Capítulo VI
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"Los guerreros de la antigüedad luchaban para conquistar y defender tierras.
Los guerreros de la actualidad son los que luchan para cambiar sus circunstancias."
Lifeder
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Largas trayectorias de burbujas marcaban las directrices que seguían las municiones, algunas pasaban tan cerca de ambos que reventaba los tejidos de sus ropas y repentinamente de la nada cesaron.
Mai se aferraba al cuerpo del saiyajin imaginándose que probablemente se encontraba mal herido, sintió culpa pues bien sabía que él había usado su cuerpo para protegerla, arriesgándose completamente. Por lo cual correspondiendo su hazaña debía garantizar el bienestar del joven, haciendo todo lo posible para ayudarle a salir con vida.
Sin embargo, para su sorpresa el muchacho le dio un apretón en los brazos y Mai miró su rostro. La imagen que presenció se quedaría grabada para siempre en su memoria. Sus cabellos flotaba en el agua elevando sus puntas hacia las superficie, su ceño estaba fruncido, y su mirada estaba cargada de furia, no pudo evitar recordar entonces a la estatua del guerrero dorado que se encontraba en el parque de la capital.
Es-es él…
La muchacha salió de su trance una vez que Trunks le tomó de la mano y juntos empezaron a nadar a la superficie. Estaban preocupados pues no sabían si el criminal seguiría esperándolos. Sin embargo debían arriesgarse, nadaron por debajo del hielo hasta que se toparon con lo que parecía ser la orilla del lago.
Trunks con sus dos piernas rompió el hielo haciendo un agujero en el cual pudieron escapar.
Por fortuna, su agresor parecía haber cedido a su atentado y repentinamente escucharon los gritos de un hombre mayor que conducía un auto gris cerca del lugar del siniestro por pura coincidencia.
—¡Hey! ¡Hey! ¡Resistan conseguiré ayuda!— gritaba mientras marcaba el teléfono para luego deslizarse por la nieve en dirección hacia donde estaban el par de muchachos.
Mientras tanto Trunks tomaba a Mai por la cintura empujándola hacia la orilla, la muchacha apenas y podía moverse. Sin embargo su fuerza de voluntad no le permitió rendirse y con la poca resistencia que le quedaba le tendió la mano al azul para ayudarle a trepar por la orilla.
—Ahhhh, ahhhh— respiraban agitados, el frío les estaba entumeciendo los músculos. Sus cabellos y rostros estaban llenos de diminuta escarcha.
—Mai, Mai ¿Estás bien?— preguntó el muchacho sosteniendo su rostro con ambas manos, reconoció un par de golpes en su frente pero, lo que más le preocupaba era el temblor de su cuerpo y sobre todo el color de sus labios, azules.
—S-si ¿Y-y T-tú?— preguntó con dificultad buscando con la mirada alguna herida en su interlocutor.
El muchacho asintió y en seguida el hombre llegó a auxiliarlos.
—¿Están bien? Están heridos?—
El muchacho volvió a asentir, el aire frío le entumecía.
—No se preocupen, les ayudaré. El infeliz que hizo esto huyó en cuanto me acerqué. Deben quitarse la ropa mojada de inmediato— les extendió una manta —Dense prisa.
Trunks como pudo se quitó el saco, la camisa y el pantalón quedando en ropa interior. Por su parte Mai tenía más dificultades para moverse por lo que Trunks se vio en la necesidad de ayudarle, la mujer hacía lo que podía y aunque se moría de pena, la situación ameritaba dejar el pudor a un lado. Ambos hombres por respeto desviaron la mirada durante el proceso.
—Aquí tiene, Señorita— el mayor le colocó su suéter sobre sus hombros y la muchacha se lo puso encima.
—En seguida vuelvo— Dijo el hombre dirigiéndose a los rescatistas que se asomaban por el puente —¡Por aquí! ¡Están vivos!— gritó agitando sus extremidades.
Ambos temblaban sin control y mientras esperaban, el hijo de Vegeta envolvió a la chica entre sus brazos, extendiendo la manta sobre sus brazos.
