¿Qué debía de hacer? Ir a casa de Mai y hablarlo con ella y Nao sería aún más presión de la que ya sentía en su pecho. Destrozar los sentimientos de Shizuru negándole todo podría hacer que Shizuru se fuese a Kyoto o a la capital a estudiar y no la podría volver a ver. La peliazul se encontraba en un bucle del que parecía imposible salir.
Desanimada suspiró y salió de aquella sala, miró al cielo y se preguntó qué era lo mejor para ella y para su querida amiga, o algo más que eso.
No entendía nada. Nao iba a casa de Mai, ella la habría invitado a comer, pero eso significaba que Mai quería que Nao participase en eso. Tarde o temprano se enteraría entonces.
Hizo tiempo y cuando se sintió segura fue a casa de la pelinaranja, allí se encontró a la patrulla que sabía su secreto. Todos lo sabían, a Mikoto se lo había explicado Mai, y la ignorancia y a la vez sinceridad de la pequeña morena ponía a Natsuki de los nervios.
La comida avanzó de forma agradable, Nao parecía haber olvidado la conversación que tuvieron horas antes y cuando terminaron de cenar, la pelinaranja con gran tacto volvió al tema importante. Lo estuvieron hablando, todo estaba en Natsuki, era como una especie de secta intentando atraer adeptos. Natsuki era la única que se negaba a reconocer que lo que sentía era amor por Shizuru, a pesar de que desde fuera se veía claramente para quien conocía a la motorista.
Dejad ya de presionarme. ¿Qué sabréis vosotros sobre el amor?
Natsuki, por dios. Entonces aclárate.
¿Qué me aclare? Ya os lo he aclarado mil veces, no siento amor por Shizuru
Ya te lo he dicho antes, ¿Por qué entonces se llama "Maldición de los amantes"?
No lo sé, será que se llama así por algo especial y raro.
Ya. Sí. Porque ha coincidido que todos los que la han sufrido estaban en la misma o parecida situación. Que las dos seáis chicas no significa que no podáis amaros ¿Sabes?
¿Qué tiene eso que ver? – protestó Natsuki-.
Mucho al parecer. Si Shizuru fuese un chico seguramente no te costaría reconocerlo tanto. ¿Acaso piensas que Shizuru sea una enferma por amarte a ti?
No… No pienso que Shizuru sea una enferma. Simplemente pienso que se equivoca de persona. Yo no la merezco.
Claro que no la mereces – dijo Nao de forma brusca.
Se hizo un silencio sepulcral e incómodo hasta que Mai decidió tomar la palabra.
Natsuki. Seas como seas, no vamos a dejar de quererte, pero por Dios cambia ya de parecer. Eso no te hace bien ni a ti ni a nadie.
Eh. Natsuki. Si no lo reconoces y te enamoras de otra mujer dentro de un tiempo, o si ni siquiera encuentras el amor, te arrepentirás de haber perdido a una mujer como la que te está esperando ahora mismo.
Oh joder, dejad de agobiarme. ¡Esto es jodidamente complicado! ¡No quiero amar a otra mujer! – gritó Natsuki algo desesperada y sonrojada hasta las orejas.
¿Por qué no?
Porque… no es… es que… Shizuru se amargaría a mi lado…
¿Qué respuesta es esa? – empezó a reír Nao.
Oye chicas, creo que la estáis agobiando, dejadla pensar por su propia cuenta… -dijo Akise mirando a Natsuki con pena – Ella creo que está demasiado confundida como para dejar en claro nada.
Pues bueno… - Nao se levantó – Como tú no das el paso. Lo daré yo.
¿Dónde vas pedazo de burra?
Hablaré con Shizuru. Así que vete a casa, no seas una cobarde.
No. Nao no hables con Shizuru. Esto tiene que aclararlo Natsuki.
Eso… - susurró la morena alegrándose de que alguien le diese la razón en algo.
Es que si no se hace algo, se dará cuenta a los 60 años de lo equivocada que está.
Todos miraron a Natsuki, cosa que hizo que esta se asustase, se sentía observada y a la vez amenazada. Agobiada y presionada por 4 bandas distintas.
