LAMENTO LA DEMORA ;A;
Realmente la universidad está algo difícil, además que la inspiración estaba fallando un poco...
Espero que disfruten este capítulo, ya que aquí las cosas comenzarán a ponerse algo interesantes (?)
Disclaimer: Los personajes de Gintama no me pertenecen.
Los Celos son una Consecuencia del Amor…
Era una cálida mañana en la ciudad, los pájaros cantaban, los niños jugaban…¡Esperen! En eso no deberíamos enfocarnos en este momento. Mejor enfoquémonos en un sitio que conocemos muy bien, el cual no se encontraba para nada tranquilo.
—¡Ah!
Se escuchó un grito resonar en la residencia Sakata. Sí, esta una mañana normal para esta «familia».
—¡¿Qué carajos te pasa?! —exclamó Gintoki entrando a la sala. Eran las doce del día, y a su parecer era muy temprano como para despertarse. Se frotó los ojos una vez que entró en escena, preguntándose si no estaría soñando.
—La tarea de verano… —murmuró Kagura con un tono dramático señalando la pila de cuadernos y papeles en el escritorio.
Esa mañana se había levantado un poco más temprano de lo usual ya que moría de sed, como no podía dormir, decidió revisar su maletín; el cual no abría desde que comenzaron las vacaciones, desde ahí comenzó su peor pesadilla; la tarea acumulada.
—Oh, sólo era eso —el albino soltó un bostezo como si no le interesara esto.
—¿No lo ves Gin-chan? Tengo solo… —comenzó a contar con sus dedos—… Tres, ¡tres días para que termine estas tareas!
—Debiste pensar en eso, mocosa.
—Esto es tu culpa.
—¡¿Eh?! ¿Por qué es mi culpa?
—Fallaste como tutor al no molestarme con que hiciera mis tareas —hizo un puchero mirándolo con enojo.
—Para tu información, pequeña ingrata, si te lo informé varias veces pero no me prestaste atención. Es tu error. No mío.
Kagura iba a replicar sobre esto, decirle que eran unas viles mentiras y que él era un asco como padre adoptivo, sin embargo, como si su cerebro hubiera despertado, comenzó a recordar todas esas veces que Gintoki le había dicho que hiciera sus deberes; y no le había prestado atención ya que la mayor parte del tiempo estaba viendo televisión.
—Tengo que crear un plan… —murmuró para sí misma mordiéndose las uñas—. Gin-chan, ¿te importaría si no hago las tareas que dejaste? —y con esto, recibió un zapato en la cabeza. Tal vez era un no.
En los últimos tres días, literalmente el cuarto de Kagura se convirtió en un campo de batalla. Sacó todas las energías que había almacenado durante el verano en esos últimos días para terminar todas las tareas, era un milagro verla así y Gintoki pensó que con esa energía ella llegaría bastante lejos, lástima que la pereza la dominaba la mayor parte del tiempo. Estaba tan concentrada que ni siquiera la mención de Sougo logró llamar su atención, y eso era mucho decir.
Finalmente, en el último día de vacaciones, ella terminó totalmente muerta en su cama luego de haber terminado todo y no despertó hasta el día siguiente.
Kagura supo que su preciosa libertad había acabado cuando Gintoki comenzó a llamarla para que despertara. Lo malo de que tu tutor enseñara en la misma escuela era que no podías escapar tan fácilmente para dormir un poco más.
A pesar de estar ya arreglada, Kagura todavía seguía con dos grandes bolsas bajo sus ojos que podía disimular un poco con aquellas gafas que tenía.
Todos a su alrededor se encontraban más felices de lo normal, hablaban con sus compañeros de clase entusiasmados por poder verlos regularmente de nuevo. En cambio ella poseía un aura de «no te me acerques» mientras intentaba dormir una pequeña siesta antes de que llegara el profesor.
—Si sigues teniendo esa expresión, espantarás incluso a las moscas —comentó Sougo inútilmente mientras se sentaba a su lado.
