Enero 7, 788
"…Después de darme cuenta de lo que hizo esa mujer me sentí engañada, un tanto usada ¿Cómo a alguien que tenía los medios no podría importarle nada más que el beneficio propio?, estoy segura que de haber querido donaría el dinero del evento a la fundación como lo habíamos acordado, pero no lo hizo, la muy desvergonzada lo tomó todo y yo no pude hacer nada.
Estaba destrozada, fue mi culpa por ser tan confiada y no podía parar de llorar.
—Las apariencias engañan Ren— me dijo Trunks con ternura, abrazándome con la hermosa calidez que desborda. —En la vida te puedes llevar muchas sorpresas, encontrarás gente que no son tan buenas como parecen y otras que no son tan malos como dicen serlo, por que en todos hay bondad pero también hay maldad, hay luz y también oscuridad —
—Pero si en todos hay bondad y maldad, ¿Por qué hay gente tan malvada?— pregunté avergonzada.
—Son las decisiones que tomamos las que nos convierte en lo que realmente somos— me contestó levantando mi rostro y me encontré con su mirada, esa mirada tan llena de nobleza, de bondad, esa mirada que refleja esperanza. —Vamos, ya no llores bonita, estoy seguro que encontrarás más gente con sinceros deseos de ayudar— me dijo y yo le creí y le creo…"
Capitulo II
Acababa de salir de la universidad y como todas las noches había acordado con su esposa encontrarse en un su cafetería favorita. La fundación estaba muy cerca a unas cuantas cuadras del lugar sin embargo, preferían encontrarse en ese establecimiento que siempre estaba repleto, por lo que Trunks llegaba con anticipación para aguardar un lugar para los dos, cenar las delicias del cocinero, platicar sobre los acontecimientos del día y después ir a casa a descansar.
—Yo también te amo— contestó el peli azul con un leve sonrojo en sus mejillas y pronto terminó la llamada, Trunks miró la hora eran las 8 en punto.
Enseguida una de las meseras le abordó.
—Hola, ¿ Lo mismo de siempre Trunks?— preguntó la muchacha sonriente.
—Sí por favor— dijo devolviendo la sonrisa y la muchacha se alejó.
Observo alrededor, la casa estaba llena, se alegró de haber llegado a tiempo para apartar mesa, esperaría unos 10 minutos y su esposa llegaría justo antes de que le sirvieran su pedido.
Se tomó un rato para ver las noticias en el televisor de la esquina, cuando un repentino cosquilleo en sus manos le recorrió hasta su pecho, pensó que quizá estaba un poco nervioso y sin darle importancia, prefirió pensar en pedirle a su mujer que tomaran un baño de burbujas juntos, después de un día tan pesado no les vendría nada mal relajarse un poco.
Al instante llegó la mesera con las bebidas y Trunks miró su reloj eran las 8:12 p.m.
"Vaya, seguro tuvo que quedarse en la fundación" pensó al no ver ninguna señal de la pelirroja al poco rato una ambulancia paso de prisa con su ruidosa sirena encendida abriéndose paso entre el tráfico. Trunks bebía de su capuchino al tiempo que un escalofrío le recorrió el cuerpo.
Al poco rato una segunda ambulancia, seguida de dos autos de policía. El muchacho frunció el ceño y con el ánimo de prevenir le marcó a su esposa. Su llamada jamás fue respondida, el azul comenzó a sentirse inusualmente ansioso, dio otro sorbo a su capuchino y volvió a marcar, la llamada fue enviada directo al buzón.
"Seguramente estaba en una reunión" trató de tranquilizarse cerró sus ojos y buscó su ki pero al no lograr sentirlo, la incertidumbre se apoderó de él y al colocar el vaso en la mesa su mano tembló.
En seguida un muchacho que era mesero en el lugar entró corriendo y se dirigió a la barra del establecimiento, se miraba perturbado; Trunks no le quito la vista y al escuchar al joven hacer preguntas con sentido de urgencia frunció su ceño.
—Ahí está, en la mesa de siempre— pronunció el encargado, Trunks comenzó a sentirse sumamente incómodo y rogó por que el encargado no le señalara, pero el hombre le señaló…
El muchacho se dirigió a su asiento apresurado.
