Natsuki abría los ojos con dificultad, sentía los párpados pesados, había dormido muy poco aquella noche pero aun así se despertó con un extraño buen humor. Se frotó los ojos y se estiró, se encontraba en la cama donde había pasado la mayoría de las vacaciones, viviendo con Shizuru, durmiendo con ella. Bostezó aún adormilada y entonces reparó en que alguien la abrazaba por detrás, se dio la vuelta lentamente, intentando no despertar a su compañera de cama, la miró.
Hubo unos segundos de silencio, de incómodo silencio.
¡¿QUEEEEEEE DEMONIOOOOOOOOOOOOS?!
Un grito hizo temblar los cimientos del apartamento mientras una tranquila y dormida Shizuru se mantenía a su lado, desnuda completamente, con una sonrisa en su rostro bastante inusual. Se miró a sí misma, también estaba desnuda. Su respiración empezó a alterarse, intentó relajarse para recordar lo que había pasado la noche anterior.
"¿Qué demonios has hecho Natsuki? No me jodas. A ver, recuerda ¿Qué hiciste anoche?". Por más que recordaba intentando autoconvencerse de que nada importante había ocurrido, los momentos de la anterior noche poblaban su mente, avergonzando a la motorista cada vez más. Miró a Shizuru, iba a despertarla para preguntarle si lo que recordaba de la noche anterior era cierto, pero no hizo falta alguna, verla acostada en la cama, desnuda, con solo una fina e insignificante sábana encima de su cuerpo la hacía querer repetir.
Tragó saliva con un gesto exagerado de su garganta y se miró las manos, por un momento se tranquilizó y un sonrojo bañó sus mejillas, en el fondo no se arrepentía tanto, se le escapó una sonrisa y sus ojos reflejaron un brillo distinto, un brillo de felicidad.
-Shizuru… -se acostó al lado de la peliocre y le acarició la cara, alegrándose de que por fin, cuando miraba a su lado la viese a ella, a la Presidenta, y no a su estúpida cara de dormida babeando la almohada, Natsuki río por lo bajo y se abrazó a la peliocre que inconsciente e inmediatamente se abrazó también a ella. Al poco tiempo de estar abrazada a aquella mujer, esta se despertó.
-¿Natsuki? - preguntó extrañada de ver como chica de pelo oscuro la abrazaba mientras ella dormía.
-Dime… -contestó en un susurro, parecía como si estuviese quedándose dormida de nuevo.
-Ara~ No esperaba que fueses tan cariñosa… Voy a tener que hacerme la dormida más de una vez para que me abraces así…
-¿Eh?...- La peliazul la miró deseando que se callase- Sh. Calla. Tenías frío ¿vale? - se excusó la motorista.- Nos podríamos levantar y hacer el desayuno ¿No crees?
-Cierto… Aunque yo anoche… no es que comiese mal precisamente –dijo con un sutil tono de seducción, refiriéndose a la noche anterior.
Natsuki se quedó petrificada, no sabía cómo reaccionar.
-NO RECUERDES ESO ¿VALE? DEMASIADO YA LO RECUERDO YO POR MI MISMA, COMO PARA QUE ME LO RECUERDES TAMBIÉN.
-Oh… ¿Eso quiere decir que a Natsuki le gustó tanto que le pareció una experiencia inolvidable?
-¡A la mierda!
La Ex - presidenta empezó a reír por lo bajo viendo la expresión de vergonzosa frustración de la peliazul.
-Natsuki es realmente adorable cuando se sonroja de esa forma.
La peliazul carraspeó en tono de desaprobación, a ver si de una vez por todas aquella mujer se callaba y dejaba de hablar de su "ilusionaría adorabilidad" porque si Natsuki tenía clara una cosa, era que ella no era adorable, sin embargo la Ex - presidenta desprendía sensualidad y atractivo por todos los poros de su piel.
-Vale, ya nos levantamos, desayunemos y bajemos. Que tenemos que seguir con tus lecciones ¿te lo recuerdo?
-Oh… ya me había olvidado de los exámenes -comenzó a reír nerviosa-
-Pues aún nos queda, así que… Ahora que tenemos nuestros cuerpos, puedo darte clases de una forma especial –susurró la peliocre en el oído de la peliazul, consiguiendo que esta sintiese como una especie de cosquillas en el vientre subiendo por su estómago y que terminó por manifestarse en sus mejillas con otro sonrojo.
