Mai fue a abrir la puerta justo cuando el timbre sonó, no quería escuchar más excusas tontas de su amiga, era una cabezota, y como cabezota, iba a perder a la persona que quería. Estaba convencida de que lo que Shizuru y Natsuki sentían la una por la otra era verdadero, pero si aquello se perdía sería muy difícil encontrar algo igual.

-Vooooy~

La peli naranja abrió la puerta y se encontró con "Natsuki" y con el chico en cuestión que se había enamorado de Shizuru.

-Oh.. ¡Hola! ¿Qué tal, Shiz- digo.. Natsuki?

-Ara~ no te comas la cabeza Mai, ya lo sabe.

-¿Qué sabe el que?

-Sabe lo de nuestros cuerpos, y todo lo demás.

-Ohm... Entiendo… Por cierto, encantada, soy Tokiha Mai, amiga de Shizuru y Natsuki ¿Y tú eres?

-Yamada Akise. Encantado. -el chico hizo una reverencia algo sonrojado y miraba a Mai algo expectante. Pensó "que guapa" y se dejó llevar por los nervios.

Mai los invitó a entrar a casa, en la cual se encontraron a Natsuki algo incómoda con la situación.

-Como no venias, hemos venido nosotros Natsuki-chan.

-PER-

-Lo sabe, Natsuki. Se lo he contado.

-Oh mira.. Que confianza de repente.

-Natsuki, tenía derecho a saberlo, te salvó la vida, y por eso ya lo podrías considerar amigo.

-Tsk...

-¿Qué te ocurre? ¿Te ha contado algo Mai?

-Nada, sus tonterías de siempre, que vive amargada.

-¡OE! YO NO ESTOY AMARGADA.

El chico escuchaba la conversación mientras se mantenía de pie detrás de Mai, algo nervioso, sin saber si dar un paso hacia delante o quedarse en el sitio.

-Puedes sentarte Yamada-kun. Siéntete como en tu casa -le dijo Mai con una sonrisa, a la que él contesto asintiendo nerviosamente con la cabeza-

El chico se sentó junto con la "motorista" que ya no era más que Shizuru en el cuerpo de Natsuki para los presentes. Le explicaron un poco más sobre el tema de las Hime's ya que el chico andaba algo perdido y cuando Mai le contó todo aquello terminó por creérselo, aunque le sonaba a cuento chino.

Natsuki ese día sin embargo estaba como ausente, miraba a Shizuru de reojo sin apenas pronunciar palabra, luego miraba a Akise y se preguntaba que habrían estado hablando mientras que ella estaba en casa de Mai. Akise parecía estar muy nervioso y ella no sabía la razón, pero a saber si estaba así porque se le había declarado y andaba nervioso ¿Y sí habían empezado a salir y ella no sabía absolutamente nada? No. Shizuru la amaba a ella. ".. Shizuru no va a estar detrás tuya durante toda tu vida, por muy enamorada que esté, terminará desgastándose por el dolor que le supone que tú no la correspondas"… Las palabras de Mai se clavaron una vez más en el corazón de Natsuki, quien apretó el puño y se levantó. "Bueno, vámonos, ya está bien de charla por hoy, tengo ganas ya de volver a mi puñetero cuerpo."

-¿Nos vamos? Estoy cansada.

-Ara… Claro que sí Natsuki, vámonos, Akise también tiene que coger el autobús para volver a casa ¿cierto?

-S-Sí, cl-claro.

"Qué idiota es, se pone nervioso por nada que le digas. Tsk… "

-Bueno, entonces os acompaño a la puerta –se ofreció Mai – Mikoto está por llegar y yo aún no he hecho la cena, y seguro que viene muerta de hambre del campo.

