¡Hooola a todos!

Primero quiero pedir una gran disculpa por la demora, la universidad me consumió más de lo que pensé y no supe repartir bien mi tiempo, así que por eso hasta ahora lo publico uvu

Segundo, gracias a todos los que se pasan a leer, no seguiría la historia de no ser por ustedes :'D también a los lectores fantasmas que se pasan por ahí ~

Sin más que decir, espero que disfruten la lectura~


Del Odio al Amor hay 8 Capítulos de por Medio.

Al día siguiente, Kagura regresó normalmente para seguir con sus actividades. Sougo decidió no preguntarle que había pasado, pero si había notado un pequeño hematoma en su brazo, debido a tantos enfrentamientos con ella, sabía que ese moretón había sido por una pelea ¿acaso había sido por culpa de su hermano? De todas formas, no creía apropiado meterse mucho en su vida personal ya que de seguro le daría más razones para molestarlo y tampoco le gustaba ser rechazado de todas formas.

—Gin-chan, en serio, no deberías preocuparte tanto —escuchó la chillona voz de Kagura en uno de los salones vacíos.

—Bueno, si vino aquí debió ser por algo ¿no?

—No lo sé, no me lo contó…

—¿Ves? Por eso no podemos asumir que no va a volver. Deja de ser tan terca y no vayas tras de él de nuevo —soltó un suspiro exasperado.

—En serio, cuando actúas tan preocupado asustas —comentó Kagura.

Sougo se marchó de ahí una vez que se dio cuenta de que iniciaría una discusión de padre e hija. Sin embargo, la curiosidad que tenía por aquel extraño chico llamado «Kamui» había aumentado un poco. Por lo que veía, esa relación de hermanos debía ser bastante complicada.

Las actividades del evento continuaron, todo transcurrió con normalidad. La rivalidad entre los salones continuaba, la rivalidad entre Sougo y Kagura seguía igual que siempre. Soyo volvió para visitarlos a ambos, a veces se encontraban a Nobume en alguno de sus descansos, había un gorila entre los estudiantes, su hermana y Hijikata habían ido de visita; si no fuera por su hermana, hubiera logrado su objetivo de desaparecer a Toushiro de una vez por todas dentro de la casa del terror. Y claro, Tae acababa con todos los pervertidos que se acercaban a su salón; incluido al gorila anteriormente mencionado que se hacía llamar su jefe.

—¡Otae-chan! —gritó un hombre adulto abalanzándose sobre la mencionada, pero como respuesta recibió un puño en el rostro.

—Hijikata-san, ¿deberíamos sacar a Kondo-san? —preguntó el castaño.

—Lo siento, no lo conozco —murmuró el pelinegro con el gesto sombrío.

—Parece que Kondo-san al fin encontró el amor —comentó con una sonrisa Mitsuba—. Aunque, ¿no tendrá problemas ya que ella sigue en la escuela?

—Sería muy mal visto que un jefe de policía esté acosando a jovencitas de preparatoria —comentó Sougo con un tono indiferente.

Al parecer este fue el detonante para que Toushiro se decidiera y finalmente sacara a su jefe de la escuela antes de dañar más la reputación de la policía.

Sí, todo iba realmente normal ese día.


—¿Por qué tengo que quedarme ayudando a guardar? —se quejó al final del día guardando unas cajas.

—Tal vez porque eres un hombre y yo una delicada dama —comentó Kagura con una sonrisa juguetona.

—No creo que esas dos palabras deban ir juntas cuando hablamos de ti —replicó Sougo ganándose un golpe por parte de la mencionada.

—Al menos iré más temprano a casa —sacó su lengua y luego salió del salón.

Habían otras personas con él, como Shinpachi y Hisashi quienes también se tuvieron que quedar obligatoriamente.

—Esa chica sigue siendo tan grosera como siempre —suspiró Shinpachi.

—¿Desde hace mucho la conoces? —preguntó con interés el castaño.

