El primer recuerdo que tenía Severus era el sus padres bailando en el salón de su casa, mientras él los observaba desde su cuna, en una esquina, el árbol de navidad brillaba con luces plateadas y grandes esferas verdes, había muchos regalos bajo este y la gran mayoría eran para él y suave música llenaba el ambiente.

Eileen, su madre llevaba un hermoso vestido que la hacía parecer una princesa y su padre la miraba como si no pudiera creer que alguien tan bello existiera. Lo abrazaban y bailaban los tres juntos hasta que él volvía a dormir.

Conforme fue creciendo, Severus no podía recordar momentos en qué sus padres no fueran felices. Aunque Tobías era un hombre de ciencia y su madre una bruja.

Su padre, un hombre fuerte, con músculos y bien construido, era hosco y poco delicado, solía ser propenso a desorientarse y murmurar cosas entre dientes mientras trabajaba, Tobías Snape, daba clases de física, química y matemáticas en la universidad. No era el estereotipo de hombre guapo, pero su madre solía decir que la belleza de su esposo era algo para ser bebido poco a poco.

Su padre se divertía contándole a Severus que al chocar con su madre, habían saltado chispas y ella (siendo más joven que él) lo persiguió día y noche, hasta que él no tuvo opción.

Eileen había hecho un adorable puchero aquel día y le había dicho a su esposo un "te amo" antes de que él, se pusiera de pie para marcharse a trabajar.

—Severus,– dijo seria su madre. —Lo que me pasó con tu padre, se llama "Vínculo Alma" mi magia lo reconoció en el mismo momento que lo vi.– explicó ella a un pequeño Severus de 10 años. —Cuando sea el momento, tú también vas a conocer a tu persona especial y él o ella, van a amarte tanto, tanto como yo amo a tu padre. Por eso Seve, debes siempre seguir a tu corazón, porque esa unión es única y especial y te traerá toda la felicidad de la que un mago es capaz.

Desde luego, eso se contraponía a lo que la analítica y bien organizada mente de su padre le enseñaba en sus clases particulares.

Para Tobías no existía nadie que importará más que su esposa e hijo, desde luego. Pero se negaba a creer que la "magia" tenía nada que ver en los sentimientos.

Tobías había insistido que Severus debía llevar una vida activa, tanto física como académicamente, de lo contrario no dejaría que su hijo se involucrará en esas tonterías de la magia.

Eileen a regañadientes había accedido, así que desde los tres años de Severus, el pequeño asistía a clases de matemáticas, dicción, física, química, lenguas, piano, artes marciales y boxeo.

Su padre había sido intimidado en el colegio y quería que Severus, supiera defenderse. Eileen creía que era una pérdida de tiempo pero lo aceptaba por la misma razón que Tobías aceptaba la magia.

Por amor y no decir algo que pudiera hacer sentir mal al otro. Así que Severus fue educado en ambos mundos.

—El amor no tiene que ver con la magia, Severus.– había dicho Tobías en una práctica de box entre ambos.

—Pero mamá dice...

—Lo sé– le despeinó su cabello con cariño mientras se ponían los guantes. —Imagina por un momento que esa persona que tiene un "vínculo" contigo te odia. ¿Qué harás? ¿Dejaras que te pisoteen solo porque te gusta? ¿Vivirás aceptando malos tratos toda la vida, solo porque algo ajeno a ti, dice que eso debe ser? ¿Y si esa persona, de tu "vínculo" es grosera, cruel y malvada? ¿Qué pasa si ninguno de los dos siente nada?

Severus frunció el ceño. Pero su padre continuó.

—¿Qué pasa si no deben de estar juntos y tú vínculo dice que sí? ¿Te vas a resignar?

—¿No?

—Claro que no. Todos tenemos algo muy valioso en nuestras vidas, Severus y se llama "libertad" guerras se han librado por ella. La libertad te da opciones y las opciones determinan tus elecciones. Tú, hijo mío. Siempre serás libre de elegir y lo que sea que te haga feliz, te apoyaré con firmeza.

Severus terminó dolorido de pies a cabeza y es que su padre, no le daba tregua en los entrenamientos, ni en las clases.

Cuando Severus conoció a una hermosa niña de cabello rojo y ojos verdes, deseo creer lo que su padre decía. Deseo con todo su corazón, poder elegir. Porque si podía elegir, sin duda su alma gemela, su vínculo y el amor de su vida, serían eternamente, Lilly Evans.

