Capítulo VII

.

.

.

"Con el tiempo todo se descubre: las mentiras más ocultas, las razones más ciertas y las personas más falsas"

.

.

.

La tranquilidad de esa mañana opacaba la tormentosa noche anterior, pues cualquiera hubiese pensado que esa estripitosa tormenta jamás existió.

La escarcha comenzaba derretirse sobre las hojas de los árboles, al tiempo que algunas aves despertaban y comenzaban a salir de sus escondites, trinaban felizmente haciendo presencia en el silencio el cual se veía interrumpido por el rugir de una motocicleta que abría camino a su paso.

El viento revoloteaba los largos azabaches hacia el Este mientras con sus manos se aferraba al dorso del azul que manejaba a gran velocidad rumbo a la Corporación Cápsula.

Las calles se encontraban solitarias pues las escuelas y los trabajos habían sido suspendidos por seguridad de los ciudadanos, tratando de evitar futuros accidentes.

Una vez llegaron a su destino el sonido del motor en marcha hizo aviso a la científica sobre la llegada de su visitante. Con el corazón lleno de emoción se asomó por la ventana de la cocina para confirmar sus sospechas, fue entonces que observó al par de jóvenes y llena de curiosidad no los perdía de vista.

Trunks le tendía la mano a Mai para ayudarle a bajar de la motocicleta y al momento de que sus manos hicieron contacto un rubor en las mejillas de ambos se hizo presente, detalle que la madre no pasó por alto.

Bulma sonrió por la escena, sus instintos le murmuraban al oído un sinfín de buenas posibilidades y la escena le provocaba ternura pues desde el día en que comenzaron la búsqueda de donadores para su causa, a Trunks se le veía más animado y la científica suponía que mucho tenía que ver con la agradable compañía que su hijo tenía.

Al verlos dirigirse hacia la puerta trasera, justamente en dirección de la cocina, Bulma cerró la cortina y se sentó en el desayunador abriendo una revista de ciencias, ojeándola tranquilamente, pretendiendo que no se había percatado de su llegada.

—Madre—se anunció el joven entrando por la puerta.

—Cariño, qué bueno que llegas— contestó la mujer con amplia sonrisa —Buenos días, Mai— se dirigió a la acompañante de su hijo, la cual sonrojada contestó el saludo con una leve reverencia.

—Qué bueno verlos por aquí ¿Ya desayunaron? — preguntaba al tiempo que su hijo le daba un beso en la mejilla y el joven negó con la cabeza.

—Madre, tenemos que hablar— el muchacho lo decía en serio con el ceño fruncido guiándola hacia la silla.

La mujer dirigió una mirada llena de preocupación hacia la azabache, la cual asentía con la cabeza.

Entonces Trunks le platicó lo que había sucedido en ese par de semanas, detallando especialmente lo que había sucedido la noche anterior, compartiendo con ella sus sospechas.

La mujer permaneció en silencio por unos segundos, analizaba la situación con la mirada enterrada en su taza de té, trataba de digerir lo que los jóvenes habían vivido y trataba de hilar las situaciones, sin embargo, no parecía encontrar alguna respuesta lógica.

—¿Quién? ¿Quién querría hacerle algo tan terrible a Ren? A… a cualquier persona— preguntó Bulma con el ceño fruncido —¿Y por qué seguirían acosándote de esa manera?

El muchacho negó con la cabeza —No lo sé, no lo entiendo.

En seguida el timbre de la puerta sonó de manera melodiosa, sin embargo, los tres dieron un brinco por la tensión que tenían encima.

El muchacho frunció su ceño y con su mano tras su espalda, tomaba el mango de su espada listo para desenfundarla en cualquier momento.

Por su parte Mai se levantó de su asiento, cargó su arma y siguió al azul dispuesta a cubrirle la espalda sobre cualquier peligro que le acechara.

