas habían encontrado en la biblioteca, y por último Shizuru le enseñó aquel libro con la leyenda de su Child.

-Oh.. Vaya.. Maldición de los amantes.. Esto puede que tenga algo que ver con vuestra situación, pero no hay más que una leyenda.. ¿No habeís investigado mucho más?

-Tengo entendido que Fujino-san puede usar la red con total libertad para llevar a cabo las tareas del consejo ¿No?

-Ara.. Sí, es cierto.

-En internet tiene que haber mucha información sobre esta leyenda, como de todas.

De repente el estomágo de Natsuki sonó con un volumen considerable, el cual llevó a las dos chicas a mirarla.

-Eh, que conste, yo no tengo hambre, es el cuerpo de Shizuru -dijo excusandose.

-Ays.. Como es tarde, podeís quedaros a cenar y a dormir si quereís.

-¿Y Mikoto?

-Está con Reito, se queda allí hoy, así que estaré sola, pero sólo tengo una cama aparte.. ¿Podreís dormir las dos ahí?

-Ehm... Creo que sí.. -contestó Natsuki algo contrariada, con un sonrojo leve en sus mejillas-

-Ara~ A mi me parece bien, pero mañana tocara limpieza intensiva en mi apartamento, Natsuki, así que preparate -sonrió dulcemente.

-Mierda. -susurró Natsuki mirando al vacío.

-Pues no se hable más, prepararé el triple de lo que tenía pensado -se levantó Mai energicamente y ando hacía el frigorifíco, sacó algunos ingredientes y empezo a cortar otros que tenía en la mesa-

-Ara.. Tokiha-san ¿Necesitas ayuda? -preguntó Shizuru, observando a Mai preparar la cena-

-Uhm.. Me hace sentir mal.. Pero.. Si..

La presidenta se levantó y se acercó a Mai y empezó a ayudarla, Natsuki las observaba desde su sitio.

"Si al menos.. supiese que tengo que hacer para volver a nuestros cuerpos..." pensaba. "Siento que tengo la maldita respuesta cerca, pero no tengo ni idea de que podría ser" pensativa miraba su pelo azul de lejos, actuar con total tranquilidad y parsimonia, tal y como Shizuru lo hace siempre, sin prisa, sin pausa, con tranquilidad, y movimientos perfectos y totalmente hábiles. "Maldita sea, cuando me veo a mi misma, a mi cuerpo, actuando como Shizuru me veo tan ridicula..". Suspiró. Seguía pensando y cavilando en cual podría ser la solución a aquel problema, sin darse cuenta de que la única que tenía la llave de aquella puerta era ella en su interior. Cuando vino a darse cuenta Shizuru y Mai habían terminado la cena y la estaban llamando para que ayudase a poner la mesa. Y así pasaron la tarde y la noche de risas y bromas con la pelinaranja, había sido otro día poco tranquilo al fin y al cabo, necesitaban relajarse.