En ese impensado acercamiento el joven advirtió como la muchacha no dejaba de temblar. Al escuchar el latido de su corazón acelerado, al darse cuenta que apenas podía moverse y hablar, al observar el azulado tono de su piel se preocupo de que Mai podría estar sufriendo todos los síntomas de hipotermia.
Mientras tanto la joven no podía dejar de pensar en como estaría él. No podía coordinar sus movimientos lo suficiente para revisarlo, con la intención de asegurarse de que no estuviese sangrando. A lo lejos, observó el saco agujereado el cual era evidencia pura de que las balas en efecto le habían impactado. Cerró sus ojos con preocupación y sin poder evitarlo tembló con más fuerza.
—Tranquila Mai. Vas a estar bien— le susurró el muchacho que también temblaba, cerró sus ojos y enseguida elevó su ki con la finalidad de proporcionarle el calor que necesitaba para equilibrar su cuerpo.
Al sentir la calidez del guerrero se sorprendió, esa afectuosidad con la que le envolvía, esa cálida energía era algo fuera de lo normal. Sin embargo, cerró sus ojos, quizá era normal después de haber caído al congelado lago que su cuerpo percibiera el calor de diferente manera.
En cuestión de un par de minutos los rescatistas llegaron al lugar, les ofrecieron primeros auxilios y después de revisar sus signos vitales los llevaron hasta la ambulancia en donde ambos recibieron ropa seca, un par de mantas y bebidas calientes para contrarrestar el frío.
Pronto la policía levantó sus declaraciones sobre lo ocurrido.
—Señor Brief, haremos todo lo posible por encontrar al culpable, sin embargo debo decirle que nos tomará semanas poder sacar su auto del lago.
—Está bien, no se preocupen por eso— el oficial hizo una leve reverencia para demostrar respeto y luego se dirigió a la joven quitándose su sombrero.
—Con su permiso señorita, les agradeceremos nos contacten si recuerdan algún otro detalle— finalmente le extendió su tarjeta de presentación.
"Kuno Hatsumoto detective de casos abiertos" leyó el muchacho antes de guardarla en su cartera.
—Está bien— contestó el azul y se sentó junto a Mai quien estaba sentada al borde de la ambulancia. Ella no había podido dejar de observarlo, no podía creer que no estuviese herido.
¿Cómo es posible?
Se preguntaba con asombro
Porque es un saiyajin.
—¿Te sientes mejor Mai?—
La muchacha asintió con un rubor en sus mejillas recordando como él le había ayudado a despojarse de sus ropas y cómo la rodeaba con sus brazos para proporcionarle calor.
—Escucha Mai, lo que nos acaba de suceder fue premeditado.
Ella asintió.
—Ese auto nos venía siguiendo desde la mansión— interrumpió la azabache —Pensé que eran ideas mías, por eso no te comente nada pero, ahora no me queda duda alguna, ese mismo auto lo vi siguiéndote la otra noche desde el cementerio. Y estoy segura Trunks, estoy segura que es el mismo que auto arrolló a Ren— una lágrima recorrió su mejilla por el recuerdo pues en efecto se enfrentaban a alguien que era sumamente peligroso.
Trunks abrió sus ojos de par en par, lo que Mai le decía significaba que entonces Ren había sido víctima de un homicidio.
—¿Estás segura Mai?— preguntó tomándola por ambos brazos.
La azabache asintió —Tampoco tengo la más mínima duda de que es el mismo en el que trataron de secuestrarla.
—¿Secuestrarla dices?— el joven frunció el ceño y le miró con extrañeza.
Mai se sorprendió por que él no sabía sobre el incidente.
—La noche que llegué a la fundación… esa noche al salir sorprendí a un hombre que trataba de llevarse a Ren por la fuerza. Ahora que lo pienso detenidamente Trunks, ese auto y ese hombre que nos disparo son los mismos…
—¿Cómo era ese hombre Mai? ¿Lo recuerdas?
—Discúlpame, sólo recuerdo que era muy alto, robusto, de piel morena, usaba lentes oscuros y… su voz, recuerdo su voz…— la chica bajó la mirada —Perdóname se que no es de mucha ayuda— se entristeció por no poder dar una descripción más especifica.