-Oh, pues dale saludos. Hace tiempo que no la veo por aquí, las tardes con su hermano le están cundiendo ¿eh? –decía Natsuki intentando disimular su enfado -

-Sí, pero bueno, yo tengo más tiempo para centrarme en cosas. Cuidar a Mikoto es como ir detrás de un niño pequeño las 24 horas, ya sabéis. –decía mientras los acompañaba a la puerta y se despedía – Por cierto encantada de conocerte Yamada-kun, espero verte más por la escuela, seguramente sí. Ya sabes que aquí tienes a una amiga –le sonrió y luego se despidió de las otras dos chicas. Cuando se acercó a Natsuki la abrazó y aprovechó el momento para susurrarle algo al oído, que más que un consejo parecía una amenaza – "Como trates mal a Shizuru por tus estúpidos celos la próxima vez que te vea te mataré a sartenazos"

A la motorista le recorrió un escalofrío y justo después se despidió. Caminaron los tres hasta la parada del autobús y esperaron a que el chico se fuese y luego caminaron las dos hacía la casa de Shizuru.

"¿Qué debería de hacer? ¿Le pregunto? ¿Y si le sienta mal que le pregunte? Joder, que complicadas son estas cosas"

-Natsuki.

-Oh… Dime Shizuru.

-¿Qué tal con Mai?

-Bien, supongo.

-¿Y esa escapada tan… repentina cuando volví de la biblioteca?

-No es nada, me encontraba mal, ya está.

-Lo normal cuando te encuentras mal es largarte a tu casa.

-Recuerda que vivo en tu casa, y no tenía las llaves.

-Sabes que mientes Natsuki Kuga.

-Tsk. Calla.

Llegaron a casa de Shizuru y allí descansaron un poco en el sofá mirando los papeles y la información que Shizuru había conseguido de Internet. Pero Natsuki no estaba pensando en eso, sino en las palabras de Mai y en las de Akise. ¿Qué le estaba pasando? La mirada se le desviaba de vez en cuando a los labios de Shizuru, eran los suyos propios, pero el tono de su voz le decía que era la Presidenta, se acercó inconscientemente, lo suficientemente cerca como para alzar la mirada y encontrarse con nada más y nada menos que Shizuru, aquella imagen tan repentina la sobresaltó y se alejó de repente de la cara de Shizuru, la que segundos antes se encontraba a milímetros de la suya. ¿En qué estaba pensando y que acababa de pasar?

-¿Qué ha pasado Natsuki?

-Ni idea.

-Por un momento tú…

Natsuki no quería escuchar lo que seguía después de aquello así que la cortó repentinamente.

-Me iba a caer encima de ti del sueño que tenía. Va a ser mejor que nos vayamos a dormir pronto.

-¿Natsuki? ¿Qué te pasa?

-Ya te he dicho que me encontraba mal.

-Mi Natsuki me miente… ¿eh? Ara~ A ver si va a ser porque mi Natsuki no tiene su dosis diaria de mayonesa… -bromeó-

-Tsk… ¿Tu Natsuki? – "Sí, quiero ser tu Natsuki. Digo no. ¿Qué digo? Yo no soy extraña. A mí no me pueden gustar las mujeres, maldita sea. De hecho no me gustan, pero… " miró a Shizuru con una expresión bastante extraña en su cara, era una mezcla de pena, nostalgia, confusión y arrepentimiento.

-Natsuki… -Shizuru observó el rostro de Natsuki y se acercó a ella abrazándola fuerte. ¿Qué te pasa?

-Sh-Shizuru… No quiero perderte… - a la valiente y orgullosa motorista se le escapó una especie de quejido.

-Ara… Natsuki, no me vas a perder, siempre estaré aquí contigo.

-No… Me dijiste que te irías… Y yo… - luchaba por comenzar un llanto que una vez iniciado no pararía hasta dentro de un buen rato. Tenía ganas de llorar como nunca las había tenido nunca, estaba dejando salir a flote la parte más sentimental que en ella dormitaba.

-Ara… Es cierto que quiero estudiar mi carrera lejos de Fuuka Natsuki, pero eso no significa que quiera dejarte sola. –intentó tranquilizarla acariciándole la espalda y el pelo sin entender el por qué Natsuki actuaba de esa forma, pero de todas formas, no quería ver a Natsuki triste, no quería verla llorar.

