ME ESTOY ENAMORANDO DE TI

Korra Sedna había pasado una tarde muy loca, ya estaba cansada sinceramente de estarles mintiendo a los Jintao; ellos que habían sido tan amables y lindos con ella, pero aún no se podría arriesgar a decirles toda la verdad, estaba sumisa en sus pensamientos cuando en eso tocaron a la puerta de su departamento.

-¿Quién es?- preguntó cansada Korra.

-¿Pero qué te ha pasado?- se escuchó la voz de afuera. En eso ella reconoció de quién se trataba y abrió la puerta.

-Qué quieres Tahno.

-Me has dejado plantado- decía él con tono de indignado mientras entraba al departamento de Korra.

-¿De qué hablas?

-Del patinaje, te dije que te había comprado una entrada para que fuéramos juntos.

-Yo jamás dije que iría contigo.

-Sí lo dijiste.

-Que no.

-Que sí.

-Que no.

-¡Sí!

-¡No!

-¡Sí!

-¡No!- pero antes de que ambos pudieran continuar, se escuchó que alguien tocaba la puerta.- ¿Quién es?- preguntó ella.

-Korra, soy yo, el tío Iroh.

-¡Dios mío!- diciendo esto, la morena llevaba a Tahno al armario.

-¿Quién es? ¿Estás engañándome?

-Qué engañando ni qué nada, si no soy tu novia.

-Voy a darle una paliza.

-No qué paliza, métete ahí- y diciendo eso, metió al armario a Tahno. -Ni una palabra- y así le cerró la puerta para dirigirse a la entrada principal para abrirle al Sr. Iroh.- ¡Hola!

-Hola, Korra, ¿tienes visitas?-preguntó el tío Iroh.

-No, era la tele, la dejé prendida.

-¡Ah!

-Pero pase, pase. ¿Quiere tomar un café, té o agua?

-No, nada, gracias. Korra, hay una cosa que debes saber.

-¿Cuál?- preguntó intrigada ella.

-La noche que estuviste en el hospital con Iroh, yo estaba en el pasillo y… escuché todo. ¡Sé toda la verdad!- al decir eso, la oji-azul sólo volteó hacia el otro lado, preocupada y asombrada, pues ya su pequeño truco se había descubierto.

-Yo…yo, lo siento, no tiene por qué preocuparse, mañana mismo les diré la verdad- decía preocupada ella.

-No, no les digas nada- dijo el tío haciendo que Korra se extrañara.

-¿Por qué?

-¿Recuerdas que me dijiste que nunca le harías daño a la familia?

-Sí.

-Bueno, desde que te han conocido creen que han recuperado a Iroh. Si les dices la verdad, volverán a perderlo. Te necesitan Korra, igual que tú a ellos. Sé que eres una buena chica y que harás lo que debes hacer.

-No sé- dijo con una sonrisa Korra, pues lo que le había dicho el señor Iroh le había llegado.

-Sí, sí lo harás- y diciendo esto, el tío Iroh se retiró de ella para dirigirse a la puerta para irse, cuando en eso voltea- ¡Ah, por cierto! Cómo es que sabías que Iroh sólo tenía un…. un…- diciendo esto sólo hacía señas refiriéndose a eso que Korra les había mencionado del accidente.- Ah, sabes qué olvídalo, no quiero saberlo, jajaja.- y diciendo eso abrió la puerta para irse- ¡Adiós!

-¡Adiós!- al decir eso, Korra escuchó un ruido que provenía del armario, así que decidió ir a abrir.- ¿Pero qué demonios estás haciendo?

-Me resbalé- decía Tahno mientras sostenía una zapatilla de ella.

-¿Te pusiste mi zapatilla?- le preguntó asombrada.

-¡No! Sólo me resbalé y mi pie quedó dentro del zapato- decía Tahno tratando de disimular lo que había pasado.

-Tú…- pero Korra no pudo terminar porque se volvió a escuchar otro toque en la puerta- ¿Quién?

-Korra, soy yo, Mako Jintao.

-Me lleva… ¿Es que ya nadie usa el teléfono?- decía irritada.

-Yo sí-le respondió Tahno.