Observó por un par de segundos a su visitante por la mirilla de la puerta…

Por su complexión dedujo que se trataba de una mujer, la cual se encontraba de espaldas; usaba un pantalón de mezclilla, abrigo corto color blanco y guardaba su cabello debajo de un gorro del mismo color que su abrigo. Su corazón latió de prisa y sus manos comenzaron a sudar, pues en un momento la imagen de su esposa se posó en su memoria luciendo un atuendo similar.

Se petrificó un par de segundos pero, al momento en que la chica mostró su rostro entonces regresó a la realidad.

Tragó grueso, se sentía bastante absurdo por tan siquiera pensar en que Ren podía estar viva. Sacudió su cabeza de un lado a otro y abrió la puerta repentinamente.

—¿R-Risa?— preguntó aun con cierta duda y sorpresa.

—¡Trunks! — le abrazó efusivamente.

El muchacho quedó perplejo pues en su abrazo percibió el aroma del mismo perfume que usaba su mujer. Se sentía desconcertado pues no entendía la razón por la cual sus sentidos parecían confundir a Risa con Ren.
Estoy perdiendo la cabeza Se repetía al instante que Bulma se acercaba a la puerta.

—¿Todo bien, cariño?

—¡Bulma!— ahora abrazó efusivamente a la mencionada; mientras Mai observaba sus movimientos.

Al confirmar de quien se trataba guardó su arma mientras la pelirrosa parpadeaba al reconocerla.

—¿Mai?…

—Veo que ya se conocen— sonrió Bulma —Mai nos está haciendo el favor de ayudarnos con un proyecto de Trunks— afirmó Bulma invitándola a pasar mientras Risa se quitaba el abrigo, el gorro y con una mirada llena de malicia se los entregó a Mai para que los pusiera en el perchero. Enseguida se prendió del brazo del guerrero y caminaron hacia la cocina mientras la azabache resoplaba por las típicas enfadosas actitudes de la pelirrosa.

Después de dejar las cosas sobre el sillón les siguió hacia la cocina.

—Linda ¿A qué debemos tu visita? — preguntó con amabilidad la peliazul mientras Trunks le extendía la silla a la chica para que tomase asiento.

—Pues primero para saber cómo estaban— hizo una pequeña pausa y luego continuó dirigiéndose al joven —No has contestado mis mensajes Trunks, la verdad estaba muy preocupada, la última vez que supe de ti fue ese terrible día en la fundación. Pensé que quizá necesitarías platicar con alguien al respecto. —Mai rodó los ojos…

—Lo siento Risa— se disculpó el muchacho —he tenido días muy complicados.

—Pero, sabes que puedes contar conmigo ¿Verdad? — colocó su mano sobre la suya en la mesa poniéndolo incómodo.

Mai puso cara de enfado y Bulma sonrió por lo bajo; bien sabía que su hijo era popular entre las jovencitas y ahora que estaba disponible, esperaba que situaciones así volvieran a ser más frecuentes. Tratando de evitar que su hijo se incomodara se levantó para servir un poco de té a su visitante.

—S-Si Risa, gracias— contestó moviendo su mano por debajo de la mesa.

—Me alegra, ¿Sabes? Yo también me he sentido muy triste Trunks, la extraño mucho, era mi mejor amiga— sollozó bajando la mirada.

La azabache observaba con detenimiento cada una de sus actitudes, no tenía duda que esta mujer escondía sus verdaderas intenciones bajo la fachada de sufrir la misma pérdida.

—Entiendo— interrumpió Bulma —La verdad es que ha sido terrible para todos— dijo con tristeza en su voz. Y después de un corto silencio prosiguió —Pero no hay que ponernos así, dinos ¿Cómo va todo con la fundación? — preguntó tan directa cual flecha sorprendiendo a Mai y a Trunks.

La muchacha negó con la cabeza —A decir verdad no lo sé— miró sus rostros poco convencidos—No creerán que seguiría trabajando para alguien como Liam Raven después de lo que te hizo o ¿si? — Mai miró hacia otro lado pues al menos ella la creía capaz de hacer eso y más.

