Los personajes no me pertenecen, le pertenecen a JK Rowling.
Capítulo 3 - La vida continúa
Había pasado una semana desde aquel día y George había estado en su cuarto de creaciones casi todo el tiempo, el lugar era un completo desastre, miles de envases tirados y pergaminos hechos bolas o trizas, pero logró hacer al menos 5 bromas realmente grandiosas de las cuales se sentía maravillado. Y aunque no lo decía, tenía que admitir que Parkinson tuvo que ver con aquello.
-¡George! - grito Mel desde la puerta
-¡Estoy ocupado! - le gritó molesto por la interrupción
-Has estado metido aquí todo el día durante días... ¿Qué rayos sucedió aquí?-Mel miro el lugar con asombro
-¡No puedes entrar aquí! ¡Lo sabes perfectamente!- se acercó a ella con el rostro rojo de furia - ¡LARGÓ! - sacó a Mel del lugar con demasiada brusquedad que tropezó con el pequeño escalón que se encontraba por la puerta, cayó al suelo lastimándose el pié.
-¿Qué demonios te sucede?-le dijo Mel, su mirada era de completo asombro, y a la vez miedo y tristeza de la forma en que la había tratado.
-Yo... Lo siento Mel, no quise...- no pudo terminar la frase, ya que la chica desapareció al instante. Suspiro al darse cuenta de lo que había hecho, tenía que trabajar en cómo controlar su temperamento. Pero por ese momento sólo dio un grito de frustración y se volvió a encerrar en su lugar de trabajo. Paso varios días así, claro que antes se había disculpado con Mel, y sólo era por el hecho que se había indignado tanto que no había ido al trabajo, él no podía sólo con todo y tenía tantos pensamientos acerca de unas pociones y bromas un tanto sádicas, tenía esa maldita manía de querer hacerlas con la mayor rapidez que pudiera, pero no pensó que el pedirle disculpas le iba a salir tan frustrante.
-Es lo menos que puedes hacer por haberme lastimado, además no es nada del otro mundo, por Dios es sólo una cena- Mel parecía suplicar casi de rodillas
-Y ya te dije que lo lamento y no pienso ceder, entiende que tengo cosas más importantes que hacer, que perder mí tiempo en una estúpida cena- estaba a punto del colapso y ella no parecía que fuera aceptar aquello.
-Entonces arreglárselas usted sólo- estaba a punto de azotarle la puerta en la cara
-¡Bien! - le gritó antes de que le cerrarla la puerta- una cena será- se rindió con un suspiro al final de la frase. Esa noche fue la peor de su vida, según él, la joven no paro de hablar en toda la cena y lo peor del caso es que ni siquiera le ponía atención y ella parecía no importarle nada en absoluto, incluso cuando le hacía preguntas y ella mismas se las contestaba, George no podía comprender que era lo que Mel le veía y el porqué de su extremo interés en él.
Por otro lado Pansy había tomado sus propias precauciones sobre aquel día, tomando miles de pociones para evitar sorpresas, el trabajo había sido demasiado tranquilo aquella semana, que pasaba todas las tardes en casa de Draco, cuidando a su sobrino Scorpius.
-¿Cuándo piensas tener uno propio? - Draco le dijo mirándola jugar con su pequeño hijo.
-¡Una mini Pansy! - Astoria dijo con demasiado entusiasmo
-No iban a salir- dijo Pansy evitando el tema con molestia
-Siempre evades el tema Pansy, ¿Cuándo piensas encontrar a alguien si sólo te la pasas trabajando? -le preguntó Astoria con preocupación
-Algún día llegará, no tengo prisa por ello, no presionen- le contestó Pansy, odiaba que tocarán ese tema, más porque claro que anhelaba encontrar a alguien y tener su propia familia, pero aun el mundo mágico la veía con rencor, y no pensaba relacionarse con un muggle.
-Tienes ya 24, yo que tú me apuraba... Yo quiero tener a mi sobrino ya, un nuevo bebe-le dijo Draco con cierto anhelo
-Pues ténganlo ustedes- les dijo Pansy enojada.
-Ya tenemos uno, por si no te diste cuenta- dijo Draco con burla
-Pues ten otro-le dijo Pansy con una sonrisa torcida
-Te presentó a alguien-le propuso Astoria acercándose a ella para tomar a Scorpius entre sus brazos y dándole una sonrisa entusiasta a la morena.
-No gracias, la última vez que lo hiciste fue espantoso- le recordó Pansy recordando al tipo raro que le había presentado. Draco soltó una carcajada recordando lo que su amiga le había contado.
-El tipo era genial Pansy, que vista raro no era nada del otro mundo- dijo Astoria algo indignada.
