Disclaimer: la serie y los personajes no me pertenecen a mí, sino a su autor y legítimos dueños y propietarios

-0o0o0o0o0o0o0o0-

Tsuna volvía a estar otra vez en graves problemas.

Lal Mirch le habia vuelto a poner un entrenamiento espartano. Gracias a la ayuda de Reborn, ella habia decidido que la manera mas eficiente para entrenar a Tsuna era fortalecer sus puntos débiles, por ello en esos momentos Tsuna intentaba esquivar los ataques de 5 moscas modificados por Spanner para atacar las debilidades de Tsuna.

Mientras el intentaba que las maquinas no le mataran, el ruido que hacia la pelea habia llamado la atención de los demás residentes en la base subterránea.

Sus guardianes fueron entrando uno a uno, después de acabar con sus propios entrenamientos para las batallas futuras.

Uno de los moscas decidió que el mejor lugar para estrellar uno de los misiles era la espalda de Tsuna, y cuando impactó Tsuna voló hasta el otro lado de la habitación haciendo un gran boquete en la pared en la que habia chocado.

Medio mareado por el golpe, Tsuna, vio a la gran multitud de gente que habia decidido reunirse allí.

Vio como Reborn le decía algo a Spanner, y vio como el mecánico por un segundo se quedaba un poco paralizado por lo dicho por el arcobaleno, pero accedió.

En ese momento uno de los mosca que le rodeaba, cambio la dirección de su ataque y preparo el cañón láser que dispararía en breve. Tsuna con solo una mirada se dio cuenta donde iba a disparar y se movió sin pensarlo.

El láser se disparo creando una enorme columna de humo en el lugar desde donde estaba viendo el espectáculo el pequeño Lambo.

Cuando en polvo se hubo depositado ya no quedaba nada ni nadie en ese lugar.

-Spanner – grito Tsuna mientas se mantenía en el aire, con Lambo sujeto a su espalda - ¿Por que has apuntado hacia Lambo? - pregunto muy enfadado con el mecánico pero mucho mas con la mente maligna que lo habia ideado, Reborn.

-Para que no se te olvide el por que estas entrenando – le contesto Reborn – así que piensa que cada vez que huyes expones a la gente que esta detrás de ti, a la que estas protegiendo, al peligro. Así que deja de huir como un cobarde y ataca o ellos les atacaran. - dijo señalando primero a los mosca y luego a sus compañeros que estaban en la sala.

Tsuna sabia, por pasadas experiencias, que Reborn nunca amenazaba en vano. Después de dejar a Lambo en el suelo, volvió al aire dispuesto a acabar con las maquinas que no lo dejaban tranquilo.

Mientras esquivaba los ataques que le lanzaban, algún golpe le llegaba a dar pero en algún momento también el era capaz de devolver alguno de los ataques, preparo el X-Burner para poner fin al entrenamiento-batalla.

Todo iba según lo planeado hasta que la puerta de la sala volvió a abrirse y dejo entrar a Dino y justo detrás del rubio apareció Hibari. Desde ese momento su cabeza comenzó a inundarse de información de la que gustosamente se habría deshecho en el mismo momento en el que la habia escuchado por primera vez.

Durante el desayuno de esa mañana alguno de sus compañeros de comida habia preguntado por el paradero de Dino, algo que nadie conocía.

Después de eso la conversación cambio. Comenzaron a decir que Dino seguramente se encontraba

en el lugar donde Hibari estuviera ya que últimamente habían pasado mas tiempo de lo normal de lo

que pasaban antes juntos por los intentos fallidos de entrenamiento por parte del rubio hacia Hibari.

Otro dijo que el día anterior habia visto a Dino revolver suavemente el cabello negro de Hibari y el no habia hecho nada para detenerle. También alguien señalo algo de lo que todos eran conscientes, pero nadie habia dicho en voz alta, Dino era la única persona que llamaba a Hibari por su nombre y no por su apellido.

Por todo eso el desayuno de esa misma mañana aun lo notaba pesado en el estomago y cuanto mas pensaba en lo sucedido mas pesaba.

El mas que cualquiera de sus compañeros se habia dado cuenta de los pequeños cambios de actitud de Hibari hacia Dino los últimos días. Últimamente se daba cuenta inconscientemente y también muy conscientemente de todo lo que pasaba alrededor del pelinegro, pero verlos entrar juntos mientras conversaban fue algo que esperaba no ver, nunca.

Una alarma en sus auriculares comenzó a sonar.

Sin darse cuenta habia puesto demasiada potencia en sus guantes, mas de la que podía controlar y dado que las habia liberado en un estado de furia absoluta, las llamas eran aun mas inestables.

-Mierda – fue lo único que le dio tiempo a decir antes de que toda la energía acumulada explotara mientras él se encontraba como centro de tan potente explosión.

La sala de pronto se quedo muda, al menos para él, porque realmente toda la sala se habia convertido en un enorme caos.

Todos gritaban y corrían de un lado a otro intentado ser útiles para ayudar a Tsuna.

Cuando el humo y el polvo generados por la explosión comenzó a desaparecer se podía ver a Tsuna tendido en medio del gigantesco cráter que él mismo habia creado.

No se movía.