—Señor su esposa— el joven no paraba de temblar. —Un accidente, a tres cuadras de aquí— apenas y podía hablar.
—¿Que dices?— se levantó de un salto.
—Si, la pelirroja con la que siempre viene, la muchacha de baja estatura, de ojos azules— describió el muchacho señalando con sus manos.
—Si… si…—
—La atropellaron está muy mal— sollozó.
Trunks sintió como su corazón se detuvo, parecía como si en un instante lo hubieran jalado a otra dimensión, la peor de todas.
—Vamos lo llevaré— le jaló el muchacho tratando de hacerle reaccionar y Trunks lo siguió con la esperanza de que todo fuera un error. Pero no lo era, pronto llegaron hasta el lugar del fatídico accidente.
Los policías acordonaban el sitio, había una multitud de desconocidos que se acercaban más por morbosidad que con la intención de ayudar.
Trunks se abrió camino entre la gente mientras los paramédicos asistían a la joven y le hacían preguntas a una desconocida mujer que tomaba de la mano a su querida esposa, la mujer estaba hecha un manojo de nervios y se encontraba desbordada en un mar de llanto. Cuando le miró se puso de pie en muestra de respeto.
El paramédico tomaba los signos vitales y pronto tan solo negó con la cabeza.
Trunks estaba absorto en sus pensamientos, la imagen que sus ojos reflejaban era dolorosa, su mujer, se encontraba en el piso sin signos de vida.
Se acercó a ella con la absurda idea de temer lastimarla más, y se limitó a observarla un par de segundos, la imagen era muy diferente a la de esa sonriente muchachita que le despertaba con un dulce beso, o de esa bella mujer que le provocaba ese amor en todos sus sentidos que jamás pensó ser capaz de poder compartir; ella, tenía golpes en la cabeza, evidentes fracturas, sus ojos cerrados y su cuerpo sin vida y lo demás era rojo, ese rojo que manchaba la pureza del corazón de su mujer.
Finalmente tembloroso se hincó, le abrazó. Lloró, lloró como hacía tiempo que no lo hacía y no le importó la morbosa multitud, para él a partir de ese momento estaba sólo.
—Mi amor, despierta linda, abre los ojos— susurró a su oído, temblando, acariciando su largo cabello —Por favor— suplicó. —Por favor, Ren— apretaba los dientes —No me dejes solo— juntó su rostro con el suyo que aún conservaba su calidez, esa calidez que de a poco se desvanecía.
Mai sintió como su corazón se le hacía pequeño, la escena era demasiado fuerte, demasiado penosa, desvió la mirada, no podía evitar llorar…
Así Trunks se mantuvo por un buen rato envuelto en el gris de la soledad, de su peor pesadilla, de la cuál quería despertar.
Inesperadamente la noche se había llenado de duelo y tristeza.
Mai llegó a su departamento, la muchacha temblaba cual hoja y no era por el frío del viento del otoño, si no por lo que hacía poco había sido testigo. Nunca se imaginó que esa jovencita acabaría como lo hizo y mucho menos entre sus brazos.
—Mai… eres tú— le dijo con dificultad.
La mujer sacudió su cabeza tratando de quitarse la imagen de su mente al tiempo que un escalofrío recorrió su cuerpo.
Se quitó su gorro y lo colocó en una mesita junto con sus llaves, su bolso, y sus armas. Se quitó sus guantes negros y la gabardina azul, sus ropas estaban manchadas de la sangre de la joven, Mai los puso en la lavadora y se sentó contra la pared con su rostro sobre sus rodillas, llorando como una pequeña niña… "Si tan solo hubiera corrido para alcanzarla"… sollozó…
La situación le afectaba demasiado, y es que aunque era una mujer curtida por la vida, la muerte parecía siempre burlarse de ella; los recordó a ellos, a sus dos mejores amigos que también la muerte se los había llevado de la manera mas ruin, intentaba parar de llorar pero no podía y lo supo, supo que esta pérdida también la tenía que superar.