El muchacho tragó grueso como si quisiera deshacer un nudo de su garganta. Mientras se cuestionaba el porqué ¿Porqué su esposa no le había dicho nada al respecto? Le dolía el saber que era ella la que le guardaba tantos secretos y ¿Por qué alguien querría asesinarla de esa manera tan cruel?
—Perdóname Trunks, si antes no lo había mencionado es por que pensé que ya lo sabías.
El guerrero negó con la cabeza.
—Será mejor que te lleve a casa Mai—
La mujer asintió y partieron en la motocicleta de Trunks hacia su destino.
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Sin mucho que decir dejó a Mai en la puerta de su departamento. Y aunque ella por cortesía le invitó a pasar a tomar otra bebida caliente, el joven amablemente rechazó la invitación. Aún se encontraba muy conmocionado por todo y era evidente que ambos necesitaban descansar. Se despidieron y el muchacho partió.
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Al llegar a su quebrantado hogar, encapsuló su motocicleta y lleno de melancolía se adentró a su casa, sus noches prácticamente consistían en deambular por la casa viviendo sólo con sus memorias.
Sin embargo esa noche le esperaba algo completamente diferente, al pararse debajo del marco de la puerta se percató que la puerta estaba abierta.
Alertó sus sentidos con la finalidad de encontrar alguna presencia dentro de la casa pero, no encontró ninguna, estaba vacía.
Había rastros de nieve en el piso marcando lo que parecían ser las huellas de unas botas que por el tamaño dedujo que eran de hombre.
Se adentró un poco más encontrando todo fuera de su lugar, los muebles volteados, cajoneras y puertas abiertas, armarios desacomodados, portarretratos en el suelo.
Entró en su habitación para encontrarse los mismos destrozos, la ropa de su mujer estaba por todos lados sin embargo, aparentemente no faltaba nada, ni una pieza de joyería, ningún objeto de valor. Premeditadamente la persona que había allanado su hogar buscaba algo en específico.
Con el ceño fruncido se sentó en la cama, mientras miles de preguntas le surgían en la mente.
La muerte de su mujer, había sido más que un accidente, no tenía duda alguna, entonces se prometió que descubriría y destruiría al culpable de todo.
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Vestido con unos pantalones de mezclilla, botas cafés y una sudadera negra de capucha se cubrió la cabeza tratando de pasar lo mas desapercibido posible.
Eran las 7:00 A.M. en un edificio al sur de la Capital del Oeste, justo en donde había dejado a la joven la noche anterior. Recordó que le había indicado que vivía en el segundo piso en el departamento número 4.
El Brief tocó a la puerta un par de veces en espera de platicarle a Mai con lo que se había encontrado al llegar a su casa pero, al no escuchar ninguna respuesta volvió a tocar con más insistencia.
Por su parte Mai se encontraba en la ducha, terminaba de quitarse el jabón de su cabello, el ruido del agua al caer no le permitía escuchar el llamado a la puerta.
El muchacho comenzaba a preocuparse.
Decidió llamar un par de veces a su teléfono pero, su llamada era desviada al buzón de voz. A lo lejos logró escuchar la melodía del móvil de Mai y entonces su mente comenzó a divagar.
¿Acaso a ella también la habían seguido? Y si entraron a su casa y la tomaron por sorpresa. Se preocupó sobremanera y en su mente se imaginaba a la muchacha en problemas.
—¿Mai , Mai estás ahí?—preguntó en un grito pero, no recibía respuesta por parte de la joven.
Finalmente en su desesperación. Con un empujón derribó la puerta.
Mai al cerrar la regadera escuchó el estrepitoso ruido y enseguida salió de la ducha, se colocaba su ropa interior rosa de prisa y fue entonces cuando la puerta del baño se abrió de golpe. La muchacha siguiendo su instinto sacó su arma de la cajonera y apuntó al rostro de su visitante.
Al reconocerse ambos se les subió la sangre a la cabeza y el muchacho avergonzado trató de evitar mirar a la bella fémina en lencería rosada.
—¿Tr-Trunks?— la muchacha soltó el arma y se cubrió con la toalla que tenía a un lado.
El mencionado tan rígido como una tabla no supo que contestar y tan sólo cerró la puerta y dio la media vuelta avergonzado, por su parte Mai abochornada salió del baño y se dirigió a su habitación para ponerse presentable.