Por alguna razón, Sougo no pudo ignorar esa conversación.

—Desde que vive con Gin-san, más un menos un mes antes de iniciar la escuela —respondió el chico de gafas.

La conversación se vio interrumpida por el regaño de uno de los encargados del lugar, quien quería terminar todo esto rápido para poder irse a casa; como todo el mundo.

Al final, Sougo fue uno de los primeros en salir ya que terminó las cosas más temprano de lo normal ya que sólo quería regresar a casa y dormir un poco. Ya era de noche a este punto y sólo se podía escuchar el sonido de los grillos en las vacías calles por las cuales pasaba. Sin embargo, como si su instinto se activara, un mal presentimiento lo recorrió de repente, alguien o algo muy peligroso estaba cerca.

—Es aburrido jugar al gato y al ratón ¿sabes? —dijo de repente parando su caminar.

—No pensaba que quisieras luchar en un lugar como este —respondió la otra voz. No tuvo que voltear a verlo para saber que se trataba del hermano de Kagura.

—No sabía que eras el tipo de persona que buscaba pelea con cualquiera —dijo con una media sonrisa.

—Simplemente peleo con personas fuertes, y tú pareces una —contestó Kamui sin quitar la sonrisa de su rostro—. Aunque no pienses que seré tan débil como mi hermana menor —añadió sin quitar su sonrisa.

—Bueno, las peleas de hermanos son normales —comentó encogiéndose de hombros.

—Aunque el mayor siempre gana.

Y con este comentario recordó el hematoma que ella tenía en su brazo. Posiblemente había dejado muchas más heridas que él no había notado debido a los disfraces que usaban por esos días.

No pudo pensar en nada más ya que Kamui se acercó peligrosamente a él, por suerte, logró esquivar el puño que iba dirigido hacia su rostro por poco. Pero eso no fue suficiente, ya que el chico de cabello trenzado lanzó una patada tan rápida que, sólo pudo defenderse con su antebrazo; seguramente eso mañana le dejaría un moretón. ¿Por qué todas las personas de cabello anaranjado tenían que tener patadas tan poderosas?

Tomó algo de distancia preparado para el siguiente ataque, por lo que veía, tenía gran experiencia en artes marciales, eso no sería un problema ya que estaba acostumbrado a esto debido a Kagura, pero tampoco podía confiarse, ese tipo era muy peligroso aunque intentara ocultarlo con esa sonrisa.

Se fue quitando la chaqueta y en ese instante otro golpe fue dirigido a él, viendo esto venir, Sougo usó su chaqueta como una especie de escudo para luego envolver el brazo de Kamui dejándolo inmóvil los segundos suficientes para darle un rodillazo en las costillas, pero, su rival aprovechó esto y soportando el dolor, con su mano libre, logró darle un golpe de lleno en el abdomen.

Nuevamente ambos tomaron su distancia intentando tomar algo de aire, pero sus expresiones mostraban una sonrisa maliciosa como si disfrutaran este enfrentamiento. Sougo no podía negarlo, la sensación de adrenalina recorriendo su cuerpo era realmente adictiva.

Esta vez, ambos se abalanzaron hacia su adversario con el puño en alto golpeando la cara del contrario. Kamui volvió a usar su patada, pero esta vez Sougo logró detenerla para luego tomarla con una mano y tomar el control de la situación, sin embargo, el chico de cabellos bermellón no permitió esto y decidió usar su otra pierna para alejarlo ocasionando que ambos cayeran al suelo.

—Supongo que debe costarte luchar sin una espada ¿o me equivoco? —mencionó Kamui relamiéndose sus labios.

—Tu hermana fue un buen entrenamiento para el combate cuerpo a cuerpo —respondió con una sonrisa—. Un momento ¿cómo sabes que práctico Kendo?

—Es un se-cre-to —dijo con una sonrisa que fingía inocencia antes de volver al combate.