A la mañana siguiente…
Los azabaches se revolvían entre las sabanas color pastel, mientras los pequeños rayos de sol iluminaron su delicado rostro haciendo que despertase, la mujer tenía un fuerte dolor de cabeza, se dio una ducha y en seguida se vistió de negro para asistir al funeral a pesar de que no era su deseo, sin lugar a dudas sería un momento incómodo, ¿La gente de la fundación sabrían que ella estuvo ahí? ¿La invadirían de preguntas que no quería contestar? Pero lo más importante ¿Qué le diría a él?
Con estos pensamientos en mente se miraba en el espejo, su reflejo revelaba que había llorado gran parte de la noche, no podía mostrarse así ante nadie, temía que la consideraran una mujer débil, la cuál estaba muy lejos de serlo. Se maquilló sutilmente, delineó sus ojos con color carbón y la imagen del diario se postro en su mente. Ese libro que aún tenía en su posesión, tenía que dárselo a él…
Él… lo recordó en el estado en el que se encontraba la noche anterior…
Sí, tenía que dárselo a él, eso era lo correcto. Con esto en mente se puso unos guantes negros, un abrigo tejido color negro y finalmente salió de su apartamento.
La funeraria era pequeña, estaba llena de flores blancas, aroma de amargo café y panecillos en varias mesas al costado. Algunas personas esperaban afuera porque no cabían en el lugar. Se adentró en ésta abriéndose camino de entre la gente, había muchos que no conocía, y otros que le saludaban con un sencillo gesto o una mirada, el ambiente era triste como era de esperarse.
Comenzó a sentirse incómoda al ver a Eva llorar, la mujer parecía devastada e hizo todo lo posible por evadirle, aunque no lo pareciese Mai era una mujer sensible y quería a toda costa hacerlo notar; por lo que decidió que lo mejor era entregar el diario y salir del lugar.
Encima del féretro estaba una bonita fotografía de la joven pelirroja, en la cuál lucía llena de vida y felicidad, ¿Quien le habría podido hacer algo de esa forma? Aún no podía creer que el auto ni siquiera se detuvo.
Desvió la mirada ante el recuerdo y entonces lo vio, él, estaba sentado en un sillón negro junto a una mujer de bonito cabello color azul, seguramente su hermana o su madre; él no mostraba su rostro, tenía sus codos sobre las rodillas, y recargaba su frente en sus manos entre lazadas. La mujer a su lado le abrazaba y le decía palabras a su oído.
Al sentir la mirada de Mai, Trunks levantó el rostro y la miró, el joven se veía demacrado y nervioso, sus ojos estaban enrojecidos e inconscientemente Mai detuvo su respiración, ¿La había reconocido?
Pero la realidad era que el muchacho estaba ajeno a la realidad y tan solo desvió la mirada haciendo que Mai volviera a respirar.
¿Qué palabras podría ofrecerle? "Lo siento, trate de alcanzarla para darle su diario" o "Mi más sentido pésame aquí tienes, esto te pertenece" o cualquier otra frase que la gente acostumbra a decir en estos casos seguido de una explicación absurda.
—Es su padre y sus hermanos… Imponen bastante ¿No crees?— le susurró al oído entre sollozos Risa.
Mai dio un salto y los observó, algunos sentados y otros de pie cerca del muchacho, no sabía que Ren tenía familia además de Trunks y si que eran imponentes ¿Como no los había notado antes? Todos estaban consternados y llenos de profunda tristeza… Entonces ahora se encontraba mas confundida ¿A quién debería otorgarle el diario?
—Supe que presenciaste el accidente ¿Que fue lo que viste Mai?— le preguntó en un susurro dejando de sollozar, haciendo que la muchacha abriera sus ojos de par en par por el intimidante tono que escuchó en su voz.
¿Cómo lo supo?, volteó a mirarla llena de sospechas, negó con la cabeza y salió del lugar de prisa, después de todo quizá el haber asistido no había sido tan buena idea.
Habían pasado unas semanas y Mai no había regresado a la fundación, aún se sentía insegura al respecto, si Risa sabía que ella presenció el accidente, probablemente no sería la única. ¿Qué sería de la fundación ahora? ¿Quién estaría a cargo? ¿Los proyectos que tenían pendientes seguirían llevándolos a cabo? Probablemente así era.