Pero para su desgracia, fue a Hogwarts y esa fue la primera vez que Severus deseo desesperadamente que su padre tuviera razón y el Vínculo Alma, fuera una gran mierda descartable.

Sirius siempre había sido diferente de su familia, él quería cosas que para sus padres eran estúpidas, quería por sobre todas las cosas encontrar su "Vínculo Alma" pero lo que más quería era que esté, sea quién fuera, no fuese un Slytherin.

Sus padres lo eran y no había nada bueno en ellos. Así que él mantendría sus ojos muy abiertos.

Por eso cuando conoció a Remus Lupin en el tren y lo proclamó como su vínculo, no hubo nada más que felicidad en su corazón.

Remus era cálido, amable, dulce, era divertido, valiente y agradable, era suave y gentil y en definitiva, podía sentir ese cosquilleo dulce del vínculo, aunque no era tan sofocante como decían que era, era suave, como una corriente eléctrica que punzaba para acerca al uno y al otro.

Pero con pesar y resentimiento se dio cuenta de algo que le produjo un hueco en el estómago.

Severus Snape llegó como bola de demolición, tambaleando su mundo y derribándolo en el proceso.

¿Por qué, en el nombre de Merlín, la vida, la magia, el karma o la ironía, le ponían a ese chico en el camino?

¿En qué estaba pensando la Madre Magia al hacerle aquello?

Un chico pequeño, casi como una niña, con un cabello tan negro como sus ojos, su piel pálida como de muerto y la túnica que se le veía tan enorme que parecía ahogarlo. Una nariz tan grande que parecería un tucán en lugar de un cuervo, si tuviera color en esa cara sin emociones.

Pero contrario a lo de Remus, esto que sintió no era una corriente eléctrica, eran una punción en las bolas, deseaba correr a su lado y cubrirlo, que nadie lo viera, lo tocará, quería que él lo reconociera y lo proclamara su único, su mejor, su persona más importante.

El vínculo le gritaba que se acercará y no dejará que nadie más lo tocará. Que lo alejará de la mano de esa niña pelirroja y le prohibiera tocar a su otra mitad.

De no haber estado Remus a su lado, probablemente hubiera cometido una tontería, pero gracias a Merlín, sus pies estaban pegados al suelo. Fue algo peor, cuando James con su manera desenfadada, con su sonrisa coqueta y su encanto sangre pura caminó contento hacia la niña que sujetaba a su vínculo.

—Piérdete enano, deja a mi chica– con seis simples palabras, James sello para siempre su enemistad eterna con Severus.

La niña pelirroja, miró con furia al impertinente niño, ella era nacida de muggles y no conocía nada del "Vínculo Alma" para ella, ese niño cuatro ojos acaba de insultar mortalmente a su mejor amigo. Sus ojitos verdes brillantes de furia y apretó con mayor fuerza la mano de Severus.

—Aléjate de nosotros– dijo la niña girando y arrastrando al niño con ella.

—Piérdete vago– sonrió el niño de cabello negro.

Oh buen Merlín, Sirius casi sale tras él y hechiza a la pelirroja.

James desde luego parecía más que listo para ir a golpear a ese niño, si no lo sujetan entre Remus, Peter y Sirius.

—Debiste romperle la nariz de un golpe– dijo Lilly fieramente ofendida por el maltrato a Seve.

—Papá dice que no debemos usar la violencia, solo debe ser un último recurso.– dijo Severus sentándose en otro vagón.

—Suéltenme, suéltenme, ese pequeño terrorista, destructor de vínculos, se va a enterar...– luchaba el castaño por soltarse.

Sirius también deseaba desfigurar el bonito rostro de Lilly a punta de hechizos punzantes.

La emoción de los botes, del castillo, del techo del Gran Comedor y los fantasmas flotando con su perlado color humo, cosas que Severus sabía por boca de su madre, quien siempre le mostraba su mundo a su esposo. Sabía también de antemano lo que le esperaba en la selección.

Sirius, Remus, James y Peter fueron seleccionados en Gryffindor, era más que obvio, la niña pelirroja fue llamada y camino algo nerviosa de soltar la mano de Severus, cuando la colocaron en Gryffindor, nadie fue más feliz que James.

Pero cuando Severus fue enviado a Slytherin, Sirius sintió una corriente de terror, reptar por su columna, vio al minúsculo niño, caminar y tomar la mano de un niño rubio... Malfoy. Pensó con desprecio.