Ambos intercambiaron un par de golpes, su táctica era más ofensiva que defensiva y por eso ya a este punto estaban llenos de heridas y la sangre no tardó en aparecer. Con el pasar de los minutos, ya la respiración de ambos era entrecortada, pero la adrenalina los seguía manteniendo con la energía necesaria para continuar.

—¡Oficial! ¡Por aquí! —escucharon el grito de una señora.

—Oh, qué lástima esto ya se estaba poniendo entretenido —Kamui hizo un puchero—. Al parecer tendremos que posponerlo. ¡Adiós! —se despidió con una voz algo cantarina antes de salir corriendo y desaparecer entre la oscuridad de algunos callejones.

Sougo igualmente no perdió tiempo y salió corriendo de ahí, no quería tener que lidiar con una señora histérica y un oficial novato que seguramente le causaría sólo molestias.

Llegó a casa preocupando al instante su hermana quien rápidamente trajo el botiquín de primeros auxilios para tratar sus heridas.

—Vaya, y yo pensando que no volverías a meterte en este tipo de peleas —dijo ella soltando un leve suspiro.

—Lo siento, hermana —dijo bajando la mirada.

—Bueno, por lo menos no son heridas tan graves. Pero recuerda que no debes meterte en peleas —hizo un mohín mientras le ponía una gaza.

Esto le recordó a aquellos tiempos donde él era apenas un crío, y debido a su personalidad se ganaba muchos problemas ocasionando que siempre estuviera solo y tuviera muchos enemigos. Su hermana se encargaba de tratar sus heridas cada vez. Era sorprendente como una chica de 18 años era capaz de tomar la responsabilidad de dos padres, aunque para Sougo ella fue más que suficiente, nunca tuvo problemas de complejos o algo por el estilo por no tener padres, todo gracias a ella. Realmente le debía mucho.


A primera hora de la mañana del tercer día del festival, las carcajadas de Kagura resonaron por el salón mientras que la mirada de la mayoría estaba llena de sorpresas e incluso algo de temor.

—Quien te haya hecho eso, debo felicitarlo —dijo la chica limpiándose algunas lágrimas.

—Oh, entonces no te costara tanto encontrarlo. Es tu hermano —dijo sin rodeos.

El ambiente se volvió más pesado y la sonrisa de Kagura desapareció por un momento.

—¡Ese maldito! —exclamó de repente.

—¿Ah? —formó una sonrisa maliciosa—. ¿Acaso estás preocupada por mí? —se acercó lentamente a su rostro con una expresión algo coqueta.

—Jamás —hizo una expresión de desagrado—. Simplemente que me ganó con respecto a dejarte la cara así de mal. Que estúpido hermano mayor tengo —soltó un suspiro resignada y luego se fue para arreglar algunas cosas del festival.

Por dentro, la preocupación de Kagura iba en aumento, que Kamui se apareciera tan de repente en su vida era una muy extraña coincidencia y le daba un muy mal presentimiento. Estaba tan preocupada por ese hecho, que por un momento había olvidado esos sentimientos que tenía con respecto a Nobume cada vez que la veía con Sougo.

El tercer día pasó sin mayores accidentes, pero ella estuvo todo el día con la cabeza en las nubes intentando saber que pasaba por la mente de su hermano.

—¿Qué te pasa china? —preguntó Sougo sacándola de sus pensamientos.

—¿Por qué me sigues? —replicó ella frunciendo el ceño.

—Vivimos en la misma dirección —contestó él.

Pasaron varios minutos en total silencio, algo muy raro para ellos dos.

—Al final si estás preocupada por mí ¿no?

—¡Claro que no, imbécil! —exclamó ella.

—Aunque ya veo de donde sale tanta agresividad… —murmuró lo suficiente alto para ser escuchado.

—Eso es típico de la familia Yato. ¿Por qué crees que mi padre es un caza recompensas?