—Claro que no linda, sabemos bien que no te sentirías cómoda, solo que al ser tantos años la mano derecha de Ren pensamos que quizá él querría conservarte a toda costa.

—A decir verdad, la mayoría de los empleados renunciamos y bueno, yo aún no consigo un empleo— suspiró tras decir esto —Inclusive pensé en que quizá ustedes iniciarían una nueva fundación y quería saber si les gustaría que les prestara mis servicios.

Trunks en seguida dirigió su mirada hacia Mai pues bien se había dado cuenta desde el primer día en que las había visto reunidas que ese par no se llevaban en lo absoluto.

Mai tan solo apretó los labios pues bien entendía que no podía oponerse si es que Trunks considerara pertinente hacerla parte del equipo.

—Risa para serte honesto no planeamos crear una nueva fundación—el peliazul aclaró su garganta y continuó con su explicación —Mai y yo nos estamos enfocando en realizar el proyecto de "Una familia para todos" pero, eso es todo—

—Ya veo— contesto Risa dirigiéndole una mirada asesina a la mencionada, mientras Mai le contestó frunciendo su ceño.

—Incluso en este momento tenemos en pausa el proyecto debido a algunas contingencias.

La muchacha bajó la mirada y entre sollozos se levantó de su asiento.

—Entiendo… disculpen mi atrevimiento por favor— finalizó mordiéndose los labios, gesto que era muy particular de la pelirroja desconcertando nuevamente al azul por completo.

—Aunque ¿Sabes Trunks? Quizá no sería una idea tan descabellada que Risa les ayude— comentó Bulma, la cual puso la barbilla sobre su mano analizando la situación. —Pues tiene mucha experiencia y quizá les pueda dar algunas ideas para poder mejorar en el tema de las donaciones.

A la chica le brillaban los ojos al tiempo que Bulma hablaba y asentía con la cabeza.

—Eso es verdad…— lo meditó un poco —solo danos un poco de tiempo Risa y me comunicaré contigo en cuanto reanudemos el proyecto, estamos cortos de presupuesto pero, por supuesto se te recompensará por tu ayuda— Mai lanzó un suspiro una vez que el muchacho expresó su decisión, ahora tendría que soportarla como compañera.

—Gracias Trunks, Bulma, no se arrepentirán— se levantó de su asiento —Bien, pues estaré esperando tu llamada, por ahora entonces me retiro, tengo que hacer algunos encargos pero, antes de que se me olvide— buscó en el bolsillo de su pantalón un sobre y lo extendió sobre la mesa, parecía ser una invitación.

—Es un gran evento de caridad organizado por el banco de la capital del Este, el evento se realizará el próximo fin de semana y muchos inversionistas asistirán, me parece una buena oportunidad para conocer gente y hablarles sobre el proyecto— guiñó su ojo con coquetería hacia el muchacho.

—Fenomenal— expresó Bulma y después de una corta despedida a Mai, un abrazo para Bulma finalmente la pelirrosa plantó un beso sobre la mejilla del saiyajin y se marchó de la Corporación Cápsula.

.

.

.

Unas hora después.

—Vaya, si que se nos hizo tarde—expresó el peli azul mientras caminaban hacia el jardín después de haber compartido la cena con su madre.

La joven asintió con la cabeza, pues aunque había disfrutado de la velada se sentía en cierta forma fuera de lugar.

—Gracias por acompañarnos, Mai.

—No, no, gracias a ustedes por invitarme.

El muchacho sonrió ante la timidez de la chica.

—¿Sabes? Al menos me quedo más tranquilo de no ver rastro de ningún maleante alrededor.

—Es cierto, me alegra saber que Bulma se encuentra a salvo— de un momento a otro la faz de los jóvenes se torno serio. —¿Crees que el asesino desistió?— preguntó la chica con sus manos dentro de sus bolsillos al tiempo que caminaba en el asfalto.

—Creo que no podemos confiarnos— negó el azul con la cabeza —Quizá solo esta buscando el momento adecuado. Me parece que se han esforzado por tratar de que todo parezca un accidente, por lo que creo que quizá expongo más a mi madre estando aquí. El tenerme de compañía es un riesgo— contestó observando hacia las estrellas del cielo.