La hermosa mujer de cabellos negros suspiró al tiempo que soltó sus herramientas, el aparato en el que tanto había trabajado aún no funcionaba… —Maldita sea— lo sabía, sabía que requería un chip más sofisticado, era evidente que en el mundo las cosas habían cambiado y los satélites recién enviados al espacio no reconocían el software de hace años. Tendría que "tomar" algún teléfono celular de un módulo de servicio en el centro de la ciudad.
"No necesitas robar más Mai, lo que necesites puedes pedírmelo" recordó las palabras de la muchachita.
¿Aún tenía esa opción?
Miró el diario que permanecía intocable encima de la mesa del pequeño desayunador.
Quizá lo mejor era dárselo a Eva y que ella hiciera lo propio, pensó.
Se vistió con unos pantalones color caqui y una camiseta negra de manga larga, se armó, luego se colocó un abrigo negro, sus guantes, su gorro, su bolso y finalmente tomó el diario pero, al levantarlo una fotografía se deslizó entre las hojas y cayó a sus pies.
Al recogerla se dio cuenta que era él, se detuvo un momento a observar la fotografía, se le veía como un chico normal que sonreía, cuyos ojos denotaban cierta encantadora timidez, su piel era morena y sus ojos eran tal cual zafiros, se le notaba un leve sonrojo en sus mejillas y con su mano sostenía una pequeña caja de regalo y una tarjeta, en verdad que era un muchacho muy apuesto; se sonrojó por pensarlo y rápidamente buscó la hoja de la cuál se había caído la fotografía.
Entonces encontró una página casi en blanco con marcas de pegamento acotada con la siguiente leyenda…
"Febrero 14, 788
Hoy ha sido nuestro primer San Valentín juntos y he querido capturar en fotografía tu reacción al recibir mi regalo. Para que siempre pueda apreciar esa tierna mirada que me dedicas, esa cálida y tímida sonrisa, si tan solo pudiese capturar la dulce y varonil voz que te caracteriza al pronunciar "Te amo" también la pondría en este diario. A tú lado me siento la mujer más afortunada Trunks.
Te amo tanto"
—Vaya— suspiró la mujer, pensando que la fotografía realmente representaba lo que su esposa describía, la fecha escrita por detrás coincidía con la fecha del diario.
"Si que estaba enamorada de él" pensó y despejando sus dudas sabía que lo más indicado era entregarle el diario a Trunks, vaya nombre para un chico, con este pensamiento en mente se encaminó a la fundación.
Un enorme moño negro colgaba de la puerta del albergue que operaba con regularidad, Mai entró dirigiéndose a la cocina, esperando toparse solamente con Eva y con nadie más.
—Hola Mai— saludó la mujer aún con rostro entristecido.
—Hola— contestó ella con empatía en su voz.
—Me alegra que hayas regresado, pensé que no volveríamos a verte—
—Si, lo siento…—
—No es necesario que me expliques niña, yo también la extraño, a veces me imagino que al asomarme por aquí la voy a ver sentadita ahí en su mesa tomando su chocolatito— una sincera lágrima recorrió el rostro de la mujer.
—Ren era una buena persona—
—Si, pero así es la vida, se lleva a los más buenos…— suspiró al tiempo que se limpiaba las lágrimas.
—Eva ¿Quién se esta haciendo cargo de administrar la fundación?— preguntó un tanto tímida.
—Pues ¿Quién más va a ser?
Risa pensó Mai con el ceño fruncido.
—Pues su marido, ese pobre muchacho se ha obsesionado con seguir los pasos de su mujer y se ha propuesto en llevar la fundación tal cual y lo hacia ella. Bendito su corazón.
Mai sonrió por la noticia, por lo menos no tendría que pedirle nada a la odiosa de Risa.
—Lo que necesites, está en la oficina— le señaló, Mai agradeció con un gesto y se encaminó hacia el lugar.
Tocó la puerta y escuchó un —Adelante— por lo que abrió con suavidad.