—No sabía eso.

—Ahora lo sabes —al parecer este hecho no le afectaba mucho.

—Entonces, si tus padres están vivos ¿qué tipo de tragedia tiene tu vida? Si no tienes alguna entonces no puedes llamarte protagonista.

—Sólo mi padre está vivo, mi madre murió cuando era una niña.

—No sé porque eso me suena cliché —comentó.

—Imbécil.

—¿Acaso quieres que te diga «ah, lo siento mucho por ti» y que comience a actuar más tierno contigo?

—No lo digas, de solo pensarlo me dan ganas de vomitar.

—Entonces ¿debido a la muerte de tu madre tu familia se distanció? —preguntó él.

—Algo así —se encogió de hombros—. Papá comenzó a estar más en el trabajo, y Kamui escapó de casa sin que pudiera hacer algo.

—Ya veo, así que supongo que no fue un buen hermano mayor.

—Sí lo fue —dijo mirándolo a los ojos—. Por un tiempo, pero luego cambió…

—China —le golpeó la frente suavemente logrando que ella se recompusiera.

—¡¿Por qué haces eso imbécil?! —exclamó tomándolo por el cuello de la camisa.

—No te queda el carácter de deprimirte por algo de tu pasado. No te salgas de personaje —chasqueó la lengua mientras la obligaba a soltarlo.

Kagura abrió los ojos como platos ante esto. ¿Acaso el sádico estaba preocupada por ella? Sí claro, que gran chiste, pero de todas formas, lo vio como una manera perfecta para molestarlo.

—¿Oh? —pronunció con interés—. ¿Acaso el rey de los sádicos está mostrando un poco de empatía? —dijo con un tono burlón.

—Los amos no tienen piedad por sus esclavos, sólo que no me gustaría que empezaras a trabajar mal por culpa de tus fantasmas del pasado —dijo con su típica sonrisa sádica.

—¡Qué no soy tu esclava! —hizo un puchero.

El resto de camino a casa se la pasaron como siempre, peleando y discutiendo por estupideces.

Una vez que llegó a su humilde hogar, Kagura se sintió un poco más tranquila y dejó de preocuparse tanto por el tema de Kamui. Sí, todavía quería continuar con su objetivo de lograr que toda su familia estuviera unida de nuevo, pero todo debía ser a su debido tiempo, especialmente cuando tenía un hermano y un padre tan idiotas.


—Okita-san ¿no has notado a Kagura-chan un poco más rara últimamente? —preguntó Soyo mientras ambos caminaban por un centro comercial. Ese día Nobume estaba ocupada con otra cosa así que no pudo asistir con ellos.

—Princesa, ella siempre es rara.

—Bueno, me refiero a que está actuando de forma diferente —hizo un puchero mirándolo con el ceño fruncido.

—Oh, eso sí —asintió el castaño—, pero supongo que las cosas mejorarán. Es muy idiota como para estar triste todo el tiempo —agregó él.

—¿Oh? —pronunció con interés mientras juntaba sus dos manos—. Así que, si notaste que estaba triste. Es muy raro que te fijes en los sentimientos de los demás —soltó una pequeña risa.

—Claro que lo voy a notar, soy su rival después de todo.

—Eso suena como una confesión de amor ¿sabes? —bromeó la pelinegra.

—Lo sé —formó una sonrisa ladina adelantándose un poco.

Soyo se quedó estática en su lugar por unos momentos mientras su cara se volvía lentamente roja. ¿Acaso había escuchado mal? No, eso era imposible, tampoco su gusto por el dúo que hacían su guardaespaldas y mejor amiga llegaba tan lejos como para empezar a delirar ¿o tal vez sí? Sin querer esperar para recibir una respuesta, se acercó rápidamente al más alto.

—¿Acabas de admitir que te gusta Kagura-chan?

—¿Lo hice?

—Sí, lo acabas de hacer hace unos momentos atrás.