-¿Raro? ¿Llamas tu raro vestirse con faldas escocesa, botas de metalero o quien sabe qué cosa y sombreros de vaquero? Fue espantoso, jamás saldría con alguien que vistiera así- dijo Pansy casi al borde de la histeria al recordarlo.
-Deja de reírte Draco Malfoy...-Astoria lo fulmino con la mirada, que enseguida paro con la risa.
-Que bien te tienen controlado- dijo Pansy burlándose de su amigo.
-Tú también Pansy-le dijo Astoria callándola -Te voy a presentar a alguien y se acabó- Pansy iba a replicar y Draco a reírse, pero la rubia hablo antes-No hagas enojar a una embarazada- dijo con molestia y el semblante prepotente.
-¡¿Que!?-gritaron ambos amigos
-¡Rayos! Se suponía que sería sorpresa-dijo Astoria con, desilusión y casi al borde del llanto.
-¿Esa era la sorpresa? -pregunto Draco acercándose a su esposa.
-¡Sí! Pero no era así como quería dártela- Astoria estaba comenzando a llorar
-No llores nena, mira que puedes borrarme la memoria ahorita mismo y decírmelo de nuevo en la noche- le dijo tomando el rostro entre sus manos, para reconfórtala y sacando una sonrisa del rostro de su amaba esposa.
-Oh Draco, eres tan comprensible- dijo Astoria besándolo, Pansy los vio con un gran sentimiento de felicidad por ellos y a la vez con cierto anhelo de tener algo así en su vida, fue así como se dijo que aceptaría la oferta de su amiga.
-/- Una semana después-/-
-¡Este es el día más feliz de mi vida!-gritó emocionada, aun no podía creer que el hombre frente a ella, le había dicho aquellas palabras.
-No te emociones aun, puede que no se de nada y además no te prometo que pueda llegar a funcionar- le dijo George, el cual creía que acababa de cometer el peor error de su vida.
-¡No importa George, estoy segura que te darás cuenta que no hay mejor persona que yo para ti! - Mel estaba histérica dando saltos de felicidad, lo besó con fuerza antes de irse atender a unas personas que habían llegado.
El pelirrojo la miro con espanto, no podía creer que había hecho aquello, pero la intensidad de su madre por conseguirle una novia lo estaba llevando al borde de la locura y fue lo único que se le había ocurrido. Se volvió para encerrarse en su cuarto de creaciones recordando la última frase de Mel, y pensando en que si, había alguien mejor para él y que no era ella. Estaba odiándose así mismo por pensar en ella de esa manera y más porque jamás en su vida le había hablado, a excepción de aquella noche. El sentimiento que le producía era demasiado contradictorio, por una parte la odiaba por aquellas palabras que le había dicho, la detestaba y por otra no dejaba de soñarla entre sus brazos y besar cada parte de su cuerpo mientras le susurraba que era suya por siempre. No lograba entenderse ni aunque fuera un poco, y le producía un dolor de cabeza terrible, así que simplemente lo relacionaba como un truco, diciéndole que realmente el significado era lo opuesto a su sueño, ¿Pero si en verdad era así, entonces porque no podía dejar de pensar en ella? se dijo así mismo con molestia, haciendo de su lugar de trabajo un completo caos.
Pasaron 3 días para ser exactos y George comenzaba a pensar que tal vez, salir con Mel no era tan malo como pensaba, su madre lo había dejado en paz por primera vez desde hace tiempo, y Mel, bueno ella era algo empalagosa pero hacia lo que fuera por él, con tal de tenerlo de buen humor así que el aprovechaba eso, hablándole de manera seductora para que no lo molestará durante unas horas. La tienda había aumentado de clientes con mayor frecuencia y eso era algo que hacia feliz y realizado a George. Por otra parte, los sueños habían dejado de aparecer, y aunque le costará admitirlo, empezaba apreciar un poco más a Mel, la chica había resultado ser una muy buena compañía, pero era obvio que no pasaría a mas, sinceramente George no la veía de aquella forma y le preocupaba el día en que le dijera a la castaña.
-Ya está todo listo George, ¿Nos vamos?-le hablo Mel sacándole de sus pensamientos.
-Si vamos, ¿Que te gustaría hacer?-le preguntó George por primera vez en 3 días de salir, pudo ver la ilusión en el rostro de la chica.
-¿Que tal ir a cenar?-Mel era muy feliz en ese momento y no era algo que no hiciera notar.
-Está bien, vayamos- dijo George ofreciendo su brazo para salir del negoció. "Creo que debería esforzarme un poco más, Mel no se merece que no ponga de mi parte" George pensó, pero la verdad es que él sabía que no funcionaría, el necesitaba alguien que logrará hacerlo sentir como antes, alguien que logrará traer de regreso al George de antes. Más que nada que lograra que el dolor por perder a su hermano fuera menos, que le enseñará que la vida continuaba y que había razones por las cuales ser feliz a pesar de la pérdida.