—Realmente debo estar perdiendo la cordura— se dijo a sí mismo reflexionando sobre la manera tan impulsiva en la que había reaccionado mientras trataba de poner la puerta en su lugar.
Al instante Mai salió de la habitación, vestía un suéter de color beige de cuello de tortuga, una larga falda verde olivo y un cinturón café que señalaba su cintura. Se le notaba un tanto confundida.
—Mai, discúlpame por haber entrado de esa manera no era mi intención, es que yo pensé que estabas en problemas y…— decía mientras ponía una mano tras su cabeza con un notorio sonrojo que decoraba sus mejillas, mientras la mal colocada puerta le caía encima y el muchacho la sostenía apenado —La repararé te lo prometo— sonreía como bobo.
La mujer aclaró su garganta —No-no te preocupes por eso, puedo pedirle al portero que se encargue de arreglarla— la mujer también estaba sonrojada y trataba de evitar mirarle a los ojos, colocaba un mechón de cabello detrás de su oreja y con un ademán le invitó a sentarse.
—Está bien— el muchacho recargó la puerta en la pared —Escucha Mai— se sentó al frente suyo —Yo vine a buscarte por que anoche aprovecharon el accidente para entrar a mi casa…
—¿Qué dices?—la joven se sentó en el sofá sorprendida. —¿Estabas presente? ¿Te hicieron algo?
El azul negó con la cabeza.
—Cuando llegué todo estaba fuera de su lugar pero, no se llevaron nada, Mai parecía como si estuviesen buscando algo en específico, pero a mi mente no me viene ninguna idea.
Los dos intercambiaron serias miradas.
—Trunks, creo que es momento de dar aviso a la policía.
El muchacho negó con la cabeza —Lo hice, el investigador que enviaron me dijo que…
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El hombre tomaba nota de lo que el nervioso muchacho le explicaba una y otra vez.
—Entonces Señor Brief ¿Está seguro que no se llevaron nada?
—Detective, es la quinta vez que me lo pregunta. Ya le dije que no estoy seguro— contestó con un deje de exasperación.
El hombre levantó una ceja, cerró su cuadernillo, presionó el botón de su pluma y lo miró por encima de sus lentes.
—Mire Señor Brief, no puedo procesar nada si no existe delito. Se que usted está pasando por momentos muy difíciles y quizá tiene delirios de persecución. Yo le recomiendo que se tranquilice, quizá sea necesario que salga de éste lugar por un tiempo, que se aleje de todo esto— sugirió el uniformado al tiempo que masticaba una goma de mascar dejando al muchacho con la boca abierta.
—¿Es en serio lo que me esta diciendo? ¡Por todos los cielos!— pasó sus manos entre su cabello haciéndolo hacia atrás —Le acabo de decir que me acaban de provocar un accidente, me dispararon, intentaron asesinarme— le enseñó su saco agujereado y el hombre lo vio con incredulidad pues claramente no presentaba ni un rasguño, ni siquiera un moretón.
— Y ahora un extraño entró a mi casa, seguramente el mismo tipo y usted dice que puede ser que tenga delirios de persecución… ¡Por favor!—extendió sus brazos desesperado mientras el hombre continuó masticando y lo miró seriamente —Quiero hablar con el oficial Hatsumoto. Él tomó mi declaración esta tarde.
—Señor Brief no tenemos ningún oficial Hatsumoto en servicio.
—¿Qué dice? Pero no puede ser. ¡Esto debe ser un error!.
—Lo lamento Señor Brief no hay nada que podamos hacer por usted— el hombre negaba con la cabeza e indicó a sus colaboradores que salieran del lugar.
—Pero, es que ustedes no pueden hacer esto. ¿No es su deber proteger el bienestar de los ciudadanos de la capital del Oeste?— lo seguía hacia la puerta.
El hombre lo detuvo con la mano.
—Escuche Señor Brief en lo que a mí concierne usted acaba de perder a su esposa, esta viviendo un duelo terrible, puede ser que usted mismo haya provocado este desastre— señaló a sus alrededores. —Siga mi consejo: No pierda la cabeza, váyase de aquí, tómese unas vacaciones— finalizo dándole unas palmadas en la espalda y finalmente remató —Linda noche.