—No digas eso, Trunks.

El joven sonrió—Me apena mucho en verdad haberte inmiscuido en todo esto— detuvo su camino y miró su rostro.

—No, tranquilo, no es tu culpa—Mai también detuvo su andar y se apenó al detectar una mirada llena de agradecimiento.

—Será mejor que te lleve a casa— comenzó a buscar su estuche de cápsulas.

—No es necesario, en verdad, vivo muy lejos.

—Vamos, me quedaré más tranquilo si te acompaño. Me gustaría asegurarme de que ningún rufián te espera en casa.

—Esta bien. Gracias— accedió la muchacha con una sonrisa y finalmente bajo el frío sereno de la noche se dirigieron al departamento de Mai.

.

.

.

A unas cuantas cuadras del departamento decidieron bajar para hacer un par de compras antes de llegar a casa de Mai.

La muchacha bajó de la motocicleta y estiró sus brazos hacia el cielo tratando de desentumecer los músculos de su espalda.

Frotó sus manos y con su boca exhalaba aire sobre estas para proporcionarse calor.

Desde la entrada de la tienda un apuesto muchacho de cabellos castaños y ojos color miel la observaba desde el cristal y al reconocerla sus ojos se transformaron en un par de corazones rosados.

—Es Mai— comenzó a babear, imaginándose asimismo en compañía de la azabache compartiendo un romántico picnic en el parque —Es tan linda— murmuró al recargarse sobre una estaca de cartones de cerveza que se encontraban casi al frente de la puerta del negocio.

El dueño, que era un hombre mayor, negó con la cabeza.

—No tienes remedio Iori.

El muchacho salió de su trance una vez se dio cuenta que la chica venía acompañada. Y su corazón se rompió en pedazos al presenciar la siguiente escena.

—¿Tienes frío? — preguntó el azul con una cordial sonrisa. La azabache asintió y acto seguido Trunks le colocó alrededor de su cuello la bufanda que días atrás le había prestado. —Aquí tienes Mai, debes cubrirte o te enfermarás— sonrió con ternura y las mejillas de la chica se ruborizaron.

—¿Entramos?

—S-Sí

Así ingresaron al establecimiento.

—Pero ¿Quién es ese? — Se preguntó el castaño mordiendo una hoja de papel.

Trunks tomó una canasta y Mai introducía algunos artículos básicos que le hacían falta, entre ellos huevos, leche, pan y mantequilla. Mientras tanto el castaño los seguía a hurtadillas con la intención de descifrar la relación que los jóvenes tenían.

La curiosidad le carcomía pues desde que la conocía no la había visto acompañada de algún chico. ¿Sería su novio?

—¡Iori! por favor atiende a la señorita Mai y a su acompañante. Anda date prisa— el dueño interrumpió los pensamientos del muchacho el cual al instante se puso detrás del mostrador dirigiéndole a Trunks una mirada de pocos amigos.

Mai observaba con extrañeza el diferente comportamiento que el muchachito tenía, pues usualmente era gentil.

—Buenas noches— dijo Trunks con amabilidad.

—Ni tan buenas— refunfuñó Iori sin dejar de mirarle a los ojos y colocando los artículos en la bolsa con enfado. —100 yens.

Mai de su cartera sacó el dinero pero, Trunks se le había adelantado ofreciéndole al muchacho su tarjeta.

—Ponlos en mi cuenta por favor.

El castaño con enfado negó su tarjeta y de su bolsillo sacó un par de billetes que traía, dejándolos perplejos.

—Nadie invita a mi chica más que yo— alzó su rostro con soberbia.

—Pero de que rayos hablas Iori— la azabache le dio un golpe en la cabeza haciendo que el muchacho clavara su nariz en el mostrador.

Al instante un estruendo se escuchó al quebrarse los vidrios del establecimiento por una lluvia de balas que iba de diestra a siniestra, estallando los productos de los anaqueles y causando un gran desastre.

