- No puedo más. Tengo que irme. Compréndelo.
- Shizuru, no. –Pensaba, pero no podía hablar, sus labios temblaban y sentía su cuerpo pesado, como una masa inamovible- No te vayas. – volvía a pensar, sin pronunciar palabra.
- Se acabó Natsuki… No puedo pararme a esperar algo que jamás llegará. No puedo vivir de un sueño y de una ilusión, porque ello no me dará de comer.
-Shizuru… ¡No!
-Déjame Natsuki. Estoy cansada de tus juegos, me has hecho pensar una y otra vez que me amabas ¿Para qué? Para mantenerme a tu lado como una egoísta y egocéntrica que sólo quiere de mi atención.
-¡SHIZURU! ¡NO TE VAYAS!
La motorista brincó en la cama y se incorporó súbitamente mientras notaba como su corazón palpitaba en su pecho a punto de salirse, sintió que podía respirar, que podía hablar, y miró a su alrededor buscando a una única persona. Allí estaba a su lado, durmiendo, la miró y en su cara se esbozó una sonrisa de alivio y a la vez felicidad.
"Menos mal que aún sigues aquí, conmigo. Shizuru." –se incorporó un poco plantando sus labios en una de sus mejillas, asegurándose antes que la receptora dormía de verdad. Miró su reloj, y al descubrir la hora dejo escapar un suspiro. Las 7 de la mañana, no tenía clases y estaba despierta a esa hora, en lo primero que pensó fue en que tenía sueño, pero dudaba en que pudiese dormir después de aquella tortura de pesadilla. Se levantó y salió del cuarto con cuidado de no despertarla y se fue al sofá a ver la televisión. Con suerte a esa hora estarían echando las carreras, y hacía tiempo que no las veía ya que no se levantaba para nada temprano. Encendió la tele y se echó en el sofá, cambiando de canal hasta encontrar el que buscaba.
Pasaron unas 3 horas, a veces daba una pequeña cabezada y se quedaba adormilada, pero enseguida se despertaba cuando escuchaba al comentador de las carreras gritar por la emoción de la última curva, cuando terminó la carrera apagó la televisión. Tenía hambre, pensó que no sería mala idea hacer el desayuno para Shizuru y para ella, la última vez lo hizo a modo de disculpa, pero un detalle porque sí creo que tampoco le haría mal a nadie. Al fin y al cabo Shizuru la mantenía en su casa desde que sus cuerpos cambiaron.
Bien. Manos a la obra. –dijo para sí misma.
La cocina quedó hecha un desastre cuando terminó el desayuno pero pensó que luego lo arreglaría todo, lo importante era tomar el desayuno recién hecho.
Se dirigió al cuarto de la castaña para llamarla a que fuese al salón donde todo estaba preparado para tomar el desayuno juntas, cuando abrió la puerta y fue a llamarla observó que Shizuru no se encontraba en la cama. Sintió un escalofrío y notó como su cuerpo empezó a temblar.
¿Shizuru? ¿Shizuru? ¿Dónde estás?
No recibió respuesta. ¿Y si aquello no había sido un sueño y lo que realmente fue una ilusión es que se encontraba durmiendo a su lado?
¡Shizuru! – abrió la ventana y miró a través de ella, para ver si se encontraba en la terraza, entró al baño de la habitación de Shizuru, donde siempre se duchaban, no estaba allí, justo después fue hacia la otra sala contigua, la cual parecía un pequeño estudio, no podía estar en el salón ni en la cocina. ¿Dónde estaba entonces? Fue hacía el baño y allí, al abrir la puerta, se topó con una imagen algo inusual.
Shizuru se estaba tomando una ducha en el otro baño, pero ella estaba tan cegada por el miedo de su marcha que ni siquiera se inmutó por el sonido del agua cayendo. Natsuki no sabía si fue por la impresión que aquella imagen le causó, o por la alegría de ver a Shizuru, pero no paraba de mirarla, empezó a mirar de arriba hacia abajo su desnudo cuerpo, boquiabierta y sin apartar ni un solo segundo la mirada.