Ahí estaba el muchacho de cabellos azules y ojos color zafiro, sentado detrás del escritorio en medio de un montón de carpetas, su rostro aún se veía demacrado y su voz era rasposa. Su semblante reflejaba que no había asimilado del todo la situación, perder a su mujer era un golpe que le dolía demasiado y se notaba.
Era tan fácil decir "Señor Brief la vida sigue", mientras tanto a él se le hacía eterno y menguaba cada hora con una taza de café amargo, tan amargo como el propio sabor que permanecían siempre en sus labios.
Sin decir una palabra se quedó ahí parada observándolo; se miraba mal, por que ni el desaliñado traje, la corbata mal acomodada y la camisa mal planchada le ayudaban demasiado. Su rostro no proyectaba más que tristeza junto con la palidez y las ojeras pronunciadas.
Suspiró e hizo un gesto seguido de un —Toma asiento— le invitó sin levantar la mirada.
—Sr. Brief soy…—
—Es Mai— interrumpió la pelirosa que llevaba una montaña de carpetas en las manos y las puso sobre el escritorio, Trunks abrió sus ojos de par en par al escuchar su nombre —Es una indigente que viene a pedir municiones— expresó con cierto despreció haciendo enfurecer a la muchacha.
—¿Qué te pasa? ¡Yo no soy indigente!— se levantó de su asiento indignada.
—¿Mai?— le miró por primera vez —Lo siento Mai seguramente es un mal entendido, por favor no te vayas toma asiento. ¿Risa, serías tan amable de dejarnos solos?— solicitó sorprendiendo a las mujeres y haciendo que la aludida enfurecida saliera de la oficina.
—Así que tu eres Mai— dijo el muchacho observándola con ojos cristalinos e invitándole a que volviera a tomar asiento, ella lo hizo.
—Si…— le miró a los ojos volviéndose a sentar.
"esa tierna mirada que me dedicas…"
Se sonrojó por el recuerdo.
—Si, se quién eres, tu eres la muchacha que estuvo con Ren después del accidente ¿Verdad?— preguntó con un suave tono de voz.
"…la dulce y varonil voz que te caracteriza…"
Mai se limitó a asentir con la cabeza, avergonzada ¿Por qué estaba actuando de ese modo en ese momento?¿Por qué estaba recordando lo que Ren había escrito en el diario? y ¿Por qué le estaba afectando de esa manera?
—Gracias Mai, discúlpame por no habértelo dicho antes, pero gracias por haber estado con ella en un momento tan difícil— su voz se apagó.
—Yo lo siento mucho…—
—Ren me habló mucho de ti, me dijo que eres una mujer muy valiente, que sabes manejar armas y que eres muy inteligente— resumió —¿Cómo te llamó?… A si la justiciera de la Capital del Oeste— sonrió.
"… esa cálida y timida sonrisa…"
Mai admiraba cada detalle de él tal cuál se encontraba descrito en el diario y eso la ponía sumamente nerviosa.
— Me dijo que eras su heroína, su amiga—
¿Su amiga? Mai ahora le miró dubitativa, desconocía que Ren le tuviera tanto aprecio.
— Perdona, espero no estarte incomodando—
— No para nada— contestó sonrojada.
— Quizá tu puedas ayudarme Mai— el muchacho se levanto de su asiento — Estoy buscando el plan de acción de su proyecto favorito. El que iba a iniciar en Diciembre— comenzó a buscar entre las carpetas que recién había recibido.
—¿El de una familia para todos?—
—Si ese—
—Bueno ese… ese yo… yo lo tengo— tartamudeaba pues los nervios le traicionaban. En el rostro del joven se dibujo una ligera sonrisa y Mai se sonrojo desviando la mirada. — Lo traeré mañana.
—Esta bien, no hay prisa, estoy seguro que si Ren lo dejó en tus manos es por algo, supongo que la razón por la que lo tienes es por que estabas trabajando en ese proyecto ¿No es así?—
Mai se limitó a asentir.
—Bien, entonces sigues a cargo Mai.
El muchacho miró su reloj y repentinamente comenzó a alistarse, se colocó un abrigo, sobre su desaliñado traje.