-No me refiero a llamadas eróticas.

-¿Quién te lo dijo?- dijo gritando el flacucho quien fue empujado una vez más dentro del armario.

-¡Hola! ¿Qué, más preguntas?- decía de forma sarcástica Korra a Mako.

-No, te he traído un regalo de compromiso- decía él.

-No tenías por qué hacerlo.

-No es mío, es de mis padres.

-¡Ah!

-Está en el camión, ¿te lo subo? ¡Ah, por cierto! ¿Ese que bajó era el tío Iroh?- y cuando preguntó eso, se escuchó un ruido que provenía del armario.- ¿Qué es eso?

-¡El perro!- fue lo único que se le ocurrió decirle Korra.

-¡Qué grande!

-Creo que lo mejor sería subirlo, subirlo al departamento de Iroh- decía nerviosa.

-Pero no sabes lo que es.

-Bueno, cualquier cosa creo que luciría mejor en el departamento de Iroh. Te acompaño- y diciendo esto, los dos se dispusieron a ir a la casa de del mencionado.

Ya estaban frente al edificio donde vivía el hijo mayor de los Jintao, así que Mako decidió estacionar su camión en paralelo, pero quedó muy pegado de un carro.

-Creo que te has estacionado muy pegado- decía Korra.

-Qué más da, tengo que descargar todo eso, ¿preparada para la sorpresa?- Y diciendo esto, Mako alzó la rejilla de atrás del camión revelando una mecedora de madera, finamente tallada y muy moderna.

-¡Es muy bonita!- decía la morena mientras subía al camión para verla. – Se nota que está muy cómoda.

-¿En serio te gusta?- preguntó Mako.

-Claro, siempre he querido una mecedora- dijo ella.

-Lástima, porque tu regalo es ese de allá- dijo señalando a un sillón que ya sinceramente estaba muy pasado de moda, era como de los 70´s.

-Oh, lo siento- dijo apenada, Korra.

-Ah, no te preocupes; por cierto esta silla yo la hice.

-¿En serio?- preguntaba asombrada.

-Sí, impresionante, ¿no?

-Sí, ¿puedo sentarme?

-Y mecerte- al decir eso Mako, Korra se sentó en la silla y empezó a mecerse.

-Vaya, es impresionante. Deberías dedicarte a esto.

-Bueno, no es tan fácil.

-Ah, claro. Tienes que trabajar con tu padre.

-La empresa se llamaba Jintao e hijos. Cuando Iroh se fue a la universidad se convirtió en Jintao e hijo, aunque en realidad, debería ser sólo Jintao.- dijo el pelinegro.

Rato después se podía observar a Mako y a Korra moviendo el sillón directamente al edificio, lo habían metido ya a la parte del lobby, Korra se había quedado con el mueble en lo que Mako volvía a cerrar la puerta, pues la habían dejado abierta para meterlo, cuando en eso se les acerca el guardia.

-Oiga joven, a qué departamento van- preguntó el guardia.

-Al G 57.

-Ah, es que verá joven, yo tengo que anunciar las visitas, no puede entrar así por nada más.

-Estoy con ella, la estoy ayudando- decía Mako mientras le señalaba a Korra por el ventanal del edificio.

-¿Y qué?- preguntó el guardia sin saber qué pasaba.

-¿No la conoce?- preguntó Mako.

-Bueno, es que soy nuevo, tal vez por eso- decía el guardia.

-Ah, pues, ella es la prometida de Iroh Jintao, el que vive en el G 57.

-¡Oh!- decía sorprendido el guardia- ¡Oh, sí! Me han hablado mucho de ella joven, me han dicho que es de mucho cuidado.

-Ni lo mencione- decía él de una forma divertida.

Ya arriba en el departamento, Mako y Korra estaban batallando en poder meter el sillón, trataban y trataban pero no podían, hasta la de mil intentos, lo empujaron con tanta fuerza que pasaron rompiendo un pedazo del marco de la puerta y Korra pasó empujando un florero que estaba en una mesita, el cual se quebró y derramo todo el líquido azul que se encontraba dentro de éste, machando así la alfombra blanca del departamento de Iroh.