—Muérete…
—Que gran manera de comenzar el día —dijo con ironía—. En fin, ¿pudiste acabar todos los deberes? —preguntó con el claro objetivo de burlarse un poco de ella.
—¡Claro que sí! No hay nada imposible para mí —dijo con orgullo.
—Excepto lograr ser más femenina.
—Realmente era unas vacaciones no tener que verte todos los días —bufó ella volviendo a usar sus brazos como almohada.
—Lo mismo digo —asintió él mirando hacia el frente.
—Parece que todo sigue igual —comentó Shinpachi con una sonrisa algo nerviosa.
Las clases comenzaron junto a un pequeño discurso del profesor sobre un nuevo ciclo, y demás cosas que sólo podían significar: estudien más y serán alguien en el futuro; aunque esto no fuera más que patrañas.
La hora favorita de Kagura llegó: el almuerzo. Sin pensarlo dos veces, una vez que sonó el timbre, fue la primera en salir del salón para llegar a la cafetería. Le había robado algo de dinero a Gintoki, así que podría comer un poco más de lo acostumbrado. Más de uno quedó aterrorizado al ver todas las bolsas que Kagura llevaba que parecía ser para alimentar a un salón entero, pero en cambio, las encargadas de la tienda se veían bastante contentas al tener de vuelta a su clienta favorita.
—En serio, me sorprende que no se te haya tapado una arteria con tantas cosas que comes —comentó Sougo al verla llegar.
—Porque la vida me ama y me dio un estómago capaz de soportar todo —dijo con la boca llena.
—No deberías ser egoísta China, dame un poco —y sin esperar alguna respuesta afirmativa por parte de ella, simplemente acercó su mano para tomar una bolsa de pan.
—¡Maldito ladrón!
—No te quejes —masculló él para luego darle un bocado a su pan, comenzando otra ─poco─ interesante discusión entre ellos.
Un nuevo día normal de clases pasó, pero ambos protagonistas tuvieron que quedarse a entrenar en su club a pesar de la pereza que les causaba. Bueno, esta sería una buena oportunidad para entrenar un poco sus nuevas habilidades para vencer a su respectivo rival.
Pero esta vez hubo un ligero cambio en la vida de uno de ellos…
Por alguna extraña razón ─y por el hecho de que este fanfic está hecho con tantas incoherencias─, varios estudiantes se habían transferido a la escuela, aunque Kagura no lo hubiera notado ya que realmente no le importaba.
Gracias a esto, nuevas personas se habían integrados a los clubes, y eso sólo significaba: nuevas personas a las cuales había que romperles el trasero y las esperanzas de ser alguien en la vida. Eso habían pensado, pero sólo uno de ellos había logrado ese objetivo, mientras que el otro había encontrado a un nuevo rival.
El día siguiente todo era relativamente normal, y con normal me refiero a: Kagura y Sougo peleando por estupideces, Shinpachi alejado del mundo con los audífonos puestos ya que había comprado un nuevo disco de Otsuu-chan, Tae sacando a un acosador cualquiera del salón y Gintoki dando datos que posiblemente no les fuera de ninguna utilidad en la vida. Sí, un día totalmente normal, hasta la hora del almuerzo.
La mayoría de las hormonas masculinas reaccionaron ante la llegada de un nuevo visitante en el salón. Su mirada fría como el hielo y un cuerpo que parecía haber sido esculpido por los dioses era una combinación más que suficiente para llamar la atención de cualquiera. Sin embargo, ella sólo estaba enfocada en una persona ignorando a los demás a su alrededor.
—Okita-san —pronunció su nombre distrayéndolo unos momentos de la pelea que estaba teniendo con Kagura, ocasionando que esta le diera un golpe en toda la boca del estómago.
—¡En tu cara maldito sádico! —sonrió victoriosa.
—M-maldita… —masculló él con la voz entrecortada debido a la falta de aire.
Antes de poder seguir celebrando su pequeña victoria, Kagura notó a la extraña chica que estaba detrás de Sougo. La miró con fija atención hasta que ella se dio cuenta de esto.