—Entonces ¿por qué vuelves a preguntarme?

—No sé, es que es…impactante —admitió ella.

—Mira, si simplemente sigo con el plan de dos rivales que solamente se odian y no quieren admitir su amor, esta historia será muchísimo más larga y llena de cliché. Así que, para adelantar las cosas, alguien tiene que admitir sus sentimientos primero. Y como la china es demasiado terca e idiota, no lo hará en un futuro cercano —explicó él.

—Ya veo, así que simplemente no ves sentido en que los dos sigan fingiendo que nada pasa.

—Exacto, además esto demuestra que soy más maduro que ella en estos temas así que le llevo cierta ventaja.

—Okita-san, aun con lo que me dijiste sigues siendo tan competitivo como siempre —suspiró la chica.

—Tampoco puedo salirme tanto de personaje —se encogió de hombros.

—¿Te vas a declarar? —preguntó entusiasmada.

—Sé que no me tomará en serio y sólo me dirá «maldito sádico» con esa voz tan chillona que tiene.

—Sí, eso suena muy de ella —suspiró nuevamente—. Me pregunto si yo encontraré el amor pronto…

—Seguramente terminarás con el hermano sádico de la china. Su relación es una mina de oro del cliché: una chica rica encerrada con un chico que es libre por el mundo, chica buena con chico rebelde, y, por supuesto, lo que casi nunca falta: el hermano mayor de la protagonista se queda con su mejor amiga.

—No lo digas como si ya supieras todo lo que pasará en esta historia —replicó ella—. Además, ni siquiera lo conozco.

—No te preocupes, puede que te den un extra cuando quieran sacarle más material a esta historia.

—Eso no me alegra en lo absoluto.

—A nadie le gusta, ni a los lectores.

Claro que Soyo no podía quedarse callada desde lo que escuchó esa tarde. Claro que no. Kagura era su mejor amiga y quería lo mejor para ella; aunque cualquiera dudaría si ser pareja de Sougo sería algo bueno. Así que, una vez que llegó a casa, se encerró en su cuarto y la llamó dispuesta a cumplir el rol de amiga que le hace abrir los ojos y demostrarle que realmente está enamorada del más sádico de la escuela. Bueno, si lo pensaba de esa manera, ni ella misma le daban ganas de hacer algo para juntarlos…

De todas formas decidió llamarla, aun si Sougo no era la mejor opción de universo, estaba segura de que ella sería la única capaz de permanecer tanto tiempo al lado de él sin optar por una posición sumisa. Y además, Okita sería el único hombre que sería capaz de tratar con ella sin tener que optar por una actitud pasiva. Sí, sería una combinación casi perfecta de dos sádicos; aunque posiblemente sus peleas matrimoniales serían las peores.

—Hola Kagura-chan —saludó alegremente una vez que le respondió por el celular.

—Hola —saludó la contraria aunque sin muchos ánimos a decir verdad.

—¿Pasó algo? —preguntó preocupada. ¿Qué tal si sus problemas se habían vuelto peor?

—No, simplemente…no puedo alcanzar el control —la castaña casi se cae de espaldas ante esta respuesta.

—En fin, sólo pasaba a saludarte. Me preguntaba cuando podríamos salir.

—No sé, tal vez el fin de semana —respondió ella aun manteniendo ese tono desmotivado.

—A decir verdad, estaba algo preocupada por ti —confesó—, pero no tengo mucho de que preocuparme ya que Okita-san está ahí.

—¡¿Qué tiene qué ver el sádico con esto?! —exclamó ella recuperando todas sus energías.

—Bueno, él también parecía algo preocupado…

—Soyo-chan, eres muy inocente —soltó un suspiro—. Él no está preocupado, simplemente se fija en mis debilidades para luego atacarme...

—No digas eso, posiblemente sí está preocupado...

—Sí que eres inocente —soltó un suspiro y luego se dedicó a darle un detallado informe de las cosas malas que haría Sougo después.