Severus veía al niño como si fuera irreal y si claro, con esa maldita cara de palo, era obvio que no lo creyera posible.

Pero se descubrió mirando a esa mesa más a menudo de lo que esperaba, Lucius, que nunca sonreía porque era el perfecto Sangre Pura, estaba embelesado con Severus.

Le sirvió comida en su plato y lo acaparó por completo.

Remus Lupin no era un Gryffindor, no. Era un maldito cobarde que no merecía lo que tenía.

Amigos que lo apoyaban, familia que lo amaba y un vínculo... Remus no podía quejarse, tenía la lealtad de Sirius, buenas notas, un impecable registro escolar, pese a ser lo que era, un hombre lobo que no tendría tanto si alguien conociera su condición.

Realmente tenía más, mucho más de lo que merecía. Pero toda esa felicidad, se veía opacada por la ausencia. Pese a saber que Sirius era real, era parte de su vínculo... se sentía dividido, se sentía partido a mitad y desgarrado.

La primera vez que vio a Severus Snape fue en el expreso de Hogwarts, era pequeño y delgado, con ojos oscuros y ávidos. No pudo sin lugar a dudas evitar entregarle el corazón.

Quería acercarse, tomarlo de la mano y proclamarlo suyo, su mitad, su Vínculo Alma, alejarlo de la niña a su lado y hablar con él. Iba a hacerlo cuando Sirius hizo acto de presencia, irrumpiendo y avasallando, proclamando sin vergüenza alguna que eran almas vinculadas.

Remus lo sintió con fuerza pasional y se dejó llevar, lo que le valió el remordimiento de su cobardía. Porque la vergüenza de que la condición del lobo había influido en que estuviera locamente enamorado de Severus, sí. Pero también de Sirius.

Además las personalidades eran tan bidimensionales, como el día y la noche. Sirius era tan seguro, tan firme y decidido. Lo desbordaba en emociones, en sonrisas y sonrojos.

Severus era calma, tranquilidad, silencio, era como respirar después de sentir tus pulmones quemarse por estar bajo el agua. La manera sigilosa como se movía, esas miradas breves, la fluida gracia de sus acciones, lo había visto trabajar en sus pociones, mientras los demás terminaban con cortes, despeinados y manchados hasta las orejas, Severus hacía todo con movimientos gráciles, como una bailarina de ballet en un escenario, como un concertista sobre las teclas de un piano, Remus podría pasar la vida observando a Severus trabajar en una poción.

Pero Sirius había proclamado a los cuatro vientos su Vínculo Alma, alejando a Severus, que los miraba después de eso como enemigos.

Pero estaba tan asustado, tan temeroso de ser descubierto, de ser arrojado a la calle por la injusticia de su condición, que dejó a Sirius hacer lo que quería, dejo que lo arrastrará a un sueño, donde solo eran ellos dos.

Se mordió la lengua hasta hacerla sangrar cuando vio a Sirius y James, convertirse en verdugos de Severus y festejo secretamente cuando esté les ganaba la partida y les devolvía las bromas con elegantes hechizos que duplicaba el dolor.

Aun recordaba la infestación de pulgas en la Torre de Gryffindor cortesía del Slytherin y aunque doliera, como el demonio de Lucius Malfoy, quien había tomado bajo su protección al niño de ojos negros.

Era inevitable, desde luego, Malfoy vio lo mismo que Remus, la inagotable inteligencia, la mente brillante y analítica, los miles de puntos a su Casa gracias a Snape. Lucius había declarado a los Slytherin que meterse con Severus, sería tomado como una afrenta personal a la familia Malfoy y su heredero.

Desde luego, Severus se volvió intocable dentro de Slytherin y ninguna serpiente dudaría en ayudarlo fuera y tener un favor que cobrar al rubio.

El rumor corrió como pólvora, Severus Snape era el Vínculo Alma de Lucius Malfoy. Para el segundo año, Remus sabía que siempre viviría con la mitad de sí mismo, Sirius que lucharía como condenado a muerte antes de aceptar que alguien aparte de Moony lo ponía a mil por hora y Severus que no iba a jugar el juego de un destino que no quería.

La llegada de Regulus Black fue un viento fresco a aquel lugar, era la persona de Lucius, pero el menor de los Black compartía la fiera determinación de Lucius de proteger a Severus.