El dueño y el castaño se refugiaron detrás del mostrador cubriendo sus cabezas mientras Trunks se agachó cubriendo a Mai con su cuerpo.

Una vez la balacera cesó el muchacho de ceño fruncido se levantó y corrió en busca de sus agresores.

—¿Mai? ¿Estás bien? — preguntó el castaño pero Mai sin contestar apretaba sus dientes al tiempo que desencapsulaba su rifle de largo alcance, finalmente asintió con su cabeza.

—¿Ustedes están bien?— ambos asintieron con el rostro desfigurado al ver el arma que Mai portaba y entonces la chica salió corriendo.

Miro hacia ambos lados de la acera y a lo lejos del lado izquierdo observó al azul corriendo a gran velocidad tras del auto negro.

"Trunks" murmuró, enmarcó su mirada y decidida a protegerlo subió a la motocicleta para darles alcance.

El moreno se ponía nervioso al ver por el retrovisor como el joven de cabello azul corría detrás de él de manera inhumana, apretó sus dientes al observar como brincaba sobre algunos autos estacionados y cualquier obstáculo que se le pusiese enfrente decidido a capturar a su agresor.

Mientras tanto, al conocer como la palma de su mano las calles de esa división de la capital, Mai tomó la decisión de tomar un atajo, en su mente predecía la probable escapatoria que el hombre del auto negro utilizaría, y con la finalidad de detenerlo se apresuró para encontrarle frente a frente.

Y así fue, mientras el hombre con desesperación trataba de manejar y disparar al guerrero que corría a su costado, el joven se daba prisa tratando proteger a los pocos peatones que se encontraban en su camino, fue entonces que el villano comprendió su punto débil, y fue así que con una macabra sonrisa comenzó a disparar a todo el que se le pusiera enfrente y entonces quizá distraerlo lo suficiente para perderlo de vista.

"Demonios" apretaba Trunks sus dientes.

Finalmente Mai dio una vuelta a la derecha y derrapando la motocicleta la estacionó junto de la acera, enseguida se paró justo en medio de la calle y tal como lo había pensando el auto negro se acercaba a esa intersección.

Pronto posicionó su arma y apuntaba directo a las llantas del auto, esperando a estar a la distancia precisa para alcanzar su objetivo.

"Mai" se preocupó el muchacho por la posición en la que se encontraba.

El hombre al mirar a Mai al frente suyo rió con locura, tratando de revivir el pasado pisó el acelerador hasta el fondo.

—Basta de juegos— susurró el saiyajin quien entonces levantó el vuelo.

La muchacha parecía predecir lo que el sujeto pretendía por lo que aunque sabía lo arriesgado que era, esperaba hasta el último momento para no fallar en su propósito.

Con precisión disparó reventando las llantas del sujeto y en seguida se abalanzó hacia un costado para quitarse del camino sin embargo, el auto seguía avanzando levantando chispas por la fricción de los rines con el suelo e inesperadamente otro conductor cruzaba tranquilamente la siguiente intersección.

—¡Chocarán!— exclamó Mai con gran preocupación.

Pero segundos antes de la inevitable coalición del cielo cayó el guerrero con su espada sobre su cabeza.

—¡Ahhhhhhh!— gritó el muchacho rebanando el cofre del auto por la mitad, los pistones del motor se detuvieron y por ende el auto no avanzó más.

Trunks se acercó al auto negro y con furia arranco la puerta del auto tomando al conductor por el cuello de su camisa, sentía su sangre guerrera hervir por poder encarar a su enemigo finalmente.

El conductor del otro auto al ver al guerrero apuntando su espada al cuello del hombre del vehículo negro huyó despavorido.

Mai se acercó a cierta distancia detrás de Trunks, en la cuál no intervenía pero escuchaba y estaba atenta a lo que sucedía.