Bueno, hacerle ver la verdad sería más difícil de lo pensado...


Este era el último día de festival, donde todos los salones darían lo mejor de sí para ver quien se llevaba la corona este año. Por esto mismo, debido a su desempeño, más personas solían venir durante estos días.

El salón de Sougo y Kagura parecía ganar por mucho ya que tenían un gran espectáculo de pelea el cual casi todo mundo quería ver antes o después de entrar a la casa del terror.

Durante esa semana, ambos habían pasado mucho más tiempo juntos de lo usual, debido a sus puestos y además de que sus descansos solían coincidir. Para Kagura, eso sólo significaba que había hecho algo muy malo en su vida pasada y que ahora lo estaba pagando, y Sougo simplemente lo veía como más oportunidades para molestarla.

—¿Sabes? Parece que estamos en una cita ahora que lo pienso —comentó de repente el castaño, quien la había acompañado hasta un puesto de comida.

—¿Por qué tienes que arruinarme la comida de esta forma? —replicó ella haciendo una mueca de asco—. Oh genial, eso explica porque todos siguen pensando que estamos saliendo —se quejó ella.

—No lo digas de esa manera, es un honor tenerme como novio ¿sabías? —mencionó acercándose un poco a su rostro.

—Más bien una tortura —rodó los ojos alejándolo con una mano.

—Sí, sería genial que en vez de ser un rumor fuera verdad ¿no te parece? —comentó de repente.

—¡Un momento! —Kagura se quedó estática en su lugar para luego señalarlo—. No vengas con esas bromas de mal gusto, maldito.

—No es una broma —dijo manteniendo su rostro neutral.

—Sí claro —comenzó a adelantarse—. Ya sé que esperabas molestarme con eso, pero para tu información, yo no caigo en esos trucos —dijo con confianza dándole la espalda.

Aunque si Sougo se hubiera quedado viéndola por unos segundos más, seguramente hubiera logrado obtener una reacción bastante tierna de ella mostrándose totalmente avergonzada.

Al final de día, todos decidieron dejar la limpieza para el día siguiente, les daba igual que pasara después, ya que, por fin, luego de una semana tan competitiva y con el estrés al tope ─por lo menos para las personas que se tomaban seriamente esto─ había terminado esa semana. Para otras personas, esto las entristecía ya que significaba tener que volver a clases y tener que preocuparse por su futuro, y muchos no se creían listos como para volverse adultos responsables de la sociedad. Sin embargo, decidieron dejar todos sus sentimientos de angustia, miedo y ansiedad, cuando por fin la fogata se encendió cuando la luz del sol desapareció.

Las personas comenzaron a bailar a su alrededor, las risas comenzaron a aparecer, el amor se sintió en el aire cuando comenzaron a llegar nuevas parejas que veían esta como una oportunidad para confesarse a esa persona esperada, y claro, que no faltaban los idiotas que sólo podían burlarse de la situación para ocultar su soledad. Mientras tanto, Okita y Kagura eran los únicos que observaban con cara de aburrimiento todo lo que pasaba a su alrededor. Kagura en parte, porque todos sus amigos se encontraban haciendo otras cosas y Sougo, bueno, él tampoco era muy entusiasta de estos eventos sociales.

Varias los miraban de lejos a ambos murmurando algo entre ellas, esta acción no pasó desprevenida por Sougo, quien simplemente pensó en una buena broma para ese momento. Así que, sin pensarlo dos veces se agachó un poco a la altura de Kagura y sin darle chance de que se alejara, decidió besarla en la mejilla, ocasionando que la chica de ojos azules se sonrojara fuertemente e intentara golpearla y que las chicas que anteriormente los estaban observando soltaran un grito de sorpresa.

—¡¿Por qué hiciste eso?! —exclamó Kagura limpiándose frenéticamente su mejilla.