-Creo que encontramos el sitio ideal para el sofá- dijo Mako causándole gracia a Korra por ese comentario, así que los dos decidieron poner el mueble ahí.

De regreso al estacionamiento, Mako pudo notar que lo dejaron encerrado, pues se había puesto pegado al carro de enfrente que ni si quiera para ningún lado podía moverse.

-¡Oh, no! Este tonto me dejó atrapado.

-Yo te dije que te habías pegado al de adelante. Bueno, dadas las circunstancias, me retiro, buenas noches- decía Korra.

-¿Buenas noches? ¿Vas a dejarme aquí solo?

-Pues, sí, sí.

-Quizás deba acompañarte a tu casa.

-¿Para qué?

-Como protección.

-No, no hace falta, estoy bien, sé cuidarme sola- decía ella.

-Es por mí, no quiero quedarme aquí solo, estamos en Ciudad República.

-Je, está bien, acompáñame- dijo Korra divertida, haciendo que Mako la empezara a seguir.

Era una noche fría y bonita en la ciudad, Mako y Korra estaban caminando por un parque que se encontraba en la parte del centro de la ciudad, todos los edificios llenos de luces y en la parte del lago del parque, estaba una pista de patinaje, ya que estaba congelado.

-Tienes cara de frío- decía Mako.

-¿Será porque tengo frío?- decía sonriendo la morena.- ¿Y tú?

-Esta chamarra es reversible, así que la tengo puesta del lado caliente.

-Jaja, entiendo.

-Creo que necesitas un abrigo mejor- le decía Mako a Korra, pues éste le quedaba muy grande a ella.

-Es que es de mi padre.

-Ah, pues se estará muriendo de frío.

-Está muerto- dijo tranquila ella.

-Oh… yo, lo siento, no sabía que…

-Oh, no es tu culpa. Murió hace tres años. Y de mi madre ni me acuerdo, así que…

-Cómo era tu padre- le preguntó Mako.

-Se parecía a mí, moreno, ojos azules, musculoso.

-Jajaja, no, me refiero a, ¿qué es lo que más recuerdas de él?- decía sonriendo el oji-dorado.

-Bueno… le gustaban mucho los mapas. Cuando oíamos el nombre de una ciudad, tomábamos el atlas, y buscábamos la ciudad trazando en él una ruta de cómo llegar ahí.

-Si pudieras escoger una ciudad del mundo, ¿a dónde irías?

-¡Omashu!- le respondió rápidamente Korra.

-¿En serio? Bueno todavía no he llevado muebles a Omashu, pero dicen que es muy bonito y muy romántico (ya saben, por la leyenda de Oma y Shu xD). ¿Nunca has ido?

-Bueno, ya sabes que el metro no llega precisamente a Omashu, pero… lo que sí tengo, es mi pasaporte- decía Korra mientras le enseñaba el objeto a Mako.

-¿Tienes tu pasaporte?- le decía sorprendido él.

-Sí, lo tengo- decía feliz ella.

-¿Y lo llevas en tu bolsa?

-Sí, por si tengo que salir un día inesperado del país.

-Bien, por supuesto… ¡Oh! Tienes razón, no eres nada fotogénica- decía el ambarino para molestar a Korra cuando él veía su foto del pasaporte.

-¡Dame eso!- le dijo algo molesta mientras le quitaba el pasaporte a Mako.

-Tranquila, sólo bromeaba.

-Todavía no he hecho un viaje, pero estoy ahorrando y pienso ir en julio.

-Tu padre se hubiera sentido orgulloso- dijo Mako haciendo que Korra se sonrojara.

-¡Gracias!- le respondió.- Sabes, remotamente, pero, me recuerdas algo a él.

-Oh, entiendo. O sea que era un hombre con clase, auténtico, caballeroso, un hombre trabajador…

-Que acaba de pisar popó de perro- le interrumpió Korra.

-¡Oh, no!- decía él mientras se reía por la humillación.

-Jajajaja, eso es tener clase- le decía divertida la oji-azul.

Ya estaban llegando a la casa de Korra, y ellos seguían platicando.

-Bueno cuéntame más cosas, cómo fuiste en tu niñez.