¿Lo peor de todo? Si, era Shizuru, no era ella, era el cuerpo de Shizuru, le pareció al abrir la puerta ver el reflejo de una melena azul, pero en ese instante se encontraba observando como una tonta la melena castaña de la Presidenta cayendo por su espalda, su corazón empezó a latir con demasiada fuerza, tanto como cuando se despertó al principio de aquel día, al parecer Shizuru no se había dado cuenta de que sus cuerpos habían cambiado en ese mismo instante y tampoco de la presencia de la motorista que la miraba como si estuviese adorando a una diosa.
Shi…zu…ru… - En cuanto vio que la Presidenta volvía la vista atrás y que sus miradas se encontraron durante unos segundos dio un fuerte portazo y se quedó tras la puerta algo traspuesta.
Notaba como el corazón casi le saltaba del pecho para irse por su propia voluntad a hacer las maletas e irse para siempre. ¿Qué se supone que había sido eso? Esos nervios, ese deseo, esa atracción. Natsuki agitó su cabeza de lado a lado, intentando borrar el recuerdo del cuerpo desnudo de Shizuru mientras sentía en el estómago una especie de burbuja que contenía sentimientos entremezclados. Suspiró.
Cuando se tenía que duchar en el cuerpo de Shizuru evitaba mirar, le daba vergüenza, pero había veces en las que no podía evitar mirar, tenía que hacerlo sí o sí, pero no le había causado nada parecido a lo que había sentido hace unos momentos. Se miró las manos, en efecto, había vuelto al cuerpo de la presidenta, esas manos tan finas y tan perfectas sólo podían pertenecer a esa mujer.
Se fue a la cocina a preparar el desayuno, así quizás conseguiría despejarse, pero ni con esas, ni con el mayor esfuerzo podía dejar de pensar en esa imagen.
En cuanto Shizuru salió de la ducha ya vestida, Natsuki evitó mirarla a la cara, y salió corriendo hacia el baño para ducharse ella también, le dio los "Buenos días" a Shizuru pasando rápidamente de largo antes de que tuviese tiempo de que sus miradas se encontrasen de nuevo. Cuando salió de la ducha Shizuru no estaba, le había dejado una nota "Estoy en la Sala del Consejo trabajando, me he llevado las llaves, si quieres volver a casa antes ven a buscarme y te las doy. Gracias por el desayuno. Shizuru" y un pequeño corazón al final de esta nota. La motorista sonrió, cogió su teléfono móvil y llamó a Mai para que la ayudase con la investigación, esta dijo que se pasase a su casa a la hora de comer, que allí estaría con Mikoto, y que si quería que llamase a Akise. Natsuki aceptó a regañadientes y llamó al chico justo después, el cual aceptó con gusto y con algo de nerviosismo al saber que se encontraría con esa chica pelinaranja tan agradable.
Natsuki preparó una maleta, cogió todo los documentos que tenía sobre las "Himes" que había conseguido y se fue hacía la Biblioteca a mirar. Tenía que encontrar la respuesta sí o sí.
Toda la mañana pasó volando, estuvo toda la tarde investigando y a la hora de comer fue a buscar a Shizuru al despacho.
¿Shizuru? ¿Qué?
… Natsuki, no es lo que parece…
¿Shizuru? ¿Natsuki? Espera… ¿Que se supone que ocurre aquí?
Ya te lo explicaremos luego – La Presidenta salió corriendo detrás de Natsuki, esta corría bastante rápido pero la otra tampoco era nada lenta, consiguió agarrar su brazo en la sala en la que una vez, por culpa del viento, hubo un incidente extraño con las bragas de Natsuki, esa sala que cada vez que Natsuki la veía hacía que le entrase un escalofrío al recordar aquello.
¿Qué quieres? ¿No te cansas de jugar con todas las mujeres que se enamoran de ti?
¿Qué dices?... ¿Natsuki?
Lo que escuchas… Te encanta tener a las mujeres a tus pies… ¿Verdad?