—¿Acaso eres una de sus acosadoras? —preguntó sin pensarlo—. Mira, en serio es inútil hacerlo, sólo es un estúpido sádico que sólo sabe romper los corazones de inocentes damas. En serio, no vale la pena —agregó soltando un leve suspiro.
—¿De qué carajos hablas? —cuestionó Sougo mirando de reojo hacia atrás, mostrando una expresión aburrida al instante al ver de quien se trataba.
—Hay que entrenar —dijo ella impasible sin quitarle la mirada de encima.
—Si que eres una molestia —se quejó el castaño rascándose la nuca—. Es mi hora libre. No molestes.
La chica de cabello azul y mirada vacía no dijo nada en ese momento, sino que simplemente tomó uno de los lapiceros que se encontraban cerca de ella, para luego hacer un rápido movimiento ofensivo que por poco logró esquivar.
—¡Oh! —pronunció Kagura con un brillo infantil en su mirada al ver ese genial movimiento—. ¡Eso fue genial! —exclamó mirando fijamente a la extraña chica.
—¿Sabes qué casi me mata?
—Por eso fue genial —replicó Kagura sacando su lengua de manera infantil—. ¿Cómo conoces al sádico? ¿Cómo te llamas?
—Soy Nobume Imai —respondió sin cambiar su expresión ante la mirada tan emocionada de la chica—. Ambos estamos en el club de kendo, es un formidable rival —respondió.
—Ahora me dan ganas de ver esas prácticas, tal vez en alguna ella logré partirte el trasero —comentó la chica con una sonrisa maliciosa—. Oh, por cierto, soy Kagura —se presentó con una sonrisa.
—Un placer conocerla —hizo una leve reverencia para luego marcharse sin decir nada más.
—Es algo silenciosa ¿no? —comentó.
—Supongo, realmente me da igual —se encogió de hombros mientras se organizaba nuevamente en su asiento.
—Así que supongo que ya tienes una nueva rival.
—¿Celosa? —la miró de reojo formando una sonrisa maliciosa.
—Jamás —masculló ella.
Después de esto, Sougo comenzó a ir a las prácticas más seguido y como había prometido Kagura, había ido a ver un poco las prácticas ya que en su club no había nada interesante a decir verdad. Jamás admitiría en voz alta lo talentoso que era Sougo manejando la espada, igualmente que tampoco diría que le parecía algo genial cada vez que lo veía enfrascarse tanto en una pelea; se mordería su propia lengua antes de soltar algunas de estas palabras. Nobume con el tiempo comenzó a ir cada vez más al salón de ellos, al principio simplemente para intentar entrenar con Okita, pero lentamente se fue volviendo amiga de Kagura, ya que, según ella «el enemigo de mi enemigo es mi amigo». Aunque eso no quería decir que Sougo a veces se uniera a algunas de sus charlas.
Kagura comenzó a notar como poco a poco ambos se iban volviendo más competitivos entre sí, tal vez no era una guerra declarada como la relación de ellos dos, pero se notaba la rivalidad de ambos ante cualquier cosa. Al principio no le prestó ninguna importancia ya que así no tenía que convivir tanto con el rey de los sádicos, pero a la vez se sentía algo aburrida al no tener a alguien con quien pelear en cada momento.
—Es mi imaginación o ¿Kagura-chan está algo deprimida? —se preguntó Shinpachi al verla comiendo en total silencio sus sukonbus mientras miraba con aburrimiento la ventana.
—¿No lo ves Shin-chan? El corazón de Kagura-chan finalmente está madurando —dijo emocionada su hermana.
—¿De qué manera? Más bien me parece que está pensando en qué va a comer hoy —replicó confundido.
—Los hombres no serían capaces de entender eso —soltó un leve suspiro.
—Tae-chan, yo tampoco entiendo muy bien de lo que hablas —dijo Kyuubei; una amiga de la infancia de Tae que recientemente se había transferido a su escuela ya que anteriormente estaba en otra ciudad.
La castaña soltó un suspiro antes de continuar.
—Al amor finalmente le está llegando a Kagura-chan.
—¿Segura que no es la comida? —cuestionó Shinpachi.