-Vaya, creo que ya son muchas preguntas, ¿no?

-Lo siento, es que ya estoy empezando a temblar de frío y sólo hablando se me quita.

-Jajajaja- se reía Korra quien empezaba a pararse, pues ya habían llegado a los departamentos.- ¡Gracias! Me la he pasado muy bien.

-Yo también- le decía Mako, quien a su vez miraba el patio, ya que estaba lleno de nieve y hielo- Esto está resbaloso, vamos, si ya llegamos hasta tu casa, te acompaño de una vez a la puerta.

-Jeje, pero ten cuidado, que hay hielo. Eh, ¿vas a ir a ver a Iroh mañana?- Pero al decir esto, Korra piso mal y se resbaló, abrazándose de Mako para no caerse. Él la sostuvo y la empezó a levantar, pero estaba tan resbaloso el piso, que él también casi se cae. Empezaron a ''danzar'' en el hielo, porque no podían sostenerse, claro que esto provocaba risas entre ellos, pues se veían muy graciosos tratando de mantenerse firmes.

Después de varias vueltas, al fin Mako pudo sostener bien a Korra, pero no se había dado cuenta de lo cerca que estaban de sus rostros.

-¿Estás bien?- preguntó él.

-Sí, estoy bien- decía sonrojada Korra por la proximidad de Mako en ella.

-Bien, entonces caminemos- pero al decir eso, se cayeron ambos, haciendo que los pantalones de Mako se rompieran por la parte trasera. (Jajaja, clásico xD)

-¡Ouch!- se quejó.

-Jajajajaja, qué ha sido eso- preguntó ella al haber escuchado el ruido.

-¿Esos fueron mis pantalones o mis músculos?- preguntaba Mako mientras se empezaba a levantar.

-Jejeje, ven, dame la mano- dijo Korra mientras levantaba al pelinegro.

-Uy, se ve mal. ¿Oye, no tendrás unos pantalones extra en tu casa que me prestes?- preguntaba él.

-Si te quedan mis pantalones, me suicido.- decía riendo ella.- Bueno, ya no hace falta que me sigas más, aquí ya me subo.

-¡Buenas noches!- le dijo con una sonrisa Mako, que sólo provocaba que Korra empezara a sentir mariposas en su estómago.

-¡Buenas noches! ¿Nos veremos algún día?

-Claro que sí- y diciendo eso Mako, Korra sólo le dedico una sonrisa y se metió al edificio, no sin antes voltearlo a ver; ya una vez dentro empezó a subir las escaleras para dirigirse a su departamento cuando en eso Tahno salió de la nada y le dijo:

-Korra, dime: ¿él o yo?

-¡Él!- le dijo ella ignorando a su vecino.

-No hace falta que me contestes ahora- le dijo él.

Una vez dentro del departamento, Korra fue a asomarse a su ventana para ver a Mako cómo iba caminando tapándose la parte de atrás, ya que se le había roto su preciado pantalón y se le veía su calzón blanco. Korra sólo se reía al ver la escena, y empezaba a recordar lo excelente que la pasó con él, rieron, hablaron, en fin, fue un excelente paseo. Nunca la había pasado tan bien con alguien que no fuera su padre, si bien al principio detestaba a Mako, ahora le caía muy bien, le gustaba esa sonrisa encantadora que tenía.

Korra estaba pensando mucho en él, pero en eso se dio cuenta de algo, su sonrisa desapareció y ahora sólo mostraba una mueca de preocupación.

-¡Oh, no! Creo que me estoy enamorando de Mako Jintao- dijo Korra mientras se quedaba viéndolo por la ventana.

N/A: Aquí les dejé otro capítulo más :D…. y de nuevo gracias por sus reviews…

Eliza20 y Korra-Avatar: Sí, jajaja, esa abuelita Jin es tremenda.

Kate-Kuran: gracias de nuevo por tus reviews loquillos que me alegran el día, espero que con este capítulo no me hagas mi ataúd ehhh xD

ValSmile: sí, jaja, pobre Iroh,

Zumakorra Lover : sólo espero que por mi culpa NO te quiten el celular en tu escuela jajajajjeje. Qué lindos tus comments también!