—Sólo me dieron ganas —se encogió de hombros—. Y además, quería deshacerme de unas acosadoras —agregó con simpleza.

—¡No creas que puedes usarme como un juguete!

—¿Oh? ¿Acaso lastimé tus sentimientos? —fingió lástima.

—¡Claro que no! —le encestó una patada que él fácilmente esquivó.

Así siguieron discutiendo un rato hasta que se cansaron.

—¿Ni siquiera vas a darme un día libre? —masculló ella sentándose en una banca.

—No, jamás.

—Eres insoportable...

—Pero aun así te gusto ¿no?

—¡¿Ah?! ¿Acaso la golpiza de mi hermano te dejó mal la cabeza?

—No, simplemente eres muy obvia; y esta historia también...

—Mira, que seamos los protagonistas no significa que vayamos a ser algo —dijo amenazante.

—¿Segura? —arqueó una ceja.

—¡No comiences con tus juegos mentales! —soltó un gruñido.

—Al menos tenemos que hacer algo romántico ¿sabes? Así aumentamos los lectores.

—No me importa.

—Tampoco te pediré que me beses o algo por el estilo, un sólo baile alrededor de la fogata será lo suficientemente cliché. O incluso ir a ver los fuegos artificiales nosotros dos.

—¿Habrán fuegos artificiales?

—No sé, supongo.

—No creo que los maestros nos dejen, es muy peligroso que lo utilicemos nosotros.

—Sí, creo que tienes razón —ambos pusieron un gesto pensativo.

—Supongo que un baile no estaría mal —murmuró cruzándose de brazos mientras miraba a otro lado.

—¿Qué? ¿Acaso la china quiere saber que se siente ser una chica normal por primera vez en su vida?

—No sabes lo mucho que te odio —masculló entrecerrando los ojos.

—¿Segura que no es amor?

—Totalmente —asintió.

—Entonces, vamos, te haré cambiar de opinión —la tomó de la muñeca para hacerla levantar de su silla.

Ella simplemente se dejó llevar, ¿por qué lo había dicho? Eso era un total misterio para ella, pero muy dentro de su ser, posiblemente quería saber que se sentía no rechazar tanto al castaño; o la otra opción era que alguien puso esas palabras en su boca, alguien que sólo quería verla sufrir...

Ninguno de los dos parecía tener experiencia alguna en lo que se refería a un baile normal, así que simplemente improvisaron usando todos los movimientos de combate que sabían pero sin llegar a lastimarse, bueno, no tanto como lo hacían con sus peleas usuales. Sin embargo, no pudo negar que realmente se estaba divirtiendo.

Ambos no dejaban de mirarse fijamente, olvidándose totalmente en ese momento de todo lo que los rodeaba. Parecían tener una atracción magnética que impedía apartar su mirada. Era un sentimiento electrizante y al mismo tiempo adictivo. Por un momento ya no pensaron en sus diferencias, ni en su orgullo, sólo en ese momento.

Al final de la coreografía, ambos lanzaron sus puños pero esta vez totalmente en serio, ocasionando que ambos cayeran al suelo ante la fuerza del golpe.

—¡¿Por qué carajos hiciste eso?! —exclamó Kagura sobando su mejilla.

—Porque tú me ibas a golpear.

—No lo iba a hacer, tú fuiste él que tenía esa mirada asesina.

—Tsk, que molestia —apartó su mirada, ignorándola.

—No me ignores cuando tú has comenzado todo esto —replicó levántandose de un salto.

—¿Disculpa? Yo no fui quien te invitó a bailar.

—De todas formas lo sugeriste —se cruzó de brazos.