—Más bien me parece que no está pensando en nada… —agregó la pelinegra.
—Miren: Okita-san no está cerca ya que se fue con Imai-san. ¿Eso les dice algo?
—¿Qué Kagura-chan finalmente está tranquila cuando Okita-san no la molesta?
—¿Qué tiene sueño?
—¡Son celos! —exclamó en un susurro ya cansada de las adivinanzas—. Kagura-chan no está tan alegre ya que Okita-san comenzó a compartir más tiempo con Imai-san.
—Pero Okita-san fue arrastrado por Nobume-san para ir a entrenar…
—Bueno, por eso mismo ellos dos no están pasando tanto tiempo juntos como antes, es obvio que Kagura-chan comenzaría a sentirse algo solitaria —concluyó ella con una pequeña sonrisa.
Aunque desde el punto de vista de Kagura, la mayor de los Shimura se había equivocado totalmente; solo se sentía aburrida y por ende le daba más hambre de lo normal.
—Kagura, ¿estás bien? —preguntó Hisashi acercándose a ella. Ahora que Sougo no estaba cerca, no tenía que soportar la mirada de muerte que el castaño solía lanzarle.
—¿Eh? Ah sí, claro ¿por qué no? —respondió ella algo adormilada.
—Sólo te veo más distraída de lo normal…
—No es nada, ya quiero graduarme rápido para tener unas largas vacaciones —respondió ella soltando un largo bostezo.
Gintoki P.O.V
Finalmente tengo un muy merecido segmento en este fic tan cliché, aunque ni es tan merecido. Claro, es agradable tener unas vacaciones en una vida medianamente normal, pero ¿qué pasó con mi papel de protagonista? ¿Por qué desaprovechar a Gin-chan de esta forma? Tuve que tener más protagonismo desde el primer capítulo y no dos mocosos con las hormonas alborotadas. A veces me pregunto si desperdiciar personajes tan geniales como yo es legal.
Creo que me desvíe un poco del tema ¿no? Lo siento por eso, ya saben que no es agradable que te quiten tu puesto de protagonista de manera tan fácil. ¿Por dónde iba? Oh verdad, ahora me toca dar mi versión de los hechos hasta ahora.
Últimamente había notado a Kagura algo rara, bueno, ella es rara de naturaleza pero eso ya es algo normal. En fin, el punto es que últimamente se veía más distraída de lo normal, usualmente ella me ignoraba pero ahora estoy más que seguro que algo está pasando por su cabeza. Al principio no le presté atención ya que podría ser cualquier cosa que le pasara a los jóvenes estos días; además es una historia cliché y era normal que la protagonista tuviera sus momentos de reflexión.
Pero supe que tuve que preocuparme cuando ella, la chica más glotona que jamás haya conocido, casi se salta la cena…
Esto era una alerta roja.
Así que como buen tutor que supuestamente debía ser, decidí tener una pequeña charla con ella para que descubriera sus sentimientos y así terminar más rápido esta historia.
—K-Kagura-chan, ¿no te has sentido bien últimamente? —pregunté con toda la seguridad del mundo.
—Sí… —respondió, aunque estoy más que seguro que estaba mintiendo—. Aunque últimamente me he sentido algo enferma —agregó.
—Ya veo, ¿es un resfriado de verano?
—No, es otra cosa, algo muy raro. Creo que puedo morir en cualquier momento…
—Oh vamos, no exageres.
—Tengo una extraña sensación en mi estómago, es como el hambre pero no es hambre porque realmente aun cuando como no se detiene….
—Bueno, tu estómago es como un agujero negro.
—Pero esta vez es diferente —me miró con enojo y supe que debía tener más cuidado—. Me estoy enojando con más facilidad y ahora mi pereza se ha multiplicado por mil…
—¿Comiste algo extraño últimamente?
—No que recuerde.
Me quedé pensativo un rato, me comencé a preguntar que podría generar esto en una joven y sólo pude sacar 3 teorías:
1-Tiene el periodo.
2-Se enamoró.
3-Va a morir pronto.
—¿Segura que no es sólo tu periodo?