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El muchacho estaba cabizbajo y la muchacha se quedó con la boca abierta. No entendía como pudieron haberlo tratado de esa manera tan indolente.
—¿Y si le hablamos al Detective Hatsumoto?
—Ya lo hice Mai, no me contestó la llamada, inclusive su teléfono dice que esta fuera de servicio— suspiró —Creo que estoy perdiendo la cabeza.
Mai le dirigió una mirada llena de empatía.
—Todo esto está muy raro Trunks, ni siquiera se que pensar al respecto.
—Ni que lo digas— recargo su cabeza hacia atrás —Perdóname por envolverte en todo esto Mai, temí que a ti también trataran de hacerte daño, por eso vine en cuanto los oficiales salieron de mi casa. Discúlpame.
—No- no te preocupes, te agradezco que te hayas preocupado por mí— dijo con timidez.—Déjame prepararte una taza de té, tratemos de relajarnos un poco—el joven le miró con ternura y asintió con la cabeza.
La muchacha recordando el diario de Ren, le preparó su té favorito.
«El té chai perfecto»… con un chorrito de vainilla, un ligero toque de crema y una cucharada de azúcar para endulzar el paladar.
En seguida, puso un par de tazas de té en la mesa cafetera sobre unos platos, acompañados de una servilleta y unas galletas de naranja.
—¿Sabes Mai? Parece que la mala suerte me persigue— suspiró tras decir esto.
—No digas eso, es sólo una mala racha, verás que podrás aclarar todos estos malos entendidos.
—No lo sé— el joven dio un sorbo a su taza de té y en seguida un exquisito sabor le estimuló los recuerdos sin embargo, continuó con su charla —Hace tiempo que llevo una mala racha. Yo creo que hace casi un año—dio otro sorbo a su taza de té.
—¿Por qué dices eso Trunks?— preguntó pues no se esperaba tal respuesta.
El joven suspiró tras sentirse un poco reconfortado con la calidez que le brindaba el delicioso té y el hogar de Mai.
Miró hacia el techo al tiempo que el recuerdo venía a su mente tan claro como si volviese a vivirlo.
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—Ya pasaron 4 minutos. No quiero verlo Trunks, míralo tú por favor— la pelirroja le miraba suplicante al tiempo que se mordía su labio inferior con nerviosismo y le abrazaba por la cintura. —Vamos linda, miremos juntos, no tengas miedo— le tomó de la mano y ella asintió un tanto afligida, las manos de ambos sudaban por los nervios.
El joven trago grueso y juntos entraron al baño para mirar el resultado de la prueba de embarazo.
"Negativo" decía la prueba digital, la más confiable según indicaba la caja que le envolvía.
A los dos les invadió una vez más la tristeza pues no era la respuesta que esperaban sin embargo, él era el que como siempre aparentaba más fortaleza, era su deber hacerlo.
Levantó el rostro de la muchacha que ya comenzaba a sollozar.
—No llores amor— limpió sus lágrimas con su pulgar, con ojos cristalinos le miró.
La muchacha sin decir nada solo escondió su rostro en el pecho del joven y él, acarició su cabello con ternura al tiempo que la estrechaba con fuerza y le depositaba un tierno beso en la frente.
—Tranquila, lo seguiremos intentando. Llegará cuando tenga que llegar…
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—Después de dos años de matrimonio sin poder concebir finalmente los dos fuimos a un médico de mucha confianza que mi madre nos recomendó.
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—Trunks, dentro de lo que cabe todo es normal con tu sistema reproductivo, no encontré ningún problema de fertilidad— los dos jóvenes le escuchaban con atención en su consultorio.
—Sin embargo…— el doctor dirigió la mirada a la muchacha que de inmediato tuvo un mal presentimiento —Ren, linda… tienes problemas de fertilidad no explicados…
La muchacha se mordía los labios tratando de aguantar las inevitables lágrimas, mientras el médico daba su razonamiento de lo que su diagnóstico significaba y los posibles tratamientos para solucionar su problema.