—Disculpa Mai pero, debo irme, espero verte pronto por aquí— salió el joven sin esperar ninguna respuesta, parecía un tanto atolondrado y apresurado.
"El teléfono" no le había dicho acerca de el teléfono y "¡El Diario!" lo había olvidado por completo .
Cuando Mai reaccionó y se levantó de su asiento el muchacho iba saliendo por la puerta principal, ella estaba dispuesta a seguirlo pero Eva la detuvo.
—Déjalo ir, necesita hacer lo suyo, mañana podrás decirle lo que olvidaste — Mai asintió, parecía que Eva se refería a algo importante y no quería ser imprudente.
Al día siguiente…
La hermosa justiciera se alistaba colocando sus armas por debajo de su gabardina color azul, las calles en las que vivía eran peligrosas y aunque la mayoría de la gente la conocía no estaba por demás ir preparada para cualquier contingencia, siempre llegaban nuevos rufianes que disputaban el territorios entre bandas y ella a menudo tenía que demostrar que era la persona equivocada a la cuál molestar.
Una vez estando en la fundación decidió asistir a Eva haciendo el inventario en la cocina esperando a que el Sr. Brief hiciera su aparición durante el día sin embargo, Mai miró el reloj sobre el refrigerador eran las 3 de la tarde y el joven no llegaba.
—Vaya ya es tarde y el Sr. Brief que no llega— comentó más para sí.
—Pues claro que no niña, el Sr. Brief estudia, trabaja, y luego viene aquí las tardes-noches y sus días libres.
—Oh vaya— ¿Cómo no lo había pensado antes? seguramente tenía una vida fuera de la fundación, una vida diferente antes del accidente. ¿Cómo la vida podía cambiarte en un segundo? Ese, sin lugar a dudas, era un tema bien conocido por ella.
—Seguro no tarda, casi siempre llega después de las 6—
Pasaron las 6 como lo había dicho la mujer, Mai trataba de entretenerse ayudando a la exigente Eva a preparar los platillos para la cena, de alguna forma se sentía cómoda trabajando con ella.
—Eva, será mejor que sirvas la cena temprano hoy, Trunks acaba de llamar y no vendrá por que está enfermo— anunció Risa asomándose por la puerta de la cocina
—Se dice "Señor Brief'… Igualada esta…¿Qué tiene el señor Brief?— preguntó la mujer y la muchachita rodó los ojos.
—Pues parece ser que pescó un resfriado— dijo con naturalidad tomando un manzana de una canasta.
—Pobrecito está tan triste que sus defensas han de estar muy bajas y luego que apenas y come. Con que no se nos muera de tristeza.
—Hay Eva no digas eso. Trunks no se va a morir de tristeza verás que lo haré sentirse mejor— dijo con pretensión sentándose en la barra de la cocina y dando un mordisco a la jugosa manzana.
A Mai no le produjo ninguna gracia el comentario de Risa, y la verdad es que lo había notado desde la noche anterior, escotes más pronunciados, colores llamativos, faldas cortas, las poses coquetas y con este comentario lo confirmaba, esa mujer estaba interesada en el pobre viudo que probablemente ni cuenta se daba de sus verdaderas intenciones.
—Bien, entonces será mejor que me vaya, quizá mañana corra con mas suerte— dijo Mai lavando sus manos y alistándose para salir.
—Antes de que te vayas. Trunks, dejó un mensaje para ti— la detuvo parándose al frente suyo y aunque se sintió intimidada por Mai continuó — Me dijo que contactaras a estas esposas de empresarios e hicieras unas citas con ellas para conversar sobre la causa de "Una familia para todos".— le enseño un papel que llevaba entre sus dedos con los contactos de las personas aunque lo retiro de inmediato —Pero como seguramente no estas interesada quizá será mejor que dejes en mis manos el proyecto.
Mai rodó los ojos, le arrebato el papel y salió del lugar sin decir una palabra.
Eva le dirigió una mirada de disgusto a la pelirosa y esta se defendió.
—¿Qué? Apoco crees que sería capaz de lograr que las señoras de sociedad donen, te apuesto que no tiene ni que ponerse, su vestimenta no es apropiada para la causa.