Nota mental: a las mujeres no les gusta hablar de estos temas con un hombre. Ante la mínima mención de esto te golpearán en la cara.
—Ya, ya, así que no es eso —genial, ahora me dolía la nariz.
—¿Hace cuánto comenzó esto? —pregunté y no pude evitar sentirme como un psicólogo.
—Uhm, no lo sé, aunque fue poco después de que Nobume-chan comenzará a hablar con nosotros —arqueé una ceja ante esto. ¿En serio esta niñata era tan despistada que no se daba cuenta de eso?
Ella me miró extrañada al principio al ver mi expresión, por lo menos solo le tomó unos segundos darse cuenta de las cosas.
—¡No me digas que…! —hizo una de sus típicas expresiones dramáticas antes de seguir—. ¡Nobume-chan me contagió de algo!
O tal vez todavía era muy joven como para saber de esas cosas…
Vaya y yo pensando que los jóvenes eran cada vez más precoces.
—No, para nada —negué rápidamente sabiendo que debía tratar este tema con delicadeza o de seguro esa idiota haría algo totalmente estúpido—. Mira, ahora mismo estás experimentando un cambio en tu vida, ahora es cuando comenzaras a madurar como una verdadera mujer.
—Gin-chan, ya pasé por ese proceso el año pasado —bufó ella.
—¡No me refiero a eso!
Realmente me daban ganas de rendirme, no decirle nada y que las cosas continuaran con normalidad. Pero no, Gin-chan tenía que guiar a esta maldita mocosa por el camino del amor para así terminar este maldito fanfic rápido.
—Me refiero a que tu corazón comenzará a madurar —aclaré antes de que sacara más conclusiones idiotas—. Todo esto comenzó ya que ella comenzó a juntarse más con Souichiro-kun ¿no? —ella asintió como si no entendiera muy bien—. Entonces ¿por qué crees que te enfermaría que ella pasara más tiempo con él?
—¿Por qué su sadismo junto es un peligro para toda la humanidad?
—Puede ser, pero no.
—¿Entonces…?
—Imagina que tienes el mejor sukonbu de la vida, ¿qué pasaría si yo te lo quito?
—Te mataría —respondió con una velocidad impresionante.
—Exacto. Ahora imagina que el sukonbu es Souichiro-kun.
—Gin-chan, eso es imposible, él no es delicioso.
—¡Por la Jump! —exclamé ya cansado de todo esto—. Era un sentido figurado. FI-GU-RA-DO. Simplemente estás molesta ya que, gracias a ella, ya no pasan tanto tiempo juntos como antes.
—¿Por qué me molestaría eso? Nobume-chan es mi amiga y odio al sádico, mientras más lejos esté de mí, mejor.
—Puede que realmente no lo odies tanto como pensabas…
—Gin-chan, ni se te ocurra decirlo —siseó amenazante.
—Oh vamos, no es una sorpresa que te estás enamorando de él. Todos lo saben. Incluso los lectores lo saben.
—¡La la la la la la! No te escucho —comenzó a decir infantilmente.
—¡Ya para con eso! En fin, acepta de una vez tus sentimientos para que esta historia pueda terminar.
—¡Eres malo Gin-chan! —exclamó ella antes de irse a su cuarto como todo adolescente rebelde.
¿Por qué era tan difícil tratar con niños? Necesito algo dulce ahora mismo…
Fin Gintoki P.O.V
Aunque Kagura quiso negarlo una y otra vez, las palabras de Gin se quedaron en su cabeza por el resto de la noche. ¿Cómo era posible que ella comenzara a sentir algo por él? Sougo no le había mostrado su lado más débil como para que ella comenzara a verlo con otros ojos, como usualmente pasaba en otras historias. Él seguía comportándose como el mismo cretino de siempre, así que si realmente comenzaba a enamorarse de él sólo podía significar que era una maldita masoquista y que su gusto era casi tan malo como el de su querida madre.
Al día siguiente, ella se levantó con toda la decisión del mundo a demostrar a que no estaba enamorada del rey de los sádicos.