-Vale. Basta. - Se levantó a la velocidad del rayo y empezó a ponerse la ropa para bajar a desayunar- Te espero abajo- la avisó y se bajó a preparar el desayuno.
La peliocre suspiró. "Es tan mona" pensó, entretanto se levantaba para vestirse e ir a la cocina a tomar su té de todas las mañanas el cual no había podido probar en todo este tiempo debido al delicado estómago de la chica de la que se había enamorado locamente.
La mañana transcurrió normal pero no como otro día cualquiera, sino mucho más especial, mucho más tranquilo, como si todo hubiese vuelto a lo que era normal, pero sin serlo. Había un brillo especial en los ojos de ambas, y eso hacía que el tiempo sin quererlo, pasase más rápido en cuanto cruzaban una mirada o sus manos se encontraban. Natsuki no estaba acostumbrada a aquel trato por parte de Shizuru, pero no podía negar que en el fondo le encantaba, la hacía sentir completa, como si todo este tiempo le hubiese faltado eso.
Shizuru en cambio, no tenía palabras, sentía como si su corazón hubiese dejado de doler cada vez que miraba a los ojos verdes de Natsuki, ese corazón que latía con tanta fuerza y que a la vez le hacía tanto daño cuando rozaba su piel, cuando sentía el fuerte impulso de besar sus labios, ya toda esa tormenta había cesado, y ahora sólo encontraba un calmado ambiente que de vez en cuando la vergonzosa personalidad de la peliazul alteraba sin dolor, sólo con un intenso deseo de hacerla suya, pero esta vez con su consentimiento. Ya no se sentía culpable por amar tanto a la chica a la que tanto daño le había hecho en su momento.
Por la tarde las dos se acercaron a casa de Mai, estuvieron disimulando todo el tiempo, como si todo hubiese sido arreglado de mutuo acuerdo poniendo la amistad por encima de todo aquello, pero la pelinaranja aunque a veces parecía un poco idiota, no se lo tragó. Se notaba de lejos que aquellas miradas y esas sonrisas no eran propias de la peliazul, y la peliocre tenía una expresión muy distinta en su rostro, esa sonrisa fingida que a menudo la caracterizaba ya había perdido falsedad, y dado lugar a una sonrisa de verdad.
En un momento de risas y bromas por parte de la pelinaranja y la pequeña Mikoto que se encontraba en el apartamento de esta como siempre, Mai aprovechó un momento en el que la pequeña se fue a por unos dulces y las miró con acusación.
-Vosotras estáis juntas ¿cierto?- Preguntó Mai sin pelos en la lengua.
…
Se hizo un incómodo silencio por unos minutos, Natsuki tragó saliva y Shizuru sonrío levemente.
-Así es.- Contestó la peliocre mirando a Natsuki con complicidad, en la mirada de Natsuki sin embargo se podía atisbar una frase "Después te mato" a lo que Shizuru contestó con una sonrisa que reflejaba un "Después ni siquiera te va a quedar tiempo para respirar" lo cual Natsuki entendió correctamente y decidió cerrar la boca y dejarlas hablar.
-BIEN. LO SABÍA. ¡Contadme entonces! ¡Me alegro tanto por vosotras! Contadme. ¿Cómo fue?
-Fue milagroso, Natsuki fue muy valiente y muy apuesta dándome aquel beso para decirme con él que amaba ¿cierto?
La peliazul se mantenía callada, sonrojada hasta las cejas y sólo asentía con la cabeza, para no romper el ambiente, sólo dejo escapar un casi inapreciable "Tsk…" que Shizuru escuchó a la perfección.
-Ohhh. Qué bonito… Por fin despertaste ¿eh? - Mai miró a Natsuki moviendo muy rápido las prominentes cejas de arriba abajo y viceversa.
-Claro que despertó. Y de qué manera.- comentó la peliocre gratuitamente avergonzando a Natsuki-
-Ya iba siendo hora. Se lo avisé tantas veces. Gracias que despertó y ahora estáis juntas. - declaró con una sonrisa sincera y amable la pelinaranja.
