Disclaimer: la serie y los personajes no me pertenecen a mí, sino a su autor y legítimos dueños y propietarios

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La luz no era tan intensa como para llegar a dañar a los ojos.

Tsuna se despertó a tiempo para ver como la puerta de su habitación se cerraba. Tan solo estaba encendida la luz de la mesilla y alguien habia olvidado su taza de té encima de la mesa de escritorio, pero no desde hacia mucho tiempo ya que la taza aún humeaba.

Intento centrarse en los objetos que le rodeaban para olvidar momentáneamente el dolor del que todos y cada uno de sus músculos se estaban quejando al mismo tiempo.

Escucho pasos que se aproximaban por el pasillo y por puro instinto Tsuna cerró los ojos. El misterioso visitante entró en la habitación y fue directamente a donde Tsuna se encontraba "durmiendo", se acerco a él lentamente. Tsuna quería abrir los ojos, pero algo dentro de él le decía que si lo hacia se perdería algo extraordinario.

Su superintuición no se equivocaba.

Segundos después una mano un poco áspera, pero cálida, le retiro un pequeño pero rebelde mechón de cabello castaño de su frente, Tsuna sentía la respiración suave de esa persona sobre su rostro, pero estaba decidido a no mover ni un solo musculo.

El visitante termino su largo camino y llego por fin a dejar un cálido y largo beso sobre la frente de Tsuna.

Las películas y libros estaban completamente equivocados, decían que esos tiernos momentos, al protagonista, se le hacían eternos, pero por el contrario para Tsuna le habia parecido el instante mas corto que hubiese vivido nunca.

Cuando fue capaz de volver a reaccionar escucho como el visitante recogía su taza de té olvidada en la mesa y colocaba la silla que habia estado usando en su sitio, apagaba la luz de la mesilla y salia cerrando la puerta sin hacer el mas mínimo ruido que pudiese despertar al enfermo.

El corazón de Tsuna marchaba a mil por hora, pero ni siquiera cuando la persona ya no estaba en la habitación sus ojos querían abrirse. Tenia miedo de que todo hubiese sido solo un sueño y aunque no sabia quien habia sido, él se habia imaginado en todo momento que habia sido Hibari el autor de todas esas dulces caricias hacia él. Aunque para su desgracia estaba casi seguro de que Hibari no habia sido, atesoraría esa ilusión como uno de sus mejores recuerdos durante toda su vida.

Mientras pensaba en todo eso, Tsuna volvió a dormirse, y soñó que si en algún momento hubiese reunido las fuerzas suficientes como para abrir los ojos se habría encontrado con la mirada plateada de Hibari devolviéndolo la mirada.

Fue un sueño grandioso.