—Hola china —la saludó con normalidad. Ella se le quedó mirando intentando ver si su rostro lograba ocasionar alguno de esos efectos del enamoramiento, pero no había nada.
—Sí, es imposible después de todo —murmuró para sí misma mientras se sentaba en su lugar.
—¿Imposible que no te guste mi hermoso rostro? —comentó él acercándose peligrosamente a su rostro.
—Pareces un acosador —masculló ella intentando alejarlo con una mano. ¿Por qué se había puesto tan nerviosa de repente?
—Bueno, tú te lo pierdes —se encogió de hombros para luego regresar a su lugar y poder dormir un poco más.
Kagura se quedó observándolo un poco de reojo, preguntándose que podría haber hecho que se enamorara de él. Mientras más lo pensaba, menos sentido le encontraba a las palabras de Gin-chan.
Pero, de nuevo esa molesta sensación en su estómago apareció cuando Nobume apareció en el salón con el claro objetivo de obligar a Sougo a tener un enfrentamiento con ella. Seguramente esta vez aceptaría, las cosas habían estado bastante tranquilas entre ambos ya que Kagura se encontraba tan sumida en sus pensamientos que no respondía a las provocaciones de Sougo.
—Buenos días, Kagura —saludó con su típica cara de indiferencia.
—Hola —respondió informalmente.
—Okita-san —no agregó nada más sabiendo que él ya sabía que venía a buscar.
—De acuerdo, vamos —aceptó sin muchas molestias para sorpresa de Kagura.
De nuevo ahí estaba la molesta sensación de vacío en su estómago. Por alguna razón se sintió bastante enojada, tanto así que pensó en unos momentos en golpear a Sougo sin razón aparente. Sin embargo, no hizo nada y simplemente dejó que ambos se fueran, totalmente confundida sobre si realmente sentía algo más por aquel idiota.
«No me gusta, definitivamente no me gusta ese maldito sádico. Sólo es un pequeño error, si debe ser eso» se repetía a sí mismo.
—¿Kagura-chan?
—¿Sí? —reaccionó.
—Me preguntaba si vendrías a la cafetería conmigo —dijo Hisashi mirándola algo extrañado.
—Claro, yo también necesito comprar algo —respondió levantándose de su asiento.
—Por cierto ¿qué piensas del festival cultural?
—¿Festival cultural?
—¿Acaso no escuchaste? —al ver la cara de ella, soltó un leve suspiro, tampoco era muy extraño que ella estuviera despistada—. Sí, será dentro de dos semanas así que la siguiente semana no veremos muchas cosas para hacer los preparativos; aunque varios salones han comenzado a hacerlos desde ya —explicó él con una sonrisa.
—¿Qué hará nuestro salón? Aunque tengo el leve presentimiento de que será algo sobre una casa del terror.
—¿Segura que no estabas escuchando?
—Sólo lo presentía por el nivel de cliché de este fic —murmuró para sí misma.
—¿Qué dijiste?
—Nada —y así olvidaron el tema rápidamente.
La semana pasó bastante rápido a decir verdad, Kagura había decidido ignorar su «enfermedad» y por eso comenzó a pasar más tiempo con Hisashi; para disgusto de Sougo. Esa semana no vieron clase debido a que estaban ocupados organizando las cosas para el festival, Kagura y Sougo fueron muy útiles en todo lo que consistía con el trabajo pesado; aunque sus peleas casi terminan destruyendo todo lo que habían hecho. Además, por fin las sádicas ideas de Sougo fueron útiles para toda la clase.
Finalmente el festival dio inicio una mañana a finales de verano, con varios gritos de alegría y el olor a comida proveniente de los puestos de comida que estaban en la entrada. Gintoki, más otros estudiantes tuvieron que detenerla para que no se escapara de sus obligaciones y fuera a comer todo lo que se encontrara.
—Tsk, ¿por qué tengo que quedarme aquí contigo? —masculló ella. Debido a la ocasión, estaba disfrazada de un fantasma, y como era tan blanca, no hubo mucha necesidad de maquillaje; tal vez por eso le dieron ese papel en primer lugar.