-Shizuru… - agarró fuerte la ropa de la castaña y empezó a llorar – No te vayas yo… "Te quiero" –pensó – Pero no lo pronunció. Yo… Prometo que…

-Natsuki… ¿Esto es por la declaración de Akise, cierto?

Natsuki se quedó de repente callada, sólo daba pequeños y patéticos respingos intentando calmar su alterada respiración debido al llanto.

-No se me ha declarado, simplemente quería asegurarle a su madre que yo ya estaba enamorada de otra persona, para que dejase de emparejarlo conmigo… -tranquilizó –

-Maldito enano… Me dio a entender que estaba enamorado de ti… Y yo pensé que… Te irías lejos de mí…

-Natsuki… No me digas eso por favor… - la abrazó fuerte y luego suspiró – Tengo que irme a estudiar el año que viene, no me pongas en esta situación. Tengo que seguir con mi vida.

- "Pero… Shizuru yo… " …

-Entiéndelo Natsuki, no puedo condicionar mi vida, tengo que estudiar.

-Shizuru… -se tranquilizó un poco, ya no sabía la razón exacta por la que lloraba, había quedado ante Shizuru como una idiota, una niña pequeña, una llorona. La tenía abrazada y acarició su pelo, mediante el tacto pudo adivinar que se trataba del pelo ocre de la Presidenta. Estaban en sus cuerpos y estaba durando más de lo pensado.

La Presidenta parecía haberse dado cuenta también de que aquel cambio se producía cuando un acercamiento de las dos amantes malditas tenía lugar. No sabía por qué esa maldición la había afectado a ellas dos, no encontraba respuesta, y ahora estaba más confusa que antes. No entendía porque ese arrebato de Natsuki, fue tan inoportuno, porque pensó que ya estaba preparada para hacer una vida lejos de ella, y de repente recibe esa petición tan dulce y a la vez tan amarga. Se mantuvo quieta acariciando el pelo y la espalda de Natsuki con calma, le encantaba sentir que Natsuki estaba entre sus brazos, era una de las cosas por las que podía sentirse afortunada, y a la vez la mujer más desdichada. Tenía a la mujer que amaba entre sus brazos, y no podía hacer más que consolarla y abrazarla para que no se separase, porque quería seguir sintiéndola a ella y no a una Natsuki encerrada en el cuerpo de esa "enferma mental" que era, según su padre y todo el colectivo familiar que la miraba con desprecio, por el simple hecho de amar a otra mujer más que a su propia vida.

-Natsuki… -pronunció su nombre en un susurro que parecía que en cualquier momento se desvanecería, un susurro roto. No quería acabar con ese momento, pero prolongarlo más le haría más daño. Y ese daño era tan fuerte como su amor, y ella se había propuesto olvidar a Natsuki sin que quedase una pizca de rencor o de odio hacia ella. No podría perdonarse odiar a la que una vez fue su primer y único amor.

"Soy una egoísta. Dándole pena a Shizuru no conseguiré que se quede conmigo" Las palabras de Mai volvieron a resonar en su cabeza "Creo que tengo la respuesta en la punta de la lengua, y tengo que solucionar esto antes de que Shizuru tenga que irse… Aunque… Esta situación es lo único que la mantiene aquí… Pero… Tengo que mirar por la felicidad de Shizuru, ella siempre miró por la mía… Tengo que solucionar esto sí o sí…"

-Shizuru, a partir de mañana, investigaré todo lo que pueda, haré lo que sea por devolverte tu cuerpo y así podrás… irte a estudiar tranquila.

Shizuru se mantuvo en silencio, escuchar esas palabras le causaban miedo, confusión y a la vez que su corazón volviese a palpitar por la mujer por la que siempre lo hizo.

Lamento la espera por los nuevos capítulos. De hecho he subido dos para compensar todo este tiempo sin subir. Empecé el curso y el mes de Agosto estuve de vacaciones. Así que en estos días he escrito lo que he podido para compensar la tardanza. Espero que os guste. Debo de reconocer que ni yo misma sé cómo terminará, y me está costando MUCHISÍMO enlazar el final como lo tenía planeado. Así que espero que os guste este y los siguientes.