Natsuki, te recuerdo que estoy en tu cuerpo. Que Nao se acercó a ti, a besarte a ti, no a mí. ¿Crees que si ella hubiese sabido lo de nuestros cuerpos se hubiese acercado a la peliazul a besarla, sabiendo que dentro se encuentra su rival número uno?
¿Qué rival ni que rival? –se deshizo del agarre de la Presidenta con mal humor- No sé a qué te refieres.
Pues a ver si te das cuenta, Natsuki. Estás muy ciega. Nao está enamorada de ti, y yo también. Pero parece que tu testarudez no te permite enamorarte de mujeres.
¿Enamorarme yo? Yo no puedo enamorarme de nadie. Soy horrible, siempre hago daño a quien quiero, por eso no quiero amar a nadie.
¿Natsuki? ¿Realmente piensas así?
Mírate a ti misma. ¿Acaso no estás sufriendo por mi culpa? ¿Por culpa de mi testarudez?
Esto no es tu culpa… Yo… Yo me enamoré de ti sin quererlo, yo…
Escucharon pasos y miraron en dirección a estos, de entre las sombras de aquel pasillo, distinguieron la silueta de la chica pelirroja, que las miraba algo confundida e incrédula de lo que estaba oyendo.
¿Qué se supone que está pasando aquí?
Eh… Nao yo… -La motorista se acercó a ella-
Ya veo…
Yo, creo que me voy a seguir con mi trabajo, aclarad esto. Comeré en Fuuka Natsuki, luego te veré en casa de Mai.
V-Vale…
Con esto, la Presidenta se fue y dejó a la motorista hablando con la pelirroja.
Me habéis estado engañando todo este tiempo ¿no? Tratándome como a una estúpida ¿Cierto?
No es eso, Nao. Es complicado.
¿Complicado? ¿Es que no confías en mí? Creía que era tu amiga Natsuki, después de lo que pasó, después de que tú fuiste la que me abriste los ojos con respecto a todo.
Nao. Te juro que quería contártelo pero estaba demasiado centrada en solucionarlo lo antes posible, para que se quedase en una anécdota más que contar, y no en unos meses infernales.
¿Infernales? Te parece infernal dormir, vivir, estar todo un verano con la persona a la que amas ¿O te parece más infernal estar en el hospital día tras día yendo a ver a tu madre, viendo como recae o como se recupera, sin saber un futuro cierto sobre su estado, sin tener siquiera a tu mejor amiga apoyándote?
Nao, tú... no me contaste nada de esto.
¿Acaso me has dado tiempo? Natsuki... Encima, como una idiota, te echo de menos, me enamoro de ti, y voy a declararme, y esto es lo que me encuentro.
Nao, yo… Lo siento.
Natsuki, te perdono. Te perdono, pero lo que no puedo perdonar es que no me correspondas y dejes que tu vida sea tan horrible como la mía. No quiero que estés sola, y estás siendo una idiota.
¿A qué te refieres?
Por dios, Natsuki hay que ser idiota para no darse cuenta. Decidí declararme porque pensaba que aún tenía una oportunidad contigo, pero veo que por esa conversación que he escuchado…
Nadie tiene oportunidad conmigo.
No te hagas la difícil. Shizuru sí, y lo sabes.
Que tengamos esa maldición no significa nada.
Maldición de los amantes ¿Cierto?
Así se llama.
Pues piensa en por qué es de los amantes y no la "Maldición de la mejor amiga rica que se va a estudiar a otro sitio y la motorista idiota que se queda tan tranquila". Y ahora me voy. He tirado demasiado mi dignidad por la borda como para seguir echándote la charla. Te espero en casa de Mai.
¿Tú también vas?
Claro, que no me correspondas no significa que te vayas a librar de mi tan fácilmente, señorita testaruda. – le sonrió y se fue con risa burlona propia de la pelirroja-
Natsuki no paraba de pensar, a veces se quedaba como flotando en un mar de confusión. No sabía qué hacer, todo el mundo se empeñaba en que ella estaba enamorada de Shizuru, y ella intentaba negárselo cada día más como si así fuese a conseguir dejar de amar a una mujer de una vez por todas.