—¿Por qué me sigues?— preguntó el muchacho con el ceño fruncido. El hombre temblaba al tiempo que de su chaqueta sacaba un arma y disparó en repetidas ocasiones al muchacho en el pecho. Las balas rebotaron ante sus ojos.

Su rostro se llenó de terror ante la imponente mirada del guerrero y entonces amenazante el azul acercó más la hoja de su espada hacia su cuello.

—No, no me mate Señor Brief— suplicó con temblorosa voz el fornido hombre que en más de una ocasión había asesinado a inocentes.

—Dime ¡Maldito! ¿Fuiste tú el que asesino a mi esposa?—

El hombre temblaba de miedo, temía contestar a esa pregunta.

—¡Dímelo!— exigió el saiyajin enterrando su puño en el estomago del asesino, el cual calló a sus pies arrastrándose de dolor, aspirando aire con desesperación.

—S-si pero, pero, fue un error, tergiversaron la información ¡Me dieron la orden equivocada!— el moreno permanecía con la mirada en el asfalto, recordando en su mente como había sucedido los verdaderos hechos esa noche en la que había cometido el peor error de su vida.

El azul abrió sus ojos de par en par

—¿Qué dices?— volvió a empuñarlo con violencia.

—Por favor, tengo familia Señor Brief. Perdóneme. Tenga piedad— murmuró entre sollozos.

¿Perdón? ¿Piedad?

Al guerrero le costó contener todo gramo de cordura para no aplastarlo entre sus manos.

—¿Para quién trabajas?¿Quién te dio esa orden? ¡Dime!

—Yo…Yo le diré todo, se lo dire todo, usted lo co…

Repentinamente el hombre dejó de hablar, un chasquido de sangre salpicó el rostro del viudo. Alguien le había disparado a una larga distancia, asesinando al hombre que se desvanecía sobre su cuerpo y le arrebataba la oportunidad de saber la verdad, le arrebataba su venganza.

El muchacho abrió sus ojos de par en par, miró hacia todos lados buscando al culpable.

Mai estaba sorprendida y apuntaba su arma hacia sus alrededores buscando con la mira al misterioso agresor.

—¡Maldición!— gritaba Trunks al no poder discernir la presencia del asesino de entre la gente común descargando su frustración con un golpe que quebrantó el suelo.

.

.

.

Después de lo sucedido Trunks acompañaba a Mai hasta su departamento. En el camino no se habían dicho ni una palabra, lo que acababa de suceder había sido demasiado repentino.

Con las cabezas bajas finalmente llegaron hasta la puerta que por suerte estaba bien cerrada.

—Trunks, si gustas puedes asearte en mi casa— dijo Mai haciendo referencia a las manchas de sangre en su rostro y en su ropa.

El muchacho asintió con la mirada casi perdida.

Mai lo guió hasta el baño y le templó el agua para que se diera un baño, le ofreció un par de toallas limpias y una bata blanca extra que usaba rara vez.

En cuanto el muchacho se metió a la ducha, la azabache metió sus ropas en la lavadora y entre sus cajones busco la playera blanca más grande que tenía sin embargo, pensaba que quizá el muchacho no se sentiría cómodo, por lo que llena de timidez solicitó ayuda a su vecina, una señora mayor que gustosa le prestó una playera y un pants que le pertenecían a su hijo.

Mientras tanto, Trunks bajo el agua de la regadera no podía dejar de pensar en el rostro del asesino de su esposa. Lo había tenido en sus manos y lleno de impotencia derramó un par de lágrimas por no haber sido capaz de proteger a su amada.

.

.

.

Mientras tanto en un lujoso apartamento en la capital del Oeste.

—Ya te había dicho que no me gusta que tomes decisiones sin mi consentimiento— Los ojos celestes se enterraban como puñaladas en su interlocutora al tiempo que se desajustaba la corbata.

—Pues ya te lo dije, no contestabas el teléfono y si no es por mí ahora mismo Trunks sabría toda la verdad. Y que yo sepa querido…— dio un sorbo a su copa de vino —No son los planes que tu tienes— La mujer se acercó con coquetería acariciándole el rostro y recogiendo uno de sus mechones rubios hacia atrás.

