Ran: Hola! Aquí tenéis el tercer capítulo de Lucky Accident!
Este trata sobre Ran, mi oc, alter ego, llamadla cómo queráis. Ella es la única que va a otro mundo diferente a Inazuma Eleven, espero que le deis una oportunidad y leáis sus capítulos también :)
Please dejad reviews, vuestros consejos y críticas me servirían de mucho, creedme :D
3. Encuentro inesperado:
Llevaba horas caminando, o al menos eso le parecía, y no había encontrado ni rastro de civilización. El astro rey se hallaba en su auge, y eso hacía que la luz le diera de lleno en los ojos. Tenía mucho calor, así que guardó su abrigo quedándose tan solo con la camiseta negra que dejaba al descubierto parte del estómago.
-Ah... ¿Cuánto más tendré que andar para dar con alguien? Estoy agotada... -se dejó caer sobre las rodillas para descansar un momento- ¿Y si... no encuentro a nadie? Ahh maldita sea, si al menos tuviera cobertura... -vio un pequeño escorpión saliendo de la arena algo más allá de donde estaba- Ahh debí imaginármelo... mierda... si anochece y sigo estando aquí... sin duda moriré...
Cerró los párpados y suspiró profundamente. Honestamente, no estaba tan preocupada por lo que le pasara. En realidad su mente estaba ocupada con un solo pensamiento... el de las dos menores. ¿Dónde se encontraban? ¿Estaban heridas?
-Si al menos... supiera que están bien... Ryuusei... Yukiko...
Entonces lo vio. Una delgada columna negra subía irregular hacia el cielo hasta desaparecer.
-¿Humo? -se preguntó casi sin creerlo.
Al levantarse pudo ver de qué se trataba. Un coche. Un maldito coche había aparecido en el horizonte. Sintió que el cuerpo se le llenaba de energía, nervios y esperanza, y echó a correr lo más rápido que podía, esa podía ser la única oportunidad que tuviera.
-¡Ayuda! ¡Por aquí! -gritó fuertemente haciendo aspavientos con los brazos hasta que vio que se dirigía en su dirección- Ahh al fin... -jadeó recuperando el aliento- Pero me pregunto... por qué querría alguien viajar por este lugar... -hizo visera con la mano, intentando ver algo- ese modelo…
Cuando el auto estaba a unos veinte metros de la chica, levantó una polvareda, dejándolo oculto tras una espesa cortina de humo. Segundos más tarde, el automóvil frenó secamente a escasos metros de ella.
-¿Se encuentra bien? -le preguntó una suave voz masculina desde el interior.
-Sí... oh dios, empezaba a pensar que nadie me encontraría... -el polvo ya se disipaba, así que volteó a ver a sus salvadores para agradecerles correctamente- Muchas grac-
Se quedó petrificada. Completamente enmudecida. Era completamente imposible lo que estaban viendo sus ojos.
Ante ella se dibujaba un jeep verde, descapotable, que permitía ver claramente a sus pasajeros. Estos eran cuatro, todos hombres. Conduciendo el auto había un sonriente moreno con ojos verdes, de los cuales el derecho tenía un monóculo. A su lado, se encontraba otro joven ataviado con ropas de monje, era rubio con los ojos violetas y parecía molesto. En la parte trasera había otros dos hombres: uno tenía el cabello y los ojos rojos y la miraba con una sonrisa insinuante; el otro chico parecía el más joven de los cuatro, tenía el pelo castaño en punta y los ojos grandes y dorados.
¿Cómo podía estar viendo precisamente a esas personas? Ellos ni siquiera eran reales, eran personajes de una obra ficticia.
Lo extraño era que todo era tan endiabladamente real que no sabía qué pensar.
Los chicos intercambiaron miradas y la miraron con los ojos entornados.
-¿Te has perdido, preciosa? -le preguntó el de cabello carmesí con una sonrisa ladeada.
-Podemos llevarte hasta el pueblo más cercano, si quieres -dijo el moreno amablemente.
-Y... podría ofrecerte mi cama si estás cansada -añadió el otro recorriéndole de arriba a abajo con la mirada.
-Gojyo, no empieces a molestarla, pervertido...
-¡Yo haré lo que quiera, mono idiota! -gritó enfadado empezando una contienda contra el de orbes dorados.
*BANG*
Ran casi ni se sobresaltó al escuchar el disparo. El monje se había volteado hacia la parte trasera del vehículo apuntando al par con su revólver.
-Ya me estáis cansando -amenazó con la mirada y, molesto, dirigió el arma hacia ella- Tú... ¿quién eres?
-Yo... -estaba asustada, y no solo porque estaba siendo apuntada con una pistola, eran sus ojos, fríos, tristes, llenos de ira, los que más le asustaban.
Los demás se extrañaron de la actitud del rubio, y el más pequeño saltó de la sorpresa.
-¿Pero qué haces, Sanz-?
-Contesta.
-Ran... Fujioka... -contestó sin pensar demasiado.
-¿De dónde vienes? -siguió interrogando.
-Yo... no lo sé -empezó a reír ante las miradas de los otros- Esta situación... es solo... demasiado surrealista... -se acercó al rubio, desafiando el cañón de su revólver- Al fin y al cabo... esto debe ser solo un sueño... ¿verdad?
Los ojos violetas le miraron profundamente, y entonces bajó el arma, guardándola en su túnica.
-Así que... tú eres ella -murmuró encendiendo un cigarrillo.