—¿Y la tuya si?— le miró de arriba a abajo con un gesto de desaprobación.
Pero en que lío se había metido ahora, pensaba Mai quizá hubiera sido mucho mejor aceptar la oferta de Risa, al fin y al cabo a ella no le afectaba en nada, pero el orgullo no se lo permitió
¿Y ahora? Pues ahora tendría que arreglárselas y de alguna forma desarrollar sus relaciones interpersonales, aspecto en el que no se sentía muy cómoda.
Cuando acepto participar en el proyecto ella se encargaría de la planeación y la logística y Ren se encargaría de la administración de los recursos y las relaciones públicas. Esa había sido la idea original sin embargo, el muchacho necesitaba su ayuda y no podía negarle el deseo de realizar el proyecto en el que su esposa había trabajado por meses, en el fondo ella también lo quería ver desarrollado. Después de todo era por una causa noble a la que ya le había dedicado tiempo, esfuerzo y cariño.
"Me dijo que eras su heroína, su amiga" no pudo evitar alegrarse por el recuerdo, luego rememoró la sonrisa del muchacho y se sonrojo, movió la cabeza de un lado al otro.
—Niña tonta.
Así Mai acudió a la fundación con la finalidad de seguir el proyecto, hacer las llamadas correspondientes para concertar una cita con las personas de la lista y ayudar en lo que pudiese sobre todo a Eva su persona favorita en el albergue, aunque no podía negar que también su presencia se debía a que deseaba hablar con el Sr. Brief al respecto y entregarle lo que le correspondía sin embargo, el joven no se presentó en toda la semana y eso comenzaba a preocuparle.
Una mañana…
—Pero ¿Qué sucede?— Preguntó Mai al llegar y ver a los diferentes empleados reuniéndose curiosos en la puerta cuchicheando y observando hacia la oficina principal, pendientes de cada movimiento del Sr. Brief que se encontraba encapsulando cada una de las cajas y los artículos personales de su finada esposa, con un rostro lleno de amargura.
—Hay Mai pues que ahora si todo se va a venir abajo— sollozó Eva —El Sr. Brief se va de la fundación—
—Pero ¿Por que?— no podía creer lo que decía, después de todo ¿renunciaría?.
—Estoy seguro que es por el artículo que salió esta mañana— mencionó Hiro el intendente.
—Es obvio que es por eso, ahora todos lo saben— contesto Risa y Eva frunció el ceño.
—¿De que hablan? no entiendo—
—Esta mañana salió en el diario un artículo en el que Liam Raven el principal donador de esta fundación reclamó ser el nuevo administrador, parece ser que la Sra. Ren le cedió todos los derechos antes de morir— explicó el muchacho.
—¿Pero por qué haría algo así?— preguntó Mai sabiendo ahora que la asociación había sido fundada por la misma Bulma Brief.
—Hay Mai pero que tonta eres pues es obvio porque Ren y Liam Raven eran amantes— contestó Risa.
—¿QUE?
—Esas son patrañas, no lo creo y no lo creo. Ren amaba a su esposo con todo su corazón, de eso no me queda duda alguna y no me vengan con esas mentiras que no son más que estupideces que la gente inventa — Protestó Eva retirándose hacia la cocina.
— Un reportero le preguntó en vivo a Liam Raven si tenía una relación extra marital con la Sra. Brief y él no lo desmintió, es más su abogado trajo la documentación firmada y si es la firma de Ren— aseguró Risa.
Mai estaba con la boca abierta, no podía creer lo que decían.
—Yo los vi Mai— afirmó Hiro y a la expectativa de las mujeres comenzó a relatar…
Fue hace un par de meses, inclusive fue antes de que tu vinieras aquí. Me encontraba trabajando el turno de la noche y estaba por entrar a la oficina de la Sra. Brief para desocupar el cesto de la basura como me lo indicó Risa, pero antes de entrar me percaté que la oficina estaba ocupada, fue extraño por que usualmente las oficinas del albergue y el area administrativa se retiran a las 8:00 p.m. y en esa ocasión eras las 10:00 p.m.