—No sé, ¿tal vez por qué a ambos nos dieron el deber de dar publicidad? —contestó con sarcasmo. El castaño estaba disfrazado de un demonio, aunque más que un disfraz, para Kagura era más bien su verdadero ser—. Además, debo evitar que te escapes para que te atragantes de comida.
—Realmente eres una verdadera molestia —masculló ella.
—Gracias —sonrió socarronamente.
Ella maldijo por lo bajo para luego intentar golpearlo con el gran cartel que tenía en sus manos. Al parecer el castaño predijo sus movimientos y logró detenerla por poco.
—¡Oh! ¡Miren! ¡Los monstruos están peleando! —exclamó alguien a lo lejos.
—¿Por qué ustedes no pueden hacer algo tan genial como eso? ¡Tenemos que ganarle a esa clase! —regañó otra chica.
Una tradición bastante ¿importante? En la escuela, era que siempre en estos festivales, las clases ─especialmente las de tercero─ competían para ver a quien les iba mejor. En parte por esos sus festivales eran tan buenos y espontáneos, ya que nadie quería quedarse atrás.
Kagura y Sougo seguían luchando, usando sus carteles como espadas, llamando la atención de varias personas que pasaban por ahí; algunas comenzaron a hacer apuestas, otras simplemente se quedaron viendo el interesante enfrentamiento entre un fantasma y un demonio, y otros muy poco decidieron ignorar esto para que no se les pegara la estupidez.
—Hermana, ¿no crees que debamos detenerlos? —murmuró Shinpachi llevando unas bolsas con distintos snacks.
—Esto solo nos dará más publicidad, Shin-chan —sonrió con malicia antes de continuar con su camino.
A veces Shinpachi se sentía rodeado de monstruos cada día de su vida.
—¡Sí! —celebró Kagura al ver que su turno había terminado y era hora de su amado descanso. Primera parada: todos los puestos de comida que encontrara en su camino.
—En serio, pareces una niña —se burló Sougo.
—Porque soy una, imbécil.
—Al parecer no entendiste lo que quise decir ¿cierto?
—Me da igual —se encogió de hombros—. En fin ¿por qué me estás siguiendo?
—También tengo hambre.
—Oh vamos, admite que quieras pasar más tiempo conmigo —comentó con una sonrisa burlona.
—¿A penas te das cuenta de eso? —ante esa inesperada respuesta, Kagura se quedó congelada en su lugar sintiendo como su corazón se detenía por unos instantes.
—¡Maldito acosador! —bramó ella cuando por fin pudo reaccionar.
El castaño soltó una pequeña risa ante su reacción para mayor enojo de la chica, quien no dudó en propinarle un par de golpes por aquella broma.
—Por esa reacción podría adivinar que estás enamorada de mí.
—Ja, ya quisieras —masculló ella.
—Oh vamos, acaba con este fanfic de una vez y admite tus sentimientos.
—¡Nunca! —exclamó y se adelantó bastantes pasos para dejarlo atrás.
¡Maldición! ¿Por qué su corazón comenzó a latir tan rápido ante eso? ¿Y sus mejillas estaban calientes? Oh genial, además de los problemas cardíacos ahora tenía fiebre. Simplemente genial.
En el camino, se encontraron con Soyo quien había venido de visita para ver cómo les estaba yendo a ambos. Por un momento, al verlos solos pensó que se encontraban en una especie de cita, pero al ver como Kagura estaba, por todos los medios, intentando evitar al castaño sádico, se dio cuenta de que todavía faltaba mucho para esto. Internamente le deseó suerte a su guardaespaldas favorito, aunque Kagura fuera su amiga, sabía que ella era la terquedad en persona.
Aprovechando su descanso, la chica de ojos azules aprovechó para pasear con ella un rato, claro que Okita las seguía de cerca ya que «todavía no se confiaba de que Kagura cuidara perfectamente a la princesa», para mayor molestia de la chica. De todas formas, los tres la pasaron bastante bien ese día, y aunque los dos siguieran con sus típicas peleas, Soyo comenzaba a ver que había algo diferente en ambos; eso sólo la motivó para seguir apoyando en secreto a esta pareja.