-¿Me... conoces? Sí claro, esta vez mi mente ha sido muy origin-
-Escucha -la interrumpió secamente- Te lo diré una sola vez, esto no es un sueño... -dio una calada- es la maldita realidad... aunque para ti no lo sea...
-Esto no es real...
-Lo es. ¿No te he dicho que no me hagas repetir las cosas?
-Entonces... ¿Dónde están mi hermana y mi amiga? ¿Y el coche donde viajaba? ¿Y el bosque? ¿Y la maldita carretera?
-Todo esto no está en mi mano, sino en las de una bastarda hermafrodita.
-¡Espera! ¿Con eso te refieres a que Bosatsu está metida en esto? -preguntó el pelirrojo.
-¿Kanseon Bosatsu? ¿La diosa de la misericordia? -la ojidorada empezaba a dudar. ¿Acaso todo eso era real?
-Esa imbécil -empezó a explicar el monje- dijo que vienes de otro mundo…
-¿Eh? ¿Otro mundo? No entiendo nada… -se quejó el castaño.
-¿Esto quiere decir que hay más de un mundo, Sanzo? -interrogó el chico de ojos verdes.
-Hay muchos -todos le miraron confundidos, suspiró molesto- Hace mucho tiempo los mundos estaban conectados, y se podía viajar de uno a otro cuando se quisiera. Pero cuando aparecieron problemas graves en varios mundos, las entidades celestiales decidieron romper los lazos que conectaban esos mundos, para que esos problemas no afectaran a los otros.
-Entonces… si el portal está cerrado… ¿por qué estoy aquí? -preguntó la rubia- Además, en mi mundo os conoce mucha gente… ¿no sería imposible si no hay relación entre los mundos? Según yo, sois personajes de ficción que creó una artista japonesa...
-En cuanto a eso … esa diosa de pacotilla me contó que esa era su tapadera en tu mundo, que hizo creer a todos que era ficción para comprobar cómo sentían lo que ocurría en otros mundos y así poder escoger a los elegidos que formarían parte de la salvación de esos mundos…
-Fiuu… vaya historia... -silbó el ojirrojo sorprendido.
-Jeje, está claro que aquí nunca nos aburrimos, ¿verdad?
-¿E-legida? ¿Eso significa... que soy la elegida para salvar este mundo? -el ojivioleta se encogió levemente de hombros afirmando la cuestión- Entonces... viajaré con vosotros?
-Eres tú la que debes decidir… Yo solo me limito a repetir lo que me dijo esa loca…
-Si os ayudo… Este mundo y el mío volverán a estar conectados, ¿verdad? -el rubio asintió mientras daba otra calada al cigarrillo- Yo... os ayudaré -asintió con una sonrisa sincera en el rostro.
-Por fin tenemos una mujer en el grupo -miró al cielo como dando gracias a la diosa e inmediatamente después se volvió hacia la chica ofreciéndole la mano, ella solo miró extrañada- ¿Y bien? ¿Subes o... irás corriendo? -rio divertido.
Cogió la mano del alto, era cálida y fuerte, y este le ayudó a subir al Jeep. Se sentó atrás justo su lado.
-¡Bien! ¡Ran-chan vendrá con nosotros! -celebró feliz el ojidorado.
La rubia sonrió en respuesta, aunque aún sentía un nudo en su estómago.
-Oye... Sanzo... -el nombrado gruñó- ¿de veras... no sabes nada de las chicas que venían conmigo?
-Solo sé que Bosastu las envió a otros mundos... y que ella misma se encargaría de explicarles el asunto -aclaró cruzándose de brazos.
-Ahh... -suspiró al fin echando fuera parte de esos nervios que la comían por dentro- menos mal... pensaba que... no las volvería a ver...
-Ellas fueron elegidas, al igual que tú...
-¿Cómo puede ser que nos hayan elegido a las tres? ¿No es demasiada coincidencia?
-Supongo -dio una larga calada al cigarrillo- que así es más fácil restablecer el puente entre los mundos...
-Las personas nos acercamos a aquellos más afines a nosotros -explicó Hakkai- Lo que hace más probable que ambos sean buenos candidatos a elegir, ¿no?
-O puede que estuviérais destinadas a conoceros y a ser elegidas, como nosotros -añadió el pelirrojo.
-Destinadas... -sonrió en silencio. También estaba destinada a viajar con esas personas
-Eh mirad… -todos miraron en la dirección en que el moreno apuntaba- Ya se divisa un pueblo...
-Al fin podré descansar alejado de vosotros...
-¡Bienn! ¡Podré comer hasta hartarme! -daba saltos que hacía rebotar el vehículo.
-La verdad es que algo de comer no me vendría mal…
-Pues cuida de tener tu plato a la vista, este mono idiota se come todo lo que está en su camino …
-¡Oye kappa pervertido! ¡Te he oído!
-¿Y? ¿Acaso me vas a comer a mí también? -contratacó sacando la lengua.
-Hakkai, llega de una maldita vez a donde sea o mato a esos tres de ahí atrás…
-¿Eh? Pero si estaba callada... Sanzoo... -lloriqueó la ojidorada mirando al monje.
Este la ignoró y siguió gruñendo.
Miró el cielo despejado y donrió. Ese era el comienzo de un nuevo viaje. Tenía miedo, no iba a negarlo, pero lo superaría en su momento.
El descapotable verde corrió veloz junto a las rocas donde se encontraba, el largo cabello de la sonriente rubia llamó su atención.
-Así que el grupo de sanzo tiene un nuevo miembro… -se relamió los afilados dientes y bajó sus prismáticos- veamos de lo que eres capaz…