-Sí, pero ahora no hay tiempo. Tengo que darle clases a Natsuki para que apruebe los exámenes, de otro modo tendrá que quedarse aquí otro año más y quiero que venga conmigo lo más pronto posible a la capital.
En eso la peliazul estaba de acuerdo. Tenía que aprobar esos exámenes e irse lo más pronto posible con Shizuru a Tokio o a dónde fuese a trabajar para poder pagarse la carrera o un curso de mecánica, ya que lo único que le apasionaba era eso.
Estuvieron un rato más ríendo, contando anécdotas y en definitiva dejando en ridículo a Natsuki una y otra vez. En cierto momento de la conversación Shizuru reía por recordar algo que tenía que ver con ellas y Natsuki se le quedó mirando, en silencio.
"Ah… Va a ser verdad que ellas tenían razón" Una sonrisa se esbozó en los labios de la peliazul mientras miraba a la peliocre con un brillo en los ojos. "Natsuki, no le hagas más daño" se dijo para sí misma saliendo entonces de su ensimismamiento. La puerta del departamento de Mai se había abierto y traía consigo a Nao, Akise y compañía.
-Lo que faltaba… -suspiró y los miro a todos- ¿Quién los ha llamado? Tú ¿verdad, Mai?
-Oh… Qué va… Habrá sido Mikoto –decía culpando a la otra cuando hacía un momento le había enviado un SMS a Nao para que se colase allí con los amigos-
-Traigo cervezas y bebidas. Así que no te quejes de mi presencia, estúpida –La pelirroja miró a Natsuki con una sonrisa, sentándose justo al lado de ella y pasándole una lata- No bebas demasiado, que te pones insoportable, por favor.
-Gracias, Nao. –le sonrió y tomó la cerveza abriéndola-
Después de unas cuantas latas Natsuki se encontraba un tanto perdida, no es que estuviese borracha del todo, pero gritaba más de lo normal, y decía muchas más cosas que la verdadera Natsuki no diría.
-Le dije que no bebiera tanto... –Nao se encogió de hombros mirando a Shizuru- Parece que te va a tocar a ti llevarla hasta el apartamento.
-Ara ara~ Tranquila Nao, ella se recompondrá. Sino le espera un dulce castigo –contestó con una sonrisa que cualquiera hubiese pensado que era angelical, Natsuki no. Ella sabía a lo que se refería por lo tanto volvió casi a la normalidad y se mantuvo más callada.
En definitiva todo eran risas, todo el mundo se alegraba por ellas dos, incluso Nao, que por doloroso que fuese, sabía que ella no era la indicada para estar con Natsuki.
Todas se despidieron a la noche, después de haber cenado ramen de Mai, así que tocaba volver al apartamento de Shizuru. Nada más volver Natsuki se sentó en el sofá dejándose caer, cansada por aquel día. Al final se les había hecho el tiempo bastante corto y no habían hecho nada de lo que tenían planeado, o al menos eso pensaba la peliazul.
-Natsuki… ¿Qué haces poniéndote tan cómoda?
-Eh? Lo suyo sería irse a dormir ¿no? Yo estoy reventada…
-Bueno… -contestó la peliocre entre risas subiendo la escalera para minutos después bajarla con un traje estrepitosamente sexy. No sabía de donde narices lo había sacado, pero la ojirubí estaba vestida con una elegante chaqueta roja, un corsé, un pantalón corto, unas panties y unos tacones, con el pelo recogido en una especie de moño. Después de que Natsuki se quedara mirándola como una idiota mientras bajaba y se acercaba a ella, se quedó completamente descolocada cuando Shizuru se le subió a horcajadas.
-Nat-su-ki….
-S-Shizuru –decía la otra entre balbuceos casi inentendibles- Y-Yo…. Esto… ¿Q-Que…?
La peliocre se abrazó a su cuello y aprovechando el estado de shock de la motorista la besó cortando el beso después de unos minutos.
-Kuga Natsuki… Me veo en la obligación de examinarla. –contestó con una sonrisa, abrazándose a su cuello y mirándola pícaramente-
-Es-Espera… Esto no era lo que habíamos hablado de… darme clases. Aparte es muy tarde…y… No espera. Shizuru.
….
-Ara ara~ Así Natsuki aprobará todas las asignaturas~
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