—¡Nobume-san! —exclamó la azabache al visualizar una larga cabellera azulada.
La inexpresiva chica volteó al ser mencionada, recibiendo al instante un afectuoso abrazo.
—¿Cómo se conocen? —preguntó Kagura arqueando una ceja extrañada.
—Bueno, ella también tiene un rango similar al mío, así que también es una guardaespaldas de la princesa cuando yo no estoy —respondió él.
—Oh, ya veo —murmuró algo pensativa.
Y así fue como Nobume se unió a ellos durante su descanso.
Debió ser por la presencia de Soyo, pero esos síntomas que la estaban aquejando desde hace algunos días desaparecieron eventualmente. Pero claro, ella seguía tan recia a aceptarlo, que no quiso admitir a que se debía en parte a que Nobume y su mejor amiga estaban hablando dándoles un poco de espacio a ellos dos.
—Oh, así que aquí es —comentó con una sonrisa algo maliciosa. Mientras se adentraba en la escuela, rápidamente recibió varias miradas curiosas y algunas chicas comenzaron a preguntarse quién sería ese apuesto muchacho, mientras que otros se preguntaban si era de esos delincuentes juveniles; especialmente de esa escuela tan problemática que había recibido tan mala fama en estos últimos años.
Mientras caminaba se preguntaba que tantas personas fuertes se encontrarían ahí. Aunque por el ambiente que poseía, realmente no le veía mucho interés a estar en un sitio tan aburrido y tranquilo, ese no era su estilo, a decir verdad.
Subió hasta el tercer piso luego de haber comprado bastante comida en el camino. Vio la entrada de la casa del terror y sus ojos brillaron con la curiosidad de un niño.
—Suena interesante —murmuró con la boca llena.
—No le recomendaría que entrara con tanta comida, podría atragantarse —comentó Sougo mirando fijamente al nuevo invitado. Le parecía muy extrañamente familiar.
—No creo que sea capaz de asustarme —dijo con una sonrisa infantil.
—¿Oh? —pronunció él con interés—.Espero que no te arrepientas una vez que entres —continuó Sougo.
—Será como un juego de niños —entreabrió los ojos y el castaño pudo percibir algo de malicia en estos. Este chico le daba una mala espina.
Unos minutos después, el extraño sujeto salió de la pequeña atracción y para su gran sorpresa aun poseía una gran sonrisa en su rostro.
—Eso fue divertido, aunque creo que golpeé a alguien por accidente —mencionó para luego irse de ahí. Sougo no agregó nada más.
—Tsk, no entiendo por qué me ponen a hacer esto… —las quejas de Kagura pararon de repente, y las bolsas que traía cayeron. Sougo se sorprendió al ver la expresión de la molesta chica.
—¿Acaso ya se fritaron todas tus neuronas? —preguntó él en un vano intento de hacerla reaccionar; pero fue inútil.
—Kamui nii-chan —murmuró ella y sin decir nada más comenzó a correr.
A lo lejos notó la cabellera de color bermellón trenzada y en ese momento fue que todas las piezas se conectaron. ¿Acaso Kagura tenía hermanos? Pero ¿por qué parecía tan sorprendida al verlo? Además ¿por qué él no preguntó por ella? Realmente le daba curiosidad pero no quería meterse en complicados asuntos de familia; sería una molestia total a su parecer. Tal vez en parte por eso la dejó ir, pero de todas formas se quedó pensando en eso.
Durante el resto de la tarde ella no regresó y él se arrepintió de no haberla seguido.
Y el mejor hermano del mundo hizo su aparición 8D
A partir de los siguientes capítulos comenzaré a explicar un poco mejor la historia de la familia de Kagura, la cual no traerá muchas sorpresas pero bueno, es mejor que nada (?)
Si ven cualquier error me avisan para que pueda corregirlo uvu
Haruka-sama se despide~
PD: Creo que el fic tendrá solo 12 capítulos uvu
