Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o adaptarla. La canción pertenece a Birdy.

Summary: Sus dedos se deslizaron, su mano volvió dentro de su abrigo, y con una última mirada de nostalgia y renuncia, continuó su camino, pensando en todo lo que nunca dijo.


All You Never Say
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El deber era uno del cual no podía negarse. Ya no sólo era pagar sus errores, había algo más importante que le obligaba a mantener estas misiones fuera de Konoha, y esa era su familia.

Un rasgo muy notorio de su personalidad, Sasuke lo aceptaba, era la precisión de sus palabras, y a veces el poco uso de las mismas.

Una vida acallando dolor, sentimientos, sólo vociferando palabras de rencor y odio, gritos de batalla.

Así había sido por mucho tiempo, y no era que no le gustara hablar, a veces era necesario. Quiénes lo conocían sabían que Sasuke era alguien cuyas acciones hablaban más que sus palabras.

Pero en momentos de fría soledad, de interminables caminos, sólo en estos instantes de debilidad, él se podía permitir buscar en su mente, recuerdos vividos al lado de sus personas preciadas.

Y dolía. Dolía ver con tal precisión la cara de su esposa, escuchar la risa de su pequeña hija, sentir la calidez de ambas.

Era doloroso recordar su felicidad, y darse cuenta de que momentos así eran perdidos, con él en un lugar olvidado de Dios, con ellas en la seguridad de su hogar.

Estaba lejos, en una misión para mantenerlas a salvo. Para evitar que cualquiera atentara contra su familia de nuevo.

Y aunque momentos así, agridulces, eran una constante que quería evitar, estos eran persistentes.

Era jugada de su mente, como esta relacionaba cualquier objeto, cualquier excusa para asaltar a su memoria.

El enorme árbol frente a él era la causa de su actual dolor en el pecho.

Las frágiles ramas se inclinaban hacia él, mostrando las delicadezas que en ellas habitaban. El suave color palidecía ante el rosa de sus recuerdos, uno más vivo, más cálido. Su textura, como la seda más fina. Sasuke podía verla. A ella.

Su cabello más largo de lo que antes había sido, cayendo sobre su espalda. Y en su mano, donde tocaban esos pétalos, podía sentir el tacto de su piel desnudan bajo sus dedos...

Su boca entreabierta, su mirada hipnotizada por esos pétalos frente a él, pero su memoria retomando su última vez juntos.

El contraste de su mano, más grande, más ruda, colocada en su delicada espada, la mantenía a ella sobre la cama, girándola a encararlo. Como sus dedos se entrelazaban en su largo cabello, acariciándolo, moviéndolo, quitándolo de su rostro para por fin ver sus ojos.

Las flores bajo su agarre se sentían frescas, al igual que las lágrimas de su amada derramándose de sus siempre brillantes ojos.

La renuencia de que él se fuera. El sufrimiento que ella evitaba decir, pero que sus ojos mostraban sin piedad.

Cuando ella había estado debajo de él, esa última vez, con lágrimas que manchaban sus mejillas, con sus manos aferrándose a su espalda y sus cuerpos moviéndose. Agridulce. Como el hacer el amor una última vez, con todo el amor, deseo y desesperación, mostrándose sus sentimientos tan profundos..., era marcada por la amarga despedida. La desolación, la tristeza y el deseo de ser egoístas.

Por una vez, ignorar a todos y todo. Queriendo continuar amarse y ser felices. Ver a su hija crecer, consolarla cuando llorara, ver su sonrisa. Deseaba fervientemente vivir su vida junto a ellas.

Pero no podía. No ahora.

Con incomprensibles susurros, donde ninguno quería despedirse, prometerse o disculparse.

Todo lo que lo que él quería decirle a ella, lo que nunca le diría, lo que siempre le perseguiría.

[Te amo.

Lo siento.

Volveré.]

No, eso no era. Ella sabía todo eso, pues Sasuke sólo hablaba lo necesario, pero Sakura era la excepción a la regla. Ella era más, era su compañera, la persona que le brindó alegría, una familia y esperanza.

[No quiero irme.

No te abandonaré.

No iré. ]

Todo lo que nunca dijo, lo que nunca podría decir.

Porque no debía volver a ser egoísta.

No quería arriesgar lo que tanto le costó obtener. Lo más preciado, no lo volvería a perder. Y si para eso Sasuke debía irse, continuar con una misión sin paradero o información precisa. Con el conocimiento a que tardaría años en lograr algo, con una partida que le dejaba un hueco en el pecho y un dolor permanente.

Sasuke sólo podía recordar los cálidos y felices momentos, en medio de esta misión para proteger a su familia, observando las flores de cerezo.

Sus dedos se deslizaron, su mano volvió dentro de su abrigo, y con una última mirada de nostalgia y renuncia, continuó su camino, pensando en todo lo que nunca dijo.


Que sad, para mi que soy corazón de pollo, sí. Más porque es Canon Verse! Y el sólo hecho de que Sasuke tuvo que dejar a su familia T.T