Severus odiaba a todo el mundo de manera general. Su vida era una constante lucha de no ir detrás de ese par de Gryffindor's cabeza hueca, su mente había elegido a Lucius como gobernante de su corazón, pero ese mismo corazón ridículo y masoquista, había guardado dentro de él a Sirius y Remus. ¿Por qué su corazón masoquista no podía entender que él nunca sería suficientemente bueno para ellos?

No importaba lo mucho que luchará o se esforzará, irremediablemente terminaba en encuentros fortuitos con ellos, en los que regularmente terminaba herido al verlos felices juntos, felices lejos de él, esto desde luego empezó a enfermar a Severus, porque ese par estaba junto y se sostenían el uno al otro, pero Severus estaba solo, cayendo en picada por no ser aceptado por ninguno de sus vínculos.

En un arrebato por salvar a Severus, Regulus y Lucius declararon su vínculo triple.

—Es un vínculo único y muy especial.– se jactó Regulus, abrazando a Severus.

Lucius sonrió de manera efímera asintiendo, aclarando que solo magos muy poderosos, podían tener un Vínculo Alma como este. Remus y Sirius adquirieron nueva luz sobre el tema, pero demasiado tarde, tarde ahora que un Sangre Pura heredero por linaje había reclamado un vínculo con Severus.

—Es mentira, Regulus.– Sirius confronto a su hermano en un pasillo vacío.

Regulus se giró para encarar a su hermano con una sonrisa gatuna.

—¿Mentira?– lo miró de manera burlona. —Desde luego que no, lo sabrías si no te hubieras quedado dormido en las clases de madre.

—Puedes tener un vínculo con el estirado de Malfoy, de acuerdo, pero de ninguna manera lo tienes con Snivellus...

—Según quien. ¿Tú?– dijo mirando con indiferencia sus uñas. —Severus no lo negó. ¿Por qué tú si lo puedes desestimar? ¿No es tu vínculo Lupin? ¿Qué te importa a ti, lo que hagamos, Severus, Lucius y yo?

—Eres mi hermano...– el mayor se había quedado sin argumento, solo diciendo que Severus era suyo, podría callar a su hermano.

Pero no lo hizo, no lo dijo. No lo hizo porque no podía herir a Remus reclamando a otro, no podía ponerse en el ojo público y arrastrar a Remus para que lo destrozaran. Se sabría su secreto y entonces lo echarían a la calle.

—Lo sabía,– dijo Regulus con una sonrisa triunfal echándose atrás como si su hermano pudiera contagiarle algo. —No eres un valeroso león, ni un cuervo inteligente, mucho menos una serpiente, ni siquiera eres un tejón, Sirius. Porque hasta esos son capaces de defender su vínculo, tú no eres nada.

—Y tú, ¿sí? ¿Qué harás cuando se burlen de ti por lo feo que es? ¿por lo grasiento?

—¿Belleza, Sirius? ¿Es en serio? ¿No has visto acaso a Lucius? ¿Qué más belleza necesita nuestro vínculo? Imagina el potencial de mi unión, con la magia ancestral de Lucius, una mente brillante como la de Severus, los contactos y mi facilidad de relaciones. Somos una potencia para el Mundo Mágico, nuestra unión será tan fructífera, mejor que lo que nuestros padres tenían pensado para nuestro futuro.

Los personajes no me pertenecen; todos los derechos son de JK Rowling.

Me reservo el derecho de cambiar nombres, situaciones, géneros, decisiones por el bien de mi fic.

Este es un fic de la época de los merodeadores e irá avanzando hasta el DraTomArry ?.

No espero que entiendan y disculpen mi falta de actualizaciones, pero ya pronto dejaré o tratare de que lo entiendan, es solo que este fic, no me deja pensar, entonces, pensé de qué manera me podría beneficiar de inspiración para continuar con Vínculo y Vinculación: desde los Ojos del Enemigo. Así que decidí sacarlo a la luz y que vean al Severus Snape que veo yo, además de mi amor por el Snack.

Se que van a odiar a Sirius, pero tomen en cuenta su edad, su familia, sus creencias, de cierta manera lo entiendo y lo amo, aunque no lo merezca... también Severus tendrá una buena familia, (no encontré fics decentes donde tanto Tobías y Eileen fueran destinados y buenos padres.) Siempre los ponen malos y a Severus con traumáticos eventos morales, físicos y psicológicos. Se que en el canon también tuvo una infancia difícil, pero los fics son para explorar lo que pudo pasar si hubiera sido diferente.