—Hueles exquisito, Liam— le murmuró a su oido con su voz cargada de seducción.

El mencionado la miró con recelo y alejó las féminas manos de su rostro.

—Vamos Liam no seas tan aburrido— le decía haciendo un puchero.

—¿Aún estas enojado por la tonta de Ren?

El rubio frunció el ceño pero, evitó la pregunta sirviéndose un costoso whisky en las rocas mientras la muchacha le seguía por el apartamento hasta que el muchacho se sentó en el costoso sofá de piel color negro.

Ella, se sentó sobre sus piernas soltando su cabello rosado sobre sus hombros y espalda.

—¿Sabes Liam? A veces pienso que si te gustaba de verdad— el hombre siseó.

—Sobre todo cuando me pides que aparente ser ella en la cama— introdujo sus manos dentro de su camisa —No me mires así, Liam— decía imitando el tono de voz de la pelirroja y mordiéndose los labios con timidez.

El joven la aprisionó por su cintura, la besó frenéticamente, detectando el aroma del perfume delicado que impregnaba en su piel, haciéndole recordar a la mujer que había deseado, que tanto había codiciado.

La pelirrosa comenzaba a quitarle la camisa pero una vez recordando su desobediencia la detuvo por las manos y luego la empujó hacia un lado del sofá.

—Déjame en paz Risa. No estoy de humor— se levantó del sofá y se abrochó la camisa dio un sorbo a su bebida y se alejó de ella, mientras la mujer reía con burla y lo siguió hasta su habitación…

Notas de la autora.

Bueno pues ya llegamos hasta aquí y les agradezco mucho por haber leído hasta este párrafo, quiero decirles que me siento muy agradecida por los lindos comentarios que me han enviado, y por los mensajes privados que he recibido acerca de este fanfic.

En cuanto a Iori no se preocupen es solo un personaje de relleno es solo que me pareció interesante el hecho de enfatizar que pues Mai tmbn tiene sus pretendientes jejeje y pues ya saben se me hizo lindo y también la escena que vio aunque le rompió el corazón es mas que nada por q a los ojos de los demás Mai y Trunks se ven como una pareja :).

Bueno que más, pues ya salió el peine de lo que en realidad pasó, espero que se haya entendido bien y ya saben si quedan dudas preguntenme, por favor con confianza. También si tienen alguna sugerencia háganme saber.

Por otro lado quisiera compartirles que Evelyn Cotrina, dulcemente hizo un fanart para este fanfic y lo voy a poner como portada para que lo vean. Es hermoso en verdad es su interpretación de Ren y Trunks que a mi parecer me parece muy acertada. Los amé. Muchas gracias por esa caricia linda.

Y bueno pues muchas gracias por dejarme sus comentarios…

Kuraudea: Big mama! espero que no me repruebes con este capitulo jajaja y espero que te haya gustado, sé que haz andado muy ocupada y en verdad agradezco infinitamente que te tomes el tiempo de leerme y de corregirme, así que ya sabes soy toda ojos jeje solo espero que no haya muchos tomatazos. En cuanto a lo de la puerta finalmente el portero si lo arregló, pero esa escena te la debo a ti por que me inspire en una imagen que precisamente tu me mandaste. Bueno pues ya sabes linda espero tus comentarios :D

Maria Enriqueta: Me da mucho gusto saber que sigues por aquí y pues ya te cumplí ya salió Liam jajaja. Que por cierto quien quiera saber como me lo imagino me pregunta y yo le mando fotito del Liam ideal jeje.

Aconito: Me encanta que me sigas leyendo en verdad mil gracias, creo que en este capítulo se resolvieron muchas dudas y pues lo que viene va a ser algo de melodrama jeje pero claro que también mucho romance y tengo muy presente lo del lemon, ya sabes que soy tímida para esas cosas pero yo creo que si me animare en un futuro.

Mil gracias a todos por leer hasta aquí.

Les mando besos de cerecita.