Y así continuaron la pelea verbal, ganándose la atención de todos por unos momentos para luego ser ignorados, ya se habían acostumbrado demasiado a esas disputas como para reaccionar de la misma manera siempre. De igual manera, los dos terminaron cansándose ya que ni siquiera sabían por qué discutían en primer lugar, así que simplemente se fueron a sentar en algún otro lugar para tomar algo y disfrutar del escenario; y esto consistía simplemente en hacerles bromas desde lejos a cualquier desafortunado. Kagura todavía se preguntaba que tantas cosas malvadas podía sacar Sougo de los bolsillos de su chaqueta, pero no podía negar que había sido divertido.

Luego de un rato, habían decidido irse a casa.

—Ahora tengo mucho material para burlarme de Shinpachi durante meses —comentó Kagura soltando una risa.

—Si hubiera apuntado mejor, posiblemente habríamos quemado a alguien en la fogata.

—No pensé que querías llegar tan lejos —murmuró algo sorprendida—, pero hubiera sido excelente.

—¿Sabes? Me parece sorprendente que no estemos discutiendo en este momento —comentó Sougo.

—Bueno, debo admitir que no es tan malo pasar tiempo contigo como creí —hizo un puchero apartando su mirada.

—No te sientas avergonzada, es normal que sientas que te enamoras un poco más de mí —dijo con mucha confianza.

—Ja, sí claro —bufó por lo bajo.

Siguieron caminando en un agradable silencio, o por lo menos así era para Sougo, realmente era raro tener unos momentos tranquilos con su «rival». Aunque para Kagura era todo lo contrario, por alguna razón se sentía nerviosa y hasta algo ansiosa, ¿acaso esperando que esta noche terminara algo diferente? No, era imposible, seguramente se debía a que no estaban discutiendo que se sentía tan raro, o ¿acaso sería algo más?

«Oh vamos Kagura, es imposible que sientas algo por ese sádico» intentó convencerse a sí misma.

«Aunque, realmente su presencia no me incomoda tanto como quiero pensar» quería cachetearse en ese momento por aquella frase. Oh vamos, era imposible, eran rivales desde el mismo día en el cual se conocieron, nada cambiaría eso, ¿o no? Rayos, odiaba sentirse tan confundida con respecto a una persona, sus sentimientos usualmente eran simples: o le agradaba o no le agradaba. Pero con Okita, las cosas no eran tan sencillas, había momentos donde realmente era insoportable y unos minutos después parecía ser alguien en quien podía contarle todo.

¿Acaso si era un gusto cómo todos habían insinuado?

—Oye, China, ya llegamos —avisó golpeándola en la frente.

—¿Qué? —le tomó unos segundos darse cuenta que estaban frente a su casa—. Oh claro —debía dejar de distraerse por esas ideas estúpidas...

—Ya tienes todo un fin de semana para dormir, no lo hagas en plena calle.

—Oye —pronunció cuando el castaño le dio la espalda—. Realmente creo que no te odio tanto como pienso... —bajó la mirada algo avergonzada. Sougo tuvo que contenerse de decir un comentario ofensivo, que Kagura estuviera así era realmente raro, ¿acaso esa pequeña charla la había ayudado a darse cuenta de sus sentimientos?—. Es más, creo que es todo lo contrario —hizo otra tortuosa pausa—. Creo que has llegado al punto donde puedo llamarte mi amigo —finalizó soltando un suspiro.

—¿Un amigo? —arqueó una ceja confundido, este giro de trama no le gustaba para nada.

—Sí, a mí también me costó mucho aceptarlo, pero creo que eso explica mucho —afirmó totalmente segura—. Bueno, nos vemos algún día, idiota —se despidió para luego dirigirse a su hogar.

Una vez que la chica desapareció de su vista, el castaño sólo pudo golpear su frente con su mano para luego pensar en voz alta: «Esa chica es mucho más idiota de lo que aparenta».


Espero que les haya gustado el capítulo. Ahora que ya estoy más libre espero venir con una actualización pronto, pero no prometo nada 8D

Para terminar estas notas, quiero avisar que estoy haciendo un sorteo en mi página de facebook por si están interesados en participar uwu

Haruka-sama se despide~