Natsuki… - dijo Mai con la cara ensombrecida –
¿Q-Qué?
Promete que esta noche hablarás con Shizuru… o sino… tu moto… desaparecerá.
¿Mi moto?
Sí. Tu moto.
Atrévete.
No me retes.
Natsuki tragó saliva y les prometió que hablaría con Shizuru ese día a la noche, luego con lo que Natsuki y las demás habían investigado por su cuenta le dieron una sarta de argumentos razonables con los que Natsuki recapacitó y se vio más decidida a hablar con la peliocre.
Vale, hablaré con ella… Pero pase lo que pase. Por dios. Prometedme que no vais a ir gritando por ahí lo que pase.
Danos noticias entonces.
Natsuki se levantó y fue hacia la puerta, para salir de casa de Mai e ir a buscar a Shizuru a Fuuka.
Natsuki, ánimo.
G-Gracias.
La peliazul buscó a Shizuru por todas partes, no la encontró.
Buscó en la biblioteca, en el despacho, en la sala del consejo estudiantil, en la sala del consejo disciplinario, preguntó por ella a todas las personas que se encontraban allí. Seguía sin encontrarla, empezó a asustarse. Se la vio bastante afectada cuando pasó eso. ¿Dónde estaría?
Fue al apartamento y estando allí, buscó a Shizuru por todas las habitaciones. No estaba. Buscó sus cosas. Tampoco estaban. Sólo había un nota en la cama con la letra curvada y cuidada de la presidenta.
"Me voy Natsuki. No me busques. Te amo y lo siento"
Mierda.
Salió del piso a toda velocidad, cogió las llaves de la moto y el casco y se fue hacia su jinete mecánico. Se montó y arrancó. Hacía tiempo que no la cogía, pero hoy lo iba a hacer, y con gusto. Aceleró y fue directa a la estación de tren de Fuuka, cuando llegó bajo de la moto y pregunto a la gente que había allí, a los recepcionistas y a los vendedores de billetes. Uno de ellos la ayudó.
Oh sí. Esa chica tan hermosa y elegante de pelo azul. Hace unos minutos compró el billete y se montó en el tren hacía el aeropuerto.
¿Hacía el aeropuerto?
Sí. Se la veía con prisa al parecer.
¿Cuál es la forma de llegar al aeropuerto más rápida?
Vía de Fuuka A67-9394 y cogiendo la salida A68-9325 hacía este. Es fácil de llegar, no tiene perdida.
Gracias.
La morena volvió a la moto, se montó y se puso su casco. Arrancó y fue camino al aeropuerto, a toda velocidad seguramente luego le llegarían unas cuantas multas al buzón por exceso de velocidad pero eso antes que perder a Shizuru para siempre. Siguió la carretera y cogió la salida, divisó unos cuantos carteles que le conducían al aeropuerto y justo en la calle anterior a este un control policial.
A la mierda mi vida, mi carnet y mi moto.
Un policía la avistó y le hizo señales de que se parara inmediatamente, Natsuki aceleró aún más y pasó la curva derrapando a velocidad vertiginosa, podría haber resbalado en aquella curva y haber tenido un final un poco sangriento, pero ella controlaba su moto como una diosa, consiguió mantener el equilibrio y siguió la calle para llegar al aeropuerto. La policía la seguía ahora, era genial, tenía que perderlos en cuestión de una calle y media básicamente. Que inoportunos eran los jodidos agentes. Aceleró y frenó justo en la puerta, dejó la moto en el suelo y entró a la estación antes de que los agentes pasaran la curva. Seguramente la buscarían una vez dentro, pero eso a ella ya no le importaba.
Se hizo paso entre la gente que iba con maletas y mochilas enormes que se preparaban para viajar, buscó en los paneles los vuelos próximos a Kyoto y a la capital, seguramente habría elegido uno de esos destinos. Con mala suerte había 2 vuelos a horas cercanas, podría ser cualquiera de los dos, pero decidió ir al que le dictó el corazón, o lo que era lo mismo. El que salía antes. Buscó entre la gente y cruzando el torniquete hacía el pasillo para el vuelo se encontró a sí misma.
-¡SHIZURU!
No la escuchó.