Mientras tanto Trunks la tomó de la mano y le dirigió una mirada cargada de empatía, de amor, de apoyo incondicional. Ahí estaría él para ella, siempre, acompañándola en todo el proceso.
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—A pesar del tratamiento, no pudimos— el muchacho bajó la mirada —Aunque lo deseábamos con todas nuestras fuerzas, fue algo que no se nos dio. Sin embargo como matrimonio nos acercó más y poco a poco nos fuimos resignando a la idea— hizo una mueca de sumisión.
Mai le escuchaba con detenimiento, podía sentir la tristeza en el tono de su voz y esa tristeza poco a poco se le contagiaba.
—Sin embargo, considero que la mala racha no empezó ahí si no, algunos años mas tarde. Poco después de que Ren por su trabajo con la fundación, obtuvo el contacto de una asociación de niños huérfanos.
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Hacía casi un año…
Una delgada mujer con lentes puntiagudos y chongo alto, los llevaba por las instalaciones de la asociación. El edificio estaba lleno de humedad y miraban a los pequeños que les miraban con cierto temor mientras hacían labores de limpieza en los salones.
La pelirroja apretaba con más fuerza la mano del peliazul conforme iban adentrándose en el lugar, encontrándose con mas detalles que a su parecer les parecían inaceptables.
Mientras la arrogante mujer hablaba sobre las normas de la asociación y explicaba el largo proceso de adopción, una pequeña niña vestida de rosa salió corriendo del salón al borde de lágrimas chocando con las piernas del alto muchacho. Y a pesar que el joven le dirigió una amable sonrisa la pequeña comenzó a llorar sin poder detenerse.
—¿Pero que haces aquí niña?¿Qué no ves que estamos muy ocupados?
—Por favor señorita Yukiko no la castigue, es que escuchamos al ratón en la alacena— dijo un niño que había salido detrás de ella y se aferraba a la pierna de la mujer, tratando de detener los habituales arranques de ira que tenía.
—¿RATÓN? Pero que cosas dicen estos niños— decía la mujer con nerviosismo dirigiéndose a los Briefs. —Vamos no molesten a los señores— tomó a los niños del brazo con fuerza y los encaminó de vuelta a la cocina.
—Por favor señorita Yukiko no se los lleve— le detuvo la pelirroja hablándole con gentileza —Me gustaría mucho conocerlos.
La mujer accedió de mala gana.
Y la chica se puso a la altura de los pequeños —¿Cómo te llamas princesa?
La pequeña que quizá apenas tendría 3 años contestó con timidez —Maki—decía mientras aun sollozaba.
—Que lindo nombre— acarició su cabello y la pequeña le sonrió con simpatía — ¿Y tú? pequeño— se dirigió al niño que se veía un poco mayor —Haru— contestó al tiempo que Trunks también se ponía a la altura de los niños observando con tristeza la ropita remendada y los zapatos rotos…
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—Decidimos adoptar a Maki y a Haru pero, el proceso se complicó bastante. Para poder adoptarlos nos pidieron una gran suma de dinero. Finalmente después de unos meses, cuando pudimos reunirlo y después de haber hecho el depósito pertinente nos negaron la adopción— el muchacho suspiró.
—¿Pero por qué?— preguntó Mai sorprendida.
—No lo sabemos, no nos dieron una explicación. Iniciamos el proceso nuevamente y nos dijeron que otra pareja ya los había adoptado. Aun así sabíamos que habían muchos niños esperando por una familia y solicitamos volver a reunirnos para adoptar otros pequeños pero, se nos negó la entrada— el joven casi inconscientemente empuñó su pantalón con un sentido coraje.
—Que injusto.
—Lo que yo pienso que realmente sucede con esa asociación y muchas otras que refugian a niños huérfanos, es que los usan para hacer negocio con las parejas que como nosotros harían hasta lo imposible por tener una familia. Prácticamente los venden al mejor postor y los infelices ni siquiera usan el dinero para mantener en mejores condiciones a los pequeños— recordaba las caritas tristes y el mal presentimiento que le daba todo el lugar.
—Trunks… Entonces, es por eso que "Una familia para todos" ¿Es tan importante para ti?
El saiyajin asintió con la cabeza.