—Por favor Liam no lo hagas, te lo suplico— escuché y vi las sombras detrás de la mampara, la Sra. Brief se acercaba a él suplicante y sollozaba.
—Vaya, vaya. ¿Me lo suplicas? en verdad no quieres que Trunks se entere de nuestros encuentros en Global Enterprises.
—Por supuesto que no, eso le rompería el corazón y yo no quiero que…
Liam Raven largó una viciosa carcajada
—Pobrecito Trunks le romperías el corazón. ¡Bah patrañas! De todas formas se le va a romper cuando se entere Ren, por que aunque no quieras la verdad saldrá a la luz y más vale que sepa de una buena vez lo que esta pasando.
—No… no, no se lo digas por favor, aún no es tiempo…
—No me imaginé que estarías tan desesperada por guardar ese secreto. Bien preciosa, no le diré nada a tu esposo si… haces lo que te pida— le dijo con sugestiva voz.
—¿Qué? ¿Qué es lo que quieres?—
El Señor Raven, se acercó a ella lo suficiente para susurrarle algo a su oído por lo cuál no logré escuchar lo que le decía pero, "ZAZ" menudo golpazo que se escuchó por la bofetada que la Sra. Brief le dio al Sr. Raven
-¡JAMÁS!- gritó indignada
Justo en ese momento llegó Risa y me ordenó que saliera del lugar, sin embargo considero que lo que vi y escuche junto con los hechos del día de hoy confirman mis sospechas...
Mai frunció el ceño.
—Yo tampoco lo quería creer Mai pero ahora no me queda duda de que la Sra. Brief y el Sr. Raven eran amantes. Pienso que cuando ella quiso terminar su relación él se molestó tanto que la amenazó con decirle a su esposo y como obviamente no quería que se enterara yo creo que el Sr. Raven le pidió que le diera la fundación y aunque al principio se rehusó finalmente cedió ¿Sino por qué se la dejaría?
—Además era sabido por TODOS en la fundación que Liam Raven cortejaba a Ren, siempre la llenaba de regalos, flores y hasta bonita joyería— decía Risa con una amplia sonrisa. —Inclusive era sabido por todos que le envíaba un chofer para llevarla a Global Enterprises.
—Por todos menos por su esposo— dijo Hiro.
—Que mala onda ¿verdad? pobre Trunks me da mucha pena que se haya enterado de esta manera, si yo fuera su esposa ni en un millón de años le pondría los cuernos— decía con las manos en la cintura y un tono pretensioso.
Mai no concebía lo que le decían no después de haber leído parte del diario de la mujer de la que hablaban. Recordó las veces que la muchacha esperaba con ilusión las llamadas de su esposo e inclusive como le brillaban los ojos al hablar de él.
No, ella estaba perdidamente enamorada de su esposo. Trunks, se preocupo por él… seguramente estaba destrozado. Observó desde lo lejos su rostro, era el rostro de un hombre desconsolado, atormentado.
Notas de la autora:
Hola de nuevo lector, muchas gracias por lee esta locura que se le ocurrió a esta Cerecita.
Bueno pues ustedes que creen ¿Por que será que Mai se pone tan nerviosa cuando esta frente a Trunks? ¿Será que Ren si engañaba a Trunks con Liam Raven?
Me gustaría saber sus opiniones, saber si les esta gustando el fic y también si tienen quejas o sugerencias. Toso es bien aceptado.
A las hermosas que se tomaron el tiempo para dedicarme un review se los agradezco de todo corazón.
Kuraudea: Muchas gracias por los ánimos que siempre me das con mis locas historias, por darme los vistos buenos y ayudarme a mejorar.
marytw29: Muchas gracias por tu review y por seguir esta historia, por leer siempre mis locuras jeje.
Aconito: Muchas gracias por tmbn seguir esta historia espero que sea de tu agrado y nos estamos leyendo :).
Bien pues gracias por leer hasta aquí, les mando un saludo enorme y también agradezco a las página de Facebook que permiten que publique mis historias con ellos... Por los que leemos fanfics de Dragon Ball, Trunks&Mai Page y Dragon Ball Fanfics, muchas gracias por ese espacio que nos regalan :)