-/- Dos semanas después- /-
Pansy estaba harta, la tenían desde hace dos semanas de una empresa a otra, y obligándola a editar los reportajes al momento, sentía que explotaría y maldeciría a cualquiera que la hiciera enojar. No tenía tiempo para nada, ni siquiera para visitar al pequeño Scorpius y la feliz pareja, y además de eso, tenía que agregar que no se sentía del todo bien, cada mañana amanecía con náuseas y mareos.
-¿Cómo va ese artículo querida?-le preguntó su jefe una vez que entro a su despacho.
-Ya casi está listo, ¿te importaría si lo termino en casa?-le preguntó mirando el reloj que marcaba las 8 en punto. Estaba impaciente, Astoria le había arreglado una cita y aunque no estaba muy entusiasmada, realmente sentía que debía salir a despegarse y ya tenía media hora de retraso.
-Está bien Pansy, has trabajado mucho esta semana, creo que necesitas un descanso, puedes irte- le contestó Karl.
-Gracias-fue lo que contestó antes de salí disparada del lugar. Para cuando llegó al lugar, un hombre alto de cabello castaño se acercó a ella.
-¿Pansy Parkinson?-le preguntó y la morena no supo que fue lo que la dejó sin aliento, si el cuerpo bien dotado o el rostro que parecía a ver sido esculpido por los Ángeles. Era un hombre alto de cuerpo marcado, tenía unos músculos impresionantes, su cabello castaño cortó combinaba a la perfección con sus ojos amielados, con un pequeño toque de verde, y la poca barba que amenazaba con salir hacia ver sus labios más sensuales y gruesos.
-Lamentó la tardanza... -fue lo único que pudo decir con lentitud después de unos vergonzosos minutos.
-No te preocupes, me llamo Thomas Dalton-dijo besando la mano de Pansy que hizo que se pusiera colorada.
-Un placer acostarme, ¡No! Rayos, quise decir conocerte, un placer conocerte - Pansy estaba completamente avergonzado por aquello, pero a Thomas al parecer le había alagado escuchar aquello, pues simplemente sonrió de lado haciendo que ella se perdiera más en aquellos labios, le indicó el caminó a la mesa en donde tuvieron una excelente cena acompañado de un vino delicioso y una plática bastante interesante que Pansy ahora sí tendría que agradecer a la esposa de su mejor amigo. Estuvieron horas en el lugar y al momento que ambos habían acordado marcharse, Thomas la besó en la mejilla para después susurrar en su oído, que a él también le encantaría acostarse con ella, claro que no sin antes internar ver si podrían ser algo más. Esa noche Pansy durmió con una sonrisa en su rostro, sin pensar en lo que vendría después.
Para George las cosas iban mejor en el aspecto laboral, la tienda había aumentado considerablemente en tan pocas semanas, que tuvo que agrandarla un poco más, incluso había gente que quería asociarse o comprarla, pero el rechazaba cualquier oferta. En cuanto a Mel él se sentía más cómodo a su lado, pero eso no hacia cambiar sus sentimientos por ella, le tenía solo aprecio y cariño, pues había estado a su lado a pesar de su mal humor y su temperamento agresivo, a veces no comprendía como seguía a su lado, no era afectuoso y ni amoroso, ni siquiera había contacto físico y mucho menos sexualmente. A veces sentía que su vida sólo giraba en torno al trabajo, que era su vía de escape contra el dolor inmenso que aún no lograba superar. En casa las cosas eran las mismas, aun veía en el rostro de su madre una ligera preocupación, sentía que el mismo era el causante de que no pudiera superar la muerte de Fred. Trataba lo mejor posible de parecer feliz, en verdad quería poder serlo, y siempre por su mente aparecía la misma pregunta: "¿Cuándo seria el día en que encontrará una razón por la cual volver a querer ser feliz, volver amar la vida o alguien?
Nota de la Autora:
Lo sé! Estoy haciendo demasiado deprimente a George, y creo que a la vez estoy repitiendo mucho su estado de ánimo, y no sé, tal vez tampoco me exprese muy bien, hay veces que siento que pierdo el punto y repito mucho :( si no es así, por favor háganme saberlo, agradecería que me comentarán lo que opinan acerca de la historia, y si alguien la lee, eso, en verdad ayudaría a mi cerebro a inspirarse un poco más. Estoy pensando en, comprarme una laptop con mí primer sueldo :), y eso en verdad lo espero con, ansia, porque así actualizaré más rápido. Gracias por leer y dejar comentarios, los quiero y mando Saludos.
Atte.: alexita malfoy