—Me gustaría mucho crear un lugar en donde puedan estar a salvo, en condiciones adecuadas, un pequeño lugar que puedan llamar hogar hasta que encontremos familias apropiadas para ellos. No quiero pedir ni un centavo a los padres que sinceramente quieren proporcionar el amor que se merecen a esos pequeños.
La chica asintió, estaba de acuerdo con la visión que tenía Trunks acerca del proyecto y ahora más que nunca se sentía comprometida para lograr llevarlo a cabo.
Después de degustar el té y de haber retomado el tema del proyecto, Trunks sugirió que quizá lo mejor era pausarlo debido a los problemas a los que se enfrentaban; mas que nada no quería arriesgar la vida de Mai ni de ninguno de los posibles donadores, por lo cual primero quería resolver el problema del asesino de su esposa.
Sin embargo Mai insistió y le confesó que tenía el presentimiento de que en realidad todo esto estaba ligado.
Al principio Trunks se sorprendió, pero al escuchar las razones de Mai para creerlo así supuso que las probabilidades de que tuviera razón eran altas.
Precipitosamente se levantó de su asiento y se volvió a colocar la capucha sobre su cabeza.
La mujer le preguntó ¿A donde iría? Y después de escuchar su respuesta se ofreció a acompañarle, armándose con sus confiables compañeras…
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Así como la última vez el aire frío que cruzaba el solitario cementerio parecía acariciar los lilas de un lado a otro con cariño.
Mai le esperaba a una corta distancia para darle tiempo al muchacho a hacer lo que tuviese que hacer.
Entre susurros le hablaba a la tumba y finalmente se agachó a recoger lo que le pertenecía, lo que nunca debió haber dejado, ni siquiera por su noble acción.
Desencapsuló su espada, portó la funda en su espalda y colocó la filosa hoja frente a sus ojos azules llenos de furia, en su mente la venganza se hacía presente con la finalidad de tratar de curar al herido corazón del guerrero.
Finalmente en un majestuoso movimiento hizo girar su arma en el aire dando un par de volteretas; inclinó su cuerpo a un costado y en cuestión de segundos la espada cayó justo en la funda roja haciendo un distinguible sonido.
Al verlo, Mai quedó anonadada, su mirada y sus movimientos eran distintos y aunque seguía siendo el mismo Trunks, el porte que presentaba ahora no era otro más que el de un guerrero. Mai sonrió pensando en el recuerdo, hilando los cabos sueltos. La persona que tenía enfrente era el complemento de los tres…
El guerrero dorado,
el saiyajin,
el verdadero Trunks Brief.
Notas de la autora:
Hola a todos, muchas gracias por leer hasta aquí, me emocione muchisimo al escribir este capitulo más que nada por los momentos Trumai me divirtieron bastante, espero que a ustedes también. Y espero no haberlos hartado con los flashback pero creo que eran necesarios para darle mas bases a la historia.
En este tema toco temas delicados sin embargo, lo hago con mucho respeto.
Y pues ya saben me encantaría saber que les ha parecido la historia :).
Kuraudea: Como siempre mil gracias por tu apoyo y me emociona mucho leer tus reviews por que primero eres una maestraza y en segunda por que se que quieres mucho a los personajes de esta historia y el saber que te gusta me hace muy muy feliz. Hay yo tambien me lo imagine bn papi con ese traje y pues si ya veremos por que tanta desgracia y a partir de que, hay un pequeño detonador de todo ;). Gracias Big Mama.
Maria Enriqueta: Muchas gracias por seguir del otro lado , ¿sabes tmbn es uno de mis villanos favoritos? creo que Liam Raven tiene su encanto jeje. Y mira a Mai la voy vistiendo de diferentes manera :P
Aconito: Me emociona mucho saber que me sigues leyendo :D. Espero que este fic intrigoso te siga gustando, quiza este capi fue de mucha explicación pero los siguientes veras que habra mas romace :) te agradezci mucho el leer hasta aqui.
Gracias a todos por tomarse el tiempo de leer este fic, les comento q me estoy esforzando por ser mas constante en mis actualizaciones para terminarlo pronto.
Les envio un cariñoso saludo.
